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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Terrorismo

Nacionalismo vasco y marxismo-leninismo: consideraciones en torno a la naturaleza de ETA (II).

El PCE(r)-GRAPO comparte con ETA un conjunto de presupuestos ideológicos y estratégicos derivados de la teoría y práctica marxista-leninista en su versión maoísta. Sin embargo no es comparable el respectivo apoyo social alcanzado. Esta constatación, ¿qué significa?

Con la pretensión de adentrarnos en la naturaleza de ETA, en el anterior artículo, publicado en el número 70 de esta publicación digital, analizábamos algunos factores significativos en la formación e historia de la organización terrorista PCE(r)-GRAPO, especialmente su vinculación al maoísmo y a la técnica de la “guerra popular y desgaste” diseñada por Mao como eficaz instrumento subversivo total. Veamos otras cuestiones que inciden directamente en la naturaleza de ETA: el impacto de la ideología y su vinculación e implicación con el nacionalismo vasco.

El factor “ideología”.

Finalizábamos el anterior texto con una pregunta. Recordemos. No pudiendo explicar la asombrosa capacidad de regeneración del PCE(r)-GRAPO, después de sus numerosas caídas, se acuñó la teoría de la infiltración, ya de la extrema derecha, ya de servicios de información extranjeros. Pero tales teorías ¿eran verosímiles? En definitiva, ¿en qué factores radicaba esa sorprendente capacidad de movilización y de regeneración?

La explicación es mucho más sencilla, que la antes propuesta, y la proporciona el historiador Pío Moa en el libro De un tiempo y de un país (Ediciones Encuentro, Madrid, 2002), donde narra sus peripecias en la extrema izquierda política española y en esa organización concreta. El factor explicativo de este fenómeno es el impacto, en un concreto colectivo humano, de la ideología, entendida como un conjunto explicativo, aparentemente racional, mediante una serie limitada de leyes sociales, económicas e históricas, de toda la realidad y actividad humanas. Ahí radica la diferencia de cualquier ideología con el cristianismo: la ideología interpreta la realidad; el cristianismo la afronta con todos sus factores en juego.

En la presentación del citado libro en el Ateneo de Gijón, realizada hace unos meses, Pío Moa resumía, en tres, las causas del atractivo del marxismo, “además de la avidez de poder y el rencor social por él fomentados”:

1)      Una explicación aparentemente científica de toda la realidad humana. En la nueva sociedad el hombre se desarrollaría plenamente, superando las alienaciones que lo limitaban. El mal radicaría en el exterior del hombre. Eliminado ese mal estructural, se implantaría una nueva sociedad. No obstante, en muchos casos, según el autor, “se creía en la supuesta ciencia porque prometía la utópica sociedad anhelada”.

2)      El carácter épico de una lucha universal contra las fuerzas enemigas del inevitable avance de la humanidad, “una reedición de la lucha de los titanes contra los dioses, el asalto a los cielos, como expresaba agudamente Marx utilizando la mitología griega”. De ese impulso brotaría un “prodigioso empuje de agresión, así como una capacidad asombrosa para mentir, calumniar, desfigurar la realidad, tácticas siempre justificadas en pro del fin grandioso”.

3)      Su éxito práctico: la implantación del comunismo en un tercio del mundo, la derrota de Estados Unidos en Vietnam, la extensión de los movimientos comunistas en todo el mundo...

Desvanecido parte del sueño comunista en los últimos años, sobrevive en occidente en algunas formas degradadas, influyendo en movimientos tercermundistas, ecologistas, feministas, radicales, antiglobalización…

La violencia del PCE(r)–GRAPO tuvo, por otra parte, algún efecto inesperado: moderó al histórico PCE y a las otras fuerzas marxistas, que buscaron diferenciarse del terrorismo ciego desatado por esa organización que no sólo no logró la ansiada insurrección, sino que generó un profundo rechazo en todos los medios sociales y la opinión pública española.

Algunos medios de comunicación, adoctrinados en muchos casos en esa misma extrema izquierda, en los aledaños del PCE o en un socialismo marxista que ahora nos suena a vetusto, no podían explicarse -no podían aceptar- que esos sanguinarios terroristas procedieran de sus mismas factorías intelectuales, del mismo humus humano e ideológico. Por ello, para justificarse, inventaron esas exóticas teorías acerca del origen e impulso del PCE(r)-GRAPO. Pese a tales intentos, la explicación era bastante sencilla, existiendo otros muchos casos similares en la historia: un grupo humano se movilizó impulsado por una lectura muy particular del marxismo, persiguiendo una sociedad utópica al igual que los demás marxistas y comunistas a lo largo de la historia, sin reparar en medios, costes y sacrificios. De hecho, hoy día, los supervivientes en activo del PCE(r) - GRAPO siguen justificando su existencia con un análisis ideológico puro y duro, alejado de la realidad, en el que repiten los tópicos manejados hace treinta años. Así afirman, todavía hoy y de manera nada realista, que “Claro que no les interesa explicar por qué los GRAPO han permanecido en la brecha durante tanto tiempo y hayan logrado más de una vez poner al Estado contra las cuerdas, pues de lo contrario tendrían que reconocer también, entre otras cosas, primero, la permanencia del régimen fascista y, segundo, la existencia en nuestro país de un partido comunista verdaderamente revolucionario, firme y bien cohesionado, que aplica una línea política justa de resistencia y no escatima ningún apoyo a la organización guerrillera” (Esos "extraños y oscuros GRAPO", artículo de Antorcha nº 3, junio de 1998, publicación digital próxima a la organización).

El ingrediente nacionalista.

Hemos constatado, con todo lo anterior, la capacidad de seducción de muchas voluntades por parte de las ideologías, por el marxismo en concreto, hasta el sacrificio personal. Pero, creemos, la mera ideología marxista no es explicación suficiente para el arraigo del MLNV en su caso. El PCE(r)-GRAPO nunca alcanzó el éxito del MLNV; no supo desarrollar una “política de masas” que le proporcionara un amplio colchón humano. Por ello, se fue extinguiendo hasta convertirse en un residuo sectario alejado por completo de la realidad, con derivaciones y comportamientos netamente mafiosos.

Pero, la pregunta que podemos y debemos hacernos, es: si PCE(r)–GRAPO y ETA comparten una parte sustancial de sus presupuestos ideológicos y estratégicos, ¿por qué el primero fracasó estrepitosamente y el segundo se consolidó?

ETA, evidentemente, también infectada por el virus de la ideología, es otra cosa. Recordemos sus orígenes. ETA nace en el seno del nacionalismo vasco, se desarrolla en ese común “humus” e incorpora en las décadas siguientes –esa es la razón de su éxito- numerosos ingredientes marxistas y cuantas novedades antisistema le permiten crecer y ensanchar su primitiva base social. ETA, por tanto, no sólo es marxismo. Es, ante todo, nacionalismo vasco, si bien, muy distinto al de sus mayores del PNV. Sin duda, esta tesis no la comparten los autores de Goiz Argi que mencionamos en el artículo anterior. Para ellos, y no sólo en los artículos citados, el MLNV instrumentaliza la cuestión nacional en aras de una estrategia revolucionaria antisistema, similar a la practicada en otros lugares de todo el mundo. Una opinión también asumida, entre otros, por el anterior lehendakari Ardanza, quien planteó a la Asamblea Nacional de su partido en febrero de 1996 la necesidad de “desenmascarar, ante las propias bases del MLNV y ante toda la sociedad, el auténtico proyecto estratégico de la actual dirección de la Izquierda Abertzale. Su carácter esencialmente revolucionario y anti-sistema, así como su intención manipuladora de la «cuestión nacional», deberán quedar al descubierto. Sería el modo más eficaz de provocar en el MLNV las contradicciones internas necesarias para que el soporte social abertzale del Movimiento comience a cuestionar el proyecto político de la actual dirección y, con él, el sentido y la utilidad de la «lucha armada»”.

En el País Vasco, la manifestación específica de la subversión marxista universal, en su vertiente marxista-leninista, sería para Goiz Argi y Ardanza, en definitiva, ETA y su MLNV. Tal organización no sería nacionalista vasca en absoluto, sirviéndose de un barniz nacionalista a efectos puramente tácticos.

Por nuestra parte, y en contra del criterio anterior, creemos que, en ETA y el MLNV, marxismo y nacionalismo se funden en una nueva teoría y práctica, en una organización social completa de nuevo cuño, generadora de un modelo totalitario de vida; una nueva sociedad en germen que avanza consolidando espacios de poder abertzale. Pero, por si hay dudas acerca de su naturaleza íntima, tendremos que remitirnos, además de lo que dicen de sí mismos, lo que dicen de ellos los demás, particularmente, los que se proclaman, por encima de todo, nacionalistas vascos. Y aquí no hay dudas.

Para la mayor parte de los actuales dirigentes del PNV y de EA, el conjunto del MLNV es, ante todo, una expresión más del nacionalismo, otra columna vertebral sobre la que construir la futura nación vasca, aunque mediante técnicas y tácticas dispares. Ese es el criterio de Xavier Arzalluz y la actual dirección jelkide. Y la prueba material de ello es el plan Ibarretxe, concebido como un acuerdo entre nacionalistas, propio de una comunidad nacionalista que intenta configurar una nación. En el libro ETA. El saqueo de Euskadi (José Díaz Herrera e Isabel Durán, Editorial Planeta, Barcelona, noviembre de 2002) en su página 669 se reproduce la transcripción de una esclarecedora conversación entre responsables del PNV y Herri Batasuna, celebrada el 26 de marzo de 1991. Xavier Arzalluz afirmó ante sus interlocutores radicales: “Nosotros somos los de siempre, nacionalistas. Sin revolución, sin marxismos ni tiros, pero con los mismos objetivos que vosotros. En el futuro, en el País Vasco sólo van a quedar dos fuerzas nacionalistas, el PNV y HB, por lo que habrá que pensar en algún tipo de colaboración”. Es decir. El PNV encarnaría el nacionalismo de siempre; mientras que el MLNV constituiría una suerte de neonacionalismo a causa de sus novedosas incrustaciones ideológicas.

Por otra parte, las organizaciones políticas y entidades de carácter cultural que no renuncian a su identidad marxista, no se reconocen en absoluto, salvo marginales excepciones, con el mundo abertzale; considerándolo, es más, una peligrosa perversión nacionalista, incluso pequeño-burguesa.

En conclusión: el MLNV es, ante todo, una organización nacionalista vasca.

Pero, en este caso, concurre otro factor que también explica, al menos en parte, el relativo éxito social y político del MLNV. Partamos de una premisa previa. No olvidemos que el nacionalismo vasco llamado moderado ha disfrutado –y disfruta- de los recursos derivados del ejercicio de una gran cantidad de competencias políticas de enorme repercusión cultural y económica (Gobierno Vasco, Juntas Forales, entes locales…) Y para ilustrar tales afirmaciones nos limitaremos a remitirnos a las muy conocidas denuncias efectuadas en este sentido, a través de decenas de casos concretos, por el citado matrimonio de periodistas en su libro. Mencionemos un aspecto muy concreto. El PNV ha empleado la euskaldunización de la sociedad como instrumento para la construcción nacional, para configurar una conciencia nacional que buena parte de la población vasca carecía. En el citado libro todo indica que la euskaldunización de la población adulta la ha dejado el PNV en manos de AEK, cuya vinculación con el MLNV es innegable. Y no es el único caso. En definitiva, el MLNV también se ha servido de espacios legales, beneficiándose de la periferia del poder de algunas instituciones públicas. Por el contrario, el PCE(r)-GRAPO nunca se aproximó en modo alguno a posiciones análogas.

Son dos, por tanto, las causas que han impedido que la violencia de ETA no quedara ahogada: un movimiento social vivo y potente que se alimenta de una realidad preexistente (el nacionalismo), que no parte de cero; y unas estructuras estatales inhibidas ante su violencia o que, incluso, le ofrecen un espacio propio en la vida pública, posibilitando experimenten nuevas fórmulas de liberación nacional y de construcción social alternativa con cierto amparo normativo.

El PCE(r)–GRAPO, como prototipo de organización marxista–leninista ortodoxa, extremadamente rígida, fue –sigue siéndolo- irrealmente dogmática. No gozó, en ningún momento, de las ventajas de las que se ha beneficiado el MLNV y que le han permitido extenderse y consolidarse: pertenencia a una superior comunidad más amplia, y cierta simbiosis con algunas expresiones del poder público detentado por los afines. No estaba anclado en la periferia de un poderoso partido comunista oficial del que poder alimentarse, sino en la marginación más absoluta, despreciado por un PCE más preocupado en su propia continuidad que por desarrollar un programa revolucionario. Y tampoco encontró tregua alguna por parte de los aparatos del Estado y de los medios de comunicación.

            Ambos factores (pertenencia a la comunidad nacionalista y proximidad al poder público detentado por los nacionalistas en el Gobierno Vasco y otras instituciones) explican las notables diferencias existentes entre las dos organizaciones terroristas, pero que se remiten, en ambos casos, al poder seductor y manipulador de una ideología totalitaria enemiga de la persona; que, en el caso de ETA, cuenta con la sorprendente complicidad de un partido burgués, antaño católico, cuya razón exclusiva de ser es el nacionalismo.

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 71 y 72, julio-agosto de 2003

Nacionalismo vasco y marxismo-leninismo: consideraciones en torno a la naturaleza de ETA (I).

ETA ostenta el dudoso mérito de mantenerse como una de las escasas organizaciones terroristas activas en Europa occidental. Otro grupo, el PCE(r)-GRAPO, también le acompañó durante bastantes años en ese camino. Sin embargo, pese a sus mortíferos efectos, nunca alcanzó un apoyo social significativo. Una comparación de la naturaleza de ambas organizaciones terroristas, ¿podría proporcionar, acaso, claves para entender la realidad política vasca?

Nacionalismo vasco y marxismo-leninismo.

Un objetivo estratégico: una Euskadi socialista, reunificada y euskaldún.

Una ideología: el nacionalismo revolucionario, entendido como la concreta praxis del marxismo-leninismo en una nación y un espacio temporal histórico.

Una técnica: la guerra popular, prolongada y de desgaste.

Una táctica actual: un frente nacionalista por el soberanismo y la territorialidad.

Un movimiento social y de masas: el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV).

Un instrumento político: Batasuna, AuB, Sozialista Abertzaleak, o la denominación que le suceda.

Una organización líder y de vanguardia: ETA.

Una dirección transversal, oculta y cohesionada.

Esta es, en resumen, la realidad descriptiva de ETA y el entorno social nacido de su impulso. Pero esta descripción no responde a una cuestión muy importante, de indudables consecuencias prácticas. ETA, por encima de todo, ¿es una organización nacionalista o, por el contrario, es netamente marxista-leninista? Una u otra respuesta puede determinar la política de alianzas entre las diversas fuerzas que se denominan nacionalistas vascas. De tratarse de una organización nacionalista ante todo, nada impide una alianza formal y material con el llamado nacionalismo moderado. De prevalecer unos componentes ideológicos y estratégicos marxista-leninistas, no sería comprensible tal alianza. En definitiva: la parcial coincidencia táctica entre PNV/EA y el brazo político de ETA, en este segundo supuesto, sería contra natura, escapando de toda lógica política.

Retrocedamos unos años en el tiempo. El lehendakari Ardanza reclamaba a la Asamblea Nacional de su partido en febrero de 1996: "nuestro primer objetivo deberá consistir en desenmascarar, ante las propias bases del MLNV y ante toda la sociedad, el auténtico proyecto estratégico de la actual dirección de la Izquierda Abertzale. Su carácter esencialmente revolucionario y anti-sistema, así como su intención manipuladora de la ‘cuestión nacional’, deberán quedar al descubierto. Sería el modo más eficaz de provocar en el MLNV las contradicciones internas necesarias para que el soporte social abertzale del Movimiento comience a cuestionar el proyecto político de la actual dirección y, con él, el sentido y la utilidad de la ‘lucha armada’".

De este texto podemos deducir varias conclusiones:

1.      Se califica a ETA de organización esencialmente revolucionaria y antisistema.

2.      Se advierte, con ello, el peligro o perversidad del MLNV; de lo que se deriva la necesidad de combatirlo.

3.      En consecuencia, propone una estrategia concreta frente al MLNV: desenmascarar el proyecto revolucionario de su dirección ante sus propias bases y así cuestionar la utilidad de la lucha armada.

4.      El análisis se realiza desde el nacionalismo: no en vano, los integrantes de ETA manipularían la cuestión nacional. Es el proyecto de nación lo que juzga la conveniencia y adecuación de un movimiento determinado al mismo. ETA, en definitiva, no sería una organización genuinamente nacionalista.

Vemos que, desde entonces, el nacionalismo vasco denominado moderado ha prescindido en la práctica de tales análisis: ha ignorado la clara advertencia de Ardanza por la que afirmaba la peligrosidad intrínseca derivada de la naturaleza marxista-leninista de ETA.

¿Qué ha ocurrido para que se haya dado este cambio?

El cambio del PNV.

Muchas cosas han sucedido desde entonces: Ardanza dejó de ser lehendakari y ante la parálisis del pacto de Ajuria Enea propuso el llamado Plan Ardanza poco antes de finalizar su mandato; se negocia y lanza el pacto de Lizarra; consecuencia de lo anterior se decreta la llamada tregua unilateral de ETA; su ruptura; el éxito electoral del PNV del 13/05/01; el Plan Ibarretxe; nuevo éxito electoral del PNV/EA el pasado día 25/05/03. En cualquier caso, todo ello indica que se ha producido un cambio histórico en la opción táctica del PNV y sus aliados de EA, apostando por la independencia y la secesión a medio plazo, cuando años atrás, se trataba más de un objetivo ideal que una aspiración realista, subordinado al final de la lucha terrorista.

Ahora, por lo tanto, el PNV opta por alcanzar la independencia, pero sin condicionarlo a la desaparición de ETA. Es más. Trata de incorporar a Batasuna a su nueva táctica. Siendo justos, esto no quiere decir que el PNV no siga considerando la necesidad de limitar el espacio político del MNLV y de eliminar, incluso, la violencia de ETA. A tal efecto ha optado por la vía del “vaciamiento electoral” de Batasuna. Y para ello se está sirviendo de los beneficios derivados de su deslegalización, intentando aglutinar la mayor parte del voto abertzale radical, por una parte y, por otra, tratando de proporcionar una alternativa política secesionista que satisfaga a esos miles de votos “prestados” y les impida volver a Batasuna o entidad que le sustituya. En este sentido, el Plan Ibarretxe es la respuesta a esa captación de voto abertzale, habiendo cosechado buenos resultados en los comicios municipales y forales del pasado 25 de mayo.

            Sin duda existe un “tira y afloja” entre el PNV y Batasuna: ambos intentan liderar la estrategia nacionalista. No parece que haya un acuerdo previo, por lo que cada una de esas fuerzas intenta arrastrar a su propia táctica, por las buenas o por la fuerza de los hechos, a la otra. El objetivo sería el mismo: la independencia. Pero en el ritmo y los medios no parece que haya acuerdo. El MLNV y Batasuna emplean todo tipo de medios y su opción es una ruptura unilateral e inmediata. El PNV opta por una estrategia gradualista en la que el agotamiento del techo autonómico y la “soberanía compartida” serían fases intermedias tendentes a ese fin último. Pero, en todo caso y consideraciones tácticas al margen, sigue siendo fundamental determinar y esclarecer la verdadera naturaleza de ETA; si bien la evolución descrita parece indicar que, para el PNV/EA, ETA es una organización genuinamente nacionalista.

            Para esta labor de discernimiento vamos a mirar a nuestra reciente historia, realizando una cierta comparación de ETA con la organización terrorista marxista-leninista PCE(r)-GRAPO, en un intento de encontrar claves explicativas de esta cuestión.

Organizaciones terroristas en la historia reciente de España.

            ETA es la organización terrorista que cuenta con la trayectoria más larga y mortífera de la reciente historia española. Han existido otras (recordemos a los grupos libertarios, Terra Lliure, el FRAP, los grupos armados nacionalistas gallegos, los grupúsculos “ultras”), pero sólo el PCE(r)-GRAPO se le asemeja en longevidad y eficacia; no en vano, ambas organizaciones se vienen enfrentando, al Estado democrático español con las armas en la mano.

Sin embargo, su entidad y arraigo social respectivos apenas son comparables. Los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), brazo armado de una organización “política”, el Partido Comunista de España (reconstituido), resultaron especialmente mortíferos en los primeros años de la transición española a la democracia. Sus acciones de mayor impacto, social y político, fueron los secuestros simultáneos de Oriol y del general Villaescusa en el año 1977.

Aunque primó la “lucha armada”, el PCE(r) también trató de desarrollar en su entorno unas “organizaciones de masas”, como parte de una estrategia que pretendía englobar a diversos sectores sociales en una dinámica revolucionaria, encuadrados en diversos “frentes”: armado, estudiantil, etc. Recordemos, así, a la ODEA (Organización Democrática de Estudiantes Antifascistas), que apenas logró captaciones y que, en realidad, agrupó, bajo ese manto, a los militantes del PCE(r)-GRAPO de la Universidad.

            De hecho, la única organización “de masas” que gozó de cierta continuidad fue la -todavía existente- Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos (AFAPP), una entidad constituida a semejanza de las Gestoras Pro-Aministía, estructurada en torno a los presos de la organización y que, por propia definición, nunca podría extenderse más allá de su medio humano natural. Otra sección del partido, que gozó de notable relevancia, fue la del “aparato de prensa y propaganda”, capaz de editar durante años, peses a las reiteradas y sucesivas “caídas”, unos medios impresos de notable calidad tipográfica, lo que contribuyó alimentar al “mito GRAPO”. Fue la “lucha armada”, no obstante, la que absorbió la mayor parte de las fuerzas generadas por esa organización, subordinándose todos los demás “brazos” –apenas desarrollados- a las necesidades de la estrategia “acción-represión-acción”.

La ideología del PCE(r)-GRAPO se basaba en una particular interpretación del marxismo-leninismo-maoísmo, adaptada –supuestamente- a la realidad española, si bien llegó a experimentar, en un momento posterior, un efímero “giro pro-soviético”. A su juicio, España era un Estado fascista dominado por una estrecha oligarquía, pese a sus apariencias democráticas, que sólo podía combatirse con la “lucha armada”. Las masas obreras y campesinas, completamente alienadas, anhelarían un partido-vanguardia que liderara la ineludible revolución proletaria. La organización histórica y mayoritaria del tradicional entorno marxista revolucionario, el Partido Comunista de España (PCE), así como los demás grupos comunistas (existían, por entonces, una veintena de ellos así denominados, trotkistas, maoístas, pro-albaneses, marxistas-leninistas); todos errarían en sus diagnósticos y estrategias, siendo rehenes de sus equivocadas interpretaciones del marxismo científico. El PCE(r)–GRAPO consideraba que acatar la legalidad no sólo no facilitaba avanzar hacia el socialismo, sino que lo retardaba, integrando a los comunistas “posibilistas” en el sistema burgués, neutralizándose así su empuje revolucionario. Por ello, esta pequeña organización comunista puso el acento en la lucha armada casi exclusivamente. Transcurridas casi tres décadas desde entonces, el histórico PCE apenas sobrevive, no habiendo alcanzado sus objetivos, diluyéndose en una etérea Izquierda Unida. La inmensa mayoría de grupúsculos marxistas, por su parte, han desaparecido y el PCE(r)–GRAPO, que todavía hoy sobrevive a duras penas, no es comparable al de entonces.

            ¿Cuál era la base teórica que impulsaba la ciega lucha terrorista de ese puñado de fanáticos?

La Guerra Prolongada y de Desgaste.

Encontramos claves explicativas en diversos libros, de orientación y elaboración muy distintas: Historia del PCE(r) y de los GRAPO (Juan García Martín, Madrid, Contra Canto, 1984), GRAPO: los hijos de Mao (Rafael Gómez Parra, Madrid, Fundamentos, 1991) y De un tiempo y de un país (Pío Moa, Madrid, Encuentro Ediciones, 2002). Pero, para la labor que nos hemos propuesto, nos remitiremos especialmente a los criterios desarrollados en diversos artículos de la revista digital Goiz Argi, de orientación nacionalista vasca moderada, en la que se han publicado, entre otros, agudos y profundos análisis acerca de la naturaleza de ETA y el MLNV. Es el caso de los de Imanol Lizarralde Divídete y vencerás (Nº 19, noviembre de 2001), Tres libros sobre el MLNV (Nº 23, junio de 2002) ¿Qué es el MLNV? – I (Nº 26, marzo de 2003), y ¿Cómo se reorganiza la estrategia del “soberanismo revolucionario” tras el 13 M? (de Joxan Beloqui, Nº 23, junio de 2002).

Estos autores consideran que la base teórica empleada por ETA, durante todos estos años, es la denominada Guerra Prolongada y de Desgaste; una técnica estratégica ideada hace seis décadas por Mao, empleada por decenas de organizaciones de todo el mundo, y reflejada en su texto “Sobre la Guerra Popular y Prolongada” (1942).

A partir de este volumen, especialmente en la década de los 60, numerosos grupos armados hicieron propia la teoría del nacionalismo revolucionario como aplicación del marxismo-leninismo en su respectivo espacio nacional, y la guerra popular y prolongada como técnica de insurrección y combate.

La mayoría de teóricos e impulsores de esos movimientos se encontraron con un dilema estratégico común: ¿cómo enfrentarse con posibilidades de éxito a todos los recursos humanos y materiales de los aparatos colonial o estatal? Conforme las reflexiones de Mao, se pretendía implicar a toda la población –quisiera o no- en la lucha (recordemos la llamada “socialización del sufrimiento”), con la pretensión de agotar al enemigo, humana, material y anímicamente, a través de la prolongación de una violencia extrema.

Esta estrategia fue empleada con éxito en China por los comunistas, por el FLN en Argelia, etc. El éxito más espectacular, con todo, fue el alcanzado en Indochina, donde los aliados locales de los norteamericanos fueron derrotados, finalmente, al igual que los propios yanquis.

Esta estrategia no concibe un combate militar clásico. No se trata de derrotar al enemigo en el menor tiempo posible y en un escenario convencional de frentes concretos y posiciones fijas. Aquí el tiempo y el espacio ya no importan, al menos de la misma manera que en las concepciones clásicas. Tampoco sirve la tradicional división entre combatientes y población civil: para el maoísmo, todos están implicados directamente en la lucha. Había que mantener el conflicto durante un largo periodo de tiempo, con el objetivo de desmoralizar al enemigo. Ello implicaba avances y retrocesos que permitieran al movimiento revolucionario consolidarse progresivamente generando, a su vez, una incipiente nueva sociedad en la que política, guerra y revolución fueran conceptos inseparables. Teoría y práctica caminarían juntas de la mano del fusil y su fruto sería una nueva organización social y un nuevo tipo humano.

En definitiva, la acción de ETA respondería a unas concretas pautas teóricas, que habían mostrado su “eficacia” en diversos lugares del mundo, y que también son compartidas, en buena medida, por un PCE(r)–GRAPO que en su origen se caracterizó como una fracción maoísta ortodoxa, dentro de la escisión comunista entre pro-soviéticos y pro-chinos.

La capacidad terrorista del PCE(r)-GRAPO, que se arrastra penosamente hasta hoy mismo, desconcertó a los analistas. No podían comprender su capacidad de regeneración después de las numerosas caídas que afectaron a la mayor parte de sus órganos centrales y comandos operativos. Por ello se acuñó la teoría de la infiltración, ya de la extrema derecha, ya de servicios de información extranjeros. Pero, realmente, tales teorías ¿eran verosímiles?

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 70, junio de 2003.

ETA y el cristianismo.

Un breve análisis sobre la evolución de las relaciones vitales del entorno de ETA con el cristianismo.

 

Un análisis de ETA.
Según fuentes periodísticas del mes de mayo, en ZUTABE, publicación interna de la organización terrorista ETA, cabeza del autodenominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV, en lo sucesivo), se recogió recientemente un análisis de dicho grupo acerca del papel jugado por la Iglesia católica vasca en el “conflicto” existente en el País Vasco. Dicha reflexión concluía afirmando que la equidistancia, a su juicio, característica de la Iglesia católica en esta compleja situación, se estaba modificando, al deslizarse en un sentido determinado, lo que le incapacitaría, en el futuro, para el papel de intermediación que podría jugar; tal como ya lo ha hecho, parece ser, en alguna ocasión.
En la ya larga historia de ETA, han sido muy escasas las referencias efectuadas, de forma directa, a la Iglesia católica en su conjunto. Por ello, intentaremos reflexionar en torno a la evolución experimentada por el entorno de ETA con el cristianismo.

 

En los orígenes de ETA.
El Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), primero en la historia y principal representante del espectro político nacionalista todavía hoy, era una fuerza confesional católica sin lugar a dudas. Su primer lema era “Jaungoikoa et Legizarra” (Dios y Leyes viejas, fueros) y en los comicios republicanos de 1936 su estrategia electoral se basó, en gran parte, en la defensa de la religión católica.
El 30 de noviembre de 1930 se fundó una pequeña agrupación política que aspiraba a un nacionalismo aconfesional, liberal, republicano y democrático, interesado en profundas reformas sociales: Acción Nacionalista Vasca (ANV), cuyos continuadores forman parte actualmente de Herri Batasuna.
Desde sus inicios, en el conjunto del autodenominado MLNV, se ha producido un progresivo distanciamiento respecto de todo lo que significa la Iglesia católica. Apenas hay católicos en el MLNV y, los que lo son, están en bastantes casos vinculados a las llamadas “Comunidades Cristianas Populares” y a la “Iglesia popular”. La mayoría “pagana”, por definirla de alguna manera, no sólo no se reconoce en las creencias de sus padres y abuelos sino que, de forma explícita, ha desarrollado una fuerte crítica a la Iglesia católica. Al catolicismo, incluso, algunos llegan a calificarlo como “religión extranjera”, llevándoles, en la búsqueda de una supuesta identidad propia precristiana, a la reinvención del presunto paganismo originario de sus ancestros, concibiendo discutibles prácticas medievales como residuos del mismo anegados por la Inquisición y los agentes de la Iglesia “romana”.

 

La evolución ideológica de ETA.
Conforme evoluciona y se separa del partido-madre, ETA absorbe nuevas tendencias ideológicas y sociales presentes en el panorama del momento: progresismo pseudo-católico, marxismo en sus diversas interpretaciones (leninismo, maoísmo, troskismo), internacionalismo, anticolonialismo, etc. Ha absorbido cuantas “modas culturales” han surgido en las últimas décadas: contestación, ecologismo, liberación sexual y “antipatriarcal”, liberación de la mujer, crítica simbólica y antropológica de la religión, movimiento “okupa”, rock radical. Esa capacidad de adaptación le ha permitido una constante renovación y recomposición de cuadros y la ampliación de su base de apoyo, especialmente, en los medios juveniles, pese a los “golpes” policiales sufridos. Esa militancia, tanto la de los fundadores como la de sus sucesores, educada en colegios católicos buena parte de ella, cambió unos dogmas por otros progresivamente, resultando de esta evolución un tipo humano que no estaba en total ruptura con el modelo vital y cultural previo. Cambiaron catolicismo por marxismo-leninismo, caridad por activismo, celibato por clandestinidad.
Por el contrario, la nueva generación de activistas, a la que proporciona un rostro la organización Haika (ilegalizada recientemente por el Juez de la Audiencia Nacional Garzón) carece de tales referencias vitales, lo que ha llevado a Arnaldo Otegui a reconocer al lehendakari Ibarretxe que están “totalmente desideologizados y sin un horizonte claro”. Sin embargo, esa reflexión de Otegui, perteneciente a una generación anterior de militantes que no se reconoce en sus retoños, no corresponde del todo a la realidad, siendo producto de sus condicionamientos ideológicos.
El nuevo activista de ETA y su entorno ya no es un convencido, y muy formado, marxista-leninista, como lo fueron sus “mayores”; pero evidentemente sí que es un abertzale radical.
Este nuevo tipo humano es el resultado de una dinámica vital  y educativa desarrollada en las múltiples instancias asociativas y movilizadoras del autodenominado MLNV. Los jóvenes de Haika y su entorno de influencia han nacido, en buen número, en el seno de familias ya nacionalistas y muy radicalizadas. Sin convicciones religiosas, se les ha inculcado -desde la cuna- una visión nacionalista omnicomprensiva y con múltiples expresiones: recreativas, lúdicas, políticas, educativas, sindicales…
Una mentalidad libertaria, lindante con el nihilismo, ha ido modelando, poco a poco, a estos jóvenes, absorbiendo los nuevos dogmas antiautoritarios destilados desde las factorías “sesentayochistas”:  feministas, ecologistas radicales, etc. También les caracteriza una instintividad muy primaria y “libre”, especialmente en lo que a la faceta afectiva y de desarrollo de la sexualidad se refiere.
Del medio familiar, pasaron a escuelas y colegios donde contactaron con Jarrai (ahora, Haika) o Ikasle Abertzaleak. De ser jóvenes trabajadores, se encuadraron en Gazte LAB (las juventudes del sindicato abertzale próximo a ETA). Si estaban interesados por la militancia ecologista, ahí estaba Eguzki para encauzar sus entusiasmos. Para las feministas: Egizan. Si se decantaban por la militancia internacionalista, Askapena les orientaría. De estar interesados en las múltiples manifestaciones problemáticas de la elaboración, consumo y tráfico de drogas, Askagintza les encuadraría. Incluso se fundó una organización dirigida a los niños: Kimuak (brotes), cuyo modelo eran los “pioneros”. Y no hemos hablado, todavía, del movimiento de las “Gazte Asamblada” (asambleas de jóvenes, organizadas desde Haika) presentes en pueblos y barrios, así como de otras agrupaciones en las que participan con especial incidencia: asociaciones de vecinos, grupos deportivos y montañeros, asociaciones de danzas y centros folklóricos, ikastolas para adultos, etc.
Todo ello, además, acompañado con los viajes de apoyo a los presos de ETA por España y Francia, las movilizaciones semanales, las manifestaciones “nacionales” que periódicamente se convocan, la participación en piquetes huelguísticos, la formación recibida en las “Mendi-martxa” que anualmente convoca Jarrai-Haika en las fechas correspondientes a la cristiana Semana Santa, las celebraciones festivas de todo tipo, los conciertos de “rock radical” vasco, los “viajes solidarios” a Iparralde y América Latina, la participación en “peñas” y cuadrillas”, etc.
Este estilo de vida también tiene elementos externos fácilmente reconocibles. Es el caso de la estética “neo-hippy” y “grunge” que les caracteriza: ropas amplias de algodón y vivos colores con símbolos étnicos, peinados africanos, pulseras de cuero, pañuelos palestinos, tatuajes, etc.
Otro aspecto a tener en cuenta es el consumo masivo, entre estos jóvenes, de derivados de la marihuana y alucinógenos de diverso tipo. La heroína y cocaína se consideran en esta subcultura como “drogas españolas”, cuyo objetivo es adormecer a la juventud combativa de Euskadi. Por el contrario, los alucinógenos encajarían con la primitiva sociedad rural vasca pre-cristiana, una cultura agraria familiarizada -supuestamente- con las plantas medicinales, los hongos alucinógenos, etc.
Pero buena parte de tales ingredientes ideológicos y culturales los encontramos en otras latitudes y circunstancias. Es el caso de la izquierda anarcoide y antiglobalizadora que, ya carente de modelos a los que imitar, se manifiesta con inusitada violencia con ocasión de la celebración de diversos acontecimientos, caso de foros  como el celebrado en Seattle y Praga. Con actitudes próximas al nihilismo vital, conjugan la estética mencionada con convicciones libertarias, el empleo de nuevas tecnologías (de forma subversiva, bloqueando, por ejemplo, el portal de Yahoo o accediendo a ordenadores centrales de diversas instancias representativas del poder bancario o estatal), la coordinación internacional para movilizaciones puntuales y la solidaridad con causas tan dispares como la lucha de los independentistas kurdos o la guerrilla zapatista.
           
Reflexiones finales.
            Hasta aquí hemos visto, en rápidos trazos, el “humus” del que se alimenta un sector importante de la juventud vasca y navarra.
Si algunos representantes cualificados de la Iglesia católica, todavía, han sido interlocutores en recientes intentos de mediación y negociación entre “las dos partes”, ha sido así, no tanto por el peso real de la Iglesia en el conjunto de la sociedad vasca, mermado y claramente decreciente, sino por su parentesco personal concreto con miembros destacados del autodenominado MLNV. La Iglesia católica no es el “cemento” de la sociedad vasca desde hace ya varias décadas. También la mentalidad relativista – consumista ha calado en grandes sectores de la misma. Por otra parte, la confrontación entre nacionalistas y no nacionalistas, que también se ha dado en el seno de la Iglesia, poco a poco y en buena medida, de la mano de los nuevos obispos, está dando lugar al intento de creación de un nuevo sujeto cristiano, cuya preocupación primaria sea la “nueva evangelización” y la misión en esta sociedad.
Y no olvidemos que, pese a ese pesimista diagnóstico, la Iglesia católica es, casi, la única realidad social vasca capaz de movilizar y reunir tanto a nacionalistas como a no nacionalistas, lo que le proporciona una potencialidad que no debe ignorarse.
ETA ha creído percibir un cambio en el seno de la Iglesia, lo que le ha llevado a las reflexiones con las que iniciábamos este artículo. Un análisis de consecuencias imprevisibles.
Por ello, la petición de conversión de los terroristas, realizada por los obispos vascos y el de Navarra, es una propuesta realista con la mirada puesta en la nueva evangelización.
            Esta es, en apretado resumen, la situación actual de las relaciones del entorno de ETA con la Iglesia católica. Tengamos en cuenta, en cualquier caso, que es constante la práctica y justificación, por parte de ese “mundo”, de acciones terroristas con resultado de numerosos muertos y víctimas de todo tipo, siendo tal tipo de “lucha” un elemento fundamental en la estrategia desarrollada por ETA y su entramado. Sin duda, este último factor ha sido determinante para que el cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, afirmara el día 23 de abril de 2001, que no pueden denominarse cristianos quiénes apoyan a ETA y a su entorno.

 

Alfa y Omega, Nº 261/ 24-V-2001
Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 47 – 48, julio – agosto de 2001.
Reproducido en la web del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (geocities.com/coviteweb).

El “homo abertzalensis”.

Un nuevo tipo de terrorista ha hecho sangrienta aparición con motivo de la ofensiva desatada por ETA. Sus presupuestos ideológicas y vitales explican este fenómeno.

 

Los jóvenes de Haika.
Un nuevo tipo humano, fraguado desde hace varias décadas en el amplio entorno humano de ETA, ha hecho dramática aparición en el País Vasco. La nueva hornada de activistas incorporados a ETA desde la escuela de JARRAI-HAIKA, fundamentalmente, nos ha revelado un nuevo tipo de terrorista: de escasa formación ideológica, poco disciplinado,  muy radical, imprevisible, voluntarista, violento, poco cuidadoso con las medidas de seguridad internas de una organización que las había depurado corrigiendo múltiples errores, etc.
            Pero esa falta de preparación política no es incompatible con la posesión de firmes convicciones ideológicas, que en este caso son evidentes: nacionalismo extremo e izquierdismo radical. El nuevo activista no es un convencido y muy formado marxista – leninista, como lo fueron sus “mayores”, pero evidentemente sí que es un abertzale radical.

 

Un estilo de vida total.
            Este tipo humano, del que los nuevos terroristas son la punta del iceberg, es el resultado de una dinámica vital desarrollada en las múltiples instancias asociativas y movilizadoras del autodenominado MLNV. Los jóvenes radicales han nacido, en buen número, en el seno de familias ya muy radicalizadas que, sin convicciones religiosas, les han inculcado una mentalidad nacionalista omnicomprensiva y de múltiples expresiones: recreativas, lúdicas, políticas, educativas, afectivas, simbólicas, sindicales…
            Una mentalidad libertaria, lindante con el nihilismo, ha ido modelando, poco a poco, a estos jóvenes, absorbiendo los nuevos dogmas antiautoritarios destilados desde las factorías ideológicas “sesentayochistas”:  feministas, ecologistas radicales, etc. También les caracteriza una instintividad muy primaria, especialmente en lo que a la afectividad y desarrollo de la sexualidad se refiere.
            Con la caída del muro de Berlín, la izquierda radical ha perdido, además de unos regímenes concretos a los que remitirse, las referencias doctrinales de un marxismo - leninismo dogmático que marcaron a una generación de activistas izquierdistas en todo el mundo; también a buena parte de los militantes históricos de ETA y del resto del MLNV. Esa militancia, tanto la de los fundadores como la de sus sucesores, educada en colegios católicos buena parte de ella, cambió unos dogmas por otros progresivamente, resultando de esta evolución un tipo humano que no estaba en total ruptura con el modelo vital y cultural previo. Cambiaron catolicismo por marxismo-leninismo, caridad por activismo, celibato por clandestinidad.
            Por el contrario, la actual generación de activistas carece de tales referencias vitales e ideológicas, lo que redunda en un mínimo sentido de la disciplina personal y colectiva, a lo que también ha contribuido el envalentonamiento generado por la impunidad que ha rodeado a las expresiones de la “kale borroka”.
            Del medio familiar pasaron a escuelas y colegios donde contactaron con JARRAI o Ikasle Abertzaleak. De ser jóvenes trabajadores, se encuadraron en Gazte LAB (las juventudes del sindicato abertzale próximo a ETA). Si estaban interesados por la problemática ecologista, ahí estaba EGUZKI para encauzar sus entusiasmos. Para las feministas: EGIZAN. Si se decantaban por la militancia internacionalista, ASKAPENA les orientaría. De estar interesados en las múltiples manifestaciones problemáticas de la elaboración, tráfico y consumo de drogas, ASKAGINTZA les encuadraría. Incluso se fundó una organización dirigida a los niños: KIMUAK (brotes), cuyo modelo eran los “pioneros”. Y no hemos hablado, todavía, del movimiento de las “Gazte Asanblada” (asambleas de jóvenes) organizadas en pueblos y barrios y teledirigidas desde Haika, asociaciones de vecinos, grupos deportivos y montañeros, asociaciones de danzas y centros folklóricos, ikastolas para adultos, etc.
            Y todo ello, además, complementado con los viajes en apoyo a los presos de ETA por toda España y Francia organizados por Gestoras Pro-Aministía y SENIDEAK, las movilizaciones semanales “a favor de los presos”, las manifestaciones “nacionales” que periódicamente se convocan, la participación en piquetes huelguísticos, la formación recibida en las “Mendi-martxa” que anualmente convoca JARRAI en las fechas correspondientes a la cristiana Semana Santa, las celebraciones festivas de todo tipo, los conciertos de “rock radical” vasco, los “viajes solidarios” a Iparralde y América Latina, la participación en “peñas” y cuadrillas”, etc.
            Este estilo de vida también tiene elementos externos fácilmente reconocibles. Es el caso de la estética “neo-hippy” y “grunge”: ropas amplias de algodón y vivos colores con símbolos étnicos, peinados africanos, pulseras de cuero, pañuelos palestinos, etc.
            Otro aspecto a tener en cuenta es el consumo masivo, entre estos jóvenes, de marihuana y alucinógenos de diverso tipo. La heroína y cocaína se consideran “drogas españolas” cuyo objetivo es adormecer a la juventud combativa de Euskadi. Por el contrario, los alucinógenos encajarían con la primitiva sociedad rural vasca pre-cristiana, una cultura agraria familiarizada –supuestamente- con las plantas naturales, los hongos alucinógenos, etc. Esta circunstancia proporciona una imprevisibilidad en los comportamientos que neutraliza, en parte, la capacidad movilizadora de muchos de estos jóvenes, perdiendo fiabilidad. De hecho, tal percepción empieza a preocupar en el MLNV, hasta el punto de que un documento interno afirma que “no es compatible el compromiso político con el trapicheo”, tal como ha informado Alfonso Rojo en el diario “El Mundo” el día 30 de marzo en su página 14, llegando a calificar el problema de la droga como un cáncer.

 

La nueva “internacional radical izquierdista”

            Buena parte de los ingredientes ideológicos y culturales que hemos descrito, en los párrafos anteriores, los encontramos en otras latitudes y circunstancias.
            Es el caso de la izquierda “anarcoide” y “antiglobalizadora” que, ya carente de modelos a los que imitar, se manifiesta con inusitada violencia con ocasión de diversos acontecimientos, caso de foros  como el celebrado en Seattle y Praga. Con actitudes próximas al nihilismo filosófico y vital, conjugan la estética mencionada con convicciones libertarias, el empleo de nuevas tecnologías (de forma subversiva, bloqueando, por ejemplo, el portal de Yahoo o accediendo a ordenadores centrales de diversas instancias representativas del poder bancario o estatal), la coordinación internacional para movilizaciones puntuales y la solidaridad con causas tan dispares como la lucha de los independentistas kurdos o la guerrilla zapatista.

 

Algunas reflexiones.
            Los expertos antiterroristas han valorado, como un factor novedoso, la irrupción de este nuevo tipo de activista, expresión del cambio humano experimentado en las bases del MLNV. Estos bisoños terroristas pueden “caer” con cierta facilidad, como consecuencia de sus errores, falta de preparación e indisciplina. Pero también pueden causar mucho daño, lo que puede explicar los últimos atentados que, por tratarse de acciones mal diseñadas, han resultado indiscriminados, provocando víctimas no buscadas.
            Toda organización humana, que pretende su continuidad en el tiempo, perfecciona sus mecanismos internos en aras de ese fin. ETA también lo intentará con toda seguridad, pero, y la pregunta es decisiva para el futuro, ¿lo logrará pese a las características vitales y humanas de sus nuevos activistas?
            Por último, consideramos que, vistas las anteriores reflexiones, el “homo abertzalensis” es una variedad local, muy pegada al terreno y de características algo peculiares, del “homo sesentayochensis”.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 44, abril de 2001.

Los presos de ETA: termómetro del “conflicto” vasco.

El acercamiento y reagrupamiento de los presos de ETA en las prisiones del País Vasco y Navarra,  son dos de las reivindicaciones históricas del autodenominado MLNV y su principal palanca movilizadora. Por otra parte, persiste la política de dispersión de los presos de ETA desplegada por el Gobierno socialista y mantenida, actualmente, por el Partido Popular. Aquí veremos algunos aspectos relativos a la situación real de los presos de ETA y su papel en el llamado “conflicto” vasco.
Introducción.
            El intento de fuga protagonizado, recientemente, por el miembro de ETA Igor Solana en la prisión alavesa de Nanclares de Oca, ha situado en primera plana de la actualidad informativa algunas circunstancias de la situación de los presos de esa banda terrorista en las prisiones españolas.
            Por otra parte, también se sacó a relucir el tema con ocasión de una declaraciones realizadas, el pasado día 27 de enero, por el ex magistrado del Tribunal Supremo y consejero de Estado José Luis Manzanares quien manifestó en el programa “el primer café” de Antena 3 que: “la represión judicial contra el terrorismo no es seria en España”. Cuestionó, igualmente, la aplicación real de la libertad condicional y la concesión del tercer grado penitenciario a los presos de ETA, realidad que afecta tanto a los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria como a la propia Administración.
            No es un tema desconocido o poco tratado por los medios de comunicación españoles. Ya el pasado 27 de noviembre de 2000, el diario madrileño “La Razón” dedicó al tema dos páginas exclusivas, con motivo de que los fiscales de Madrid denunciaron que los presos de ETA gozaban, a su juicio, de privilegios e impunidad en las cárceles. Refiriéndose a la situación de las prisiones madrileñas, los fiscales consideraban adecuada la propuesta de creación de un Juzgado de Vigilancia Penitenciaria en la Audiencia Nacional, especializado en los asuntos concernientes a los presos pertenecientes a bandas armadas. Ello podría conseguir una unificación del criterio judicial aplicable en asuntos como la obtención de redenciones extraordinarias pese haber incurrido en múltiples procedimientos disciplinarios (que por no haberles notificado se admite, lo que implica un sustancial acortamiento de su tiempo real de condena), los aspectos relacionados con la celebración de comunicaciones (“vis a vis” y llamadas telefónicas), etc. En dicho artículo se afirmaba, por último, que el colectivo de funcionarios de prisiones se encontraba desmoralizado.

 

La denuncia de un sindicato de funcionarios de prisiones.
Ahondando en estos temas, el número 86, correspondiente a enero de 2001, de la revista del sindicato mayoritario de los funcionarios de prisiones españolas, ACAIP (Agrupación Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias), ha puesto sobre la mesa su propia versión acerca de esta problemática.
            En un artículo publicado en sus páginas 27 a 29 se denuncia la situación de inoperancia de los directivos de muchos Centros Penitenciarios, lo que ha permitido que los presos de ETA disfruten de un régimen de vida que se sale en muchos aspectos de lo reglamentario.
            El artículo concreta varios de esos presuntos desajustes: un etarra por celda en contraste con la mayoría de los internos que generalmente la comparten con otro recluso, internos clasificados en artículo 10 o primer grado (régimen de aislamiento) cumpliéndolo en módulos de vida ordinaria sin apenas limitaciones horarias ni otro tipo de restricciones, línea directa con los directores o subdirectores en la resolución de “sus cosas”, la falta de apoyo que sufren estos funcionarios por parte de su Dirección General de Prisiones ante las denuncias de torturas y, por último, la poca participación de personal penitenciario especializado en la elaboración de los informes que ilustran –previamente- muchas de las comprensivas decisiones de los Jueces ante las pretensiones de los presos de ETA.
            Podemos, por ello, preguntarnos si existe un trato privilegiado a este tipo de presos o, por el contrario, esta situación, extraña y ajena para la mayoría de los ciudadanos, es fruto de un contexto en el que confluyen circunstancias excepcionales.
            De entrada, podemos afirmar que se trata, sin duda, de una situación compleja desbordada por varios factores: la concreta práctica judicial (no existe unanimidad en muchas de las decisiones adoptadas por las diversas instancias judiciales), la multiforme realidad penitenciaria en la que “cada prisión es un mundo” y, por último, la acción y presión del entorno de apoyo a los presos de ETA.

 

La política de “dispersión” de los presos de ETA.
            Los reclusos pertenecientes a la banda ETA (cuyo número, en las prisiones españolas, alcanza aproximadamente el de 450) son objeto de una atención extraordinaria desde el conjunto de organizaciones del llamado MLNV.
            Siempre ha sido así, pero esa atención prioritaria, especialmente, se evidenció a partir de la puesta en marcha de la política de “dispersión” de estos presos por parte del Gobierno socialista, cuya finalidad era intentar controlar el llamado “frente carcelario” de ETA, romper la unidad de sus integrantes y favorecer la “reinserción” individual de algunos de sus antiguos integrantes. Un ataque tan directo contra la línea de flotación de ETA no podía quedar sin respuesta. Por ello, poco a poco, de forma muy trabajosa y con una constancia admirable, las organizaciones del autodenominado MLNV diseñaron una estrategia de respuesta a largo plazo, que podría resumirse en varias consignas: apoyo incondicional a los presos, empleo de TODOS los medios al alcance, movilización permanente, presión.
Sin entrar de lleno en un análisis de esta política antiterrorista, se puede concluir que la misma, en buena medida, se encuentra hoy día agotada: la unidad de los integrantes del autodenominado “colectivo de presos políticos vascos” es evidente y apenas se han producido abandonos de la organización en los últimos años. Y para que se pueda hacer esta valoración, es preciso conocer la situación real de los presos de ETA y las labores de apoyo (también puede entenderse que se trata de una evidente “presión” cuyo objetivo último es mantener la disciplina de los “militantes” encarcelados e impedir deserciones) que se viene realizando a lo largo de todos estos años.

 

 La situación real de los presos de ETA.
Los presos de ETA disfrutan, en primer lugar, de un importante apoyo por parte de sus abogados, que les permite “exprimir” la normativa penitenciaria. Varios despachos de abogados están entregados, en cuerpo y alma, con empleo de abundantes medios, a la causa de sus presos: Ione Gorizelaia en Bilbao, Iñigo Iruin en San Sebastián, Txemi Gorostiza en Pamplona, etc. Otros abogados, ya en un segundo plano, pertenecientes a turnos de oficio penitenciarios así como a algunas asociaciones de apoyos a presos (Salhaketa), también hacen sentir los efectos de su persistente labor jurídica, entre los muros de las prisiones y los despachos de los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria y Audiencias Provinciales, con notable eficacia. Así, realizan un seguimiento exhaustivo de la génesis, elaboración, y contenidos de cada una de las resoluciones judiciales que, en las distintas instancias, se emiten, mediante una presencia personal y una sutil presión sobre los funcionarios judiciales y los propios jueces (en ocasiones, no tan sutil). Ese constante trabajo les permite extraer todas las consecuencias beneficiosas de la normativa penitenciaria, sirviéndose de las contradicciones materiales y de las lagunas reglamentarias; lo que no siempre es posible para el resto de los internos, al carecer éstos de unos apoyos humanos tan entregados como especializados.
            Por otra parte, existen, en muchas prisiones, cauces “informales” de comunicación entre representantes del “colectivo de presos políticos vascos”, tal como ellos mismos se denominan, y la dirección de algunos centros penitenciarios. El director, un subdirector, un educador que goce de crédito; será la persona, que por parte del equipo directivo de una prisión,  periódicamente hablarán con representantes del “colectivo” sobre asuntos de interés común, para buscar un “status quo” que haga más llevadera la vida cotidiana. Esa es una realidad que genera frutos: un preso de ETA por celda, llamadas telefónicas extraordinarias, comunicaciones extraordinarias adicionales, coladas con jabón y suavizantes para los miembros de la banda en la propia lavandería del centro, adquisiciones de comida del exterior, espacios propios de convivencia bajo fórmula de talleres ocupacionales, etc. Y en la configuración de ese régimen de vida real también influyen, de forma notable, las resoluciones emitidas, vía queja, por los Jueces de Vigilancia Penitenciaria y las Audiencias Provinciales, autorizándoles, por ejemplo, la tenencia de ordenador personal en su celda, comunicaciones de convivencia (en sala sin rejas ni cristales) con la pareja habitual aunque no tengan hijos en común, traslados a otros centros para que mantengan relaciones con sus parejas también encarceladas, comunicaciones orales con expresos de ETA, permisos extraordinarios por diversas causas, etc.
Así, con la intervención de esos “actores”, la realidad desborda las previsiones reglamentarias, lo que en ocasiones lleva a desnaturalizar, en alguna medida, el régimen restrictivo de vida en el que muchos de estos presos debiera desenvolverse.
            Otro aspecto a considerar, que proporciona otra perspectiva importante sobre la situación real de estos presos, es el de las movilizaciones que realizan los mismos en el interior de los diversos centros penitenciarios. La casuística es muy variada. En cada centro se mantiene una estrategia distinta, en función de su realidad material, del cansancio de los miembros de ETA, del espacio “ganado” y del seguimiento real de las consignas recibidas: huelgas de hambre, ayunos, colocación de carteles y banderas, denuncias, resistencia pasiva a determinadas órdenes, negativas a entrar en celda o a abandonar un local concreto, etc. Con la práctica de ese “tira y afloja”, en cada centro penitenciario cuaja un modelo particular de convivencia en el que confluye el estilo directivo de sus mandos, el voluntarismo de los presos de ETA, el apoyo exterior a los mismos, la acción de los abogados y las resoluciones judiciales, y los traslados de los propios presos a otros centros penitenciarios.

 

El entorno de apoyo a los presos de ETA.
            Hemos mencionado el apoyo prestado por abogados vinculados al entorno del autodenominado MLNV a estos presos de ETA.
            Veamos otros aspectos.
Cada fin de semana, varios miles de personas se ponen en marcha desde el País Vasco en dirección a muchas prisiones españolas, en autobuses y furgonetas, con el objetivo de visitar a sus familiares y amigos encarcelados. Esos viajes constituyen, sin duda, ocasión de adoctrinamiento, cohesión y movilización de esos miles de familiares afectados por la separación física de sus hijos, padres, hermanos, tíos, etc.
            No en vano, desde hace muchos años, Gestoras Pro-Amnistía y posteriormente Senideak, han buscado la cohesión y agrupación de los parientes y amigos del casi medio millar de presos de la banda (si sumamos a los encarcelados en España los que permanecen en prisiones francesas). El balance que debe hacerse respecto al seguimiento que realizan de las consignas a ellos destinadas, es el de muy alto. Por ello, la labor de estos familiares y amigos de los presos de ETA es un factor fundamental para el mantenimiento de su moral y la fijeza de sus posturas. Expresión simbólica de su importancia es el lugar preferente que ocupan en las numerosas manifestaciones organizadas en apoyo a los presos: en la cabecera de las mismas portando la pancarta de la convocatoria junto a destacados líderes de Herri Batasuna y desfilando, a continuación, varias hileras de familiares con fotografías (tamaño cartel) de los presos.
Otro aspecto muy concreto, que ilustra su situación real, es el apoyo económico que les presta el entorno de ETA, lo que se traduce en la subvención de esos numerosos viajes de los familiares y el dinero que a través de ellos hacen llegar a los mismos presos (entre 20.000 y 40.000 pesetas, según el estado de las finanzas de la banda). Ello permite a los presos de ETA una mejora en sus condiciones materiales de vida que se concreta en la adquisición de libros, aparatos musicales, ordenadores, comidas extraordinarias (langostinos para cumpleaños y otras celebraciones festivas, comida macrobiótica, complementos alimenticios), ropa, incienso, material deportivo, etc.
            Las mujeres también han retomado la tradicional lucha e implicación femenina en el mundo nacionalista, adaptada, eso sí a los tiempos modernos. La “amatxo” (mamá) ha sido figura fundamental en la transmisión de la mentalidad nacionalista en el hogar vasco. Herederas de un discutible matriarcado vasco que gestionaba el caserío y el ámbito doméstico y familiar, han tomado el relevo las jóvenes radicales. Todos los fines de semana cientos de mujeres, esposas, hermanas o simplemente amigas, recorren las carreteras y autopistas para dar apoyo afectivo y político a sus presos. No han sido pocas las parejas que se han establecido en las cárceles: primero a través de los barrotes de los locutorios, después a través de los encuentros “vis-vis”. Finalmente, estabilizando su relación. Todo ello, generalmente, en el marco del modelo de pareja que se extiende en la sociedad actual: uniones de hecho, con o sin hijos, emancipadas de los valores opresivos de la Iglesia, liberados del modelo patriarcal y machista. El papel de estas mujeres, para el mantenimiento de la moral de combate de los presos, ha sido determinante.
            A nivel local, periódicamente, se organizan plataformas de apoyo a presos concretos, cuyas bases de partida son las organizaciones abertzales radicales de la localidad o barrio donde residía hasta su detención. Procuran arrastrar a otros colectivos: parroquias, asociaciones de vecinos, grupos de danzas y deportivos, partidos políticos nacionalistas con presencia en ese municipio o barrio, sindicatos nacionalistas, grupos ecologistas, etc. Realizan, entonces, movilizaciones de todo tipo: visitas a los presos, manifestaciones, recogidas de fondos, presentación de mociones en los ayuntamientos, etc. Y con esas movilizaciones locales extienden su influencia, a la vez que ejercitan una fiscalización de la vida social en el ámbito territorial de que se trate.
El numeroso correo remitido por personas y colectivos del entorno, las publicaciones y libros de todo tipo que reciben constantemente, las visitas de profesores de la Universidad del País Vasco, la asistencia de abogados, incluso de médicos y ópticos afines; todo ello conforma un tejido social extraordinario de apoyo incondicional a los presos de ETA, que bien pueden sentirse ”sacrificados protagonistas de la lucha por la liberación nacional” y “lo mejor de Euskadi”.

 

El papel de los presos en ETA.
            Los presos han jugado, tradicionalmente, un papel fundamental en la organización: tanto en la toma de muchas decisiones, como en la determinación de las tácticas concretas de atención a los mismos.
            Es significativo que su situación siempre haya sido objeto de una atención preferente en la determinación de los objetivos y prioridades de la organización terrorista, lo que se refleja en sus documentos de debate y difusión interna,  comunicados públicos, etc.
            También tiene su importancia simbólica y organizativa, lo que se concreta, por ejemplo, en la inclusión en puestos de salida de presos de ETA en espera de juicio en las listas de candidatos de Herri Barasuna en las diferentes convocatorias electorales.
            No en vano, durante la llamada “tregua”, los interlocutores que hizo públicos ETA eran tres miembros encarcelados muy significativos de la banda, lo que proporcionó algunas pistas acerca de la voluntad real de diálogo de la organización en esa coyuntura.  
            Sin embargo, se viene observando, por parte de expertos analistas del mundo de ETA, que a partir del recrudecimiento de la actual ofensiva terrorista, los presos han perdido espacio en la toma de decisiones del conjunto de la organización, lo que se ha reflejado en una menor atención en los escasos comunicados emitidos por la banda en estos meses.
            Seguramente, ello sea consecuencia del movimiento interno del entorno de ETA, que parece indicar una redistribución de fuerzas, consecuencia de la nueva fase táctica que vive el autodenominado MLNV y que parece concretarse en la progresiva asunción de responsabilidades por parte de los “cachorros” del movimiento: los jóvenes de Haika (levantarse). Ello manifiesta una clara radicalización del conjunto del MLNV, acreditada con la abultada victoria de la ponencia “bateginez” en el proceso de debate interno “batasuna”. Por el contrario, la corriente minoritaria Aralar, crítica con la “lucha armada”, no ha llegado al 10% de apoyos. En ese sentido, las actuaciones policiales desarrolladas contra ETA, en este último año, han permitido confirmar, sin lugar a dudas, la integración en la banda de numerosos miembros de Haika, su incorporación al aparato leninista de control del movimiento en que ha devenido el partido político ilegal EKIN y, por último, el desplazamiento por estos jóvenes cachorros de algunos militantes históricos (moderados o quemados). Todo ello ratifica la radicalización de la que hablábamos.

 

Algunas reflexiones.
            Este artículo pretende resaltar, en primer lugar, una compleja realidad que sufren, en primer lugar, los mismos funcionarios judiciales y de prisiones, atenazados entre las decisiones desconcertantes de sus responsables y la presión del terrorismo de ETA.
            En todo ámbito social, ante todo, es necesaria una coherencia de las normas escritas con las no escritas. En el medio penitenciario la reglamentación es muy detallista; pero las normas no escritas también son fundamentales. Esas aparentes contradicciones, materiales y fácticas, son campo abonado para las reivindicaciones judiciales de los abogados de los presos de ETA, ganadas muchas de ellas por falta de apoyo de los servicios centrales de Prisiones a sus equipos directivos. Se precisa, por tanto, una  asignación de los medios personales y materiales precisos para cubrir las necesidades judiciales abiertas en los concretos centros penitenciarios.
            Para ETA, la actual situación se define por una expresión terrible: ¡estamos en guerra!. Y en una guerra, aseguran ellos mismos, el empleo de cualquier tipo de medios está justificado. No se trata, evidentemente, de responder con los mismos medios desde el Estado de Derecho, pero en lo que respecta a las “confrontaciones judiciales” y otros frentes abiertos por el terrorismo, hay que implicarse con todos los medios posibles y lícitos, si realmente se tiene voluntad de lucha y de victoria por parte del Estado democrático.
            Otro aspecto que puede estudiarse es el de algunas reformas legales, en lo que respecta al acceso de estos presos al tercer grado, la libertad condicional y a las redenciones de penas por el trabajo, en su caso. Además, esa deseable reforma legal podría extenderse a otros ámbitos, al objeto de evitar que muchas prisiones españolas sean un “coladero” que permite la fácil y rápida comunicación de los presos de ETA con los “correos” de su organización que, sin duda, figuran entre las numerosas personas que, con uno u otro, motivo les visitan.
            Podemos concluir que el actual sistema judicial y penitenciario tiene, por los motivos analizados en este artículo, importantes quiebras que restan eficacia a los objetivos marcados por la política antiterrorista de los gobiernos democráticos. Tales deficiencias deberán subsanarse, en un elemental ejercicio de coherencia, si existe voluntad de victoria.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 43, marzo de 2001.

ETA y Herri Batasuna: la vía camboyana.

     Los más radicales entre los radicales se están haciendo con el control de la expresión política de ETA: Herri Batasuna. ¿Qué está pasando, realmente, en el interior del complejo mundo abertzale radical? Una aproximación a la nueva situación.

 

La periodista Carmen Gurruchaga (coautora, junto a Isabel San Sebastián, del libro “El árbol y las nueces”, en el que se relata la relación histórica entre PNV y ETA) ha publicado en el diario “El Mundo”, en su edición del domingo 26 de noviembre de 2000, un interesante artículo en el que relata cómo ETA ha entregado el poder real de Herri Batasuna a los jóvenes de Haika, desplazando a los “moderados” y otros militantes históricos de la formación abertzale.

 

Haika al asalto del MNLV.
            Haika es la organización juvenil resultante de la confluencia de Jarrai y Gazteriak (la agrupación de los jóvenes separatistas radicales vasco-franceses), cuya presentación tuvo lugar en la pasada Semana Santa en la localidad francesa de Cambo, donde se desarrollaron unas jornadas repletas de actividades de todo tipo dirigidas a sus militantes y a las que acudieron en torno a 20.000 jóvenes, según las entradas vendidas. Ello indicaría que el número real de asistentes se situaría en torno a los 6.000, en su inmensa mayoría procedente de España (más de un 90%).
            El citado artículo es revelador y sorprendente, especialmente cuando narra que incluso un Florencio Aoiz, exportavoz de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, expresión de los más radicales (autor de la frase después de la borrachera viene la resaca, que precedió a un gravísimo atentado terrorista y que pasará a la historia), habría sido desplazado dentro de los órganos directivos de HB. Ello es así al no ostentar hoy día responsabilidad concreta en ninguna de las áreas sectoriales de la organización, pese a su presencia en la actual Mesa Nacional de HB. Los casos de otros destacados miembros de Herri Batasuna, como son Olarra y Etxeberria, serían análogos al anterior.
            El artículo menciona, por otra parte, a algunos jóvenes que han ascendido fulgurantemente en el seno de la organización, nombres a los que podrían añadirse otros, como el de la exportavoz de Jarrai Anne Lizarralde, ingresada en prisión por orden del Juez Garzón a causa de su implicación en el partido EKIN, sucesor de KAS, y que portó el féretro de la última militante de ETA muerta en acción armada poco antes de decretarse la llamada “tregua” por parte de ETA.
            Otro exportavoz de Jarrai encarcelado es el navarro David Pla,  detenido el pasado verano en Zaragoza donde realizaba, al parecer, acopio de información y labores de infraestructura para ETA. Se da la circunstancia de que es amigo de otro preso relevante de la organización juvenil, el también navarro Alfonso Arnesto, compartiendo ambos,  responsabilidades en la implantación de Jarrai en Navarra y su común condición de “liberados” a sueldo del grupo.
            Todo indica que los jóvenes de Haika -educados políticamente desde la adolescencia, radicales, voluntaristas, vascoparlantes en su vida cotidiana y, muchos de ellos, fogueados en la guerrilla urbana de la “kale borroka” (sólo en Navarra, unos 250 jóvenes se encuentran encarcelados o procesados por su presunta implicación en diversos disturbios callejeros)- se están situando en vanguardia del conjunto del MNLV. Ello es así al haber ingresado muchos de ellos en ETA, integrándose en sus comandos operativos y asumiendo el mayor riesgo personal, tal como las detenciones policiales producidas en los últimos meses y algunas muertes de terroristas desvela; y al asumir puestos de mayor responsabilidad dentro de la expresión “política” del MNLV (Herri Batasuna).

 

Herri Batasuna.
            En el actual proceso de redefinición de dicha formación política (Batasuna), una de las cinco ponencias en pugna es la auspiciada por este sector juvenil de Haika, cuya denominación es ya por sí mismo una declaración de intenciones: “Piztu (encender) Euskal Herria”. Es previsible que el sector que impulsa esta ponencia confluirá con el sector de la ponencia que parece más numerosa, Bategiñez, por lo que el resultado del proceso parece estar ya cantado. Es tal la preocupación generada, en la actual situación, entre los militantes históricos encuadrados en otras tendencias, caso de Aralar (Iñaki Aldekoa, Sagrario Alemán, Patxi Zabaleta, Miren Egaña, etc.), que un colectivo de expresos de ETA (Sarobe) ha denunciado mediante un comunicado público a la actual Dirección del movimiento, al considerar que su actuación es sectaria con el riesgo añadido de encaminarse a la autodestrucción, por las consecuencias imprevisibles derivadas del camino seguido.
            Pero, si bien es evidente la existencia de fuertes discrepancias dentro de la organización, no es probable una escisión, por el temor que acarrea una decisión de este tipo entre sus impulsores y por la auténtica “dependencia” psicológica y sentimental que genera, en estos militantes, sus múltiples vínculos con el entorno humano del nacionalismo radical abertzale.

 

Tensiones dentro de Herri Batasuna.
            En un taller sobre las causas de la violencia organizado por la Fundación Bartolomé de Carranza de Pamplona (una entidad privada navarra con mucho prestigio en el ámbito de la prevención del delito, sociología de la marginación y que nació con vocación de instituto de criminología), algunos de sus integrantes han trasladado las inquietudes manifestadas por militantes veteranos pertenecientes al mundo radical abertzale, en el sentido de no comprender la marcha actual de Herri Batasuna y ETA. Consideran, tales voces críticas, que el colectivo de los presos de ETA, fundamental en la estrategia y toma de decisiones de ETA anteriormente, ha sido postergado y relegado. Otros síntomas, para ellos incomprensibles, serían: la eliminación de procesos asamblearios dentro de ETA, la dirección “leninista” del MNLV, la ausencia de procesos electivos en la base de sus organizaciones. Hasta tal punto llega la confusión suscitada por el actual estado de cosas que llegan a sospechar que, dada la confluencia –a su juicio- de intereses entre el Gobierno español del Partido Popular y ETA (radicalización, violencia armada desde las dos partes, pretensión de ahondar la brecha entre nacionalistas y no nacionalistas, aislamiento del PNV, etc.), la única explicación posible es que ETA estaría infiltrada en su misma Dirección por elementos provocadores de los Servicios de Información españoles, con el ánimo de destrozar desde dentro a la organización.

El anterior análisis puede parecer propio de mentes paranoides, pero no lo es tanto si se considera que una interpretación hiperiodeologizada de la realidad, propia de cerrados círculos políticos radicales y dogmáticos, puede derivar en comportamientos propios de organizaciones sectarias en las que llega un momento en que cualquiera puede volverse sospechoso a ojos de los demás a causa de alguna actitud u opinión presuntamente heterodoxa.

 

 

La vía camboyana.
            Por eso hemos titulado este artículo como “la vía camboyana”. No afirmamos, con ello, que ETA esté interesado en un proyecto de implantación de una sociedad comunista rural, aislada del resto del mundo, mediante la programación “científica” de un genocidio. Pero sí que existe algún paralelismo que no conviene perder de vista, pues en este proceso pudieran germinar las semillas que lleven al deterioro interno del MNLV.
            En Camboya, el peso del experimento comunista radical de Pol Pot, recayó en los más jóvenes. Radicales, activistas, implacables con sus enemigos, formados desde su niñez en los valores del “jemer rojo” (cuyo partido político rector era el secreto y omnipresente ANGKAR, que determinaba todas las esferas de la vida), sin servidumbres ideológicas o religiosas de ningún tipo, desligados de una familia. En definitiva, el partido y la ideología como origen y única causa de su existencia, empeñada en un intento inhumano de escribir la historia camboyana desde cero.
            Lo mismo está pasando en el conjunto del MNLV. Ahora son los jóvenes de Haika quiénes asumen el protagonismo, tanto en la lucha armada, como en el resto de frentes abiertos por la organización (político, juvenil, sindical, ecologista, etc.). Y esas características antes señaladas, bien pueden aplicarse a estos jóvenes fanáticos.
            No puede desdeñarse, por otra parte, el papel jugado en la situación interna del complejo del MNLV por el partido EKIN (golpeado recientemente por el Juez de la Audiencia Nacional Garzón), cuyo alcance, liderazgo e implantación real, son un secreto, incluso, para la propia militancia abertzale.
Hasta tal punto esto es así que algunas de las normas características de funcionamiento de ETA están cambiando, para adaptarse a esta nueva realidad. Así, algunos de los jóvenes detenidos que formaban parte de comandos “legales” de ETA, ya lo habían sido con anterioridad por su participación en acciones de “kale borroka”. Esto, hace unos pocos años, era inimaginable, pues un comando “legal” estaba compuesto por miembros completamente limpios y sin antecedentes policiales de ningún tipo, lo que dificultaba su detección y proporcionaba altos grados de eficacia a ETA. Esta adaptación rompe una táctica empleada, con notable éxito, durante muchas décadas por ETA, lo que supone una mayor vulnerabilidad a la organización, aunque suplida por el indudable voluntarismo activista de los nuevos jóvenes militantes.
            Pero esta táctica, consistente en concebir a Haika como “granero” del MNLV, también acarrea algunas dificultades. Así, entre ellos está muy difundida, además de un nacionalismo extremo, una mentalidad libertaria producto de actitudes vitales lindantes con el anarquismo, que se materializan en la poca consistencia del compromiso de muchos de sus militantes y en el consumo generalizado, entre los mismos, de marihuana y ácidos alucinógenos.

 

Reflexiones finales.
Pese a todo ello, en este complejo contexto interno, la actual estrategia de ETA, que les ha llevado a asesinar a un cualificado miembro de Elkarri y de la política nacional, el socialista catalán Ernest Lluch, es coherente al forzar, con ello, el mantenimiento del actual posicionamiento radical del PNV,  intentando impedir un nuevo pacto con el PSOE y que el histórico partido nacionalista no regrese al “campo de los demócratas”.
En toda confrontación y debate interno de ETA, los radicales han prevalecido siempre sobre los moderados, los partidarios de la lucha armada sobre los partidarios de las “vías políticas”, los “nacionalistas” sobre los “españolistas”. Hoy día, esa “ley” histórica de ETA continúa vigente con la agravante de que esta organización terrorista tiene, gracias al “colchón” militante de Haika, asegurado el relevo humano durante una década más, al menos.
Y en la actual situación, marcada por un desplazamiento táctico del PNV y EA hacia el objetivo de la independencia a corto o medio plazo, esa dinámica interna de ETA sigue presente, con unas consecuencias imprevisibles de su progresiva radicalización, pero con una violencia terrorista asegurada.

 

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 39, noviembre de 2000.
Reproducido en Ahora información, Nº 48, noviembre – diciembre de 2000.

El huevo y la serpiente: Euskadi Ta Askatasuna.

¿Es posible, hoy en día, entender las “razones” últimas del terrorismo desatado, de nuevo, por ETA? En el artículo se intenta proporcionar algunas claves que permitan afrontar, con perspectiva crítica, este lamentable fenómeno.

Introducción.

La organización terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna, patria vasca y libertad) ha desarrollado a lo largo del pasado verano una ofensiva, que continúa, cuyo coste humano y moral está siendo gravísimo. Muchos han sido los debates que ha generado esta nueva oleada terrorista, como muchas, también, las reacciones de todo tipo, previsibles en su mayor parte.

No se trata, en esta ocasión, de un artículo de investigación histórica, sino de una reflexión sobre este fenómeno residual en la Europa occidental del año 2000, que constituye uno de los más graves problemas de la España de nuestros días, en un intento de proporcionar algunas claves, en ocasiones olvidadas o dadas por supuestas, que subyacen en esta anomalía histórica.

Para ello debemos de partir de una premisa: ETA es la cabeza y motor del conjunto del llamado “Movimiento Nacional de Liberación Vasco” (MNLV en lo sucesivo), al que dirige y controla.

Claves.

1.      ETA nace y se desarrolla, inicialmente, en el seno del nacionalismo vasco liderado, históricamente, por el PNV, que pese a su condición de “socio fundador”, ha sido expulsado el día 10 de octubre de la Internacional Demócrata Cristiana. Esta es su marca fundamental, que unifica y da consistencia a la actual “cosmovisión” abertzale radical: la ideología nacionalista. Por ello, pese a las enormes discrepancias programáticas existentes, los dirigentes del PNV y EA han podido afirmar que respecto a ETA y su entorno: “compartimos los fines, no los medios”.

2.      Conforme evoluciona y se separa del partido-madre, ETA absorbe nuevas tendencias ideológicas y sociales presentes en el panorama del momento: progresismo pseudo-católico, marxismo en sus diversas interpretaciones (leninismo, maoísmo, troskismo), internacionalismo, anticolonialismo, etc. El marxismo se impone a lo largo de esta evolución y de forma progresiva, como herramienta de trabajo y de interpretación de la realidad, con sus consecuencias dialécticas y estratégicas. De forma paralela, la discusión sobre la “cuestión nacional” se solapa con el alcance y objetivos de la “lucha armada” (la praxis terrorista). Así, vasca ya no es aquella persona de raza vasca y que habla euskera, tal como lo concibieron Sabino Arana y los primeros ideólogos del nacionalismo vasco. Ahora, lo será “el que trabaja y es explotado en Euskadi”. Esa confluencia marxismo – nacionalismo, dará lugar en ETA a diversas “asambleas” y organizaciones, persistiendo de todas ellas la actual ETA Militar, salvo los residuos anecdóticos de las antiguas LCR y MCE (Zutik en el País Vasco, Batzarre en Navarra, Liberazión en Aragón y otras comunidades, etc.).

3.      La historia de ETA es la historia del triunfo, en toda confrontación interna, de los radicales sobre los moderados, de los nacionalistas sobre las tendencias “internacionalistas”, de los partidarios de la “lucha armada” sobre los partidarios de la “vía política”. Los cambios nominales sufridos por HB y otras organizaciones del entorno (Jarrai, etc.) son el resultado de esa dialéctica interna del conjunto del MNLV.

4.      ETA, ya en sus inicios, constituyó varios frentes de acción: obrero, cultural, político y militar. En sus orígenes, pues, despliega una voluntad y estrategia totalizadora que pretende abrazar la “lucha por la liberación nacional” (la independencia) desde todas las ópticas vitales posibles. Por ello, el actual MNLV, complejo de asociaciones de todo tipo, legales o ilegales, de carácter administrativo diverso, ya estaba diseñado en sus orígenes, siendo el actual entramado organizativo un perfeccionamiento rectificado de la estrategia originaria.

5.      Los liderazgos caen, las tácticas se modifican, la organización se perfecciona, pero la ideología nacionalista y revolucionaria persiste como elemento unificador y referente último. El liderazgo en ETA está configurado, desde hace ya muchos años, de forma colegiada. Ello permite que la “caída” de un dirigente no afecte a toda la organización y, además, implica un autocontrol en los comportamientos y toma de decisiones que previene “desviaciones”. Tales características definen  toda la organización: compartimentos estancos estructurados de forma piramidal. Ello facilita la rígida transmisión de instrucciones y consignas, pero dificulta por completo el debate interno. La eliminación actual de la antigua división entre “comandos legales” e “ilegales”, es fruto de la “regeneración” humana de la banda, que precisa que los nuevos “militantes” sean dirigidos y adiestrados por veteranos.

6.      Ha absorbido, cuando no neutralizado, todas las “modas culturales” que han surgido en las últimas décadas: contestación, ecologismo, liberación sexual y “antipatriarcal”, liberación de la mujer, crítica simbólica y antropológica –en clave política- de la religión, movimiento “okupa”, rock radical. Esa capacidad de adaptación no sólo no le ha aislado, sino que le ha permitido una constante renovación y recomposición de cuadros y la ampliación de su base de apoyo, especialmente, en los medios juveniles, pese a los “golpes” policiales sufridos; al contrario que un GRAPO, cuyas bases sociales eran mínimas. Con todo ello, vasco, hoy día, es “quien lucha por el proyecto de construcción nacional de Euskalherria”.

7.      ETA planificó la llamada “tregua” como el medio para obtener la autodeterminación a cambio de paz. Encontró, enfrentada, una voluntad política decidida en el PP, con la que no contaba. Así, el Partido Popular  contrapuso a la anterior estrategia de ETA, en la nueva situación, paz a cambio de presos, con movimientos muy prudentes en lo que se refiere al “acercamiento de presos” y conversaciones. Por ello, evidente ya el fracaso táctico, ETA reanudó su actividad terrorista, habiendo aprovechado esa tregua para recomponer la organización. Con la actual ofensiva pretende, ante todo, ahondar en la fractura existente entre nacionalistas y no nacionalistas, rompiendo con ello el mito de la “unidad de los demócratas”. Ello supondrá, a corto plazo, que buena parte de los “avances” políticos alcanzados por el “brazo electoral” del MNLV (“acuerdo” nacionalista de Lizarra, Udalbiltza, recuperación electoral de HB reconvertida en Euskal Herritarrok) se perderán.

8.      ETA nunca se ha sentado en el Gobierno de Vitoria pero, sin embargo,  hoy día lidera al conjunto del nacionalismo vasco, tras seguir audaces tácticas en las que han combinado todos los instrumentos a su alcance: terrorismo, apoyos institucionales concretos al PNV, aprovechamiento de la “legalidad española” en la medida de sus intereses, etc. La autodenominada “Asamblea de  Municipios Vascos”, Udalbiltza, fraccionada en dos hoy día, era el resultado más visible de ese liderazgo, al imponer una estrategia rupturista (boicot al censo, carnet de identidad “vasco”, etc.) al conjunto del nacionalismo vasco: la llamada vía “soberanista”, cuyo objetivo es conseguir la independencia a corto plazo.

9.      El MNLV siempre ha sido, pese a su apariencia asamblearia, un partido “leninista”, de “centralismo democrático”. HASI en los años de la transición política española, posteriormente KAS, EKIN en la actualidad, han constituido el comisariado político de ETA para controlar el conjunto del movimiento. Ello no quiere decir que, en algunos casos, no se hayan producido disidencias, incluso pérdida de control sobre sectores concretos (Elkarri, por ejemplo). La primacía de la “dirección” terrorista (militar, en su jerga) sobre el conjunto del movimiento es un dogma fundamental en la estrategia y cosmovisión actual del MNLV.

10.  Desde sus inicios, se ha producido un progresivo distanciamiento respecto de todo lo que significa la Iglesia católica. Apenas hay católicos en el MNLV. Al contrario, una fuerte crítica a la Iglesia católica, desarrollada de forma “eficaz”, calificada en algunos de sus medios como “religión extranjera”, ha llevado, en la búsqueda de unos supuestos orígenes propios, a una reinvención del presunto paganismo originario de los ancestros, concibiendo discutibles prácticas medievales como residuos del mismo anegados por la Inquisición y los agentes de la Iglesia “romana”.

11.  ETA y el MNLV en su conjunto, ya no puede reconocerse en su padre: el PNV. El racismo étnico del PNV dio lugar a un racismo ideológico, tal como veíamos en el apartado 6. Por el contrario, el PNV no parece haber asumido todavía esta evidente circunstancia histórica que implica, además, en la práctica, su progresiva pérdida de protagonismo. La actual coyuntura política pudiera facilitar esa toma de conciencia por parte del PNV, pero salvo algunas voces aisladas en su interior, no parece se rectifique el compromiso adquirido con la “vía soberanista”. Es más, la ambigüedad de la que ha hecho gala la dirección jeltzale ha facilitado, en buena medida, que el relevo en el liderazgo del conjunto del nacionalismo se esté produciendo en beneficio del MNLV, gracias también a la estrategia de acoso practicada hacia el PNV y del “cuanto peor, mejor”.

Conclusiones.

ETA no ha renunciado ni a la independencia ni al predominio en el conjunto del nacionalismo vasco, lo que está a punto –lo segundo- de obtener tras muchos años de “pulso”. Por ello y dados los presupuestos ideológicos, estratégicos y organizativos de ETA y el MNLV, su “lucha” continuará en el futuro, revistiendo diversas formas y modalidades en función de su concreto análisis histórico y de su capacidad de desarrollar las tácticas derivadas del mismo. La “lucha armada” se sigue justificando y no dejará de practicarse en tanto se mantenga la capacidad de regeneración de ese “frente” sectorial, todavía concebido como “locomotora” del conjunto del “movimiento”.

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 38, octubre de 2000