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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

ETA y el cristianismo.

Un breve análisis sobre la evolución de las relaciones vitales del entorno de ETA con el cristianismo.

 

Un análisis de ETA.
Según fuentes periodísticas del mes de mayo, en ZUTABE, publicación interna de la organización terrorista ETA, cabeza del autodenominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV, en lo sucesivo), se recogió recientemente un análisis de dicho grupo acerca del papel jugado por la Iglesia católica vasca en el “conflicto” existente en el País Vasco. Dicha reflexión concluía afirmando que la equidistancia, a su juicio, característica de la Iglesia católica en esta compleja situación, se estaba modificando, al deslizarse en un sentido determinado, lo que le incapacitaría, en el futuro, para el papel de intermediación que podría jugar; tal como ya lo ha hecho, parece ser, en alguna ocasión.
En la ya larga historia de ETA, han sido muy escasas las referencias efectuadas, de forma directa, a la Iglesia católica en su conjunto. Por ello, intentaremos reflexionar en torno a la evolución experimentada por el entorno de ETA con el cristianismo.

 

En los orígenes de ETA.
El Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), primero en la historia y principal representante del espectro político nacionalista todavía hoy, era una fuerza confesional católica sin lugar a dudas. Su primer lema era “Jaungoikoa et Legizarra” (Dios y Leyes viejas, fueros) y en los comicios republicanos de 1936 su estrategia electoral se basó, en gran parte, en la defensa de la religión católica.
El 30 de noviembre de 1930 se fundó una pequeña agrupación política que aspiraba a un nacionalismo aconfesional, liberal, republicano y democrático, interesado en profundas reformas sociales: Acción Nacionalista Vasca (ANV), cuyos continuadores forman parte actualmente de Herri Batasuna.
Desde sus inicios, en el conjunto del autodenominado MLNV, se ha producido un progresivo distanciamiento respecto de todo lo que significa la Iglesia católica. Apenas hay católicos en el MLNV y, los que lo son, están en bastantes casos vinculados a las llamadas “Comunidades Cristianas Populares” y a la “Iglesia popular”. La mayoría “pagana”, por definirla de alguna manera, no sólo no se reconoce en las creencias de sus padres y abuelos sino que, de forma explícita, ha desarrollado una fuerte crítica a la Iglesia católica. Al catolicismo, incluso, algunos llegan a calificarlo como “religión extranjera”, llevándoles, en la búsqueda de una supuesta identidad propia precristiana, a la reinvención del presunto paganismo originario de sus ancestros, concibiendo discutibles prácticas medievales como residuos del mismo anegados por la Inquisición y los agentes de la Iglesia “romana”.

 

La evolución ideológica de ETA.
Conforme evoluciona y se separa del partido-madre, ETA absorbe nuevas tendencias ideológicas y sociales presentes en el panorama del momento: progresismo pseudo-católico, marxismo en sus diversas interpretaciones (leninismo, maoísmo, troskismo), internacionalismo, anticolonialismo, etc. Ha absorbido cuantas “modas culturales” han surgido en las últimas décadas: contestación, ecologismo, liberación sexual y “antipatriarcal”, liberación de la mujer, crítica simbólica y antropológica de la religión, movimiento “okupa”, rock radical. Esa capacidad de adaptación le ha permitido una constante renovación y recomposición de cuadros y la ampliación de su base de apoyo, especialmente, en los medios juveniles, pese a los “golpes” policiales sufridos. Esa militancia, tanto la de los fundadores como la de sus sucesores, educada en colegios católicos buena parte de ella, cambió unos dogmas por otros progresivamente, resultando de esta evolución un tipo humano que no estaba en total ruptura con el modelo vital y cultural previo. Cambiaron catolicismo por marxismo-leninismo, caridad por activismo, celibato por clandestinidad.
Por el contrario, la nueva generación de activistas, a la que proporciona un rostro la organización Haika (ilegalizada recientemente por el Juez de la Audiencia Nacional Garzón) carece de tales referencias vitales, lo que ha llevado a Arnaldo Otegui a reconocer al lehendakari Ibarretxe que están “totalmente desideologizados y sin un horizonte claro”. Sin embargo, esa reflexión de Otegui, perteneciente a una generación anterior de militantes que no se reconoce en sus retoños, no corresponde del todo a la realidad, siendo producto de sus condicionamientos ideológicos.
El nuevo activista de ETA y su entorno ya no es un convencido, y muy formado, marxista-leninista, como lo fueron sus “mayores”; pero evidentemente sí que es un abertzale radical.
Este nuevo tipo humano es el resultado de una dinámica vital  y educativa desarrollada en las múltiples instancias asociativas y movilizadoras del autodenominado MLNV. Los jóvenes de Haika y su entorno de influencia han nacido, en buen número, en el seno de familias ya nacionalistas y muy radicalizadas. Sin convicciones religiosas, se les ha inculcado -desde la cuna- una visión nacionalista omnicomprensiva y con múltiples expresiones: recreativas, lúdicas, políticas, educativas, sindicales…
Una mentalidad libertaria, lindante con el nihilismo, ha ido modelando, poco a poco, a estos jóvenes, absorbiendo los nuevos dogmas antiautoritarios destilados desde las factorías “sesentayochistas”:  feministas, ecologistas radicales, etc. También les caracteriza una instintividad muy primaria y “libre”, especialmente en lo que a la faceta afectiva y de desarrollo de la sexualidad se refiere.
Del medio familiar, pasaron a escuelas y colegios donde contactaron con Jarrai (ahora, Haika) o Ikasle Abertzaleak. De ser jóvenes trabajadores, se encuadraron en Gazte LAB (las juventudes del sindicato abertzale próximo a ETA). Si estaban interesados por la militancia ecologista, ahí estaba Eguzki para encauzar sus entusiasmos. Para las feministas: Egizan. Si se decantaban por la militancia internacionalista, Askapena les orientaría. De estar interesados en las múltiples manifestaciones problemáticas de la elaboración, consumo y tráfico de drogas, Askagintza les encuadraría. Incluso se fundó una organización dirigida a los niños: Kimuak (brotes), cuyo modelo eran los “pioneros”. Y no hemos hablado, todavía, del movimiento de las “Gazte Asamblada” (asambleas de jóvenes, organizadas desde Haika) presentes en pueblos y barrios, así como de otras agrupaciones en las que participan con especial incidencia: asociaciones de vecinos, grupos deportivos y montañeros, asociaciones de danzas y centros folklóricos, ikastolas para adultos, etc.
Todo ello, además, acompañado con los viajes de apoyo a los presos de ETA por España y Francia, las movilizaciones semanales, las manifestaciones “nacionales” que periódicamente se convocan, la participación en piquetes huelguísticos, la formación recibida en las “Mendi-martxa” que anualmente convoca Jarrai-Haika en las fechas correspondientes a la cristiana Semana Santa, las celebraciones festivas de todo tipo, los conciertos de “rock radical” vasco, los “viajes solidarios” a Iparralde y América Latina, la participación en “peñas” y cuadrillas”, etc.
Este estilo de vida también tiene elementos externos fácilmente reconocibles. Es el caso de la estética “neo-hippy” y “grunge” que les caracteriza: ropas amplias de algodón y vivos colores con símbolos étnicos, peinados africanos, pulseras de cuero, pañuelos palestinos, tatuajes, etc.
Otro aspecto a tener en cuenta es el consumo masivo, entre estos jóvenes, de derivados de la marihuana y alucinógenos de diverso tipo. La heroína y cocaína se consideran en esta subcultura como “drogas españolas”, cuyo objetivo es adormecer a la juventud combativa de Euskadi. Por el contrario, los alucinógenos encajarían con la primitiva sociedad rural vasca pre-cristiana, una cultura agraria familiarizada -supuestamente- con las plantas medicinales, los hongos alucinógenos, etc.
Pero buena parte de tales ingredientes ideológicos y culturales los encontramos en otras latitudes y circunstancias. Es el caso de la izquierda anarcoide y antiglobalizadora que, ya carente de modelos a los que imitar, se manifiesta con inusitada violencia con ocasión de la celebración de diversos acontecimientos, caso de foros  como el celebrado en Seattle y Praga. Con actitudes próximas al nihilismo vital, conjugan la estética mencionada con convicciones libertarias, el empleo de nuevas tecnologías (de forma subversiva, bloqueando, por ejemplo, el portal de Yahoo o accediendo a ordenadores centrales de diversas instancias representativas del poder bancario o estatal), la coordinación internacional para movilizaciones puntuales y la solidaridad con causas tan dispares como la lucha de los independentistas kurdos o la guerrilla zapatista.
           
Reflexiones finales.
            Hasta aquí hemos visto, en rápidos trazos, el “humus” del que se alimenta un sector importante de la juventud vasca y navarra.
Si algunos representantes cualificados de la Iglesia católica, todavía, han sido interlocutores en recientes intentos de mediación y negociación entre “las dos partes”, ha sido así, no tanto por el peso real de la Iglesia en el conjunto de la sociedad vasca, mermado y claramente decreciente, sino por su parentesco personal concreto con miembros destacados del autodenominado MLNV. La Iglesia católica no es el “cemento” de la sociedad vasca desde hace ya varias décadas. También la mentalidad relativista – consumista ha calado en grandes sectores de la misma. Por otra parte, la confrontación entre nacionalistas y no nacionalistas, que también se ha dado en el seno de la Iglesia, poco a poco y en buena medida, de la mano de los nuevos obispos, está dando lugar al intento de creación de un nuevo sujeto cristiano, cuya preocupación primaria sea la “nueva evangelización” y la misión en esta sociedad.
Y no olvidemos que, pese a ese pesimista diagnóstico, la Iglesia católica es, casi, la única realidad social vasca capaz de movilizar y reunir tanto a nacionalistas como a no nacionalistas, lo que le proporciona una potencialidad que no debe ignorarse.
ETA ha creído percibir un cambio en el seno de la Iglesia, lo que le ha llevado a las reflexiones con las que iniciábamos este artículo. Un análisis de consecuencias imprevisibles.
Por ello, la petición de conversión de los terroristas, realizada por los obispos vascos y el de Navarra, es una propuesta realista con la mirada puesta en la nueva evangelización.
            Esta es, en apretado resumen, la situación actual de las relaciones del entorno de ETA con la Iglesia católica. Tengamos en cuenta, en cualquier caso, que es constante la práctica y justificación, por parte de ese “mundo”, de acciones terroristas con resultado de numerosos muertos y víctimas de todo tipo, siendo tal tipo de “lucha” un elemento fundamental en la estrategia desarrollada por ETA y su entramado. Sin duda, este último factor ha sido determinante para que el cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, afirmara el día 23 de abril de 2001, que no pueden denominarse cristianos quiénes apoyan a ETA y a su entorno.

 

Alfa y Omega, Nº 261/ 24-V-2001
Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 47 – 48, julio – agosto de 2001.
Reproducido en la web del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (geocities.com/coviteweb).

Consecuencias políticas de las elecciones del l3 de mayo en el País Vasco: el soberanismo avanza.

     Ya se conocen los resultados oficiales de las elecciones autonómicas celebradas el domingo 13 de mayo en el País Vasco; decisivas, se pensaba, como nunca. Reflexiones en torno a sus consecuencias.

 

Introducción.
El Gobierno Vasco ha comunicado, oficialmente, los resultados electorales de los comicios del 13 de mayo, si bien todavía faltan los derivados del cómputo de votos emitidos en el extranjero, que no cambiarán en nada dichos resultados.
            Sentimientos dispares se sucedieron, según fueron conociéndose los resultados, en las diversas fuerzas políticas: prudencia, desconcierto, preocupación, perplejidad, alegría y euforia. Al final, la realidad se ha impuesto.
            Recordemos que la mayoría de las encuestas publicadas a lo largo de la campaña electoral, así como la realizada por el CIS y difundida con tanta polémica fuera del plazo legal, vaticinaban que a los partidos “constitucionalistas” les faltaría uno o dos escaños para la mayoría absoluta, existiendo un importante porcentaje de voto no manifestado, “oculto”, en el que se confiaba para llegar a esa mayoría.
            Los resultados no se han alejado, en esta ocasión, en exceso de tales previsiones, pero mejorando los de los nacionalistas en detrimento de las pretensiones del “bloque constitucionalista”.
            Veamos los resultados obtenidos por cada partido.

 

Breve descripción de los resultados.
1)      La coalición PNV/EA ha sido la fuerza más votada, tal como las diversas encuestas anunciaban. Su victoria ha sido más abultada de lo esperado, gracias al desembarco de un número muy importante de votos procedentes de Euskal Herritarrok, alcanzando un nivel histórico. Puede calcularse en un porcentaje mínimo el que ha podido optar por el PP. El riesgo de escisión, si es que lo hubo, desaparece por completo. El liderazgo de Arzalluz se fortalece y se consolida la opción estratégica del soberanismo. Para el PNV y EA, es claro, en definitiva, que existe un “conflicto político” en la raíz de la violencia desatada por ETA. Tales consideraciones marcarán su labor futura. Puede iniciarse, de nuevo, un camino soberanista común con EH, de producirse una nueva “tregua” que ahora no puede descartarse. Bien claro lo dijo Ibarretxe en la noche del domingo: “Hay que sentarse a dialogar”.
2)      El Partido Popular, en coalición con Unidad Alavesa, ha sido el partido constitucionalista más votado, pero sin alcanzar el objetivo previsto. Mayor Oreja queda en una posición delicada al no alcanzar el gobierno de Vitoria. Le espera una larga “travesía en el desierto” en la que deberá reelaborar su estrategia, manteniendo además posiciones y cargos, ante el riesgo de una desmoralización de su gente. Debe evitar se desmoronen los avances conseguidos, con tanto esfuerzo y dolor, en los últimos años.
3)      PSOE/PSE. Se mantiene en votos, pero su estrategia ha fracasado. El coste político de la derrota recaerá en Redondo Terreros, a quien sólo queda como salida intentar “recomponer la unidad de los demócratas” que para algunos en el partido (y fuera del mismo, caso de muchos medios de comunicación) sólo significa un gobierno de coalición con el PNV/EA: el llamado “gobierno transversal”. Con el apoyo de IU, se conseguiría un polo de izquierdas en un hipotético gobierno de coalición, frente a la derecha del PNV/EA. Pero el éxito electoral de la coalición nacionalista hace que no sea necesario tal acuerdo.
4)      Euskal Herritarrok ha reducido a la mitad su representación parlamentaria, habiendo optado un sector significativo de sus seguidores por el voto útil a PNV/EA. Pero esa reducida representación, aunque menguada, no le impide seguir siendo un factor distorsionador clave en el juego de las mayorías posibles en el Parlamento de Vitoria. La corriente “Aralar” quedará reforzada moralmente en el seno de la coalición, pero no es posible que llegue a liderar a EH. Es indudable, por otra parte, que los votos prestados al PNV/EA no son incondicionales. Son votos que han optado por PNV/EA ante el miedo que les ha generado un hipotético gobierno no nacionalista en Vitoria, lo que les habría alejado en un futuro inmediato de la consecución de los objetivos soberanistas. Esos votos prestados son claramente independentistas, y se harán valer, ya por ETA, ya por EH.
5)      Izquierda Unida. El discutido liderazgo de Madrazo sale reforzado, con unos resultados algo mejores de lo esperado. No puede descartarse su opción a un gobierno de coalición con el PNV/EA, con o sin presencia del PSOE.

 

Análisis de los resultados y previsiones.
La iniciativa en la formación del gobierno corresponde, sin duda, al PNV/EA. Pueden constituir el próximo gobierno en solitario o en coalición con IU y/o PSOE. Es una incógnita el desarrollo de sus futuras relaciones con EH.
El PNV/EA sale reforzado en su orientación soberanista. Su táctica ha sido efectiva: el Pacto de Lizarra le ha servido para descubrirse en sus objetivos reales y para arrastrar un 40% de los votos de EH. Conforme evolucionó Lizarra, parecía que la iniciativa la marcaba EH, pero los resultados confirman que Arzalluz ha actuado con una habilidad táctica sorprendente. Su audacia, incomprensible en un principio, ha sido premiada. Ahora, con el gobierno de Vitoria en sus manos y una mayoría absoluta de nacionalistas en el Parlamento, podrá encaminarse con hechos hacia la consecución de sus metas. El nuevo gobierno vasco y el Parlamento de Vitoria ya no serán obstáculos en su avance hacia el soberanismo, sino palanca e impulso del mismo.
Euskal Herritarrok seguirá siendo un factor permanente de conflictividad. Acudirá al Parlamento exclusivamente cuando convenga a sus intereses, marcados por ETA; y siempre que ello les aproxime en la consecución de su objetivo soberanista a corto plazo. El Parlamento, por lo tanto, será un medio, que no un fin, para esta fuerza. Persistirá en su labor de chantaje hacia PNV/EA. El peso interno de Aralar debiera redimensionarse, pero no parece fácil por la estructura y funcionamiento interno, de orientación leninista, de la coalición. La situación que se ha abierto, por el enorme fracaso electoral de EH, puede ser la oportunidad para que los “políticos” tomen la iniciativa dentro de la coalición persiguiendo una “tregua” que facilite una nueva edición de Lizarra.
PNV/EA y EH, en función de posibles acuerdos de futuro, podrán combinar su estrategia de acción política de gobierno y parlamentaria (con posible proyección internacional), junto otras tácticas de “insumisión civil”, en la línea del “carnet de identidad vasco”, potenciación de Udalbiltza (agrupando las dos versiones de la asamblea existentes hoy día), etc.
ETA continuará matando, al menos a corto plazo. Es más. El brutal asesinato de Manuel Giménez Abad parece haber servido para movilizar al electorado nacionalista en torno a PNV/EA, fundamentalmente. El actual liderazgo de ETA, y su rejuvenecimiento gracias a la entrada de más de un centenar de activistas procedentes de Jarrai – Haika, pudiera presagiar su incapacidad de diseño de una estrategia alternativa a la “lucha armada”. Pero con los resultados electorales en la mano y la mirada puesta en la independencia, no puede descartarse que la dirección de ETA diseñe una nueva tregua, pactada con PNV/EA, a cambio de una aceleración del proceso soberanista en el que se ha embarcado el nacionalismo llamado moderado.
El soberanismo se afianza como opción estratégica del conjunto del nacionalismo vasco, lo que los partidos constitucionalistas no han sido capaces de evitar. Con un gobierno nacionalista, espoleado desde el exterior por Euskal Herritarrok, la marcha hacia la secesión puede acelerarse.
Los esfuerzos de los partidos constitucionalistas no han sido suficientes para cambiar la orientación general del electorado. La labor que les espera es muy difícil y ardua. Desde el gobierno vasco podrían haber tenido esperanzas en la modificación lenta de las actuales tendencias. Pero, de nuevo, desde la oposición, al PP les espera una nueva “travesía del desierto”. Aznar sale tocado de estas elecciones: una de sus grandes apuestas, aparentemente, ha sido perdida.
En el resto de España se tiene un profundo desconocimiento de la naturaleza del nacionalismo vasco. No era realista pretender que la “revolución cultural” desarrollada por el conjunto del nacionalismo vasco, desde hace 50 años se pudiera contrarrestar con campañas mediáticas en unos pocos años. Falta crear un tejido social que permita avanzar y consolidar la realidad electoral de los constitucionalistas, que indica que poco a poco ganan votos y un espacio propio, pese a la presión y la marginación.
En definitiva: el electorado vasco está “fijado” en su mayor parte. Los movimientos y desplazamientos electorales se producen en el seno de los dos grandes bloques: constitucionalistas y nacionalistas, no entre ambos. La orientación definitiva del electorado de Izquierda Unida, dentro de su apuesta por un federalismo poco definido, es una incógnita, pero pudiera ser decisivo llegado el caso.
La Iglesia vasca ha expresado con claridad una opción indudable por el cese de la violencia y la condena del terrorismo. Pero su feligresía y clero continuará dividido entre nacionalistas y no nacionalistas. Sus nuevos obispos persistirán, en el futuro, en el intento de creación de un sujeto público cristiano que ofrezca alternativas a la actual situación de división social. El tender puente entre ambos sectores sociales, seguramente más alejados que nunca, pudiera ser el objetivo de la jerarquía eclesiástica vasca en el futuro. ETA ha interpretado los movimientos producidos en el seno de la Iglesia vasca como la pérdida de la equidistancia que les permitía un papel de intermediación: una cuestión que induce a reflexiones inquietantes.
A los partidos constitucionalistas les queda una labor de oposición seria, constante, que deberán combinar con una labor cívica, asociativa y cultural, en el intento de generar un tejido social que permita avanzar, poco a poco, en el seno de la sociedad vasca y reducir el impacto sobre la misma de décadas de control absoluto por parte del nacionalismo.
El Pacto de Barcelona sale reforzado, con consecuencias imprevisibles tanto en la orientación futura de CiU y BNG, como en la estrategia conjunta de cara a una nueva configuración del marco jurídico territorial español.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 45, mayo de 2001.
Primer día, mensual de la Diócesis de Córdoba, Nº 16, mayo de 2001

El “homo abertzalensis”.

Un nuevo tipo de terrorista ha hecho sangrienta aparición con motivo de la ofensiva desatada por ETA. Sus presupuestos ideológicas y vitales explican este fenómeno.

 

Los jóvenes de Haika.
Un nuevo tipo humano, fraguado desde hace varias décadas en el amplio entorno humano de ETA, ha hecho dramática aparición en el País Vasco. La nueva hornada de activistas incorporados a ETA desde la escuela de JARRAI-HAIKA, fundamentalmente, nos ha revelado un nuevo tipo de terrorista: de escasa formación ideológica, poco disciplinado,  muy radical, imprevisible, voluntarista, violento, poco cuidadoso con las medidas de seguridad internas de una organización que las había depurado corrigiendo múltiples errores, etc.
            Pero esa falta de preparación política no es incompatible con la posesión de firmes convicciones ideológicas, que en este caso son evidentes: nacionalismo extremo e izquierdismo radical. El nuevo activista no es un convencido y muy formado marxista – leninista, como lo fueron sus “mayores”, pero evidentemente sí que es un abertzale radical.

 

Un estilo de vida total.
            Este tipo humano, del que los nuevos terroristas son la punta del iceberg, es el resultado de una dinámica vital desarrollada en las múltiples instancias asociativas y movilizadoras del autodenominado MLNV. Los jóvenes radicales han nacido, en buen número, en el seno de familias ya muy radicalizadas que, sin convicciones religiosas, les han inculcado una mentalidad nacionalista omnicomprensiva y de múltiples expresiones: recreativas, lúdicas, políticas, educativas, afectivas, simbólicas, sindicales…
            Una mentalidad libertaria, lindante con el nihilismo, ha ido modelando, poco a poco, a estos jóvenes, absorbiendo los nuevos dogmas antiautoritarios destilados desde las factorías ideológicas “sesentayochistas”:  feministas, ecologistas radicales, etc. También les caracteriza una instintividad muy primaria, especialmente en lo que a la afectividad y desarrollo de la sexualidad se refiere.
            Con la caída del muro de Berlín, la izquierda radical ha perdido, además de unos regímenes concretos a los que remitirse, las referencias doctrinales de un marxismo - leninismo dogmático que marcaron a una generación de activistas izquierdistas en todo el mundo; también a buena parte de los militantes históricos de ETA y del resto del MLNV. Esa militancia, tanto la de los fundadores como la de sus sucesores, educada en colegios católicos buena parte de ella, cambió unos dogmas por otros progresivamente, resultando de esta evolución un tipo humano que no estaba en total ruptura con el modelo vital y cultural previo. Cambiaron catolicismo por marxismo-leninismo, caridad por activismo, celibato por clandestinidad.
            Por el contrario, la actual generación de activistas carece de tales referencias vitales e ideológicas, lo que redunda en un mínimo sentido de la disciplina personal y colectiva, a lo que también ha contribuido el envalentonamiento generado por la impunidad que ha rodeado a las expresiones de la “kale borroka”.
            Del medio familiar pasaron a escuelas y colegios donde contactaron con JARRAI o Ikasle Abertzaleak. De ser jóvenes trabajadores, se encuadraron en Gazte LAB (las juventudes del sindicato abertzale próximo a ETA). Si estaban interesados por la problemática ecologista, ahí estaba EGUZKI para encauzar sus entusiasmos. Para las feministas: EGIZAN. Si se decantaban por la militancia internacionalista, ASKAPENA les orientaría. De estar interesados en las múltiples manifestaciones problemáticas de la elaboración, tráfico y consumo de drogas, ASKAGINTZA les encuadraría. Incluso se fundó una organización dirigida a los niños: KIMUAK (brotes), cuyo modelo eran los “pioneros”. Y no hemos hablado, todavía, del movimiento de las “Gazte Asanblada” (asambleas de jóvenes) organizadas en pueblos y barrios y teledirigidas desde Haika, asociaciones de vecinos, grupos deportivos y montañeros, asociaciones de danzas y centros folklóricos, ikastolas para adultos, etc.
            Y todo ello, además, complementado con los viajes en apoyo a los presos de ETA por toda España y Francia organizados por Gestoras Pro-Aministía y SENIDEAK, las movilizaciones semanales “a favor de los presos”, las manifestaciones “nacionales” que periódicamente se convocan, la participación en piquetes huelguísticos, la formación recibida en las “Mendi-martxa” que anualmente convoca JARRAI en las fechas correspondientes a la cristiana Semana Santa, las celebraciones festivas de todo tipo, los conciertos de “rock radical” vasco, los “viajes solidarios” a Iparralde y América Latina, la participación en “peñas” y cuadrillas”, etc.
            Este estilo de vida también tiene elementos externos fácilmente reconocibles. Es el caso de la estética “neo-hippy” y “grunge”: ropas amplias de algodón y vivos colores con símbolos étnicos, peinados africanos, pulseras de cuero, pañuelos palestinos, etc.
            Otro aspecto a tener en cuenta es el consumo masivo, entre estos jóvenes, de marihuana y alucinógenos de diverso tipo. La heroína y cocaína se consideran “drogas españolas” cuyo objetivo es adormecer a la juventud combativa de Euskadi. Por el contrario, los alucinógenos encajarían con la primitiva sociedad rural vasca pre-cristiana, una cultura agraria familiarizada –supuestamente- con las plantas naturales, los hongos alucinógenos, etc. Esta circunstancia proporciona una imprevisibilidad en los comportamientos que neutraliza, en parte, la capacidad movilizadora de muchos de estos jóvenes, perdiendo fiabilidad. De hecho, tal percepción empieza a preocupar en el MLNV, hasta el punto de que un documento interno afirma que “no es compatible el compromiso político con el trapicheo”, tal como ha informado Alfonso Rojo en el diario “El Mundo” el día 30 de marzo en su página 14, llegando a calificar el problema de la droga como un cáncer.

 

La nueva “internacional radical izquierdista”

            Buena parte de los ingredientes ideológicos y culturales que hemos descrito, en los párrafos anteriores, los encontramos en otras latitudes y circunstancias.
            Es el caso de la izquierda “anarcoide” y “antiglobalizadora” que, ya carente de modelos a los que imitar, se manifiesta con inusitada violencia con ocasión de diversos acontecimientos, caso de foros  como el celebrado en Seattle y Praga. Con actitudes próximas al nihilismo filosófico y vital, conjugan la estética mencionada con convicciones libertarias, el empleo de nuevas tecnologías (de forma subversiva, bloqueando, por ejemplo, el portal de Yahoo o accediendo a ordenadores centrales de diversas instancias representativas del poder bancario o estatal), la coordinación internacional para movilizaciones puntuales y la solidaridad con causas tan dispares como la lucha de los independentistas kurdos o la guerrilla zapatista.

 

Algunas reflexiones.
            Los expertos antiterroristas han valorado, como un factor novedoso, la irrupción de este nuevo tipo de activista, expresión del cambio humano experimentado en las bases del MLNV. Estos bisoños terroristas pueden “caer” con cierta facilidad, como consecuencia de sus errores, falta de preparación e indisciplina. Pero también pueden causar mucho daño, lo que puede explicar los últimos atentados que, por tratarse de acciones mal diseñadas, han resultado indiscriminados, provocando víctimas no buscadas.
            Toda organización humana, que pretende su continuidad en el tiempo, perfecciona sus mecanismos internos en aras de ese fin. ETA también lo intentará con toda seguridad, pero, y la pregunta es decisiva para el futuro, ¿lo logrará pese a las características vitales y humanas de sus nuevos activistas?
            Por último, consideramos que, vistas las anteriores reflexiones, el “homo abertzalensis” es una variedad local, muy pegada al terreno y de características algo peculiares, del “homo sesentayochensis”.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 44, abril de 2001.

Los presos de ETA: termómetro del “conflicto” vasco.

El acercamiento y reagrupamiento de los presos de ETA en las prisiones del País Vasco y Navarra,  son dos de las reivindicaciones históricas del autodenominado MLNV y su principal palanca movilizadora. Por otra parte, persiste la política de dispersión de los presos de ETA desplegada por el Gobierno socialista y mantenida, actualmente, por el Partido Popular. Aquí veremos algunos aspectos relativos a la situación real de los presos de ETA y su papel en el llamado “conflicto” vasco.
Introducción.
            El intento de fuga protagonizado, recientemente, por el miembro de ETA Igor Solana en la prisión alavesa de Nanclares de Oca, ha situado en primera plana de la actualidad informativa algunas circunstancias de la situación de los presos de esa banda terrorista en las prisiones españolas.
            Por otra parte, también se sacó a relucir el tema con ocasión de una declaraciones realizadas, el pasado día 27 de enero, por el ex magistrado del Tribunal Supremo y consejero de Estado José Luis Manzanares quien manifestó en el programa “el primer café” de Antena 3 que: “la represión judicial contra el terrorismo no es seria en España”. Cuestionó, igualmente, la aplicación real de la libertad condicional y la concesión del tercer grado penitenciario a los presos de ETA, realidad que afecta tanto a los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria como a la propia Administración.
            No es un tema desconocido o poco tratado por los medios de comunicación españoles. Ya el pasado 27 de noviembre de 2000, el diario madrileño “La Razón” dedicó al tema dos páginas exclusivas, con motivo de que los fiscales de Madrid denunciaron que los presos de ETA gozaban, a su juicio, de privilegios e impunidad en las cárceles. Refiriéndose a la situación de las prisiones madrileñas, los fiscales consideraban adecuada la propuesta de creación de un Juzgado de Vigilancia Penitenciaria en la Audiencia Nacional, especializado en los asuntos concernientes a los presos pertenecientes a bandas armadas. Ello podría conseguir una unificación del criterio judicial aplicable en asuntos como la obtención de redenciones extraordinarias pese haber incurrido en múltiples procedimientos disciplinarios (que por no haberles notificado se admite, lo que implica un sustancial acortamiento de su tiempo real de condena), los aspectos relacionados con la celebración de comunicaciones (“vis a vis” y llamadas telefónicas), etc. En dicho artículo se afirmaba, por último, que el colectivo de funcionarios de prisiones se encontraba desmoralizado.

 

La denuncia de un sindicato de funcionarios de prisiones.
Ahondando en estos temas, el número 86, correspondiente a enero de 2001, de la revista del sindicato mayoritario de los funcionarios de prisiones españolas, ACAIP (Agrupación Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias), ha puesto sobre la mesa su propia versión acerca de esta problemática.
            En un artículo publicado en sus páginas 27 a 29 se denuncia la situación de inoperancia de los directivos de muchos Centros Penitenciarios, lo que ha permitido que los presos de ETA disfruten de un régimen de vida que se sale en muchos aspectos de lo reglamentario.
            El artículo concreta varios de esos presuntos desajustes: un etarra por celda en contraste con la mayoría de los internos que generalmente la comparten con otro recluso, internos clasificados en artículo 10 o primer grado (régimen de aislamiento) cumpliéndolo en módulos de vida ordinaria sin apenas limitaciones horarias ni otro tipo de restricciones, línea directa con los directores o subdirectores en la resolución de “sus cosas”, la falta de apoyo que sufren estos funcionarios por parte de su Dirección General de Prisiones ante las denuncias de torturas y, por último, la poca participación de personal penitenciario especializado en la elaboración de los informes que ilustran –previamente- muchas de las comprensivas decisiones de los Jueces ante las pretensiones de los presos de ETA.
            Podemos, por ello, preguntarnos si existe un trato privilegiado a este tipo de presos o, por el contrario, esta situación, extraña y ajena para la mayoría de los ciudadanos, es fruto de un contexto en el que confluyen circunstancias excepcionales.
            De entrada, podemos afirmar que se trata, sin duda, de una situación compleja desbordada por varios factores: la concreta práctica judicial (no existe unanimidad en muchas de las decisiones adoptadas por las diversas instancias judiciales), la multiforme realidad penitenciaria en la que “cada prisión es un mundo” y, por último, la acción y presión del entorno de apoyo a los presos de ETA.

 

La política de “dispersión” de los presos de ETA.
            Los reclusos pertenecientes a la banda ETA (cuyo número, en las prisiones españolas, alcanza aproximadamente el de 450) son objeto de una atención extraordinaria desde el conjunto de organizaciones del llamado MLNV.
            Siempre ha sido así, pero esa atención prioritaria, especialmente, se evidenció a partir de la puesta en marcha de la política de “dispersión” de estos presos por parte del Gobierno socialista, cuya finalidad era intentar controlar el llamado “frente carcelario” de ETA, romper la unidad de sus integrantes y favorecer la “reinserción” individual de algunos de sus antiguos integrantes. Un ataque tan directo contra la línea de flotación de ETA no podía quedar sin respuesta. Por ello, poco a poco, de forma muy trabajosa y con una constancia admirable, las organizaciones del autodenominado MLNV diseñaron una estrategia de respuesta a largo plazo, que podría resumirse en varias consignas: apoyo incondicional a los presos, empleo de TODOS los medios al alcance, movilización permanente, presión.
Sin entrar de lleno en un análisis de esta política antiterrorista, se puede concluir que la misma, en buena medida, se encuentra hoy día agotada: la unidad de los integrantes del autodenominado “colectivo de presos políticos vascos” es evidente y apenas se han producido abandonos de la organización en los últimos años. Y para que se pueda hacer esta valoración, es preciso conocer la situación real de los presos de ETA y las labores de apoyo (también puede entenderse que se trata de una evidente “presión” cuyo objetivo último es mantener la disciplina de los “militantes” encarcelados e impedir deserciones) que se viene realizando a lo largo de todos estos años.

 

 La situación real de los presos de ETA.
Los presos de ETA disfrutan, en primer lugar, de un importante apoyo por parte de sus abogados, que les permite “exprimir” la normativa penitenciaria. Varios despachos de abogados están entregados, en cuerpo y alma, con empleo de abundantes medios, a la causa de sus presos: Ione Gorizelaia en Bilbao, Iñigo Iruin en San Sebastián, Txemi Gorostiza en Pamplona, etc. Otros abogados, ya en un segundo plano, pertenecientes a turnos de oficio penitenciarios así como a algunas asociaciones de apoyos a presos (Salhaketa), también hacen sentir los efectos de su persistente labor jurídica, entre los muros de las prisiones y los despachos de los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria y Audiencias Provinciales, con notable eficacia. Así, realizan un seguimiento exhaustivo de la génesis, elaboración, y contenidos de cada una de las resoluciones judiciales que, en las distintas instancias, se emiten, mediante una presencia personal y una sutil presión sobre los funcionarios judiciales y los propios jueces (en ocasiones, no tan sutil). Ese constante trabajo les permite extraer todas las consecuencias beneficiosas de la normativa penitenciaria, sirviéndose de las contradicciones materiales y de las lagunas reglamentarias; lo que no siempre es posible para el resto de los internos, al carecer éstos de unos apoyos humanos tan entregados como especializados.
            Por otra parte, existen, en muchas prisiones, cauces “informales” de comunicación entre representantes del “colectivo de presos políticos vascos”, tal como ellos mismos se denominan, y la dirección de algunos centros penitenciarios. El director, un subdirector, un educador que goce de crédito; será la persona, que por parte del equipo directivo de una prisión,  periódicamente hablarán con representantes del “colectivo” sobre asuntos de interés común, para buscar un “status quo” que haga más llevadera la vida cotidiana. Esa es una realidad que genera frutos: un preso de ETA por celda, llamadas telefónicas extraordinarias, comunicaciones extraordinarias adicionales, coladas con jabón y suavizantes para los miembros de la banda en la propia lavandería del centro, adquisiciones de comida del exterior, espacios propios de convivencia bajo fórmula de talleres ocupacionales, etc. Y en la configuración de ese régimen de vida real también influyen, de forma notable, las resoluciones emitidas, vía queja, por los Jueces de Vigilancia Penitenciaria y las Audiencias Provinciales, autorizándoles, por ejemplo, la tenencia de ordenador personal en su celda, comunicaciones de convivencia (en sala sin rejas ni cristales) con la pareja habitual aunque no tengan hijos en común, traslados a otros centros para que mantengan relaciones con sus parejas también encarceladas, comunicaciones orales con expresos de ETA, permisos extraordinarios por diversas causas, etc.
Así, con la intervención de esos “actores”, la realidad desborda las previsiones reglamentarias, lo que en ocasiones lleva a desnaturalizar, en alguna medida, el régimen restrictivo de vida en el que muchos de estos presos debiera desenvolverse.
            Otro aspecto a considerar, que proporciona otra perspectiva importante sobre la situación real de estos presos, es el de las movilizaciones que realizan los mismos en el interior de los diversos centros penitenciarios. La casuística es muy variada. En cada centro se mantiene una estrategia distinta, en función de su realidad material, del cansancio de los miembros de ETA, del espacio “ganado” y del seguimiento real de las consignas recibidas: huelgas de hambre, ayunos, colocación de carteles y banderas, denuncias, resistencia pasiva a determinadas órdenes, negativas a entrar en celda o a abandonar un local concreto, etc. Con la práctica de ese “tira y afloja”, en cada centro penitenciario cuaja un modelo particular de convivencia en el que confluye el estilo directivo de sus mandos, el voluntarismo de los presos de ETA, el apoyo exterior a los mismos, la acción de los abogados y las resoluciones judiciales, y los traslados de los propios presos a otros centros penitenciarios.

 

El entorno de apoyo a los presos de ETA.
            Hemos mencionado el apoyo prestado por abogados vinculados al entorno del autodenominado MLNV a estos presos de ETA.
            Veamos otros aspectos.
Cada fin de semana, varios miles de personas se ponen en marcha desde el País Vasco en dirección a muchas prisiones españolas, en autobuses y furgonetas, con el objetivo de visitar a sus familiares y amigos encarcelados. Esos viajes constituyen, sin duda, ocasión de adoctrinamiento, cohesión y movilización de esos miles de familiares afectados por la separación física de sus hijos, padres, hermanos, tíos, etc.
            No en vano, desde hace muchos años, Gestoras Pro-Amnistía y posteriormente Senideak, han buscado la cohesión y agrupación de los parientes y amigos del casi medio millar de presos de la banda (si sumamos a los encarcelados en España los que permanecen en prisiones francesas). El balance que debe hacerse respecto al seguimiento que realizan de las consignas a ellos destinadas, es el de muy alto. Por ello, la labor de estos familiares y amigos de los presos de ETA es un factor fundamental para el mantenimiento de su moral y la fijeza de sus posturas. Expresión simbólica de su importancia es el lugar preferente que ocupan en las numerosas manifestaciones organizadas en apoyo a los presos: en la cabecera de las mismas portando la pancarta de la convocatoria junto a destacados líderes de Herri Batasuna y desfilando, a continuación, varias hileras de familiares con fotografías (tamaño cartel) de los presos.
Otro aspecto muy concreto, que ilustra su situación real, es el apoyo económico que les presta el entorno de ETA, lo que se traduce en la subvención de esos numerosos viajes de los familiares y el dinero que a través de ellos hacen llegar a los mismos presos (entre 20.000 y 40.000 pesetas, según el estado de las finanzas de la banda). Ello permite a los presos de ETA una mejora en sus condiciones materiales de vida que se concreta en la adquisición de libros, aparatos musicales, ordenadores, comidas extraordinarias (langostinos para cumpleaños y otras celebraciones festivas, comida macrobiótica, complementos alimenticios), ropa, incienso, material deportivo, etc.
            Las mujeres también han retomado la tradicional lucha e implicación femenina en el mundo nacionalista, adaptada, eso sí a los tiempos modernos. La “amatxo” (mamá) ha sido figura fundamental en la transmisión de la mentalidad nacionalista en el hogar vasco. Herederas de un discutible matriarcado vasco que gestionaba el caserío y el ámbito doméstico y familiar, han tomado el relevo las jóvenes radicales. Todos los fines de semana cientos de mujeres, esposas, hermanas o simplemente amigas, recorren las carreteras y autopistas para dar apoyo afectivo y político a sus presos. No han sido pocas las parejas que se han establecido en las cárceles: primero a través de los barrotes de los locutorios, después a través de los encuentros “vis-vis”. Finalmente, estabilizando su relación. Todo ello, generalmente, en el marco del modelo de pareja que se extiende en la sociedad actual: uniones de hecho, con o sin hijos, emancipadas de los valores opresivos de la Iglesia, liberados del modelo patriarcal y machista. El papel de estas mujeres, para el mantenimiento de la moral de combate de los presos, ha sido determinante.
            A nivel local, periódicamente, se organizan plataformas de apoyo a presos concretos, cuyas bases de partida son las organizaciones abertzales radicales de la localidad o barrio donde residía hasta su detención. Procuran arrastrar a otros colectivos: parroquias, asociaciones de vecinos, grupos de danzas y deportivos, partidos políticos nacionalistas con presencia en ese municipio o barrio, sindicatos nacionalistas, grupos ecologistas, etc. Realizan, entonces, movilizaciones de todo tipo: visitas a los presos, manifestaciones, recogidas de fondos, presentación de mociones en los ayuntamientos, etc. Y con esas movilizaciones locales extienden su influencia, a la vez que ejercitan una fiscalización de la vida social en el ámbito territorial de que se trate.
El numeroso correo remitido por personas y colectivos del entorno, las publicaciones y libros de todo tipo que reciben constantemente, las visitas de profesores de la Universidad del País Vasco, la asistencia de abogados, incluso de médicos y ópticos afines; todo ello conforma un tejido social extraordinario de apoyo incondicional a los presos de ETA, que bien pueden sentirse ”sacrificados protagonistas de la lucha por la liberación nacional” y “lo mejor de Euskadi”.

 

El papel de los presos en ETA.
            Los presos han jugado, tradicionalmente, un papel fundamental en la organización: tanto en la toma de muchas decisiones, como en la determinación de las tácticas concretas de atención a los mismos.
            Es significativo que su situación siempre haya sido objeto de una atención preferente en la determinación de los objetivos y prioridades de la organización terrorista, lo que se refleja en sus documentos de debate y difusión interna,  comunicados públicos, etc.
            También tiene su importancia simbólica y organizativa, lo que se concreta, por ejemplo, en la inclusión en puestos de salida de presos de ETA en espera de juicio en las listas de candidatos de Herri Barasuna en las diferentes convocatorias electorales.
            No en vano, durante la llamada “tregua”, los interlocutores que hizo públicos ETA eran tres miembros encarcelados muy significativos de la banda, lo que proporcionó algunas pistas acerca de la voluntad real de diálogo de la organización en esa coyuntura.  
            Sin embargo, se viene observando, por parte de expertos analistas del mundo de ETA, que a partir del recrudecimiento de la actual ofensiva terrorista, los presos han perdido espacio en la toma de decisiones del conjunto de la organización, lo que se ha reflejado en una menor atención en los escasos comunicados emitidos por la banda en estos meses.
            Seguramente, ello sea consecuencia del movimiento interno del entorno de ETA, que parece indicar una redistribución de fuerzas, consecuencia de la nueva fase táctica que vive el autodenominado MLNV y que parece concretarse en la progresiva asunción de responsabilidades por parte de los “cachorros” del movimiento: los jóvenes de Haika (levantarse). Ello manifiesta una clara radicalización del conjunto del MLNV, acreditada con la abultada victoria de la ponencia “bateginez” en el proceso de debate interno “batasuna”. Por el contrario, la corriente minoritaria Aralar, crítica con la “lucha armada”, no ha llegado al 10% de apoyos. En ese sentido, las actuaciones policiales desarrolladas contra ETA, en este último año, han permitido confirmar, sin lugar a dudas, la integración en la banda de numerosos miembros de Haika, su incorporación al aparato leninista de control del movimiento en que ha devenido el partido político ilegal EKIN y, por último, el desplazamiento por estos jóvenes cachorros de algunos militantes históricos (moderados o quemados). Todo ello ratifica la radicalización de la que hablábamos.

 

Algunas reflexiones.
            Este artículo pretende resaltar, en primer lugar, una compleja realidad que sufren, en primer lugar, los mismos funcionarios judiciales y de prisiones, atenazados entre las decisiones desconcertantes de sus responsables y la presión del terrorismo de ETA.
            En todo ámbito social, ante todo, es necesaria una coherencia de las normas escritas con las no escritas. En el medio penitenciario la reglamentación es muy detallista; pero las normas no escritas también son fundamentales. Esas aparentes contradicciones, materiales y fácticas, son campo abonado para las reivindicaciones judiciales de los abogados de los presos de ETA, ganadas muchas de ellas por falta de apoyo de los servicios centrales de Prisiones a sus equipos directivos. Se precisa, por tanto, una  asignación de los medios personales y materiales precisos para cubrir las necesidades judiciales abiertas en los concretos centros penitenciarios.
            Para ETA, la actual situación se define por una expresión terrible: ¡estamos en guerra!. Y en una guerra, aseguran ellos mismos, el empleo de cualquier tipo de medios está justificado. No se trata, evidentemente, de responder con los mismos medios desde el Estado de Derecho, pero en lo que respecta a las “confrontaciones judiciales” y otros frentes abiertos por el terrorismo, hay que implicarse con todos los medios posibles y lícitos, si realmente se tiene voluntad de lucha y de victoria por parte del Estado democrático.
            Otro aspecto que puede estudiarse es el de algunas reformas legales, en lo que respecta al acceso de estos presos al tercer grado, la libertad condicional y a las redenciones de penas por el trabajo, en su caso. Además, esa deseable reforma legal podría extenderse a otros ámbitos, al objeto de evitar que muchas prisiones españolas sean un “coladero” que permite la fácil y rápida comunicación de los presos de ETA con los “correos” de su organización que, sin duda, figuran entre las numerosas personas que, con uno u otro, motivo les visitan.
            Podemos concluir que el actual sistema judicial y penitenciario tiene, por los motivos analizados en este artículo, importantes quiebras que restan eficacia a los objetivos marcados por la política antiterrorista de los gobiernos democráticos. Tales deficiencias deberán subsanarse, en un elemental ejercicio de coherencia, si existe voluntad de victoria.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 43, marzo de 2001.

13 de mayo: el País Vasco se la juega.

     El domingo 13 de mayo tendrán lugar las elecciones anticipadas al Parlamento vasco de Vitoria. No serán unas elecciones intrascendentes. Algunas pistas para adentrarse en el laberinto electoral vasco.

 

Introducción.
El lehendakari Juan José Ibarreche, finalmente, ha deshojado la margarita y, con la autorización de su jefe, el presidente del EBB del PNV Javier Arzalluz, ha informado que las elecciones autonómicas tendrán lugar el domingo 13 de mayo, nuestra Señora de Fátima.
Estos comicios anticipados tendrán una indudable trascendencia, mayor que la de los celebrados en otras ocasiones, aunque los resultados son inciertos y las posibles combinaciones resultantes, múltiples.
En este artículo intentaremos proporcionar, de forma resumida, algunas claves para comprender los previsibles movimientos políticos, en el futuro inmediato, que se juega en el País Vasco y, con él, en toda España.

 

Claves de las elecciones.
1.      El Gobierno del Partido Popular pierde un magnífico ministro del Interior. Jaime Mayor Oreja abandona un Ministerio que ha conducido con mano firme, ante las acometidas terroristas y los manejos de la llamada tregua, y se embarca en una aventura que, en el mejor de los casos, le llevará a presidir un gobierno de coalición junto a su socio Unidad Alavesa y el PSOE o, contrariamente, a liderar el Grupo Parlamentario Popular en la oposición. Su posible sustituto, salvo sorpresas, será Javier Zarzalejos, secretario general de la Presidencia, quien durante el transcurso de la llamada tregua, apostó por la misma, frente a las tesis finalmente triunfantes de Jaime Mayor Oreja. De todas formas, con Aznar, todas las “quinielas” son inciertas.
2.      Es casi segura la coalición del PP con UA. El PP necesita sumar el máximo de votos y UA se asegura su supervivencia política por un tiempo, aunque sea bajo el paraguas popular.
3.      El PNV acudirá en coalición con EA. El PNV también necesita el máximo de votos y, para ello, lo más fácil es recurrir a sus hermanos díscolos de EA, partido que para camuflar su evidente declive y progresiva pérdida de votos, necesita aprovechar la oportunidad que le presenta esta coalición. La mayor dificultad para alcanzar el acuerdo de coalición es la pretensión de EA de incluir en el programa electoral una previsión temporal de la vía soberanista, con la mirada puesta en la independencia de Euskadi en 8 o 10 años, pretensión que el PNV intentará desdibujar para no alarmar a su electorado más moderado. De no conseguirse la coalición, el candidato de EA sería Gorka Knör. El candidato del PNV, en cualquier caso, parece ser que volverá a ser Juan José Ibarretxe.
4.      El PSOE, con la base del Pacto Antiterrorista y el liderazgo de Nicolás Redondo Terreros, buscará una acuerdo postelectoral de coalición con el PP cuyo objetivo es lograr un gobierno no nacionalista. De no obtenerlo, caso de no llegar a la mayoría parlamentaria necesaria, no es de descartar que pudiera pactar, de nuevo, con el PNV-EA, a cambio de que estas formaciones prescindan completamente del apoyo de HB y se desmarquen del Pacto de Lizarra. Es claro, para este partido, que el marco de su proyecto de gobierno lo establecen la Constitución y el Estatuto.
5.      HB continuará siendo una fuerza fundamental. Arnaldo Otegi ya ha afirmado el día 21/02/01 en Pamplona, que su intención es sumar el máximo de votos al proyecto de “construcción nacional” que representa. Y pretende jugar con esos votos al igual que en la recién terminada legislatura: prestarlos de existir un Gobierno nacionalista que asuma un proyecto soberanista claro y concreto. Por ello, no es de descartar que, al menos durante la campaña electoral, se produzca un cese temporal de los atentados terroristas.
6.      Izquierda Unida luchará, de la mano del polémico Javier Madrazo, por su supervivencia parlamentaria. El 3% necesario para acceder al Parlamento, puede facilitarla, aunque sus expectativas numéricas son mínimas en cualquier caso. De conseguir representación parlamentaria, ese escaño pudiera ser decisivo en la configuración de un gobierno de coalición liderado por PNV-EA.
7.      Dos sectores del electorado serán decisivos. En primer lugar, los votantes de izquierdas que oscilan entre el PSOE y la IU de Madrazo, desengañados por unos y otros. Otro segundo, el correspondiente al electorado moderado que bascula entre el PNV y el PP. La conquista de esos espacios puede ser determinante para la constitución del primer gobierno no nacionalista en Vitoria. Movilizar todo el electorado obtenido por el PP en las elecciones generales, es el mayor reto para este partido.
8.      En el diseño de la estrategia del PP contra el terrorismo, un gobierno de coalición con el PSOE en Vitoria es imprescindible. De no conseguirlo, se repetiría la presente situación o se reeditarían los acuerdos anteriores (PNV, EA, PSOE). Además, se perderá un buen Ministro de Interior. Mucho es lo que está en juego para el proyecto antiterrorista del PP.
9.      La Iglesia vasca ha dado muestras inequívocas, en la actualidad, de su rechazo al terrorismo. Pero, de nuevo, la desunión de los católicos será patente. No existe voto católico cautivo de ningún partido en el País Vasco. Pero la tradición nacionalista o, la que la niega el exclusivismo, sigue pesando demasiado como para que el conjunto de su voto aporte elementos novedosos en el panorama electoral.

 

Reflexiones finales.
Todo puede cambiar o todo puede continuar básicamente igual. Es mucho lo que se juega: la lucha antiterrorista (con la incorporación plena de la Ertzaintza a la misma), el modelo cultural impulsado desde el Gobierno vasco, la “normalización” democrática; la paz en definitiva.
Esta compleja situación del País Vasco, territorio de indudable tradición católica cuya presencia social declina de forma evidente, pero cuya historia es irreconocible sin el cristianismo, también es motivo de reflexión para la labor y misión, presente y futura, de los católicos vascos.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 42, febrero 2001.

Estrategia y situación del centro derecha español en el País Vasco.

A lo largo de varios artículos publicados en este medio digital, desde finales de 1999, hemos analizado algunos aspectos de la situación que atraviesa el País Vasco desde la perspectiva, fundamentalmente, de los partidos nacionalistas. En esta ocasión nos asomaremos a la acción política del centro derecha español allí presente.

 

Introducción.
            “Vasconia, tierra entrañablemente española, vive en su seno la acción de unos pretendidos tutores de sus derechos, de su ser histórico esencial, de su presente y de su futuro. Desde todos los ángulos de la vida política y social, grupos, asociaciones, partidos, sindicatos, etc., lanzan machaconamente la consigna de una Vasconia no española, recuperadora de la genuina identidad como nación soberana. Un gobierno autónomo, precisamente de esos pretendidos tutores, abre cada día más la brecha que nos separa de España. Independencia financiera, cultural, administrativa, pronto en materias de orden público… Esto ya lo sabes y no necesitamos recurrir a ninguna demagogia, a ningún tremendismo fuera de lugar. También sabes que todo ese proceso lo apoya y lo acelera un terrorismo dirigido sencillamente a españoles y miembros de las Fuerzas de Orden Público. (…)
            Necesitamos, necesita España en Vasconia, maestros, catedráticos, científicos, artistas, hombres de la Cultura, políticos, trabajadores, sindicalistas, religiosos, deportistas, que ante todo se sientan españoles.
            Existe un gran peligro. De Vasconia han ido marchándose estos últimos años miles de españoles atemorizados, expulsados, privados de sus medios naturales de vida. Llegan a 40.000. Andan repartidos por las tierras de España. Quizás conozcas a algunos. Esto significa que se está produciendo una desaparición física de la presencia española más activa de nuestra tierra. Si esto sigue así, llegará un momento en que todo vestigio de la españolidad será un recuerdo.
            España va a desaparecer de Vasconia si los españoles que aún permanecemos allí no encontramos un medio y la ayuda para que la españolidad salga del ‘gettho’ y se manifieste libremente. Esto es lo que venimos a decirte. Tenemos que emprender una amplia campaña de recuperación civil. Si los enemigos de España han encontrado las energías necesarias para copar toda la vida social, ¿no tenemos nosotros las reservas suficientes de una gran nación que hizo grandes a los vascos precisamente, en la unidad con los demás pueblos de España? ¿no tendremos por ello aliento para futuras empresas unitarias que superen y absorban este desamor? ¿no tendremos tu ayuda?
            Porque creemos firmemente que sí la tendremos estamos aquí. No regatees con España. No estamos solos en la lucha de Vasconia, porque Vasconia también es tuya”.
            El texto anterior está escrito hace casi 20 años. Corresponde a un folleto de 8 páginas elaborado por un grupo de jóvenes vizcaínos, de convicciones joseantonianas, que alarmados ante la cotidiana realidad de la que eran impotentes testigos, realizaron una particular “Reivindicación española en Vasconia”, pues así lo titularon, basándose para ello también en un texto de Claudio Sánchez Albornoz.
            El Colectivo Destino, nombre que se habían dado ese grupo de jóvenes, consideraba que la presencia española en el País Vasco se encontraba en grave peligro, como consecuencia de una ofensiva desatada por las fuerzas nacionalistas en múltiples ámbitos de la vida pública vasca: desde los resortes de las nuevas instituciones autonómicas, parte de los incipientes medios de comunicación autóctonos, el mundo de la educación (especialmente a través del euskera, concebido como privilegiada forma de “hacer patria, hacer Euskadi”), las manifestaciones culturales, la movilización callejera, e incluso, desde la acción terrorista. Consideraban,  por otra parte, que era necesaria una sana reacción cívica ante un modelo cultural y político que se imponía, desde el ejercicio de múltiples resortes de poder, de forma artificiosa; pues la realidad vasca era plural. A su juicio, esta ofensiva se desarrollaba ante la inacción de los políticos del sistema y con la complicidad –un tanto inconsciente- de una izquierda cultural y política acomplejada que equiparaba, a modo de eficaz descalificación a priori, a todo lo que soñara a “español” a franquismo (españolismo = franquismo).
            Por aquellas fechas, ni el centro derecha español, ni la izquierda tradicional, era consciente de que se trataba de una ofensiva, en toda regla, que perseguía el objetivo de enterrar una larga historia de convivencia en común que no gustaba a los nacionalistas, en un esfuerzo voluntarista y titánico de “construcción nacional”.
            Desde la redacción de este texto han transcurrido casi dos décadas.
            ¿Qué ha ocurrido a lo largo de todo este periodo?

 

La transición política en el País Vasco.
            Al inicio de la transición política española, el PNV ya era una referencia fundamental y una presencia incuestionable. Herri Batasuna (HB), la expresión política de ETA, iniciaba su ascenso, recién creada esta formación, de imprevisibles e inimaginables consecuencias. Euskadiko Ezkerra (EE) constituía la esperanza, de una “nueva izquierda, nacionalista y creativa”, que no fraguó. De hecho, sus restos naufragaron quince años después, en su mayor parte, en el PSOE – PSE. La escisión sufrida en el Partido Nacionalista Vasco (PNV), auspiciada por Carlos Garaicoechea y sus seguidores, que constituyó Eusko Alkartasuna (EA), remodeló el espacio del nacionalismo, al perder peso el PNV. Pero no alejó las expectativas de una secesión a medio o largo plazo. Y para ese objetivo, las fuerzas nacionalistas desarrollaron una frenética actividad en todos los frentes de la vida social vasca: en las instituciones, que dominaban en buena medida, y en la calle. Ante ello, los “francotiradores” del españolismo, presentes en múltiples ámbitos, se batieron en retirada, abrumados ante un despliegue humano y de medios impresionante, que correspondía a una estrategia y tácticas perfectamente diseñadas. Por el contrario, esos representantes o militantes no nacionalistas, no encontraron el apoyo deseable en los demás partidos, careciendo de redes humanas y de recursos que les facilitaran esa actitud de resistencia y afirmación. Y el terrorismo, especialmente en los primeros años 80, ocasionaba un dolor y un sufrimiento tremendos, lo que también facilitó el repliegue de los partidos no nacionalistas a la mínima acción, limitándose a su concurrencia en las diversas convocatorias electorales y a celebraciones de sus conmemoraciones cronológicas. Mientras tanto, entre la presión terrorista y la propia de las instituciones autonómicas vascas, se obtenían “mayores cotas de autogobierno”, a la vez que se difundía, como si se tratara de un principio fundamental de la ciencia política, el tópico de que “sin nacionalistas en el Gobierno de Vitoria, ni es posible la gobernabilidad ni tampoco la paz”.
            El Partido Socialista Obrero Español – Partido Socialista de Euskadi (PSOE – PSE) era otra fuerza política con la que había que contar. Disponía de una indudable base e implantación y, merced a la política de pactos de coalición con el PNV, alcanzó el Gobierno vasco, lo que permitía alegar una fachada de que “aquí no pasa nada extraordinario”. Pero pese a ello, se inició una lenta pero progresiva disminución de su apoyo electoral. A nivel sindical, la organización hermana socialista, la Unión General de Trabajadores (UGT), reducía su representación de forma progresiva. Las Juventudes Socialistas (JJSS), por su parte, desaparecían como realidad relevante de la escena vasca. Por otra parte, fracasaron los intentos de implantar asociaciones ciudadanas (Unión de Consumidores de España, Jóvenes contra la Intolerancia, Jóvenes por la Ecología, Unión de Pequeños Agricultores, etc.), con la finalidad de generar un movimiento social afín al partido, tal como se realizaba con mayor fortuna en el resto del territorio español.
Por otra parte, este partido también ha sido objetivo de ETA. Recordemos el asesinato del senador Enrique Casas en 1984, Fernando Múgica en 1997 y los de Ricardo Buesa, José María Jáuregui y Ernest Lluch en el año 2000.
            El Partido Comunista de Euskadi (PCE – EPK) vivía de la ilusión de su implantación en la “margen izquierda”, lo que se fue desvaneciendo rápidamente, a la vez que se evidenciaba su permanente crisis, pese a la fórmula y nueva etiqueta de Izquierda Unida (IU – EB). El liderazgo de Javier Madrazo confirma el permanente desconcierto en el que se desenvuelve la coalición en el País Vasco.
            La historia del centro derecha español, también en el País Vasco, está jalonado por múltiples siglas y personalismos. Al iniciarse la transición, este sector político, se encontraba en una profunda crisis, con la necesidad de configurar una fuerza política que lo representara, asumiera su historia y diseñara una estrategia para un futuro incierto. Recordemos esas siglas: Democracia Cristiana Vasca (DCV), Guipúzcoa Unida (GU), Alianza Popular (AP), Unión de Centro Democrático (UCD), Unión Foral Vasca (UFV), Centro Democrático y Social (CDS), Partido Demócrata Liberal (PDL), Partido Reformista Democrático (PRD), Unión Liberal (UL), Partido Demócrata Popular (PDP), Democracia Cristiana (DC), Unidad Alavesa (UA), Unidad Vizcaína (UV). Ese ha sido el largo camino seguido hasta llegar al actual Partido Popular (PP). Mientras tanto, la presión terrorista también alcanzó a los militantes de UCD y AP, siendo asesinados varios de ellos, lo que aceleró la descomposición temporal de este sector político. Como militantes de UCD asesinados recordaremos a Ramón Bagueto, José Ignacio Ustarán, Jaime Arrese y Juan de Dios Doval. Militantes de Alianza Popular asesinados por ETA lo eran Modesto Carriegas, Luis Uriarte, Vicente Zorita y Alberto López-Jaureguizar.
            El Partido Popular ha sufrido especialmente el terrorismo de ETA. Desde 1995 ETA ha asesinado a numerosos concejales: Gregorio Ordóñez, Miguel Angel Blanco, José Luis Caso, José Ignacio Iruretagoyena, Alberto Jiménez-Berrecil y su esposa Ascensión García, Manuel Zamarreño, Jesús María Pedrosa, José María Martín Carpena, Manuel Indiano y José Luis Ruiz. El partido navarro UPN también ha sufrido el asesinato de su concejal de Pamplona Tomás Caballero.
            La llamada extrema derecha, que llegó a contar con grupos numerosos especialmente en Vizcaya, no superó las carencias derivadas de su falta de unidad, incapacidad de modernización y ausencia de liderazgo y estrategia. Esas carencias fundamentales, similares a las existentes en el resto de España, junto a la presión terrorista de ETA que ocasionó varias muertes entre sus filas, determinaron que haya desaparecido de la escena pública vasca.

 

La trayectoria del centro derecha vasco.
            Ya hemos visto algunas características de este espectro político.
            Cuando Carlos Iturgaiz y el asesinado Gregorio Ordóñez, entraron en Alianza Popular, encontraron un partido sin apenas implantación territorial, sin proyección social, reducido electoralmente. Gracias a su tenacidad, y a un tremendo esfuerzo, lograron levantar al partido hasta la realidad actual. Hoy día cuenta con un número mucho mayor de militantes, se ha implantado en más localidades del País Vasco, ha ido generando poco a poco un nuevo liderazgo, se ha configurado como único partido político del espectro y, de la mano de Jaime Mayor Oreja (probable candidato del PP a lehendakari), ha logrado que el resto del Partido Popular asuma su interpretación de la actual situación y las posibles soluciones. Pero, por todo ello y al detentar el Gobierno de la nación, ha sido objetivo privilegiado del terrorismo de ETA, que le ha ocasionado numerosos asesinatos entre sus concejales, y múltiples acciones de “kale borroka” (lucha armada de baja intensidad, según sus términos). Ello ha supuesto que la implantación real del partido no corresponda con el apoyo electoral que ha ido ganando, si bien ello también es consecuencia, en parte, de la tradicional desmovilización de ese sector político. Y ese acoso se ha verificado, de forma dramática, llegado el momento de elaborar las listas de las candidaturas municipales, para lo que ha encontrado enormes dificultades.
            A la vez que se producía un relevo generacional y en las siglas, una evolución ideológica se ha materializado en el centro derecha vasco.
            A nivel simbólico ello se percibe al asumir la antaño denostada “ikurriña”, emplear el término “Euskadi”, etc.
            Pero el cambio no sólo se produce en un plano simbólico sino, sobre todo, en el plano doctrinal. De ser un sector político inicialmente vinculado al franquismo y al conservadurismo más tradicional, se ha llegado al actual “centro reformista” impulsado por el Presidente José María Aznar. El querido y viejo foralismo ha sido sustituido por un autonomismo sin complejos, lo que puede en parte explicar la emergencia de Unidad Alavesa, formación en recesión y que busca desesperadamente hacerse con un hueco propio, pero que experimentó un ascenso importante enarbolando la bandera del foralismo.
            Un liberalismo económico, que asume como propias las aspiraciones económicas de las clases medias urbanas, impregna otras áreas del pensamiento político popular.
            De alguna manera, se ha producido una “desideologización”, lo que puede explicar una omisión de las figuras y referencias históricas y doctrinales de la derecha vasca y, sorprendentemente, que Manuel Azaña se haya convertido en una referencia doctrinal importante en el nuevo rumbo del partido (un ejemplo concreto de ello es el libro sobre la configuración de las Autonomías –La España plural- editado por la Fundación Elkargunea de Bilbao, hermana menor de la fundación liberal FAES que impulsa José María Aznar y que constituye el “laboratorio” de ideas del PP y su granero de nuevos líderes).

 

El control nacionalista de la vida pública vasca.
            Las fuerzas nacionalistas, ya lo hemos indicado anteriormente, vienen afianzándose en los múltiples ambientes de la vida política, social y cultural vasca. PNV y HB se han ido adueñando de la vida social y política del País Vasco, constituyendo la progresiva implantación del euskera la punta de lanza de una estrategia que persigue la transformación de la conciencia colectiva vasca hacia un horizonte secesionista, para el que ya no es posible acuerdo alguno que contemple la permanencia en España. Esa labor se realiza de forma que parece seguir una concreta estrategia con un reparto de papeles entre cada una de las fuerzas políticas nacionalistas. Ya lo dijo Xabier Arzalluz: “unos mueven el árbol, otros recogen las nueces”.
El PNV viene trabajando, fundamentalmente, desde las instituciones. Siempre ha ocupado el Gobierno de Vitoria, solos o en coalición con otras fuerzas (PSOE, EA y EE). Y el lehendakari siempre ha sido un miembro del PNV. Desde allí se ha impulsado una política de inmersión lingüística, imponiendo el euskera en la administración y el mundo de la enseñanza. Se ha realizado una política cultural orientada hacia los valores étnicos, con una intencionalidad muy concreta. La Ertzaintza, la policía autónoma vasca, ha jugado un papel muy discutible en la lucha antiterrorista. Y para este juicio, nos remitimos a los hechos. En Navarra, donde no existe tal fuerza de orden autonómica, se han producido entre los causantes de la “kale borroka”, un total de 250 procesamientos. Por el contrario, en el País Vasco, donde tales actos son de mayor envergadura y se han producido en mayor número, no llegan a 100 el total de procesados. Siempre ha sido muy controvertida la concesión de subvenciones económicas por el Gobierno vasco, tanto en el ámbito cultural (desde AEK, el diario Gara, Udalbiltza, diversas fundaciones impulsoras de la “desobediencia civil”, etc.), como a  iniciativas empresariales del entorno nacionalista.
            Herri Batasuna viene realizando una labor capilar en el seno de la sociedad, de indudable calado, y con una perspectiva “gramsciana”, a partir de organizaciones sectoriales de todo tipo, combinándolo con la presencia selectiva en las instituciones, tanto a nivel nacional como autonómico y municipal. A ello hay que añadir la continua movilización callejera que con múltiples excusas realiza permanentemente (por los presos, la soberanía, la defensa del euskera, la democracia vasca, etc.). Tras muchos años de movilización permanente, está logrando, por fin, liderar al conjunto del nacionalismo, produciéndose un relevo generacional en el mismo a favor de este entorno de ETA - HB, perdiendo capacidad de iniciativa el viejo PNV; lo que ha evidenciado Lizarra y todos los movimientos posteriores.
            ETA ha continuado, con mayor o menor intensidad, su labor terrorista, si bien la llamada tregua unilateral del año 1998 y 1999 supuso un espectacular triunfo táctico, al facilitar la radicalización del PNV y dirigirlo, con el conjunto de fuerzas nacionalistas, hacia el objetivo de una secesión a medio plazo.
            El papel de EA ha sido menor, buscando un espacio propio, pero en apoyo de las estrategias mencionadas, salvo las prácticas terroristas, que siempre ha condenado.

 

La nueva resistencia cívica vasca.
            Pero a lo largo de todos estos años, no sólo los partidos políticos han sido los protagonistas. La ciudadanía vasca no ha asistido impasible ante la orientación que pretendía imprimir el Gobierno de Vitoria al conjunto de la sociedad vasca y ante la permanente actividad terrorista.
            La organización pacifista Gesto por la Paz ha liderado, poco a poco,  un movimiento de resistencia no violenta, ante la presión terrorista, aunando muchas voluntades e incluyendo en sus filas también a nacionalistas.
            El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), se han consolidado, logrando hacer su voz y rompiendo la marginación en que se les había sometido.
            El Foro de Ermua, entidad nacida a partir de la movilización ciudadana producida con ocasión del secuestro y asesinato del concejal Miguel Angel Blanco, y compuesta en buena parte por antiguos militantes comunistas e incluso de ETA, ha aireado, desde los medios de comunicación y la Universidad, los mecanismos viciados de la acción política nacionalista de los últimos 25 años, denunciando la manipulación cultural y sus prácticas totalitarias, así como muchos falsos tópicos y mistificaciones existentes en torno a la identidad vasca. Mikel Azurmendi y Jon Juaristi, ambos exiliados, el primero en una universidad norteamericana y el segundo actual Director de la Biblioteca Nacional en Madrid, son un ejemplo de este tipo de intelectuales descrito.
            Pero esta actitud contrasta con la de otros, caso de los agrupados en su día en torno al llamado “Foro de Madrid”, de marcado acento izquierdista, encabezados por Margarita Robles (secretaria de Estado de seguridad del ministro socialista Belloch), que consideran, al igual que Elkarri, que es necesario el diálogo para una salida negociada al “conflicto vasco” al tener éste –a su juicio- raíces políticas.
El asesinato del periodista de “El Mundo” y antiguo comunista, Jesús María López de Lacalle, es prueba de la preocupación causada en ETA por la actividad de este Foro. Irritación que comparte todo el espectro nacionalista.
Foro El Salvador ha asumido una labor paralela a la del Foro de Ermua en algunos ámbitos de la Iglesia vasca, cuyo papel ha sido calificado en muchas ocasiones como de ambiguo.
            Otras asociaciones, como el Movimiento contra la Intolerancia y Denon Artean, se han sumado a este movimiento cívico de resistencia generado en el seno de la sociedad vasca. Y este movimiento, que ha suscitado numerosas adhesiones entre una ciudadanía generalmente silenciosa y desmovilizada, ha facilitado la toma de conciencia y un nuevo impulso a los partidos políticos no nacionalistas.
            Para aunar fuerzas, se ha constituido el pasado día 2 de diciembre, la Plataforma Libertad, que agrupa al Foro de Ermua, Foro El Salvador, Asociación de Víctimas del Terrorismo, Movimiento contra la Intolerancia y Asociación por la Tolerancia.
            Mencionaremos, por otra parte, a la iniciativa ciudadana, de marcado cariz político, ¡Basta ya!, premio Sajarov concedido el día 13 de diciembre de 2000 por el Parlamento Europeo. En dicha iniciativa han confluido muchos de los miembros de las organizaciones antes mencionadas.

 

La estrategia actual del Partido Popular.
            El Partido Popular ha logrado tomar la iniciativa, pese a los golpes recibidos, en coherencia con una estrategia diseñada con una voluntad y decisión que ha sorprendido a los nacionalistas, con el ánimo de dar un vuelco a la situación. Una voluntad de lucha con la que no contaban, pues en sus cálculos ya empezaban a dar por hecha la retirada de PP y PSOE de la vida política vasca.
            La estrategia actual del Partido Popular pasa por varias tácticas: el cambio de opinión generado por la acción mediática, la presión policial, la cooperación internacional, las reformas legales para facilitar la lucha antiterrorista, la resistencia heroica de sus concejales y militantes, el nuevo movimiento cívico vasco, la recuperación del sector de centro derecha votante del PNV y de Unidad Alavesa.
            Pero para que esa estrategia obtenga el resultado esperado, es preciso que la “unidad de los demócratas” genere su fruto más esperado: un pacto de gobierno que garantice un ejecutivo no nacionalista en Vitoria. Ello permitiría que el conjunto de las Fuerzas de Seguridad (incluida la Ertzaintza, ausente por lo general en la batalla antiterrorista) combatiría a ETA más eficazmente, con un mejor aprovechamiento de los recursos existentes. Además, facilitaría una política de subvenciones no sectaria, una acción social y cultural acorde con la pluralidad de la sociedad vasca y el intento –muy difícil- de desactivación del euskera como punta de lanza de la ofensiva nacionalista.
            Sin embargo, la situación que atraviesa el PSOE no está facilitando alcanzar ese acuerdo, núcleo de la estrategia popular. El PSOE sufre tensiones internas, pues existen sensibilidades como la del sector “guipuzcoano” interesadas en recuperar la colaboración institucional con el PNV. El asesinato del socialista catalán, y miembro de Elkarri, Ernest Lluch, ha abierto ese debate, posicionándose destacados dirigentes como Felipe González y Pasqual Maragall a favor de esa alternativa.
            Este debate también es reflejo de la necesidad del PSOE de crearse un espacio y una estrategia propia, si no quiere verse arrastrado por un Partido Popular muy decidido. De ahí el empeño del PSOE en llegar a un pacto antiterrorista, global y escrito, que incorpore diversas iniciativas, tratando de sumar a otros partidos políticos y que no le cierre la posibilidad de un acuerdo postelectoral con el PNV.
            Ese es el sentido del “Pacto por las libertades y contra el terrorismo” firmado el día 12 de diciembre de 2000 por los secretarios generales del PP y el PSOE. Criticado por Izquierda Unida y todos los partidos nacionalistas, incluidos los catalanes de CiU, ha sido muy bien recibido por la mayoría de los medios de comunicación y las organizaciones cívicas implicadas en la lucha por la paz en el País Vasco. Será suscrito por otras fuerzas, caso de Unidad Alavesa y Unión del Pueblo Navarro y no impedirá un pacto postelectoral del PSOE con el PP o incluso con el PNV. Por todo ello, no es imposible que el próximo lehendakari sea el socialista Nicolás Redondo.
            Sin embargo, el triunfo de la estrategia diseñada por el PP no está garantizado. Prueba de ello son los resultados de sondeos preelectorales difundidos a finales de noviembre, según los cuales, unas elecciones anticipadas (cuya fecha se rumorea pudiera establecerse en torno al 4 de marzo de 2001) apenas cambiaría las cosas. Si a ello se suman las dudas de los socialistas, es comprensible cierto grado de nerviosismo existente en el PP, que la firma del citado “Pacto” no ha despejado.
            En esta situación, el PNV juega la baza del transcurso del tiempo, a la vez que intenta cargar sobre el PP una imagen de dureza e incapacidad para el diálogo. Junto a ello, el intento de establecer “puentes” con el PSOE es evidente.
            Además,, en esa estrategia, observamos algunas carencias. Apenas existe labor social en muchos ámbitos, aparentemente controlados por ETA - HB: asociacionismo de base, determinados medios juveniles, etc.
            Y, para entender lo anterior, tenemos que partir de una constatación. Algunos dirigentes socialistas han hablado de la existencia clandestina del partido en muchas localidades vascas. Salvo en las grandes ciudades, donde se desarrolla una acción política “normalizada”, en el resto de localidades, no digamos ya en los pequeños municipios rurales, la vida de las “Casas del Pueblo” languidece entre la efervescencia nacionalista. Apenas hay militantes menores de 40 años, limitándose su acción política a la desarrollada por algunos de sus concejales.
            Y para el Partido Popular la situación no es mejor, en buena medida como consecuencia de la persecución a la que se ha visto sometido.

 

Reflexiones finales.
Volvamos al texto inicial de este artículo. El folleto, del que hemos hablado, fue distribuido masivamente en Madrid un domingo 20 de noviembre, entre un sector social al que el Colectivo Destino juzgaba más sensible ante el rumbo de los acontecimientos. Sin duda, gracias a la perspectiva proporcionada por el transcurso de 20 años, podemos deducir hoy día que aquel no era el medio adecuado, ni el destinatario del texto constituía un sector social con la capacidad de rectificación de la situación denunciada, ni tampoco se trataba de la convocatoria pública apropiada. Pero, pese a todo ello, el diagnóstico de la situación era certero, anticipándose, pese a ser considerado entonces como “políticamente incorrecto” (dicho con lenguaje de hoy), a una opinión que se ha generalizado, en ese sentido, en los últimos años.
            Pese a ese diagnóstico, pesimista para algunos, y a partir de los datos comentados en este artículo, podemos deducir que hay algunos signos evidentes de que la realidad del País Vasco está experimentando un cierto cambio.
            Un indicio de ello son las expectativas electorales –inimaginables hace unos pocos años- del Partido Popular que, pese a todas las dificultades señaladas, puede convertirse en la fuerza más votada también ese territorio (su socio Unión del Pueblo Navarro –UPN- ya lo es en Navarra desde hace varios años).
            Otro aspecto importante es la aparición y consolidación de ese movimiento cívico de resistencia ante la presión del nacionalismo secesionista y el terrorismo de ETA.
            Sin duda, el ascenso del Partido Popular se ha impulsado además del hecho de detentar el Gobierno español, en parte, gracias a este movimiento cívico que ha liberado fuerzas ciudadanas antes amordazadas y anuladas. Por todo ello es previsible que, tanto el Partido Popular, como ese movimiento ciudadano, sean atacados desde múltiples frentes por un nacionalismo que, pese a la complejidad de la situación, percibe más cercano que nunca el logro de sus objetivos.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 40, diciembre de 2000

ETA y Herri Batasuna: la vía camboyana.

     Los más radicales entre los radicales se están haciendo con el control de la expresión política de ETA: Herri Batasuna. ¿Qué está pasando, realmente, en el interior del complejo mundo abertzale radical? Una aproximación a la nueva situación.

 

La periodista Carmen Gurruchaga (coautora, junto a Isabel San Sebastián, del libro “El árbol y las nueces”, en el que se relata la relación histórica entre PNV y ETA) ha publicado en el diario “El Mundo”, en su edición del domingo 26 de noviembre de 2000, un interesante artículo en el que relata cómo ETA ha entregado el poder real de Herri Batasuna a los jóvenes de Haika, desplazando a los “moderados” y otros militantes históricos de la formación abertzale.

 

Haika al asalto del MNLV.
            Haika es la organización juvenil resultante de la confluencia de Jarrai y Gazteriak (la agrupación de los jóvenes separatistas radicales vasco-franceses), cuya presentación tuvo lugar en la pasada Semana Santa en la localidad francesa de Cambo, donde se desarrollaron unas jornadas repletas de actividades de todo tipo dirigidas a sus militantes y a las que acudieron en torno a 20.000 jóvenes, según las entradas vendidas. Ello indicaría que el número real de asistentes se situaría en torno a los 6.000, en su inmensa mayoría procedente de España (más de un 90%).
            El citado artículo es revelador y sorprendente, especialmente cuando narra que incluso un Florencio Aoiz, exportavoz de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, expresión de los más radicales (autor de la frase después de la borrachera viene la resaca, que precedió a un gravísimo atentado terrorista y que pasará a la historia), habría sido desplazado dentro de los órganos directivos de HB. Ello es así al no ostentar hoy día responsabilidad concreta en ninguna de las áreas sectoriales de la organización, pese a su presencia en la actual Mesa Nacional de HB. Los casos de otros destacados miembros de Herri Batasuna, como son Olarra y Etxeberria, serían análogos al anterior.
            El artículo menciona, por otra parte, a algunos jóvenes que han ascendido fulgurantemente en el seno de la organización, nombres a los que podrían añadirse otros, como el de la exportavoz de Jarrai Anne Lizarralde, ingresada en prisión por orden del Juez Garzón a causa de su implicación en el partido EKIN, sucesor de KAS, y que portó el féretro de la última militante de ETA muerta en acción armada poco antes de decretarse la llamada “tregua” por parte de ETA.
            Otro exportavoz de Jarrai encarcelado es el navarro David Pla,  detenido el pasado verano en Zaragoza donde realizaba, al parecer, acopio de información y labores de infraestructura para ETA. Se da la circunstancia de que es amigo de otro preso relevante de la organización juvenil, el también navarro Alfonso Arnesto, compartiendo ambos,  responsabilidades en la implantación de Jarrai en Navarra y su común condición de “liberados” a sueldo del grupo.
            Todo indica que los jóvenes de Haika -educados políticamente desde la adolescencia, radicales, voluntaristas, vascoparlantes en su vida cotidiana y, muchos de ellos, fogueados en la guerrilla urbana de la “kale borroka” (sólo en Navarra, unos 250 jóvenes se encuentran encarcelados o procesados por su presunta implicación en diversos disturbios callejeros)- se están situando en vanguardia del conjunto del MNLV. Ello es así al haber ingresado muchos de ellos en ETA, integrándose en sus comandos operativos y asumiendo el mayor riesgo personal, tal como las detenciones policiales producidas en los últimos meses y algunas muertes de terroristas desvela; y al asumir puestos de mayor responsabilidad dentro de la expresión “política” del MNLV (Herri Batasuna).

 

Herri Batasuna.
            En el actual proceso de redefinición de dicha formación política (Batasuna), una de las cinco ponencias en pugna es la auspiciada por este sector juvenil de Haika, cuya denominación es ya por sí mismo una declaración de intenciones: “Piztu (encender) Euskal Herria”. Es previsible que el sector que impulsa esta ponencia confluirá con el sector de la ponencia que parece más numerosa, Bategiñez, por lo que el resultado del proceso parece estar ya cantado. Es tal la preocupación generada, en la actual situación, entre los militantes históricos encuadrados en otras tendencias, caso de Aralar (Iñaki Aldekoa, Sagrario Alemán, Patxi Zabaleta, Miren Egaña, etc.), que un colectivo de expresos de ETA (Sarobe) ha denunciado mediante un comunicado público a la actual Dirección del movimiento, al considerar que su actuación es sectaria con el riesgo añadido de encaminarse a la autodestrucción, por las consecuencias imprevisibles derivadas del camino seguido.
            Pero, si bien es evidente la existencia de fuertes discrepancias dentro de la organización, no es probable una escisión, por el temor que acarrea una decisión de este tipo entre sus impulsores y por la auténtica “dependencia” psicológica y sentimental que genera, en estos militantes, sus múltiples vínculos con el entorno humano del nacionalismo radical abertzale.

 

Tensiones dentro de Herri Batasuna.
            En un taller sobre las causas de la violencia organizado por la Fundación Bartolomé de Carranza de Pamplona (una entidad privada navarra con mucho prestigio en el ámbito de la prevención del delito, sociología de la marginación y que nació con vocación de instituto de criminología), algunos de sus integrantes han trasladado las inquietudes manifestadas por militantes veteranos pertenecientes al mundo radical abertzale, en el sentido de no comprender la marcha actual de Herri Batasuna y ETA. Consideran, tales voces críticas, que el colectivo de los presos de ETA, fundamental en la estrategia y toma de decisiones de ETA anteriormente, ha sido postergado y relegado. Otros síntomas, para ellos incomprensibles, serían: la eliminación de procesos asamblearios dentro de ETA, la dirección “leninista” del MNLV, la ausencia de procesos electivos en la base de sus organizaciones. Hasta tal punto llega la confusión suscitada por el actual estado de cosas que llegan a sospechar que, dada la confluencia –a su juicio- de intereses entre el Gobierno español del Partido Popular y ETA (radicalización, violencia armada desde las dos partes, pretensión de ahondar la brecha entre nacionalistas y no nacionalistas, aislamiento del PNV, etc.), la única explicación posible es que ETA estaría infiltrada en su misma Dirección por elementos provocadores de los Servicios de Información españoles, con el ánimo de destrozar desde dentro a la organización.

El anterior análisis puede parecer propio de mentes paranoides, pero no lo es tanto si se considera que una interpretación hiperiodeologizada de la realidad, propia de cerrados círculos políticos radicales y dogmáticos, puede derivar en comportamientos propios de organizaciones sectarias en las que llega un momento en que cualquiera puede volverse sospechoso a ojos de los demás a causa de alguna actitud u opinión presuntamente heterodoxa.

 

 

La vía camboyana.
            Por eso hemos titulado este artículo como “la vía camboyana”. No afirmamos, con ello, que ETA esté interesado en un proyecto de implantación de una sociedad comunista rural, aislada del resto del mundo, mediante la programación “científica” de un genocidio. Pero sí que existe algún paralelismo que no conviene perder de vista, pues en este proceso pudieran germinar las semillas que lleven al deterioro interno del MNLV.
            En Camboya, el peso del experimento comunista radical de Pol Pot, recayó en los más jóvenes. Radicales, activistas, implacables con sus enemigos, formados desde su niñez en los valores del “jemer rojo” (cuyo partido político rector era el secreto y omnipresente ANGKAR, que determinaba todas las esferas de la vida), sin servidumbres ideológicas o religiosas de ningún tipo, desligados de una familia. En definitiva, el partido y la ideología como origen y única causa de su existencia, empeñada en un intento inhumano de escribir la historia camboyana desde cero.
            Lo mismo está pasando en el conjunto del MNLV. Ahora son los jóvenes de Haika quiénes asumen el protagonismo, tanto en la lucha armada, como en el resto de frentes abiertos por la organización (político, juvenil, sindical, ecologista, etc.). Y esas características antes señaladas, bien pueden aplicarse a estos jóvenes fanáticos.
            No puede desdeñarse, por otra parte, el papel jugado en la situación interna del complejo del MNLV por el partido EKIN (golpeado recientemente por el Juez de la Audiencia Nacional Garzón), cuyo alcance, liderazgo e implantación real, son un secreto, incluso, para la propia militancia abertzale.
Hasta tal punto esto es así que algunas de las normas características de funcionamiento de ETA están cambiando, para adaptarse a esta nueva realidad. Así, algunos de los jóvenes detenidos que formaban parte de comandos “legales” de ETA, ya lo habían sido con anterioridad por su participación en acciones de “kale borroka”. Esto, hace unos pocos años, era inimaginable, pues un comando “legal” estaba compuesto por miembros completamente limpios y sin antecedentes policiales de ningún tipo, lo que dificultaba su detección y proporcionaba altos grados de eficacia a ETA. Esta adaptación rompe una táctica empleada, con notable éxito, durante muchas décadas por ETA, lo que supone una mayor vulnerabilidad a la organización, aunque suplida por el indudable voluntarismo activista de los nuevos jóvenes militantes.
            Pero esta táctica, consistente en concebir a Haika como “granero” del MNLV, también acarrea algunas dificultades. Así, entre ellos está muy difundida, además de un nacionalismo extremo, una mentalidad libertaria producto de actitudes vitales lindantes con el anarquismo, que se materializan en la poca consistencia del compromiso de muchos de sus militantes y en el consumo generalizado, entre los mismos, de marihuana y ácidos alucinógenos.

 

Reflexiones finales.
Pese a todo ello, en este complejo contexto interno, la actual estrategia de ETA, que les ha llevado a asesinar a un cualificado miembro de Elkarri y de la política nacional, el socialista catalán Ernest Lluch, es coherente al forzar, con ello, el mantenimiento del actual posicionamiento radical del PNV,  intentando impedir un nuevo pacto con el PSOE y que el histórico partido nacionalista no regrese al “campo de los demócratas”.
En toda confrontación y debate interno de ETA, los radicales han prevalecido siempre sobre los moderados, los partidarios de la lucha armada sobre los partidarios de las “vías políticas”, los “nacionalistas” sobre los “españolistas”. Hoy día, esa “ley” histórica de ETA continúa vigente con la agravante de que esta organización terrorista tiene, gracias al “colchón” militante de Haika, asegurado el relevo humano durante una década más, al menos.
Y en la actual situación, marcada por un desplazamiento táctico del PNV y EA hacia el objetivo de la independencia a corto o medio plazo, esa dinámica interna de ETA sigue presente, con unas consecuencias imprevisibles de su progresiva radicalización, pero con una violencia terrorista asegurada.

 

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 39, noviembre de 2000.
Reproducido en Ahora información, Nº 48, noviembre – diciembre de 2000.

Los falsos tópicos del “conflicto vasco”.

Sigue siendo lugar común, en muchos ambientes políticos y universitarios extranjeros, una serie de falsos tópicos sobre el carácter último del llamado “conflicto vasco”. En este artículo nos asomaremos a algunos de ellos.

 

Introducción.
La polémica desatada por Hebe de Bonafini, Presidenta de la asociación argentina “Madres de la Plaza de Mayo”, a causa de algunos de sus juicios de valor, emitidos con notable ligereza, respecto a la situación de los presos de la banda terrorista ETA, acusando al Gobierno español de “torturas, violaciones y ejecuciones”, ha puesto sobre el tapete la persistencia en algunos ámbitos internacionales de una serie de falsos tópicos. Tales, han alcanzado en esos medios, a fuerza de repetirse, carácter de verdad incuestionable.

 

Los falsos tópicos más comunes.
            En este breve artículo vamos a ver algunos de esos falsos tópicos con el objetivo de situar, en su contexto real, la violencia sufrida en el País Vasco y en el resto de España, a la que se superpone una estrategia secesionista de indudable trascendencia, desarrollada por todas las fuerzas nacionalistas vascas.

 

1. ETA es la expresión más radical de la lucha de los vascos por recuperar sus libertades perdidas.
            Históricamente no puede sostenerse la anterior afirmación. Al contrario, el País Vasco y Navarra son dos de los territorios que, pese a diversas vicisitudes históricas, han mantenido, en el conjunto de España, mayores niveles de derecho público y privado propios, así como un régimen económico particular –el concierto- que ha permitido un desarrollo económico superior a la media española. Y ello ha sido así no sólo en los últimos 25 años de democracia, sino también en épocas anteriores, consolidándose ese desarrollo económico ya en el franquismo.
            Por otra parte, el hecho de que hayan transcurrido 25 años desde la muerte de Francisco Franco, desmiente que se trate de un puñado de guerrilleros románticos levantados contra la dictadura franquista, desaparecida ya hace dos décadas y media. El tiempo impone, así, sus razones. Y más cuando, en su día, todos los presos de las distintas organizaciones armadas se vieron favorecidos por una amnistía que supuso la excarcelación de todos ellos.
2. Los vascos nunca han sido españoles.
            Vasconia y Navarra (ésta segunda muchos años en la órbita de dinastías francesas durante la Edad Media) han realizado una importante aportación humana e intelectual a la empresa española: ilustres militares, escritores y pensadores, altos funcionarios, descubridores y navegantes, santos y jerarcas de la Iglesia católica. Su mera relación nominal sería interminable. Pero pensemos en nombres como Unamuno, Pío Baroja, Francisco de Vitoria, San Ignacio de Loyola, Elcano, Zuloaga, Legazpi, Ramiro de Maeztu, Oquendo, Churruca, López de Ayala, Alonso de Ercilla, Samaniego, Antonio de Trueba, etc.
Es más y “a sensu contrario”: jamás ha existido un Estado vasco, si exceptuamos el efímero experimento -“in extremis”- al inicio de la guerra civil española, que agrupó solamente a las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya (Navarra y Alava se decantaron mayoritariamente por la causa nacional) en un contexto de total colapso y derrumbe del régimen republicano.
3. Euskadi = Irlanda.
            Irlanda, cuando fué invadida por los ingleses (en el siglo XI, aunque hasta el siglo XVI no se consolidó la dominación inglesa) ya reunía una serie de características que la diferenciaban de Inglaterra: unidad geográfica, conciencia nacional, unidad religiosa, cierta estructura de poder territorial. Por el contrario Euskadi, como tal, nunca ha existido hasta nuestros días, siendo un ente teórico imaginado por los hermanos Arana a finales del siglo XIX.
            Nunca ha existido en el País Vasco y Navarra, al contrario que en Irlanda, un conflicto religioso: sus pobladores han sido mayoritariamente católicos, incluso en mayor intensidad que el resto de la nación española.
Jamás se ha desarrollado en el País Vasco y Navarra una política  que buscara el sometimiento de las poblaciones autóctonas de la mano de unos pretendidos “ocupantes” españoles junto, a la pérdida añadida, de un expolio material: nunca ha existido un régimen colonial.
Los ingleses, al aplicar inicialmente el estatuto de colonia a Irlanda, establecieron la práctica de las “plantaciones”, consistente en la expropiación de las tierras de los originarios señores terratenientes, para que el Rey inglés distribuyera esas tierras según su criterio, en beneficio de los ocupantes y en detrimento de los propietarios católicos, que terminaron siéndolo a nivel minifundista. Un episodio histórico como el de la “hambruna de la patata”, de mediados del siglo XIX, que supuso la muerte de la cuarta parte de la población de la isla, no se ha producido en España. Esa dramática circunstancia histórica, en buena parte consecuencia de la injusta distribución de la propiedad de la tierra y de viciadas prácticas comerciales, era inimaginable en el País Vasco. Nunca se aplicó práctica análoga a la de las plantaciones. Al contrario, la propiedad de la tierra continuó en manos de los autóctonos, conservándose todo el derecho privado y un régimen de transmisiones patrimoniales específico, que permitió que todo el País Vasco estuviera jalonado de medianas propiedades, sin apenas minifundio y escaso latifundio.
Tampoco se ha llegado a “exportar” población foránea con el cálculo de controlar a los autóctonos y de expoliar a vascos y navarros. Al contrario, muchos hijos de emigrantes, en las últimas décadas, se han entregado en “cuerpo y alma” a la causa de la “liberación nacional de Euskadi” desde la trinchera terrorista y del nacionalismo más radical; lo que desmiente la existencia de un conflicto “étnico” y afirma una problemática en cuyo origen figura la ideología nacionalista y un indudable voluntarismo político como motores últimos.
4. Navarra es la madre de Euskadi.
            El Reyno de Navarra ha vivido dispares ámbitos territoriales: desde la afirmación de supervivencia plasmada en el reino de Pamplona-Nájera, motor a su vez de la reconquista cristiana desde los Pirineos, a ser el mayor reino cristiano de la península ibérica (con Sancho III el Mayor), pasando a constituir un pequeño territorio de poco más de 10.000 kilómetros cuadrados volcado hacia Francia durante parte de la Edad Media (de la mano de las dinastías francesas de Evreux, Champaña, Foix y Albret).
En ningún momento de su historia ha agrupado población exclusivamente vasca. Francos, judíos, musulmanes, castellanos, aragoneses: todos ellos han proporcionado una particular fisonomía humana a este territorio. Así, uno de los más ilustres y conocidos navarros fue el judío ribero Benjamín de Tudela, importantísimo viajero medieval.
            Por otra parte, en la actualidad, los navarros de forma mayoritaria y elección tras elección, se han decantado por un proyecto político autónomo dentro de la nación española y en continuidad con el marco histórico del “Fuero”; al igual que sus antepasados durante cinco siglos. Los navarros empeñados en integrar a su tierra en Euskadi nunca han superado el 30% del total de votos emitidos, tratándose de un electorado estancado porcentualmente, pese a la agresividad de sus múltiples manifestaciones y campañas en los diversos ámbitos sociales, culturales y políticos.

 

5. El nacionalismo vasco es católico.
            El primero en el tiempo, y principal partido político nacionalista, el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), era confesional católico sin lugar a dudas. Su primer lema era “Jaungoikoa et Legizarra” (Dios y Leyes viejas, fueros) y en las elecciones republicanas de 1936 su estrategia electoral se basó en gran parte en la defensa de la religión católica. Ya en la Segunda República había surgido, como escisión del anterior, una pequeña agrupación política que aspiraba a un nacionalismo aconfesional, moderno, más orientado hacia las corrientes socializantes de Europa: Acción Nacionalista Vasca (ANV), cuyos continuadores forman parte actualmente de Herri Batasuna, la expresión política del “Movimiento Nacional de Liberación Vasco” (MNLV) impulsado por la organización terrorista ETA.
El PNV, en la actualidad, ha desdibujado sus originarias señas de identidad, al igual que tantos otros partidos del área demócrata cristiana. Pese a su condición de “socio fundador”, ha sido expulsado el día 10 de octubre de 2000 de la Internacional Demócrata Cristiana, por sus extrañas relaciones con la gran fuerza nacionalista vasca que impulsa el terrorismo, el MNLV organizado por ETA; a iniciativa del Partido Popular español.
Desde sus inicios, en el conjunto del MNLV, se ha producido un progresivo distanciamiento respecto de todo lo que significa la Iglesia católica. Apenas hay católicos en el MNLV y, los que lo son, están en general vinculados a las llamadas “Comunidades Cristianas Populares” y a la “Iglesia popular”. La mayoría “pagana”, por definirla de alguna manera, no sólo no se reconoce en las creencias de sus padres y abuelos sino que, de forma explícita, ha desarrollado una fuerte crítica a la Iglesia católica, calificada en algunos de sus medios como “religión extranjera”. En esa fractura se ha llegado, incluso, a pretender con múltiples fórmulas, a un reencuentro con el mundo pagano precristiano de los primitivos vascos, inventando rituales laicos en esa línea. Si bien el nacionalismo constituye la columna vertebral de esta fuerza emergente que aspira al liderazgo y control del conjunto del nacionalismo vasco, otros ingredientes ideológicos la han alimentado: marxismo crítico, “liberación” de la mujer, ecologismo en clave política, lucha contra los modelos familiares tradicionales,  anticolonialismo, diversas corrientes contraculturales (“rock radikal”, movimiento “okupa”, etc.).
Si algunos representantes cualificados de la Iglesia católica, todavía, han sido interlocutores en determinadas circunstancias recientes, ha sido así, no tanto por el peso real de la Iglesia en el conjunto de la sociedad vasca, mermado y claramente decreciente, sino por su parentesco personal concreto con miembros destacados del MNLV.

 

6. El nacionalismo vasco es moderado.
            El apartado anterior ya desmiente, en buena medida, la anterior afirmación desde una perspectiva meramente doctrinaria. Valoremos ahora la situación real desde la realidad de los hechos.
Cuando el PNV optó por la vía “autonomista”, durante la llamada “transición” española hacia la democracia, podía afirmarse que, al menos entonces, el PNV era un partido moderado. En la actualidad todo el nacionalismo vasco puede ser calificado de radical al optar, de forma clara, por la secesión y la independencia a corto o medio plazo de todos los territorios vascos, actualmente integrados en estructuras supranacionales extranjeras (España y Francia), sin descartar ningún medio, incluido el terrorismo. Todos los partidos nacionalistas comparten los fines (la independencia), aunque discrepan en el empleo de los medios; pues el PNV no practica el terrorismo, aunque sea consciente, tal como ha declarado su Presidente recientemente, que la autodeterminación es el precio político de la paz.  Para el MNLV, la violencia de ETA es el motor fundamental de la “construcción nacional vasca”, estrategia a la que intenta arrastrar al PNV y su escisión EA; lo que en buena medida está consiguiendo. Aquí radica otra de las diferencias con el conflicto irlandés: allí los moderados han acercado a las vías parlamentarias y políticas a los violentos y radicales (el SDLP ha incorporado a la vida pública al Sinn Fein). En el País Vasco, por el contrario, los radicales del MNLV han arrastrado al PNV y EA hacia una estrategia de confrontación y ruptura.

 

7. El Estado español, pese a ser formalmente una democracia, es un estado autoritario y centralista que intenta ahogar al pueblo vasco.
            Esta afirmación ya sólo se asume en ambientes radicales de izquierda y nacionalistas, al menos en sus expresiones más crudas. Pero algunos reflejos de este planteamiento asoman en medios académicos, políticos y mediáticos más abiertos. El Estado español es una democracia de corte occidental, plenamente integrado en las estructuras supranacionales del reducido “club” de naciones europeas y liberales, con el grado de descentralización más alto de Europa. Ninguna otra región europea, perteneciente a un Estado nacional de ese reducido “club”, goza del nivel de competencias, de todo tipo, que disfruta en la actualidad la Comunidad Autónoma Vasca y la propia Navarra. Esa crítica radical no se sostiene desde un estudio comparativo serio de la práctica de los regímenes políticos contemporáneos.

 

8. El euskera es el idioma de los vascos.
            Si somos fieles a la historia, el euskera no es el único idioma vasco. El castellano, en sus primeras manifestaciones escritas aparecidas en el territorio vecino de La Rioja, lo hace junto a los párrafos más antiguos escritos que se han encontrado del euskera. Así, el monje autor de las primeras “glosas” en castellano, también fue autor de los primeros escritos en euskera recuperados, pues al no dominar el latín necesitaba traducirlo a los idiomas que conocía: el romance castellano y el euskera. En ese sentido, los historiadores nos aseguran que las primeras manifestaciones del castellano se generaron también en Alava, además de en los territorios castellanos.
            En la actualidad el euskera, potenciado desde las administraciones e impuesto en el conjunto del sistema educativo, es el “batua” (unido), producto de una unificación de los dialectos euskéricos hablados en los diversos territorios en que sobrevivía a finales del siglo XIX, con la introducción de numerosísimos neologismos, en un intento de actualizar un idioma fragmentado que permanecía poco abierto a los cambios del mundo moderno.
            El intento, propiciado desde la Administración vasca y en parte secundado por algunos sectores de la misma Administración navarra, de imponer un idioma por encima de otro, privilegiando al euskera frente al castellano, es una manifestación más de la batalla cultural planteada cuyo sentido último es “hacer patria, hacer Euskadi”. No se trata, por lo tanto, de evitar la desaparición de un idioma antiquísimo, sino de imponer un modelo cultural monolítico en el que el castellano adquiera, progresivamente, rango de idioma marginal.

 

9. Los presos de ETA son presos políticos.
            En los inicios de la transición española hacia la democracia, todos los presos de ETA, en sus diversas ramas, fueron excarcelados gracias a una amnistía general. De forma simultánea se implantaba una organización territorial que anticipaba el régimen autonómico actual. Ello no supuso el fin de la “lucha armada”, sino que fue ocasión para la ofensiva más virulenta en la historia de la organización, ocasionando un elevado número de víctimas mortales por año entre sus presuntos adversarios: policías, guardias civiles, militantes o simpatizantes de partidos no nacionalistas, antiguos colaboradores del desaparecido régimen, empresarios, militares, incluso niños en atentados indiscriminados.
            Por ello, en la actualidad, permanecen en las prisiones españolas unos 500 miembros de ETA, disfrutando de un régimen de vida que no corresponde, en la práctica, al nominalmente impuesto, al alcanzar un “modus vivendi” beneficioso para sus intereses personales -mediante “negociaciones” seguidas con los directivos de diversas prisiones españolas- gracias al temor que inspira su organización.
            En España, en definitiva, no existen presos por delitos de opinión. Los presos de ETA lo están por delitos tales como asesinato, tenencia de explosivos, estragos, pertenencia y colaboración con banda armada, encubrimiento, labores de información o aprovisionamiento, etc.
            Todos los días se producen manifestaciones de apoyo a la independencia y a la propia organización terrorista ETA, sin que ello implique persecución con ingreso en prisión. El actual marco constitucional facilita que todas esas opiniones, contrarias al mantenimiento de la propia Constitución en vigor, se puedan manifestar libremente en cualquier medio de comunicación o ámbito social, salvo que implique un ejercicio directo de violencia física o material.
            Equiparar la condición jurídica y moral de los presos de ETA con los presos por opinión de otras latitudes del mundo, constituye una de las mayores mentiras puestas en circulación por el entorno y entramado de ETA, habiendo alcanzado un indudable éxito propagandístico de ámbito internacional.

 

10. Euskadi ha sido expoliada económicamente por España.
            El régimen económico de concierto, aludido en el punto primero de este artículo, ha aportado indudables beneficios materiales a los vascos, merced a unos mecanismos consistentes, buena parte de ellos, en peculiaridades fiscales que han permitido un despegue económico, basado en la explotación de los recursos naturales (minería) y la industrialización, en mayor medida que el resto de España. Para ello, el Estado español ha realizado enormes inversiones en infraestructuras (puertos, la carretera N1, principal vía de transporte y comercio con Europa y resto de la península, autopistas, aeropuertos, etc.). Este desarrollo económico ha permitido que mucha mano de obra, procedente de regiones deprimidas del interior de la península, se haya trasladado a las localidades próximas a las grandes industrias y astilleros del País Vasco, a la vez que una importante oligarquía autóctona (una parte de ella, de ideología nacionalista) se desarrollaba, permitiendo que las reinversiones de capital se realizaran en su propia tierra.
Llegada la crisis industrial, minera y naval de los años 70 y 80, la reconversión de esas áreas en recesión supuso la inversión de miles de millones desde el Banco de Crédito Industrial y demás organismos públicos encargados de la operación, evitando con ello una temida crisis social que no llegó a producirse. En definitiva, la asociación de los vascos con el resto de España ha generado indudables beneficios para ambas partes, sin que en ningún momento de la historia se haya planteado una estrategia de expolio económico que perjudicara a los naturales. Ya hemos visto, por otra parte, que el País vasco nunca fue colonia de una potencia extranjera (tipo Irlanda, o Argelia de mano de Francia).
Todo ello nos indica que, a nivel económico, el País Vasco ha formado parte de una España que ha contado con su peculiar régimen jurídico propio que, para algunos, suponía ventajas de partida en detrimento de otras regiones españolas.

 

11. Una Euskadi independiente es garantía de pluralidad e integración europea.
            Esa afirmación depende del modelo político y económico que prevaleciera en el futuro, de consumarse la secesión. No hay ninguna garantía de que, caso de una hipotética independencia, los sectores radicales de ETA se conformaran con un modelo de “democracia burguesa”, más cuando en esta lucha los mayores sacrificios personales han sido aportados por sus militantes, imbuidos de una ideología radical también en lo que a presupuestos económicos y sociales respecta. Las dudas sobre el modelo político generarían una indudable incertidumbre sobre la inserción europea e internacional de una hipotética república vasca, más cuando España y Francia vetarían su presencia en múltiples foros, sobre todo en el caso de una ruptura traumática, lo que no puede descartarse.
            La incidencia en los aspectos raciales y étnicos de la identidad vasca, periódicamente alegados como argumento para la construcción nacional desde el PNV (especialmente por parte de su Presidente Arzallus), no proporciona, precisamente, confianza en un proyecto de imprevisibles consecuencias. Si la condición de ciudadano vasco se somete al tamiz de la pureza racial o ideológica, ello podría acarrear dramáticas consecuencias concretadas en desplazamientos de población, abandono de empresarios, pérdida de capital e inversiones, etc. Todo ello sería observado con extrema atención desde las instancias unitarias europeas.
            Esas dudas sobre la viabilidad de una independencia vasca se acrecientan con la dependencia energética y en recursos básicos (agua, entre otros) del País Vasco con el resto de España; lo que proporciona más sombras que luces a este proyecto.

 

Conclusiones.
            El nacionalismo vasco, en su conjunto, viene desarrollando una ofensiva desde múltiples frentes, incluido el de la de imagen y propaganda, también a nivel internacional desde hace muchos años. Por el contrario, desde los medios gubernamentales españoles, ya con UCD, PSOE o PP en el Gobierno de Madrid, poco se ha hecho para contrarrestar tales campañas. Se ha avanzado algo en los últimos años, lo que ha permitido un posicionamiento claro de Francia en lo que a cooperación policial y judicial se refiere. Pero aquí se evidencia un hecho: al voluntarismo de la omnipresente militancia nacionalista vasca, apenas se oponen tímidos movimientos opositores, duramente discriminados y golpeados. En este sentido, el Foro de Ermua, Foro El Salvador, los colectivos de víctimas del terrorismo y algún otro grupo, como el Movimiento contra la Intolerancia, constituyen la estructuración progresiva de un frente cívico - cultural de resistencia ante la presión nacionalista. Esa resistencia es más visible en las grandes ciudades, mientras que en las localidades medianas y, no digamos ya en los pequeños núcleos rurales, el aparente predominio nacionalista es absoluto, no produciéndose, apenas, manifestaciones contrarias, viviendo los escasos militantes de los partidos constitucionalistas en un estado de clandestinidad.
            En el País Vasco y algunas zonas de Navarra, al igual que se decía respecto de la Edad Media, “el aire que se respira en las ciudades huele a libertad”.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 39, noviembre de 2000