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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Las derechas radicales europeas (1900-1960) en la Nouvelle Revue d´Histoire

Las derechas radicales europeas (1900-1960) en la Nouvelle Revue d´Histoire

La prestigiosa revista francesa, en su número 62 de septiembre–octubre 2012, reserva un relevante espacio al fenómeno del falangismo español

De entrada, como ilustración de la temática del dossier central de este número, su característica portada de fondo negro es enmarcada por un conocido retrato de la figura imperial e idealizada de José Antonio: brazo en alto, camisa azul y bandera rojinegra. Pero, más allá de imágenes sugestivas y mitificadas, el movimiento que liderara José Antonio vuelve a estar presente en dos de los textos fundamentales de la revista que comentamos.

Pero, ¿qué sentido tiene la elaboración de un dossier dedicado a una cuestión “maldita”, desde una revista de historia, en pleno siglo XXI? A ello responde con su texto Editorial el director, Dominique Venner, que titula «La memoria de un impulso heroico». Partiendo del hecho incuestionable de la decadencia de la civilización europea, se plantea la eterna cuestión de, en estas precisas circunstancias, “¿qué hacer?”. Venner toma partido en la alternativa que presentan, a su juicio, las dos posibles respuestas: que denomina, respectivamente, «la solución sistémica» y «la solución espiritual». Correspondería a la primera «imaginar otro sistema político y social a través de una revolución. La segunda es una transformación de los hombres por la propagación de otra visión de la vida, otra filosofía espiritual. Es lo que hizo el estoicismo en la Roma imperial y el confucianismo con las élites chinas. Es lo que hizo el Cristianismo después de su adopción como religión oficial del Imperio romano. Los efectos no siempre coinciden con las intenciones; pero el estoicismo, por ejemplo, continuó impregnando fuertemente una parte de la educación secular y cristiana durante siglos». Venner, como doctrinario de la Nueva Derecha que no reniega de sus orígenes militantes, opta, al perseguir una nueva utopía, por la segunda opción. Por ello, como punto de partida para un combate cultural de futuro, afirma polémicamente que -de ahí el interés en presentar este temario- «Lo que queda de la “derecha radical” es el recuerdo de un impulso heroico, la ruptura con el peso del materialismo y las leyes de la economía. Un impulso poético hacia un horizonte de grandeza y belleza». Casi nada…

Dominique Venner es un prolífico historiador y escritor francés, nacido en 1935; uno de los más grandes creadores de las factorías intelectuales de la Nueva Derecha.

Como miembro de Jeune Nation, dadas las implicaciones de este grupo con la OAS, pasó 18 meses en prisión. Ya excarcelado, redactó “Por una crítica positiva”, uno de los textos de referencia del neofascismo.

En 1963 participó, con Alain de Benoist, en la fundación del periódico/movimiento “Europe-Action”. Después, lo hará también con el GRECE, entidad matriz de la llamada Nueva Derecha. En 2002 fundó la revista cuyo número 62 reseñamos.

Autor fecundísimo, es muy poco conocido por el público hispanoparlante. Entre los escasos textos editados en España figura Europa y su destino. De ayer a mañana… (Áltera, Barcelona, 2010, 248 pp.).

Su implicación personal en la aventura militante del neofascismo francés, del que nacerá polémicamente la Nueva Derecha, entre otras organizaciones como las mencionadas, y también en la relevante Federación de Estudiantes Nacionalista, FEN, es resaltada en uno de los textos del dossier: Los soldados de la clase 60, por Pauline Leconte, especialmente por lo que se refiere a su “Manifiesto de la clase 60” de la propia FEN; rememoranza intelectual y existencial de Carta a un soldado de la clase 60, del mitificado Robert Brasillach.

Lógicamente, al país al que dedica más espacio este dossier de NRH, Las derechas radicales en Europa. 1900-1960, es a Francia, con 4 artículos: Acción Francesa antes de 1914, por Alain de Benoist; Los escritores franceses y la tentación fascista, de Olivier Dard; La extrema derecha en la Resistencia, por Antoine Baudoin; y el mencionado Los soldados de la clase 60, por Pauline Leconte.

Dos textos los dedica a Gran Bretaña: Cuando Churchill admiraba a Mussolini, por Jean-Jöel Brégeon, y Oswald y Diana Mosley, de Guy Chambarlac.

El texto Ernst von Salomon, la tarde de los desamparados, es la aportación personal del mismísimo director de la publicación, Dominique Venner: una entrevista al citado autor alemán, poco antes de su fallecimiento, junto a reflexiones introductorias al personaje y su obra, de gran calado.

Otros dos artículos se reservan al nacionalismo rumano: El testamento de la Guardia de Hierro, por Horia Sima, y Codreanu y la Guardia de Hierro, de Charles Vaugeois. Especial interés tiene el de Horia Sima, quien estudia particularmente Falange Española, englobándola, junto a su Guardia de Hierro, en la categoría de “nacionalismo”, dadas sus marcadísimas características espirituales, que las diferenciaría de las otras manifestaciones radicales europeas del momento: fascismo y nacionalsocialismo.

El artículo dedicado a la contribución española al fenómeno, titulado Ledesma Ramos y José Antonio, de Jean Claude Valla, fue publicado originalmente en el número 10 de Cahiers Libres d´Histoire, (Librería Nacional, 2002, 120 pp.), dedicado a Ledesma Ramos y la Falange Española, 1931-1936. Es un relato biográfico, breve y conciso, de Ramiro Ledesma Ramos, destacando sus aportaciones decisivas al falangismo de José Antonio; si bien no profundiza en las divergencias que provocaron su salida de la organización apenas un año después  de la fusión de las JONS con FE.

Ciertamente, la mera adscripción del falangismo a tan discutible categoría -derechas radicales- causará seguros rechazos y objeciones –metodológicas, históricas e ideológicas- entre joseantonianos sin partido, militantes falangistas de ayer y hoy, y los no pocos meramente interesados en tan estudiado como discutido fenómeno histórico español. En todo caso, tales prejuicios no privan de valor a la audacia del intento de NRH, ni rigor a la investigación.  

Ya fuera del dossier central, junto a otros muchos artículos y reseñas, encontramos, en cierto modo, la pincelada de regusto azul que proporciona el artículo El mito de al-Andalus; una entrevista con Serafín Fanjul, a cargo de Arnaud Imatz, hispanista e historiador francés muy conocido entre joseantonianos y falangistas, autor de varias obras sobre José Antonio y la Falange Española. De dicha entrevista procede esta perla: “No quiero que mi hijo o nieto vivan como los cristianos de Córdoba en el siglo IX”.

El número en su conjunto, y el dossier central en particular, son ejemplo formidable de un combate cultural y metapolítico desarrollado sin complejos en el vecino país. ¿Se imaginan  circunstancias similares –protagonistas, instrumentos, ejercicio de libertad- en nuestra dislocada España?

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

http://tradiciondigital.es/2012/11/05/las-derechas-radicales-europeas-1900-1960-en-la-nouvelle-revue-d%c2%b4histoire/

12 preguntas para el futuro del Gobierno de Euskadi

12 preguntas para el futuro del Gobierno de Euskadi

Doce son las preguntas que teinteresa.es ha querido plasmar ante cuatro personalidades que conocen como pocos la realidad del País Vasco, cada uno con sus sensibilidades, con sus ideas y con su diagnóstico: Iñaki Anasagasti, Fernando Vaquero, Miguel Larrea y Pascual Tamburri.

Iñigo Urkullu ha logrado convertirse en lehendakari tras la amarga victoria de hace cuatro años, cuando Patxi López hizo historia, aunque para ello tuviera que pactar con el PP. Los resultados electorales, sin embargo, no le van a permitir al líder del PNV gobernar con una mayoría suficiente para gobernar sin depender de nadie. O acuerdo de legislatura o acuerdos puntuales. La aparición de Bildu ha convertido el parlamento vasco en algo más que tres partidos, y eso lo han notado y cómo el PSE, y el PNV. Aunque como dice el clásico sarna con gusto no pica. Al final fue Bildu quien se llevó el triunfo de la paz y se coronó como segunda fuerza.

Estas circunstancias, y el fuego abierto en Catalunya ha provocado que muchos se pregunten qué camino recorrerá Urkullu en estos cuatro años, porque son muchos los senderos que puede recorrer y de ello dependerá mucho el futuro de Euskadi… y de España. Doce son las preguntas que www.teinteresa.es ha querido plasmar ante cuatro personalidades que conocen como pocos la realidad del País Vasco, cada uno con sus sensibilidades, con sus ideas y con su diagnóstico: Iñaki Anasagasti, Fernando Vaquero, Miguel Larrea y Pascual Tamburri.

Anasagasti es senador por Vizcaya, después de haber sido diputado en las Cortes desde 1986 hasta 2004. Allí mostró sus habilidades como portavoz del PNV. Fernando Vaquero es analista político y autor de La ruta del odio: 100 respuestas claves sobre terrorismo. Miguel Larrea conoce como pocos los entresijos de la política vasca, no en vano fue director de uno de los diarios emblema de la Comunidad: El Diario Vasco. Pascual Tamburri, periodista y analista de la realidad vasca.

A todos ellos se les ha sometido a estas 12 cuestiones que son como el camino trazado que definirá si Urkullu es reelegido en Euskadi en loor de multitudes o si como Patxi se convierte en un hombre que no convenció y dejó su puesto en una sola legislatura. Las conclusiones son claras. Urkullu buscará gobernar en solitario, con acuerdos puntuales según se trate de economía (PP), política social (PSE) y soberanismo (Bildu). Los analistas coinciden en que Bildu será una dura oposición y bastante seria, pese a su deseo de independencia y su no condena a ETA y que Urkullu necesitará nervios de acero para resistir. Otro dato a tener en cuenta será la buena relación entre Rajoy y Urkullu, que puede ser vital en algunos momentos. Y no habrá que olvidar que la moderación de PNV puede ser estratégica (primero intentará solventar la crisis y luego con la legislatura más avanzada se hablará más de soberanismo).

En cuanto al futuro de López, parece claro que podría estar en Madrid aunque ahora desde el socialismo vasco se dice que hará oposición. Quien parece que no será más candidato será Basagoiti que no ha conseguido que el constitucionalismo triunfe. Difícil tarea porque la sociedad vasca ha demostrado una vez más que es nacionalista.

12 preguntas para el futuro del Gobierno de Euskadi:

1-En el caso de un pacto de legislatura: ¿Qué prejuicios y beneficios le puede ocasionar al PNV pactar con el PSE?

Apostar por un gobierno en solitario con acuerdos puntuales será la primera piedra de toque a la que se agarrará Urkullu para poder llevar a cabo su programa, más destinado a combatir la crisis, pero que también incluye la búsqueda soñada de independencia. La otra alternativa sería pactar con el PSE. ¿Beneficios? Tal y como señala Anasagasti, “la estabilidad sería uno de ellos, algo con lo que coinciden el resto de expertos, pero tiene sus puntos oscuros. Urkullu siempre mirará de reojo a las huestes de Bildu, y como señala Vaquero “pactar con el PSE puede quemar al PNV ante Bildu y le facilitaría una oposición soberanista”. Y eso no le conviene a Urkulllu ni al PNV.

Como señala Larrea, la ciudadanía tampoco vería con buenos ojos ese pacto, algo con lo que está de acuerdo Tamburri, que cree que serían los propios nacionalistas que han votado al PNV para echar a Patxi López, no lo aplaudirían. Perderían más que ganarían, por lo que no es factible que lo hagan. Anasagasti señala además que “el PSOE se encuentra en una crisis profunda, han perdido en Galicia y Euskadi y probablemente lo hagan también en Catalunya. Y acordar cosas con un partido tan débil no es fácil”.

2- ¿Va a olvidar que el PSE votó con el PP para echarles del poder?

El PNV vio cómo el PSE prefería pactar con el PP a darles a ellos el poder de la mano de López. ¿Lo habrá olvidado? Anasagasti cree que “vivir en el rencor es vivir en el pasado. Siempre hay que mirar al presente y al futuro, el pasado simplemente es una experiencia de la que se saca un aprendizaje. Otra cosa es que si durante la legislatura entrante el PSE se pone farruco, nosotros le recordaremos lo que ha hecho”.

Tampoco cree en rencores Larrea, y cree que en temas puntuales llegarán los acuerdos. Vaquero cree que lo olvidará todo porque le interesa el Gobierno y recuperar su red clientelar empresarial. Si tienen que pactar lo harán, porque si algo tiene el PN es que es un partido pragmático. Tamburri piensa sin embargo que "el PNV no va a olvidar, pero lo puede posponer. El PNV necesita interlocutores y no puede permitirse el lujo de quedarse a solas con Bildu".

3- ¿Repetirá Urkullu como Ibarretxe gobernando en solitario o se coaligará como Ardanza con el PSE?

Uno de los grandes temores del Gobierno de Rajoy y de parte de la sociedad española es que Urkullu tome el camino soberanista en alianza con Mas, que se convierta en otro Ibarretxe. Anasagasti señala que el PNV, sobre todo al principio de la legislatura, optará por los acuerdos puntuales y estará abierto al diálogo sin dogmatismos. "Pero si el otro no quiere pactar, no hay nada que hacer. Todavía no tenemos elementos de juicio para saber si finalmente el PNV optará por un acuerdo de legislatura o por los pactos puntales con las distintas fuerzas", señala el político. Vaquero cree que "el PP se dará un tiempo pero apostará por acuerdos iniciales con el PP en temas económicos", por lo que no se podrá ver a un PNV radicalizado. Tamburri y Larrea no tienen dudas: “En solitario”. Urkullu, según los analistas "no será como Ibarretxe y no llevará al extremo las propuestas".

4-¿Qué posibilidades hay de que Urkullu decida pactar con Bildu?

Anasagasti, que sabe lo que es labrar pactos en el día a día político no abre muchas puertas a un pacto con Bildu “ha dicho que no estaba cerrado a pactar con nadie en campaña, pero Bildu ni tiene experiencia suficiente de Gobierno ni tampoco de pactos. Además, al ser una coalición  todo es más complejo. En caso de pacto, no solo se puede hablar de independencia sino de decisiones que pueden afectar al conjunto de la sociedad”. Anasagasti no ve a Bildu en esas batallas, por mucho que digan que representan otra forma de hacer política.

Vaquero cree que Bildu apuesta más por la política, pero el PNV cuidará la economía. “Bildu es extremista, apuesta por exigir el euskera para trabajar en las empresas, es capaz de serlo hasta en la recogida de basuras. Esa presión constante y exigente al PNV le haría perder a este partido muchos apoyos de futuro. Larrea cree que este pacto puede ser un riesgo excesivo. En el País Vasco ya hay bastante fragmentación, no solo izquierdas y derechas, y entre nacionalistas y constitucionalistas.

Tamburri no es tan rotundo porque sí cree que habrá pacto en cuestiones identitarias, aunque el PNV siempre va a dejar que corra el aire entre ellos y Bildu porque les conocen muy bien.

5- ¿Gobernar en solitario puede ser contraproducente para el PNV?

“Ya hay la experiencia de Zapatero que gobernó con una mayoría minoritaria. Creo que se puede gobernar en minoría, sobre todo cuantos los antagonistas son tan disímiles entre sí. Con los gobiernos en minoría, la ventaja es que en cada momento se puede a sacar a bailar a la chica que uno quiere. Pero el problema es que la chica quiera bailar”, señala Anasagasti sobre esta posibilidad, que requeriría por parte de Urkullu unos nervios de acero”.

Desde el punto de vista político está claro, en opinión de Tamburri, que para los ajustes contarán con el PSE y el PP y para cuestiones nacionalistas con Bildu. Tener aliados externos a los que culpar funciona. Vaquero por su parte cree que “gobernar en solitario quema”. ZP es la prueba. “Unos por debilitados y otros por crecidos querrán hacerse valer”. Larrea por su parte añade otro enfoque, “gobernarán en solitario para demostrar que pueden hacerlo, y mejor que los demás”.

 

6- ¿Se ha vuelto el PNV más moderado que CIU o vamos a ser testigos de varias caras de Urkullu y su partido en esta legislatura?

Los resultados electorales han vuelto a dejar claro que en el País Vasco, como en el resto de España, primero el bolsillo y luego los ideales. Vaquero señala que “el PNV nunca ha dejado de ser un partido secesionista, pero también busca el momento más adecuado tanto a nivel económico como político para llevar a cabo sus planes”.

“Su objetivo, desde luego, es crear nación. Y en 2013 o 2014 creen que la crisis estará en vías de resolución. Y también tienen que ver como se decantan Bildu, el PP o el PSOE, si el soberanismo avanza o se consolida. Así que dedicarán tiempo para buscar consenso y ver el comportamiento político de su socio. Habrá que ver si el PNV quiere autonomía, confederación o secesión”, sentencia.

Larrea señala que “Urkullu va a poner orden. En campaña su propuesta era salir de la crisis. Incluso es posible que para ello proponga un gran pacto para a las fuerzas políticas. También presionará al gobierno central con el tema de los presos para ETA acabe por desactivarse”. Esa es su idea clara.

“Luego estará el tema del autogobierno y la reforma del estatuto. Tiene que vigilar que el tema del concierto económico, que es constitucional, no se lo tumbe alguna ley de Bruselas. Al PNV no le interesa que la UE presente el convierto vasco como una fuente de desigualdad en Europa. Ahora están cómodos como están. No quieren que el concierto entre en los focos. La hoja de ruta es: crisis, arreglar la convivencia y lo otro ya vendrá por añadidura.

Tamburri piensa que “el PNV es un partido que no juega con las cosas del comer, pero tampoco se olvida de los que es importante para ellos". "Creo que ahora piensan que lo importante es salir de la crisis y más adelante ya se pensará en salir de la construcción de la nación. Si luego tienen que volverse más radicales en el plano nacionalista, se ponen al día al minuto”.

7- ¿Es un dato significativo que haya bajado el número de escaños?

El PNV ha ganado pero ha bajado en escaños. ¿Preocupante? “La llegada de Bildu es lo que ha provocado este cambio” señala Tamburri. Anasagasti recuerda que hace tres años, “el partido de los abertzales no se pudo presentar. Entonces había más para repartir. Teniendo en cuenta este cambio, pasar de 30 diputados a 27 creo que hasta se puede ver como una ganancia porque la situación se ha normalizado”.

Larrea es de la misma opinión “Si comparamos con los 29 diputados de 2005, solo ha bajado en dos. El que ha quedado descolgado es Basagoiti, que podría dejarlo (Rajoy le apoya, pese a los resultados), y el PSE también ha tenido unos malos resultados. Las fuerzas constitucionalistas son las grandes perdedoras de las elecciones. Vaquero cree que “hay gente que ha podido preferir el original a la copia y eso explica la bajada”. No obstante, Urkullu va a gobernar.

8- ¿Qué oposición harán los radicales de Bildu?

Que nadie se llame a engaño. Bildu puede ser un partido repelente para muchos pero tiene sus votos, tiene sus bases y defenderá sus ideas con uñas y dientes. No se toman la política a broma. Anasagasti cree que lo primero que tiene que hacer Bildu es aclararse entre ellos. Aquí tenemos una coalición de 4 en 1. Si quieren comportarse como un partido de gobierno, tienen que apostar por la gestión y por la negociación, y saber que cuando se negocia a veces se gana y a veces se pierde. Y esto Bildu todavía no lo ha asumido. Larrea da la sorpresa al señalar que aunque no lo parezca cuando algo les interesa la gente de Bildu es seria, se trabaja los temas. También lo cree Vaquero que considera que Bildu trabajará duro y presentarán propuestas. Y usarán la calle aunque sin Kale Borroka. Tamburri cree que serán duros y constantes.

9 y 10- ¿Quien sucederá a Patxi? ¿Cuál será su futuro político del hasta ahora lehendakari?

Anasagasti está convencido de que a diferencia de lo que se puede pensar en el ámbito nacional  “el socialismo vasco tiene banquillo. Idoia Mendía, por ejemplo, es una política que lo ha hecho bien. Además, sabe euskera". Larrea apuesta que "tras los congresos habrá dos nombres Ares, de la mano de Rubalcaba e Iñaki Arriola, de los socialistas guipuzcoanos". Tamburri cree que el que no seguirá en Euskadi será López, que incluso podría ir a una empresa pública.

Fernando Vaquero cree que “ni Odón y Ares tienen el carisma suficiente porque están muy quemados. Todos son gente de Patxi. Haría falta un recambio ideológico y táctico, pero el caso es que ese recambio no se atisba por ningún lado. Pero Patxi tampoco era muy querido en su momento y luego ahí está.

Vaquero señala respecto al futuro político de Patxi López, que quizás "intente liderar el proceso de transición dentro del PSE. Pero está en una situación muy mala. Con esta derrota, ¡qué va a hacer con él! Siempre ha vivido del aparato". Dentro de algunos años lo meterán de parlamentario. Tamburri cree que el que no seguirá en Euskadi será López, y apuesta porque podría ir a alguna empresa pública… vasca.

Anasagasti profundiza en el futuro de Patxi. “Muchas gente dice que Patxi es el candidato de de Rubalcaba para sucederle. Dicen que podría irse a Madrid como diputado, pero creo que alguien que ha sido lehendakari se merece una carrera política con más recorrido. Personalmente, me gustaría que se quedara en el parlamento vasco haciendo política”.

11- Es conocido que la relación de Urkullu con Rajoy es buena. ¿Cómo influirá esta relación en los movimientos del PNV?

Todo el mundo en el ambiente político sabe que Urkullu y Rajoy tienen una gran relación, que quedan para verse en terreno neutral y que han preparado el camino sabiendo que Urkullu iba a ser lehendakari. Anasagasti señala que más que la relación personal, lo que más va a influir en la relación entre ambos es "el hecho de que Basagoiti no haya sacado un diputado más". Basagoiti, como en la anterior legislatura, podría haber sido la llave, pero no ha sido así. Cuando falta la posibilidad de ser la llave, todo cambia. Respecto a la relación Urkullu-Rajoy, Anasagasti cree que el presidente “es un hombre afable, que en principio se lleva bien con todo el mundo. No es como Aznar, que era un hombre de filias y odios profundos”.

Vaquero cree que "en política con las buenas relaciones se avanza mucho, aunque cuando los caminos son muy divergentes eso no vale". Larrea ve en ambos más similitudes que diferencias. “Son de centro derecha, cristianos, y con puntos ideológicos comunes. Tamburri cree que la relación es cordial y pronostica que si las cuentas no cuadran “Rajoy echará una mano a Urkullu”.

12- ¿Ha dejado el País Vasco la senda constitucional para irse hacia el soberanismo?

¿Se ha convertido la sociedad vasca en toda nacionalista o es un momento puntual en el que los constitucionalistas están horas bajas? Anasagasti tiene claro que “un partido no puede romper la cohesión social. Cuando a Ibarretxe le tumbaron su plan, el PNV lo asumió sin problemas. Ahora, nuestra prioridad es salir de la crisis. Otra cosa es que Bildu quiere ponerse a tirar de la cuerda. Pero también hay que señalar que incluso los representantes de Bildu, por imperativo legal, aceptan la constitución. Saben que para jugar tienen que aceptar las reglas”.

Larrea cree que el sello de identidad de la sociedad vasca es su nacionalismo. El idioma, que ya habla el 40% de la población, el apego a la tierra y el cese de la violencia favorece al nacionalismo”. Vaquero cree que el sector constitucionalista está desanimado y no ha votado. Los sectores más activos se decantan por el soberanismo. No hay grandes líderes en el otro bando y eso no va a cambiar a corto plazo por lo que el soberanismo ganará más terreno. Tamburri no es tan categórico: “No todos los votos del PNV son nacionalistas. También cuenta la clase media, y gente de extrema izquierda que vota a Bildu. En todo caso ahora los vascos lo que quieren es salir de la crisis.

23/10/12

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Los últimos trotskistas

Los últimos trotskistas

El Sindicato de Estudiantes: anomalía totalitaria en una sociedad democrática

Cíclicamente, tal y como viene acaeciendo en las últimas tres décadas, el Sindicato de Estudiantes recupera cierto protagonismo mediático.  Con motivo de diversas movilizaciones efectuadas en el mundo del estudiantado, especialmente en enseñanzas medias, los portavoces del Sindicato de Estudiantes, generalmente rozando la treintena en años, nos bombardean con las consignas de siempre: “por una enseñanza pública, laica y de calidad”; “el hijo del obrero, a la universidad”.

El pasado día 16 de octubre sucedió de nuevo. Y amenazan, solos o en compañía de otros, a seguir haciéndolo. Motivos no les faltan y, de no existir, se inventarían otros.

El actual ministro de Educación José Ignacio Wert, deliciosamente locuaz, al valorar dicha convocatoria huelguística, calificó al Sindicato de Estudiantes de extrema izquierda. Y ellos respondieron devolviéndole la acusación: “extremista, él, que quiere cargarse la enseñanza pública”. Casi nada.

Pero, las afirmaciones de Wert, ¿tienen algo de fundamento? Veámoslo.

El Sindicato de Estudiantes nace en 1986, Y no lo hace desde la nada. Ya desde 1976, una de tantas sectas trotskistas venía haciendo labores de proselitismo por estas Españas. Empezó, por Vitoria, donde aterrizaron varios trotskistas ingleses de Militant con el galés Alan Woods a la cabeza. El grupo español de Militant se extendió, poco a poco, a provincias limítrofes; en dura competencia con abertzales y las entonces potentes y ruidosas organizaciones de extrema izquierda, tales como la ORT, el PTE, el MC… Pero no empezó a crecer hasta que los otros grupos de credo trotskista -enfrentados por esotéricas disquisiciones dialécticas totalmente incomprensibles para profanos y, acaso, para la mayoría de sus sesudos militantes- empezaron a flaquear en sus esfuerzos y pretensiones.

Su órgano de prensa era el Nuevo Claridad, que invocaba, intencionadamente, al Claridad del sector más radical y guerracivilista del PSOE de la Segunda República. Esta criatura política se enmarcaba en la denominada Corriente Marxista Internacional, cuyo ideólogo era el británico Ted Grant. Practicaban el entrismo, es decir, la infiltración en partidos y sindicatos reformistas (todos lo eran salvo ellos, faltaría más), con la finalidad de transformarlos desde dentro en instrumentos revolucionarios. La táctica del entrismo, en su día preconizada por la mayoría de sectas trotskistas, ya era motivo de separación del restante universo trotskista, que la descalificaban -¡cómo no!- de desviacionismo, revisionismo y cáncer liquidacionista; los más graves pecados en que puede incurrir todo revolucionario.

Así, inicialmente infiltrados en UGT y PSOE, una vez localizados, fueron expulsados. Y legalizaron siglas de conveniencia, como el Comité Socialista de Izquierdas y Ezkerra Marxista (País Vasco y Navarra). Inasequibles al desaliento, buscaron otros puertos más acogedores: Comisiones Obreras, el mismísimo Partido Comunista de España, e Izquierda Unida; donde permanecen no pocos de ellos.

Como polo de todas sus energías, se convirtieron en apóstoles de la difusión de su órgano de prensa, rebautizado El Militante, al igual que la revista “madre”; constituyeron la Fundación Federico Engels, para la edición de los “clásicos” marxistas; y se lanzaron a organizar movimientos de masas. Ahí es donde aparece el Sindicato de Estudiantes. Y no faltaron escisiones, como la que en 1994 recuperó el glorioso nombre de Nuevo Claridad para esa enésima facción… ¿trotskista?

Casi tres décadas después, el Sindicato de Estudiantes sigue presentándose como intransigente defensor de la enseñanza pública, laica y de calidad, oponiéndose a todas y cuantas reformas se vienen proponiendo desde los sucesivos gobiernos de la nación. Como alternativa a la crítica situación de la enseñanza española, salvo lemas superficiales y facilones, proponen textos como El Estado y la Revolución, de Lenin; El Che, vida de un revolucionario; El Manifiesto Comunista; La Revolución española: 1931-1939; La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el Comunismo, también de Lenin; Reforma o Revolución, de Rosa Luxemburgo, etc. Todos ellos, elaborados y sofisticados instrumentos ideológicos de última generación, como puede observarse.

Pero también ofertan textos modernos, de análogo calibre intelectual, seguramente, y de enunciados siempre positivos y constructivos: No a la Ley de Economía Sostenible; No al Pacto Educativo; No a la Llei d’Educació de Catalunya; El Hijo del obrero a la universidad. NO A BOLONIA.

Hagamos un ejercicio de memoria personal… e histórica.

No pocos de quienes superamos cinco décadas de edad, en los años de la Transición sufrimos el entusiasmo proselitista del casi inevitable “amigo” trosko, que nos perseguía con la sanísima intención de despertar nuestra conciencia de clase, o contradictorios sentimientos de culpabilidad por pertenecer a una clase represora, tratando de “pescarnos” en sus gruesas redes. ¡Qué pesados! Recitaban, para ello, todos y cada uno de los eslóganes de moda en el incomprensible mundillo trotskista, y trataban de convencernos de lo irremediable e inmediato de la Revolución Mundial (con mayúsculas, por supuesto). Para colmo, trataban de que los situáramos con exactitud milimétrica dentro de las numerosas siglas y corrientes del trotskismo; y de confundirlos, menudas regañinas... Por entonces, no era improbable toparse con otros misioneros también repletos de panfletos, revistas, tochos impresos de todo calibre, de la LCR, las diversas LC, el PORE, el PST, etc., etc. Y pretendían que descalificáramos a Ernest Mandel, Nahuel Moreno, o Ted Grant -vacas sagradas de los trotskismos todos- con motivo de la última bronca ideológica producida en esos conciliábulos, apenas inteligible, que seguro devendría en decisiva para el avance imparable del proletariado del universo mundial…

Parecía que se habían extinguido. Pues no.

Las más recalcitrantes de todas esas criaturas, además de El Militante-Sindicato de Estudiantes, sean acaso los últimos de la LCR, quienes fusionados con el MC, reinventaron recientemente, después de muchas siglas, publicaciones-pantalla, organizaciones de nuevo tipo, etc., el partido Izquierda Anticapitalista, tratando de emular a sus hermanos franceses del Nuevo Partido Anticapitalista, hijo a su vez de la célebre LCR de Alain Krivine (pero, por favor, ¿quién no ha oído hablar de tan extraordinario faro y guía de las masas revolucionarias?).

Así fue y así siguen. Divididos y dando la lata. Y persiguiendo, a su manera, la dictadura del proletariado, la violencia en todo caso y la lucha armada según el contexto, la revolución permanente, etc., etc. Y todos ellos, autodeclarados legítimos representantes de la gloriosa Cuarta Internacional que fundara el mismísimo León Trotski, excomulgando a todos los demás, a saber: Secretariado Unificado de la IV internacional, Corriente Marxista Internacional, Comité por una Internacional de los Trabajadores, Liga Internacional de los Trabajadores - Cuarta Internacional, Unidad Internacional de los Trabajadores, International Socialist Tendency, Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional, Fracción Trotskista - Cuarta Internacional; todas ellas, con sus respectivas secciones nacionales, sus secretariados internacionales, sus órganos de expresión. Mas grupos nacionales que van por libre… ¡Indigesta y estéril sopa de letras! De ahí ese dicho, fruto de la sabiduría popular: “un trotskista, un pesado; dos trotskistas, un partido; tres trotskistas, una escisión; cuatro trotskistas, una unificación, dos escisiones y tres abandonos”. Criaturas...

 Y el Sindicato de Estudiantes: inasequible al desaliento, por la revolución pendiente.

En mi ámbito familiar, tuve la fortuna de conocer a un neófito del Sindicato de Estudiantes de Aragón, casi veinte años después de tan traumática experiencia con mi amigo trosko. Inicialmente, convencido catequista, posteriormente entusiasta guía scout y, finalmente, fanático militante del Sindicato, Comisiones Obreras, el PCE… Y con las mismas tácticas: dar la lata, tratar de venderte toneladas de revistas, y repetir machaconamente un discurso cerrado y dogmático que no admitía crítica o cuestionamiento alguno. Regreso al pasado. ¡Horror!

En base de todo lo narrado, es científicamente correcto (que dirían ellos) afirmar que el Sindicato de Estudiantes no deja de ser una anomalía en la democracia española. En el páramo de la juventud española (la mejor formada en la Historia española, pero, paradójicamente, la que mayor porcentaje de fracasos alcanza), sigue rebrotando periódicamente. Una criatura extraña, en todo caso, totalmente ajena a los contravalores imperantes hoy: el botellón, el individualismo extremo, la superficialidad, la ignorancia más supina por muy camuflada en conocimientos instrumentales de carácter tecnológico que se presente...

Acaso pueda explicarse tal anomalía por la ausencia, en correspondencia a tan atónico estado de la juventud, de un tejido asociativo potente fruto de unos valores “fuertes”… ausentes. Pues, se diga lo que se diga, y más allá de estadísticas apañadas e interesadas, los jóvenes no se movilizan, en general, más que por el botellón. Ante la nada: alguien o algo tenía que tratar de ocupar el espacio vacío.

El Sindicato de Estudiante, resumamos, es una “organización de masas” de la secta trotskista El Militante, sección española de la Corriente Marxista Internacional. Una correa de transmisión, que se decía años ha. Su objetivo, por tanto, es la revolución universal. Y, mientras ésta llega, que ya tarda, ¡a captar voluntades!: bien mediante el entrismo en organizaciones afines, bien movilizando jóvenes con el ánimo de captar y educar en sus dogmas y disciplinas a los más decidido o sugestionables. Siguen en su guerra particular.

De modo que, en esta ocasión, al denostado ministro José Ignacio Wert, el esposo de Edurne Iriarte, que dirían deslenguados polemistas, no le falta poca razón.

 

Diario Liberal, 21/10/12

La toma del poder por los nazis y la independencia de Cataluña

La toma del poder por los nazis y la independencia de Cataluña

Muchos pensaban –desde políticos a periodistas, pasando por ciudadanos de todas las categorías- que el independentismo, más o menos explícito, de los catalanistas de CiU, era retórico; poco más que una herramienta chantajista al servicio de intereses básicamente crematísticos y cortoplacistas. Ante sucesivas y cansinas reivindicaciones: las consiguientes cesiones en materia económica, transferencias de competencias… y todo volvería a su cauce. Ya se sabe, con dinero de por medio, y algo de mano izquierda, todo se resuelve. Una fórmula, aplicada sucesivamente por UCD, PP y PSOE, que aparentemente funcionaba. Al menos sirvió  para adormecer conciencias y salir del paso.

 

Que el presidente de la Generalidad catalana asumiera totalmente la manifestación independentista celebrada en Barcelona en la última Diada, proporcionándole una hoja de ruta, cogió a muchos políticos y periodistas con el paso cambiado. Pero, ¿realmente iban en serio? ¿No se conformarían con más transferencias, dinero para su crisis, o un concierto a lo vasco y navarro? ¿España federal, confederal o lo que fuera?

 

 La lectura de “La toma del poder por los nazis. La experiencia de una pequeña ciudad alemana, 1922-1945”, versión ensayística de la tesis doctoral de William Sheridan Allen (Ediciones B, Barcelona, 516 pp., 2009) correspondiente a la edición revisada en inglés de 1984, proporciona cierta claves interpretativas de una situación inimaginable entonces… y ahora.

 

En primer lugar, constata que los nazis tomaron el poder, entre otros motivos, merced a la existencia de un clima cultural y metapolítico precursor de su propio programa en el que podían desenvolverse y crecer. Así, militarismo y nacionalismo pangermanista extremos eran ingredientes fundamentales de una cultura política muy arraigada entre diversos sectores sociales de la ciudad, especialmente la aristocracia, la burguesía, y la clase media-baja del extenso funcionariado presente en Northeim. Los nazis no predicaban en un desierto: no eran extraterrestres arrojados a un medio extraño y hostil. Sus propuestas, conforme a los análisis del momento, que se demostrarían fatalmente errados, no suponían una ruptura con algunas de las categorías mentales y los valores más significativos de ese amplísimo sector ciudadano. Numerosos clubs, agrupaciones deportivas y de tiro, entidades folklóricas, sociedades patrióticas y de excombatientes de la primera guerra mundial, asociaciones de intereses económicos, etc., engrosaban un potente tejido social proclive a la retórica nazi y, en todo caso, enemigo visceral del discurso oficial republicano de Weimar.

 

En segundo lugar: el rol del miedo irracional desatado por la crisis económica. La burguesía y la clase media de la ciudad de Northeim, si bien no fueron golpeadas por la misma como lo fueran sus obreros, sufrieron un miedo pavoroso ante la incertidumbre generada por esa nueva situación cuyo alcance estaba por determinar y de la que se desconocía una segura salida. En consecuencia, se arrojaron en brazos de quienes se presentaron como los más resueltos e ilusionantes: los nazis.

 

Tercer factor. Se incurrió, generalmente, en un gravísimo error: al ignorarse la naturaleza nihilista, irracional y racista del nazismo. De tal modo, no se percibió que determinados fines programáticos claramente expresados, por ejemplo su voluntad de exterminio del “enemigo judío”, eran sinceros y no menos excesos verbales.

 

A tamaño fracaso analítico de los rivales del nazismo en ciernes, se sumó –anulándoles como alternativa viable- una palmaria incapacidad en su elaboración de respuestas políticas a los desafíos reales del momento; especialmente entre unos socialdemócratas atrapados por una retórica extremista sin vocación revolucionaria ni voluntad de resistencia. Así, la demagogia nazi se presentó como la solución oportuna y deseable a la crisis, mientras que los demás partidos se mostraban rutinarios, apocados y poco imaginativos.

 

Algo parecido viene sucediendo en España con el tratamiento dispensado al nacionalismo catalán, a resultas de una incorrecta percepción de su verdadera naturaleza política; de ahí el estupor generalizado y la consiguiente parálisis que atenaza España.

 

El catalán, como todo nacionalismo, responde particularmente a motivaciones irracionales y sentimentales; sin que deba nunca ser subestimado por ello. Al margen de coyunturas precisas, todo nacionalismo consecuente deriva en independentismo. No puede conformarse con menos. Hoy, o mañana, todo partido independentista perseguirá la creación de una comunidad nacional: con Estado, si puede ser. De modo que, en última instancia, hoy nos encontramos ante lo inevitable; aunque ayer no se quisiera ver.

 

Mientras se ignoraban evidentes signos de alarma, la mentalidad nacionalista era sembrada desde numerosas políticas de la Generalidad a lo largo de las últimas décadas: especialmente con el concurso de los medios de comunicación allí presentes (públicos, pero también privados), la educación en todos sus niveles, las más diversas actuaciones lingüísticas e identitarias, y cuantas medidas de carácter económico coadyuvaran su programa. Y ello ante la inhibición, incredulidad, salvo posicionamientos ocasionales y marginales, de las élites españolas.

 

Hoy día, la crisis que viene sufriendo España se ha manifestado abrupta y dolorosamente en el plano económico. Pero la situación actual responde a un estado moral previo. Y el nacionalismo se ha decidido, finalmente, a aprovechar esta situación dislocada y de desintegración. Ya no cabe marcha atrás.

 

Es posible que las variables económicas de una secesión territorial no sean valoradas adecuadamente por los actores en juego. Es más, desde una perspectiva netamente económica, la independencia es poco rentable: es algo de lo poco en que están de acuerdo al respecto todos los expertos en la materia. Pero no importa, pues para los nacionalistas lo más importante no es la economía: hay algo más, mucho más. Se trata del alma de su nación. Por ello, se han puesto en marcha.

 

Lanzado tan inevitable como aplazado desafío, algo deberá hacer el Estado español para frenar o neutralizar el proceso secesionista en curso; pues no parece que pueda limitarse a encauzarlo tal y como se venía haciendo. De momento, ante el anuncio de que el Gobierno interpondría un recurso ante el Tribunal Constitucional de convocarse un referéndum secesionista, se siguen escuchando las carcajadas de los nacionalistas. Pobrecitos: están aterrorizados ante tanta energía y decisión. Rajoy y sus chicos/as: huesos difíciles de roer...

 

El nacionalismo catalán se ha decidido por la ruptura en un momento muy delicado y acaso decisivo, contando con una sociedad en buena medida proclive a la aventura secesionista: a tal fin venía trabajando. Construían nación desde la cultura y la política. Desde las instituciones y la vida cotidiana. Imponían determinadas políticas lingüísticas, por ejemplo, no por mero capricho, sino como precisa táctica dirigida a un fin: sembrar para un día recoger. Entonces… ¡hablaban en serio! ¡Realmente aspiraban a la independencia de Cataluña! Y, todavía, no pocas de las preclaras mentes rectoras de España siguen sin asimilarlo…

 

El nacionalismo se ha beneficiado, al igual que los nazis, de análogas circunstancias, gracias en buena medida a la pereza, inconsistencia y falta de perspicacia de unas élites más preocupadas por un presente rentable para sus intereses personales o de casta, que por el destino de la nación española.

 

En este contexto, PSC/PSOE han incurrido, al igual que sus tíos del SPD alemán en los tiempos de Weimar, en una gravísima responsabilidad. En lugar de sostener una posición propia con vigor, obrerista, internacionalista incluso, y por tanto, enemigo de cualquier nacionalismo, se han rendido intelectual y vitalmente a una cultura antitética por definición, como es la nacionalista, haciéndola propia en una contradictoria mixtura.

 

En general, tal y como vienen declarando algunos líderes de UPyD, se ha renunciado, desde los poderes españoles, a cualquier “pedagogía democrática” que pudiera contrarrestar el adoctrinamiento masivo y la conquista de voluntades desplegados por los nacionalistas. Pero no sólo eso. Los políticos, periodistas, jueces e intelectuales que han liderado España en las últimas décadas, han desarmado moralmente a la nación española al errar –intencionadamente o no- en su valoración del verdadero programa nacionalista. Simultáneamente, privaban de contenido a toda expresión consistente de patriotismo español; asimilándolo a “franquismo”, autoritarismo, etc. El centro-derecha, por complejos. La izquierda, por sectarismo ideológico. Para colmo, como veíamos, han proporcionado irresponsablemente, a los nacionalistas, las armas –culturales, económica, institucionales- con las que se han impulsado hasta llegar a esta coyuntura.

 

España está en crisis: económica, social, nacional… ¡moral! Ante vicisitudes extremas, afloran miedos colectivos: a los otros, al futuro…, señalando chivos expiatorios: el judío, entonces, España, ahora. El miedo puede arrojar en brazos de los más decididos a sectores sociales no necesariamente identificados con su programa; emoción transfigurada en ilusión colectiva e iluminada por una utopía independentista. Una nueva patria, un nuevo horizonte, una nueva esperanza. Un miedo, ¡que contraste!, paralizador de una sociedad española agotada por la crisis y castrada por una casta oligárquica egoísta.

 

El juez Pedraz lo ha afirmado: la clase política española está en decadencia. Pero, decadente –concretaremos- sólo en lo que a su verdadera y más alta misión refiere: el servicio al bien común. Por el contrario, para perpetuarse en el poder lo ha hecho muy bien, imposibilitando cualquier posibilidades de regeneración y, acaso, de alternativa.

 

Lo lamentable es que en su fracaso como élite –en el sentido más elevado y acreedor del término- esté agarrotando a toda una nación, arrastrándola hacia una lenta y tal vez irremediable agonía cuando sus enemigos más acérrimos se lanzan a romperla.

http://diarioliberal.com/DL_vaquero.htm 14/10/12

¿Una derecha social española sin Esperanza?

¿Una derecha social española sin Esperanza?

La dimisión de Esperanza Aguirre en la presidencia de la Comunidad de Madrid -todavía sin aclarar en su dimensión real- el pasado 17 de septiembre, ha dejado huérfano y desnortado a un sector sociopolítico muy concreto: el de la derecha liberal-conservadora española.

Su indisimulado y gozoso anticomunismo, su patriotismo acreditado, sus castizas y calculadas salidas de tono…, fueron expresiones de un carisma que atrajo las simpatías de numerosos españoles; no sólo de Madrid. Y ello hasta el punto de ser -hasta ayer mismo- el rostro más definido y, acaso, la esperanza política de buena parte de esa derecha social: mientras estuviera Esperanza, sus seguidores se encontrarían tranquilos.

Es algo incuestionable: en España existe un espacio sociológico, perfectamente reconocible, que bien puede denominarse como “derecha social”. Un sector muy plural de la población española, tanto genética como organizativamente, a la que uniría una mentalidad sustentada en unos valores comunes en buena medida “políticamente incorrectos”. Estamos hablando de la defensa de la familia y la vida, del esfuerzo personal y comunitario, de la libertad personal y colectiva, de la cohesión nacional española, de una postura inequívoca frente al terrorismo y sus apoyos, de una concepción ética de la vida de raíces cristianas, etc. Por otra parte, nuevas realidades sociales, como las generadas por el impacto de la inmigración y la aplicación criminalizadora de las leyes de género a muchos miles de varones, deslizarían a nuevos colectivos hacia esas orillas que, pase lo que pase, siempre están ahí.

En este contexto, el liberalismo de Aguirre venía encarnando una de las “almas” de esa derecha social, acaso la más relevante política y mediáticamente hablando. Así, este liberalismo-conservador venía siendo cultivado, en su día, desde las combativas trincheras de COPE y Libertad Digital y, posteriormente, desde las ondas de esRadio. Otros medios de comunicación vienen compitiendo por ese mismo sector social: Intereconomía, ABC, La Razón

La derecha social española, en sentido amplio, se ha proyectado, a lo largo de estas últimas décadas, en diversos movimientos: el pro-vida, la objeción a educación para la ciudadanía, la libertad de enseñanza, el esclarecimiento de los atentados del 11-M de 2004 tiempo atrás, el apoyo a las víctimas del terrorismo, la defensa de la identidad y la lengua españolas, la regeneración de la vida política... Sin ser tales banderas patrimonio exclusivo de la derecha social, no puede sustraérsele el mérito de ser la identidad colectiva que más fielmente se ha movilizado en cuantas ocasiones se le ha convocado bajo tales pretextos. Y ello, muchas veces, a pesar de un progresivamente indiferente Partido Popular que supuestamente le representaría.

A esta derecha social se le suele definir con diversos adjetivos. Ya hemos mencionado el de liberal. También suelen acompañarle –sin que necesariamente coincidan en todos sus matices y expresiones- los de católica, patriótica, nacional, populista; incluso el de identitaria, según inéditos vientos procedentes de Europa. En todo caso, no está representada nítidamente por ningún partido político español.

No obstante, buena parte de ella sigue asociada a un Partido Popular, que en su evidente deslizamiento hacia un light “centro” político -cuando no hacia una versión moderada de socialdemocracia (su recientísimo flirteo con la zapateril “Alianza de las Civilizaciones” lo acreditaría en el plano metapolítico)- se está alejando de sus valores más caracterizadores. Pero todavía permanecen en el mismo algunas personalidades que encarnan esos valores en cierta medida. Es el caso de Jaime Mayor Oreja, Aleix Vidal-Quadras, Santiago Abascal, María San Gil… Y el de algunas fundaciones, también más o menos cercanas a este partido, caso de Defensa de la Nación Española, Valores y Sociedad, Fundación Burke… ¿y FAES?

Desde la refundación de Alianza Popular en 1989 en el actual Partido Popular, en circunstancias muy diversas, se ha especulado con la necesidad, real o presunta, de un partido netamente conservador que asumiera las señas de identidad de la derecha social. El PADE de Juan Ramón Calero, fundado hacia 1996, fue acaso el intento más serio en ese sentido.

Otros actores, del siempre convulso panorama político español, trataron de recalar en sus aguas; de ahí el efímero éxito en 1989 de tan atípica como excéntrica Agrupación Ruiz Mateos (nada menos que la cosecha en las europeas de 608.560 votos). Y si nos remontamos a los inicios de la democracia, podríamos asociarla incluso con el escaño conseguido por Blas Piñar y su pronto extinta Unión Nacional en 1979.

Más recientemente, en el pasado año 2009, algunos depositaron sus esperanzas en Montserrat Nebrera. Rápidamente se verían decepcionados ante la inconsistencia de su bagaje y proyecto.

Otra frustrada tentativa, que también trató de pescar en los caladeros de votos de la derecha social, fue la de Ciudadanos-Libertas en las europeas de 2009, gracias al aval de Intereconomía. Y, ahora mismo, es el periodista Enrique de Diego quien con el micro-partido Regeneración, expresión política de su Plataforma de las Clases Medias, viene explorando el terreno, reuniéndose con gentes tan diversas como José Luis Roberto, de España 2000 o Nieves Ciprés, de Derecha Navarra y Española. Ya se asoció con anterioridad, en cierta medida, rompiendo pronto, con Josep Anglada y su Plataforma por Cataluña; quien por su parte pretende exportar su indudable éxito al resto de España por medio de la titubeante Plataforma por la Libertad.

Pero quien –sin duda- va a jugar esta baza es el polifacético e inasequible al desaliento Mario Conde, quien con su novísima criatura, Sociedad Civil y Democracia, que celebrará su congreso constituyente el próximo 6 de octubre, querrá resarcirse de tantos y tantos fracasos; entre otros, el que ya sufriera en la arena política, en el año 2000, cuando encabezó las listas electorales del glorioso CDS fundado por el añorado Adolfo Suárez.

Paradójicamente -dada la insalvable divergencia ideológica existente entre la derecha social y el socialismo progresista del que proceden- Rosa Díez y su UPyD han logrado sumar no pocos votos procedentes de tan plural derecha, a resultas de su enérgica defensa de la cohesión de la nación española y de la igualdad real de todos los españoles ante la Ley. Un “éxito” indicativo del fracaso de la proyección política de esa derecha.

No olvidemos, por último, a un minúsculo partido autodefinido como social-cristiano, Alternativa Española (AES), que desde 2003 sigue reclamando para sí, vanamente, tal espacio.

En tan peculiar contexto, la desaparición política de Esperanza Aguirre priva a la derecha social de un anclaje decisivo en el Partido Popular; deviniendo más huérfana progresivamente de líderes y de expectativas reales de “tocar” poder real. Pero, no obstante tan negativo balance, a la derecha social le queda una importante misión, que no es otra que perseverar con lo que mejor se le da: hacer sociedad, por medio de asociaciones de todo tipo, fundaciones, colegios, plataformas transversales, locales juveniles (la reciente aparición de diversas iniciativas, en suelo español, en la estela de Casa Pound Italia, es un fenómeno a valorar), grupos de ocio y tiempo libre, editoriales, publicaciones diversas...

Así, en estos tiempos de crisis familiar, social, económica y nacional, ante la ausencia de una alternativa política creíble, la derecha social española puede y debe seguir aportando su acreditada creatividad y capacidad de movilización colectiva en aras del bien común y al servicio de las personas concretas. Ni más, ni menos.

De este modo, también para la derecha social española, la esperanza es lo último que se pierde.

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

Diario Liberal, 28/09/12

http://diarioliberal.com/DL_vaquero.htm

 

Los padres separados no queremos seguir siendo parias

Los padres separados no queremos seguir siendo parias

A lo largo de la mayor parte del curso académico, he podido disfrutar de las alegrías y responsabilidades propias de la tenencia de la tutela y custodia de mi hija; tras 6 años de lucha –no sólo- judicial.

En este contexto, me han llegado múltiples comentarios, de intencionalidad dispar: “Lo tuyo es excepcional, los hombres no se preocupan”; “Es mucho lo que has conseguido, para ser un hombre”; “Te hundirán, antes o después”; “Ya encontrará, tu ex, una jueza que te la quite”. Alguno de ellos, ciertamente, profético.

Pero el más sorprendente, por no calificar de enervante, ha sido: “Dejar a una madre sin su hija, ¡es lo último!” ¿Y dejar a un padre sin sus hijos?, ¿qué pasa?, ¿es aceptable? Sí, parece ser, ¡incluso aunque ello tenga lugar con intervención policial y noche/s en los calabozos!, merced acaso a una denuncia falsa que ningún estamento querrá remover después. Y sin poder despedirte de tus hijos siquiera. Es lo normal. ¿De qué te extrañas? Aspira, como mucho, a ser visitante ocasional de tus hijos y a financiar el estilo de vida de tu ex. No seas Quijote. Qué le vamos a hacer…

Sufrimos una legislación acorde lo políticamente correcto, que han dibujado una nueva realidad social en la que la figura del padre –cultural y físicamente- está en demolición. Ser un padre separado que pretenda atender a sus hijos es heroico e inconcebible. La excusa: la monserga acríticamente salmodiada de que el “patriarcado” es el responsable de todos los males del mundo a lo largo de la Historia. Pero, ¿cómo se está implantando este ulterior modelo de ingeniería social postmoderna?: con carácter “preventivo”, sin importar los “daños colaterales”. Y nos bombardean con supuestas políticas de igualdad; de supremacía hembrista, diría yo, con las que algunos/as se lucran con avidez y descaro (particularmente todos esos profesionales de la “industria del maltrato”). Y ya no existe el principio de inocencia para el hombre en determinados procesos penales y, por extensión, en contiguos ámbitos civiles y de los servicios sociales. La igualdad efectiva ante la Ley, señores, ha sido asesinada en este país. Toda una revolución silenciosa… Han dado “la vuelta a la totilla”: discriminación positiva, para unas; discriminación negativa, para otros. Y, salvo que todo ello alcance a alguien en particular, con todas sus secuelas, nadie se preocupa por ello. Para los padres “anulados” no existen ONG´s subvencionadas…

El hombre, el padre: presunto delincuente; una bestia al acecho. Y muchas están encantadas con semejante revancha histórica, personal o ideológicamente; aunque no sean conscientes de que también serán aplastados –antes o después- sus propios/as hijos/as. Fracaso escolar, trastornos del comportamiento, inadaptación social, violencia contra progenitores y otras figuras de autoridad, suicidios… ¡sí, suicidios! ¿Nadie tiene valor para denunciarlo? ¿Y para hacer algo? ¿Dónde se esconden, y de qué, psiquiatras, trabajadores sociales, docentes, psicólogos, jueces, fiscales, policías, mediadores, que bien saben de todo ello? El muerto –adolescente- al hoyo, pastillitas para que los padres en unos años “olviden”, y que nadie remueva nada; aunque las negligencias en diversas fases de la tragedia fueran criminales. Total, “ellos” seguirán cobrando todos los meses…

En estos tiempos de “recortes”, cortinas de humo, y emergencia nacional, los generalmente acomplejados políticos del Partido Popular, ¿empezarán a hacer algo para remediar esas circunstancias que también están destrozando a nuestro país? Mucho temo que el de los padres “anulados” por el poder, sea otro de los sectores sociales traicionados por este partido. Abandonad toda esperanza. Y el que pueda, que se marche de este acobardado/cobarde país.

http://www.diarioelaguijon.com/noticia/4177/Cartas-al-Director/Los-padres-separados-no-queremos-seguir-siendo-parias.html

La guerra civil en Siria y el destino de los cristianos libaneses

La guerra civil en Siria y el destino de los cristianos libaneses

Ante la indiferencia de Occidente, los cristianos árabes temen por su futuro

Una cristiandad en extinción

Es una constante histórica, especialmente a lo largo del siglo XX: los cristianos de Oriente Próximo están desapareciendo.

Un ejemplo particularmente sangrante: si hacia 1900 en Turquía eran un 30% de la población, en la actualidad apenas llegan al 0’2%.

Por entonces, en Líbano eran el 59%. Hoy día son el 39%: el mayor islote cristiano en un mundo progresivamente musulmán; no obstante.

La segunda mayor comunidad cristiana actual de próximo Oriente es la de los coptos ortodoxos de Egipto; un 9%, según las fuentes.

La tercera en porcentaje es la siria: un 6%. Acaso un 8%.

En Jordania son, dependiendo las fuentes, entre el 4 y el 6%, disfrutando de un Estado fuerte, en un periodo de paz y tolerancia.

Y en Israel apenas llegan al 2’6%.

Conforme pasan las semanas, la suerte de Siria se aleja de una solución pacífica. Acaso Rusia y China intenten todavía una salida a la “yemení”… Pero la batalla en Alepo significa que ya no hay vuelta atrás: victoria o muerte. Una alternativa para ambos contendientes. Bashar al-Assad no dará ni pedirá clemencia.

¿El futuro de Siria se llama, también para los cristianos, Irak?

En ese fuego cruzado, los cristianos sirios temen que su futuro, salvo un improbable mantenimiento del régimen baasista, sea el de sus hermanos iraquíes: la expulsión y ulterior emigración. Únicamente permanecería en suelo patrio -el de una de las comunidades más antiguas de la cristiandad- una ínfima representación; como en los actuales Israel y Palestina.

Poco a poco nos vamos enterando de su suerte. Acusados de cierta connivencia con el régimen baasista, que les garantizaba al menos cierta libertad religiosa, han sido asesinados los integrantes de varias familias cristianas, así como algunos de sus sacerdotes; por ejemplo en los barrio damasquinos de Bad Touma, Oujaira Zanaim y Sada, siendo expulsados en masa de varias localidades (Homs, Qusayr). No pocas iglesias han sido destruidas y profanadas; existiendo testimonios gráficos de ello, difundidos por alborozados “resistentes” (en Homs y Bustan al Diwan). Han salido del país varias decenas de miles de ellos, camino de la diáspora, vía Líbano, Turquía e Irak. Los dramáticos llamamientos por la paz de diversas autoridades religiosas de las confesiones cristianas se vienen sucediendo ante la indiferencia occidental: es el caso del Patriarca Greco Ortodoxo de Antioquía residente en Damasco, el director de las Obras Misionales Pontificias en Siria, el arzobispo católico de Alepo, el arzobispo maronita de Damasco…. No olvidemos un caso muy significativo: el ministro de Defensa sirio, el greco ortodoxo Daud Rayiha, fue asesinado el pasado 18 de julio junto a otros altos cargos, en un atentado suicida acaecido en la sede central de la Seguridad Nacional en Damasco. Y ello ante el indisimulado morbo de la prensa occidental; antaño simpatizante del régimen baasista por su antigua alineación pro-soviética, según imperativo de la progresía de entonces.

Así las cosas, no podía ser de otra manera: en Líbano se sigue con enorme expectación y temor la vecina guerra civil siria.

Especialmente los cristianos de allí, muy divididos en diversas comunidades religiosas, así como en numerosos partidos políticos, temen que el “efecto dominó” que arrincona a los cristianos árabes -fruto de la conjunción de los perniciosos efectos de la intervención militar extranjera en Irak y el avance del salafismo suní- también les alcance.

Cristianos en ambos lados de la barricada

Por ello, junto a la inmensa mayoría de sus compatriotas musulmanes, los cristianos tratan de evitar que el conflicto sirio se extienda a la patria común de todos los libaneses; siendo éste, no obstante, de un territorio hasta ahora controlado por los agentes de Bashar al-Assad. Lo que se ha ejecutado, bien mediante su ocupación directa por el ejército sirio, bien indirectamente a través de sus peones de Hezbollah y sus coaligados en la alianza 8 de Marzo; entre ellos, los cristianos de la Corriente Patriótica Libre de Michel Aun y del Movimiento Marada de Sleiman Franjieh.

Micuel Aun, el controvertido político libanés notoria víctima del llamado “Síndrome de Estocolmo”, declaró al diario beirutí L´Orient– Le Jour, el pasado 26 de julio, que “Si el régimen sirio cayera, no habría ganador. Sería la caída de la democracia, y los cristianos se verían afectados”, dibujando así su personal agradecimiento al actual régimen sirio. No obstante, estas declaraciones fueron matizadas al día siguiente por su Gabinete de Prensa, en el sentido de que la sustitución del actual régimen del Baas, por integristas islamistas como Hezb al-Tahrir, quienes persiguen abiertamente la implantación de la sharia y el califato, sería la antítesis de la democracia.

Pese a ello, otros líderes de su partido, como Ziad Abs, vienen escenificando ciertas divergencias con sus socios chiís de Hezbollah y Amal, en un intento de competir electoralmente con sus rivales cristianos y de distanciarse, en cierto sentido, de la suerte del régimen baasista.

Ya veremos más adelante, la posición de sus rivales Samir Geagea y Amín Gemayel, ambos en la opositora 14 de Marzo y líderes de las principales fuerzas maronitas anti sirias.

En Líbano, hasta hoy mismo, a los sirios se les odia o se les respeta. Pero, siempre, se les teme. Si bien el ejército sirio ya abandonó Líbano, tras casi 20 años de ocupación, es un lugar común considerar que el asesinato de diversos líderes y periodistas anti sirios no ha sido ajeno a sus servicios secretos. De hecho, está previsto para el 25 de marzo de 2013 el inicio de las sesiones del Tribunal Especial para el Líbano que debiera juzgar a los presuntos asesinos del ex primer ministro Rafik Hariri. Son 4 los miembros de Hezbollah acusados de ese asesinato cometido en 2005 y que costó la vida de otras 22 personas, permaneciendo todavía hoy en libertad y al amparo de su todopoderoso partido. El legado de Hariri, tan presente en el Líbano actual, se mantiene, social y políticamente, por su hijo Saad; líder del Movimiento Futuro, sunita y principal socio de la coalición opositora antisiria 14 de Marzo. Pero permanecen otros asesinatos sin resolver: los del periodista Samir Kasir (02-01-2005); el activista ex comunista George Ají (21-06-05); el magnate y parlamentario greco ortodoxo Gebran Tueni (21-12-05); el ministro de Industria Pierre Gemayel, hijo de Amín Gemayel (21-11-06), el legislador Antoine Ghannem (02-09-07), los dos anteriores, políticos decisivos en el Kataeb; el brigadier general Francois al-Hajj (12-12-07); y Wisam Eid (25-01-08), capitán de la Unidad de Inteligencia de la policía libanesa.

La gente de la calle quiere la paz. Ya sufrieron 15 años de guerra civil, 19 años de ocupación siria, varias invasiones israelíes, múltiples incidentes armados, atentados terroristas…

Hezbollah: la mano de hierro

Pero la clave la sigue teniendo de Hezbollah; el inquebrantable socio libanés sumado al eje Teherán-Damasco.

Si Bashar al-Assad es derrotado, Hezbollah quedará aislado de Teherán. Pero, por el contrario, podría incrementar todavía más sus arsenales –es la única milicia armada del Líbano- con los procedentes de la debacle baasista. Sus manifestaciones lo son invariablemente en apoyo del actual régimen de Damasco. Y -tal vez- estén pasando de las palabras a los hechos. Así, el diario An-Nahar publicó el viernes 27 de julio que se han detectado milicianos de diversas unidades de élite del partido chií en las regiones sirias de Qoussair, Homs, Rastane y Damasco (en la localidad de Zabadani). En cualquier caso, Hezbollah sobrevivirá al régimen del Baas sirio: es demasiado fuerte en el Líbano.

Ante semejante eventualidad, el Ministro de Relaciones Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, adelantó el pasado miércoles 25 de julio que si descubren que Siria transfiere armas químicas o biológicas a Hezbollah, Israel actuará de inmediato; lo que quiere decir que se produciría el enésimo conflicto armado entre ambos enemigos a muerte. El reciente atentado acaecido en Bulgaria, que costó la vida de varios ciudadanos israelíes, ya enervó al gobierno israelí, que responsabilizó de ello a Teherán y posteriormente a Hezbollah. Un camino parece desbrozarse: ¿acaso el de una guerra de Israel contra Irán?

Por su parte, otros incómodos actores, emergentes en Líbano, seguirán elevando cuanto puedan la tensión política: nos referimos a los grupos sunitas radicales de Hezb al-Tahrir (Partido de la Liberación), los seguidores del jeque Ahmad Al-Asir, además de los combatientes de Al Qaeda presentes en el área sirio-libanés; todos ellos enemigos a muerte del régimen baasista de Damasco. Y es que, acaso a su pesar, no pueden desatar la que sería una catastrófica escalada militar, pues carecen, al menos de momento, de milicias armadas y de la disciplina de hierro de Hezbollah. Como “cabeza radical” del sunismo en Líbano, estos nuevos actores cuentan con el apoyo de las monarquías absolutistas wahabíes. Un factor preocupante.

Los hijos de Bachir Gemayel

Volvamos al campo cristiano. Enfrentados a Michel Aun y los suyos, los cristianos de la opositora y anti siria coalición 14 de Marzo, fundamentalmente las Fuerzas Libanesas de Samir Geagea y el Kataeb de Amín Gemayel, participan preocupados, en la medida de sus posibilidades, en tan complicado tablero geoestratégico que afecta a todo Oriente Próximo.

Estos partidos combatieron ejemplarmente al ocupante sirio mediante la “Revolución de los Cedros”, dejándose para ello la piel y la sangre; derrotaron a sus representantes políticos en su día (Hezbollah, Amal, Corriente Patriótica Libre, Partido Sirio Social Nacionalista, etc.); y regresaron pacíficamente a la oposición cuando aquéllos alcanzaron el poder que hoy detentan. No llorarán por la caída del opresor sirio, pero, en cualquier caso, temen que los más radicales entre los sunitas trasladen el conflicto a su patria: harán todo lo posible para que Líbano siga en paz; precaria, pero paz en definitiva.

También confían en que la caída de Bashar al-Assad pudiera aclarar la suerte de varios miles de cristianos desaparecidos en las décadas anteriores, acaso alguno de ellos todavía hoy en las herméticas y durísimas prisiones sirias; además del esclarecimiento de la autoría y responsabilidad de los asesinatos de los políticos y activistas anti sirios antes mencionados. Y se impediría, finalmente, que Habib Chartouni, asesino de Bachir Gemayel -presidente del Líbano- y de otras 26 personas, magnicidio acaecido el 14 de septiembre de 1982 en la sede del Kataeb del barrio beirutí de Achrafieh, fuera rehabilitado tal y como pretenden algunos medios pro sirios.

La cuestión anterior, de simbólica relevancia metapolítica, que dibuja en cierto modo la siempre peligrosa relación sirio-libanesa, no puede desligarse de otra realidad: la permanencia en Líbano de casi medio millón de sirios, quienes trabajan en la construcción, el taxi, los servicios y la restauración; generalmente en puestos de trabajo despreciados por muchos libaneses. Tales relaciones e interdependencias son realmente muy intrincadas, inquietantes y de alcance, incluso, cotidiano.

Tamaña complejidad llevó, sin duda, a Amín Gemayel, ex primer ministro libanés y líder del Kataeb, a declarar el pasado 17 de enero al diario L´Orient– Le Jour, que “No es de interés para Líbano interferir en los asuntos de Siria”, tibia declaración que acredita la extrema prudencia y moderación del veterano líder maronita, advirtiendo, no obstante que, “si los fundamentalistas llegan al poder, el cambio no será positivo. El fundamentalismo es una dictadura, ya que conduce a la represión en nombre de Dios”.

Por su parte, el siempre más contundente en sus posicionamientos, Samir Geagea, líder indiscutible de Fuerzas Libanesas, ya se manifestó el pasado enero en favor de algunas de las tesis del opositor Consejo Nacional Sirio; apostando por una futura normalización de las relaciones sirio-libanesas que pasara necesariamente por un cambio de régimen.

Sus aliados sunitas del Movimiento Futuro y otros partidos de esta confesión, son unánimes en sus críticas al actual régimen sirio. Abiertamente se han posicionado en favor de los rebeldes, al igual que sus correligionarios más radicales; pero únicamente desde una perspectiva política, desautorizando en todo caso los incidentes armados que en Trípoli causaron varias decenas de muertos a primeros de junio entre sunitas radicales libaneses y alauitas partidarios del régimen baasista.

Por su parte, Walid Jumblatt, líder de la principal fuerza drusa, el Partido Socialista Popular, también socio de la 14 de Marzo, ha pedido el viernes 27 de julio la eliminación física de Bashar al-Assad: “hay que abatirlo, ni más ni menos”.

Benedicto XVI, ¿la voz que clama en el desierto?

Líbano quiere la paz. Los políticos cristianos, todos ellos, ya sean de la pro siria 8 de Marzo, o de la opositora 14 de Marzo, por encima de esas divisiones tan profundas como sangrantes, están unidos por el mismo objetivo: la salvaguarda de la democracia, la paz y la unidad del Líbano. Los cristianos son los mayores defensores de la democracia libanesa; y sin cristianos no puede haber democracia en Líbano. Por ello, las fotografías de los líderes políticos cristianos maronitas de ambas coaliciones rivales (Samir Geagea y Amín Gemayel, por un lado, junto a Michel Aun y Sleiman Franjieh) reunidos en torno al patriarca maronita Bechara Boutros Rai, difundidas con ocasión de varios encuentros, son muy significativas y esperanzadoras.

Los cristianos libaneses quieren permanecer en su milenaria patria. Tienen todo el derecho. Pero, Occidente, ¿seguirá permaneciendo impasible ante la suerte de los cristianos árabes?

Quien ya sabemos que no lo hará es Benedicto XVI, empeñado en visitar Líbano los días 14 a 16 de septiembre de 2012. Tenderá la mano a todos. Mendigará la paz. Y rezará para que los cristianos árabes arraiguen en sus patrias y en la fe de sus mayores.

Insha'Allah.

Fernando José Vaquero Oroquieta

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=24058

Nuestro ministro del Interior: un tipo muy cristiano

Nuestro ministro del Interior: un tipo muy cristiano

El ministro español del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha agitado, de nuevo, la idea de que los “exiliados” que abandonaron el País Vasco o Navarra, por presiones terroristas, puedan votar en su tierra de origen en unas indeterminadas y futuras elecciones. Y ha afirmado, el pasado miércoles 25 de julio, en un exceso de caballerosidad y bonhomía, que no hay prisa, que ello no sucederá en las próximas elecciones autonómicas vascas, pues quiere consensuarlo con los demás grupos parlamentarios, no respondiendo tal propuesta a intereses “electoralistas”. ¡Qué bondad natural! ¡Qué generosidad política!

Seguro que sus rivales nacionalistas vascos, radicales o moderados, se lo agradecerán. Y mucho. Claro que, acaso en su fuero interno, no puedan entender que tan magnánimo rival les ceda -una vez más- semejante ventajosa posición de salida. Para ellos, expertos en el juego de las distancias cortas con la mirada en la lejanía, aprovechar cada laguna legal, cada fisura institucional, cada quiebra del sistema, es un arte, una necesidad y una de las razones de sus indudables éxitos.

En Egipto se califica “hacer el cristiano” a lo que aquí, popularmente, se dice “hacer el tonto”.

Ya sabemos de las profundas y piadosas convicciones religiosas del Sr. ministro. Pero, en serio, un poco más de picaresca, por favor. Y de nervio. Y de convicciones. Tácticas, estrategia… ¿les suena? Acaso, dentro de 5 o 6 años, aquellos posibles votantes de los que habla, ya no lo sean: por haberse muerto, desentendido o… no existir ya esta España.

Tan cristiano, D. Jorge, ¿no ha oído aquello de “que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda”? ¿O lo de “ser más prudente que las serpientes y sencillo como las palomas”?

Por favor, Sr, Fernández, ¡no sea tan, tan… cristiano!

http://diarioliberal.com/DL_vaquero.htm