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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Los “lobos solitarios”, y la “yihad global”

Los “lobos solitarios”, y la “yihad global”

Los recientes atentados terroristas protagonizados en Londres y París, por “lobos solitarios” de ideología radical islamista, han recordado el riesgo permanente al que está sometido nuestra indolente sociedad desde la estrategia terrorista. Con motivo de dos casos análogos, protagonizados por Anders Behring Breivik, autor de los 2 atentados que en el mes de julio de 2011 costaron 77 vidas humanas en Noruega y de Mohamed Merah, responsable de sendos atentados en Toulouse y Montauban, en los que asesinó a 7 personas en marzo de 2012, el Director de Opinión de DiarioYa.es, José Luis Orella, entrevisto el 23 de abril de 2012 en Pamplona a Fernando José Vaquero Oroquieta, estudioso del terrorismo, colaborador ocasional de este medio y autor del libro “La ruta del odio”. Hemos querido rescatar dicha entrevista pues en ella se analizaba y se anticipaban hechos como los que, desgraciadamente, se han vuelto a sufrir, proporcionando claves totalmente vigente y con proyección de futuro. Recordémosla.

Pregunta: En su libro “La ruta del odio”, en el apartado expresamente dedicado al fenómeno de los terroristas solitarios, concluye que “el terrorismo no es para solitarios”. Los casos de Breivik y Merah, ¿no contradicen su tesis?

Respuesta: En absoluto. Son la excepción, junto a otros, de la norma general. En el apartado 28 de mi libro hablo de otros casos significativos y excepcionales de esta rara especie. Fue el caso de Theodore Kaczynski, “unabomber”. Este antiguo profesor universitario rompió con el mundo industrializado hacia 1970 y se recluyó en una cabaña aislada de un recóndito paraje del estado de Montana. Desde 1978 a 1995 explotaron 16 bombas por él confeccionadas, causando 3 muertos y 23 heridos. Se definía como “anarquista anti-tecnología”. Y actuó sólo, sin que nadie siguiera su legado. Pero para que el terrorismo sea eficaz y su estrategia tenga continuidad, se requiere de una cierta estructura especializada y jerarquizada, con medios humanos y materiales, una cultura organizativa, unas tácticas elaboradas, todo ello aderezado con una ideología de orientación totalitaria. Una única persona difícilmente puede conseguir todo lo anterior, si bien Internet lo está facilitando y mucho. No obstante, para el común de los mortales, sigue siendo un propósito muy complejo. Me remito a la experiencia. Si usted, por ejemplo, pretende hacerse con una pistola en el “mercado negro”, tiene muchas más posibilidades de ser engañad en el intento, de ser extorsionado, incluso detenido, que de conseguirla.

P.: Ya que los ha mencionado, los de inspiración anarquista, ¿son otro supuesto de terroristas solitarios?

R.: En su inmensa mayoría, especialmente a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, su “edad de oro”, los protagonizaron pequeños grupos caracterizados por un voluntarismo y fanatismo formidables. Su extremo individualismo, tributo de su ideología libertaria y su rechazo de cualquier disciplina externa y de toda jerarquía, les arrastró a que el número de sus integrantes fuera muy pequeño: incluso de unos escasos dos o tres sujetos. Pero, al igual que en la categoría de los terroristas suicidas, ya existía, no tanto una gran organización que les empujara a ello de alguna manera (España fue la excepción, con una CNT y una FAI permanentemente proclives a la insurrección, salvo en el momento actual en que son un pálido reflejo de lo que fueron), como un caldo de cultivo, un entorno social proclives, que podían facilitarles medios, técnicas y excusas.

P.: Los terroristas suicidas: ¿no son, según su criterio, otro supuesto de esta atípica variedad?

R.: No. Los terroristas suicidas –tamiles, palestinos, libaneses, iraquíes, afganos, argelinos…- cuentan siempre con redes terroristas que les han reclutado y adiestrado, proporcionándoles las técnicas y medios para consumar esos atentados en muchas ocasiones dramáticamente letales. La última fase de ejecución de esta modalidad es la individual: su explosión lo más cerca posible del objetivo elegido por esos otros; una comisaría de policía, un puesto de control del ejército, una oficina de alistamiento, una mezquita rival, un mercado público, un autobús de línea…

P.: Sin duda Merah contaba con el submundo de la Yihad terrorista de Al Qaeda y grupos análogos, pero ¿Breivik?

R.: Todo indica que actuó solo. Existen, ciertamente, grupitos que preconizan la “supremacía blanca” y otras zarandajas similares (como la resistencia frente un supuesto “Gobierno mundial sionista”), pero su realidad es mucho más endeble y precaria que la del terrorismo yihadista. Mucho desequilibrado anda suelto por esos feudos. Breivik es otra cosa. De hecho saludó al Tribunal con el brazo extendido, pero con el puño cerrado (un gesto propio de la izquierda revolucionaria, y no fascista, tal y como nos aseguran desde los mayoritarios medios de comunicación), formaba parte de una secta paramasónica más excéntrica de lo habitual, odia al catolicismo, profesa un protestantismo cuanto menos extrañísimo. Es un sujeto que sufre –diciéndolo llanamente- un descomunal “cacao mental”. Y letal, ciertamente, pero no tanto por sus propias cualidades, como por las carencias de la seguridad noruega. Ese interés mediático en etiquetar a este sujeto como un ultraderechista parece más relacionado con ciertas maniobras orquestadas frente al auge de las opciones políticas identitarias en buena parte de Europa (España vuelve a ser la excepción).

P.: Entonces, ¿qué une a Merah y Breivik?

R.: Un odio feroz, Internet, el terror como instrumento al servicio de su delirio, cierto caldo de cultivo totalitario, un seguro desajuste personal y social, una Europa desorientada...

P.: ¿Pueden las democracias extraer alguna enseñanza de todo ello?

R.: Sin duda. Deben permanecer vigilantes y en movimiento. Las quiebras de seguridad desveladas por los preparativos de Breivik y Merah deben rectificarse: mayor control de la llamada “delincuencia común”, especialmente del tráfico de armas y explosivos; un control del movimiento de personas por los diversos espacios geopolíticos; intercambio de información eficaz entre los Servicios de Inteligencia, nacionales y extranjeros; intervención decidida del antiterrorismo estatal y de la contrainteligencia en Internet y redes sociales. No en vano, Internet no es sólo comunicación: es un instrumento extraordinario para la adquisición de conocimientos y mercaderías; acaso letales. Así es: un aspirante a terrorista puede encontrar vía Internet todo lo necesario para perpetrar un atentado con explosivos. No obstante, se me antoja que la crisis es, ante todo, moral: de nada sirve la tecnología sin una moral colectiva seria, razonable y coherente.

P.: Solitarios, inadaptados, terroristas camuflados en la “normalidad”, ¿vivimos, acaso, en una sociedad que, de alguna manera, favorece estos terroríficos comportamientos?

R.: En cierto modo así es. Y no sólo me refiero a las casi infinitas posibilidades que ofrece Internet, sino al carácter intrínseco de nuestra sociedad actual, enferma en buena medida: camufla solitarios, alimenta mitómanos, es indiferente ante la soledad y el sufrimiento, desarticula a la familia y a las comunidades, impone pautas de comportamiento por mandato cultural y mediático, relativizaa toda creencia, elimina lo sagrado, desarraiga al hombre de la naturaleza, infantiliza a las personas mediante la satisfacción de sus instintos, destroza a la autoridad tradicional y, sobre todo, según afirmaba Hannah Arendt, banaliza el mal.

P.: ¿Padeceremos nuevos golpes de terroristas solitarios?

R.: Probablemente sí. El terrorismo ha demostrado a lo largo de su triste historia una enorme capacidad de adaptación, incluso de anticipación a la respuesta estatal. La persistencia y transformación de ideologías que justifican el terrorismo encuentra en nuestro mundo globalizado nuevas oportunidades para la “acción directa”, que pasan por sujetos solitarios, o casi. Los entramados terroristas se sirven de cualquier táctica que resulte rentable desde una perspectiva coste/beneficio. La “red de redes” de Al Qaeda ha revolucionado la cultura organizativa de los grupos terroristas. En esa nueva dinámica, la acción de sujetos a título individual encaja en su estrategia a largo plazo. Por ello, dado además que las nuevas tecnologías y las nuevas realidades supranacionales de la globalización lo facilitan; todo ello augura que conoceremos nuevas expresiones terroristas de la mano de sujetos solitarios, aparentemente locos, excéntricos o desesperados. Y no olvidemos, por último, las viejas tácticas de infiltración, provocación o instrumentalización de sujetos de esas características al servicio de intereses ocultos. La historia es rica en esos supuestos: los asesinatos de Sarajevo, el incendio del Reichstag, el asesinato de John F. Kennedy… y tantos otros, algunos de gigantescas repercusiones planetarias, todavía sin resolver.

Entrevistador: Seguiremos atentos. Muchas gracias, Fernando, y hasta otra.

Entrevistado: A vosotros. Siempre es un honor reflexionar sobre estas cuestiones junto a los lectores de DiarioYa.es.

Entrevista realizada por José Luis Orella

http://www.diarioya.es/content/el-%E2%80%9Clobo-solitario%E2%80%9D-%C2%BFnueva-especie-terrorista

 

El Líbano al borde del abismo: sin cristianos no habrá paz

El Líbano al borde del abismo: sin cristianos no habrá paz

 

Irak primero, Siria, después, ¿ha tocado el turno al Líbano? La principal diferencia de Líbano con los anteriores es la presencia de una minoría cristiana potente, visible y, todavía, con capacidad de movimiento y decisión; lo que le convierte en la principal baza de la paz, por no decir, la única. Veámoslo.

No pocas cosas han cambiado desde que Benedicto XVI visitó Líbano, los días 14 a 16 de septiembre de 2012, en unas jornadas tan memorables como añoradas. Así, uno de los efectos colaterales de la dramática guerra civil que se viene desarrollando en Siria, desde hace más de dos años, es la exacerbación de los problemas internos que padece Líbano desde hace décadas y que le está arrastrando a la catástrofe.

En primer lugar: la consolidación del salafismo como una nueva fuerza social y política ascendente en Líbano y con enorme capacidad de desestabilización interna. El salafismo más extremo, próximo a Al Qaeda, había cuajado inicialmente en los campamentos de refugiados palestinos de Trípoli. Así, el grupo palestino Fatah Al-Islam mantuvo en 2007 incidentes armados de extrema dureza con el Ejército regular libanés en un conflicto, de varios meses de duración, que ocasionó cientos de muertos. Y a principios de este mes de mayo, nuevos grupos salafistas palestinos, escisiones del anterior, se enfrentaron a los fieles de Al Fatah; en esta ocasión en campamentos del sur del país, bajo la atenta mirada de Hamás, el partido de los Hermanos Musulmanes palestinos que controla la franja de Gaza y que poco a poco gana posiciones en los citados.

Como competidores de las salafistas en estos momentos, existe desde hace décadas el brazo político libanés de los Hermanos Musulmanes: Jamaa Islamiya. En la guerra civil de 1975 contaron con milicias propias en Trípoli, Beirut y Sidón. Su secretario general es Faysal Mawlawi. Cuentan con un único representante en el parlamento nacional, en el seno de la coalición anti-siria 14 de Marzo. Aspiran a aumentar su representación en las próximas elecciones legislativas, en el contexto de la recomposición de las fuerzas políticas suníes. Espoleados desde su "derecha" por el salafismo de diversos grupos, y por la "izquierda" desde el clan Hariri, dirigente de la anti-siria Corriente Futuro, aparenta renovar su atónico vigor. En ese salafismo radical de nuevo cuño debemos destacar al movimiento impulsado por el cheikh Ahmed el-Assir, quien se ha enfrentado a Hezbolá dialécticamente y en las calles, desde un año atrás, en Sidón, fundamentalmente; si bien viene recorriendo todo el país azuzando a los sunís libaneses para que se incorporen a las guerrillas sirias y planten cara al dominante chiismo de Hezbolá y sus aliados. A tal efecto, ha informado que está organizando su propia milicia, las Brigadas de Resistencia Libres.

Por otra parte, numerosos libaneses radicales se han incorporado a las guerrillas salafistas sirias, particularmente al cruel -hasta lo inaudito- Frente al-Nusra; habiendo muerto en combate no pocos de ellos, entre ellos, los hijos de dos de los más altos dirigentes sunís de Trípoli.

En este contexto, el sunismo libanés se encuentra muy fragmentando, si bien comparte su aversión al régimen baasista sirio y a sus aliados chiís libaneses de Hezbolá, aspirando a plasmar en futuras elecciones su avance en la calle y en el seno del conflicto sirio.

En segundo lugar, el enconamiento entre chiís y sus parientes alauitas con sus eternos enemigos los sunís de todas las tendencias. Ello se ha traducido, especialmente, en los enfrentamientos armados en grandes barrios tripolitanos: el de Jabal Mohsen, controlado por el Partido Árabe Democrático de Rifaat Eid, alauita (la minoritaria facción chií del presidente sirio Bashar al Assad, afín al gubernamental Baas) y los controlado por los sunís radicales, fundamentalmente el de Bab al Tabbaneh. Además de más de 40 muertos en las últimas semanas, ha provocado un repliegue parcial del ejército libanés en la zona, habiendo sufrido diversos ataques y unadecena de bajas mortales. Los enfrentamientos también se han sucedido en diversas localidades próximas a Trípoli: Arsal, Hermel (ciudad chií del norte bombardeada por los rebeldes sirios), etc. Por otra parte, la porosa frontera sirio-libanesa es causa de enfrentamientos e incursiones a ambos lados, de diverso calado, con la excusa de la persecución de los enemigos de diverso signo y los intentos de interferir en el contrabando de armas y combustibles; especialmente en el norte y valle de la Bekaa.

El enfrentamiento ha llegado hasta el punto de que el cuartel general de Hezbolá en el barrio de Shiyah, Beirut sur, ha sido bombardeado con cohetes de origen ruso. Este enconamiento alcanza incluso el más alto simbolismo. Es el caso de Saleh Sabbagh, militante de Hezbolá, fallecido en combate en Siria, hijo de padre suní y madre chií, que tuvo que ser enterrado el pasado 22 de mayo en un cementerio chií de Sidón ante la oposición de los ulemas sunís de serlo en el cementerio paterno.

En tercer lugar, los intentos de modificación legal de la ley electoral. Ante los cambios de población –aumento de la chií y disminución del electorado cristiano-, se ha intentado modificar la todavía vigente ley electoral de 1960 por un denominado "proyecto ortodoxo" que garantizara un nuevo porcentaje estable a los cristianos. De este modo, cada votante lo haría a candidatos de su propia confesión. Manteniéndose la representación cristiana, de manera estable, sería un factor de moderación y juego de alianzas alternativos al enfrentamiento final al que parecen fatalmente destinados chiís y sunís.

En cuarto lugar, la progresiva paralización del Estado y del ejército libanés. Se ha nombrado un nuevo primer ministro el pasado 6 de abril de 2012, Tamam Salam, en lugar del dimitido Najib Mikati. La alternativa al anterior, controlado por Hezbolá, era un gobierno de concentración nacional o de técnicos. No obstante, apenas se ha avanzado en la constitución de ese gobierno de transición cuyo objetivo principal sería mantener la paz y la celebración de elecciones el próximo 16 de junio; agenda que se presenta muy difícil, pues la situación global se enrarece día a día particularmente a causa de las consecuencias en suelo libanés del devenir del conflicto sirio.

En quinto lugar, acaso el más peligroso, la plena implicación de Hezbolá en el conflicto sirio. Inicialmente, fueron algunos altos asesores del brazo militar quienes participaron a modo de consejeros, falleciendo algunos de ellos en ataques de drones israelíes y en incursiones de los rebeldes. Posteriormente, en febrero, apoyaron sin reservas a los llamados Comités Populares, formados en las 40 aldeas chiís -pobladas en su mayoría por unos 30.000 chiís que mantienen la doble nacionalidad siria y libanesa- colindantes con Líbano, en defensa de los ataques de la insurgencia salafista siria. Por último, son varios miles los combatientes de Hezbolá que han liderado el estratégico contraataque de las fuerzas gubernamentales en Qusair, en un intento de volcar el curso de la guerra o, al menos, fortalece al régimen en unas hipotéticas conversaciones de paz. Son ya varias decenas los mártires de Hezbolá enterrados multitudinariamente en suelo libanés con tal motivo.

Por último, el papel de Israel en el contexto regional; siempre atento observador del papel de Hezbolá como cabeza de la "resistencia" libanesa. El temor a que Hezbolá llegara a controlar los Altos del Golán sirios, desde los que atacar a Israel, se suma a la sospecha de un rearme de la milicia/partido mediante nuevas armas de mayor alcance y capacidad logística procedentes de los arsenales sirios. Por ello, Israel ha intervenido directamente en varias ocasiones. Ha mantenido enfrentamientos aéreos con drones no tripulados procedentes del sur de Líbano. Bombardeó objetivos de Hezbolá en territorio libanés. Y ha protagonizado otras "operaciones encubiertas" de alto calado. Así el pasado 30 de enero, el general de brigada iraní Hassan Shateri, alias Hessam Khoshnevis, falleció en combate. Anunciada como fruto de un enfrentamiento con rebeldes sirios, al parecer sucedió en el ataque aéreo israelí contra el complejo militar sirio de Jamraya (norte de Damasco) y un convoy de armas destinado a Hezbolá. Shateri sería uno de los máximos responsables del cuerpo de élite Al-Quds Force, encargado de operaciones encubiertas fuera de Irán, siendo el encargado de colaborar con el régimen sirio y de la supervisión del rearme de Hezbolá.

En este explosivo contexto, el papel de los cristianos puede ser decisivo.

Un factor previo a considerar en cuenta: suponiendo un 40% de la población, se encuentran divididos en numerosas confesiones (católicos maronitas, latinos, greco-ortodoxos, greco-católicos, armenios, protestantes, caldeos, asirios). Y lo están, igualmente, entre diversos partidos políticos mayoritariamente cristianos: el Kataeb (Falanges Libanesas), Fuerzas Libanesas, Partido Nacional Liberal (alineados los tres en la coalición anti-siria 14 de Marzo); Corriente Patriótica Libre, Marada, Partido Sirio Social Nacionalista (coaligados en la pro-siria 8 de Marzo, actualmente mayoritaria en el gobierno); además de un puñado de parlamentarios cristianos independientes y pequeños partidos "centristas" de carácter extraparlamentario. No obstante sus diversas posiciones, mantienen diálogo entre sí, gracias a la buena labor de los pastores de las iglesias cristianas, particularmente del maronita Cardenal Béchara Boutros Raï. Y no cuentan con milicias armadas ni han protagonizado -desde su derrota en la guerra civil- enfrentamiento armado alguno. Pero la autoridad de Raï trasciende la ejercida en su propia comunidad, siendo una personalidad consultada por líderes de todas las facciones libanesas; incluidos los chiís de Amal y Hezbolá. Así, declaró, el pasado 18 de mayo en Bogotá, al término de su visita pastoral a las comunidades maronitas de la diáspora en Hispanoamérica, que «La guerra en Siria ha dividido a los libaneses en dos facciones, una del lado de la oposición y la otra con el gobierno de Assad. Pero yo os digo en voz alta que esto no es asunto nuestro, nosotros no debemos interferir en los asuntos internos de ningún país. Yo digo a los políticos y funcionarios libaneses: pensad en construir vuestro país deteriorado, en lugar de tomar parte en la guerra en Siria. Dejad de jugar con el destino de nuestro país que ha dado tanto al mundo». Aseguró, igualmente, con una notable lucidez, que ante el actual estancamiento político, fruto ante todo del freno a la reforma electoral y la dificultad en la formación de un nuevo gobierno, confirman que la clase política libanesa «es indigna e incapaz de asumir el liderazgo del país».

Los musulmanes moderados, o no tanto, de todas las facciones, y que no quieren ver a su país de nuevo sumido en una guerra sectaria de "todos contra todos" -por lo que entienden que el Estado libanés debe prevalecer- han declarado, en privado y en público, que únicamente la presencia cristiana puede permitir a la democracia sobrevivir y salvaguardar la paz. Sin su papel "bisagra" y moderador, sunitas y chiís se enfrentarían, al igual que en el resto de Oriente Próximo, en una guerra total con el objetivo último de una "limpieza étnica" de carácter religiosa, tal y como ocurrió en Irak y actualmente en Siria.

A lo largo de un viaje que este autor realizó en junio pasado por Líbano, un maronita, de origen venezolano, le mencionó en varias ocasiones que sus amigos musulmanes le pedían que no emigrara; pues sin cristianos, Líbano estaría encaminado a la guerra. Y, también entonces, un anciano armenio de la localidad de Anjar, apenas a tres kilómetros de la frontera con Siria, reflexionaba que armenios y turcos (¡!) pueden hablar; cristianos y musulmanes, también. Pero que el odio secular entre sunís y chiís no tendría remedio jamás…

Por todo ello, las invocaciones al diálogo, al cese de las hostilidades y al respeto de las minorías religiosas y nacionales, en Siria y el resto de la región, reclamado constantemente y casi en solitario por la Santa Sede, es la única posibilidad de paz efectiva frente a unos intereses internacionales en juego para los que las personas son un mero fin insignificante... siempre que pervivan los cristianos en esas tierras en las que su fe arraigó antes que en Europa y el Nuevo Mundo.

 

 

 

 

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=29451

 

Ni Rajoy, Ni Aznar: de aquellos polvos, estos lodos

Ni Rajoy, Ni Aznar: de aquellos polvos, estos lodos

La irrupción mediática del ex-presidente  José María Aznar, el pasado 21 de mayo, de la mano y voz de Gloria Lomana en Antena 3, ha generado ríos de tinta y horas –y más horas- de comentarios de tertulianos y políticos, reiterados hasta el aburrimiento y la náusea en su unanimidad.

Se venía constatando, ciertamente, una creciente desafección dentro del Partido Popular por las prácticas de gobierno de Mariano Rajoy. Pero, salvo alguna voz crítica, como la de Alejo Vidal-Quadras y su prudente Asociación Reconversión, el partido permanecía inasequible al desaliento y a las críticas que le llovían desde todos los frentes; con la excepción del propio. Otro asunto, muy distinto, es la percepción de la situación desde las bases de su electorado: en retirada, desconcertado, descontento...

La desavenencias internas, por otra parte, se venían generando más por la incertidumbre derivada del “Bárcenas Gate” –sería más correcto denominarlo definitivamente “PP Gate”, como hacen por Europa- y la correspondiente apatía de D. Mariano, que por el incumplimiento del programa lectoral. Ya se sabe: los programas electorales se elaboran para ganar unas elecciones; no para cumplirlos. Con todo, algunas voces aisladas apelaban, incluso, a una supuesta deriva ideológica: el Partido Popular se habría convertido en una socialdemocracia meramente gestora de los desastres económicos heredados de sus predecesores socialistas, renunciando a sus ideas constituyentes.

Los reproches al Partido Popular, pero ya desde una perspectiva global, sumarían, por lo demás, gravísimos aspectos: fracaso económico; sumisión a los imperativos de Europa; aplicación de medidas económicas propia de la izquierda; falta de previsión ante el drama de los desahucios; discutibles ayudas gigantescas a una banca que “premia” a sus directivos; acoso tributario a las clases medias; sospechas de corrupción en el partido; parálisis ante las arremetidas secesionistas; mantenimiento en líneas generales de las mega-administraciones… Y todo ello en el contexto de una crisis económica, institucional, pero ante todo moral, que está poniendo en peligro el bienestar de los españoles y la unidad de España. Incertidumbre y desaliento.

En suma: crisis económica; crisis del modelo territorial; crisis de las principales instituciones del país (también de la corona); crisis terminal del modelo de la Transición. Deriva colectiva…, pero ¿en qué dirección?

Para colmo de males, Aznar habló; y lo hizo con toda claridad y con unos argumentos, no obstante, ya conocidos. Logró, además, la casi unanimidad mediática, de su propio partido y del resto de políticos, siendo descalificado sin paliativos: inoportuno por el momento; resentido ante el creciente aislamiento de Ana Botella; alcanzado por las sombras de un “PP Gate” ante el que algunos dirigentes del partido trataban de situar la “era Aznar” como cortafuegos que evitara los consumiera…

Recordó, en su famosa entrevista en antena 3, las grandes cuestiones que, conforme su criterio, debería priorizar la acción política popular: un modelo económico liberal, firmeza ante los nacionalismos, fortalecimiento del Estado, proyecto de futuro, ilusión colectiva.

Pero, ¿no era Aznar presidente cuando España entró en la guerra de Irak frente al criterio de sus bases católicas y de buena parte de la restante opinión pública? ¿No era Aznar presidente cuando las Cajas de Ahorro se politizaban más y más? ¿No era Aznar presidente cuando cedía ante el nacionalismo catalán, por ejemplo, defenestrando a Alejo Vidal-Quadras? ¿No fue Aznar quien calificó a ETA, en una circunstancia táctica, como “movimiento de liberación nacional vasco”? ¿No era Aznar presidente cuando el crecimiento económico se desató a lomos del “ladrillo” y, de este modo, sobre unas endebles bases cortoplacistas? ¿No fue Aznar presidente cuando se legalizaron sucesivas oleadas de emigrantes sin papeles sin filtros de ningún tipo?

También hizo cosas positivas; no podía ser de otra manera. Fue el caso de la primera y más efectiva respuesta estratégica y táctica global, frente al terrorismo de ETA y su entorno, elaborada en democracia.

Se nos ocurren, no obstante, más interrogantes. ¿Hizo algo especial Aznar para evitar que el aborto legal fuera coladero de un genocidio masivo que está diezmando el futuro generacional de España? ¿Desarrolló políticas efectivas y de calado en apoyo a la familia? ¿Democratizó su partido o lo usó como un cortijo? ¿Despolitizó los más altos órganos del Poder Judicial o mercadeó con ellos? ¿Facilitó el pluralismo mediático o, por el contrario, privilegió a unos “gigantes” que no quisieron agradecérselo? ¿Trató de impedir el derroche económico de las administraciones? ¿Reformó el sistema bancario? ¿Se libró del “síndrome de La Moncloa”? ¿Se rodeó de los mejores profesionales o con los más serviles? ¿Profesionalizó al funcionariado o promocionó, incluso, la preexistencia de grupos de poder socialistas en su seno? ¿Combatió la endogamia y sectarismo de la Universidad española? ¿Presentó batalla cultural al progresismo imperante? ¿Se enfrentó al lobby feminista de la ideología de género? ¿Fortaleció la identidad española desde los medios a su alcance? ¿Facilitó el fortalecimiento de la sociedad civil o se apoyó en los grupos de presión? ¿Fue la boda de su hija, en El Escorial, una sana aproximación al pueblo o, por el contrario, un megalómano ejercicio elitista en el que desfilaron prepotentes y horteras, corruptos y arribistas?

En suma: de aquellos polvos, estos lodos.

Me dirán, ¿Y Rodríguez Zapatero? Efectivamente, ahí estuvo. Aznar fue arrastrado y casi enterrado por el tsunami del 11-M. Y Rodríguez Zapatero se lanzó sin desmayo a una consciente labor de “deconstrucción” nacional, social y familiar; transformando España en un gigantesco laboratorio en el que aplicó las vanguardistas iniciativas de la ideología de género. Nada mejor podemos decir respecto a su política económica, su sumisión a los grandes lobbys, su debilidad ante el nacionalismo… Pero, el terreno para todo ello, ya estaba abonado. Así, los aciertos de Aznar, caso de su firme respuesta al terrorismo de ETA, fueron revertidos en nombre del “buenismo” y todo lo que de esta “vulgata” del radical-progresismo derivó.

La alternativa al Partido Popular de Rajoy no puede venir, en definitiva, de Aznar.

A estas alturas, el centro-derecha apenas se identifica con este partido; no es de extrañar, pues, cierta nostalgia de una “era Aznar” que, guste o no, forma parte del pasado. Y la derecha social, que viene apoyándolo electoralmente y en la calle, sin fisuras y sin apenas contraprestaciones, se siente huérfana desde hace ya mucho tiempo, sin saber –desconcertada- hacia dónde mirar.

¿Todavía puede formarse un eje regenerador en ese partido? Pues no olvidemos la expresa prohibición de tendencias internas y su transformación en un aparato electoral, oligárquico, acrítico, ajeno a toda práctica democrática; mera oficina gestora de intereses personales y de clan y de reparto de cargos públicos. ¿Cómo entenderse la FAES de Aznar y Reconversión de Vidal-Quadras? ¿Se lo permitirían? Acaso la alternativa al Partido Popular de Mariano Rajoy ya no pueda proceder del propio partido…

Crisis de la nación. Crisis del régimen. Crisis de los partidos. Pero, sobre todo, carencia de una moral colectiva e inexistencia de una ética ciudadana de la responsabilidad. Ausencia de un proyecto sugestivo de vida en común, en palabras de Ortega.

Es la hora de articular más sociedad civil. Es la hora de nuevos movimientos sociales. Es la horade nuevos líderes. Acaso, ¿es la hora de un nuevo partido que alumbre y encauce a los descontentos que todavía creen en España, el trabajo, la familia, la libertad, los valores, la identidad cristiana occidental?

Regeneración democrática, nueva vertebración territorial, fortalecimiento del Estado, revitalización moral, rearme patriótico. Conceptos de bellas resonancias; de magníficas intenciones. Pero, sin hombres, mujeres ni sociedad que los encarnen, palabras vacías.

Una nueva ciudadanía. Una nueva sociedad. Un enorme reto colectivo: ¿hay alguien ahí?

http://www.diarioya.es/content/ni-rajoy-ni-aznar-de-aquellos-polvos-estos-lodos

 

 

Ante el suicidio de Venner en Notre Dame de París

Ante el suicidio de Venner en Notre Dame de París

Ante el suicidio de Venner en Notre Dame de París, me he permitido insertar un brevísimo comentario en un artículo publicado al respecto en Tradición Digital.

El hecho me ha incitado a reflexionar y a valorar lo objetivo y lo real; más allá de las abstracciones ideológicas que tanto me atraen y distraen.

Aunque torpemente, creo que reflejo el estado de ánimo y mis conclusiones más básicas.

Se adjunta la carta de despedida de Venner, a quien admiraba como historiador -era lector ocasional de su NRH- y unos fragmentos de uno de sus artículos que trataba el tema.

 

 

Venner era un extraordinario intelectual e historiador; antiguo militante neofascista y prefigurador de la “Nueva Derecha”; en su sección historicista. Pagano y, por tanto, irreconciliable con la Iglesia y su historia, a la que achacaba no pocos de los “males” que a su juicio golpean a Occidente (concepto éste, al modo que lo entendía, también alejado de la tradición católica). Si el igualitarismo es el origen de todos los males, según afirmaba, su raíz sería el cristianismo; de modo que el espíritu europeo habría que reconstruirlo desde otras tradiciones: la pagana; pura abstracción y voluntarismo.
Desde sus escritos se venía prefigurando su suicidio; sobre el que había teorizado en varias ocasiones.
Pero es inadmisible que eligiera para su protesta y su gesto un templo católico; conocedor del valor sacro del mismo. No en vano “sacralidad”, aunque desde una perspectiva pagana, es un término muy empleado por esas gentes. Hubiera sido más coherente hacerlo frente a la Asamblea Nacional, por ejemplo; o en el Arco del Triunfo… O en un monumento megalítico céltico.
No juzgaré su conciencia. Faltaría más. Pero, aunque coherente con sus elaborados pero anticristianos planteamientos teóricos, insisto, su acción ha sido un atentado contra la Iglesia en uno de sus espacios sacros.
Se evidencia una vez más, creo entender, que, construcciones intelectuales, por muy “sacras” que se presuman, lejos de una sacralidad real, otras manifestaciones -presuntas- de la misma, se tornan locura.


http://tradiciondigital.es/2013/05/23/el-suicidio-de-venner-en-notre-dame-de-paris%e2%80%8f/
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La carta en la que indica los motivos de su suicidio:

 

Estoy sano de cuerpo y mente, y me lleno de amor por mi esposa e hijos. Amo la vida, y no espero nada más allá, si no la perpetuación de mi raza y mi gente. Sin embargo, en la noche de esta vida, frente a enormes peligros para mi país francés y europeo, siento el deber de actuar sin tener fuerzas. Creo que tengo que sacrificarme para romper el letargo que nos aqueja. Ofrezco el resto de mi vida con la intención de la protesta y la fundación. Escogí un lugar altamente simbólico, Notre Dame de París, que yo respeto y admiro, que fue construida por uno de los genios de mis antepasados, lugar de culto ancestral, recordando nuestros orígenes inmemoriales.

Mientras muchos hombres son esclavos de sus vidas, mi gesto encarna una voluntad ética. Yo doy la muerte para despertar la conciencia dormida. Me rebelo contra el destino. Protesto contra lo que envenena el alma y al individuo, contra los deseos invasores que destruyen nuestra identidad, incluido la familia, base de nuestra civilización milenaria. Mientras yo defiendo la identidad de todos los pueblos, también me rebelo contra el delito de reemplazar nuestro pueblo.

El discurso dominante puede dejar sus ambigüedades tóxicas, pero son los europeos los que van a asumir las consecuencias. El no tener una identidad que nos amarra a la religión, que compartimos desde Homero en su propia memoria, depositario de todos los valores en los que nuestro futuro renacimiento reconstruido con la metafísica de la fuente dañina ilimitada de toda deriva moderna.

Pido disculpas de antemano a cualquier persona que mi muerte va a sufrir, ante todo,a mi esposa, mis hijos y nietos, así como a mis amigos y camaradas. Pero una vez terminada la conmoción atenuada del dolor, no me cabe duda de que cada uno verá el significado de mi gesto y mi orgullo. Espero que los que trabajan en conjunto viendo el pasado. Van a encontrar en mis escritos algo presagiado y explicara mi acción.

Dominique Venner

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El sentido de la muerte y de la vida

En un artículo publicado en marzo-abril de 2008 en la "Nouvelle Revue d´Histoire", y del que ofrecemos sus principales extractos, Dominique Venner tenía ya muy claro lo que para él —y para toda la tradición de la Antigüedad en la que Europa hunde sus raíces— representaba el suicidio. No un encadenarse, no un supeditarse a la muerte y a sus pompas. Exactamente todo lo contrario.   

DOMINIQUE VENNER

El ansia de un comportamiento noble es algo que ha sobrevivido a la desaparición de la nobleza como cuerpo social. La actitud ante la muerte siempre distingue y juzga a un hombre. La muerte voluntaria, atributo del Japón de los samuráis, pude traducirse, de este modo, en alta aspiración al honor y a la dignidad.

Hay, por supuesto, suicidio y suicidio. El del escritor japonés Mishima, especie de suicidio de protesta contra el estado de indignidad en el que había caído su país, no tiene el mismo sentido que el suicidio desesperado de Stephan Zweig y de su mujer en 1942. Sin embargo, el segundo inspira algo más que compasión. La muerte es el término obligado de cualquier vida. Nadie se escapa. ¿De dónde viene entonces que a menudo nos sintamos sobrecogidos de respeto cuando el que muere se ha matado voluntariamente?

En ciertas situaciones nuestra idea de la dignidad hasta convierte al suicidio en una exigencia de honor. Es imposible no sentir estima por el almirante von Friedeburg, último comandante en jefe de la Kriegsmarine, que se dio muerte después de haber sido obligado a firmar la capitulación de 1945. Causa asombra, en cambio, que en Diên Biên Phu el comandante que se había encerrado en el campo no se hubiera suicidado en el momento de la rendición.

En 1945, la invasión de las tropas soviéticas en Pomerania y Prusia oriental entrañó un número incalculable de suicidios en la población alemana. El Diario de guerra de Erns Jünger, una figura de la oposición a Hitler, lo ha descrito con toda claridad. […]  «Los disparos resonaban en los alrededores como en una batida de caza […] mientras se oía gritar a las mujeres y veíamos la luz de las llamas. La dueña del castillo, una mujer de treinta años, mató a toda su numerosa familia, a su anciano padre, así como a sus hijos y luego se pegó un tiro en la cabeza. Estos sitios no llevan nombre, pues sitios así los hay a millares». […]

En la Alemania de aquellos años terribles sucedía como en el Japón de los samuráis. «Hace falta prepararse a la muerte mañana y noche y día tras día», se dice en el Hagakuré. ¿Por qué? Porque el miedo a la muerte le convierte a uno en esclavo y le dispone a la esclavitud.

En la tradición europea

En la tradición europea el suicidio se honraba tanto como lo hacían los samuráis. Releamos a Tácito. Cuando Catón de Útica, Séneca, Petronio y tanto más ponen voluntariamente fin a sus días, son fieles a la filosofía estoica que enseña a morir si ya no vale la pena vivir. Numerosos ejemplos femeninos, la legendaria Lucrecia, Servilia, esposa de Lepidius, o Arria que animó a su marido Pætus clavándose un puñal en el pecho (Pæte, non dolet) muestran que los romanos tenían un sentido igual de vigoroso de la dignidad, del valor y del deber.

Aunque de forma menos constante, la Antigüedad griega también honraba la muerte voluntaria. En primer término, en la persona de Aquiles, héroe por excelencia que escogió, con conocimiento de causa, una vida breve y gloriosa antes que una existencia larga y mediocre. Otro ejemplo para los griegos era Ajax, que borró con su suicidio su deshonor. Se sabe que los celtas practicaban el suicidio al igual que los romanos. Abundan los ejemplos en su historia: tanto el de Brennus como el de los guerreros de Numancia que prefirieron darse la muerte antes que sufrir la derrota y la cautividad, es decir, sufrir una vida indigna.

La condena del suicidio sólo se introdujo progresivamente en Occidente a partir de san Agustín. Estando sometido a Dios, el hombre no podía disponer de su vida. En Inglaterra, hasta 1870 se confiscaban los bienes de los suicidas. Quien fallaba su suicidio era condenado a la cárcel: una pena leve frente a lo que se practicó hasta el siglo XVII, en que el suicidado era arrastrado por un caballo y luego colgado en la horca. En Francia, hasta la Revolución no se era tampoco mucho más clemente: el cadáver de un suicidado era quemado sobre estiércol. Cuando se trataba de un noble, se podía incendiar su castillo. Sin embargo, se introdujo una cierta tolerancia a partir del Renacimiento, que permitió redescubrir el estoicismo y los ejemplos romanos. Se meditaba a Plinio el Viejo, quien recordaba que la superioridad de los hombres sobre los dioses consistía en poderse morir. Lucas Cranach podía pintar su retrato de Lucrecia clavándose un puñal en el pecho para escapar al deshonor. Se deberá esperar, sin embargo, la llegada de la III República para que la enseñanza pública tribute homenaje a la muerte voluntaria de Vatel, mayordomo del príncipe de Condé, que se creía deshonrado.

La muerte de Drieu, Montherlant y Saint-Exupéry

En muchas ocasiones, el suicidio otorga una gracia ennoblecedora a una vida amenazada por la indignidad. Se puede pensar en tres ejemplos contemporáneos, que Jünger destaca en Jardines y senderos, la primera parte de su Diario de guerra, los cuales fueron valerosos en la guerra —escribe— sin por ello ceder al odio. Se trata de los escritores Drieu la Rochelle, Montherlant y Saint-Exupéry. […] Decía el primero de ellos en su carta de despedida a su hermano: “Considero una dicha poder mezclar mi sangre a mi tinta y dar seriedad desde todos los puntos de vista a la función de escribir”. […] Por su parte, Henry de Montherlant escribió: “Uno se suicida por respeto hacia la vida cuando la vida ha dejado de ser digna de uno. ¿Y qué hay más honroso que este respeto de la vida? Desde luego. En estricta ética, el derecho al suicidio sólo se ve limitado por el dolor que se puede infligir a los allegados o por la exigencia de un deber que impone seguir viviendo, aun a costa de sufrir.

Aunque, en el caso de Saint-Exupéry, su muerte voluntaria no se puede probar con la misma certeza absoluta que existe para Drieu la Rochelle y Montherlant, todo permite suponer que tal fue el objetivo de su última misión aérea sobre el Mediterráneo aquella mañana del 31 de julio de 1944. […] En su Carta al general X, escrita en 1943, ya declaraba su aversión por el mundo que ante él se alzaba: «Odio mi época con todas mis fuerzas […]. El hombre está castrado, cortado de sus resonancias originales». En una carta escrita la víspera de su muerte decía: «Cuatro veces he estado a punto de palmarla. Me resulta vertiginosamente indiferente. Ante el peligro de la guerra estoy lo más desnudo, lo más desprovisto posible”. […]

Drieu la Rochelle, Montherlant, Saint-Exupéry, tres destinos distintos, pero magnificados por una muerte decidida. A partir del gesto que no tiene vuelta atrás, grandeza y dignidad son sus blasones. En unos tiempos en que sólo deambulan por ahí unas vidas que no son nada y no tienen otro objetivo que vivir por vivir, cualquiera que sea su vacuidad, la muerte voluntaria es el acto sin igual que restaura un sentido a la existencia. Constituye uno de los más vigorosos mentís al nihilismo. Afirma otros valores que el disfrute y la utilidad, y otros horizontes que el geriátrico. Restaura la nobleza del desinterés y de la autenticidad. Proclama la soberanía que uno ejerce sobre sí mismo. Su mero pensamiento, como decía Cioran, puede incluso impedir el suicidio. La idea de recurrir a él es incitación a la excelencia.

© La Nouvelle Revue de’Histoire. Marzo-abril de 2008.

¿“Caso Bárcenas o “escándalo Rajoy”?

¿“Caso Bárcenas o “escándalo Rajoy”?

En la jornada de ayer, lunes 15, se produjo una noticia que, afectando a nuestros vecinos galos, está no poco relacionada con tantas otras que -a diario- nos machacan desde los medios de comunicación y que, en su conjunto, ha destapado la profunda crisis moral que sufre nuestra nación: nos referimos a los diversos escándalos relacionados, de una u otra manera, al fenómeno de la corrupción político-financiera.

Así, los 37 ministros y viceministros de François Hollande hicieron público su patrimonio económico, mobiliario e inmobiliario; si bien no mostraron su declaración de renta para proteger la intimidad de sus parejas. Se trata, en suma, de la primera medida de Hollande en respuesta al escándalo protagonizado, días atrás, por su ex-ministro de Hacienda, Jérôme Cahuzac, quien mantenía cuentas secretas en Suiza y Singapur. Su reacción, pues, aunque criticada por la oposición conservadora, ha sido bastante rápida. Y le seguirán otras. Vamos, igualito que en España.

Pero, ya que hemos mencionados a los medios de comunicación, tiene no poco interés reflexionar en torno a algunas cuestiones terminológicas. No en vano, el empleo de unas u otras implica diversos enfoques ante una problemática concreta… que puede predeterminar su conclusión; tratando, incluso de desviar la atención pública.

Volvamos a Francia. El domingo 14 de abril, unos de los grandes diarios galos, Sud Ouest, al igual que los demás de ámbito nacional y regional, dedicó sus primeras páginas al debate originado por ese anuncio de la inmediata publicación de los patrimonios de tan relevantes autoridades políticas. Como información complementaria, incorporaba un texto titulado ¿Qué hacen nuestros vecinos? firmado por Cathy Lafon e ilustrado con una fotografía de nuestro Mariano Rajoy con el siguiente pie de foto: «Tras el escándalo de Rajoy, el Gobierno español presentó un proyecto de ley». Y tras repasar la situación en Europa, terminaba con el siguiente párrafo: «En España, el gobierno lanzó en marzo de 2012 un proyecto de ley sobre transparencia, que actualmente se debate en el Parlamento, a raíz de varios escándalos de corrupción, como el que recientemente atrapó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y otros miembros del Partido Popular».

Pero, ¿no hablamos en España, y a todas horas, del “caso Bárcenas”, del Barcenasgate…?

Nuestros -siempre tan criticados- vecinos franceses lo tienen claro: es el “escándalo Rajoy”. Y aquí, erre que erre. Y Rajoy, poniéndose de perfil, prometiendo uno tras otro, múltiples proyectos de ley de todo tipo. ¡Como si no hubiera ya bastantes! ¡Demasiadas, más bien! Pero es que luego… ¡no se cumplen!

¿No tienen ustedes la sensación de que el árbol nos impide ver el bosque? Y si el árbol es Bárcenas, el bosque es el Partido Popular, en un principio. Pero, en realidad, es todo el sistema de financiación de los partidos el bosque que “tapa” un sistema viciado, oligárquico, hipócrita, antidemocrático; aunque blanqueado, cual sepulcro, por el discurso “políticamente correcto”.

Y, decíamos, si este bosque es el Partido Popular, que es el caso que nos ocupa hoy día -los de Filesa y otros ya son historia-, Mariano Rajoy es su guardabosques.

De modo que, por una vez al menos, nuestros vecinos tienen razón. Llamemos las cosas por su nombre: “escándalo Rajoy”. Y que cada palo aguante su vela. Pero de verdad.

 

Diario Ya, 16/abril/2012

http://www.diarioya.es/content/¿“caso-bárcenas-o-“escándalo-rajoy

¿Hacia un populismo de derechas en España?

¿Hacia un populismo de derechas en España?

Es innegable: al calor de la crisis, que está conmoviendo todas las estructuras socio-políticas españolas, desvelando una quiebra moral sin precedentes, están surgiendo algunos movimientos que han incurrido en tics que bien pueden calificarse como “populistas”, y no sólo en el sentido simplista y peyorativo en que suele emplearse generalmente en los medios de comunicación y en muchos análisis políticos.

Es el caso, entre otros, pero de manera muy particular, de Ada Colau y su Plataforma de Afectados por las Hipotecas. Concebida como una acción de respuesta puntual y continuada en el tiempo de carácter sectorial, más que como una praxis de perspectiva estratégica, viene perpetrando acciones muy controvertidas, como es el caso de los denominados escraches.

Es paradójico este movimiento, pues desde una filosofía y unas bases sociales de apoyo que bien pueden calificarse como de izquierdas, y bastantes radicales, se defiende un valor un tanto conservador; como es el de la pequeña propiedad. Y no es la única paradoja. Recordemos la participación activa en algunos de los escraches más sonados de un intelectual como Jorge Verstrynge: extremista de derechas en su temprana juventud, ex-secretario general de la extinta Alianza Popular y, hoy día, acreditado politólogo, autor libérrimo, provocador siempre, quien no tiene problema alguno en ser “políticamente incorrecto” si la ocasión y su explosivo criterio lo requieren. Comportamientos y actitudes populistas, en todo caso, pero escoradas hacia la izquierda. ¿Populismo y de izquierdas? ¿A que no suena tan mal?

En Europa, al igual que en España, se suele emplear el término populismo en un sentido peyorativo, lindante con el de demagogia y el extremismo: populista habría sido Hugo Chávez y todo el movimiento bolivariano continental que generó su poliédrica y en ocasiones contradictoria personalidad. Populista fue Juan Domingo Perón y el partido –todavía vivo- al que dio su nombre, en su Argentina natal. Y populistas serían los partidos de extrema derecha europeos; disfruten o no de éxito electoral.

Algunos partidos populistas europeos –o extremistas de derecha o como quiera que se les denomine- han cosechado ciertos éxitos, lo que ha generado mucha preocupación entre medios de comunicación y analistas, creándose toda una red de seguimiento del fenómeno: desde observatorios de politólogos muy cualificados, a redes radicales de acoso a toda supuesta expresión de “extremismo derechista”; siempre asociado -en un tópico totum revolutum- a xenofobia, racismo, discriminación, nazismo y fascismo.

Nos referimos al Frente Nacional de Le Pen, el FPÖ austríaco, Alianza Nacional en Italia en su día, el BNP en Inglaterra muy ocasionalmente; periódicamente el NPD alemán sigue generando noticias, los nuevos partidos populistas escandinavos y de Europa oriental…, hasta el indigerible Amanecer Dorado griego.

España, como en otras circunstancias políticas, culturales, económicas o sociológicas, por lo que se refiere a este fenómeno, sigue siendo una excepción.

No repasaremos sus escasos éxitos y sus múltiples intentos, ahogados todos en su nacimiento, desde la muerte de Francisco Franco.

Pero lo cierto es que vivimos unas circunstancias colectivas excepcionales que acaso pudieran suponer un cambio de rumbo en la tendencia; o al menos así lo aprecian voces muy autorizadas.

Así el profesor Patrick Moreau, investigador del CNRS, especialista en análisis comparativo de los extremismos, formuló en 2001 un “teorema político-conductual” sobre la eclosión de los nacional-populismos que ya recogió Xavier Casals en su ensayo Ultrapatriotas (Crítica, Barcelona, 2003), a saber: «(...) cuando un sistema político está dirigido por un mismo actor (o una coalición) durante diversos períodos legislativos, cuando una sociedad se entera de un número creciente de negocios oscuros diversos, cuando la penetración burocrática de los partidos en la economía es fuerte y cuando el clientelismo es una práctica cotidiana (el caso de Italia hasta 1992 y el de Austria hasta 1999), el populismo tiene muchas oportunidades. Incluso cuando los negocios oscuros no son tan frecuentes, cada escándalo refuerza, y ello de manera acumulativa, el rechazo a los partidos establecidos (caso belga) y a la política del Estado, presentada como un instrumento en manos de incompetentes y aprovechados». (La temptació populista de dreta a Europa vista a través del cas de l’FPÖ: estat de cada lloc i interpretació sistèmica, (p. 10) Papers de la Fundació Rafael Campalans Nº 127).

Xavier Casals ha vuelto a retomar la cuestión en su magnífico blog sobre extremismo y democracia el pasado 23 de marzo, concluyendo que en los próximos dos años, «(...) se conjugan en España los elementos de una “tormenta perfecta” para la eclosión de populismos de derecha e izquierda».

Coincidimos con Casals en que concurren en España esas circunstancias de marcado acento político, económico y social; materiales, en suma. Pero, matizaremos, no se percibe la existencia del elemento humano -subjetivo- que pudiera encarnarlo.

La derecha española, y también las más extremas de ella, desde el franquismo, se encuentra en un estado de casi total postración: política… e intelectual. Hay excepciones, faltaría más: personalidades y experiencias meritorias y voluntariosas. También es el caso de los grupos juveniles que vienen surgiendo en distintos lugares de nuestra piel de toro a modo de pequeñas comunidades de vida, deporte, cultura…, en buena medida independientemente de los partiditos del “área”.

Pero de la actual sopa de sigla que podría adscribirse a ese populismo de derechas (España 2000, Democracia Nacional, Plataforma por Catalunya, Movimiento Social Republicano, acaso Alternativa Española, y excluyendo por motivos obvios siglas históricas como CTC y FE de las JONS), no se percibe indicio relevante de un cambio. De entrada, no existe ningún liderazgo personal relevante; decisivo en todo populismo, de derechas o de izquierdas. Así, Josep Anglada, la “esperanza”, un tiempo, de este espacio, parece más una estrella en lento pero irremediable declive tras su hazaña de 2011 al conseguir 67 concejales en Cataluña…

Tampoco se están desarrollando iniciativas de un mínimo calado social. Los repartos de alimentos de algunas de esas organizaciones, por ejemplo, son numéricamente insignificantes y de un calado real imperceptible… salvo virtualmente. En suma, no existe una demanda social que reclame un movimiento “nuevo” aglutinador de intereses colectivos contrariados. Efectivamente, existen sectores sociales que acaso pudieran ser seducidos por los reclamos populistas: derechistas desencantados con el Partido Popular, defensores de la vida ”quemados” por el anterior, católicos antiliberales, padres de familia y varones directamente afectados por las leyes de discriminadoras de género, defensores del bilingüismo real, víctimas del terrorismo, comprometidos con  la idea/vivencia de nación española…

Todo esto viene a cuento de que este fin de semana se presentaba en Coslada, tras su congreso fundacional, un nuevo grupo, el Partido por la Libertad, que con un matizado y muy elaborado ideario (desde los ejes de persona, comunidad, identidad y economía) pretende liderar una alternativa para ese espacio político que, supuestamente, se encuentra huérfano y expectante.

Cuentan, para tal empresa, con un puñado de concejales, organización en varias provincias, ideas muy claras, y algunos dirigentes de conocida trayectoria intelectual y política con experiencia en el área: personas, estrategia y tácticas. No es poco.

Pero no lo tendrán fácil: el simple lanzamiento de una alternativa no genera movimientos espontáneos de adhesión. Además de los problemas endémicos de la extrema derecha española –fragmentación, personalismos, escándalos, violencia-, se les suman el individualismo extremo que ha arraigado casi sin excepción en España, la falta de sentido de la responsabilidad colectiva, la ausencia de una cultura participativa, la pasividad generalizada, la despolitización… y una carencia absoluta de medios de comunicación que pudieran hacerse eco de su misma existencia. Todo lo contrario: lo criminalizarán ab initio.

España, para bien o para mal, también en ello seguirá siendo diferente. Así, la derecha populista no podrá jugar el papel que, en cierto modo, ya cumple en otros países: instrumento de rectificación del sistema, so pena de castigo electoral a los de siempre; o voz de protesta y -muy difícilmente- de representación fáctica de sectores disidentes con la globalización.

 

http://www.diarioliberal.com/2013/04/15/hacia-un-populismo-de-derechas-en-espana/

La Gaceta de los Negocios, 17/04/13, pág.4

Bellísimo video cristiano sobre la guerra en Siria, con el fondo de una canción-oración preciosa en árabe

Bellísimo video cristiano sobre la guerra en Siria, con el fondo de una canción-oración preciosa en árabe

http://www.youtube.com/watch?v=8c_Nldk24Zo&feature=player_detailpage

Implantación y expectativas de la «ideología de género» en España

Implantación y expectativas de la «ideología de género» en España

Se vienen sucediendo en España, en los últimos meses, diversos debates en torno a la implantación nacional de la custodia compartida en el ámbito paterno-filial, la legislación abortista, diversas normas elaboradas por el Partido Popular en torno a la denominada «violencia de género», etc. Tales cuestiones derivan, en mayor o menor medida, del hecho incuestionable de la imposición, desde hace ya varios quinquenios, de una agenda de ingeniería social derivada de la tan mencionada -como desconocida- «ideología de género». Enunciaremos a continuación, brevemente y a modo de tesis, su naturaleza y alcance en la España de hoy.

+ La ideología de género es la construcción filosófica y de acción impulsada por el progresismo en España, y en todo el mundo, transformando nuestra nación aceleradamente en un extenso y multidisciplinar laboratorio social.

+ Esta ideología puede considerarse como la última metamorfosis del marxismo, trasladando la lucha de clases a la denominada «guerra de sexos» y al seno de la institución familiar; en el horizonte utópico de una sociedad emancipada de toda atadura «autoritaria» individual o social.

+ El conjunto de medidas legales, sociales, culturas y mediáticas, empleadas a tal fin, persigue una sociedad individualista, atomizada, materialista por antonomasia, en la que los valores propios de la civilización occidental –patriotismo, jerarquía, familia, autoridad, religión, responsabilidad- sean sustituidos por los «contravalores» relativistas del ejercicio libérrimo de la voluntad individual, la autodeterminación sexual al margen de la naturaleza, la emancipación de toda forma de autoridad «tradicional», el hedonismo y el consumismo. Tal conjunto de medidas configura la denominada agenda de la «ingeniería social» del progresismo.

+ La transformación antropológica derivada de tal proceso –no en vano implica un cambio total de mentalidad y del autoconcepto de la persona- es la culminación de una larga historia revolucionaria que, desde hace siglos, pretende eliminar a la familia y a la Iglesia, así como toda otra forma de comunidad orgánica que pueda sustentar valores ajenos e incompatibles con los que los poderes económicos y la élites intelectuales determinan hoy día desde lo «políticamente correcto»; implantándola mediante la seducción de modas pasajeras y la acción coactiva de los medios del Estado.

+ Existe todo un lobby ultrafeminista que, en conjunción con el lobby gay y en concordancia con los proyectos neomalthusianos de diversos centros de poder internacional, caso de la Fundación Rockefeller y los nuevos filántropos antinatalistas como Bill Gates, han diseñado una agenda táctica de ingenierías social en la que España es laboratorio pionero.

+ El «hembrismo» imperante hoy día en España es la expresión «popular», cotidiana y en el plano de las costumbres de la agenda desarrollada por la ideología de género.

+ Esta ingeniería social está segregando «bolsas» de sufrimiento colectivo (hijos sin padres, varones marginados de la vida de sus hijos, menores dañados psíquicamente, niños abortados y sus efectos colaterales, hombres denunciados falsamente, etc.) que incipientemente configura un frente de resistencia a la ideología de género hegemónica; que puede confluir tácticamente en sus reivindicaciones con entidades más veteranas, como los grupos de defensa de la vida en toda su extensión, las asociaciones familiares, determinados movimientos religiosos…

+ Los grandes espacios de confrontación social, fruto de la agenda radical-progresista, son: la custodia compartida; la lucha en torno a los límites legales y en la práctica del aborto; los efectos y reconocimiento del Síndrome de Alienación Personal; la defensa de la familia entendida como la unión de hombre y mujer con la pretensión de permanencia en el tiempo y con una finalidad también reproductiva; la eliminación de las discriminaciones positivas y penales establecidas en favor únicamente de algunas mujeres; cambios legales y en los protocolos policiales que eliminen el maltrato arbitrario y sistemático al que son sometidos los varones denunciados sin apenas base fáctica en el ámbito familiar; la reinterpretación de la mal llamada violencia de género en el más omnicompresivo y desideologizado concepto de violencia doméstica.

+ Toda la izquierda hace frente común impulsando la ideología de género en sus distintas campañas y fases de implantación. Las fuerzas políticas nacionalistas radicales o moderadas (salvo Unión Democrática de Cataluña), secundan esta agenda social.

+ El Partido Popular, que venía realizando aisladas y poco decididas declaraciones de intenciones en oposición a algunas campañas de la agenda de ingeniería social (aborto, custodia compartida), ha renunciado a la «batallas de las ideas» y a los valores propios de su electorado; éste en buena medida alineado con el «frente de resistencia» antes mencionado. Es más, ha asumido, incluso, como propio, el lenguaje característico de la ideología de género, moviéndose a rebufo de esa agenda. Debe señalarse que algunas militantes del Partido Popular se caracterizan por su activismo radical-feminista a nivel de servicios sociales de base, gabinetes judiciales psicosociales, puntos de encuentro, ponencias parlamentarias y vocalías municipales «de igualdad». Por otra parte, el Partido Popular no ha adoptado medida alguna que pudiera favorecer el fortalecimiento o mantenimiento de la institución familiar; garantía del imprescindible relevo generacional que precisa toda sociedad que contemple como bien deseable su propia supervivencia.

+ Sorprendentemente, el único partido con cierta presencia institucional y mediática que ha desarrollado algunas iniciativas de cierto calado, cuestionando precisas actuaciones y a la misma base de la filosofía de la ideología de género, es Unión, Progreso y Democracia; agrupación de raíz izquierdista, laicista y conciertos tics anticatólicos. Esta aparente contradicción expresa la quiebra del sistema político español que ha dejado huérfano de líderes y partido a uno de sus sectores más vitales y creativos: la «derecha social».

 + La agenda de la ideología de género no se ha planteado –ni técnica ni doctrinalmente- modificar los roles sociales y familiares de algunas agresivas colectividades de base religiosa instaladas recientemente en España; caso de la musulmana. Su inhibición, cuando no explícito apoyo, ante determinadas prácticas de la «sharia» entre sus adeptos, es fruto de los complejos de inferioridad y sentimientos de culpabilidad de la izquierda -que han generado la inciertamente denominada «multiculturalidad»- en conjunción con su odio a la tradición judeocristiana de Occidente.

+ El papel que puede y debe jugar la derecha cultural española, en este contexto, es el de proporcionar, junto a otros actores sociales, instrumentos intelectuales de análisis que desenmascaren las maniobras orquestadas desde el poder, al servicio de la ideología totalitaria, irracional y destructiva de género. Pero ello únicamente podrá realizarse reivindicando y proponiendo formas comunitarias de vida orientadas al bien común, la armonía, el desarrollo social, y la felicidad personal y colectiva, en el marco de unos valores sólidos y operativos.

 

http://www.diarioya.es/content/implantación-y-expectativas-de-la-«ideología-de-género»-en-españa