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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Ante la entrevista a Patxi Zabaleta: una explicación a nuestros lectores.

     Las reacciones de algunos lectores ante la entrevista realizada al portavoz del partido abertzale Aralar, Patxi Zabaleta, exigían una explicación. Esta es.

 

Algunas reacciones producidas, entre algunos de nuestros lectores, ante la entrevista realizada a Patxi Zabaleta en el mes de septiembre, exigen una explicación por nuestra parte.

Desde el nacimiento de Páginas, siempre hemos procurado estar atentos a los sucesos acaecidos en el País Vasco y Navarra. La aparición de Aralar suscitó muchas expectativas y por lo que se refiere a su líder, Patxi Zabaleta, hemos constatado las simpatías que goza en ámbitos políticos y periodísticos diversos. Por ello, decidimos entrevistarlo.

A las preguntas claras y directas, en espíritu y letra, respondió de forma críptica y oscura, con un lenguaje hermético y distante, impugnando algunas de ellas o desviándose directamente. Incluso, a una de ellas, de carácter general, respondió arremetiendo contra un obispo caracterizado por la entrega a su pueblo y por haber tomado reiteradamente una postura en defensa de la verdad y en contra de la violencia terrorista; lo que le ha generado no pocos conflictos. Por ello destacamos en titulares esa respuesta: por considerarla especialmente significativa de la mentalidad subyacente en esta "nueva" formación abertzale. La entrevista tiene un indudable interés: por lo que dice, por lo que no dice y por cómo lo dice.

En este contexto, ¿cómo interpretarla? Goiz-Argi es una publicación política electrónica de un grupo de nacionalistas vascos moderados. En algunos de sus artículos, se sirven del materialismo dialéctico para entender el lenguaje y las propuestas de Aralar. Sus conclusiones son desalentadoras: se trataría, a su juicio, de una disidencia controlada por ETA y "autorizada" a salir a la luz pública justo cuando el "escenario político vasco" empezaba a cambiar radicalmente y la estrella de Batasuna declinaba rápidamente.

Para los redactores de esta revista, la izquierda abertzale, en todas sus expresiones, es una fuerza revolucionaria cuyas pretensiones no acaban en la independencia del País Vasco; no teniendo escrúpulos en emplear todo tipo de medios. Por ello no dudan en calificarla como el mayor peligro existente hoy día para el País Vasco. Unos juicios que no deberán descartarse a priori si no queremos caer en fáciles y cómodos espejismos.

En este complejo contexto, la citada entrevista cumplió sus objetivos, permitiéndonos acceder, un poco más, al "laberinto vasco".

 

Páginas para el mes. Nº 62, noviembre de 2002

El impacto de la inmigración en las prisiones españolas.

     La realidad sociológica de las prisiones españolas viene experimentando una lenta, pero profunda, transformación interna, efecto del impacto de la inmigración entre sus muros. La prisión: termómetro de la sociedad.

 

Un modelo en crisis.

            El modelo penitenciario español, en vigor en la actualidad al amparo del artículo 25.2 de la Constitución, se encuentra en crisis. Prevaleciendo, en teoría, el tratamiento (conjunto de actividades encaminadas a conseguir la reinserción social de los internos) sobre el régimen (actuaciones tendentes al orden, la seguridad y la disciplina); en la práctica cotidiana se prima de forma casi absoluta el factor seguridad, conforme el modelo arquitectónico y funcional diseñado en su día por Antonio Asunción, bajo gobierno socialista. Las modernas macro-prisiones, en las que se alojan la mayor parte de los presos y penados que cumplen condena en España, encarnan este modelo que, en contra de los enunciados legales, impone una estructura física alejada de las ciudades y en la que los aspectos organizativos y materiales relacionados con la seguridad son determinantes de toda su dinámica.

            Paralelamente a la puesta en marcha de este modelo, casi finalizado en su ejecución, se viene produciendo lenta, pero irremediablemente, un cambio generacional entre los allí recluidos: los toxicómanos, generalmente heroinómanos, que predominaban en las prisiones españolas en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, pierden peso numérico y dentro de la jerarquía informal de las poblaciones reclusas. Nuevas formas de criminalidad generan nuevos contingentes de internos; pero es el impacto de la inmigración el que viene a culminar la transformación de la realidad humana de estos centros cerrados: más de un 22% son extranjeros, pertenecientes a casi 60 nacionalidades.

            Otra novedad, que trasciende el ámbito estrictamente penitenciario, se viene dando: ya es “políticamente correcto” hablar de las múltiples consecuencias de la inmigración. Por el contrario, sigue sin serlo vincular inmigración con delincuencia, si bien ello parece responder a cierta realidad puramente estadística que debe matizarse, en cualquier caso, por la concurrencia de una serie de factores penales, sociales y judiciales.

            Así, el diario La Razón, en su editorial del día 16 de octubre, comentaba que el 80 % de los detenidos en la operación policial “Focus”, dirigida contra la delincuencia en Madrid, eran “de origen extranjero”. Indicaba, además, que buena parte de ellos lo habían sido en reyertas, un tipo delictivo en retroceso en la sociedad española “que ahora se incrementa con la llegada de personas procedentes de otras culturas más desafortunadas, acostumbradas a sufrir una violencia inusitada entre nosotros”. Y reivindicaba que “Sólo desde el respeto a la ley, y ello incluye las normas de extranjería, se puede luchar eficazmente contra la delincuencia y adecuar los, por otra parte deseables, procesos inmigratorios para lograr una inmigración real. Lo contrario, optar por una política amable pero exenta de responsabilidad, o ceder ante posiciones demagógicas, es abrir las puertas a la escalada delictiva y a la xenofobia como inevitable respuesta”. Toda una declaración de principios.

            Las prisiones no son una realidad esencialmente distinta de la sociedad que las genera: constituye un indicador de la realidad social, un auténtico termómetro. En definitiva: la globalización y el multiculturalismo han alcanzado a los 77 recintos penitenciarios españoles (66 dependientes del Ministerio del Interior y 11 de la Generalitat catalana).

 

Los números de Rajoy.

            Al entonces Ministro del Interior Mariano Rajoy le correspondió el mérito de plantear esta poliédrica cuestión, al exponer ante los periodistas, a mediados de junio, los datos de ese cambio: los internos extranjeros en 1994 eran 6.420, lo que suponía un 15’85%. En 1995, la cifra descendió, al igual que el total de población reclusa, a 6.219, alcanzando un 16’11%. En el año 2000 ya eran 7.829 extranjeros en prisión, es decir, un 19’59%. El 31 de diciembre de 2001 se llegaba a la cifra de 9.440, un 22’95% del total.

Entre enero y febrero de 2002, la población reclusa creció en 1.228 internos, es decir, un 782% más que en los mismos meses del 2001; siendo extranjeros un 30% de los mismos.

El diario El mundo denunciaba, el día 18 de agosto, que a lo largo de los primeros siete meses del año el número de extranjeros ingresados en prisión había crecido más de un 30% respecto al año anterior. Así, el 24 de mayo de 2002, alcanzaban la cifra de 10.383. Y el 31 de julio, 10.762.

Si sumamos los presos dependientes de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias y los dependientes de la administración catalana (única comunidad que tiene transferidas las competencias de ejecución penitenciaria), en el mes de septiembre de 2002 resultaba un total de 51.178 reclusos; un récord histórico.

Las previsiones realizadas indican que, a este ritmo, se alcanzará la cifra de 55.000 internos a finales de año, es decir, unos 7.000 más que en diciembre de 2001.

            ¿Quiere decir, todo ello, que los extranjeros delinquen más que los nacionales españoles? Los números son los números y la realidad es tozuda; aunque sea “políticamente incorrecto” insinuarlo. Pero hay que explicar algunas circunstancias. Por ejemplo: el criterio de las fiscalías de los Tribunales Superiores de Justicia se ha endurecido para evitar la reincidencia y que se eluda la acción de la justicia, de modo que se pide prisión preventiva para aquellos presuntos delincuentes que no acreditan un domicilio fijo, lo que afecta especialmente a algunos colectivos de extranjeros. Por otra parte, algunos delitos están especialmente perseguidos: caso de los delitos contra la salud pública, un tipo en el que incurren particularmente algunos colectivos de extranjeros. Así, entre los procedentes del Magreb, se da una especial incidencia del tráfico de drogas, hachís en concreto. Y entre los hispanoamericanos, el tráfico de cocaína. Igualmente, viene aumentando el número de presos procedentes de Europa oriental: Rumanía, Albania, Kosovo, Rusia, Bulgaria…

            La presencia extranjera entre la delincuencia organizada en España es importante. Así, el diario La Razón le dedicó un completo informe el pasado 17 de agosto, partiendo del dato de que la Policía española desarticuló en 2001 un total de 201 redes, deteniendo a 624 de sus miembros. Y en lo que se llevaba de año, los números se habían elevado a 385 redes y 1.100 integrantes, siendo el de las mujeres un número inferior al 20%. Se trata de bandas muy estructuradas, con reparto específico de tareas, muy jerarquizadas, con férreos controles internos e integrados por individuos de varias nacionalidades en número que oscila en torno a 30. Actúan a nivel legal, alegal e ilegal; es decir, “maquillan” sus actividades buscando apariencia de legalidad. Aunque algunas son bandas “especializadas”, la mayoría tienden a practicar varias modalidades delictivas. La mayoría están vinculadas al tráfico de drogas; otras bandas inciden en otros tipos: europeos orientales en robo de vehículos de lujo, albano-kosovares en robo a empresas, holandeses y alemanes en tráfico de drogas sintéticas... El doloroso asesinato de un inspector de Homicidios, Salvador Lorente, a manos de un colombiano, evidenció la peligrosidad de estas bandas. Y esta realidad se traslada al interior de las prisiones una vez son desarticulada por la Policía.

            El mayor contingente de presos extranjeros tiene nacionalidad marroquí (en torno a 3.500), siendo colombianos y argelinos los dos grupos nacionales que le siguen.

Vemos, pues, que algo más del 22% de los presos son extranjeros, mientras que sólo suponen el 3% del total de la población española. O visto de otra manera: está en prisión el 0’9% de los inmigrantes residentes en España. De ahí que, en algunos medios, se haya asociado inmigración con delincuencia, lo que, en todo caso, debe matizarse considerando factores como los mencionados en párrafos anteriores.

Ante semejante aumento de población, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias tiene previsto inaugurar 4 prisiones en un plazo de 18 meses: dos en Andalucía, una en Madrid y otra en Levante. En caso contrario, en 2005 se colapsarían los centros penitenciarios. Estas medidas exigen una dotación de 1.752 nuevos funcionarios. El tipo de centro será el de los 15 últimos inaugurados, es decir, la macro-cárcel modelo del llamado “Plan  de amortización y creación de centros penitenciarios”, puesto en marcha por el PSOE en 1992 y finalizado por el PP. Sólo quedarían pendientes de construcción 3 centros del total de previstos en el citado plan: 1 en Navarra, 1 en Canarias y 1 en el País vasco; comunidades que no han facilitado su construcción por motivos distintos.

El Gobierno también está pensando en otra medida: la modificación de la Ley de Extranjería, en conjunción con la Ley de enjuiciamiento Criminal y el Código Penal, para que los jueces puedan expulsar a los inmigrantes irregulares autores de delitos menores condenados a menos de 5 años de prisión, lo que pretende reducir el número de extranjeros encarcelados.

Por el contrario, otras medidas del Plan del Gobierno contra la delincuencia, anticipadas a mediados de septiembre, endurecen las penas y el modo de cumplirlas, lo que supondrá un aumento adicional de presos: no se podrá conceder el tercer grado hasta el cumplimiento de la mitad de la misma si la pena es superior a cinco años, se amplían los supuestos de aplicación de la prisión preventiva, se transformarán algunas faltas penales en delitos de concurrir determinadas circunstancias, se determinarán nuevos tipos delictivos, se celebrarán juicios rápidos, etc. Ese es el criterio de ilustres penalistas consultados al valorar las reformas anunciadas, según informaba El País el pasado 16 de septiembre.

En estas circunstancias, algunos de los sindicatos operativos en prisiones, especialmente ACAIP y CSI-CSIF, han denunciado concretos aspectos de la realidad penitenciaria a lo largo de los últimos meses: el aumento de la masificación carcelaria, el número de muertes y suicidios acaecido entre sus muros, las agresiones físicas a funcionarios, la permeabilidad de las prisiones ante la droga…

 

La presencia de los extranjeros en las prisiones españolas.

Esta nueva realidad sociológica está suponiendo una adaptación a la carrera de las instituciones penitenciarias españolas: elaboración de los menús, horarios especiales para el Ramadán de los musulmanes, búsqueda de la máxima ocupación del tiempo de los internos a través de talleres, deporte y escuela como mejor medicina preventiva para evitar incidentes...

            La existencia de mafias que controlan vías de acceso ilegal de extranjeros a España es una fuente de delitos: en sí misma y por la desesperación en que pueden sumir a inmigrantes endeudados sin medios lícitos para ganarse la vida. Existen otros factores de la atracción de grupos delictivos organizados: la tolerancia española, el bienestar económico europeo y la ausencia de una legislación estricta. Todo ello facilita que España sea base de operaciones de grupos ilícitos, mafias organizadas de todo tipo: desde traficantes de seres humanos y drogas, atracadores profesionales, desvalijadores de pisos y polígonos industriales, explotación de niños para mendicidad, etc.

            Progresivamente, diversos miembros de esos grupos acceden a las prisiones españolas. Y lo hacen con una mentalidad distinta y un temperamento característico; pero inéditos para los profesionales penitenciarios. En la mayoría de los casos lo hacen, además, con una mínima capacidad económica y, por el contrario, en unos pocos, con una capacidad casi infinita…

            Muchos de los puestos de trabajo desempeñados por los internos de cierta confianza ya son ocupados por estos nuevos reclusos: educados, trabajadores, correctos en el trato… pero opacos a la perspicacia de muchos funcionarios, forjados en el típico recluso español. Durante años, sobre todo entre los profesionales veteranos, apenas había secretos: cualquier movimiento entre los internos, las diversas reacciones individuales o estados de ánimo, se interpretaban con seguridad, gracias a la experiencia acumulada mediante el simple ejercicio de la observación.

            Ahora las cosas están cambiando. El modelo de seguridad predominante sigue siendo decisivo: el sistema de módulos facilita enormemente el control formal sobre los internos. Pero, por el contrario, el trato directo con los internos, en general, ha disminuido. Por otra parte ¿y la reinserción futura de estos inmigrantes? Les espera la expulsión, en la mayoría de los supuestos, pero las autoridades españolas todavía tienen poca práctica y, además, en muchos casos no la pueden ejecutar por falta de documentación o escrúpulos al considerar que su destino pudiera ser un país donde no se respetan los derechos humanos.

Tampoco se trata de una situación homogénea. Mientras que en algunas prisiones la presencia de internos extranjeros apenas incide en la realidad cotidiana, en otras, caso de la salmantina de Topas, de sus 1.500 internos, unos 900 son extranjeros de hasta 54 nacionalidades.

 

¿Multiculturalismo o adaptación?

            Un esfuerzo suplementario tendrán que realizar los profesionales penitenciarios para entender y controlar esta nueva realidad humana, consecuencia de la concurrencia de diversas culturas: musulmanes, subsaharianos, europeos orientales, hispanoamericanos, etc. Y cada grupo se hace presente con sus propios códigos de comportamiento, su jerarquía, sus relaciones internas y su escala de valores. Con un grado de adaptación, también variable, a la estructura formal de las prisiones, ya se está solapando un conjunto diverso de estructuras informales regidos por distintas normas de raíces culturales muy alejadas.

            Las prisiones constituyen un termómetro de la sociedad que las generan: ahora más que nunca. Los riesgos que acarrea la existencia de “ghettos” regidos por normas extrañas a los países de acogida e impermeables a parte de su legalidad, producto de un amorfo multiculturalismo, se empiezan a observar en las prisiones españolas. De ser, tradicionalmente, una realidad postergada en la sociedad española, las prisiones pueden constituirse en un privilegiado laboratorio social.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 62, octubre de 2002

Una consecuencia ineludible del “Plan Ibarretxe”.

¿Dónde puede desembocar la sucesión vertiginosa de acontecimientos políticos vividos en el País Vasco y Navarra? Consecuencias del “Plan Ibarretxe”. Unas reflexiones al respecto.

 

La posición de Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica.

A lo largo de los últimos años han sido numerosos los textos que, periódicamente, ha difundido Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica como expresión de la preocupación de nuestro Foro ante los acontecimientos desarrollados en el País Vasco y Navarra, protagonizadas, de una u otra forma, por el nacionalismo vasco en su conjunto.

De ahí que nuestras aportaciones hayan sido, fundamentalmente, de dos tipos: artículos de carácter histórico y reflexiones políticas -tácticas y estratégicas- en un intento de comprensión de la realidad.

Nos ratificamos en los juicios de fondo mantenidos a lo largo de estos años; juicios, en algunos casos, no del todo compartidos, en su momento, por tertulianos de los grandes medios de comunicación, desconocedores de la naturaleza última del nacionalismo vasco, o marcados por prejuicios de carácter ideológico que, especialmente en la izquierda, han determinado sus análisis y decisiones políticas. Afortunadamente, ante la contundencia de los hechos, en este terreno se ha avanzado bastante, produciéndose algunas rectificaciones significativas.

Para nosotros siempre ha estado claro que el nacionalismo vasco no sólo no renunciaba a su objetivo último, la independencia, sino que trabajaba en todos los frentes posibles, constantemente, explorando nuevas fórmulas que le permitiera avanzar hacia tal fin; todo ello alimentado por una cosmovisión de pretensiones totalitarias. Así, en esta reflexión en voz alta, hemos constatado que el PNV, en coherencia con su naturaleza íntima, se decantaba progresivamente por la ruptura y la independencia; a la vez que explotaba políticamente su control del Gobierno vasco con el objetivo nada disimulado de transformar la sociedad mediante la imposición de un cambio cultural de hondo calado que facilitara el triunfo de sus planes.

 

Ex democristianos y marxistas leninistas.

No todos los partidos nacionalistas vascos son iguales, ciertamente. No tienen la misma ideología, ex democristianos unos y marxistas-leninistas otros; no tienen, tampoco, las mismas pretensiones últimas ante la sociedad vasca. No comparten las mismas convicciones éticas ni algunos planteamientos tácticos. Existe una coincidencia estratégica fundamental: la independencia y la construcción nacional. Pero ahí acaban las mismas. El MLNV, estructurado en torno y por ETA, no renuncia, además, a la implantación de un modelo socialista, marxista-leninista, revolucionario, en ruptura absoluta con el orden burgués imperante. Lo anterior, sin duda, genera no poca alarma entre algunos elementos especialmente conscientes del nacionalismo moderado; una minoría, en todo caso.

Otra perspectiva del problema es la proporcionada por el conjunto de consideraciones tácticas que hemos realizado, con motivo de determinados hechos de relevancia política, en este medio, y que, en esta ocasión, no reproduciremos: el “escenario” vasco experimenta en su ritmo una aceleración tal que, en una publicación mensual como es ésta, no es posible seguir exhaustivamente la sucesión de todos los eventos de cierta trascendencia.

 

El “Plan Ibarretxe”.

Casi nadie duda, ya, de la voluntad rupturista y secesionista del nacionalismo moderado, subyacente, de forma explícita, en el llamado “Plan Ibarretxe”. Calificado como un nuevo “Plan de Estella” por sus detractores, pero esta vez sin luz ni taquígrafos y sin la condición del cese de la práctica terrorista de ETA, se trata de una vía que pretende los mismos objetivos de Lizarra: una secesión ordenada a medio plazo.

El PNV no actúa con libertad en esta aventura. Las advertencias del entorno de ETA han sido claras: “nosotros hemos puesto los muertos y los kilómetros, no nos conformaremos con un mero autonomismo”. Y ello, con el agravante de que las vías legales, que pretende seguir el PNV y sus aliados, son vías muertas: callejones sin salida que colocarán a sus impulsores en una difícil situación. Sus iniciativas morirán en el Congreso de los Diputados o en el Tribunal Constitucional. Al menos esa es la hipótesis más lógica, salvo un terremoto en el PSOE que no parece factible.

Por lo que respecta a Navarra, no es previsible un cambio espectacular en la tendencia política de su electorado. El porcentaje electoral nacionalista, que no llega al 20%, no podrá forzar por vías legales la situación actual: el “Plan Ibarretxe”, en lo que respecta a Navarra, es papel mojado. Ello supone otro fracaso sobreañadido a la vía ideada por los actuales dirigentes jelkides.

Puede observarse, también, un efectivo reparto táctico de funciones entre los distintos “actores” del nacionalismo vasco. Al Gobierno vasco del PNV y, en menor medida, a sus socios de EA, corresponde explorar y agotar las vías legales y jurisdiccionales, tanto a nivel de Estado español como de las instituciones europeas. La presión en la calle y las movilizaciones “populares” siguen siendo coto del entramado de Batasuna en sus diversas fachadas. Y ETA sigue haciendo lo que siempre ha hecho: matar cuando puede, a la vez que tratar de forzar la orientación y el sentido del proceso soberanista desde fuera.

En sus reuniones con los interlocutores sociales vascos, el lehendakari Ibarretxe viene asegurando que el referéndum por la autodeterminación no se hará en tanto persista el terrorismo. ¿Es una mera excusa tranquilizadora o tiene, acaso, la certeza de la proximidad de una nueva tregua táctica de ETA? Con la experiencia de los últimos años, considerar que una nueva tregua fuera la definitiva, en tanto persista la voluntad del MLNV de forzar las condiciones actuales acelerando el proceso independentista, es de ingenuos. Sea cual sea la respuesta, Ibarretxe y sus apoyos demuestran escasa perspectiva histórica.

En este contexto, la respuesta a algunos de los interrogantes fundamentales planteados proporcionaría luz sobre el incierto e inquietante futuro. Especialmente: ¿está dispuesto el PNV a llegar hasta el final de su plan, hasta las últimas consecuencias? En caso afirmativo, ¿qué hará cuando la vía elegida se agote? De persistir, entonces, en la secesión, sólo quedaría al PNV y sus socios la vía de la insumisión y la resistencia civil, con el riesgo procedente de las seguras provocaciones de ETA, empeñada en imponer su calendario y sus métodos. Y de renunciar al objetivo de la independencia, retomando la vía autonomista, dadas las intenciones inamovibles de ETA, ya sabemos lo que les esperaría a los hombres y mujeres del PNV…

 

El final de este camino.

Lo dramático del caso es que, haga lo que haga, sea cual sea la respuesta a ambos interrogantes, el PNV se encontrará finalmente frente una ETA dispuesta a impedir que “otros recojan los frutos del árbol” que mueve y a retomar el liderazgo del nacionalismo vasco en el “nuevo escenario”.

            En resumen: la parcial coincidencia estratégica y el reparto táctico de funciones no impedirán el enfrentamiento radical entre PNV, un partido “burgués” y de “orden”, y ETA, una organización revolucionaria dispuesta a todo y con una acreditada voluntad de lucha y de triunfo.

Con estas perspectivas, ¿hasta donde está dispuesto a llegar el Presidente Aznar? Y su sucesor, ¿persistirá en la misma línea? Creemos que, ya lo sea uno de los “delfines” populares o el Sr. Rodríguez Zapatero, se mantendrá firme en la misma orientación, en coherencia con la voluntad manifestada, de múltiples maneras, por la opinión pública española y en apoyo a los cientos de miles de compatriotas acosados por la maquinaria totalitaria nacionalista vasca.

Los acontecimientos se suceden. En cualquier momento puede haber sorpresas. Lo ocurrido a raíz del rechazo de CONFEBASK al “plan Ibarretxe” es buena prueba de ello.

A estas alturas del conflicto, ¿puede haber algún punto de encuentro entre nacionalistas moderados y constitucionalistas? Existe, en impecable lógica, uno al menos: la lucha común frente al terrorismo de ETA.

En cualquier circunstancia, la lucha contra la violencia revolucionaria organizada debe primar por encima de las divergencias políticas: más si existe una voluntad de supervivencia del sistema democrático. Pero, por encima de otras consideraciones, se trata de un imperativo ético para todos aquellos que rechacen los métodos terroristas. Y a ese objetivo deben orientarse los esfuerzos de quiénes tienen la capacidad –y esperemos que, también, la voluntad- de superar esta situación de incertidumbre y quiebra social.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 62, octubre de 2002.

Editorial: la crisis de la familia como excusa.

¿Qué razones de fondo se han esgrimido en los medios de comunicación social con motivo del asesinato de una anciana, enferma de alzheimer, por su marido? Un debate, de hondo calado, acerca del papel de la familia en el futuro de toda sociedad.

Una de las noticias que mayor impacto ha producido en la opinión pública española, en las últimas semanas, ha sido el asesinato de una anciana enferma de alzheimer por parte de su esposo, desbordado y casi enloquecido por las consecuencias en su entorno familiar de esta temida enfermedad; auténtica epidemia en nuestra sociedad postindustrial.

La noticia ha sido objeto de comentarios de todo tipo; aprovechando la ocasión, algunos de los voceros del poder cultural y social dominante, para elevar su voz proponiendo, incluso, la conveniencia de la legalización de la eutanasia activa.

            En este contexto, se imponen varias reflexiones:

1.      Es lamentable que tan trágico suceso haya sido aprovechado, por algunos creadores de opinión, para favorecer sus posiciones en favor de la implantación de la eutanasia activa; una cómoda e inhumana “solución”, moderna expresión de la “cultura de la muerte”.

2.      Este terrible hecho pone sobre la mesa la realidad de la crisis de la familia española. Por una parte, al disminuir drásticamente el número de los hijos, se ha reducido el soporte de acogida y reparto de las cargas familiares. Por otra parte, el estilo de vida moderno, en el que predominan valores utilitaristas y materialistas (la independencia, la primacía del propio proyecto individual, etc.) ha debilitado la tradicional solidaridad intergeneracional.

3.      En la propuesta de soluciones, en la mayoría de los casos, se ha requerido a la Administración para que ésta adopte medidas de carácter meramente económico: aumento del número de Residencias adaptadas a este tipo de enfermos, extensión y ampliación de la llamada asistencia domiciliaria, la concesión de subvenciones para la contratación particular de cuidadores, etc.

Una constante parece predominar en buena parte de las reflexiones vertidas: se ha analizado el efecto, es decir, la incapacidad de muchas familias para afrontar las extremas circunstancias derivadas de la presencia en su seno de este tipo de enfermos, pero no se quiere ver la causa. Y ésta no es otra que el debilitamiento de la familia tradicional; circunstancia a la que los poderes públicos no han sido ajenos, ya a causa de su falta de apoyos efectivos a la misma, ya por su impulso de políticas expresamente contrarias a esta institución básica.

En cualquier caso, creemos que no se trata sólo de aumentar las subvenciones o el número de residencias. No es suficiente. Es la familia la que necesita ser potenciada directamente. Una sociedad que no cuida sus familias está abocada a la crisis permanente o, incluso, a la extinción. Pero tales medidas, de aplicarse, no rectificarían la situación de la familia actual y la orientación general de la sociedad, cuyos valores materialistas miran en otra dirección.

Creemos que, por mucho que aumenten las subvenciones y otros tipos de ayudas, la mayoría de las mujeres no se animarán a tener más hijos. Para que eso suceda debe producirse un cambio de mentalidad importantísimo: una verdadera revolución cultural y social. Y a tal cambio, ninguna institución o grupo de poder, salvo la Iglesia católica, aspira.

El Imperio romano desapareció, en parte, según afirman ilustres historiadores, a causa de la extinción progresiva de las familias patricias que hicieron grande a la República y, posteriormente, al Imperio. Esa circunstancia produjo una gravísima crisis de liderazgo en esa sociedad, que el cristianismo pudo aplazar pero no cerrar; no pudiendo resistir, finalmente, los retos de pueblos más jóvenes, tanto de dentro como de fuera del Imperio.

Como católicos somos partidarios de la familia tradicional. Aunque no sea “políticamente correcto”. Para ello nos basamos tanto en la aceptación y comprensión de la doctrina católica al respecto (que afirma que la familia, reflejo e imagen de la comunión del Padre y el Hijo en el Espíritu Santo, ha sido instituida por Dios, siendo tal realidad natural anterior a cualquier reconocimiento político); como en la rica experiencia de muchas generaciones, que llega a nosotros, y que nos permite afirmar que es en la familia donde hemos recibido las primeras caricias de Dios a través de nuestros padres, hermanos y demás familiares.

La familia humaniza al hombre: le proporciona un rostro, unas raíces, una identidad, una tradición con la que contrastar los retos del devenir, un reposo y un estímulo de lucha.

Por el contrario, un individuo aislado, atomizado, sin vínculos familiares, o teniéndolos extremadamente debilitados, experimentará, más allá de esporádicas sensaciones embriagadoras de autodeterminación personal, soledad, desesperanza y frustración. Agravándose, lo anterior, con la circunstancia de ser un sujeto acrítico y fácilmente manipulable por las modas pasajeras y los poderes ilegítimos de turno.

La familia no es una institución artificial: está marcada en la naturaleza más íntima y auténtica de las personas de todos los tiempos. Destruir la familia es atacar al futuro de cualquier sociedad.

Por todo ello, hoy más que nunca: defendamos la familia para salvar a la persona.

Editorial. Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 62, octubre de 2002

Nuevo curso, nueva programación.

El predominio educativo de la televisión, de auténticas características revolucionarias y subversivas, encubre otra realidad acallada: la soledad del hombre frente al poder.

 

Se inicia el nuevo curso: académico, judicial, político… Y se estrena nueva programación televisiva.

Se constata que, año tras año, el espacio dedicado en los medios de comunicación a las novedades televisivas aumenta de forma constante. Esto es evidente, especialmente, en los medios escritos; fenómeno al que se suman los “confidenciales” que circulan por internet.

Y no podía ser de otra manera, pues ocupa un espacio privilegiado en el medio familiar y en otros ámbitos de la vida cotidiana.

La televisión ha desplazado, desde hace dos décadas, casi tres, a la conversación familiar en torno a la mesa del hogar. Ha sustituido la experiencia de los mayores por las recetas “políticamente correctas”. Ocupa también, progresivamente, un mayor espacio en la vida de las personas a costa de otras fórmulas de ocio.

En definitiva: la comodidad del medio acarrea un empobrecimiento moral y cultural de la sociedad en su conjunto.

La televisión, en teoría, es un instrumento moralmente neutro. Puede emplearse con una finalidad informativa, recreativa, formativa y cultural. Pero ello se practica de forma excepcional. Es más, los programas enfocados al ocio y la mera evasión ocupan la mayor parte de los espacios televisivos, especialmente en las horas de mayor audiencia. Y no lo hacen de forma neutra. En su inmensa mayoría incorporan unos modelos de vida, unas recetas de comportamiento cotidiano que responden al estilo de vida consumista, utilitarista y relativista predominante en el Occidente desarrollado actual; un modelo exportado a todos los rincones del mundo dada la universalidad del medio.

Por ello, que los espacios dedicados a la información de las nuevas programaciones televisivas ocupen mayor espacio en otros medios, no deja de ser un termómetro de las modas y corrientes culturalmente predominantes. Se podrá alegar que tales modas son impuestas desde los centros culturales dominantes. Y esto es cierto, con el agravante de que esos “centros creativos culturales” responden a unos intereses muy concretos que, ante todo, afirman un estilo de vida contrario al derecho natural. No es casualidad que muchas de esas novedades televisivas respondan a modelos de comportamiento social en los que la intimidad, la privacidad, entre otros, son valores ignorados olímpicamente. Un fenómeno paralelo al que vivimos en la sociedad de hoy y que es privilegiado y potenciado desde la omnipresente televisión.

Este predominio educativo de la televisión, de auténticas características revolucionarias y subversivas, encubre otra realidad acallada: la soledad del hombre frente al poder. Un individuo solo, una familia aislada, poco o nada pueden hacer frente a ese poder cultural dominante, ya, en todo el mundo y al que es muy difícil sustraerse. Por el contrario, hombres libres y familias libres, pueden sustentarse y apoyarse entre sí creando unas redes sociales distintas, producto de unas relaciones humanas de especial intensidad, con unos lazos afectivos y materiales novedosos y atractivos para el hombre atomizado de hoy. Pero para sustentar esa novedad social, esa nueva humanidad, no basta la propia voluntad de lucha y de afirmación: hay que apoyarse en una realidad superior a la mera suma de las voluntades de esas “islas de resistencia”.

           

Por todo ello la Iglesia católica, “maestra de humanidad”, sigue siendo la posibilidad de una nueva vida, la auténtica y real esperanza de las gentes, la nueva humanidad de hoy y de siempre.

 

Editorial. Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 61, septiembre 2002

Entrevista a Patxi Zabaleta: el interrogante Aralar.

Conversamos con un protagonista fundamental en la historia de la llamada “izquierda abertzale”: una de las escasas voces de ese entorno que, durante años, denunció el empleo de la violencia terrorista por parte de algunos de sus correligionarios, uno de sus críticos de mayor consistencia intelectual y talla política, el candidato de Herri Batasuna más votado en la historia de las elecciones municipales al ayuntamiento de Pamplona (por encima del PSOE). Con fama de estar dotado de una gran capacidad de diálogo y de una notable habilidad dialéctica, Patxi Zabaleta es el coordinador del nuevo partido Aralar.

Pregunta: Usted es el rostro más conocido del partido político Aralar, nacido de una escisión de Batasuna que rechaza la práctica terrorista y que asegura seguir formando parte de esa “izquierda abertzale” de la que procede. Al competir con Batasuna en el mismo espectro electoral y sociológico, ¿no le generará algún serio conflicto con ETA, cabeza y vanguardia del MLNV?:

Respuesta: Desde un punto de vista democrático no cabe aceptar la existencia de ninguna vanguardia pero además desde un análisis sociológico del pueblo vasco cualquier hipótesis vanguardista carece totalmente de realismo, por lo estamos legitimados para la defensa de nuestras ideas. Pero además representamos una de las sensibilidades permanentes que ha existido en la izquierda abertzale y más concretamente la sensibilidad que impulsó políticamente la conformación de Herri Batasuna en 1.978. Por ello, no somos una escisión.

P.: El nacimiento de Aralar se celebró con júbilo desde Batzarre y Zutik (los restos de LCR y MCE, que tienen cierta implantación particularmente en Navarra y que comparten buena parte de los presupuestos de Aralar), con interés desde Eusko Alkartasuna, con relativa indiferencia desde el PNV y un evidente rechazo desde Batasuna. Con su anuncio de concurrir en solitario a las próximas elecciones: ¿qué aspiraciones electorales tiene?, ¿acaso recuperar los 60.000 votos prestados desde Batasuna al PNV en las últimas elecciones autonómicas vascas?, ¿tiene Aralar un espacio social y electoral propio?:

R.: El objetivo de Aralar es el de participar en la confrontación electoral compitiendo con todos los demás agentes políticos. La izquierda abertzale constituye uno de los espacios políticos mas amplios de Euskal Herria y por lo tanto su representación política puede aspirar legítimamente a ser una fuerza política tan importante como cualquier otra.

P.: Usted afirmó, hace ya unos meses, que su apuesta por la paz era una opción táctica y no estratégica. Si la paz, y con ella el rechazo a la violencia de ETA, sólo es un objetivo condicionado por concretas vicisitudes históricas y políticas, ¿quiere decir que su apuesta por la paz no es definitiva?, ¿podrían darse determinadas condiciones que forzaran a su formación a reconsiderar su rechazo al terrorismo?:

R.: Aralar ha tenido su primer debate sobre un documento que constituye una proposición de paz. En ese documento se propone que el proceso debe tener tres etapas, la primera de las cuales estaría constituída por un acuerdo político que no comprometiese la ideología o estrategia de ninguna de las fuerzas políticas y sociales presentes en nuestro pueblo. Por ello su contenido tiene que ser de nivel táctico. Otra cosa diferente es que los impulsos ideológicos y estratégicos de cada fuerza social o política en un proceso de pacificación tengan otras características.

P.: La “izquierda abertzale” se caracteriza por constituir un movimiento social totalizante capaz de articular y modelar la vida privada y pública de sus seguidores. Aralar, ¿es una versión refinada de esta realidad o es producto de una nueva “cultura política”?:

R.: La izquierda abertzale es en sí misma una realidad sociológica e ideológica múltiple y diversa. La pluralidad que se da en la sociedad de Euskal Herria y concretamente por ejemplo de Navarra, tiene también su versión en el interior de cada uno de los espacios socio-políticos. Obviamente la segunda fuerza electoral de Pamplona no articula ni modela ninguna pauta de vida privada. Aralar tiene de específico que parte de la consideración como principios políticos tanto el de la primacía de la acción política como el de la pluralidad social.

P.: Usted es navarro, de Leiza. Navarra viene decantándose, de forma mayoritaria, convocatoria tras convocatoria, por el voto a los partidos políticos que defienden la continuidad de Navarra como Comunidad Foral, diferenciada de la vasca, en el marco de la España constitucional. ¿Cómo articulará Aralar esta realidad social y política con su programa nacionalista que persigue, en definitiva, una patria vasca unificada?:

R.: La pluralidad que se da en Navarra no sólo es ideológica sino incluso en cuanto a sentimientos. El navarrismo que como tal movimiento surgió de una defensa de los fueros frente al centralismo de Madrid a mancomunada con la defensa foral de otros territorios vascos, ha derivado en los dos últimos tercios del Siglo XX en una actitud de unitarismo navarro para caer últimamente en la aberración antihistórica del antivasquismo. Aralar pretende un equilibrio desde la defensa de la pluralidad y proclama la posibilidad de que sean los navarros y navarras quienes decidan el futuro de Navarra como fórmula de acuerdo con los navarristas.

P.: ¿En que razones se basa su formación para oponerse a la ilegalización de Batasuna?:

R.: En razones ideológicas. La ilegalización de un partido, sean como sean sus militantes, es antidemocrática y supone un retroceso democrático. Además en el caso concreto de Euskal Herria supone un retroceso para la paz que solamente puede lograrse y se logrará por los cauces de la negociación y del diálogo. La ilegalización regala a los que defienden la necesidad de la lucha armada su argumento por antonomasia.

P.: El “dictamen de autogobierno” del Parlamento vasco ha sido denunciado por sus detractores como el primer paso de una estrategia encaminada a la secesión; como una reedición del Pacto de Estella sin luz ni taquígrafos. ¿Qué pasos serán los siguientes?, ¿responde, ello, a una estrategia conjunta de todo el nacionalismo vasco, liderado por el PNV de Xabier Arzallus, o es el fruto de la improvisación?:

R.: El dictamen de autogobierno no es ninguna estrategia. Ni de secesión ni de otra cosa. Supone un desafio dialéctico del que los partidos en el gobierno autonomisma obtendrán importantes logros de los que también luego Navarra se beneficiará por el argumento de la analogía política.

P.: ¿Puede aventurar algunas claves del futuro político, a corto plazo, del País Vasco y su repercusión en Navarra?:

R.: Tiene que producirse un cambio en la estructura política. En segundo lugar, esa modificación de la representación política ha de tornar imprescindible la apertura de un cauce de negociación y diálogo que haga superar la actual confrontación violenta. A medio plazo, Euskal Herria deberá tener una representación en Europa, dadas sus competencias fiscales y por lo tanto la necesidad de su presencia en la armonización fiscal.

P.: Usted es un buen conocedor de la realidad de la iglesia católica vasca y navarra. ¿Qué espacio y papel social les corresponde, a su juicio, en la actual situación de fractura, violencia e incertidumbre, que se sufre en estos territorios?, ¿y en la Euskal Herria independiente y socialista que ustedes ambicionan?:

R.: La iglesia católica está perdiendo en estos momentos su capacidad de servir de cauce de diálogo fundamentalmente porque el arzobispo de Pamplona realiza una política emparejada con el Estado.
En otros momentos y con otros personajes, la Iglesia ha sido y podía ser el cauce del diálogo.

P.: En la actualidad se percibe que, para buena parte de la ciudadanía, existe un distanciamiento entre su vida cotidiana, la política y los políticos. ¿Qué significado tiene la política para Patxi Zabaleta?:

R.: Personalmente para mí la política es una constante preocupación. Porque precisamente constituye la fragua de mis ideales que no son obviamente solamente políticos. En cuanto a la ciudadanía general yo creo que no existe ahora un distanciamiento mayor que el que haya existido en otros momentos sino que quizá los cauces de participación en la vida política empiezan a ser diferentes y en este tema la cibernética nos depara grandes avances.

Páginas para el mes, Nº 59, septiembre de 2002.

El PNV, ¿un nuevo Zentrum?

“¿Acaso creen que ilegalizando a Batasuna, desaparecerá la violencia?” Ese es el principal argumento esgrimido por el PNV ante la posibilidad de que, empleándose los mecanismos previstos en la nueva Ley Orgánica de Partidos Políticos, quede Batasuna fuera de la legalidad; expectativa que los asesinatos de Santa Pola han acelerado.
Pero con este argumento, aparentemente elemental y transparente, el PNV se equivoca.
No confundamos principios y medios. Aquí, y ahora, lo que se juega se sitúa, en primer término, en el orden de los principios. Un elemental sentido de la justicia exige que ETA sea perseguida hasta las últimas consecuencias, desde la legalidad democrática, con todos los medios que el ordenamiento constitucional pone a su disposición. Por justicia y respeto a la memoria del millar de asesinados, víctimas del terrorismo de ETA, y a la de los miles de sus familiares, golpeados sin remedio para siempre. Como reconocimiento a los innumerables exiliados que, a la fuerza, ya no viven en su tierra vasca. Para compensar –aunque sea mínimamente- el miedo que sufren, a causa del terror cotidiano al que están sometidos, cientos de miles de amenazados. Para romper el muro del aislamiento que padece media sociedad vasca. Para reparar, en lo que se pueda, los daños morales causados a la ciudadanía española. Batasuna tiene que ser ilegalizada. Es más: esa medida tenía que haberse tomado hace dos décadas. Pero no se tuvo ni la lucidez ni el coraje necesarios para concebirla, a causa del profundo complejo de inferioridad de quiénes pudieron hacerlo, ante un nacionalismo, entonces, crecido y moralmente triunfante.
El PNV argumenta, frente a lo inevitable, con un razonamiento táctico. Es posible que, al menos en parte, tenga razón, y que a corto plazo aumente la violencia, la brecha social vasca se ensanche y los ánimos de los violentos se desboquen. Se trata, en cualquier caso, de una opción que no se ha intentado, todavía, en España, y cuyos efectos, a medio y largo plazo, pueden ser beneficiosos en la lucha contra el terrorismo, al igual que otras medidas vienen probando su eficacia en este terreno en los últimos años, caso de la cooperación internacional y la presión judicial. No olvidemos, por otra parte, que constituye un recurso ya empleado por otros Estados de nuestro entorno político y geográfico. Pero, sobre todo, es cuestión de JUSTICIA.
Siguiendo por este nuevo camino se corre un alto riesgo, naturalmente. Ya sabemos que ETA y sus seguidores no son colegiales, ni aficionados. Luchan, desde hace décadas, con todas las armas a su alcance para triunfar. Por eso, el PNV no descubre nada nuevo. Y, también por lo mismo, no podemos creerle. ¿Qué ocultos motivos tiene, entonces, el PNV para oponerse a la ilegalización de Batasuna?
En el orden de los valores éticos, ningún principio inspirador de las esencias democráticas y humanistas del PNV puede oponerse: no es un partido revolucionario y antisistema.
El PNV quiere la independencia, pero también es un partido realista y pragmático. Al menos, lo fue. Lo que le da pánico, realmente, es la incertidumbre. Quiere controlar la situación: lleva muchos años haciéndolo o, al menos, creyéndolo así. Con una estrategia secesionista a corto o medio plazo sin definir por completo, el que una de sus piezas se desbarate, puede afectar al resto. No le interesa que un sector de “su” pueblo esté fuera de la ley. Con Batasuna en las alcantarillas, ¿qué partido “gestionará” sus votos y con qué condiciones de ETA?, ¿se desatará una ofensiva sin aparente término desde la organización terrorista?, ¿rebrotará con mayor virulencia la “kale borroka”?, ¿se volverá esa izquierda violenta radical contra los acomodados burgueses del PNV, harta de que otros “recojan las nueces”? Y ahí el PNV, a causa de sus responsabilidades de gobierno ante la sociedad civil vasca, tiene mucho que perder. Pero es esa misma sociedad, a la que el PNV se debe, la que más puede padecer: en estabilidad interna, en desarrollo económico, en cohesión social, en seguridad personal, incluso, en credibilidad internacional... Este histórico, exdemocristiano y viejo PNV, es un partido “burgués”: le encantaría una secesión pacífica y ordenada, “civilizada”, guardando todos los muebles de su casa en perfecto orden. Y después, que todo continuara igual. Es un partido ingenuo, por tanto: desconoce, mejor dicho, no quiere ver, la naturaleza profundamente rupturista y revolucionaria de ETA y Batasuna. Y eso que, ETA, ya a mediados de los 60, rompió con el Gobierno vasco, con el credo democrático y el cristianismo; todo lo más querido por su padre, el PNV.
El PNV se equivoca, pues, subordinando los principios a los medios, traiciona una trayectoria histórica en la que la rectitud de conciencia y la fidelidad a los principios del humanismo cristiano, marcaron su vida en la intemperie, la guerra y la clandestinidad. Pero el ejercicio del poder le ha transformado: se ha vuelto arrogante, desprecia a los débiles (a las víctimas, en este caso), rechaza su propia historia para lanzarse en brazos de un hijo desnaturalizado que jamás volverá “a casa”. O, acaso, ¿ha sido “infectado” por el mismo virus que ha provocado la fiebre de su hijo? En realidad, al PNV le traiciona su comodidad: no quiere ver más allá de las apariencias, le horroriza perder la posición en las instituciones vascas que ha alcanzado por primera vez en la historia, el poder en definitiva. Y en ese ejercicio de cinismo ha perdido, además, el sentido de la realidad: alimenta la criatura que puede volverse en su contra, que ya no controla y que no le admite lecciones. Una compleja realidad social combatiente que tiene un proyecto propio político-militar que no acaba en la independencia, y que no cejará hasta forjar, con métodos revolucionarios, la sociedad socialista que persigue.
Por ello, le da pánico que Batasuna sea ilegalizada. Cree, ingenuamente, que en la legalidad será más fácil contener al MLNV y que, una vez Euskal Herria sea independiente, el movimiento se desinflará.
El PNV tiene que elegir: la fidelidad a su historia y a la realidad o imitar al Zentrum y entregarse a los nuevos paganos.

 

El semanal digital, Nº 90, 12 de agosto de 2002.

Revista Explora y navega: por la globalización cultural.

      “Explora y navega” es la revista mensual, del Grupo Correo, dirigida a niños y adolescentes. Con unos contenidos más dignos y consistentes que los de otras revistas enfocadas al mismo segmento de consumidores, cumple una clara función: ser vehículo de la globalización cultural y del ocio. 

 

                En alguna ocasión nos hemos aproximado en esta publicación digital (Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica), brevemente, a la orientación y mentalidad subyacentes en concretas publicaciones dirigidas al público infantil y adolescente. Así lo hemos hecho en los artículos “Megatrix: ¿revista o catálogo? para el niño consumidor” (Nº 37, septiembre de 2000) y “Cartoon Network: un `magazine´ infantil enfocado al consumo televisivo” (Nº 47 – 48, julio – agosto de 2001).

 

La revista juvenil del Grupo Correo.
La revista “Explora y navega” está editada por “Taller de Ediciones Explora, S.L.”, del Grupo Correo, en cuyos diarios y demás publicaciones, fundamentalmente, se realiza una discreta pero eficaz propaganda de la misma. Dirigida a un segmento de lectores integrado por niños y adolescentes, constituye una magnífica competencia a otras revistas orientadas al mismo segmento.
Impresa a todo lujo, color, en magnífico papel, con predominio absoluto de las imágenes sobre el texto; manifiesta en todo momento un tono desenfadado y aparentemente informal, pero correcto. Su precio, 2’50 euros, es bastante ajustado, al ofrecer mayor número de páginas que otras revistas similares. Aquí analizaremos el contenido de su número 16, correspondiente al mes de julio de 2002.

 

Publicidad directa e indirecta.
De sus 76 páginas, un total de 7 son publicidad de pago directa (películas de cine estrenadas este verano y vídeo, juguetes, etc.) destinada al público infantil o juvenil, y cuyo conocimiento es conveniente para unos padres que quieran “estar al día” en estos productos de consumo.
Además, otra parte del resto de la revista bien puede calificarse de “publicidad indirecta”. Así, las 5 páginas de la sección Entérate contienen diversos artículos y comentarios acerca de diversos productos de consumo cultural y recreativo: cine, música, libros y juegos.
Cine de verano es la sección de 4 páginas que nos describe, sumariamente, las películas infantiles presentes en las carteleras españolas en los próximos meses.
Otras 6 páginas de la sección Verano nos describen, de forma muy superficial y con abundantes gráficos, los diferentes parques temáticos españoles.
Si sumamos todas esas páginas, 22, llegamos a algo más de un 28% del espacio de la revista también dirigido, de forma explícita, al consumo. Aquí tenemos la primera característica de esta publicación: su destinatario es el niño consumidor y, por lo tanto, también sus padres.

 

Otros contenidos.
                Veamos los restantes contenidos de la revista.
Una entrevista de 2 páginas al grupo musical británico A1.
Otra página de curiosidades denominada ¿Sabías?
Otra página, Al día, dedicada al mundo de la música.
                La publicación oferta tres historietas. En concreto, 12 páginas de un cómic cuyos protagonistas son algunos de los personajes de los videojuegos Bionicle (otra referencia neta al consumo), con una estética de historieta de adultos, 2 páginas de “Los amigos de Luk” y 1 de “Fox y Cía”.
                Lo más interesante son los contenidos de la segunda parte de la revista, con unas loables pretensiones culturales y de ocio activo, y que describimos a continuación.
Planeta explora es una sección de 3 páginas dedicada, con poco texto y muchas imágenes, a los secretos del espacio, con la inevitable referencia a la heroína de videojuego (y desde hace unos meses del cine también) Lara Croft. Otro guiño al consumo más descarado.
Al Proyecto Galileo se le reservan dos páginas, de cierto interés por el enfoque que proporciona, al afirmar que esta red de satélites permitirá la independencia europea -en este terreno- de rusos y americanos…
Un típico “fuerte americano” nos es descrito gráficamente en otras 2 páginas, como contenido de la sección El túnel del tiempo.
Qué bestias, integrado por 4 páginas, es la sección dedicada al mundo animal: pingüinos, en esta ocasión.
La sección Cúrratelo está integrada por 2 páginas que, paso por paso, indican cómo decorar plantas de casa.
Olé tu arte, en dos páginas, explica las técnicas para facilitar el dibujo de unos conocidos personajes de cómic: Vaca y pollo.
                Napoleón es el protagonista de 2 páginas tituladas Así eran… de tono desenfadado y que no menciona su derrota en España…
Un relato de 2 páginas con interrogante a resolver.
Una página dedicada a la salud (precauciones ante el sol de verano).
Otra página de ecología titulada La patrulla verde.
El primer concurso de fotografía de la revista ocupa 3 páginas.
                Esta parte cultural, la de mayor de mayor consistencia e interés, ocupa un total de 24 páginas, lo que supone un tercio del total de la revista.
De naturaleza mixta, aunque más enfocada al consumo, 4 páginas, a saber: 1 página para otros concursos del Club, otras 2 páginas muy relacionadas que describen al “socio de honor” (quien nos habla del mundo del remo) y por último, 1 página para los ganadores de viajes, consolas y videojuegos.
Veamos los últimos contenidos.
Los pasatiempos y su solución ocupan 4’5 páginas.
Algo más de media página anuncia los contenidos del siguiente número.
                Un póster de gran tamaño de la película “La edad de hielo” y un bono de descuento y ofertas, para diversos parques recreativos temáticos españoles, completan los reclamos de la revista, lo que bien puede incluirse dentro de la oferta de mero consumo.

 

Algunas reflexiones sobre su contenido.
No existe ni una sola referencia al papel pedagógico que pueden desempeñar los padres en la selección, disfrute y valoración de los productos difundidos en esta revista. De hecho la palabra “padre” sólo la encontramos en dos ocasiones: cuando entre los consejos “verdes” se recomienda pedir a los padres que no toquen en exceso la bocina del vehículo familiar y así reducir la contaminación acústica, y cuando un niño del concurso fotográfico indica que la presentada por él la realizó con la cámara de su padre (una manera indirecta de decir al lector que no se precisa consumir en exceso). Con todo ello parece deducirse que el papel reservado a los padres es meramente residual; lo que no corresponde a la realidad por la dependencia económica de los destinatarios de la revista.
Tampoco existe referencia alguna a valores éticos, salvo las leves referencias a la omnipresente  y “políticamente correcta” ecología y una mínima cita al esfuerzo (la experiencia como remero del “socio de honor”).
Hemos visto el gran peso de los espacios enfocados, directa o indirectamente, al consumo. No podemos negar, también, el esfuerzo realizado para dotar a la revista de contenidos culturales y de “ocio activo y creativo”. El resultado final es un producto de buena calidad, inmerso en la sociedad actual, vehículo de la globalización cultural y recreativa en marcha: no en vano, la práctica totalidad de sus contenidos, incluyendo los culturales, podrían figurar en alguna revista similar de Argentina, Formosa o de Canadá, por poner unos ejemplos.
El peso del consumismo en la revista es, en definitiva y pese al esfuerzo de sus diseñadores, aplastante, lo que constituye un termómetro de la situación social actual y de la mentalidad dominante. Estamos inmersos en una sociedad industrializada, individualista y apoyada en los intercambios de todo tipo basados en el consumo: expresión popular, también, de la llamada globalización. 
Desde la atomización y el puro individualismo, que caracteriza nuestra sociedad, no parece fácil resistir la “ola” de los valores dominantes y el poder real, afirmábamos en los artículos antes citados. Pero desde la pertenencia a otros espacios humanos, depositarios de intensos vínculos comunitarios y unos valores diferentes a los dominantes, existe la posibilidad de afrontar la existencia, a niveles familiar y educativo, desde una perspectiva crítica. Y nos reafirmamos en tales juicios.
La Iglesia católica, “Maestra de humanidad” y generadora de nuestra tradición concreta, ha sido la gran promotora, desde sus orígenes, de nuevos valores y espacios de humanidad, cuyos frutos son personas transformadas que experimentan y transmiten un especial gusto por la vida.
En la actualidad, al igual que lo ha hecho desde sus orígenes, diversas realidades y movimientos de la Iglesia vienen afrontando la educación y la vida de la familia desde la vivencia de los valores evangélicos. Esos espacios se concretan, hoy, en nuevos colegios, asociaciones de padres, grupos de encuentro y apoyo, redes informales de intercambio de información, asociaciones de ocio y tiempo libre, pequeñas publicaciones, etc.
A estas realidades tendremos que recurrir para orientar a nuestros niños y adolescentes en una visión crítica de la realidad dominante, una pertenencia humana y un sentido de la existencia que les proporcione un nuevo rostro.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 59 – 60, julio – agosto de 2002