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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Reseñas bibliográficas

Por qué triunfa El Código Da Vinci.

Un libro, La verdad sobre el Código da Vinci, descubre las claves del éxito de la novela de Dan Brawn: una narración sustentada en viejas doctrinas gnósticas adaptadas al individualismo y hedonismo de hoy día.

 

El escritor José Antonio Ullate Fabo nos descubre, en La verdad sobre el Código da Vinci (Libroslibres, Madrid, octubre de 2004, 190 páginas), las claves de la novela de Dan Brawn, uno de los mayores éxitos comerciales de los últimos decenios.

 

                Son dos las narraciones que se sustentan entre sí: la más visible trama de acción, y un discurso presuntamente histórico presentado, casi, como una auténtica revelación. Diversos textos ya han refutado sus numerosas imprecisiones históricas. Ullate va más allá de una detallista explicación de las 37 falsificaciones más desvergonzadas de la novela. La cuestión es otra. Una novela, más o menos correctamente elaborada, desde la perspectiva literaria, pero marcada por sus abultados errores históricos, ¿cómo ha alcanzado semejante éxito?

 

Conforme la tesis histórica mantenida por Dan Brown, la religiosidad natural primigenia se manifestaba en el que denomina “culto a la diosa”. También Jesús la habría preconizado, manteniendo una relación sentimental con María Magdalena que originó una descendencia sorprendentemente entroncada con los merovingios siglos después. El Priorato de Sión (existió una organización así denominada, hasta hace unos pocos años, inspirándose el autor en ella, impulsada por un lunático finalmente desenmascarado) habría salvaguardado esa verdad, durante casi dos mil años, frente a la conspiración de una Iglesia católica empeñada en desvirtuar las enseñanzas de Jesús, transformándolas en una religión machista y violenta. Como hilo conductor, Dan Brown atribuye contenidos esotéricos a algunas de las obras del genial Leonardo da Vinci, destacado miembro, además, del Priorato. Antaño, para los gnósticos, antecesores de este ecofeminista culto que impregna muchas manifestaciones de la moderna New Age, el mal del mundo radicaría en el demonio o en la materia. Ahora, sería la propia Iglesia la responsable de todos los males.

 

En la tercera parte del libro, “Lo que hay detrás (del velo de la diosa)”, se desmenuza lúcidamente la significación histórica y vigencia actual del gnosticismo; un conjunto de excéntricas doctrinas, recordemos, cuyo conocimiento aseguraría la salvación de unos cuantos iniciados, en oposición a la vocación universal de la Iglesia.

 

Esas fantasías y viejas doctrinas gnósticas y panteístas, ¿tienen algo que ver con la realidad cotidiana? “El fin de la religión de la diosa es que la responsabilidad del sujeto se diluya, lo mismo que el binomio mérito - culpa, y que su lugar lo ocupe una conciencia espontánea de armonía con el todo. A partir de entonces la conciencia queda tranquilizada, porque el bien y el mal adquieren un significado nuevo, sin el dramatismo que tienen para el común de los mortales. El bien es estar en armonía con el universo, ser el universo. El mal es la falta de armonía, el desequilibrio. En la práctica la norma se vuelve tremendamente sencilla: haz lo que quieras mientras no introduzcas violencia, tensión, desarmonía. Así gozarás y además estarás siendo piadoso. El mal queda reducido a lo que violenta físicamente a alguien. La vida, entonces se hace fácil, mórbida. Se logra el máximo de la autoindulgencia: lo que apetece es el sexo y, casualmente la forma de «identificarme con la totalidad» es el sexo”. Para Ullate, autor de las anteriores líneas (páginas 117 y 118), esta espiritualidad encajaría con el alma moderna; caracterizada ésta por el individualismo, la negación de una verdad absoluta, el escepticismo, la búsqueda del placer por encima del deber, el sentimiento como instrumento para afrontar la realidad en detrimento de la razón... Es decir, una “espiritualidad de cafetería” nada exigente.

 

                Esa es la razón de su éxito: la novela, con tales errores históricos y la propuesta de esa pseudoespiritualidad, se ha sembrado en el fértil terreno de la mentalidad dominante.

 

“Cuando la gente deja de creer en Dios no es que no crea en nada, es que cree en cualquier cosa”. Esa paradójica reflexión, atribuida a Chesterton y recogida por el escritor, nos sitúa ante el hombre de hoy que, pese a crecer en la crítica sistemática y la impugnación de todo dogma, queda indefenso ante propuestas culturales incompatibles con el empleo de la razón. Ullate, ante semejante panorámica, también señala una tierra firme en la que caminar: nada mejor, para ello, que algunas poesías de Eliot que nos remiten a Jesucristo y su Iglesia. El texto alcanza, así, un sorprendente carácter apologético que se suma a su rigor histórico y a la exaltación de la razón; convirtiéndole en una síntesis  recomendable no sólo para los lectores de El Código Da Vinci, sino para todos los que quieran adentrarse en los mecanismos morales y mentales de la postmodernidad.

 

Libertad Digital, 10 de noviembre de 2004.

Más allá de las versiones oficiales: 11 M. Los perros del infierno.

      Las versiones oficiales acerca de lo acaecido el 11 de marzo en Madrid, especialmente lo difundido respecto a autores y motivos reales de la masacre, no resuelven algunas notables lagunas y contradicciones. El libro, 11 M. Los perros del infierno, tampoco las aclara definitivamente, pero proporciona algunas inquietantes claves interpretativas que no es posible obviar.

 

Uno de los primeros libros sobre los atentados del 11 M.
El título y subtítulo, del libro que aquí reseñamos (ya en librerías al mes y medio de la masacre), resumen sus ideas nucleares. Su título: 11 M. Los perros del infierno; calificando así Mahoma a aquellos malos musulmanes que, aparentando ser fieles ortodoxos y estrictos, perjudican al Islam con sus actos.
Veamos el subtítulo: En el terrorismo internacional nada es lo que parece. Así, si seguimos la recomendación que se deduce, habrá que ejercitar un gran sentido crítico al analizar los hechos acaecidos el 11 M, considerando dos tipos de orientaciones:
1.        Una especial valoración de las posibles contradicciones e incongruencias existentes en las versiones oficiales; probables claves de una verdad velada.
2.        Tener presente que un acto, o campaña terrorista, siempre repercute positivamente en algo o alguien. Y no siempre serán los terroristas, ni sus objetivos, los más beneficiados. Por ejemplo, la motivación reivindicada por los terroristas islámicos del 11 S, “golpear el corazón de la América imperialista”, puede ocultar otro objetivo, el auténtico, establecido por un poder oculto: así, conforme arriesgadas explicaciones, que circulan en libros e Internet, su razón última pudiera ser la ruptura del aislacionismo norteamericano y situar a la avanzadilla yanqui en Asia central, con el objetivo de controlar estratégicos yacimientos petrolíferos, asegurando su autonomía energética durante décadas.

 

Un autor inquietante.
El autor sabe de lo que habla. Y así lo confirma narrando algunas sorprendentes experiencias vitales. En su juventud militó en el entorno de los grupos de exiliados neofascistas italianos, tanto en España como en Francia. Así padeció -en primera persona- la monumental manipulación organizada por servicios secretos que, mediante la instrumentalización de esos inexpertos jóvenes extremistas, impulsaron la llamada “estrategia de la tensión”; cuyo objetivo final era apuntalar al centro izquierda italiano y, tal vez, encaminar a ese país hacia una salida presidencialista.
Pero, además, el autor, en su aventura americana, participó en maniobras de intoxicación y desinformación organizadas por determinados servicios estatales sudamericanos. Por ello, bien puede afirmar que conoce los dos lados de una de las realidades más opacas del mundo contemporáneo: el papel real e inconfesable de los servicios secretos.
Semejante “curriculum” puede prevenir –incluso asustar- a cualquiera. Pero ello no es impedimento para que sus aportaciones puedan valorarse, en muchos aspectos, como cargadas de una dramática autoridad que otros autores carecen.

 

Contenidos del texto.
La hipótesis central de este libro es la siguiente. El terrorismo, asegura, ha sido provocado o manipulado en muchas ocasiones, desde concretos servicios secretos, con el objetivo de alcanzar otros objetivos políticos (de trascendencia nacional o internacional), más allá de los pretendidos por los propios terroristas. Naturalmente, tales objetivos no se habrían consumado en condiciones “normales”; por ello había que trastornarlas.
Para ilustrar esa hipótesis, el autor se extiende en el caso de la “estrategia de la tensión” desarrollada en Italia en los años 70 y 80 del pasado siglo; no en vano, ya lo hemos indicado, él mismo la experimentó de forma directa.
Igualmente, al objeto de proporcionar una perspectiva global a su hipótesis, reflexiona en torno a la situación política interna española, tanto la anterior como la consiguiente al 11 M, insistiendo en las consecuencias tácticas y estratégicas de la arriesgada opción en política exterior de Aznar.
Otro aspecto que analiza extensamente es el referido a las incongruencias que figuran en la versión oficial policial del 11 M: no es comprensible, por ejemplo, que unos supuestamente peligrosísimos terroristas internacionales cometan tan considerable suma de errores fatídicos (más propios de principiantes) que les lleva a una rapidísima desarticulación, y a su propia muerte; desapareciendo, de paso, rastros decisivos para el esclarecimiento de la trama y sus testigos más cualificados. Ya, algo parecido ocurrió en el 11 S, al igual que con motivo de los atentados de Casablanca. Se consiguió aterrorizar a la población, causar numerosas víctimas inocentes; pero además se desataron unas poderosas fuerzas que perseguían sus propios objetivos: estructurar una coalición internacional liderada por Estados Unidos e intervenir en Afganistán e Irak, en un caso, y frenar el ascenso del partido legal fundamentalista en Marruecos, en el otro.
También desfilan, por el libro, los terroristas de ETA, los montoneros argentinos, los maoístas italianos, y el oscuro -nunca aclarado del todo- papel de la logia masónica “Propaganda 2” en esa “estrategia de la tensión” que no poco tuvo que ver con los atentados terroristas de entonces...
Nos habla, brevemente, de los orígenes históricos del terrorismo. Y, para explicar cómo es posible instrumentalizar a un grupo, empujándolo hacia el terrorismo, describe algunas técnicas de manipulación colectiva por el terror y diversas posibilidades de las operaciones psicológicas y de control mental (guerra de baja intensidad, manipulación de masas, intoxicaciones informativas, técnicas subliminales…).
Buscando la aproximación a una síntesis integradora de todo lo anterior, realiza algunas consideraciones en torno a los cambios acaecidos en el escenario político internacional global, en el del Mediterráneo occidental y, lógicamente, en el español; para determinar el impacto real de estos brutales atentados. Por sus consecuencias puede conocerse a los verdaderos instigadores de los atentados, nos asegura el autor. Y son muchas las que se han desencadenado desde aquel fatídico 11 M.
El anexo final desmitifica diversos casos asociados al terrorismo internacional: el misterio del ántrax, el llamado “comando Meliani”, la denominada “célula de Hamburgo”, el caso del “avión de Binter”, el humorísticamente conocido como “comando Dixán”, el papel checo en la determinación de la supuesta pista iraquí, y las complejas y no siempre lineales relaciones entre salafismo, wahabismo e Islam oficial.
Pero el autor no aventura una precisa hipótesis final alternativa a las oficiales. Nos sintetiza, eso sí, unas interesantes claves en las 24 conclusiones recogidas en sus páginas 232 a 237. Pero, realmente, no proporciona una explícita explicación integradora. Por ello, la lectura del libro es, en parte, desalentadora.

 

Alguna conclusión.
Planea sobre este libro un poderoso interrogante. Si Al Qaeda, actualmente, es objeto de una feroz persecución militar y antiterrorista desde los ejércitos y servicios secretos más poderosos del mundo, si esa organización ha sido estrangulada económicamente, si ha perdido sus efectivos más cualificados, ¿cómo es posible que mantenga, supuestamente, semejante capacidad destructora en lugares tan distantes del globo? Es más, los diversos grupos–franquicia de Al Qaeda, realmente, ¿están vinculados formal y materialmente a esa entidad, o son objeto de una maquiavélica manipulación, de poderosos servicios secretos, con inconfesables objetivos no islamistas?        
Nuestro autor ha acertado en una de sus predicciones: los libros publicados en torno al 11 M se acumulan, hasta el punto de que es imposible leerlos todos y conciliar sus diversas hipótesis. Alguno de ellos destaca la presunta intoxicación informativa que habría beneficiado al PSOE; en otros se insiste en desvelar las supuestas mentiras del gobierno del Partido Popular; también encontramos libros, con teorías conspiracionistas, en los que los servicios secretos de Estados Unidos salen malparados; otros tienen un carácter descriptivo aderezados por el estilo del periodista narrador; y, por último, al menos un par de ellos, no podía ser menos, se centran en las víctimas y en los héroes anónimos del 11 M.
A esta inflación libraria se suman: novedosas informaciones periodísticas que “desvelan” aspectos parciales de la trama no siempre relevantes, y una Comisión parlamentaria que aparentemente más pretende limpiar la imagen de los grandes partidos que profundizar en la verdad.
En este contexto de progresiva confusión informativa, el libro que nos ocupa puede clarificar el panorama, proporcionando algunas claves interpretativas que no conviene perder de vista. Ese es uno de sus mayores méritos.
Y, en todo caso, hacemos propia una exigencia reiterada por el autor en su texto: que no se prive al pueblo español la verdad de lo realmente acaecido aquel trágico 11de marzo.

 

 

 

Título: 11 M. Los perros del infierno. En el terrorismo internacional nada es lo que parece.
Autor: Ernesto Milà.
Editorial: PYRE (Barcelona).
Extensión: 302 páginas.
Precio: 22 euros.

 

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 83-84, julio-agosto de 2004

 

Pío Moa contra la mentira

Un historiador contracorriente: Pío Moa. Su nuevo libro, Contra la mentira, es un lúcido ejercicio de razón, lógica y sentido común. En estos tiempos, en que un poder cultural totalitario impone ideas y modos de vida, seguro que sus razonamientos, allí expresados, molestarán a muchos defensores del actual orden establecido.


Contra la mentira.
Los editores bien lo saben. Los libros recopilatorios de artículos ya publicados, en diarios o revistas, no suelen tener fácil salida; salvo los de algunos contados autores ya consagrados. Por ello, suelen ser escasas las novedades de este género. En el caso de Moa no se sigue esa regla general; pues, con el que hoy comentamos, ya son dos sus libros editados en esta modalidad. El primero fue La sociedad homosexual y otros ensayos, (Criterio Libros, Madrid, 2001), texto que recogía escritos inéditos junto a otros, ya publicados, de cierta longitud. En esta ocasión, es otra joven editorial madrileña, Libroslibres, la que se atreve con una recopilación de artículos de Moa publicados, en el diario electrónico Libertaddigital.com, en los últimos tres años. Contra la mentira (Madrid, 2003, 272 páginas) es su título, lo que ya constituye una expresa declaración de intenciones en un tiempo de ambigüedad y transacción generalizadas.
Pío Moa ya era conocido como historiador, por su trílogía sobre la Segunda República (de Ediciones Encuentro) y, especialmente, por su enorme éxito en ventas Los mitos de la Guerra Givil (La Esfera de los Libros). Ahora, también podemos conocerlo como un agudo analista de la actualidad, a la que aplica los mismos métodos, de disección y fría lógica, empleados en sus ya famosos libros.
Subtitulado Guerra civil, izquierda, nacionalistas y jacobinismo, este volumen constituye un buen testimonio de la sociedad en que vivimos: sus tópicos e ideas predominantes, los cambios sociales en marcha, la influencia de los grupos de poder, el peso y retroceso de la tradición, las nuevas formas de censura en los medios de comunicación, el panorama de las corrientes historiográficas, las relaciones entre la sociedad y el poder político, sus tendencias culturales, las íntimas inquietudes de la persona…

Moa tiene esa capacidad: ver en determinados hechos cotidianos que pueden pasar desapercibidos a muchos, indicios representativos de concretos fenómenos sociales. Desmitifica y desvela. Así, su artículo Las niñas ya no cantan es un claro ejemplo de esa mirada penetrante sobre unos simples hechos cotidianos, dotada incluso de cierto lirismo, y, en este caso, al límite con la nostalgia. En otras muchas ocasiones, cerrará con ironía su secuencia de razonamientos.


 Los contenidos del libro.
Su núcleo está articulado en torno a los conceptos, antes mencionados, del subtítulo; lo que desvela claramente su vocación de historiador. De esta forma, enjuicia a diversos personajes históricos, caso de Ferrer Guardia, Besteiro, Negrín, Largo Caballero, Margarita Nelken, Franco, y otros. También reflexiona en torno a personajes actuales: Rodríguez Zapatero, Ruiz Gallardón, Peces-Barba, Fernando Savater, etc. Igualmente, se atreve con diversas cuestiones de actualidad: uniones de homosexuales y la posible adopción de niños por tales, la educación en España, la moral pública, la angustia por la existencia, el sentido del pudor, diversos conceptos de la ciencia, etc. Y no olvida espinosos asuntos del pasado reciente: el papel de los cristianos progresistas, el TOP, el PNV y la Iglesia, el trato dado a Alexander Solyenitsin, y otras muchas cuestiones candentes.
Los 134 artículos están clasificados en siete apartados. El más extenso, con 34 textos, es el titulado Sobre censuras y asuntos varios. Tal vez sea, ésta, la parte donde más experiencias personales aporta el autor, tratando asuntos de cariz social y cultural muy variados.
Otro terreno que, sin duda, preocupa al escritor, es el futuro de esta España golpeada por los que denomina Nacionalismos balcanizantes. Con tal razón, se agrupan un total 24 textos.
El tercer apartado en número de artículos, con 20 de ellos, es el que se remite de forma directa a algunos aspectos de la Segunda República y la guerra civil.
Los cuatro restantes apartados del libro son: Religión, catolicismo y los neojacobinos; Algunos tópicos de la izquierda en general y del PSOE en particular; Franquismo y antifranquismo; Algunos hechos del pasado lejano.

Verdad y mentira, ¿son equivalentes?
Pío Moa no pretende partir de un dominio de la verdad. Es más, asegura que existe una gran dificultad en su determinación. Pero ello no impediría –a su juicio- que la mentira pueda identificarse por otras vías que no sean el mero contraste con esa hipotética verdad. Así, la mentira puede descubrirse por los efectos y consecuencias de una idea o tendencia. Si son perniciosos, la fuente que los origina no será veraz. Otra vía de discernimiento sería la de detectar las contradicciones o incoherencias internas de la versión de que se trate. En este contexto, Moa considera peligroso, para la convivencia social, que ésta se base en la sucesión de falsificaciones históricas de un pasado más o menos reciente. Repetir los errores del pasado –asegura- puede tener efectos amenazadores, y por ello hay que desenmascararlos. La falsificación y la agitación política demagógicas, especialmente protagonizadas por ciertas izquierdas españolas (grupos mediáticos y partidos políticos), son un cáncer para la democracia; y como tal hay que tratarlas. Para ello sólo existe una vía: la confrontación, debiendo prevalecer, en ese debate, las ideas o experiencias verdaderas. Esto supone una premisa: es mentira que en democracia toda idea o tendencia sea equivalente.

Con todos esos elementos en juego, podemos concluir que este libro es mucho más que una simple recopilación de textos actuales e interesantes: es un retrato de nuestra sociedad. El ejercicio de lógica que realiza Moa tiene una consecuencia: disecciona la realidad social, cultural y política de la España de hoy, aportando claridad a la misma. Se podrá no estar de acuerdo, parcial o totalmente, con sus conclusiones. Pero nadie le puede quitar ese mérito y esa insobornable libertad e independencia intelectual.


 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, 75, noviembre de 2003.

“Marcial Maciel. Mi vida es Cristo” (Planeta).

Jesús Colina. Planeta. Barcelona. 2003. 324 pp. 18´5 euros.
¿Qué puede motivar a un joven, de hoy día, para ingresar en una congregación religiosa católica en la que no se ordenará sacerdote hasta transcurridas casi dos décadas de rigor formativo, trabajo físico, esfuerzo intelectual y apostolado militante? Si a ello le sumamos una vida espartana y una espiritualidad clásica, la pregunta es apremiante. Y más cuando son varios miles los seminaristas embarcados en una aventura incomprensible según los parámetros vitales predominantes. La respuesta la proporciona el fundador de esa congregación, el mejicano Marcial Maciel, quien se remite, ya en el mismo nombre dado a sus obras predilectas -Legionarios de Cristo, Regnun Christi-, siempre al mismo origen; al igual que en el subtítulo del libro: Cristo.
El joven autor de libro, fundador de la agencia Zenit y de otras iniciativas católicas en medios de comunicación, no elude cuestión alguna en esta larga entrevista. Por la misma desfilan los recuerdos de infancia del entrevistado, los orígenes y evolución de su vocación, su atípico acceso al sacerdocio, sus obras, esperanzas, inquietudes, opiniones…
Presentes en España desde sus inicios fundacionales, vienen trabajando con ejemplar discreción; disponiendo en la actualidad de algunos colegios prestigiosos, una universidad, varias instituciones destinadas a la vida interna y formativa de sus miembros, diversas iniciativas de incidencia social y apostólica, etc. Sin embargo, no se trata de una realidad eclesial que figure constantemente en los medios de comunicación, ni que sea objeto de los inevitables “cotilleos eclesiales”. Sí lo ha sido, en los últimos años, por dos motivos: las supuestas implicaciones políticas de algunas personas vinculadas a estas entidades, y determinadas acusaciones realizadas contra el fundador quien, por cierto, las alude indirectamente en alguna de sus largas respuestas. Pero no se trata de un libro defensivo o apoyado en desmentidos. Es la crónica dialogada de la aventura de una vida apasionada y centrada en una misión.
Sí sorprenden, en ocasiones, algunas expresiones empleadas por el entrevistado: así, cuando se refiere a algunos aspectos relacionados con sus obras de apostolado y que parecen propios de la dirección de empresas o de una gestión de recursos. Es el caso de “objetivos”, “programas”, “eficacia”, etc. Sin embargo, cualquier sospecha se disipa al exponer sus fuentes doctrinales: Santo Tomás de Aquino, el Magisterio papal, una clara espiritualidad cristocéntrica, una apasionada devoción mariana… nada sospechoso, en definitiva.
El texto proporciona, además, algunas informaciones de interés. Por ejemplo. Estos religiosos, además de los tres votos comunes, pronuncian dos más: los de caridad y humildad. En esa línea, el lector también encontrará mucha reflexión teológica, espiritual y pastoral. Pero si alguien busca un tratado de fría estrategia misionera, o las claves de su éxito desde una óptica de mero cálculo mundano, quedará decepcionado.
            No sabemos qué palabra resumirá la vida de la Iglesia, como juicio histórico de su papel, en el pasado siglo XX. ¿Acaso crisis? Sin duda, otro concepto deberá acompañarle: el de nuevos movimientos. Es decir, las nuevas realidades eclesiales, los carismas que han brotado por todo el orbe con sus atractivos y estilos de vida. Sin duda, las obras de Marcial Maciel deben encauzarse en este río, de los movimientos, alimentado por múltiples y variados manantiales. Así, quiénes vaticinaban una crisis irremediable al catolicismo, no contaban con ese factor que le ha aportado una vitalidad y una presencia sorprendentes en múltiples ámbitos de la vida; también en la pública, lo que ha generado no poca irritación entre laicistas dogmáticos.
Un libro, en definitiva, de interés no sólo para los próximos, de alguna manera, a estas obras católicas; sino también para toda aquella persona atenta, a la realidades vivas del mundo de hoy, que quiera conocerlas en sus mismas fuentes.

 

Elsemanaldigital.com, 12 de julio de 2003.

STANLEY G. PAYNE. “Unión Soviética, comunismo y revolución en España” (Plaza y Janés).

Stanley G. Payne. Traducción de Francisco J. Ramos. Plaza y Janés. Barcelona. 2003. 478 pp. 26 euros.

 

 

La pervivencia del mito de una supuesta democrática Segunda República Española, en pugna con un agresivo fascismo, es uno de los grandes logros de la propaganda comunista. Este fruto del ambiguo y doble lenguaje empleado por los comunistas, es desmentido por el historiador Stanley G. Payne en su nuevo libro, donde destaca, además, la absoluta dependencia del Partido Comunista de España a los intereses geoestratégicos de la Unión Soviética, diseñados, bajo una u otra excusa ideológica, por José Stalin.

 

 

Para el autor no existe duda alguna: la Segunda República Española murió en la primavera de 1936 como consecuencia de la acción revolucionaria de las izquierdas. Le habría sucedido hasta su colapso en 1939 –afirma- una república popular de nuevo tipo, en parte parecida a las impuestas en Mongolia Exterior por los soviéticos en 1924 y, ya finalizada la segunda guerra mundial, en Europa oriental de la mano del Ejército Rojo.

 

La lectura del texto impone otra conclusión decisiva: el PCE carecía de autonomía, hasta el punto de que sus líderes, pese a su sumisa obediencia, no fueron capaces de llegar a comprender -en diversas ocasiones- el sentido último de algunas de las tácticas ensayadas en España por mandato del Komintern. Este organismo revolucionario también estaba teledirigido por completo desde la Unión Soviética; siendo, en última instancia, José Stalin quien tomaba todas las decisiones de cierto calado relacionadas con la política exterior soviética y la difusión internacional del movimiento comunista.No obstante, el mito de una república democrática, que resiste la agresión del fascismo, es uno de los pocos que han sobrevivido al siglo XX. Ello se debe, en buena medida, a la muy eficaz labor de propaganda comunista que empleó un triple lenguaje: el destinado al exterior, en medios internacionales, donde aseguraba defender la democracia y el pluralismo; en la España republicana, anunciando parte de sus verdaderas intenciones de avanzar hacia una república en transición al socialismo; a nivel regional o local, caso de Cataluña, donde el PCE tuvo que competir con la ultraizquierda de cenetistas, poumistas y caballeristas del PSOE, radicalizando su programa.

 

Pero, lo realmente sorprendente, es que ese primer nivel propagandístico haya calado en ciertas corrientes historiográficas modernas, vulgarizándose también en buena parte de la opinión pública española, hoy día, por el impulso de algunos grupos mediáticos.

 

            El texto de Payne es, ante todo, riguroso y científico, tónica general que no rompen algunas jugosas apreciaciones personales que se permite el autor, por ejemplo, la que figura en su página 325: “Togliatti describía a Negrín como un hombre «sin escrúpulos», aunque viniendo de un alto cargo comunista no está claro si eso pretendía ser una crítica o un cumplido”.

 

Otra muestra de libertad e independencia del autor se materializa en la bibliografía empleada. Así, menciona en una docena de ocasiones a Pío Moa, un historiador “poco correcto políticamente”, en sus notas a pie de página, así como en la bibliografía final del texto, si bien no incluye en esta última su estudio “Los personajes de la República vistos por ellos mismos”.

 

La dirección del movimiento comunista internacional, los intereses estratégicos de la URSS, la intervención de las potencias fascistas,  la lucha por el poder en la zona republicana, la sucesión de los diversos gobiernos republicanos, el papel de Azaña y de los republicanos burgueses de izquierdas, la figura de Negrín, la división interna del PSOE, la bolchevización de importantes sectores socialistas, el caso del radical y autóctono POUM, el progresivo declive de la CNT, la intervención del NKVD y sus evidentes réditos, el peso real de las Brigadas Internacionales; todos estos temas son tratados y analizados por el autor, proporcionando respuestas concluyentes a buena parte de los interrogantes planteados.

 

Un texto, en definitiva, que apasionará al lector; rico en sugerencias, documentos y análisis y, en todo caso, avalado por una investigación histórica exhaustiva.

 

 

Elsemanaldigital.com 5 de julio de 2003.

 

George Weigel. “El coraje de ser católico” (Planeta), crisis, reforma y futuro de la Iglesia.

Editorial Planeta, Barcelona, 1ª edición, marzo 2003. Traducción de Claudia Casanova. 226 páginas. George Weigel.

 

Algo está cambiando en la Iglesia católica. Después de varias décadas de predominio “progresista” en muchas de sus expresiones y estructuras eclesiales, los escándalos de abusos sexuales del clero, en Estados Unidos, han constituido, según el prestigioso comentarista George Weigel, la expresión más dolorosa de una crisis de fidelidad y de fe que puede ser ocasión para una reforma, ya en marcha, en el camino de la ortodoxia. El contenido de este libro no gustará a los españoles integrantes de la que George Weigel denomina “brigada ligera”, es decir, el amplio grupo de intelectuales, teólogos profesionales y burócratas eclesiales, que han conformado la “cultura de la disidencia” católica, marcando a la Iglesia a lo largo de más de dos décadas, instalándose en las estructuras parroquiales, diocesanas y en la propia curia vaticana.

Así, el autor del best-seller internacional Biografía de Juan Pablo II, testigo de esperanza asegura que lo que estos personajes pretenden, realmente, cuando apelan al “verdadero espíritu del Vaticano II”, como solución a los males de la Iglesia, es reducirla a una más de las confesiones liberales protestantes americanas; en una verdadera obra de autodemolición. Tal pretensión, opina el escritor, tendría directa relación con las extravagancias doctrinales y litúrgicas que vienen desconcertando a buena parte del pueblo católico desde el término del Vaticano II.

Pero no acaba ahí su crítica. Esa “cultura de la disidencia” estaría en la base de las diversas corrientes doctrinales, divulgadas en ambientes católicos, en contradicción con su tradicional ética sexual, a lo largo de esas décadas; siendo educados en las mismas la mayoría de sacerdotes implicados en los abusos sexuales denunciados en Estados Unidos a lo largo del año 2002. Una precisión importante. Esos casos, que tan amplia repercusión mediática tuvieron y que han originado este libro, han sido perpetrados, en su mayor número, por sacerdotes homosexuales hacia jóvenes y adolescentes varones. Una cuestión que conviene no perder de vista. Esas dramáticas desviaciones, junto al deficiente gobierno pastoral de una parte de los obispos norteamericanos, lo que ha quedado en evidencia con su “gestión” del problema provocando de paso una gran indignación entre los fieles católicos, constituyeron las expresiones más dolorosas de una auténtica crisis que el autor no duda  valorar como de fidelidad y de fe. Pero, a pesar de todo, no es un texto pesimista.

 Al contrario. Partiendo de los gravísimos hechos acaecidos, proporciona al lector nuevos datos que indican el inicio, ya, de una reforma esperanzadora, si bien ésta puede tardar decenios en consolidarse; a lo que se une la apasionada e ilusionante exposición de la vida auténtica de la Iglesia que realiza el autor. ¿Qué orientación tendría esa reforma que nace de la presente crisis? Sólo puede ser una, siempre según el juicio del autor: la aventura de la fidelidad al catolicismo, con la certeza de que las comunidades de convicciones ortodoxas y sin complejos son las que crecen, mientras que el “catolicismo light” mengua. Este libro, que para los católicos de hoy puede tener un papel análogo al cumplido por Informe sobre la fe, del cardenal Ratzinger y el periodista Messori, hace casi dos décadas, ¿puede interesar a un lector no católico? Sí, en la medida en que realiza un diagnóstico certero y preciso del problema, más allá de distorsiones ampliamente extendidas; y en cuanto no se puede ser indiferente al destino y papel de una Iglesia que, en tanto sea más fiel a sí misma, más espacio de libertad ofrecerá al mundo.

 

Elsemanaldigital.com Nº 73, 17/05/03

Diario de un skin: una incursión en la periferia de la sociedad.

     El lanzamiento del libro Diario de un skin fue planificado magníficamente, con la finalidad de alcanzar las máximas ventas. No obstante, constituye una novedad, de gran interés, cargada de interrogantes que exigen respuestas.

 

Diario de un skin.
Presentado a finales de enero de 2003, y editado por Temas de Hoy, el libro Diario de un skin narra las peripecias de un reportero español infiltrado en las redes del movimiento skin-head neonazi internacional y de sus descubrimientos en esos medios. El autor ha ocultado su identidad personal real como medida de seguridad, sirviéndose para su portada de un seudónimo, Antonio Salas; practicando así una modalidad de investigación ya empleada hace años en Alemania.
Avalado por Esteban Ibarra, del Movimiento contra la Intolerancia, su lanzamiento coincidió con numerosas entrevistas en diversos medios de comunicación y múltiples reseñas en diarios escritos e internet. Resultado: la primera edición, agotada en su primer día de venta y, durante más de tres meses, en los puestos superiores de la lista de libros más vendidos en las librerías españolas. Pero, al margen de consideraciones tácticas de oportunidad comercial, el libro tiene el mérito de exponer, casi por primera vez y con el ánimo de llegar a un público amplio, la realidad íntima de un movimiento juvenil que actúa casi clandestinamente entre nosotros.
Una de las mayores sorpresas que proporciona este texto, es la trama, que desvela, de complejas relaciones existentes entre algunos de esos grupos, especialmente, con el nacionalsocialismo actual; pero también con integristas musulmanes, corrientes esotéricas y “paganas” presuntamente precristianas, incluso algunas conexiones  con el satanismo.
            También destaca, el periodista, el influjo de algunos autores sobre ese movimiento, a modo de ideólogos; caso del chileno Miguel Serrano, un especialista en la versión esotérica del nazismo y en sus precursores ocultistas (la Sociedad de Thule, de la que formaron parte muchos de los fundadores del NSDAP). Sus obras en castellano, ejemplo de delirante literatura esotérica y pseudo histórica, ya podían adquirirse, desde hace más de una década, en catálogos ultras de libros en español, siendo objeto de estudio por Xavier Casals en su texto Neonazis en España (Grijalbo, Barcelona, 1995).
            Una objeción debe hacerse. Las entrevistas concedidas por el autor, a numerosos medios de comunicación, han transmitido, especialmente, la idea de que se trata de un movimiento social infiltrado –manipulado incluso- por inteligentes y convencidos neonazis. Seguramente, hay mucho de eso. Pero, realmente, el movimiento skin-head es, ante todo –creemos- una expresión más de la crisis global que sufre la sociedad postmoderna occidental.

 

El movimiento skin-head.
El movimiento skin-head, “cabezas rapadas” en su traducción española, es una realidad visible en muchas ciudades de nuestro país. Fácilmente identificables por su característico atuendo (cazadoras bombers, pelo rapado al modo africano, aunque no les guste aceptar este origen y al que proporcionan un sentido muy distinto, tirantes en analogía a los usados por los obreros ingleses, camisas sin cuello, botas de puntas de acero con cordones de colores con preciso significado político…); suelen adornarlo con insignias políticas radicales que corresponden a las convicciones de sus portadores. Así encontramos skins neonazis, muy presentes en los estadios de fútbol; y otros de ideas anarquistas y comunistas, participantes asiduos en manifestaciones radicales de izquierdas y diversos eventos del llamado “movimiento okupa”. Situados en los dos extremos del arco político, pese a ello, comparten una estética, un estilo de música, una imagen agresiva en todo caso... y un seguimiento estrecho por parte de la policía especializada en “tribus urbanas”.
Como fenómeno social, nace en los barrios obreros y las periferias de las grandes ciudades inglesas a finales de los años sesenta del pasado siglo. Sus raíces remontan, de alguna manera, hasta los mods, el movimiento punk, los rude boys, las músicas ska y oi!, los hinchas hooligans, etc. En España vienen desenvolviéndose desde hace casi dos décadas, generando poco a poco un mundo propio muy cerrado, siempre regado por abundante cerveza, y centrado en sus bares, locales, bandas musicales (la llamada escena skin), sus fanzines impresos, sus vínculos internacionales... y algunos gravísimos incidentes de extrema violencia.
            Los skins neonazis están agrupados en bandas locales, en ocasiones integradas en peñas futbolísticas “ultras”, e incluso en entidades políticas de la extrema derecha. También están asociados a organizaciones skins de ámbito internacional, generalmente vertebradas en torno a determinadas bandas musicales: Blood and Honour y HammerSkins International son las dos entidades más significativas de este entorno.
Los skins anarquistas y comunistas, por su parte, mantienen un estilo de vida aparentemente similar, a la vez que se agrupan en bandas que comparten similares convicciones ideológicas, en muchos casos también con conexiones internacionales: es el caso de RASH (Red and Anarchist Skinheads) y SHARP (Skin Heads Against the Racial Prejudice).
Y aunque en escaso número, también encontramos a mujeres, muy jóvenes generalmente, en este movimiento, conocidas por la denominación skingirls.
En nuestras ciudades, la presencia skin es un fenómeno visiblemente en auge; lo que han denunciado diversas ONGs que hacen de la lucha contra la violencia, la xenofobia y el racismo, su bandera. Como fruto de estas inquietudes, han sido elaborado algunos materiales bibliográficos de carácter pedagógico, en su mayor parte. Tampoco faltan informes policiales, algunos redactados hace ya una década (Análisis del comportamiento skin-head y su relación con el fútbol: xenofobia y racismo, 1992, y Análisis policial del racismo y la xenofobia: tribu skin-head, 1993; ambos editados por la Dirección General de la Policía).
Es fácil seguirles por Internet (el autor del libro contactó con ellos a través de este medio), siendo docenas las páginas web que informan de los diversos grupos, actividades, idearios, actuaciones musicales de los grupos de la escena skin (los RAC, Rock Against Communism), objetos en venta...

 

Reflexiones.

Neonazis unos, anarquistas o comunistas otros, todos comparten cierto odio a la Iglesia católica. Para los primeros, no deja ser una institución incomprensible emparentada con el judaísmo, origen de todos los males del mundo blanco. Para los otros, se trata de una organización alienante y castradora, cuyo objetivo es eliminar las ansias de libertad y autodeterminación personal.
Vemos que la Iglesia católica, pese a la educación cristiana recibida por algunos de estos skins, al menos en su infancia, es una realidad inoperante y ajena a su escala de valores y actitudes vitales. Pero, más allá de las descalificaciones y las denuncias, ¿cuál es el atractivo del movimiento skin-head entre muchos jóvenes? Si algo se encuentra entre ellos, más allá de la agresividad verbal y los atuendos provocativos, es un intento prometeico de construcción de unas raíces y un estilo de vida que proporcionen sentido a sus vidas, una estética que reafirme su identidad frente a la mayoría, unos ideales comunes en los que apoyarse, compañeros de aventuras para combatir la rutina y la frialdad de un mundo hostil...
American History X, dirigida por Tony Kaye, es un film norteamericano fuerte y dramático de 1998. Impactó notablemente, además de por su marcada estética, por la fuerza de sus personajes, la novedad de los ambientes que describía y la violencia ciega que envolvía todo ello. El protagonista del film, Derek Vinyard (encarnado por el polifacético actor Edward Norton), es un skin neonazi arrepentido que no puede evitar -después de un dramático periplo en el que llega a asesinar salvajemente a un joven de raza negra- que su hermano, atrapado por las redes skins que él mismo alimentó, muera asesinado. La posibilidad de un cambio se concreta en unos encuentros personales que transforman poco a poco su vida y su percepción de la realidad: un compañero negro de presidio, un profesor afroamericano que lo estima como persona por encima de todo, y una familia casi incondicional. Existe en la base del conflicto, vemos, un problema real de confrontación de alternativas vitales: ¿donde situar –en definitiva- la consistencia de la vida?
Podría considerarse, en definitiva, que, pese a su parafernalia, el movimiento skin-head es una expresión más del nihilismo contemporáneo; otra manifestación del ejercicio de la autodeterminación personal llevada hasta el límite en ruptura consciente con toda tradición, que no valora la experiencia de la familia y de la Iglesia en particular, y que se separa de los cauces habituales del comportamiento social mayoritario.
La sociedad, globalmente, ha fracasado con estos jóvenes: al igual que ha fracasado la familia, la escuela, las demás instancias de socialización y… tal vez, la misma Iglesia. La ausencia de valores fuertes, la carencia en el horizonte vital de esos jóvenes de maestros que les acompañen, unas normas convencionales en muchas ocasiones vacías… Los skins, situados en la periferia de la sociedad postmoderna, son producto, por tanto, de un entorno provisto de altas cuotas de bienestar social y, paradójicamente, poco dotada de valores auténticos y personas atractivas humanamente.
En estas circunstancias, ¿no tiene algo que ofrecer la Iglesia a estos jóvenes alejados, rabiosos, cabreados, a los que resulta incomprensible todo lo relacionado con ella?
Se trata, pues, de confrontar estilos de vida nacidos de un encuentro personal: frente a la violencia skin-head hay que presentar ideales auténticos, reconocibles en rostros concretos que les acompañen en la vida; proponiendo algo más que discursos de pensamiento débil y “políticamente correcto” que no siempre satisface. Párrafos atrás nos referíamos al sentido del compañerismo, la importancia de unos ideales, el valor simbólico de una estética fuerte… Y, debemos preguntarnos, el acontecimiento cristiano ¿no puede manifestar también todo ello, multiplicado por cien, a la vez que descubrir su verdadero rostro al hombre, a esos hombres y mujeres?

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 68, abril de 2003

Mohamed VI: ¿el último rey marroquí?

        

¿Será Mohamed VI, acaso, el último rey marroquí? Sin atreverse a asegurarlo, Jean-Pierre Tuquoi proporciona en su libro una buena base de datos y de claves para entender la realidad sociopolítica del vecino del sur. Una mirada francesa a la actualidad marroquí.

 

Mohamed VI, a la sombra de Hassan II.
            Editado cuidadosamente por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, el libro de Jean-Pierre Tuquoi El último rey. Crepúsculo de una dinastía (1ª edición, 282 páginas, Barcelona, 2002) proporciona una visión, desde Francia, de la realidad de Marruecos.
            “Tan apasionante como esclarecedor”, así lo calificó en su día Gilles Perrault, autor a su vez del famoso Nuestro amigo el rey, que desveló la cara oculta del reinado de Hassan II: las torturas, la represión, el fraude, la corrupción del régimen…
            La vida de Marruecos ha estado marcada durante 38 años por Hassan II, un monarca autoritario, refinado, culto, inteligente, cruel, amante de los lujos y la buena vida. No es de extrañar, por lo anterior, que una buena parte, casi la mitad del libro, aborde directamente aspectos de su reinado; imprescindibles para comprender la herencia recibida por el actual monarca y la situación real del país.
El libro nos adentra en el complejo y personalísimo mundo de Hassan II: sus cortesanos y apoyos, el sombrío y misterioso palacio, el papel de las concubinas, la educación de sus hijos, sus relaciones con estadistas de todo el mundo, especialmente con políticos tanto conservadores como socialistas franceses, etc.
Las relaciones de Hassan II con sus hijos, de especial interés por los efectos que en el comportamiento del actual monarca han podido generar, son descritas en el libro de forma muy dura: un padre distante, escasamente accesible, rodeado de decenas de concubinas, autor de un colegio hecho a su medida en interior de palacio...
Muerto Hassan II, el nuevo rey, Mohamed VI, fue recibido con unas expectativas extraordinarias por parte de los medios de comunicación y la población marroquíes. “El rey de los pobres”, una de tantas aduladoras calificaciones que recibió entonces, protagonizó algunos gestos espectaculares que alimentaron esas esperanzas: levantó el arresto domiciliario del líder integrista musulmán Yassine, viajó al norte del país (unos territorios que ignoraba su padre), se deshizo de Driss Basri (hombre fuerte del régimen), permitió el regreso de algunos exiliados (caso de un famoso y antiguo marxista-leninista, el hebreo Abraham Serfaty), se prodigó en declaraciones que parecían mostrar una voluntad real de modernización y democratización, creó una especie de ONG que centralizaba las obras de caridad de la monarquía…
Sin embargo, pronto defraudó esas esperanzas de instalar a Marruecos en la modernidad, al no avanzar realmente en las reformas prometidas, salvo gestos simbólicos bien explotados mediáticamente; decepción que determina el autor simbólicamente con motivo de la celebración de la medieval y aparatosa ceremonia de la beia, jura de la fidelidad de sus súbditos, el 31 de julio de 2000, recogida en el capítulo IX Primeras dudas y cuyo texto anticipó unos meses el diario El Mundo. Mohamed VI parece más interesado en practicar sus deportes favoritos -siendo conocido como “su Majetski” a causa de su afición por las motos de agua- que en el cumplimiento de sus deberes regios. En muchos aspectos continúa la senda marcada por el padre. Aunque ha prescindido de las concubinas, sigue siendo propietario de una veintena de palacios, un par de châteaux en Francia, una fortuna incalculable y unos intereses económicos que alcanzan a todos los sectores productivos de Marruecos con cuantiosas inversiones en otros países. La monarquía sigue beneficiándose de un presupuesto, procedente del Estado, integrado por varias grandes partidas; equivalente a los de los ministerios de Vivienda, Obras Públicas y Urbanismo, de Empleo, de Juventud y Deportes, de Cultura y de Derechos del Hombre ¡juntos!
En algo sí se ha vislumbrado un cambio que parece auténtico: el ejercicio frío e implacable de la violencia, que caracterizó al reinado de su padre, ha dejado paso a unos modos más suaves, inéditos en aquellas latitudes, que han propiciado un enriquecimiento del tejido social marroquí. Atrás parecen haber quedado aquellos episodios terribles, como fueron las represiones subsiguientes a los dos golpes de estado conocidos, el secuestro de la familia de Mohamed Ufkir, las torturas y desaparecidos, las espeluznantes prisiones secretas de Tazmamart, la guerra del Sahara…
            Los retos son enormes: la reforma de la mudawana o estatuto de la mujer, los límites de la libertad de expresión, el creciente poder del ejército (acreditado con la prisión sufrida por el capitán Mustafá Abid, quien se atrevió a denunciar un caso de corrupción en su seno), los obstáculos de la burocracia, la duplicidad Gobierno/majzen (el verdadero poder económico y político del país, hidra sin cabeza, monstruo anónimo, tal como lo caracteriza el autor en la página 238), el auge integrista, el estancamiento económico, etc.
Mohamed VI ha heredado un sistema de poder, creado a imagen y semejanza de su padre, que sigue manejando. Se ha rodeado de un selecto grupo de jóvenes tecnócratas, junto a antiguos servidores de su padre y militares, formando la versión remozada del majzen. Así, el poder real no lo detentaría el Gobierno del partido o coalición de turno, sino las comisiones, consejeros reales y los gobernadores nombrados directamente por el monarca.

 

Interrogantes en el horizonte de Marruecos.
            El autor, en su texto, se interroga especialmente por la calidad de los más cercanos colaboradores del monarca. Jóvenes, inexpertos, no parece hayan sido capaces de afrontar satisfactoriamente los enormes retos planteados, hasta el punto de que antiguos colaboradores de Hassan II han vuelto a recuperar protagonismo en la política marroquí. El juicio de Jean-Pierre Tuquoi es contundente: sin duda alguna, han fracasado.
            Por lo que se refiere de forma directa a la persona del rey, el interrogante que plantea es el siguiente: ¿ese presunto desinterés por la política encubre, acaso, una incapacidad e inmadurez de la persona del monarca?
            Un factor añadido de incertidumbre es el que se refiere a la situación económica general de Marruecos, calificada como penosa. Uno de cada dos marroquíes es analfabeto. El 70 por ciento de sus jóvenes quiere emigrar. Uno de cada cinco marroquíes vive por debajo del umbral de la pobreza absoluta según observadores independientes. Es el país árabe con mayor porcentaje de “niños de la calle”.
En este contexto sombrío, la emigración constituye una válvula de escape, de descongestión social… y una gran fuente de entrada de divisas. Una situación compleja, cuando no explosiva, caldo de cultivo propiciatorio del llamado “escenario argelino”: crecimiento islamista y protagonismo creciente de los militares.
Unas pocas páginas, pero esclarecedoras, dedica el libro al auge de un islamismo radical que viene ocupando, en la vida real, mediante sus obras sociales y de caridad, los huecos dejados por el poder. El islamismo está dividido, informa el autor en su página 242, en dos ramas. El encarnado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo, que ha aceptado participar en las elecciones, integrándose así, en buena medida en los mecanismos del régimen. Y el sector radical y extraparlamentario del jeque Yassine, cuyo índice de penetración real en la sociedad marroquí es muy difícil de cuantificar.
            El ascenso del ejército es otra realidad palpable en la sociedad marroquí descrita en ¿El regreso de los militares?, capítulo X del libro; una realidad que cobrará obligado protagonismo en tanto Marruecos no supere sus problemas económicos y el islamismo siga avanzando socialmente.

 

Últimas novedades.

Desde que se terminó de escribir el libro, hasta el día de hoy, se han producido algunas novedades que no son indiferentes a todo lo aquí apuntado.
En primer lugar, el monarca contrajo matrimonio con la hermosa y discreta joven Salma Bennani, esperándose para fechas próximas un -tantas veces reclamado- heredero varón en línea directa. De esta forma, una de las asignaturas pendientes del joven monarca está siendo aprobada.
En segundo lugar, según cronistas internacionales, el joven monarca ha intervenido de forma activa y directa en la resolución de la crisis diplomática con España; cuya mayor virulencia se alcanzó con la ocupación de Isla Perejil por Marruecos y posterior recuperación, vía militar, por España. Ese es uno de los motivos por los que el Epílogo del libro, Vecinos alejados, a cargo de Ignacio Cembrero, ha quedado en buena medida desfasado.
En tercero, y último lugar, han tenido lugar una reñidas elecciones legislativas en las que la mayor novedad la constituyó el ascenso del islamista “moderado” Partido de la Justicia y el Desarrollo que, en un gesto de realismo para no provocar a los militares, autolimitó sus expectativas presentando un reducido número de candidaturas. En resumen, al menos de momento, un sector importante de los islamistas se integra en el sistema.
Pero las dudas de fondo permanecen, en buena medida, sin respuesta. ¿Será capaz el monarca alauita de conducir a Marruecos hacia la modernización? ¿Facilitará una solución definitiva al excesivamente largo problema del Sahara? ¿Intentará remover las condiciones que están favoreciendo la consolidación de una fuerza islamista fundamentalista?
En este contexto, es muy expresivo y preocupante el siguiente juicio del autor: “Aunque es cierto que Mohamed VI no tiene los defectos de su padre, tampoco posee sus cualidades de hombre de Estado” (pagina 239).
Interrogantes, todos ellos, de la máxima importancia, no sólo para los propios marroquíes, sino también para sus vecinos del área. De esta forma, la repercusión en España de la inestabilidad marroquí puede tener variadas vertientes. En primer lugar, por su condición de receptor de inmigrantes del país vecino, siendo la renta española por habitante varias veces superior a la marroquí. También, por ser lugar de paso o destino de buena parte del cannabis cultivado en Marruecos, otra de sus fuentes de divisas. Y, especialmente, por la importancia geopolítica de varios “puntos calientes” (Ceuta, Melilla, islas adyacentes, Canarias en un futuro), cuya reivindicación territorial por Marruecos puede ser excusa que intente desviar las energías de una situación social que puede deteriorarse con una potencialidad revolucionaria islamista.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 66, febrero de 2003