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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Fox Kids magazine: únicamente publicidad, del homónimo canal temático, en formato revista.

      Fox Kids magazine es una de tantas revistas destinadas a los preadolescentes. Sus contenidos carecen de cualquier originalidad y pretensión que no sea la puramente comercial: una mera excusa para la difusión del homónimo canal temático de pago de Digital +.

 

La revista juvenil divulgativa de un canal temático codificado.
                A lo largo de estos últimos años nos hemos aproximado en Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, en varias ocasiones, a los contenidos y valores de fondo de diversas publicaciones destinadas al público infantil y juvenil. Es el caso de los artículos: “Megatrix: ¿revista o catálogo? para el niño consumidor” (Nº 37, septiembre de 2000), “Cartoon Network: un `magazine´ infantil enfocado al consumo televisivo” (Nº 47 – 48, julio – agosto de 2001), “Revista `Explora y navega´: por la globalización cultural” (Nº 59 – 60, julio – agosto de 2002) y “Revista Mega Top: consumo, consumo y más consumo para el preadolescente” (Nª 71 – 72, julio – agosto de 2003).
Todas esas publicaciones compartían, según veíamos entonces, algunas características comunes: absoluto predominio de la forma sobre el fondo, particular atención a los objetos y modas de consumo de ocio (juegos, parques temáticos, televisión, DVD, nuevas tecnologías…); escasísimas menciones de valores éticos, cívicos o espirituales; mínima o nula referencia a la tradición histórica y cultural española. En definitiva, tales publicaciones constituyen un instrumento difusor de la estética y los contravalores universalistas de la globalización y del pensamiento políticamente correcto.
Aquí analizaremos, en esta ocasión, el contenido del número 11, correspondiente a los meses de julio – agosto de 2004, de la revista Fox kids magazine. Impresa a todo color en magnífico papel, en ella predomina de forma absoluta, al igual que en revistas análogas, la imagen sobre los escasos textos. Su precio, 4’95 euros, es bastante elevado; algo por encima de otras publicaciones dirigidas al mismo segmento social. Pero, al menos, ofrece un “regalo” adecuado para jugar, por parejas, en playas y espacios abiertos: un catchball. Un buen reclamo comercial que además equilibra el precio.
La revista, contando portada y contraportada, suma 52 páginas. Veamos sus contenidos.

 

Publicidad directa e indirecta.
Una premisa. En esta revista todo gira en torno a las series de animación del canal codificado temático Fox Kids, de Digital +: la mayor parte de sus contenidos más “serios”, la publicidad directa, las reseñas de novedades en productos de ocio y consumo... Hasta tal punto ello es así que la clasificación que hemos efectuado en otras ocasiones entre contenidos propiamente dichos, publicidad directa y publicidad indirecta, apenas es aplicable aquí. El protagonista absoluto es el mencionado canal temático, sus series, los personajes de las mismas, y la oferta de productos de ocio individual de consumo (particularmente, los múltiples videojuegos).
De sus páginas, 52 decíamos antes, un total de 15 y ½ de ellas son publicidad expresa y directa (películas de cine estrenadas este verano, vídeos, juegos electrónicos, DVD, juguetes relacionados con personajes de las series del canal, programación del canal temático, etc.) destinada al público preadolescente en general y a los seguidores del canal en particular. No obstante, su lectura puede orientar, en lo que a objetos de consumo y algunas tendencias de ocio infantil, a  los padres que quieran “ponerse al día”.
Pero, además, otra parte sustancial de la revista también podría calificarse de “publicidad indirecta”.
Las páginas 20 y 21 nos presentan un cómic que, realmente, es una publicidad divertida de Cola - Cao.
Encontramos únicamente 2 pasatiempos; además, patrocinados por la bebida juvenil Pepsi Boom, en su página 39.
La publicidad presentada como “novedades en juguetes”, pero que oferta marcas muy concretas, también está presente. Así, la página 16 se remite a la temática Spider-Man. La 17, por su parte, a otros personajes y gamas de actualidad.
La sección de informática, por su parte, incorpora publicidad expresa de Terra (página 24).
Las novedades comerciales en DVD figuran en la página 30.
Reseñas de novedades en videojuegos: ocupan las páginas 34 y 35.
Las escasas menciones, a algunas novedades musicales, las encontramos en la página 36.
Igualmente, podrían sumarse, en este concepto, otras páginas, a saber: 2 páginas (portada y sumario); otras 2 páginas que reseñan un concurso conjunto de la revista y el canal temático (32 y 33); y 2 más, los resultados de la Copa Fox Kids (38 y 49).
Todas las anteriores suman 31’5 páginas, es decir, algo más de un 60 % del espacio de la revista enfocado, de forma explícita, al consumo, especialmente relacionado con el canal y los diversos productos de ocio asociados al mismo. Aquí encontramos la primera característica de esta publicación, reiteramos: su destinatario es el preadolescente consumidor y, con él, los padres, que avalan y responden material y económicamente a sus demandas de consumo recreativo.

 

Otros contenidos.
                Veamos los restantes contenidos de la revista.
FK Report (deportes). Páginas 4 y 5: una aproximación muy superficial al jugador Fernando Torres. Otras 2 páginas relativas a Atenas 2004 (6 y 7).
Espacio dedicado a los cómics. Un total de 10 páginas: 8 a 12, Pówer Rangers. Páginas 42 a 46, Digimon. Todo ello, producción extranjera.
Spider-Man, protagonista de uno de los estrenos cinematográficos más esperados en los últimos meses, ocupa varias páginas de alguna manera (como publicidad directa antes reseñada, particularmente). Y 2 de ellas son una aproximación a este personaje del cómic (14 y 15).
Fichas de personajes de la famosa –y en su día polémica- serie de animación Pokémon: página 18.
A las novedades cinematográficas se reservan dos páginas: la 22 y la 23.
Dibujos y comentarios de los lectores: página 48 y la primera mitad de la 49.
Suman, todas ellas, un total 20’5 páginas que apenas suponen el 39’45 % de la revista, algunas de las cuales bien podrían asimilarse a las calificadas como publicidad indirecta, pues se remiten a estrenos cinematográficos o diversos materiales de consumo.
La revista, por último, también contiene un póster central con imágenes de dos series del canal temático: Pokémon Advanced, por una cara; One Piece, por la otra.

 

Reflexiones sobre su contenido.
Ya lo hemos dicho: toda la revista gira en torno al canal temático, persiguiendo también la difusión y el consumo de productos de ocio vinculados a Fox Kids, entre sus potenciales o activos clientes; para un disfrute, en cualquier caso, de forma individual. No oferta ninguna otra posibilidad de ocio, ni de empleo creativo o solidario del tiempo libre.
Tampoco hay ninguna referencia directa a valores humanos o cívicos de ningún tipo.
No encontramos ni una sola referencia al acompañamiento pedagógico que pueden prestar los padres en la selección, disfrute y valoración de los contenidos y productos ofertados en la revista.
El peso del consumismo en la revista es, en definitiva, aplastante. Y ello con la agravante añadida de que la mayor parte de esas ofertas de consumo se orienta hacia materiales, empresas y productos asociados, de alguna manera, al canal. Ello no nos parece ético, al prevalecer en la revista una orientación mercantilista apenas disimulada, sin ningún análisis crítico de esos u otros productos, ni oferta alguna de otras posibles alternativas vitales.
La revista concibe al niño y al preadolescente, antes que nada, como un sujeto cuya razón de ser radica en el mero consumo. Y, de esta forma, lo dibuja individualista, solitario, acrítico y devorador de las modas que se antojan su principal horizonte vital. Esta imagen, el tipo humano reflejado en esta revista, ¿corresponde a la realidad y al modelo predominantes en nuestra sociedad? La respuesta parece obvia. Por lo tanto: nos situamos ante un producto a tono con las tendencias dominantes en la sociedad actual y, por ello, sin ninguna pretensión constructiva de un sujeto bien formado, solidario y creativo.
En resumidas cuentas: un producto mercantilista puro, dirigido al sector social susceptible de consumir la oferta, en sentido amplio, del canal temático en cuestión. Y ello, sin ningún horizonte cultural mínimamente consistente; no digamos ya, de acción pedagógica o propuesta cívica.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 85, septiembre de 2004

 

Del aire acondicionado y los signos de los tiempos.

Uno de los fenómenos sociales del verano: la extraordinaria implantación domiciliaria de electrodomésticos de aire acondicionado. ¿Algo más que una moda?
Es uno de los temas estrella del verano: inevitable protagonista de conversaciones en las filas del hiper o de la panadería, de las tertulias informales en los centros de trabajo, comentario obligado entre madres, hijas y nueras, ¡incluso entre risas, con la cuadrilla sanferminera en la corrida de toros!
                Estar a la última supone meter el aire acondicionado en casa. Y si no lo haces, eres un fracasado social. O un tipo raro.
                Aleccionados por los rigores del tórrido verano pasado, si ya entonces tiendas y almacenes de electrodomésticos hicieron su agosto, nunca mejor dicho, este verano se repetirá su fortuna. Pero más allá de ventiladores de novísima tecnología y, en todo caso, escasa “calidad de vida”: lo que se lleva es el aire acondicionado. Antaño lujo exclusivo de ricachones, alta burguesía, grandes almacenes, despachos ministeriales y Consejos de Dirección de corporaciones, hoy se ha democratizado su disfrute, extendiéndose por todas las clases sociales; unidas por análogo ánimo de progreso. Hagan cuentas y decidan: instálenlo en toda la casa, o únicamente en el dormitorio de la pareja, o en el salón... Y elijan modelo, siempre en función de lo que uno quiera (más bien, pueda) gastarse.
                Sin duda, el nivel de vida de los españoles sigue aumentando, alcanzado cotas de confort material nunca imaginadas, a pesar de la crisis. Y eso que “¡todo está más caro con el dichoso euro!”. Un paso más en la automatización tecnológica del hogar. Bienvenido el siglo XXI.
                Esos vendedores y fabricantes han encontrado, en estas circunstancias, un aliado inesperado: el nuevo Gobierno socialista y su campaña preventiva de la temida ola de calor; una publicidad que se limita a recordar, apenas, las ya conocidas reglas de oro: beber mucha agua, no exponerse al sol en las horas de mayor rigor, acudir a Urgencias caso de detectarse el mínimo síntoma (especialmente enfermos, niños y ancianos)… No vendrá mal, pues, a la economía nacional. Además, pensarán nuestros coherentes socialistas, el pueblo ascenderá un peldaño más en el confort hogareño (en el consumismo, dirían recalcitrantes radicales hipercríticos); muestra inequívoca de que crecimiento económico, comodidad material, progresismo y buen talante son compatibles. ¡Socialismo y libertad…!, mejor dicho, adaptémonos: ¡socialismo y caviar!
                Así, aunque la ola de calor apenas llegue, o pase de largo, o no alcance el rigor del verano pasado, todos habremos ganado: el Gobierno con el éxito de su eficaz campaña preventiva, fabricantes y vendedores con sus ventas, los ciudadanos liberándose del rigor solar y sintiéndose satisfechos partícipes de un común movimiento social de mejora...
                Mientras tanto, alguna que otra pareja habrá demostrado también la solidez de su relación. Al igual que muchas otras, tenían que elegir: vacaciones en la playa como todo el mundo o aire acondicionado como todo el mundo. Claro, que siempre algún tipo raro se resiste. Así argumenta, por ejemplo, alguno de ellos. “Si nos vamos quince días a la playa, después otros quince días más algún fin de semana en el pueblo…, apenas emplearemos el aire acondicionado. Y si lo instalamos, no nos llega para todo y no disfrutaremos de los quince días playeros de rigor y ¡no seremos como todo el mundo!” Dramático dilema en un país de inmensas y liberales clases medias que disfrutamos de una progresiva calidad de vida, acríticas con los valores dominantes, y bastante satisfechas íntimamente… hasta que la vida golpea con un buen palo.
                Esos dichosos aparatos de aire acondicionado, pues aportan dicha y respiro sin fin, también han sido estrella de suplementos dominicales a todo lujo, anuncios de TV, folletos de hiper y grandes centros de electrodomésticos… Así, ¡cómo resistir! Pero no todo ha sido unanimidad. Siempre existe algún iluminado que ha afirmado –en reducidos foros, faltaría más- que su masiva implantación –con la necesaria excepción de hospitales, residencias de ancianos, etc.- es una muestra más del debilitamiento de nuestra sociedad acomodada y burguesa, de la pérdida -individual y colectiva- de la capacidad de resistencia al dolor y la frustración. “Si toda la vida se ha pasado sin ellos, ¿por qué tenemos que atarnos a esos aparatos y aumentar nuestras dependencias y neurosis cotidianas? ¡Bastante  dependemos ya de tecnologías extrañas, servicios de mantenimiento y técnicos especialistas!” Curioso razonamiento de especímenes -¡por supuesto!- en vías de extinción. ¡Que digan eso en Sevilla o en Zaragoza si tienen…!
                Dejémonos de rarezas y cábalas que no interesan a casi nadie. Hagamos balance. Con el teléfono inalámbrico alcanzamos la autonomía habitacional y el federalismo familiar; con el móvil superamos el capricho de las distancias y las desesperantes esperas; con Internet en casa, ya somos protagonistas de la globalización planetaria... Demos un paso más. Disfrutemos del fresco lujo de las estrellas de Hollywood, en nuestras casas, mientras nos relajamos con unas buenas raciones de “Salsa rosa”. Participemos otra vez en un ansiado acto de comunión colectiva, en una ceremonia más de la nueva religión del consumismo. Acudamos a sus catedrales (los hiper…), gustemos de su liturgia gritona y colorista, admitamos nuestro límite (económico, claro está), centremos nuestros objetivos vitales, ascendamos un peldaño más de la evolución de la especie y… ¡a comprar un aparato de aire acondicionado! Así seremos… ¡como todo el mundo!
Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 83-84, julio-agosto de 2004

 

Más allá de las versiones oficiales: 11 M. Los perros del infierno.

      Las versiones oficiales acerca de lo acaecido el 11 de marzo en Madrid, especialmente lo difundido respecto a autores y motivos reales de la masacre, no resuelven algunas notables lagunas y contradicciones. El libro, 11 M. Los perros del infierno, tampoco las aclara definitivamente, pero proporciona algunas inquietantes claves interpretativas que no es posible obviar.

 

Uno de los primeros libros sobre los atentados del 11 M.
El título y subtítulo, del libro que aquí reseñamos (ya en librerías al mes y medio de la masacre), resumen sus ideas nucleares. Su título: 11 M. Los perros del infierno; calificando así Mahoma a aquellos malos musulmanes que, aparentando ser fieles ortodoxos y estrictos, perjudican al Islam con sus actos.
Veamos el subtítulo: En el terrorismo internacional nada es lo que parece. Así, si seguimos la recomendación que se deduce, habrá que ejercitar un gran sentido crítico al analizar los hechos acaecidos el 11 M, considerando dos tipos de orientaciones:
1.        Una especial valoración de las posibles contradicciones e incongruencias existentes en las versiones oficiales; probables claves de una verdad velada.
2.        Tener presente que un acto, o campaña terrorista, siempre repercute positivamente en algo o alguien. Y no siempre serán los terroristas, ni sus objetivos, los más beneficiados. Por ejemplo, la motivación reivindicada por los terroristas islámicos del 11 S, “golpear el corazón de la América imperialista”, puede ocultar otro objetivo, el auténtico, establecido por un poder oculto: así, conforme arriesgadas explicaciones, que circulan en libros e Internet, su razón última pudiera ser la ruptura del aislacionismo norteamericano y situar a la avanzadilla yanqui en Asia central, con el objetivo de controlar estratégicos yacimientos petrolíferos, asegurando su autonomía energética durante décadas.

 

Un autor inquietante.
El autor sabe de lo que habla. Y así lo confirma narrando algunas sorprendentes experiencias vitales. En su juventud militó en el entorno de los grupos de exiliados neofascistas italianos, tanto en España como en Francia. Así padeció -en primera persona- la monumental manipulación organizada por servicios secretos que, mediante la instrumentalización de esos inexpertos jóvenes extremistas, impulsaron la llamada “estrategia de la tensión”; cuyo objetivo final era apuntalar al centro izquierda italiano y, tal vez, encaminar a ese país hacia una salida presidencialista.
Pero, además, el autor, en su aventura americana, participó en maniobras de intoxicación y desinformación organizadas por determinados servicios estatales sudamericanos. Por ello, bien puede afirmar que conoce los dos lados de una de las realidades más opacas del mundo contemporáneo: el papel real e inconfesable de los servicios secretos.
Semejante “curriculum” puede prevenir –incluso asustar- a cualquiera. Pero ello no es impedimento para que sus aportaciones puedan valorarse, en muchos aspectos, como cargadas de una dramática autoridad que otros autores carecen.

 

Contenidos del texto.
La hipótesis central de este libro es la siguiente. El terrorismo, asegura, ha sido provocado o manipulado en muchas ocasiones, desde concretos servicios secretos, con el objetivo de alcanzar otros objetivos políticos (de trascendencia nacional o internacional), más allá de los pretendidos por los propios terroristas. Naturalmente, tales objetivos no se habrían consumado en condiciones “normales”; por ello había que trastornarlas.
Para ilustrar esa hipótesis, el autor se extiende en el caso de la “estrategia de la tensión” desarrollada en Italia en los años 70 y 80 del pasado siglo; no en vano, ya lo hemos indicado, él mismo la experimentó de forma directa.
Igualmente, al objeto de proporcionar una perspectiva global a su hipótesis, reflexiona en torno a la situación política interna española, tanto la anterior como la consiguiente al 11 M, insistiendo en las consecuencias tácticas y estratégicas de la arriesgada opción en política exterior de Aznar.
Otro aspecto que analiza extensamente es el referido a las incongruencias que figuran en la versión oficial policial del 11 M: no es comprensible, por ejemplo, que unos supuestamente peligrosísimos terroristas internacionales cometan tan considerable suma de errores fatídicos (más propios de principiantes) que les lleva a una rapidísima desarticulación, y a su propia muerte; desapareciendo, de paso, rastros decisivos para el esclarecimiento de la trama y sus testigos más cualificados. Ya, algo parecido ocurrió en el 11 S, al igual que con motivo de los atentados de Casablanca. Se consiguió aterrorizar a la población, causar numerosas víctimas inocentes; pero además se desataron unas poderosas fuerzas que perseguían sus propios objetivos: estructurar una coalición internacional liderada por Estados Unidos e intervenir en Afganistán e Irak, en un caso, y frenar el ascenso del partido legal fundamentalista en Marruecos, en el otro.
También desfilan, por el libro, los terroristas de ETA, los montoneros argentinos, los maoístas italianos, y el oscuro -nunca aclarado del todo- papel de la logia masónica “Propaganda 2” en esa “estrategia de la tensión” que no poco tuvo que ver con los atentados terroristas de entonces...
Nos habla, brevemente, de los orígenes históricos del terrorismo. Y, para explicar cómo es posible instrumentalizar a un grupo, empujándolo hacia el terrorismo, describe algunas técnicas de manipulación colectiva por el terror y diversas posibilidades de las operaciones psicológicas y de control mental (guerra de baja intensidad, manipulación de masas, intoxicaciones informativas, técnicas subliminales…).
Buscando la aproximación a una síntesis integradora de todo lo anterior, realiza algunas consideraciones en torno a los cambios acaecidos en el escenario político internacional global, en el del Mediterráneo occidental y, lógicamente, en el español; para determinar el impacto real de estos brutales atentados. Por sus consecuencias puede conocerse a los verdaderos instigadores de los atentados, nos asegura el autor. Y son muchas las que se han desencadenado desde aquel fatídico 11 M.
El anexo final desmitifica diversos casos asociados al terrorismo internacional: el misterio del ántrax, el llamado “comando Meliani”, la denominada “célula de Hamburgo”, el caso del “avión de Binter”, el humorísticamente conocido como “comando Dixán”, el papel checo en la determinación de la supuesta pista iraquí, y las complejas y no siempre lineales relaciones entre salafismo, wahabismo e Islam oficial.
Pero el autor no aventura una precisa hipótesis final alternativa a las oficiales. Nos sintetiza, eso sí, unas interesantes claves en las 24 conclusiones recogidas en sus páginas 232 a 237. Pero, realmente, no proporciona una explícita explicación integradora. Por ello, la lectura del libro es, en parte, desalentadora.

 

Alguna conclusión.
Planea sobre este libro un poderoso interrogante. Si Al Qaeda, actualmente, es objeto de una feroz persecución militar y antiterrorista desde los ejércitos y servicios secretos más poderosos del mundo, si esa organización ha sido estrangulada económicamente, si ha perdido sus efectivos más cualificados, ¿cómo es posible que mantenga, supuestamente, semejante capacidad destructora en lugares tan distantes del globo? Es más, los diversos grupos–franquicia de Al Qaeda, realmente, ¿están vinculados formal y materialmente a esa entidad, o son objeto de una maquiavélica manipulación, de poderosos servicios secretos, con inconfesables objetivos no islamistas?        
Nuestro autor ha acertado en una de sus predicciones: los libros publicados en torno al 11 M se acumulan, hasta el punto de que es imposible leerlos todos y conciliar sus diversas hipótesis. Alguno de ellos destaca la presunta intoxicación informativa que habría beneficiado al PSOE; en otros se insiste en desvelar las supuestas mentiras del gobierno del Partido Popular; también encontramos libros, con teorías conspiracionistas, en los que los servicios secretos de Estados Unidos salen malparados; otros tienen un carácter descriptivo aderezados por el estilo del periodista narrador; y, por último, al menos un par de ellos, no podía ser menos, se centran en las víctimas y en los héroes anónimos del 11 M.
A esta inflación libraria se suman: novedosas informaciones periodísticas que “desvelan” aspectos parciales de la trama no siempre relevantes, y una Comisión parlamentaria que aparentemente más pretende limpiar la imagen de los grandes partidos que profundizar en la verdad.
En este contexto de progresiva confusión informativa, el libro que nos ocupa puede clarificar el panorama, proporcionando algunas claves interpretativas que no conviene perder de vista. Ese es uno de sus mayores méritos.
Y, en todo caso, hacemos propia una exigencia reiterada por el autor en su texto: que no se prive al pueblo español la verdad de lo realmente acaecido aquel trágico 11de marzo.

 

 

 

Título: 11 M. Los perros del infierno. En el terrorismo internacional nada es lo que parece.
Autor: Ernesto Milà.
Editorial: PYRE (Barcelona).
Extensión: 302 páginas.
Precio: 22 euros.

 

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 83-84, julio-agosto de 2004

 

“Pensamiento políticamente correcto”, New Age y grupos de poder.

Existe un hilo conductor que une al “pensamiento políticamente correcto”, la llamada New Age, y restringidos grupos de presión y poder. Unas reflexiones enunciadas en Pamplona con ocasión de una nueva actividad de la Fundación Socio Cultural Leyre.

 

Una actividad de la Fundación Socio Cultural Leyre.
En el marco de las actividades trimestrales programadas por la Fundación Socio Cultural Leyre, tuvo lugar en Pamplona, el pasado viernes 25 de junio de 2004, una nueva sesión dirigida a jóvenes, de los llamados “Seminarios de realidad”.
                En esta ocasión, el redactor de “Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica” y presidente de la Junta Directiva de la Fundación, Fernando José Vaquero Oroquieta, reflexionó ante una nutrida asistencia juvenil en torno a la incidencia, en la mentalidad común y los llamados “valores comunes”, del denominado “pensamiento políticamente correcto”, la polimorfa New Age, y el rol jugado por exclusivos y pequeños grupos de poder íntimamente relacionados entre sí.
                El ponente partió de una aproximación conceptual del “pensamiento políticamente correcto”, un producto de las reflexiones y prácticas sociales destiladas en las factorías intelectuales de los herederos norteamericanos y europeos del “mayo del 68”. Expresión de una ética cívica minimalista y relativista, este movimiento pseudopolítico se viene imponiendo, incluso en los ámbitos más cotidianos e íntimos de la convivencia humana, con vocación de predominio mundial; siendo impulsado desde poderosísimos grupos mediáticos y diversas instancias internacionales. En este sentido, determinados centros de poder (el Bilderberg Group, la Comisión Trilateral, etc.) desarrollan un papel muy activo con especial incidencia en los ámbitos de decisión macroeconómica a nivel internacional; mientras que otras entidades lo jugarían en los medios nacionales (un supuesto particularmente llamativo es el de la orden Skull and Bones, elitista asociación secreta de graduados de Yale en la que encontramos a numerosos expresidentes y altos cargos de la Administración USA).

 

La implantación de la New Age.
                La New Age, un fenómeno pseudoespiritual que viene imponiéndose como “religión de supermercado” acorde al consumismo y otras tendencias sociológicas,  fue descrita por el ponente como un río en el que confluyen numerosos afluentes: teosofía, antroposofía, templarismo, rosacruces, masonería, nuevas religiones, simbolismo, esoterismo, hermetismo y ocultismo,filosofías orientales de referencia de la medicinas alternativas… Esta poderosa corriente, en buena medida nueva versión del gnosticismo de siempre, cuenta con variadísimas expresiones: obras musicales, prácticas de meditación, métodos de autoayuda, medicinas alternativas, dietas alimenticias… Y su incidencia se filtra capilarmente en todos los ámbitos de la vida social y cotidiana; lo que explica, por ejemplo, la creencia tan extendida en la reencarnación, la comunicación con los espíritus, el poder mágico de cristales y pirámides, el recurso a horóscopos y videntes, etc. Incluso determinados medios de la Iglesia católica se han dejado influir, en ocasiones inconscientemente, por algunas de tales expresiones. Por ejemplo, mencionó el ponente que el objetivo de la meditación oriental es –en última instancia- la anulación del yo, mientras que el de la oración cristiana es la comunicación con el único Dios personal, negado por la inmensa mayoría de tendencias de la New Age.
                Para ilustrar convenientemente las implicaciones filosóficas, vitales y políticas de esta escasamente definida corriente, mencionó algunos aspectos de la compleja obra, de pretensiones metafísicas, del francés René Guenon, quien ha influido, especialmente con sus estudios sobre simbolismo, en ámbitos tan dispares como la masonería regular, medios ecologistas, grupos radicales neofascistas…
                La “Hipótesis Gaia”, por la que el planeta Tierra constituiría un ser vivo del que también formaría parte una humanidad cuya nocividad le provoca reacciones defensivas (en forma de cambio climático, por ejemplo) según sus seguidores, es asimismo otra corriente radical de la New Age, directamente emparentada en esta ocasión con expresiones del moderno y contracultural ecologismo. En definitiva, el alcance y las conexiones -internas y externas- de estos movimientos son múltiples y transversales, lo que redunda en su sorprendente incidencia social y su rápida extensión.
                La dinámica voluntad proselitista de estos grupos es fácilmente identificable. Desde alguna actividad concreta (técnicas de relajación, modalidades “sanas” de alimentación, cursillos filosóficos o de desarrollo personal, terapias curativas alternativas, etc.), se ofertan otras disciplinas emparentadas con la misma, presuntamente benéficas; pudiendo aportar el valor añadido de una comunidad humana que vive en su entorno, en ocasiones en conexión con una escuela esotérica tradicional, un carismático gurú, un nuevo movimiento religioso, un grupo meramente utilitarista o libertario, e incluso entidades de carácter excéntrico y difícilmente clasificable… Así, la red pluriforme de la New Age intenta colmar, de modo parcial y desfigurado, las universales necesidades humanas de sentido, pertenencia comunitaria, afecto, sacralidad, etc.

 

El hilo conductor: relativismo, individualismo, sincretismo.

 

                El hilo conductor de esta compleja –y en ocasiones sutil- realidad lo constituiría una filosofía relativista, una concepción individualista de la vida, una religiosidad sincretista y naturalista de presupuestos panteístas o monistas; las cuáles, arrancando de la Ilustración y de su enfrentamiento con toda expresión de la Iglesia católica, enlazan con el moderno laicismo en cuya configuración han destacado concretas organizaciones “secretas” o, cuanto menos, “discretas”. Su fruto: un sujeto atomizado, sin raíces auténticas, frágil ante el poder, manejable por las modas…
                Como conclusión final, coincidieron los asistentes en la necesidad de conocer las raíces filosóficas del mundo globalizado actual. Para actuar individual y socialmente es imprescindible comprender una realidad, social, cultural y política, que ha llevado al hombre de hoy a la pérdida de protagonismo y sentido; lo que ha abierto espacio a las pluriformes modalidades de la New Age, proyección pseudoespiritual del “pensamiento políticamente correcto” y de su ética cívica de los “valores comunes”.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 83-84, julio-agosto de 2004

 

Entrevistamos a Eduardo Hertfelder: la familia en la encrucijada.

Una entrevista a Eduardo Hertfelder de Aldecoa, Presidente del Instituto de Política Familiar, una entidad española cuyos objetivos son la defensa y promoción de la familia especialmente ante los poderes públicos

Hemos entrevistado a Eduardo Hertfelder de Aldecoa, Presidente del Instituto de Política Familiar. Con una importante experiencia personal en el movimiento asociativo familiar, su entidad se caracteriza por la defensa y promoción de la familia, especialmente ante los poderes públicos, mediante la elaboración y divulgación de informes, estudios y propuestas de carácter técnico. En la actualidad, es uno de los rostros más conocidos del movimiento familiar español y uno de los mejores conocedores de la problemática de esta castigada, desprotegida e imprescindible realidad social.

Pregunta: ¿Podría, en unos breves trazos, hablarnos del origen, la naturaleza y las actividades del Instituto de Política Familiar que preside?

Respuesta: El Instituto de Política Familiar (IPF) nace de la iniciativa de un grupo de especialistas familiares que toman conciencia de que en España existe una insostenible inhibición de las administraciones y de la opinión pública ante una institución tan decisiva como es la familia. Por eso nuestra misión, como entidad civil independiente, es la promoción y defensa de la institución familiar y de sus componentes, mediante la sensibilización de la sociedad y los poderes públicos, la generación y promoción de propuestas y proyectos y el fomento de la coordinación para estos fines entre instituciones, entidades y asociaciones familiares de ámbito nacional e internacional.

El Instituto busca ser un catalizador para el desarrollo de una auténtica política familiar en todos los ámbitos políticos (local, autonómico, nacional y supranacional). Para ello ejerce una labor de análisis de la situación de la familia, en sus distintas dimensiones, buscando poner de manifiesto sus principales problemas actuales o futuros. Igualmente, presenta alternativas o soluciones viables y prácticos a estos problemas.

Desarrollamos esta misión a través de muy diferentes actividades: elaboración de estudios y análisis (Informe de Evolución de la Familia en España, Informe sobre las ayudas a la familia por parte de las CCAA - ambos de carácter nacional-), desarrollo de proyectos y programas (sobre perspectiva de familia, sobre crisis y rupturas familiares, etc.), prestación de servicios de asesoría, organización y presencia en seminarios y foros, intercambio de experiencias, etc.

P.: Algunas de sus iniciativas, en defensa de la familia, han sido difundidas y apoyadas por diversas entidades (e-Cristians y Hazteoír.org, principalmente). ¿Qué valoración le merecen estas plataformas transversales, especialmente sensibilizadas con la situación de la familia, como nuevas vías de participación social y política?

R.: Nuestra valoración de estas plataformas es muy positiva. En primer lugar, por tratarse de un fenómeno indicativo del resurgimiento de la persona como sujeto activo, protagonista y constructor de la sociedad en la que vive, que se siente sensibilizado por los problemas que le conciernen y que no quiere seguir permaneciendo pasivo haciendo dejación de su responsabilidad. Son el fruto, pues, de una nueva madurez personal y colectiva frente al irresponsable estatismo en el que estamos acostumbrados a vivir. Esto es muy importante en la medida en que implica asumir libremente compromisos para, solidariamente, hacer frente a las necesidades (materiales y morales) de nuestra comunidad. Esta atención a las necesidades de todos se traduce en obras (culturales, asistenciales, reivindicativas, profesionales, económicas y empresariales, etc.), esto es, en una real reconstrucción del tejido social que es expresión de libertad y responsabilidad frente a cualquier totalitarismo.

En segundo lugar y en un sentido más instrumental, gracias a plataformas como HazteOir y E-cristians, los ciudadanos y los movimientos sociales estamos encontrando una eficaz herramienta para la participación social y política. Su carácter transversal, su metodología basada en el uso de nuevas tecnologías y su claro sentido estratégico y a la vez de impacto político concreto, están logrando importantes victorias que las ha hecho convertirse -al día de hoy- no sólo en referentes sociales y políticos, sino también -y en línea con lo anterior- en vertebradores de acciones de muchas instituciones y personas, superando así una de las grandes carencias del movimiento asociativo nacido de la experiencia cristiana. Son, en definitiva, ese tipo de iniciativas que surgen en determinados momentos de la historia y que, de manera complementaria y sin “romper” con el tipo de funcionamiento tradicional encuentran nuevos espacios de participación creando una nueva cultura de actuación ciudadana.

P.: Frente a las llamadas “uniones de hecho” y los “modelos alternativos” de familia, ¿por qué el Instituto de Política Familiar defiende que la familia, que podríamos llamar “tradicional” para entendernos, debe disfrutar de un trato específico?

R.: Empezaré por detenerme un instante en esa terminología, aparentemente inocua, de “familia tradicional”. Uno de los grandes problemas actuales es la prostitución, manipulación, confusión y tergiversación - generalmente de manera interesada- del lenguaje y, a partir de ahí, de los conceptos. Y en el caso de la familia también está ocurriendo. Este es el caso de palabras como familia y matrimonio, que se han cambiado por “familias” y “pareja”. Y dentro de esta calculada ambigüedad - pluralidad le llaman- se mete de todo. Decía Goebbels que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Y están aplicando esta máxima. A base de transmitirnos hábilmente a través del lenguaje una serie de conceptos contrarios a la verdad de la persona y la familia, los hemos ido asumiendo inconscientemente -es lo políticamente correcto- para terminar, de alguna manera, usándolos y creyendo en ellos.

Debido a esa intencionada confusión terminológica con el término “familia”, se hace necesario recordar qué se entiende por familia, sin calificativos de ninguna clase. Esto, que hubiera sido innecesario y obvio hace unos años, hoy resulta no solamente necesario sino imprescindible: “La familia, fundada en el matrimonio, entre un hombre y una mujer, unión íntima de vida, complemento entre un hombre y una mujer, constituido por un vínculo formal y estable, libremente contraído, abierto a la transmisión de la vida”. Esto es familia mientras que otro tipo de uniones, que pueden ser más o menos respetables, lo otro no se pueden considerar familia. Son, sencillamente, otras cosas. La equiparación, por ejemplo, de las uniones homosexuales con la familia supone un acto de injusticia y discriminación para la familia y el matrimonio.

En este contexto, desde el Instituto de de Política familiar entendemos, una vez realizada la oportuna diferenciación, que cada institución debe ser tratada según su naturaleza y fines así como en función de lo que aporta a la sociedad. Y en el caso de la familia su aportación es de incalculable valor.

P.: A su juicio, y desde su rica experiencia personal, ¿goza de buena salud, en España, el movimiento asociativo familiar?

R.: Las anteriores consideraciones sobre las nuevas plataformas de participación ciudadana puede perfectamente extenderse al movimiento asociativo familiar. Como consecuencia de esa mayor madurez individual y colectiva a la hora de apreciar la nueva realidad, se ha cambiado el “chip” en muchos planteamientos anteriores y en los últimos tiempos se están produciendo grandes avances en este movimiento.

De su nuevo enfoque destacaría la pérdida del miedo y la vergüenza a la participación en la vida pública a todos los niveles, la conciencia de lo mucho que la perspectiva familiar puede aportar al bien común, la valoración del impacto de su presencia medios de comunicación social y, cómo no, el reconocimiento de la importancia política de la representación de miles de familias cuyos derechos está siendo sistemáticamente conculcados.

A estas nuevas tendencias responden sin duda la nueva dinámica de la Federación de Asociaciones de Familias Numerosas o las plataformas familiares que se están creando a nivel autonómico -PROFAM en la Comunidad de Madrid- y nacional, como es el caso del importantísimo Foro Español de la Familia, red de asociaciones familiares, de padres y educativas. Más de 5.000 asociaciones representando a más de 4.000.000 de familias han convertido al Foro Español de la Familia en la mayor plataforma asociativa jamás creada en España. Creo que los datos avalan nuestro optimismo.

P.: El actual predominio desde el 14 M, en el Congreso de los Diputados, de una mayoría autodenominada progresista, generalmente opuesta a la familia, ¿augura nuevas agresiones a la misma? En cualquier caso, su Instituto de Política Familiar, ¿buscará interlocutores, en el gobierno del PSOE, para exponerles sus puntos de vista orientados, en definitiva, al reconocimiento, con medidas legislativas y económicas concretas, de su función social?, ¿qué precisas actuaciones demandaría al nuevo partido de gobierno?

R.: Es evidente que el 14M ha traído un transcendental cambio en el escenario político español y que ello va a traer consecuencias en los campos sociales, y más concretamente en las áreas de familia, vida y educación, que son las de mayor impacto en nuestro destino personal y comunitario.

Este cambio ha cogido por sorpresa a un Partido Socialista que ni mucho menos esperaba el triunfo y que había utilizado como táctica electoral el recurso a sus posiciones culturales más extremistas y sectarias, tratando de reactivar una izquierda que ya sólo se reconoce en esas banderas..

El nuevo Gobierno se ha visto así convulsivamente arrastrado a realizar unas promesas electorales que representan auténticas agresiones de fobia hacia la familia y la vida.. En grandes líneas lo que va a traer este nuevo Gobierno -si sigue adelante con lo que ya ha anunciado- va a ser la potenciación de la ruptura familiar, la eliminación de más vidas humanas a través del aborto y una mayor caída de la natalidad, la discriminación e injusticia para con el matrimonio y la familia y la negación del elemental derecho de los niños a tener un padre y una madre.

Independientemente de estas amenazas reales, el Instituto de Política Familiar quiere proporcionar soluciones alternativas a los legisladores y a las distintas administraciones para ayudar a resolver la problemática familiar. Es por ello que, en efecto, hemos pedido desde el principio-s establecer canales de interlocución con los nuevos responsables de la administración para continuar, desde nuestra posición de independencia, el camino posibilista iniciado con el anterior Gobierno. El diálogo podrá ser mas o menos fluido -eso dependerá, en buena medida, de la sensibilidad familiar de nuestro interlocutor-, pero lo que es evidente es que tenemos mucho que aportar y que nuestros gobernantes necesitan y deben contar con la participación directa del asociacionismo familiar para conocer, de primera mano, las verdaderas necesidades de la familia española. Sólo pedimos que el nuevo talante y el diálogo alcancen también a la familia.

P.: La socialdemocracia europea, en general, valora positivamente a la familia, aunque podríamos matizar mucho esta afirmación, apoyándola con importantes incentivos económicos y sociales. Sus correligionarios españoles, al contrario, persisten en la promoción de otras “modalidades alternativas” de convivencia e ignorando la situación de desamparo que sufre la familia, sin comprender que el futuro de toda sociedad pasa por la salud de una familia respetada, promocionada y apoyada. ¿Considera que este retraso, de las políticas sociales del PSOE, obedece a sus viejos prejuicios anticatólicos?, ¿han observado, desde su Instituto, indicios de cambio en esa temeraria tendencia?

R.: La socialdemocracia europea llega a constatar la importancia de la familia no a través de una convicción de fondo, de raíz antropológica, sino por una pragmática verificación empírica de las grandes funciones sociales que cumple la familia y por “sus ventajas económicas”. En efecto, se da cuenta que la familia aporta estabilidad, solidaridad intergeneracional, un colchón de amortiguamiento ante crisis personales o económicas de sus miembros y sobre todo que cuanto más estable es la familia menos dinero tiene gastarse el Estado en paliar otras necesidades sociales (desempleo, marginalidad social, ancianos, efectos de las drogas...). Como consecuencia de ello se dan cuenta que apostar por la familia no supone un gasto sino una inversión muy rentable. No es el camino ideal, pero al menos la familia sale beneficiada.

En la socialdemocracia española, sin embargo, se ha impuesto el prejuicio ideológico de base marxista, capaz de negar incluso la realidad. Alguna experiencia tenemos ya con lo ocurrido con el Gobierno felipista de los años 80 que no sólo no creía en la familia, sino que, además, la consideraba de facto como escuela de desigualdades sociales y origen de la opresión de sus componentes, en especial de la mujer. Actuando "coherentemente" con estas tesis, el objeto de las políticas públicas del PSOE se desplazó hacia los individuos, de manera que no sólo no protegió la institución familiar sino que aplicó una política que ignoraba la familia o era claramente antifamiliar, eliminando paulatinamente, por ejemplo, las pocas y exiguas ayudas y prestaciones que existían hasta entonces. Todo ello provocó que la política familiar se "desinstitucionalizara" hasta evaporarse.

El esperanzador cambio iniciado en el PSOE hace unos tres años, cuando entre todos conseguimos recuperar el tema de la familia para la agenda política española y el propio Rodríguez Zapatero demostraba una nueva sensibilidad para sus problemas muy en línea con la corriente europea, se ha visto bruscamente truncado con el afán, demostrado durante las elecciones del 14M, de arañar un voto útil de la izquierda radical. El caso es que, bien por convencimiento ideológico, bien por pragmatismo político, o por ambas causas a la vez, el socialismo español ha retomado, con precipitada fogosidad, su lado más oscuro, volviendo, como es público y notorio, a posturas antifamiliares, trasnochadas y regresivas.

P.: El Partido Popular efectuó, en su día, magníficas declaraciones de intenciones orientadas hacia una política activa de protección de la familia. Sin embargo, desde el gobierno, no fue capaz de romper, en líneas generales, con la tendencia de décadas anteriores, caracterizada en la inhibición de los poderes públicos ante las necesidades y nuevos retos de la familia. A su juicio, ¿a qué se debió esa actitud?, ¿pudo influir, en ello, la escasa presión efectuada por las organizaciones familiares, al contrario que la desplegada desde los grupos de presión de homosexuales y feministas radicales?

R.: Una de las grandes diferencias entre el Partido Socialista y el Partido Popular es que el primero tiene un proyecto de sociedad y el segundo sólo tiene un proyecto de gestión, consistente en la eficaz mediación de los intereses públicos.

Desde esta verificación y a falta de un discurso cultural propio, sólo el compromiso y sensibilidad personal de algunos de los dirigentes populares han hecho posible esas iniciativas de protección de la familia. El Partido como tal padece una endémica debilidad en lo que a propuesta cultural de refiere. Con semejante contexto, unido al afán electoralista de nuestros partidos políticos, cualquier impacto de cierta relevancia en los medios de comunicación, aunque proceda de sectores marginales y minoritarios, puede incidir negativamente en el discurso público del Partido Popular. Y hay que tener en cuenta que durante el periodo de su Gobierno, las organizaciones radicales de izquierdas y el lobby homosexual, de escasísima representatividad, pero con una gran audacia y fuertes subvenciones tanto públicas como privadas, han ejercido mayor presión que los movimientos familiares. El resultado es que en estos años de Gobierno popular no se han cubierto mínimamente las expectativas de las familias.

P.: Algunos ciudadanos, muchos de ellos católicos, decepcionados por la práctica de los grandes partidos que han actuado en contra de la familia tradicional (especialmente el PP y CiU), se empiezan a decantar por nuevas formaciones minoritarias que han hecho de la defensa de la familia su principal razón de ser. Es el caso del partido Familia y Vida. ¿Táctica y estratégicamente, le parece pertinente, sin entrar en consideraciones ideológicas, la acción de una formación de esas características?

R.: En primer lugar es importante reseñar que cualquier iniciativa que vaya encaminada a promocionar y a defender a la institución familiar y la vida son bienvenidas desde nuestro Instituto. Otra cosa distinta sería un análisis, de índole politológico, sobre el impacto y las condiciones de éxito de los partidos sectoriales en un sistema partitocrático como el español, pero esto escapa en este momento a nuestra consideración.

P.: La sociedad española ha hecho propio, en general, un estilo de vida relativista-consumista, animada por buena parte de medios de comunicación, los poderes públicos e, incluso, desde los mismos recursos educativos. La familia española, ¿constituye una alternativa real a esta mentalidad planetaria?, ¿tiene capacidad, para afrontar esta transmutación cultural, social y de valores, ofreciendo un estilo de vida alternativo?

R.: Hace ya varios años que la economía de España avanza de manera muy positiva. Es patente el progreso en los servicios y en las infraestructuras del país. El desempleo ha descendido notablemente, los salarios han mejorado y es notorio el bienestar que ahora disfrutamos dentro del concierto de los países más desarrollados.

Sin embargo, tendríamos que preguntarnos si no hemos descuidado el aspectos muy fundamentales del verdadero desarrollo de nuestra sociedad. Mientras aumenten el alcoholismo, la drogadicción o los suicidios; mientras los matrimonios sean cada vez más endebles; mientras el índice de abortos siga subiendo, tendremos que preguntarnos si las cosas van bien. Tendremos que preguntarnos si estamos construyendo la España y la Europa que queremos. Tendremos que reflexionar si estamos pensando verdaderamente en términos de desarrollo humano, de solidaridad y comunidad.

Tendremos tal vez que concluir, al igual que lo hacía el ex_presidente Aznar ante la Conferencia de Envejecimiento que “cuando en las sociedades no se respeta la vida, no se valora a la familia, no se desean hijos o no se cuida a los ancianos, "algo no marcha bien" …"el problema no sería que la sociedad estuviera envejecida, sino, más bien, débil o enferma"

Y esto es fruto del abandono y la desprotección al que durante muchos años se han visto sometidos el matrimonio y la familia y a la dejación de la sociedad en general y de las propias familias, que hemos asistido pasivamente al agravamiento de los problemas de la institución

Pero a pesar de todo ello, la familia sigue siendo en la actualidad la institución más valorada en España. De hecho el 99% de los españoles, en una encuesta del CIS, conceden mucha o bastante importancia a su familia, por encima del trabajo, el dinero y los amigos. Pero si este dato es muy significativo, hay otros dos datos que indican la fortaleza de la familia: la importancia del amor como elemento fundamental de la familia y la solidaridad intergeneracional. Así el 98% de los encuestados subrayan la importancia del amor en el seno familiar manifestando un alto grado de compromiso de unión, respeto y amor con los restantes miembros de su familia. Por otra parte el 95% de los encuestados manifiestan un fuerte compromiso de ayuda a los ancianos de su familia. La familia española sigue siendo el lugar de encuentro entre las distintas generaciones –los padres, los hijos -jóvenes solteros que rondan la treintena y que siguen viviendo con sus padres- y progenitores que se mudan al domicilio de los hijos-- y que se dé un intercambio continuo de ayudas entre unos y otros, además de servir de colchón de amortiguamiento, antes las crisis o adversidades- no solo económicas.

Y ello me hace ser muy optimista sobre el futuro de la familia. En el momento que superemos el letargo - y ya lo estamos haciendo- la familia cumplirá la misión para la que ha nacido y será el germen que transformará la sociedad.

P.: En Foro Arbil consideramos necesario, en las actuales circunstancias, que la familia española se asocie y movilice persiguiendo el apoyo mutuo y la legítima defensa de sus intereses; intentado hacer creíble su propuesta, al hombre atomizado de hoy, de una realidad humana atractiva que corresponde a las exigencias de su naturaleza, por encima de modas e imperativos culturales dominantes. ¿Considera, con nosotros, que esta deseable movilización sea decisiva para su fortalecimiento y, con ello, de la regeneración de la sociedad?

R.: Estoy totalmente de acuerdo con el planteamiento del Foro Arbil. Hoy, más que nunca, es urgente trabajar por una sociedad así. Eso sólo es posible si hay personas que tengan pasión por el hombre. Amar el destino de cada hombre, y colaborar en hacerlo posible, es la expresión más noble de la política, que vivida así es una verdadera vocación y no una mera voluntad de poder. Pero una sociedad no puede evolucionar positivamente sin su célula principal: la familia.

Muchas gracias.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 82, junio de 2004.

Foro Arbil homenajea a D. Jaime Larrínaga en Zaragoza.

La ciudad de Zaragoza fue testigo, el pasado viernes 21 de mayo, de un homenaje a D. Jaime Larrínaga, expárroco de Maruri y cofundador de Foro El Salvador.

 

Jaime Larrínaga y Foro El Salvador.
El pasado viernes 21 de mayo de 2004, Foro Arbil de Zaragoza homenajeó a D. Jaime Larrínaga por medio de una cena que le fue ofrecida en un céntrico restaurante de Zaragoza. Las expectativas previas se superaron con una nutrida asistencia, con un buen número de personas que excusaron su asistencia, y por las adhesiones recibidas desde toda Aragón y el resto de España. Sin duda, la difusión de la convocatoria también a través de www.minutodigital.com, ayudó al éxito de la misma.
D. Jaime es sacerdote de Vizcaya y expárroco de la pequeña localidad de Maruri que tuvo que abandonar, con enorme resonancia mediática después de muchos años de servicio allí, a causa del hostigamiento sufrido, desde el nacionalismo totalitario y excluyente, por su posicionamiento público durante los últimos años impulsando Foro El Salvador. Esta entidad cívica, constituida conforme a los criterios teóricos y de acción de la moderna Doctrina Social de la Iglesia, agrupa a católicos vascos preocupados por las graves consecuencias sociales, políticas y morales derivadas de las prácticas totalitarias del nacionalismo vasco y, en particular, por el olvido sufrido por las víctimas del terrorismo.
En Zaragoza cuenta con un grupo de amigos que, en esta ocasión y mediante la convocatoria de Foro Arbil, pudieron mostrarle su afecto y admiración por su valiente comportamiento haciendo creíble la defensa de la libertad.

 

El desarrollo del acto.
A la cena asistieron hombres y mujeres de las tres provincias aragonesas, amigos naturales de Vizcaya, miembros de diversos movimientos eclesiales a título personal, militantes de varios partidos políticos…; constituyendo, esa pluralidad, una muestra representativa del impacto causado, en la memoria de muchos españoles, por la dramática y esperanzadora experiencia de D. Jaime.
Uno de los organizadores del acto, Fernando Vaquero, recordó a los asistentes las razones del mismo, haciendo entrega a D. Jaime, en nombre de todos ellos, de una pequeña escultura de la Virgen del Pilar con una plaquita conmemorativa del evento.
D. Jaime respondió al gesto con una exposición de sus preocupaciones actuales. Destacó, particularmente, el desarme moral sufrido por la sociedad vasca a causa de la acción del nacionalismo en todas sus expresiones. Recordó la dramática situación que padecen, cotidianamente, los familiares de las víctimas del terrorismo que viven en el País Vasco, ante una indiferencia generalizada. Manifestó, igualmente el extraordinario coraje cívico demostrado por todos ellos, no habiendo tomado venganza en ningún caso, lo que les convierte en caso único de la Historia y, en definitiva, un conjunto humano que la sociedad española debe cuidar especialmente. En este contexto, podemos concluir que el merecido reconocimiento y homenaje a las víctimas del terrorismo sigue siendo una asignatura tristemente pendiente.
Posteriormente, se celebró un interesante coloquio en el que D. Jaime fue objeto de numerosas preguntas que recogieron el interés de los asistentes por el futuro del País Vasco, el peso totalitario y excluyente del nacionalismo vasco, el papel de la Iglesia, las concretas vicisitudes personales del homenajeado, su experiencia religiosa, y la historia de Foro El Salvador.
Diversos medios de comunicación mostraron interés por esta celebración, entre ellos el histórico diario zaragozano Heraldo de Aragón.
Una entrañable jornada para todos los que asistentes, en definitiva, quienes agradecemos el testimonio vivo de la pertenencia católica, identidad española y coraje cívico, que pudimos constatar en la persona de D. Jaime, encarnando así la trayectoria de Foro El Salvador.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 81, mayote 2004.

Una nueva oportunidad para el proyecto socialista

Los resultados electorales del pasado 13 de junio han confirmado el inicio de una nueva etapa en la reciente historia de España. Si el PSOE ya intentó transformarla radicalmente en su día, consiguiéndolo en buena medida, de nuevo hará todo lo posible para profundizar su revolución socio-cultural. Así, España corre el riesgo de perder su identidad.

Los resultados electorales del pasado domingo 13 de junio habrían sido muy buenos para el Partido Popular… de haber ganado las anteriores del 14 de marzo. De esta forma, aunque afirmen sentirse muy contentos, su recuperación electoral no impide que España cambie de nuevo de signo -no sabemos por cuantos años- embarcando de lleno en el proyecto socialista.

Breve valoración de los resultados electorales del 13 de junio

Los resultados electorales, ya a escala continental, no han sido nada halagüeños para el actual proyecto europeo. La mitad de los electores no han mostrado ningún interés por la convocatoria, y eso que no es poco lo que está en juego: nada menos que un tratado que sentará las bases de la futura constitución de Europa.

Destacaremos algunas reflexiones deducidas de los datos españoles:

1. Se ha impuesto una bipolarización, PSOE - PP, en detrimento de los partidos nacionalistas y de otras identidades políticas minoritarias.

2. De nuevo gana el PSOE. Nada se opondrá a la implantación progresiva de buena parte de su proyecto. Aunque las contradicciones y los incumplimientos programáticos hayan marcado las primeras semanas del nuevo gobierno socialista, su proyecto saldrá a la luz y se aplicará.

3. El Partido Popular se ha recuperado en buena medida. Pero ello no es obstáculo para lo decisivo: ya no están en el gobierno. Y tendrán que adaptarse a un papel que no esperaban afrontar cuatro meses atrás: en la oposición al gobierno sin grupo mediático alguno que lo respalde, con complejo de identidad, con el lastre del apoyo a la política internacional de Aznar (principal causa de la derrota del 14 M), habiendo perdido, en definitiva, el liderazgo nacional y la capacidad de iniciativa.

4. Izquierda Unida sigue retrocediendo, a las faldas del PSOE. Y no resucitará la estrategia de la “pinza” que, años atrás, le proporcionó buenos réditos electorales, aunque en detrimento de la izquierda en su conjunto.

5. En Cataluña es espectacular el desplome de CiU, acompañado de malos resultados de ERC, lo que catapulta al PP a una segunda e inesperada posición. De esta manera, a los populares catalanes se les presenta una extraordinaria, y no menos ambiciosa, oportunidad: constituirse en el futuro del centro derecha en Cataluña, desplazando poco a poco a CiU.

6. En el País Vasco, el nacionalismo dividido no pierde cuota electoral. Aralar se hunde, de momento. Y no olvidemos los 100.000 votos nulos correspondientes a la expresión política de la izquierda abertzale.

7. En Navarra UPN mantiene unos regulares resultados -que sin embargo no serían suficientes para volver a gobernar la Comunidad- así como un renacido PSOE. Todos los partidos pequeños retroceden.

8. Otras fuerzas nacionalistas (BNG, CHA, PA…), también retroceden en su conjunto.

9. A la derecha del Partido Popular –estaba claro- nada ha cuajado: el fracaso ha sido importante. Por ahí no se vislumbra ninguna alternativa análoga a las diversas “derechas nacionales” o a las formaciones “euroescépticas” que tan buenos resultados han obtenido en numerosos países europeos. Tal vez, la convocatoria de un referéndum, anunciada por el presidente del Gobierno, para la ratificación del Tratado constitucional europeo, sea la oportunidad que necesita para emerger y proponer su alternativa.

Los retos europeos.

Europa afrontará, en breve, importantes retos: la aprobación del primer tratado constitucional europeo, una articulación estructural de los contrapoderes territoriales y nacionales, la configuración de una política internacional conjunta alternativa a la de USA, el marco financiero, etc. Y, en el fondo de todos estos debates, seguirá latiendo una cuestión pendiente: los valores sobre los que se edificará este nuevo sujeto histórico. No parece factible, a estas alturas, que se recoja en el Tratado constitucional ninguna referencia a la herencia cristiana de Europa. Pero, aunque se hubiera incluido, acaso más importante sea la consolidación del espacio de libertad que corresponde a las comunidades cristianas para vivificar la sociedad europea, por una parte, y desarrollar su labor evangelizadora, en cualquier caso.

En cualquier caso, vistos los resultados que indican una cierta divergencia entre la Europa de los políticos y la de sus ciudadanos, se tendrá que superar la ola de indiferencia que la recorre y que, junto al fantasma del euroescepticismo y de la exacerbación identitaria, amenaza con privarla de soporte vital.

Y ¿España, qué?

España también se juega mucho en el proyecto europeo. Y, mientras tanto, el nuevo gobierno intentará aplicar el suyo propio; un sectario proyecto de sociedad a imponerse desde los poderes político y mediático afines.

En política interior son varios los retos que requieren urgente respuesta, en todo caso: el desafío de los nacionalismos periféricos, una nueva política de solidaridad que contemple a los más desfavorecidos junto a las entidades de iniciativa social que ya trabajan en el “tercer sector”, las nuevas situaciones e impactos de la inmigración, una política internacional coherente…

Y, además, los debates mediáticos abiertos desde el progresismo, que delimita unilateralmente lo “políticamente correcto”, acarrearán nuevas fracturas sociales: diversas perspectivas del reconocimiento de las uniones de parejas de homosexuales y sus presuntos derechos, la arbitraria e injusta determinación de nuevos límites de la vida humana…

El PSOE ya se ha manifestado. Pese a sus declaraciones, reclamando consenso y diálogo, es evidente que intentará aplicar su programa con el concurso de las fuerzas políticas periféricas y de IU. Aunque no coincidan en aspectos de política internacional, acciones sociales y programa económico, en buena medida están de acuerdo en una cuestión previa: recluir a la Iglesia en las sacristías, limitando de esta manera concreta la posibilidad de que las identidades colectivas vivas contribuyan a la vertebración de la sociedad -desde su ideario y sus capacidades- con el concurso subsidiario del Estado. De nuevo, laicismo anticatólico y estatismo sordo se dan la mano.

El catolicismo social español en marcha.

Tales circunstancias han encendido la luz roja en un sector significativo del catolicismo social.

Esta vigorosa realidad social, a pesar del cerco mediático y gubernamental que se sufre y que previsiblemente se estrechará, sigue dando muestras de vitalidad. Es el caso del nuevo diario digital, de orientación católica y vocación generalista, en la red desde el 15 de junio: www.forumlibertas.com. En dicho diario, un nuevo paso más en la estrategia de e-Cristians impulsada por Josep Miró i Ardèvol, encontramos a un puñado escogido de las nuevas personalidades del catolicismo social español actual. Existía un hueco que viene a colmar aunque, seguramente, tenía que haber sucedido mucho antes. Ganará cuerpo, se consolidará y contribuirá –deseamos- a la vertebración de una corriente social de opinión huérfana de referencias mediáticas.

Por otra parte, diversas realidades cívicas, impulsadas por católicos, de incidencia y tácticas muy dispares, se dieron cita en Madrid el pasado sábado 19 de junio con la pretensión de reflexionar en torno a algunas propuestas y análisis de la realidad presentadas desde por e-Cristians con el aval de ACdP. Su objetivo: articular al catolicismo social como una corriente activa con peso propio y capacidad de determinación de la agenda política. Y ello partiendo de una dolorosa constatación: los católicos apenas están representados en las instituciones y entre la clase política. Su tarea es compleja: la heterogeneidad de las entidades convocadas, el distinto calado de las mismas, las tácticas dispares seguidas, las particularidades de las diversas agrupaciones eclesiales (que se traducen, en cada caso, en un análisis propio, un lenguaje, unas inquietudes, una metodología)…, estas circunstancias deberán superarse si se pretende vertebrar un sector de opinión que ha permanecido muchos años sin un rostro público operativo.

Son muchas las dificultades que esperan a la Iglesia católica en España, en resumen. Por ello, las realidades vivas del catolicismo social español deberán articular, con efectividad y realismo, su presencia. Pero no tanto desde la mera reactividad, como desde la afirmación de su identidad y las razones últimas de su propuesta; única respuesta –la cristiana- que puede satisfacer plenamente a las exigencias de la persona de toda época.

 

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 82, junio de 2004

Terrorismo y globalización.

Terrorismo y globalización: dos impactantes realidades del siglo XXI  que, desde el 11 de septiembre y el 11 de marzo, marchan a la par. Unas reflexiones al respecto.

 

Los atentados sufridos en Madrid el pasado 11 de marzo, con sus casi doscientas víctimas mortales y un altísimo número de heridos, han golpeado la sensibilidad y la conciencia de los españoles. Tales crímenes contra la humanidad, además de irreparables pérdidas humanas, incalculables daños morales y cuantiosas consecuencias económicas, también han desatado unos rápidos cambios políticos en España cuyo alcance todavía está por determinar.

 

En esa fecha, que ya ha pasado a nuestra historia, España padeció, en miles de personas concretas, una de las expresiones más negras e imprevisibles de la moderna globalización. Por todo ello, es fundamental conocer la naturaleza de esta novedosa modalidad de terrorismo y su relación con la globalización.

 

Y, en esta ocasión, todo indica que el protagonista ha sido el fundamentalismo islamista, pionero de esta modalidad de guerra; si bien pudo realizarlo cualquier otro grupo terrorista, de cierta entidad, consecuente con su dinámica original, unas motivaciones ideológicas y su inserción en nuestra época.

 

El terrorismo siempre obedece a una estrategia muy concreta por la que un grupo pequeño, motivado y muy bien formado, pretende forzar un cambio político mediante un enfrentamiento armado asimétrico que persigue la derrota -o la claudicación- de su enemigo, en principio mucho más poderoso. Ni el tiempo, ni el espacio (ambos, factores determinantes de la guerra convencional), ni las reglas de convivencia asumidas mayoritariamente por una sociedad concreta o, incluso, por la sociedad internacional; nada de todo ello es obstáculo para este tipo de conflicto armado que, sin duda, marcará este nuevo siglo.

 

El terrorismo moderno fue iniciado por los nihilistas rusos en su lucha frente al régimen zarista. Desde entonces, finales del siglo XIX, se ha practicado abundantemente y con un protagonismo creciente; siendo las guerrillas marxistas – leninistas las que lo aplicaron con una elaboración teórica más depurada, indudable voluntarismo, y una despiadada resolución. Pero tales guerrillas, después de propiciar cambios históricos que han afectado a un tercio de la humanidad, están en declive, habiendo desaparecido la mayoría de ellas en los últimos años. No podía ser de otra manera. La caída del Muro de Berlín, el hundimiento de los regímenes marxistas en buena parte del mundo, la revisión del comunismo en China, las mutaciones ideológicas de los partidos comunistas occidentales, etc.; todas esas circunstancias, y algunas otras, han influido decisivamente en este aparente eclipse.

 

El actual terrorismo islamista desborda a la guerra convencional y al terrorismo “clásico”, ya lo decíamos, al asimilar y servirse de algunas de las características de la globalización. Empleo de las modernas tecnologías, comunicación por Internet, descentralización organizativa y centralización estratégica, voluntad de ocasionar el máximo daño posible, resonancia mediática, sofisticado cálculo estratégico, persecución con sus acciones de costes económicos de efectos planetarios… Y todas esas características concurren en la matanza del 11- M. Aunque, tal vez, falte una generalmente asociada a este tipo de atentados, según han destacado los especialistas en seguridad internacional: el valor simbólico del lugar elegido, evidente en el caso de las Torres Gemelas, y escasamente visible en el de la Estación de Atocha.

 

España ha sido víctima, por lo tanto, de un acto de terrorismo pensado fríamente con una implacable y calculada lógica. Este terrorismo elimina, conscientemente y con mayor decisión que sus antecesores, la frontera entre combatientes y población civil; circunstancia que, en definitiva, es una elevación cuantitativa, que no cualitativa, de las prácticas del terrorismo clásico.

 

ETA no ha alcanzado los niveles letales del terrorismo islámico, parece ser. Pero, sin duda, para sobrevivir en este nuevo siglo, deberá adaptarse y tomar de la globalización cuantas técnicas le permitan continuar con su “larga marcha”. De hecho, ya lo vienen haciendo en buena medida: empleo de nuevas tecnologías, repercusiones mediática y política, dispersión geográfica de sus bases operativas, ingeniería financiera...
               
                No todos los terrorismos contemporáneos son idénticos o asimilables, pese a sus semejanzas. Así, se ha llegado a afirmar que la participación de terroristas suicidas es una de sus características determinantes. Pero no es cierto. Si algunas organizaciones se han servido de estos modernos kamikazes, ha sido, exclusivamente, para obviar una de las mayores dificultades presentes en todo acto terrorista: la huida del escenario del atentado. Es decir, algunas organizaciones terroristas, en su mayor parte islamistas, recurren a los combatientes suicidas con una finalidad meramente utilitaria y táctica. Y, todo indica que, para la materialización de los atentados de Madrid, no fue necesario emplear terroristas suicidas; lo que obligar a extraer algunas conclusiones acerca de los –aparentemente poco estrictos- niveles de seguridad españoles, evaluados y desbordados en todo caso por los estrategas de la matanza del 11-M. Pero, además de la anterior, más enseñanzas, de todo ello, deberán extraerse para el futuro, si queremos que nuestra sociedad se defienda con eficacia y libertad de probables agresiones.

 

España está sometida, por tanto, a una dramática situación. Un terrorismo “clásico”, el de ETA, no ha sido superado, cuando se sufre, de golpe, el acoso del islamista, característico de la era de la globalización: desconocido, imprevisible, opaco. Y más, cuando puede camuflarse con facilidad entre los cientos de miles de musulmanes residentes en España; quienes configuran una auténtica sociedad, hermética, ajena y paralela a la española.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 79, marzo de 2004