Blogia

Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

La ruta del odio: entrevista a su autor, Fernando José Vaquero Oroquieta

La ruta del odio: entrevista a su autor, Fernando José Vaquero Oroquieta

Entrevistamos a Fernando José Vaquero Oroquieta, autor del libro, sobre algunos aspectos que hemos considerado de interés para nuestros lectores.

 

Miembro del Consejo de Redacción de Arbil, autor de numerosos artículos, entrevistas, y críticas de libros en este medio, Fernando, pamplonés de toda la vida (PTV, sector no pijo), se ha lanzado a la aventura de redacción y difusión de un libro de una temática que, por diversas circunstancias, conoce muy bien.

 

Pregunta: Se editan, anualmente, cerca de una veintena de títulos en España sobre esta temática. ¿Qué hace diferente a este libro respecto a los demás?

 

Respuesta: Ante todo, su afán didáctico, su enfoque simultáneamente global y local, su estilo claro y un anecdotario ameno. Modestia aparte.

 

P.: ¿Qué le ha impulsado escribir este libro? ¿Acaso “ser el primero” en redactar una especie de catecismo, un impulso ético, una convicción política, un criterio mercantilista…?

 

R.: Lo del criterio mercantilista, para nada. Si yo fuera un autor conocido, se venderían unos cuantos miles. Pero, en ese sentido, soy realista. Lo más que aspiro es a no perder dinero. Pero es lo de menos. Ante todo constatar que en la inmensa mayoría de títulos se eluden juicios éticos profundos, obviándose cuestiones tan relevantes como la íntima conexión entre terrorismo y determinadas culturas políticas, especialmente la autodenominada progresista en su variante marxistas-leninista.

 

P.: ¿Ha pensado realizar alguna presentación pública?

 

R.: Afirmativo. Concretamente en Madrid, Pamplona y Zaragoza. De hecho ya están muy avanzadas las gestiones al respecto. Después…, lo que Dios y los lectores activistas propongan.

 

P.: Hablemos de una cuestión de actualidad. ¿Qué opina de SORTU?

 

R.: Incuestionablemente es el brazo político de ETA, como lo fueron Herri Batasuna, Batasuna, E.H., ANV, etc. No obstante, y aunque algunos no lo compartan, se han movido no poco de su escenario y tácticas habituales. No quiero, con ello, afirmar que deban ser legalizados. Al contrario: soy partidario de una “cuarentena democrática”. Que no maten, extorsionen ni nada parecido durante cinco años, por ejemplo, y se podría legalizar a ese espectro político. Tras esa “prueba”, si se disuelve ETA, entregan las armas, piden perdón a las víctimas y les resarcen en la medida de sus posibilidades por el infinitivo daño causado, la sociedad y con ella el Estado, podrían ser generosas. Nunca antes: por prudencia y decencia. Y por aprendizaje de tantos errores cometidos por el Estado y los políticos profesionales durante toda la historia, triste historia, de ETA.

 

P.: Dedica cierto espacio a las víctimas del terrorismo. Y se pregunta, respondiendo afirmativamente, que son las grandes olvidadas de esta patología social. ¿Ha variado la situación?

 

R.: Se han dado pasos muy importantes, pero falta mucho. Lo cierto es que para muchos políticos es una cuestión incidental e instrumental. Políticos de todo el arco parlamentario. Y es que tenemos una clase política egoísta, cortoplacista y endogámica que vive de espaldas de la sociedad que dice representar y, lo que casi es peor, que se cree por encima del bien y del mal; es decir, que carece de ética. Pero también la sociedad, en su conjunto, sufre de cierta atonía moral: desde el consumismo, el individualismo y el materialismo más rudo y grosero, no se puede construir nada duradero. Y estamos en tiempos de crisis, lo que exige generosidad, compromiso y movilización cívica. Difícil coyuntura.

 

P.: ¿No considera que el juicio que emite en su libro sobre el papel de la Iglesia católica es muy benevolente?

 

R.:. ¿Lo dice por mis parcas referencias a la actitud de algunos obispos vascos? Creo que mi juicio es certero. Pero, tal vez dada mi conciencia moral, no quería cargar contundentemente contra algunos obispos y clérigos que, con el ejercicio de una presunta equidistancia moral, han imposibilitado la acogida católica, la caridad y la más elemental justicia. Han sido nefastos, ciertamente. Pero, cómo se decía sobre el general Franco, “Dios y la Historia” les juzgarán. La Iglesia, como Madre, no ha defraudado. Es más: en muchos lugares del mundo ha sido su principal víctima.

 

P.: ¿Sigue siendo, España, objetivo del yihadismo?

 

R.: Sin duda. Esperemos que los políticos, las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia, hayan aprendido la lección y actúen en consecuencia. No obstante, es una cuestión muy delicada que linda con otras no menos, tales como la integración de los ciudadanos musulmanes en España, la reciprocidad entre musulmanes y cristianos, el modelo (¿pero existe?) multicultural que se pretende para este país todavía llamado España, etc. En cualquier caso, por ejemplo, en el tema de la reciprocidad, difícilmente ésta se puede impulsar desde los políticos, quienes viven en su inmensa mayoría de espaldas del hecho religioso, cuando no expresamente con actitudes anticatólicas muy pronunciadas. Desde el “limbo” ético no se puede dialogar con identidades religiosas o culturales fuertes. No, no soy optimista. Como dirían los chinos, “veremos cosas interesantes”; inquietantemente interesantes.

 

P.: ¿Veremos el fin del terrorismo?

 

R.: Lo siento, pero nosotros, con cuatro, casi cinco, décadas a nuestras espaldas, seguro que no; y difícilmente las próximas generaciones. Pero estoy abierto a la esperanza y sueño y rezo para ver, al menos, el fin de ETA.

 

P.: ¿No teme que con libros como éste le coloquen la etiqueta de “conservador” o “políticamente incorrecto”?

 

R.: ¿Lo dice por equiparar terrorismo, con aborto y genocidio? Espero que también por otros aspectos del libro. Me encanta ser políticamente incorrecto; pues quiere decir que soy un poquito libre. También me llamarán carca, y ultramontano, y anarcocatólico, y carcelero resabiado…. Francamente, no sólo no me molesta, sino que me divierte. Y mucho.

 

Redactor: Terminaré con un castizo “suerte, maestro”; antes de que también lo prohíban.

 

Entrevistado: Y que ustedes lo vean.

 

 

Muchas gracias.

 

 

Manolo Morillo

 

Alerta Digital, 14 de marzo de 2011

La ruta del odio: una crítica

La ruta del odio: una crítica

En un especial sobre un libro, no puede faltar una reseña que, aún efectuada desde la amistad no elude una crítica constructiva.

Empezaré presentando al autor del texto. Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, ha cursado estudios de Criminología en la Universidad del País Vasco. Es coautor del libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas (dirigido por José Luis Orella Martínez, prólogo de Fernando García de Cortázar, Grafite Ediciones, Baracaldo, 2006). Ha participado, como fundador o socio, en diversas entidades culturales.

Como articulista y autor de numerosos ensayos, es miembro del consejo de redacción de nuestra revista electrónica Arbil, colaborador de DiarioLiberal.com y Religiónenlibertad.com; habiendo participado asiduamente en Páginas para el mes, tanto en su versión impresa, como en la digital inicial. Ha sido crítico de libros en la Revista de Historia Contemporánea Aportes y Elsemanaldigital.com. Ha participado como ponente en diversas conferencias, mesas redondas y cursillos de formación, celebrados en diversas ciudades españolas.

Una primera crítica, un tanto formal: hubiera sido necesario un índice onomástico, dado el altísimo número de escritores, terroristas, víctimas y otros protagonistas de esta historia referenciados en el texto. Pero, en cualquier caso, esta carencia no es exclusiva de pequeñas o medias editoriales; pues se está extendiendo a las generalmente denominadas como “grandes”. Por otra parte no era necesario otro temático, pues su índice inicial ya es elocuentemente descriptivo.

También he echado de menos una introspección de la vida cotidiana carcelaria de los presos terroristas: pienso que, conocido su pudor y discreción profesionales, no habrá querido traspasar los límites que ha juzgado como adecuados.

Y como navarro tengo que agradecer su claro posicionamiento al desmentir contundentemente las supuestas analogías entre los casos norirlandés y vasco; con las implicaciones que conlleva para nuestra tierra navarra.

Debo advertir al lector que es un libro comprometido, católico y… políticamente incorrecto. El autor no se casa con casi nadie. Se posiciona, pues huye de la equidistancia, tomando partido por el bien común y los más débiles. Y algunas de sus afirmaciones causarán furor entre los progresistas y demás bienpensantes, no en vano, como uno de tantos ejemplos, equipara al terrorismo con el aborto y los genocidios, como las grandes agresiones contra el ser humano.

Describamos la temática estudiada, brevemente. Son muchas las preguntas que suscita la existencia del terrorismo entre nosotros; constituyendo una de las principales preocupaciones de las mujeres y hombres de la sociedad actual.

¿Por qué existe el terrorismo? ¿Los terroristas son, acaso, locos o psicópatas? ¿Existe alguna relación entre el terrorismo y los totalitarismos? ¿Y con los genocidios del siglo XX? ¿El terrorismo también deriva inevitablemente de las religiones? ¿Es legítimo negociar con ETA? ¿Qué puede hacer la sociedad civil frente al terrorismo?

A todas ellas, y a otras muchas, hasta sumar 100, pretende responder este libro, con sencillez y claridad; desde la lógica, el sentido común y las informaciones contrastadas. Y todo ello, con los ojos, la cabeza y el corazón puestos en la situación española en su encrucijada actual.

Una de las conclusiones del libro, a la que pronto llegará el lector, es la siguiente: el terrorismo moderno nace en el siglo XIX alimentado por el nihilismo/anarquismo, el nacionalismo extremo y el marxismo revolucionario. Ya en el siglo XX alcanzará categoría de «ciencia» de la mano del marxismo-leninismo. Por último, y gracias a la globalización, su alcance se ha hecho universal; circunstancia que augura que la imagen de Osama Ben Laden y la amenaza del yihadismo, junto a otras expresiones terroristas, sin duda, nos acompañarán durante muchos años.

Pero no se trata de un libro meramente documental y reflexivo: es un texto comprometido desde una perspectiva muy concreta –tal como anticipábamos unos párrafos atrás, que afirma constantemente a lo largo de sus páginas. Y ésta no es otra que la derivada de un trabajo personal inspirado en la Instrucción de la Conferencia episcopal Española Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias, de 22 de noviembre de 2002; el libro Terrorismo y nacionalismo, de 2005, un estudio sistemático de la citada Instrucción efectuado por diez hombres y mujeres, intelectuales católicos de primera fila, una de las reflexiones más complejas que se han realizado en las últimas décadas al respecto; y de la Instrucción Pastoral, de 23 de noviembre de 2006, Orientaciones morales ante la situación de España.

Destacaremos, por último, que el texto, que combina anecdotario, memoria y ciencia, complementa su extenso y multidisciplinar estudio con diversos anexos: 100 webs temáticas, 100 organizaciones terroristas, 100 títulos fundamentales, 100 atentados especialmente trascendentes… Y con un prólogo póstumo de quien fuera Maestro y amigo del autor, el fundador del Instituto Vasco de Criminología Antonio Beristain Ipiña, jesuita impulsor también de la victimología.

La página web del autor es: http://cronicasnavarras.blogia.com

 

La Ruta del Odio. 100 respuestas claves sobre el terrorismo.

Autor: Fernando José Vaquero Oroquieta
ISBN: 978-84-96764-90-3
Páginas: 429

22 euros.

http://www.editorialsepha.com/

 

José Luis Orella Martínez

Revista digital Arbil, Nº 125, marzo 2011

Contenido de “La ruta del odio”

Contenido de “La ruta del odio”

La mejor y más fiel descripción de los contenidos de este libro es el enunciado de su índice. El lector, una vez proceda a su lectura, entenderá muy bien el porqué.

 

- Prólogo (por D. Antonio Beristain Ipiña)

- Introducción

I. Aproximación al concepto de terrorismo

1. ¿Qué es el terrorismo?, ¿de dónde procede ese término?

2. ¿Qué es el terrorismo de Estado? ¿Existen Estados terroristas?

3. El terrorismo, ¿es un supuesto de «conflicto asimétrico» o de «guerra de cuarta generación»?

4. ¿Son lo mismo «guerrilla», «resistencia» y terrorismo?

5. ¿Existe alguna relación entre genocidio y terrorismo?

 

II. Causas del terrorismo

6. ¿Es el terrorismo un sucedáneo de la religión?

7. ¿Es el terrorismo un medio de vida?

8. ¿Persiguen las organizaciones terroristas su continuidad y supervivencia como grupo independientemente de los fines alegados?

9. ¿Existe alguna base etnológica que explique el terrorismo?

10. ¿Es el terrorismo «arma de los pobres» y «única opción» de minorías sojuzgadas?

11. ¿Sigue el terrorismo alguna «lógica»?

 

III. Ideologías y terrorismo

12. ¿Qué relación existe entre las ideologías y el terrorismo?

13. ¿Cuál es la vinculación entre violencia política y terrorismo?

14. ¿Existe alguna relación entre los fundamentalismos religiosos y el terrorismo?

15. ¿Es el nacionalismo caldo de cultivo del terrorismo?

16. El nihilismo, ¿tiene algo que ver con el terrorismo?

17. ¿Qué relación existe entre terrorismo y totalitarismo?

18. Marxismo y terrorismo: ¿amor a primera vista?

19. ¿Existe una «ciencia» terrorista?

20. ¿Qué textos han elaborado, estudiado y aplicado, especialmente, los terroristas?

 

IV. De los grupos terroristas

21. ¿Los grupos terroristas son sectas?

22. ¿Cómo es una organización terrorista?

23. ¿Qué es la vida en clandestinidad?

24. ¿Existe un «lenguaje» terrorista?

25. ¿Cuáles son las principales actividades terroristas?

26. ¿Existe un terrorismo de «baja intensidad»?

27. ¿Es cierto que los terroristas manejan grandes cantidades de dinero?

28. ¿Existen terroristas solitarios?

29. ¿El terrorismo, es «cosa de hombres»?

30. ¿Por qué existen terroristas suicidas?

31. Los terroristas encarcelados, ¿son «presos políticos»?

 

V. Los terroristas

32. ¿Los terroristas son locos o psicópatas?

33. ¿Los terroristas son sádicos que disfrutan con el dolor ajeno?

34. Los terroristas, ¿están orgullosos de serlo?

35. ¿Los terroristas son, acaso, personas normales y corrientes?

36. ¿Los terroristas nacen o se hacen?

37. ¿Qué terroristas han sido especialmente famosos?

 

VI. Sobre las víctimas del terrorismo

38. ¿Qué papel juega la «transferencia de culpabilidad» en la dinámica terrorista?

39. Las víctimas, ¿son las grandes olvidadas del terrorismo?

40. ¿Qué es el llamado «síndrome de Estocolmo»?

41. ¿Es cierto que cualquiera puede ser víctima del terrorismo?

42. ¿Qué es la Victimología?

 

VII. Antecedentes e historia

43. ¿Puede afirmarse que la primera organización terrorista fue la secta de los «asesinos»?

44. ¿Tiene algo que ver la Revolución Francesa con todo esto?

45. ¿Cuándo se configuran los principales rasgos característicos del terrorismo moderno?

46. ¿Nace el «contraterrorismo» simultáneamente al terrorismo?

47. ¿Qué papel ha jugado el terrorismo anarquista en la Historia?

48. ¿Qué fue el llamado «terror rojo»?

49. ¿En qué grandes categorías pueden clasificarse las organizaciones terroristas del siglo XX?

50. ¿Cuáles han sido las principales organizaciones terroristas del siglo XX?

51. ¿Existe un terrorismo «de derechas»?

52. ¿Ha triunfado el terrorismo palestino?

53. ¿El IRA es algo más que una organización terrorista?

54. La mafia, ¿es un grupo terrorista?

55. ¿Qué son las llamadas teorías conspirativas?

56. ¿Ha sido el XX, «el siglo del terrorismo»?

 

VIII. Islam y terrorismo

57. ¿Por qué se asocia islam con terrorismo?

58. ¿Qué son la yihad y el yihadismo?

59. ¿Qué es el fundamentalismo islámico?

60. ¿Salafismo es sinónimo de terrorismo?

61. ¿Todos los terroristas yihadistas son wahabitas?

62. ¿El islamismo deriva necesariamente en terrorismo?

63. ¿Tiene sentido hablar de islamofascismo?

64. ¿Puede el islam frenar a sus extremistas terroristas?

65. ¿Terrorismo yihadista y Osama Ben Laden son inseparables?

66. ¿Qué es la red Al Qaeda?

67. Chechenia, ¿terrorismo o insurgencia provocada por una injusta ocupación extranjera?

68. Hizbulá, ¿es una organización terrorista?

 

IX. España y el terrorismo

69. ¿Ha influido el terrorismo en la Historia de España?

70. ¿Cuáles han sido las principales organizaciones terroristas que han operado en España?

71. ETA, ¿nació en un Seminario?

72. ¿Qué fueron los GRAPO?

73. ¿Por qué ETA consiguió un arraigo social que no alcanzaron los GRAPO?

74. ¿Por qué España es objetivo del terrorismo yihadista?

75. ¿Qué postura adopta el islam español ante el terrorismo?

 

X. Un fenómeno en cambio permanente

76. ¿Por qué fueron distintos los atentados del 11-S en Nueva York, Washington y Pensilvania?

77. ¿La globalización y el terrorismo se entienden?

78. ¿Ha muerto el marxismo-leninismo?

79. Los grupos terroristas, ¿buscan su coordinación?

80. ¿Han intentado los terroristas emplear armas de destrucción masiva?

81. ¿Qué es el bioterrorismo?

82. ¿Podrían, los terroristas, detonar armas nucleares?

83. ¿Qué es el narcoterrorismo?

84. ¿Qué es el ciberterrorismo?

85. ¿Hacia una profesionalización del terrorismo?

 

XI. Temores y esperanzas

 

86. ¿Es posible un juicio ético, consistente y firme, del terrorismo?

87. ¿Plantea hoy día, el terrorismo, nuevos dilemas éticos?

88. El Estado, ¿tiene capacidad para responder con éxito a la amenaza del terrorismo?

89. ¿Se debe negociar con los terroristas?

90. ¿Qué papel puede jugar el contraterrorismo?

91. ¿Es lícita la difusión por los medios de comunicación de las actividades terroristas?

92. ¿Qué puede hacer la sociedad civil frente al terrorismo?

93. ¿Qué importancia puede alcanzar la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo?

94. ¿Sirven para algo los listados de grupos terroristas?

95. ¿Qué hace Naciones Unidas frente al terrorismo?

96. ¿Qué hace la Unión Europea frente al terrorismo?

97. ¿Qué postura mantiene la Iglesia católica frente al terrorismo?

98. ¿Puede afirmarse, en general, que el terrorismo ha fracasado?

99. ¿Pueden cambiar los terroristas?

100. ¿Desaparecerá el terrorismo?

 

Apéndices

- Bibliografía (100 título en castellano)

- Cronología (100 efemérides para la ignominia)

- 100 organizaciones terroristas

- 100 direcciones sobre terrorismo en Internet

Egipto: esperando a Erdogan

Egipto: esperando a Erdogan

Las revueltas populares que se vienen sucediendo en Túnez, Egipto, Yemen, etc., nos han cogido en Occidente con el paso cambiado: ningún servicio secreto occidental se lo esperaba, ningún observador de prestigio lo anticipó. Europa, encerrada en sí misma. Estados Unidos, con una política exterior progresivamente indefinida y acobardada.

Pero lo que está sucediendo, y lo que vendrá después, es de suma importancia, pues pueden modificar el tablero actual del ajedrez mundial.

Hay que partir de unos hechos objetivos.

1) La extrema juventud de esas poblaciones de cultura árabe y confesión mayoritariamente musulmana.

2) La importancia de las redes sociales y las nuevas tecnologías en el desencadenamiento del estallido social.

3) La debilidad de las organizaciones allí presentes de carácter “liberal”, “laico”, e “izquierdista”.

4) La presencia activa y discreta, en la caridad, las obras sociales, las mezquitas y el tejido social, de importantes organizaciones islamistas; caso de los Hermanos Musulmanes.

5) La mínima simpatía hacia Occidente de las grandes masas musulmanas; si bien deseen su nivel de vida y tecnología.

6) La existencia de modelos islámicos, atractivos y próximos, para esas masas populares: Irán y Turquía.

Pero, ambos modelos musulmanes, ¿son democráticos?

Partamos de dos premisa.

1ª) Para el Islam, Estado, sociedad y religión son realidad única e inseparable. El Corán es copia exacta del libro que Alá guarda consigo y no admite revisión o enmienda alguna. Alá es uno. Todo debe tender a la unidad. El Islam -en definitiva y como afirman desde su fundación los Hermanos Musulmanes- es LA solución.

2ª) Los derechos humanos, nacidos en el seno del Occidente cristiano, son ajenos, en buena medida, a la teología y política islámicas. Lo relevante, para esas sociedades son los derechos y deberes derivados de su pertenencia individual y colectiva a la Umma, o comunidad de los creyentes.

            En consecuencia de ambas premisas, la democracia es una técnica de origen occidental ajena a su teología política, que puede ser instrumental, pero nunca un fin en sí misma.

En el caso iraní la respuesta se impone: se trata de una “pseudodemocracia” tutelada por los Guardianes de la Revolución y el potente clero chiíta. No obstante, dadas las diferencias existentes entre el chiísmo y el sunismo (teológicas, estructuración del clero, expresiones políticas confesionales, tradiciones sociales y culturales, arraigo étnico), siendo el segundo mayoritario en los países de las recientes revueltas, no parece que el modelo iraní sea el referente de estas masas árabes descontentas; por mucho que trate el gobierno iraní de arrimar el ascua a su sardina. Además, su papel en Líbano desde hace décadas, apuntalando descaradamente a los implacables pseudoterroristas de Hizbulá, le ha generado el rechazo mayoritario del sunismo.

El modelo turco ya es otro factor mucho más sólido y a tener en cuenta.

Entre nosotros, un ejemplo entre otros muchos: Lluís Bassets se expresaba al respecto, en modo un tanto contradictorio, en el diario El País el pasado 13 de febrero de 2011 en su artículo titulado Desislamización: “Olivier Roy, uno de los mejores conocedores de la evolución del Islam político, ha explicado en este mismo periódico (5 de febrero) que estas señales se deben a la aparición de una nueva generación postislamista y a la evolución de muchos islamistas hacia la democracia, en la estela de la experiencia turca”.

Decimos que se nos antoja una argumentación contradictoria, pues esas supuestas señales de desislamización, que asegura percibir, ¿cómo van a ser coherentes con un modelo turco que, precisamente, está reislamizando su sociedad desde los poderes el Estado?

Pero no es el único que cree adivinar una futura evolución del mundo musulmán hacia el modelo de Recep Tayyip Erdogan.

En declaraciones efectuadas a RTVE desde Estambul el pasado 8 de febrero, uno de los dirigentes de los propios Hermanos Musulmanes, el doctor Ashraf Abdel Ghaffar, quien fue detenido en 2009 en Egipto y que actualmente vive en Turquía, afirmó entre otras cosas que “Las mejores condiciones y el mejor ejemplo se dan en Turquía. Cuando el AKP (Justicia y Desarrollo, el partido del primer ministro turco Recep Tayip Erdogan) comenzó a gobernar Occidente tenía miedo porque eran islamistas, pero después de ocho años tienen buenas relaciones internacionales y son respetables”. Un mero tacticismo, aparentemente, y no tanto una decisión estratégica.

Miran a Turquía: islamistas, blogeros juveniles, los coptos cristianos con miedo, algunos de los más prestigiosos analistas internacionales, no pocos intelectuales musulmanes de la diáspora musulmana en Europa…

Por su parte, Walid Phares, profesor de Estudios de Oriente Medio, experto en Islam político, la yihad, y asesor en terrorismo internacional del Congreso de Estados Unidos, aseguraba en una entrevista realizada por Miguel Ángel Benedicto el 12 de febrero para Atenea Digital en relación al peso real de los Hermanos Musulmanes que “Tienen poca base social y mucha representación política, justo al revés que los jóvenes que han liderado las revueltas con mucho apoyo social y poca representación a nivel político. Pero los Hermanos Musulmanes son disciplinados, cuentan con la financiación de los petrodólares del Golfo y el respaldo de televisiones como Al Jazeera. El movimiento podría pactar con el gobierno autoritario y así contendría a los jóvenes que iniciaron la revuelta. La Comunidad Internacional debe apoyar a la sociedad civil para evitar que la hermandad secuestre la revolución egipcia. La perestroika egipcia la harán los jóvenes no los Hermanos Musulmanes ni Mubarak”. Y, tras afirmar que la simulación y el engaño forman parte de su ideología, por lo que disponen de una “agenda oculta”, aseguraba finalmente que “El partido de Erdogan en 2002 era neutral pero ha ido dando pequeños pasos, poco a poco, hacia la islamización de la sociedad sin respetar el laicismo, la libertad de expresión o la Constitución secular. No es de extrañar que sea un modelo a seguir para los Hermanos Musulmanes. En política exterior, Erdogan apoyó a Ahmadineyah tras la revolución verde y dijo que el tribunal de la Haya no tenía derecho a juzgar al sudanés Al Bechir cuando le acusaban de genocidio”.

En coherencia con todo ello, y con notable perspicacia estratégica, Erdogan fue uno de los primeros dirigentes musulmanes en pedir la renuncia de Mubarak pocos días después del inicio de la revuelta.

De esta manera, los hechos parecen desmentir, poco a poco, las expectativas occidentales de una democracia de corte occidental, tintado de cierto islamismo superficial, en la Turquía de Erdogan.

Recordemos, por otra parte, la evolución estratégica exterior de Turquía hacia un panturquismo orientado hacia Asia central y las exrepúblicas soviéticas de habla turcómana, acaso en detrimento de su ansiada y tantas veces reclamada integración europea.

Otro termómetro de la verdadera naturaleza de la “democracia turca” es su trato de las minorías religiosas “toleradas” –reducidas en la actualidad a su mínima expresión- no musulmanas; persistiendo, cuando no imponiendo, mayores limitaciones a la presencia de las minorías cristianas y judía en su territorio. No podemos olvidar los no poco frecuentes asesinatos de cristianos allí, entre ellos, el del presidente de la Conferencia Episcopal católica turca, Luigi Padovese, el 3 de junio de 2010. O los atentados contra edificios y personalidades judías.

De hecho, acabamos de tener noticia de una gravísima noticia: el Estado turco ha expropiado terrenos decisivos para la supervivencia de uno de los monasterios más antiguos del mundo, el sirio-ortodoxo de Mor Gabriel, situado en la región de Turabdin, en el sureste de Anatolia. La fundación del monasterio, al sureste de la ciudad de Midyat, en la provincia de Mardin, cercano a la frontera con Siria, se remonta al año 397. Hoy día todavía acoge a una pequeña comunidad compuesta por tres monjes y 14 religiosas, siendo la sede del metropolita Mor Timotheus Samuel Aktas y el centro espiritual/cultural de la cada vez más reducida comunidad sirio-ortodoxa de Turquía y de su diáspora. De hecho, en ese territorio, allá hacia 1960, vivían unos 130.000 sirios, quedando apenas hoy unos pocos miles. Se ha señalado que el problema de fondo, de este nuevo contencioso, es que no existe ninguna comunidad religiosa para la ley turca, al no reconocer el Estado turco a ninguna de ellas personalidad jurídica; una situación totalmente incompatible con la Convención Europea de los Derechos del hombre y las Libertades fundamentales. Superar tales limitaciones exigiría cambios en la Constitución y Código Penal de Turquía; unos cambios que no se vislumbran en modo alguno.

Y traigamos a colación un último factor: la progresiva eliminación del ejército turco como garante del laicismo republicano fundacional, discretamente laminados por Erdogan.

En definitiva, no está nada claro que el modelo turco sea una “vía islámica hacia la democracia” o, por el contrario, una “vía democrática hacia el islamismo”.

Sin duda, Erdogan se está erigiendo en uno de los grandes adalides del mundo musulmán. Su modelo es atractivo; incluso para otros actores aparentemente más radicales, como son los Hermanos Musulmanes. Pero, desde nuestra perspectiva occidental, las dudas y los peores temores, poco a poco, se van confirmando. Y esa tendencia crecerá cuanta mayor sea la debilidad de Occidente, su olvido del pasado, el rechazo de su identidad, su suicidio demográfico. Y su incapacidad en la defensa de los cristianos perseguidos en el mundo musulmán; no pretendamos, aunque lo fuere en buena lógica, la aplicación del principio de reciprocidad.

 

Diario Liberal, 16 de febrero de 2011

 

Hizbulá y Líbano: la conquista del Estado

Hizbulá y Líbano: la conquista del Estado

La sucesión de revueltas populares iniciadas en Túnez, inmediatamente extendidas a Egipto y Yemen, entre otros países musulmanes, ha oscurecido un hecho de inquietantes consecuencias geopolíticas: el cambio de gobierno acaecido en Líbano impulsado por Hizbulá.

Recordemos que, ya en septiembre de 2004, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la Resolución 1559 por la que instaba al gobierno libanés a desarmar a todas las milicias; un acuerdo pensado fundamentalmente para Hizbulá, al tratarse entonces de la única operativa en Líbano, desde la aplicación de los acuerdos de Taif que pusieron fin a la guerra civil en 1989. Pero sus poderosos vecinos y aliados, Siria e Irán, por motivos muy distintos, han impedido que tal hecho, esencial para la estabilidad de la zona, se ejecutara apoyando incondicionalmente a su peón libanés.

Además, no olvidemos, Estados Unidos incluyó en su día a Hizbulá en su listado de organizaciones terroristas. El Parlamento Europeo, por su parte, aprobó el 10 de marzo de 2005 (por 473 votos a favor, 8 en contra y 33 abstenciones) una resolución, no vinculante, calificándole de organización terrorista. Y, pese a lo anterior, la Unión Europea no lo ha incorporado a su listado; aunque sí a uno de sus dirigentes, Imad Mugniyah. Tal es la realidad de Hizbulá: un partido-milicia de orígenes incuestionablemente terroristas cuya vocación es la conquista del poder.

Volvamos al día de hoy. Después de una sucesión dramática de acontecimientos: interminable guerra civil desde 1975 de “todos contra todos”, ocupación siria, revuelta antisiria a partir del 2000, asesinatos de opositores a la ocupación durante años, guerra de Hizbulá contra Israel de 2006; en las últimas elecciones legislativas de 2009, gracias en buena medida a los votos procedentes de la numerosa comunidad libanesa emigrada por todo el mundo, la antisiria Alianza 14 de marzo ganó las elecciones. Por el contrario, la encabezada por Hizbulá –la Coalición 8 de marzo- fue derrotada ampliamente.

Hizbullá, el partido-milicia más potente de Líbano, no por ello se dio por vencido. Continuó con su estrategia gradual: consolidación de sus espacios de poder e influencia, especialmente en el sur del país, el valle de la Bekaa, las llanuras de Baalbek-Hermel y sur de Beirut. Prestigiada por haber derrotado al ejército judío, únicamente tenía que esperar –o forzar- una situación propicia. Y ésta ha llegado con la excusa del próximo pronunciamiento del Tribunal Especial para el Líbano que trata de esclarecer los asesinatos políticos acaecidos hacia 2005 y 2006 en los que se adivinaba la actuación de los servicios secretos sirios y del denominado Servicio Especial de Hizbulá.

Gracias a un caprichoso viraje del druso Walid Jumblat, quien lo ha justificado en aras de evitar una nueva confrontación sectaria, la coalición antisiria encabezada por Saad Hariri ha perdido la jefatura del gobierno que ganó democráticamente en las elecciones del pasado 7 de junio de 2009; siendo otro sunita, el multimillonario Nayib Mikati, quien encabeza un nuevo gobierno con apoyos muy distintos a los anteriores. Aunque asegura que pretende representar a todos los libaneses, el apoyo incondicional y nada disimulado de Hizbulá ya no engaña a nadie. En definitiva se trata de un paso más en la conquista del Estado por este último.

Ahora Hizbullá tiene casi todo: una milicia más potente que el propio ejército regular libanés, unas zonas de influencia en las que ejerce un control absoluto, un imperio mediático de influencia transnacional, unos aliados interiores y exteriores fieles, el prestigio de haber derrotado en 2006 al Tsahal judío… y, ahora ¡el mismísimo gobierno!

Su líder, Hassan Nasralá, hábil político y táctico militar, no tiene prisa. Su estrategia es y será gradualista. Y no declarará la guerra a Israel, para no propiciar de nuevo una crisis internacional como la de la segunda quincena de julio y primera de agosto de 2006 en la que derrotó, contra todo pronóstico, a Israel. Es el momento de ganar la “respetabilidad” internacional.

En primer lugar, desactivará al Tribunal Especial para el Líbano (TEL), con sede en Holanda y apoyado por la ONU, que investiga el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri el 14 de febrero de 2005. Atará a sus aliados internos y consolidará su poder dentro del Estado. Su objetivo: fusión del Estado que ya es Hizbullá con el propio Estado residual libanés. Y, en las próximas elecciones, control y/o restricción del voto de los residentes libaneses en el extranjero, lo que merced a la emigración de numerosos libaneses, especialmente entre las comunidades cristianas, y la presión demográfica chií, le garantizará un éxito seguro cubierto de oropeles pseudodemocráticos que lo justificará ante la comunidad internacional.

De esta manera Irán se consolida en la zona transplantando definitivamente su modelo a Líbano, Siria refuerza su papel frente a Israel y, lo que es más importante, se propone a todo el mundo musulmán un nuevo modelo sociopolítico basado en la sharia chií, con expresiones moderadas y limitadas de pluralismo político y religioso, en unos tiempos de convulsiones y crisis de los demás modelos árabes.

Los cristianos libaneses quedan como convidados de piedra. Los maronitas de Michel Aun, los greco-ortodoxos del Partido Sirio Social Nacionalista, aunque aliados de Hizbulá, apenas tienen margen de maniobra frente al gigante chií. Permanecerán en sus cada vez más reducidos ghettos, resignados a la espera de un cambio constitucional que les prive, definitivamente, de los privilegios que todavía mantenían. Y su destino será la conversión o la emigración. En cualquier caso, la presencia cristiana en Líbano se reducirá drásticamente en las próximas décadas; perdiendo Oriente Medio una importante riqueza humana y cultural –bimilenaria- en aras de un proyecto islamista de pretensiones totalitarias que apenas admite una mínima supervivencia de antiquísimas comunidades humanas antaño mayoritarias en la zona.

No es una casualidad que el patriarca maronita, Nasrallah Boutros Sfeir, haya manifestado su deseo de renunciar al cargo. Y no sólo por su elevada edad, sino, ante todo, para despejar el camino de su propia comunidad. Promotor de la revuelta antisiria en 2000, que llevó a la retirada de las fuerzas de ocupación sirias en 2005 pocos meses después del asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri, y de la formación de partidos cristianos; como sagaz personalidad preocupada por el futuro de su mermado pueblo, no ha descuidado sus contactos con Hizbullá: ante todo, realismo. A su sucesor se le presenta el reto de sobrevivir en un país islamizado, girado hacia el Oriente musulmán, y desprotegido por sus antiguos aliados: Francia y Estados Unidos. De hecho, aunque se sancione internacionalmente al nuevo gobierno libanés, ante la más que segura desactivación del TEL, la geografía sirio-libanesa y el apoyo económico, político y militar de Irán, compensarán las medidas que Occidente pueda decretar.

Mientras tanto, aquí, seguiremos debatiendo sobre el rumbo de las revueltas de Túnez, Egipto, Yemen…, cegados por la esperanza de que se orienten hacia un marco de libertad y democracia a la europea. Cada vez más obtusos e ingenuos. Recordemos que toda oportunidad de elecciones libres ha sido aprovechada por los movimientos islamistas –moderados o radicales- para tratar de conquistar el poder; no en vano, son las fuerzas mejor organizadas y más operativas mediante obras caritativas, religiosas y formativas entre los más desfavorecidos, es decir, las grandes masas árabes. Por el contrario, las fuerzas liberales a la europea, o laicas de otros signos, apenas tienen implantación más allá de unas pequeñas minorías intelectualizadas. Así, el desarrollo de las elecciones legislativas turcas, argelinas, marroquíes, jordanas, libanesas, etc., a lo largo de los últimos años, si algo nos enseña es que el principal sujeto sociopolítico del mundo musulmán es el islamismo; en sus diversas manifestaciones: radical o moderado. Y, en Occidente, seguimos soñando con una “revolución francesa” que alcance, siglos después, al mundo musulmán. Ni aprendemos ni queremos ver.

 

Diario Ya, 31 de enero de 2011

¿Liberalización o islamización?

¿Liberalización o islamización?

                La extensión de las revueltas populares desde el Túnez de la “revolución de los jazmines” a otros países del entorno, Egipto, Yemen, Argelia, Jordania, Libia…, ha sorprendido, y no poco, a los observadores occidentales.

                La importancia en su génesis de las llamadas “redes sociales” ha azuzado la esperanza en algunos de ellos, de que estas revueltas, genéricamente desarrolladas en contra de unos regímenes corruptos apoyados por Occidente, buscaran una “vía árabe” aperturista a la democracia. E, incluso los más optimistas, han llegado a declarar que acaso se trate, por fin, de la irrupción de la “revolución francesa”, aunque con más de dos siglos de retraso, en el mundo musulmán.

Recordemos que toda oportunidad de elecciones libres ha sido aprovechada por los movimientos islamistas –moderados o radicales- para tratar de conquistar el poder; no en vano, son las fuerzas sociales mejor organizadas y más operativas, mediante obras caritativas, religiosas y formativas entre los más desfavorecidos, es decir, las grandes masas árabes. Por el contrario, las fuerzas liberales a la europea, o laicas de otros signos, apenas tienen implantación más allá de unas pequeñas minorías intelectualizadas. Así, el desarrollo de las elecciones legislativas turcas, argelinas, marroquíes, jordanas, libanesas, etc., a lo largo de los últimos años, si algo nos ha demostrado rotundamente es que el principal sujeto sociopolítico del mundo musulmán es el islamismo; en sus diversas manifestaciones y tácticas: radical o moderado.

Así, en el caso de Egipto, la comisión recién creada por tratar una posible transferencia pacífica del poder está liderada por los ¡Hermanos Musulmanes!, eso sí, acompañados de una coalición de pequeños y minúsculos grupos “a la europea”.

Ciertamente, cada país disfruta de su propia idiosincrasia. El modernizado Túnez tiene poco que ver con Egipto; no digamos ya con un semimedieval Yemen. Pero todos disfrutan de algo decisivo en común: un sustrato cultural fundamentalmente musulmán, omnicomprensivo por tanto, en el que Estado, Sociedad y Religión son inseparables, y un profundo desprecio a Occidente. Entonces, ¿cómo van a reflejarse en Occidente en su intento de renovación política y social? ¿No existen otros modelos más próximos que imitar? Estamos pensando en la Turquía islamista “moderada” de Erdogan y en el Irán posjomeinista.

La extensión de las revueltas, en realidad, son el bosque que impide ver el árbol, más bien diríamos, el cedro: nos referimos a lo acaecido estos días en Líbano.

Su agonía parece no tener fin: una interminable guerra civil iniciada 1975 de “todos contra todos”, la consiguiente ocupación siria, una popular revuelta antisiria iniciada en 2000, diversos asesinatos de opositores durante años, la guerra de Hizbulá contra Israel de 2006, convulsiones políticas constantes…

En las últimas elecciones legislativas, celebradas el 7 de junio de 2009, gracias en buena medida a los votos de la numerosa comunidad libanesa emigrante, la antisiria Alianza 14 de marzo ganó las elecciones. Por el contrario, la encabezada por Hizbulá –la Coalición 8 de marzo- fue derrotada ampliamente.

Hizbullá, el partido-milicia más potente de Líbano -de incuestionable pasado terrorista y así calificado por diversos organismos internacionales- no por ello se dio por vencido. Continuó con su estrategia gradual: consolidación de sus espacios de poder e influencia, especialmente en el sur del país, valle de la Bekaa, llanuras de Baalbek-Hermel y sur de Beirut. Revalorizada por haber derrotado al ejército judío, únicamente tenía que esperar –o forzar- la ocasión más propicia. Y ésta ha llegado con el próximo pronunciamiento del Tribunal Especial para el Líbano (TEL) con sede en Holanda y apoyado por la ONU, que investiga, entre otros perpetrados entre 2005 y 2006, el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri el 14 de febrero de 2005; inadmisibles actos terroristas en los que se adivinaba la sombra de los servicios secretos sirios y del denominado Servicio Especial de Hizbulá.

Gracias a un caprichoso viraje –otro más- del druso Walid Jumblat, que lo ha justificado para “evitar una nueva confrontación sectaria”, la coalición antisiria encabezada por Saad Hariri acaba de perder la jefatura del gobierno que ganó democráticamente; siendo otro multimillonario sunita, Nayib Mikati, quien encabeza el nuevo gobierno, eso sí, con unos apoyos muy distintos a los anteriores. Si bien asegura que pretende representar a todos los libaneses, el apoyo incondicional y nada disimulado de Hizbulá no engaña a nadie.

Ahora Hizbullá tiene casi todo: una milicia más potente que el propio ejército regular libanés, unos territorios en los que ejerce un control absoluto, un imperio mediático de enorme influencia en el mundo musulmán, unos aliados interiores y exteriores fieles, el prestigio de haber derrotado en 2006 al Tsahal judío… y, ahora, el propio gobierno.

Su líder, Hassan Nasralá, hábil político y táctico militar, no tiene prisa. Su estrategia seguirá desarrollándose de manera gradualista: tanto en el interior como de puertas afuera. Así, ahora no le interesa una nueva guerra con Israel: es el momento de ganar la “respetabilidad” internacional.

Pero es incuestionable que desactivará al TEL, amarrará todavía más a sus aliados internos, y consolidará su poder, fundiendo el Estado que ya es ese movimiento con el propio Estado residual libanés. No eludirá las elecciones democráticas en su día, como mera táctica, pero con toda seguridad que ejercitará un control y/o restricción absolutos del voto de los residentes en el extranjero, lo que merced a la emigración de numerosos libaneses, especialmente cristianos, y la presión demográfica chií, le garantizará un éxito electoral seguro con todas las formalidades pseudodemocráticas que lo justificará ante la comunidad internacional.

De esta manera Irán se consolida en la zona transplantando definitivamente su modelo a Líbano, Siria refuerza su papel frente a Israel y, lo que es más importante, se propone a todo el mundo musulmán este modelo sociopolítico basado en la sharia chií, con expresiones moderadas y limitadas de pluralismo político y religioso, en unos tiempos de convulsiones y crisis de los demás modelos árabes.

Pase lo que pase un hecho es seguro: la presencia cristiana en Líbano se reducirá drásticamente en las próximas décadas; perdiendo Oriente Medio una importante riqueza humana y cultural –bimilenaria y anterior a la implantación del Islam- en aras de un proyecto islamista de pretensiones totalitarias.

¿Liberalización o islamización? Con la mirada atrás y la perspectiva de los próximos quinquenios, la respuesta se impone.

 

Diario Liberal, 31 de enero de 2011

Palabras pronunciadas al término de la Eucaristía-aniversario por Miguel Vaquero

Palabras pronunciadas al término de la Eucaristía-aniversario por Miguel Vaquero

No es usual que en una misa aniversario, a su término, un familiar se dirija a los asistentes: es más propio de los funerales.

 

El año pasado no tuve oportunidad de hacerlo y, en esta ocasión, los Padres Escolapios han tenido la delicadeza de acceder a mi petición que no podía tener otra pretensión: intentar torpemente agradeceros vuestra presencia. Y agradecer también a todas las personas que no han podido acudir y nos han manifestado –de una u otra modalidad- que rezarían o dedicarían unos minutos de su memoria a Miguel.

 

Miguel tenía unas enormes cualidades humanas. Un grandísimo corazón, una enorme preocupación por los más débiles, un vivísimo sentido crítico, una enorme curiosidad y dolor por el rumbo desquiciado de nuestro mundo, una sangrante rebeldía juvenil, una notable inteligencia, una admirable ausencia de egoísmo… Humano, muy humano.

 

Pero no son esas cualidades humanas por las que, estoy seguro, se ha ganado el Cielo: ha sido ese camino misterioso, y aparentemente injusto, del sufrimiento moral y físico el que eligió Dios para tenerlo muy pronto cerca de sí, pues, dicen, que Dios llama pronto a los que más quiere para darles paz, plenitud, belleza, sentido.

 

Agradeceros, por tanto, vuestras atenciones, oraciones; todos vuestros detalles hacia Miguel y su familia a lo largo no sólo de sus últimos días, sino de toda su vida.

 

Miguel: seguro que desde el Cielo podrás ayudarnos a todos nosotros. No te olvidamos. Te quisimos. Te queremos. Te querremos. Siempre. Gracias.

 

Iglesia de Santo Tomás (Escuelas Pías), Zaragoza, 13 de enero de 2011.

Entrevistamos a Gonzalo Sichar: la edición independiente al servicio del pensamiento libre y la transformación social.

Entrevistamos a Gonzalo Sichar: la edición independiente al servicio del pensamiento libre y la transformación social.

Una entrevista al editor Gonzalo Sichar Moreno, un agudo observador de la sociedad española desde su avanzada atalaya de Editorial SEPHA.

 

Gonzalo Sichar es “alma mater” de Editorial SEPHA (Sociología, Economía, Política, Historia, Antropología, Arte). Cuenta con una larga trayectoria profesional en la investigación social, la cooperación al desarrollo, el mundo universitario y, desde hace seis años, el dificilísimo mundo editorial. Todo ello le cualifica como un observador excepcional de las tendencias que recorren la fragmentada sociedad española.

 

Pregunta: Edición clásica, coedición con aportación pecuniaria del autor, ediciones personales, digitalización, novísimas descargas desde internet de e-books… Y nada menos que 74.521 títulos editados en 2009 en España (en 2008 lo fueron 86.330). No obstante, el peso de los grandes grupos editoriales, por medio de un cuasi monopolio de la distribución libraria, especialmente en los grandes centros comerciales, ¿no determina, en realidad, la imposición mayoritaria de un pensamiento “único” y la pérdida de todo sentido crítico por parte de los estratos más numerosos de la sociedad española?  

 

Respuesta: Efectivamente. La Cultura debiera ser el mejor ejemplo de la libertad de expresión en su sentido más amplio. Así lo entendieron los grandes dictadores y por eso la atacaron. El Arte expresa la visión del artista, la Literatura la opinión del autor. Pero en la actualidad el sector editorial está dominado por un oligopolio que inunda las librerías arrinconando a los editores independientes. Para colmo cada vez más otro oligopolio muy importante, el de los medios de comunicación, está muy relacionado con las principales editoriales, cuando no son propietarios. Eso provoca que los grandes grupos tengan dominado no sólo la presencia en las librerías sino también que acaparen casi todas las reseñas en prensa. En estas condiciones es muy difícil decir a la sociedad que existes.

 

P.: Si algo caracteriza a su editorial es el extraordinario pluralismo ideológico de sus autores; si bien existen unas preocupaciones evidentes que determinan la orientación de la editorial. Escritores trotskistas, falangistas, católicos “progres” y otros “conservadores”, críticos con los nacionalismos, ¡incluso autores cercanos a Arbil!... más una notable preocupación por el impacto de los diversos totalitarismos (antiguos y modernos) y la realidad poliédrica del mundo hispanoamericano. ¿No se está convirtiendo SEPHA, acaso sin pretenderlo inicialmente, en cierto modo, en un sorprendente caleidoscopio de la reflexión transformadora de un notable, vivo y heterogéneo grupo de autores españoles?

 

R.: Desde el inicio de este proyecto me propuse trazar una línea editorial totalmente independiente, tanto desde el plano económico como desde el ideológico, pero nunca pensé que llegara a una variedad tan extrema y por tanto yo mismo me he sorprendido del resultado. Mis primeros contactos procedían de la izquierda y por ello en los primeros libros hay una mayor presencia de autores de la izquierda, si bien de diferentes “gamas”. Para la izquierda militante el nacimiento de una nueva editorial que creía “suya” era una buena noticia. Por eso no aceptó que finalmente SEPHA fuera una editorial heterodoxa y sobre todo independiente. Desde algunas librerías y distribuidoras, tanto “alternativas” como “comerciales” me cerraron muchas puertas, hasta el punto de creer en algún momento que tendría que cerrar.

 

P.: ¿Podría clasificarse a SEPHA como una editorial que pretende dar voz a quienes carecen de ella pero tienen algo consistente que aportar a la sociedad?

 

R.: Ésa es la mejor definición que se puede hacer de esta editorial. Y están sin voz tanto los movimientos mayas en Guatemala, como los niños y sobretodo las niñas soldado, o los niños y especialmente las niñas de la calle, pero también los no nacionalistas en Cataluña, o los nacionalsindicalistas en toda España, por poner algunos ejemplos. Y todos ellos tienen cosas interesantes que decir aunque no compartamos muchas o ninguna de ellas. Mucha gente no ha soportado que también considere sin voz a escritores muy alejados de la izquierda. Una editorial con vocación social no debe ser el altavoz del editor sino de los autores sin voz. No quiero cumplir la máxima de que un editor es un escritor frustrado, que escriban ellos lo que quieran y no lo que a mí me hubiera gustado escribir y no supe.

 

P.: ¿Una editorial humanista, en suma?

 

R.: Exactamente. Y el humanismo, y mucho menos las Humanidades, no es ni de izquierdas ni de derechas. La dictadura que sufrió España desterró a muchos intelectuales (humanistas) y no sólo de izquierdas, pero más triste es que en tiempos de democracia se margine a algunos intelectuales por sus ideas políticas. En Sevilla, por ejemplo, PSOE e IU no permitieron que se celebrase un acto para el conocimiento de la obra literaria de Agustín de Foxá porque era de ideas falangistas. Eso va contra la libertad y contra la propia Literatura, algo a lo que todos los editores –independientemente de nuestros signos– nos deberíamos oponer. Detesto que izquierdistas de despacho pongan en duda mi vocación democrática porque haya publicado a ciertos autores, cuando yo sí he estado en el terreno luchando por la libertad, por ejemplo trabajando como observador de derechos humanos en Guatemala y publicando con una organización popular una investigación mía donde denunciaba más de 1.000 masacres cometidas en un 95% de los casos por el Ejército o paramilitares (y presentando el libro allí, delante de militares, y además continué viviendo en ese país).

 

P.: Lo “políticamente correcto” se impone desde el poder político y cultural dominantes, generando un tipo humano aparentemente satisfecho, consumista, nihilista, nada crítico con el poder y las modas, pero duramente cerrado a cualquier propuesta de cambio personal y social. SEPHA, desde su espacio, ¿pretende, además de ser un proyecto editorial viable, abrir una brecha en esa tendencia?

 

R.: Esa pretensión se ha ido acrecentando a medida que he visto que han tratado de cerrarme puertas los que creen que tienen el monopolio del concepto democrático y deciden qué ideas son democráticas y cuáles no. El novelista francés del siglo XIX Émile Herzog –conocido por el seudónimo de André Maurois– decía que es una verdad absoluta que la verdad es relativa. Este principio tan obvio veo que no lo aplica la izquierda. En esos ámbitos se ha criticado, a mi modo de ver con mucha razón, que los católicos se adueñaran de la “Verdad” y que decidiesen lo que era bueno y lo que era malo, pero ahora ellos hacen lo mismo y todo aquello que no es “progre” es “pecado”. Hay foros de Internet que pretenden contribuir a una “democracia directa” donde se pueden leer algunas críticas a SEPHA no sólo por publicar a algunos autores ultras (entendiéndose por ultra sólo a “ultraderechistas”, pues hemos publicado a muchos más autores de extrema izquierda de los que, por cierto, no se han quejado), sino también por publicar a antinacionalistas más comprometidos con la democracia que los nacionalistas excluyentes. Este posicionamiento de los “progres” es peligroso porque amplían el círculo de los “malditos” y ya sabemos aquello de Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista…” (por cierto frecuentemente atribuido a Bertolt Bretch, cuando quien lo escribió fue el pastor protestante Martin Niemöller, encarcelado por los nazis desde 1937 a 1945). Por eso yo no censuro a ningún autor por motivos ideológicos.

 

P.: Con un catálogo que supera los 100 títulos, en alguna ocasión, usted mismo ha calificado a SEPHA como “empresa social”. ¿Podría desarrollar ese concepto?

 

R.: Evidentemente una empresa debe buscar beneficios económicos porque sino sería una algo así como una ONG (que por cierto pongo tengo muchos reparos con este tipo de organizaciones, como expreso en mi libro Cosas que nunca diría de una ONG). Pero se puede buscar cierto beneficio –para entre otros cumplir el objetivo de la viabilidad– combinándolo con una función social, o tratar de maximizar el beneficio a costa de lo que sea. Un ejemplo: es más barato imprimir en China y traer los libros en barco que imprimir en España, pero yo ni me planteo imprimir allá porque temo que se incumplan derechos laborales y que incluso haya trabajo infantil de por medio. Otro ejemplo al alcance de todos (no sólo de los empresarios): SEPHA es cliente de Triodos Bank, un banco solidario. Queremos que nuestro beneficio económico no sirva para especulación financiera y por eso ahorramos en un banco que sólo trabaja en economía real apoyando iniciativas sociales, culturales y ecológicas.

 

P.: ¿Me permite una pregunta de carácter personal que, creemos, puede ser de interés para los lectores? ¿Dónde encuentra, Gonzalo Sichar, la fuerza para mantenerse firme en un mundo tan competitivo e implacable?

 

R.: Hay quienes creen que hay otra forma de hacer política y se embarcan en la osadía de crear un nuevo partido político (o mejor dicho, un partido político nuevo), otros creen que hay otra forma de hacer banca y crean un banco solidario. Yo tengo una firme convicción de que otro modo de llevar a cabo una editorial de contenido político es posible: mediante una editorial independiente tremendamente politizada pero absolutamente apartidista. Mi fuerza radica en esta convicción y en los ánimos recibidos por lectores, amigos y familiares (y lo digo en este orden de importancia porque cuanto más lejos te queda quien te da ánimos confías más en la objetividad del aplauso).

 

Muchas gracias.

 

Entrevista efectuada por Fernando José Vaquero Oroquieta

 

Dirección electrónica de interés:

http://www.editorialsepha.com

Revista digital Arbil, Nº. 125, agosto de 2010