Presentación en Madrid de La ruta del odio. 100 respuestas claves sobre el terrorismo
Conforme lo anunciado, tuvo lugar la presentación en la Biblioteca Pública de Palencia, y ante una significativa representación de entidades culturales (la Asociación Fernando III el Santo), militantes de partidos políticos a título individual (UPyD), profesionales liberales y ciudadanos sin adscripción, el 14 de abril, de La ruta del dio. 100 respuestas claves sobre el terrorismo, de Fernando Vaquero Oroquieta.
MARIA OLVIDO DEL VALLE BARRIO, Delegada provincial de la AVT, presentó a ambos ponentes, afirmando que las víctimas del terrorismo estamos cumpliendo cadena perpetua.
INMA CASTILLA DE CORTÁZAR, Presidenta del Foro Ermua, empezó afirmando que gracias a las víctimas del terrorismo, al no tomarse la justicia por su mano, hay más democracia en España.
Tras destacar las virtudes, a su juicio, del texto presentado, al que calificó de didáctico, pluridisciplinar, comprometido y accesible, reflexionó en relación a cuestiones de actualidad de carácter metapolítico; insertas, por tanto, en una cultura de la ciudadanía enraizada en los Derechos Humanos.
A su juicio, con los sucesos acaecidos en España entre el 11 y 13 M, la pedagogía antidemocrática nos avasalló por doquier. Ello generó una brecha social y una desconfianza dramática hacia las reglas de juego democráticas. Por ello bien puede calificarse el Espíritu de Ermua de antítesis de aquello. No obstante, se estaría desplegando hoy día un escenario aparentemente novedoso; si bien desde entonces el PSOE no habría dejado de negociar con ETA. Así, se asegura desde el Gobierno que no hay negociación; por lo que no existirían “mesas” como las de Loyola. Eso sí: la “hoja de ruta” ya la describió Jesús Eguiguren en su día. Y como otro aspecto novedoso, siempre según su análisis, destaca la supuesta imposición exterior de mediadores internacionales, cuya aceptación desde el Gobierno es una verdadera patología en un Estado de Derecho. Como complemento de lo anterior, el Gobierno únicamente participaría al Partido Popular algunas cuestiones en materia antiterrorista. En este contexto la autodenominada izquierda abertzale continuará en las instituciones.
Por todo ello, reflexionó, la sociedad civil debe señalar los límites a los políticos, que no son otros que la dignidad del hombre y los Derechos Humanos. Hace falta esclarecimiento ante tanta confusión: de ahí la oportunidad del libro. Tal es el reto: recordar a los políticos que se acabó el todo vale por razones electoralistas.
FERNANDO VAQUERO OROQUIETA explicó que, con su libro, pretende una defensa del ser humano frente a las ideologías totalitarias; denunciar los mecanismos totalitarios que persiguen el terror y la inhibición de la ciudadanía; desmentir la antihistórica pero “políticamente correcta” afirmación de que las religiones derivan en terrorismo, uno de los tópicos menos científicos y más extendidos. Sobre cuestiones de actualidad defendió una “cuarentena democrática” ante cualquier expresión en la que la izquierda abertzale quiera visibilizarse; incluida BILDU.
Tras un animado turno de preguntas, se informó que una vez celebrados actos similares en Zaragoza y Palencia, el libro se presentará en Madrid y Pamplona, habiéndose iniciado contactos para hacerlo en Oviedo y Valladolid.
Entidades convocantes:
FERNANDO J. VAQUERO AUTOR DEL LIBRO "LA RUTA DEL ODIO. 100 RESPUESTAS CLAVES SOBRE EL TERRORISMO"
Por MARCOS SÁNCHEZ. PAMPLONA
¿Los terroristas son locos o psicópatas? ¿Es cierto que los terroristas manejan grandes cantidades de dinero? ¿Es legítimo negociar con ETA? A estas cuatro cuestiones y a otras 97 más responde el libro La ruta del odio. 100 respuestas claves sobre el terrorismo, obra de Fernando José Vaquero Oroquieta (Pamplona, 1961). Funcionario de la Administración Central del Estado, licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, Vaquero ha estudiado Criminología en la Universidad del País Vasco. El pamplonés, coautor de La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas, afirma que su nueva obra es el resultado de un esfuerzo de síntesis "muy importante" porque "son muchas más de 100 las preguntas posibles".
¿Qué pasa por la cabeza de un terrorista?
Se produce una transformación antropológica. En un terrorista, todos sus valores y afectos se condicionan por una ideología de tipo totalitario. Esa ideología le va a regular todos los aspectos de su vida, la organización del tiempo, el ocio, las relaciones afectivas, quiénes son sus amigos, el límite con éstos y sus familiares, su estilo de vida, sus justificaciones... Casi todas las mujeres que se han implicado en el mundo del terrorismo lo han hecho por seguir a sus parejas.
¿Los hijos siguen a sus padres?
Hay muchos casos en los que sí. En ETA se han conocido segundas y terceras generaciones familiares de terroristas.
Hay una pregunta en su libro: ¿los terroristas son locos o psicópatas? ¿Lo son?
No. Sí que ha habido casos conocidos de quienes han acabado sufriendo enfermedades. Es comprensible porque la vida en clandestinidad es dura. Matar a personas como tú, por mucha ideología con la que te cargues, seguramente genera conflictos existenciales muy serios. Pero un loco o un psicópata, al ser imprevisibles, no encaja en una organización terrorista, que es un ejército que debe funcionar como la maquinaria de un reloj.
¿Disfruta matando un terrorista?
Creo que no. Que haya personas con patologías que puedan llegar a disfrutar es posible. Lo que sí sucede es que sus correligionarios, estén encarcelados o vivan en el entorno de ese mundo, lo disfrutan porque lo consideran un avance y lo celebran como tal.
Si el terrorista no disfruta y los que le rodean sí, el primero parece un títere al servicio de los segundos.
Es un reparto de papeles. Ser terrorista hace tener en el entorno una consideración extraordinaria, pero implica una servidumbre. Hay una distancia entre jalear a un terrorista que acaba de asesinar y ser tú mismo quien asesine.
¿La de atreverse a matar o no?
Claro. Desde fuera, cuando no ves al enemigo cara a cara desangrándose, es mucho más fácil hacer juicios de valor.
¿Cabe el arrepentimiento en un asesino?
Sí. En el libro cuento casos. Empiezan a tomar conciencia en prisión, generalmente. Muchos terroristas no se quieren arrepentir porque sería reconocer que la mayor parte de su vida no sólo han estado equivocados, sino que esa equivocación les ha llevado a cometer crímenes. En ETA ha habido arrepentidos, como Txelis, por su conversión religiosa, y personas que se arrepienten pero no puede decirlo porque en su pueblo, si lo dicen, pasan de ser unos gudaris a ser unos traidores o sospechosos.
¿Es iluso pensar que ETA puede pedir perdón?
Pero es a lo que deben tender el Estado y la sociedad. No se puede renunciar a que ETA pida perdón. Ese perdón debe ser presupuesto para que, un día, se puedan establecer unas bases serias para la paz. Si hay un sujeto que no reconoce sus propios errores, gravísimos, ¿sobre qué bases se va a construir la convivencia? ¿Qué seguridad vas a tener de que esta gente no se va a volver a echar al monte? No sólo podemos esperar a que ETA pida perdón, sino que hay que exigírselo.
¿Y cómo se puede materializar ese perdón?
En las actuales circunstancias sería necesaria una cuarentena democrática. Ya hemos conocido muchas supuestas treguas y muchas negociaciones. Necesitamos hechos. Si ETA no mata durante cinco o diez años, si además pide perdón, si además resarce a sus víctimas o facilita que se les pueda resarcir por parte de la gente que ha sido condenada, se establecerían las bases no voy a decir para una reconciliación, pero sí para aprender a convivir.
¿La ETA actual es la más débil de la historia, su fin está cerca?
Muy pocas personas en este país tienen información suficiente para poder hacer un juicio competente sobre este tema. En el caso del IRA, Gerry Adams y Martin McGuinness lideraron el proceso de pasar del terrorismo a la acción política resucitando una carcasa sin vida como el Sinn Fein. Eran los máximos dirigentes del IRA.
El problema es que la dirección etarra no da el mismo paso.
No lo sabemos. ¿Todas las direcciones que están cayendo últimamente son el núcleo directivo que lidera el MLNV? No lo sabemos. ¿Qué pasa con Iosu Ternera? No lo sabemos. A lo largo de su historia, ETA ha controlado todo el conjunto del MLNV. Las escisiones que ha habido han sido mínimas, como las de Aralar, que se han convertidos en unos apestados, o la de Yoyes, que fue ejecutada. Ahora no sabemos lo que está pasando. Se habla mucho de la lucha entre los amigos de las pistolas y los de la política. ¿Eso qué quiere decir, que ya no existe una dirección unificada de ETA? Nos faltan elementos de juicio.
Otra pregunta de su libro: ¿es legítimo negociar con ETA? ¿Lo es?
¿Negociar con ETA? No. ¿Explorar la situación del entorno de ETA? Sí. ¿Hablar directa o indirectamente con ETA? Por supuesto, no hay que desaprovechar ninguna oportunidad, pero con cautelas. Por eso hablaba de una cuarentena democrática. Si ETA dice que renuncia a la lucha armada, se podrá hablar con ellos para ver en qué tiempo entregan las armas, qué hacer con los exiliados y los presos, en qué plazos se les puede excarcelar, siempre con las condiciones previas que establezca el Estado. Pero ETA no puede marcar las condiciones, tendrá que ser el Estado quien las marque, por respeto a las víctimas y porque es el único sujeto en este juego con plenitud de derechos y deberes.
¿Cuándo se podrá decir que ETA ha desaparecido? ¿Cómo se está seguro de algo así? Se habla de "verificación"...
En muchos casos, la total desarticulación policial ha certificado la muerte de una organización terrorista. En otros, la transformación radical de la organización. En el caso irlandés, hubo una comisión de verificación del desarme, que aseguró que el IRA había desmantelado los arsenales y ya no cuenta con una estructura operativa autónoma. En España podremos saber que ETA ha desaparecido el día que sepamos que orgánicamente no existe, que no dispone de activistas ni de estructuras capaces de desarrollar una ofensiva terrorista, y cuando todos sus arsenales hayan sido destruidos o entregados. No me gusta que lo verifique un sujeto internacional, porque tenemos un Estado con todas las competencias para ello y, si no lo hace, quedaría relegado.
¿De qué estamos más cerca: de que la propia ETA decrete su final o sea el Estado el que lo decrete?
Mientras exista una base potencial de 200.000 electores; una dinámica de comunicaciones permanente; una comunidad de 2.000 terroristas exiliados; 700 presos en las cárceles; miles de familiares que se movilizan cada fin de semana; y movimientos sociales capilarizados en el mundo estudiantil, el feminismo, el asociacionismo y recreativo, siempre habrá un grupo de muchos o pocos que, mientras no se tome la decisión por quien la tiene que tomar, podrán retomar la antorcha de ETA. El Grapo pasó de matar a 50 personas al año a hacer atracos cada cinco o seis porque no tenía una base social de apoyo, y ETA sí la tiene. El Estado puede usar todos los medios a su alcance para reducir a ETA a su mínima expresión, pero no a su movimiento social de apoyo. En definitiva, la última palabra la tiene ETA.
LA RUTA DEL ODIO. 100 RESPUESTAS CLAVES SOBRE EL TERRORISMO
Autor: Fernando José Vaquero Oroquieta.
Editorial: Sepha.
Ejemplares editados: 1.200.
Precio: 22 euros.
http://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/mas_navarra/hay_que_exigir_eta_que_pida_perdon.html
Diario de Navarra, 10 de abril de 2011, página 24
Por Luis Balcarce, 31 de marzo de 2011, a las 17:39ernando Vaquero
Fernando José Vaquero Oroquieta es licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra y Criminólogo por la Universidad del País Vasco. Trabaja como funcionario en la Administración y se ha dedicado a estudiar el terrorismo no desde la mente de los asesinos sino de las víctimas, el dorso del terrorismo.
Un ejemplo de esta mirada denominada ‘victimología' es la obra del cineasta Iñaki Arteta, quien en sus películas 'Trece entre mil' y 'Sin libertad' centra su observación primero y ante todo en las víctimas.
'La ruta del odio' (Editorial Sepha) es el libro que 'el autor presenta en Periodista Digital donde formula 100 preguntas sobre la lacra terrorista que responde con claridad y sencillez, desde la lógica del sentido común y la información contrastada.
ha reclamado JOSE MARCO JALLE, Vicesecretario nacional de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en la presentación del libro “La Ruta del Odio” en Zaragoza.
Conforme lo previsto, hoy -30 de marzo de 2011- ha tenido lugar la presentación pública en Zaragoza del libro La ruta del Odio. 100 respuestas claves sobre el terrorismo, de Fernando José Vaquero Oroquieta.
D. José Marco Jalle, Vicepresidente nacional de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, denunció la negociación que el Gobierno de España mantiene con el entorno terrorista de ETA, calificándola de inmoral y cortoplacista. Por ello, la manifestación convocada por AVT en Madrid, para el próximo 9 de abril, es más necesaria que nunca: para que las víctimas y los españoles de bien permanezcan vigilantes frente el escandaloso comportamiento del ejecutivo.
Ante una democracia devaluada, que ignora la separación de poderes, afirmó, nos queda la calle y el ejercicio exigente de la ciudadanía. Denunció, igualmente, las resistencias del Gobierno en el esclarecimiento del caso Faisán, el “síndrome político de Estocolmo” demostrado con las “Actas de ETA” y el comportamiento de algunos políticos socialistas empeñados en que la Izquierda Abertzale esté presente en las próximas elecciones a cualquier precio. En consecuencia exigió “tolerancia cero ante cualquier partido que cobije a los terroristas”.
Presentó el acto D. Gonzalo Sichar, editor, quien expuso las líneas rectoras de su editorial: defensa de los derechos humanos, denuncia de los totalitarismos, expresión del pensamiento libre. Por ello, hace propia la frase de Oscar Wilde, quien afirmó que “únicamente podemos ser imparciales con las cosas que no nos afectan”. Es el caso del libro hoy presentado: un alegato por la libertad, la responsabilidad y la defensa de los más débiles desde una concepción católica del hombre y del bien común.
D. Francisco Mata Rivas, Abogado y Académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación reconoció que el terrorismo “a todos nos asusta, a todos nos afecta y nos plantea preguntas incómodas”. Por ello, este libro ofrece respuestas sin complejos.
D. Fernando José Vaquero Oroquieta, pretende con su texto: la defensa del ser humano frente a las ideologías totalitarias; contribuir a desmontar los mecanismos totalitarios que persiguen el terror y la inhibición de la ciudadanía; desmentir la antihistórica pero “políticamente correcta” afirmación de que las religiones derivan en terrorismo, uno de los tópicos menos científicos y más tramposos del debate actual. Sobre cuestiones de actualidad defendió una “cuarenta democrática” ante SORTU y cualquier otra expresión en la que la izquierda abertzale quiera visibilizarse. Denunció, por último, a una clase política que trata de instrumentalizar a las víctimas del terrorismo y a la mismísima búsqueda de la paz en aras de intereses crematísticos y personales, despreciando a la ciudadanía y desnaturalizando la democracia. “Es necesaria una regeneración democrática que desacralice la política y la ponga al servicio del bien común”, concluyó.
Zaragoza, 30 de marzo de 2011
Información sobre el libro: http://www.editorialsepha.com/n/len/0/prd/367/la-ruta-del-odio
Entidades organizadoras:
http://www.aragonliberal.es/noticias/noticia.asp?notid=47978&menu=6
Cada año, el mercado editorial propone al lector español una media de 20 títulos relacionados con el fenómeno lacerante del terrorismo. Desde novelas trepidantes, pasando por amenos reportajes periodísticos, hasta sesudos ensayos especializados de intelectuales de prestigio.
Entonces, ¿qué puede aportar un nuevo título, elaborado en esta ocasión por un escritor desconocido?
Analizando esa marea, importante sin duda, de textos, pueden observarse algunas características comunes:
La Ruta del Odio. 100 respuestas claves sobre el terrorismo pretende, modestamente, proporcionar desde la experiencia personal del autor (navarro comprometido con el movimiento cívico constitucionalista, funcionario de prisiones), y desde la reflexión teórica, una perspectiva global de esta patología social, abordando sin recato alguno esas carencias.
Y lo hace alimentado por la antropología católica y los más relevantes documentos elaborados por la Iglesia local: la Instrucción de la Conferencia Episcopal Española Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias, de 22 de noviembre de 2002; el libro Terrorismo y nacionalismo, de 2005, un estudio sistemático de la citada Instrucción efectuado por diez hombres y mujeres, intelectuales católicos de primera fila; y la Instrucción Pastoral, de 23 de noviembre de 2006, Orientaciones morales ante la situación de España.
Por todo ello, se insiste en este texto, especialmente, en que religión y terrorismo son incompatibles, proporcionando argumentos teóricos, y un notable anecdotario, que acreditan que esa asociación es totalmente incierta; no en vano, esas supuestas expresiones de terrorismo religioso se derivan del carisma de personalidades enfermizas situadas en la periferia de algunas confesiones religiosas que las han desautorizado y que, en última instancia, no son sino coartada pseudoideológica de sus desvaríos. Por el contrario, analiza su relación con los totalitarismos (también presente, paradójicamente, en un Occidente tan liberal, tolerante y progresista) y los tan incisivos y diversos nihilismos.
En este contexto, también se nutre, especialmente, del texto de Luigi Giussani El sentido religioso, pues mejor que ningún otro puede explicarnos cómo las exigencias del corazón pueden ignorarse, violentarse o sublimarse, en aras de proyectos ideológicos y vitales contrarios a la naturaleza del ser humano. Como también explica que no pocos terroristas hayan recorrido el camino contrario, reconociendo sus errores merced, fundamentalmente, a encuentros personales rehumanizadores.
Y, para enganchar esta triste realidad con la vida de nuestro mundo, debía responderse a cuestiones tan acuciantes como la salud moral de individuos, sociedad y clase política; la globalización; la guerra ABQ y nuclear; el reto del islamismo radical; la crisis de la identidad occidental; la propuesta cristiana. Todo ello mediante la fórmula, de singular fortuna en España, de un catecismo muy particular que engarza con esa particular tradición.
El lector podrá confirmar si este libro, todavía calentito, responde a tan ambiciosas expectativas. En cualquier caso, el resultado de este libro habría sido muy diferente de no haberse gestado en el seno maternal de la Iglesia y en la compañía muy concreta de sus amigos cristianos.
La Ruta del Odio. 100 respuestas claves sobre el terrorismo.
Autor: Fernando José Vaquero Oroquieta
ISBN: 978-84-96764-90-3
Páginas: 429
22 euros.
http://www.editorialsepha.com/
El jolgorio, por no emplear ese término bajomedieval de raíz eusquérica tan querido por las protagonistas –profanación sin más eufemismos- organizado por las hermosas doncellas de “Contrapoder” (¿?) en la capilla católica del campus de la Complutense de Somosaguas, el pasado 10 de marzo, ha generado no pocos comentarios; bastante superficiales, por cierto.
Fondo y forma son importantes. Y, en esta ocasión, uno y otra han sido acordes.
En realidad, este mediático e internauta espectáculo ha sido una muestra –otra más- del clima social existente en España: nutrido de relativismo, anticatolicismo casposo y decimonónico, pasotismo generalizado, la dogmática “políticamente correcta”; y buenas dosis de mal gusto y ejercicio gratuito de la violencia.
No será este modesto comentarista quien cuestione, a las autoproclamadas, la mayor parte de los epítetos con que adornaron sus semidesnudos y juveniles cuerpos en aquella patética demostración. Cada palo que aguante su vela, sobre todo si la ha tejido –o desvelado- conscientemente.
Pero sí me permitiré hacerlo con uno que, al igual que los otros, reivindicaron con trasgresora intolerancia y desparpajo; que no es otro que el de “libres”… pero, ¿de qué? Libertarias, libertinas, libérrimas… ¿libres?
Por el contrario, estas mujeres jóvenes, tan poco originales en sus velos carnavalescos, y sus expresiones emanadas del bajo vientre, han sido –lo son- esclavas.
- Esclavas del pensamiento y el poder “políticamente correctos”.
- Esclavas de su cobardía, pues, al parecer que todavía no han acudido, ni se les espera, en mezquita alguna.
- Esclavas de su instintividad al margen de una afectividad racional y adulta.
- Esclavas de tópicos mal digeridos, incompatibles con la formación y oficio universitarios.
- Esclavas de un ultrafeminismo de la revancha.
- Esclavas de un chocante sentimiento de superioridad.
- Esclavas de su incapacidad de diálogo con otras identidades culturales y sociales que no sean la propia.
- Esclavas de ideologías (comunismo y anarquismo) responsables de las mayores atrocidades a escala industrial, junto al nazismo, perpetradas jamás contra el ser humano.
- Esclavas de la frivolidad y superficialidad.
- Esclavas de la intolerancia que afirman denunciar.
Ciertamente, si bien pretendían denunciar los excesos de tan denostados y proscritos patriarcado y machismo, han caído en sus peores expresiones; en simétrica y triste imitación. No los han descalificado; por el contrario han incurrido en sus mismos defectos. Y, lo que es peor, acrecentados, pues del privilegio que supone vivir la Universidad, poco han aprendido.
En nuestra vieja, civilizada, decadente y agonizante Europa, ya están de vuelta de estos akelarres; finalmente, lo digo. Es más: serían descalificados como agresiones a la más elemental cultura cívica.
Pero no toda la responsabilidad, que evidentemente la tienen, es suya. Pues, seguramente, no han encontrado, en sus ajetreadas y ligeras vidas, otra propuesta cultural y vital más atractiva.
Si bien no está hecha la miel para la boca del cerdo, y dada que siempre existirán extremistas y frikis, como se trata de personas, de seres humanos únicos e irrepetibles, acaso este ejercicio de temperamento ibérico no sea sino otra expresión de un fracaso colectivo: del Estado, de la Universidad, de las familias, también de la propia Iglesia… Una patología social, en suma, termómetro de la salud moral y ciudadana de nuestra España del siglo XXI. Una España que no termina de aprender del pasado y que, incurre, como tantas otras veces, en viejos defectos y reiterados comportamientos. Eso sí, con lencería de chica mona, vaqueros de marca y faldas hippijas.
Diario Liberal, 23 de marzo de 2011
Con Fernando José Vaquero Oroquieta y José Luis Orella.
Lugar: Hogar Nueva España de la Organización Juvenil Española.
Bajos de la parroquia Nuestra Señora de la Luz
C/ Fernán Núñez, 4
Metro: Colombia.
(Chamartín, Zona de Alfonso XIII)
MADRID
Sábado 26 de marzo de 2011.
17’30 horas.
Merienda autogestionada y participativa a su término.