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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Peligroso Hizbulá

Peligroso Hizbulá

Líbano sigue ocupando la primera plana de la actualidad internacional. Y, de nuevo, Hizbulá es el protagonista. El Partido de Dios libanés, consciente de su capacidad, exige más poder.

 

En los pasados meses de julio y agosto, luchando en solitario frente a Israel, Hizbulá demostró su poder y capacidad de lucha; frenando al ejército hebreo y dejando en ridículo al siempre débil Gobierno libanés.

 

Y no importa que dos de los hombres de Hizbulá formaran parte del gabinete liderado por Fuad Siniora, representante de la coalición antisiria vencedora en los últimos comicios legislativos. Hizbulá, decididamente prosirio al igual que sus correligionarios de Amal y los cristianos de Michel Aun, sigue jugando sus cartas. Por ello, los cinco ministros chiítas del gabinete han dimitido como medida de presión de Hizbulá en su petición de un “Gobierno de unidad nacional”; una propuesta contradictoria in terminis e imposible, no en vano, el país se encuentra fatalmente dividido entre los seguidores del Damasco coaligado con Irán, y sus detractores. No es una división confesional. Partidarios de Damasco los encontramos en el seno de todas las comunidades religiosas del país; si bien son inmensa mayoría en la chiíta, seguramente, la más numerosa de Líbano.

 

Era lógico. Hizbulá había consolidado un “Estado dentro del Estado” y, la suya, era y es la única milicia armada. Ha demostrado ser el partido político más fuerte y decidido de Líbano, siendo su influjo indiscutible en su comunidad. Y no combate desinteresadamente por el bienestar del país. Quiere constituirse en su factor hegemónico. Y, derrotado Israel, con unas FINUL 2 incapaces de desarmar a la milicia chiíta, el paso siguiente era, inevitablemente, la conquista de un mayor poder gubernamental.

 

A lo largo de la crisis iniciada en verano, Fuad Siniora y los suyos han sido duramente golpeados; perdiendo prestigio y apoyos internos. Y no sólo no han desactivado a Hizbulá, sino que éste se ha crecido con los acontecimientos. No olvidemos otro peligroso factor: el 55% de los militares libaneses son chiítas. El círculo, poco a poco, se va cerrando.

 

Si Hizbulá y sus coaligados mediante la presión y la amenaza consiguen una mayor presencia gubernamental, desbordando así los legítimos resultados electorales, habrá violentando la democracia libanesa y su frágil equilibrio interno; convirtiendo su país en un apéndice del eje Damasco-Teherán.

 

Pero Hizbulá también ha sido protagonista a causa de una noticia procedente de Argentina. El jueves 2 de noviembre se difundió que, conforme el dictamen del fiscal federal Alberto Nisman, se habría acreditado que el atentado perpetrado contra la mutua judía AMIA de Buenos Aires fue ordenado en agosto de 1993 por las más altas autoridades de Irán; encomendándose tal misión… a Hizbulá. Acaecido el 18 de julio de 1994, produjo 85 muertes y cientos de heridos. Por ello, Alberto Nisman ha reclamado la captura de 8 altos responsables iraníes de entonces; entre ellos, el ex presidente Alí Akbar Hashemi Rafsanjani, el ex canciller Alí Akbar Velayati, el ex ministro de seguridad Alí Fallahijan, y el ex embajador iraní en Argentina Hadi Soleimanpour. “El acto acaecido tuvo por fin atentar contra una población civil, en el contexto de persecución de un grupo o colectividad, en este caso de religión judía”; según afirmó el juez federal Rodolfo Canicoba Corral. En consecuencia, ordenó la captura internacional de todos ellos; calificando el atentado como un imprescriptible “delito de lesa humanidad”.

 

Otro atentado, también sufrido en Buenos Aires, fue el producido contra la embajada de Israel el 17 de marzo de 1992 y que causó 29 muertos.

 

Y, mucho más cerca de nosotros, recordemos que el primer atentado islamista sufrido en España tuvo como escenario el restaurante El Descanso de Madrid el 12 de abril de 1985, provocando 18 muertos y 84 heridos. Todavía no ha sido esclarecida su responsabilidad y autoría; si bien, un informe del Departamento de Estado norteamericano, fechado ese mismo mes, responsabilizó a Hizbulá.

 

Pese a tan oscuros orígenes e implicaciones, Hizbulá se ha adaptado muy bien a las nuevas situaciones; desplegando una eficaz campaña internacional de imagen, y ganando progresivamente “respetabilidad”.

 

Únicamente la desmemoria mundial explica que se haya ignorado, también, la denuncia efectuada por Amnistía Internacional en septiembre pasado, contra Hizbulá, por haber bombardeado objetivos civiles en Israel de manera indiscriminada; así como por parapetarse en edificios que, como escuelas y hospitales, según la legislación internacional de guerra, deben ser excluidos en los combates.

 

Compleja naturaleza la de Hizbulá: un ambicioso partido parlamentario; una sofisticada milicia armada; un “Estado dentro del Estado” libanés; un atípico e influyente “actor” en la escena política y militar del Próximo Oriente… pese a no ser un sujeto legitimado por el derecho internacional; una implacable organización que carga con un oscuro historial terrorista nunca esclarecido.

 

Peligroso Hizbulá. Se mire como se mire.

 

Páginas Digital, 15 de noviembre de 2006

Presentación en Huesca del libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”.

Presentación en Huesca  del libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”.

Ayer, jueves 9 de noviembre, se desarrolló la segunda de las actividades previstas en el ciclo “La negociación con ETA y la investigación del 11 M: visiones críticas” que Foro El Salvador, con la colaboración de la AVT, Ciudadanía Democrática y el colectivo ciudadano Peones Negros, ha organizado en la ciudad de Huesca durante el mes de noviembre.

 

Este ciclo, inicialmente, fue censurado por la Diputación de Huesca sin motivo justificado, y ni siquiera por escrito, no autorizando el uso de su sala de conferencias de la capital oscense para tal fin. Finalmente, y gracias a la disponibilidad de FEACCU, se desarrollaron los dos primeros eventos en su salón de actos Genaro Pozas, calle Barbastro 1 de Huesca.

 

Así, el pasado jueves 2 de noviembre tuvo lugar, con un notable éxito de público, la primera de las actividades de este ciclo, En concreto, la conferencia impartida por el escritor e investigador Luis del Pino, titulada Los enigmas del 11 m”.

 

La segunda actividad prevista, una mesa redonda organizada al objeto de presentar el libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas, fue iniciada por José Marco Jalle, delegado en Aragón de AVT.

 

Su testimonio fue impactante. En 1987 viajaba por Zaragoza en un autobús objeto de un atentado con bomba perpetrado por ETA. Murieron el conductor y un militar. El propio José quedó herido, severamente, durante casi 300 días. Pero las secuelas morales y espirituales pueden ser las que más profundamente calen. Fue su caso.

 

Así, durante años evitaba todo lo vasco: el territorio, sus carreteras, las noticias procedentes de allí, las personas; incluso a los compañeros militares de origen vasco.

 

Con los años se integró en la AVT y allí, en el trabajo asociativo cotidiano, conoció a otras víctimas del terrorismo: y muchas de ellas, vascas. Unas personas que habían perdido mucho más que él; que vivían en la clandestinidad, o que tenían que haberlo dejado todo camino del exilio… Aprendió a conocerlas, a valorarlas, a quererlas. Y con ellas redescubrió lo vasco más allá del nacionalismo que afirma representarlo de forma exclusiva y excluyente.

 

Un reencuentro, en definitiva, que le permitió redescubrir una realidad vasca que, realmente, desconocía.

 

Esta experiencia, comunicada sin análisis ideológicos ni juicios políticos algunos, caló profundamente entre los asistentes. No podía ser de otra manera.

 

Finalizó exponiendo las razones de AVT a manifestarse el próximo 25 de noviembre en Madrid y recordando que el 11 de este mes vuelven a celebrarse concentraciones en 36 ciudades españolas reclamando el esclarecimiento de todo lo acaecido en torno a los atentados del 11 M en Madrid.

 

Jaime Larrínaga, expárroco de Maruri, presidente de Foro El Salvador y primer sacerdote vasco con escolta policial, inició su intervención mostrando su cariño por todas las víctimas de ETA en Huesca, pidiendo perdón como vasco por el dolor aquí causado por otros vascos.

 

Recordó que San Lorenzo es patrón de Maruri y Huesca; una coincidencia que le llevo a manifestar que viajando, y descubriendo otras realidades, “se cura el nacionalismo”.

 

Explicó las razones personales que le llevaron a esta militancia. Así, su vivencia de los Sacramentos le reclamó a aproximarse a los más débiles y necesitados; comprendiendo que aquéllos eran las víctimas del terrorismo.

 

Continuó su exposición destacando de la importancia de la Instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias (22 de noviembre de 2002, LXXIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española); el documento más importante de la Iglesia española de los últimos 30 años. En ella define al terrorismo como “terror criminal ideológico”; calificándolo de «intrínsecamente perverso y nunca justificable» y como «estructura de pecado». Denuncia sus dos efectos más importantes: la extensión sistemática del odio y el miedo. Considera inmoral «toda forma de colaboración» con el mismo. Se remite al «nacionalismo totalitario» como matriz del terrorismo de ETA.

 

Previamente, ya 1999 había nacido Foro El Salvador, como una respuesta cristiana ante el terrorismo; denunciando en su manifiesto fundacional la hegemonía nacionalista existente en la Iglesia local vasca.

 

Recordó la importancia del conocimiento de la historia de España para evitar cometer los mismos errores del pasado, asegurando que en cierto modo se está empezando a vislumbrar una respuesta social e intelectual de alguna manera paralela a la acaecida con la crisis del 98; no en vano “España se encuentra sin pulso”.

 

Hablando del presente, aseguró que “el mayor error del actual Gobierno es no contar con la oposición en el diseño de los temas más fundamentales: terrorismo, educación, exteriores”.

 

Respecto a la actual situación, consideró que ETA persigue la independencia y el Gobierno perpetuarse en el poder. Denunció la ausencia de pluralismo mediático, la inexistencia de una separación efectiva entre los tres poderes. Igualmente expresó su indignación ante algunas peticiones de José Luis Rodríguez Zapatero por las que reclama confianza en su persona, sin otras explicaciones; lo que le recuerda a otras análogas manifestadas en regímenes políticos autoritarios.

 

José Luis Orella, quien no puedo acudir, presentó una comunicación escrita en la que recordaba que éste “Fue el primer libro editado en España en torno a una situación que polarizaba la vida nacional, generando apasionados debates, dramáticos desencuentros y, desde muy pronto, profundos desengaños”.

 

Resaltaba que para su elaboración “situamos en el centro de nuestra reflexión a las víctimas del terrorismo”, si bien “no se trataba de anticiparse a posibles tácticas y estrategias. No era un problema de ideologías, según lo percibimos nosotros. Se trataba de personas concretas, rostros que tenían y tienen una historia detrás. Que habían formado, o forman parte, de nuestras vidas. No podíamos prescindir de esa realidad, de esta humanidad con nombres y apellidos”.

 

Afirmó que “El terrorismo está vinculado en España especialmente al nacionalismo. Una ideología que poco tiene que ver con la virtud cívica del patriotismo, así sin adjetivos, que absolutiza la idea de una nación imaginaria a cualquier coste. Por ello, no es de extrañar que los nacionalismos hayan enganchado, en muchas ocasiones, con las expresiones más sangrientas y delirantes de los totalitarismos del siglo XX: el siglo de los genocidios, el siglo de las “limpiezas étnicas”.

 

Pero, ¿cómo explicar su “éxito”? Según su criterio los abertzales han logrado edificar, mediante una esfuerzo extraordinariamente tenaz y hábil, “una comunidad que apoya, sirve de referencia, proporciona una identidad personal y colectiva, frente a una sociedad caracterizada por el individualismo, el relativismo, la disolución de los lazos familiares, el debilitamiento del entramado social, la ausencia de valores e ideales por los que vivir y con los que confrontarse. Por contraste, aunque desde una perversión social, este fenómeno cuestiona la salud moral y la capacidad de sacrificio y servicio de nuestra sociedad”.

 

En este contexto, afirmó que “Se ha querido arrojar a un sector de la sociedad española a la marginación, a los desvanes del pasado. Y nuevas leyes vienen impulsando una revolución social y antropológica diseñada hace más de un siglo por anarquistas y marxistas y reelaborada genialmente por Gramsci y las factorías pseudointelectuales nacidas en el 68 que han edificado un poder cultural dominante autodenominado `progresista´ y ominipresente en los medios de comunicación”.

 

¿Qué hacer entonces? Respondió que “no es momento de lamentaciones, sino de reflexión, y toma de decisiones. Tenemos que defender y promover los valores más adecuados a la naturaleza del hombre. La pluralidad social es garantía de libertad. La educación de las conciencias en la razón, es requisito imprescindible de cualquier sociedad sana que aspire a perpetuarse”.

 

A estas intervenciones se sucedió un largo turno de preguntas y diversas intervenciones de los asistentes, pudiendo señalarse como conclusiones: la imperiosa necesidad de una movilización ciudadana que exija responsabilidad a los políticos; la esperanzadora aparición de diversas iniciativas, y agrupaciones sociales, muy concretas en las que trabajar; la necesidad de remitirse a los hechos objetivos y desnudos, ante tantas declaraciones e informaciones, intoxicantes y agotadoras, como instrumentos para comprender la realidad.

 

La tercera y última actividad prevista es la mesa redonda titulada “Derechos y libertades vulnerados en el País Vasco” con Gotzone Mora y Ernesto Ladrón de Guevara, a celebrarse el próximo 30 de Noviembre de 2006.

 

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

 

Aragón Liberal, 10 de noviembre de 2006

Entrevista a Fernando Vaquero, militante del Foro El Salvador en Navarra y coautor del libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas: “para los terroristas la política antecede a la paz

Entrevista a Fernando Vaquero, militante del Foro El Salvador en Navarra y coautor del libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas: “para los terroristas la política antecede a la paz

Con motivo de la manifestación convocada por la AVT para el próximo día 25 de noviembre, Fernando Vaquero, militante del Foro El Salvador en Navarra, ha hecho partícipe a Análisis Digital de algunas de las reflexiones más demandadas por parte de la Opinión Pública respecto al denominado “proceso de paz” y al papel ejercido por el Gobierno durante las últimas semanas  

¿Por qué cree que el Gobierno persiste en la estrategia de cesión ante ETA?

Desconozco sus motivos últimos. Supongo que, en su estrategia a largo plazo, cree que, actuando así, va a obtener una serie de réditos políticos: aislando por una parte a la derecha política, consolidando una mayoría junto a la izquierda nacionalista radical, y, acaso, intentando domar o moderar a los nacionalistas más radicales. No existe otra explicación, salvo que actúe a impulsos, lo que no considero posible.

¿Es moral hablar con los terroristas?

Sí, pero no es lo mismo hablar que negociar.

¿Que pactar?

Efectivamente, tú puedes hablar para comprobar cierto estado de ánimo, escuchar sus pretensiones, dialogar con vistas a unas circunstancias puntuales como por ejemplo la resolución de un secuestro. El diálogo más deseado sería el encaminado al establecimiento de las condiciones de su abandono ordenado del terrorismo. Tendría que establecerse un calendario, unas condiciones… pero, hablar por hablar, sin ningún motivo, no tiene sentido.

Dialogar, con vistas a un acuerdo o por el motivo que sea, siguiendo las premisas, los silogismos, los esquemas que planteen ellos, es una trampa dialéctica, pues si asumes las premisas difícilmente no podrás hacer propias sus casi ineludibles conclusiones.

¿A eso es lo que se ha llamado como “proceso de paz”?

Una cosa es el “proceso de paz” y otra es el denominado “proceso de resolución del conflicto”. El “proceso de paz” es el la expresión que emplean el Gobierno y el Partido Socialista de Euskadi-PSOE. La autodenominada izquierda abertzale nunca habla de “proceso de paz”, sino de “proceso de resolución del conflicto”. ¿Es una mera cuestión de términos? Evidentemente, no. En el caso de Zapatero, afirma machaconamente que la paz antecede a la política. Pero, para la izquierda abertzale, es la política la que antecede a la paz. ¿Por qué? Porque para ellos la territorialidad, el acercamiento de presos, y la eliminación de las que consideran “causas de la violencia”, son previas a la conquista de la paz. Son dos procesos aparentemente antagónicos.

Desde esta perspectiva, ¿marcha mal el llamado “proceso de paz”?

Sí, porque no están de acuerdo todavía sobre la naturaleza que tiene este proceso. El pasado 4 de noviembre, Arnaldo Otegi realizó unas declaraciones a Radio Euskadi en las que afirmaba expresamente que “existe una pugna por definir la naturaleza del proceso”. Eso quiere decir que socialistas y abertzales no están de acuerdo, al menos de momento, ni en su metodología, ni en sus objetivos, ni en sus contenidos.

¿Qué esperanzas podemos extraer de este “proceso de paz”?

Los atentados mortales han desaparecido; tampoco hay secuestros. Acaso, cuanto más se prolongue esta situación, más difícil será que esa organización terrorista pueda volver a matar. Pero más que hablar de esperanzas, destacaría una enseñanza: no se puede dialogar, ni pretender alcanzar acuerdo, alguno si no se hace desde la propia identidad y la fidelidad a sus principios.

Sin embargo, hay un rearme de ETA en Francia.

Ello puede responder a varios motivos. Uno, para mantener su maquinaria engrasada. Otra posible causa, para mantener la presión sobre el Gobierno, pues le acusan de no querer “mover ficha”. Una tercera: tienen que prepararse para lo peor, pues para lo mejor siempre están preparados. Pero, en todo caso, es evidente que la organización se mantiene activa y en pleno funcionamiento; de modo que mantienen abiertas todas las opciones.


¿Qué opina sobre la posible legalización de Batasuna?

Depende en qué términos se produzca esa legalización. No es lo mismo un mero cambio nominal y con unos estatutos descafeinados, que si Batasuna renuncia expresa y definitivamente a la “lucha armada”. En el segundo caso, si aceptan todo el ordenamiento y sus mecanismos de cambio, pudiera llegar a ser un partido político como cualquier otro.

¿Cree que el Gobierno está atendiendo a la Opinión Pública?

No está atendiendo a la Opinión Pública porque ésta pide transparencia, unidad y firmeza. Pero, en realidad, la opinión pública se está alimentando ante todo de rumores y filtraciones; que nunca son desinteresados. De modo que no se muestra transparente, ni facilita la unidad, ni aparenta firmeza. Al Gobierno le sobran, eso sí, palabras bonitas y ambigüedad.

Realmente el acuerdo no está llegando a nada

Se están dando diversos pasos. Y el “proceso” avanza, aunque sea un poquito. En este “proceso” tienen que ponerse ya de acuerdo en varias cuestiones. Un pacto inicial, que es el que parece se está alcanzado, que determine las bases del diálogo posterior: temas que se van a tratar, metodología y calendario.


Pero las víctimas del terrorismo deben de tener voz y voto

A las víctimas no se les está escuchando. Desde el principio se les ha discriminado, se les ha intentado dividir, se les intentado situar demagógicamente en un extremo del espectro político; lo que constituye una manera de ignorarles, despreciándolas.

Y hay que escucharlas…

Naturalmente. Muchos de sus puntos de vista debieran tenerse muy en cuenta por quienes se supone lideran este “proceso”.

¿Cómo animaría a la población a acudir a esta manifestación?

Son momentos de movilización. Tenemos que ser conscientes del potencial que tenemos como ciudadanos, que no somos menores de edad, políticamente hablando, que tenemos unos derechos que ejercer, que nuestra acción política no se limita al mero ejercicio del voto; sino que podemos ejercitarlo de muchas maneras: participando en movimientos cívicos, por medio de plataformas trasversales, en las movilizaciones callejeras, a través de las diversas campañas que se vienen desarrollando desde Internet. Militando, en definitiva. Es un momento de responsabilidad colectiva. La situación es lo suficientemente importante como para no dejarla únicamente en manos de los políticos.

Análisis Digital, 9 de noviembre de 2006

“Proceso de paz” o de “resolución del conflicto”, ¿simples matices?

“Proceso de paz” o de “resolución del conflicto”, ¿simples matices?


Nadie discute que la izquierda abertzale persiste en su intento de fijar el calendario y contenidos del denominado “proceso de paz”. Así ETA, el pasado 3 de noviembre difundió, por medio del Nº. 111 de su publicación Zutabe, el sexto comunicado al respecto, rápidamente avalado por los dirigentes de la todavía proscrita Batasuna, en el que nada nuevo aporta; reafirmándose, eso sí, en sus objetivos de siempre.

No obstante, al término “proceso”, ¿se le asigna un único sentido?

El Gobierno y el Partido Socialista de Euskadi continúan dirigiéndose a la opinión pública, española e internacional, con la misma misteriosa fórmula mágica denominada “proceso de paz”. Y todos queremos la paz, faltaría más. No obstante, al delimitar sus contenidos, límites y objetivos, surgen las diferencias, incluso entre los propios socialistas.

Por otra parte, quienes discrepan con tan debatido “proceso”, siempre le anteponen –le anteponemos- el muy extendido “mal llamado”. ¿Por qué?

“Paz antes que política”; insisten ZP y los suyos. Y también recuerdan, una y otra vez, que ETA debe abandonar definitivamente la violencia y que la paz no tendrá un precio político. Pero no basta con declaraciones formales, hermosas palabras, encomiables y compartidos deseos…

Tenemos una democracia asentada, o al menos eso creíamos, con cauces para la resolución de todo tipo de conflictos, y para la expresión de cualquier opinión; con unos lógicos y mínimos límites legales. ¿Para qué diseñar, entonces, otros mecanismos distintos a los ya existentes? ¿Por qué emplear un lenguaje político esotérico -subproducto de la dialéctica marxista- al alcance de unos pocos “iniciados”? ¿Por qué el gobierno no ha buscado la cohesión de toda la sociedad española, proponiendo unas tácticas y estrategia claras y contundentes? Unas preguntas que, junto a otras más, al no ser respondidas, han provocado que numerosas voces se hayan alzado exigiendo claridad, unidad y firmeza, desconfiando de esa otra palabrería tan repetida como vacía. Pero, ¿existen motivos, realmente, para desconfiar?

Ramón Jáuregui, en unas declaraciones recogidas el domingo 5 de noviembre en El Diario Vasco, discrepaba en algún sentido de su colega Patxi López, al asegurar que “No es un derecho a decidir lo que le falta al País Vasco sino claridad política en sus reglas. Y esa claridad, en el caso de la izquierda abertzale pasa obviamente porque pueda ejercer su representación política sin restricción ninguna y eso lo tendrán cuando se produzca el abandono de la violencia y acepten las reglas que tenemos los demás”. Pero ¿por qué es necesario, entonces, un proceso que no sea la simple aceptación del marco legal por la izquierda abertzale, previo abandono definitivo de las armas y disolución de ETA? “Derecho a decidir”, “claridad política en las reglas”… Pero, los socialistas, ¿no perseguían únicamente la paz?

¿Cómo determinar, entonces, el alcance real del proceso?

Nos remitiremos, como en otras ocasiones, a lo manifestado por una izquierda abertzale que siempre habla de “resolución del conflicto” y no de “proceso de paz”. Véanse, como ejemplos, el último comunicado de ETA, el editorial del diario Gara del domingo 5 de noviembre, y las ya numerosísimas declaraciones de sus dirigentes. No es posible hablar de paz, aseguran, sin analizar y eliminar las causas que generan la violencia. Existiría un conflicto político entre Euskal Herria y el Estado español; que es lo que hay que resolver superando o eludiendo, por considerarlos una imposición antidemocrática, Constitución española y Estatuto de Gernika. En consecuencia, no podrían disociarse paz, territorialidad y derecho a la autodeterminación. “Política antes de paz”.

Arnaldo Otegui, con sus declaraciones a Radio Euskadi del sábado 4 de noviembre, proporcionaba unas interesantes claves. En primer lugar afirmó que, ahora mismo, existe una pugna por definir “la naturaleza del proceso”. Vamos, que abertzales y socialistas no se han puesto de acuerdo en sus contenidos y objetivos. Pero, lo que es más grave, ello pone de manifiesto la falta de firmeza de un Gobierno que no es capaz de definirla y encauzarla en términos de normalidad democrática; es decir, en el seno y al amparo de legalidad de las instituciones ya existentes establecidas por Constitución y Estatuto.

“Hay que plantear recetas de futuro, que pasan por el cambio de estatus político y por que eso se dé de manera acordada”, afirmó Otegi; concretando que no resulta fácil avanzar en todo ello, pues “lo que estamos tratando no es de dar solución a una crisis de manera táctica para entrar en otra crisis dentro de tres meses. No vamos a salir del paso sin más, sino a poner el proceso en velocidad de crucero y sobre bases sólidas”. Recordó también que “no hemos hecho este proceso para ser legales”; mostrándose contento, pese a todo, recordando que hace siete meses nadie aseguraba que el que denomina “diálogo multipartito” ya estaría en marcha.

“Su” velocidad y “sus” bases, recordemos. ¿Quién está determinando el “proceso”, nos preguntamos muchos? Si la izquierda abertzale está desbordando los cauces legales, arrastrando en ello a Gobierno, PSE-PSOE y PNV, ¿alguien lo duda ya?

Se ha afirmado, en muchas ocasiones, que quien establece las reglas del juego determina sus resultados. Y si se acepta la dialéctica marxista-leninista de ETA, que asegura que hay que avanzar decididamente hacia “un acuerdo en torno al marco democrático para el conjunto” de Euskal Herria, según se afirma en el Zutabe, se está asumiendo -en primer término a nivel teórico y, probablemente, en sus consecuencias prácticas- que no disfrutamos de una verdadera democracia. Una situación muy grave; especialmente si uno de los interlocutores, es el propio Gobierno. Y de consecuencias imprevisibles.

Resumamos. No se trata de un “proceso de paz”, pues ésta no antecede a la política, sino que sucede todo lo contrario.

Los abertzales saben muy bien lo que quieren y así lo manifiestan. También son diáfanos quienes se oponen a un proceso que califican, acaso con acierto, como “de rendición”. Quienes no lo tienen nada claro, parece ser, son José Luis Rodríguez Zapatero y sus más íntimos. Salvo que quieran engañar a todos; si bien, aventuramos, únicamente lo están haciendo a sí mismos.

Páginas Digital, 8 de noviembre de 2006

Éxito de la conferencia de Luis del Pino en Huesca

Éxito de la conferencia de Luis del Pino en Huesca

Finalmente, Luis del Pino expuso en Huesca su perspectiva sobre “Los enigmas del 11 M”; iniciándose así el ciclo cultural titulado “La negociación con ETA y la investigación del 11-M: visiones críticas”.

 

Este ciclo, inicialmente, fue censurado por la Diputación de Huesca sin motivo justificado, y ni siquiera por escrito, no autorizando el uso de su sala de conferencias de la capital oscense, a Foro El Salvador y las otras entidades participantes (AVT, Ciudadanía Democrática y Peones Negros).

 

Gracias a la disponibilidad de FEACCU, se desarrolló el evento en su salón de actos Genaro Pozas, calle Barbastro 1 de Huesca. Y los oscenses premiaron con su masiva afluencia, que duplicó el número previsto de su aforo ocupando pasillos y despachos anexos, la labor de los organizadores que lograron llegar a buen puerto su programa. Y pese a iniciarse con casi media de hora de retraso, por el viaje del conferenciante, fue recibido con un aplauso unánime.

 

El acto fue presentado por Nacho Gracia, director de COPE Huesca, explicando la génesis del mismo, personalidad y relevancia del conferenciante y próximos actos.

 

El investigador Luis del Pino desarrolló sintéticamente sus perspectivas más relevantes, parcialmente publicadas en un libro que tendrá continuación en un segundo que verá la luz en los próximos días, y actualizadas constantemente en la red.

 

Y, ya en materia, partió de una premisa. Qué creíamos saber de todo ello: que el 11 M explotaron diez bombas, causando la muerte de 192 personas y 1700 heridos. Dos artefactos no explotaron, y un tercero apareció en una comisaría de policía en Vallecas.

 

Las pruebas fundamentales, supuestamente, eran: la furgoneta, la mochila y el Skoda Fabia.

 

Pero de lo realmente importante, es decir, qué explotó realmente, no se explicó absolutamente nada, despistando a la opinión pública con lo acaecido en Vallecas y la supuesta goma 2. Pero, transcurridos más de dos años, seguimos sin saberlo. Y merced a una voluntad deliberada. Se ha intentado que la opinión pública mire hacia diversos escenarios exteriores al atentado, cuando lo decisivo en el esclarecimiento de la trama delictiva es lo ocurrido en el interior de los trenes. Y, sorprendentemente, no sólo no se han reconstruido los artefactos que provocaron las explosiones, lo que se consigue en más de 9 de cada 10 atentados con explosivos, sino que en el Sumario del 11 M no se había incluido un listado de muestras de las mismas. Un hecho es cierto. Se supo que aparecieron restos de nitroglicerina, sustancia componente de diversos explosivos, pero no de la goma 2 que se aseguró fue encontrada en los escenarios exteriores a los de los atentados.

 

A estas alturas, aseguró el investigador, es evidente que los poderes públicos han ocultado informes, a los Jueces, contradictorios con aspectos supuestamente presentados como ciertos. De modo que España tiene un Gobierno que miente y que dificulta la investigación.

 

Otro aspecto muy relevante. El Sumario del 11 M se ha cerrado sin una relación de los hechos delictivos. Después, del Olmo tuvo que elaborar un documento que pretendía explicarlo; pero que no especifica ningún aspecto relevante penalmente: autoría intelectual, ejecutores materiales, explosivos empleados, etc.

 

¿Fue un atentado islamista? El investigador aseguró que nada sustancial existe, que se sepa, que avale esa teoría. Entonces, ¿qué hipótesis alternativas existen a la oficial? A su juicio, tres: islamistas ajenos a los detenidos; una repetición de lo acaecido en el Hotel Corona de Aragón, un atentado que se presentó como un accidente; una conspiración desde las “cloacas” del Estado con finalidad golpista. Pero, aseguró Luis del Pino, no hay que fijarse en las teorías, sino en los hechos.

 

Ahí entra la responsabilidad de los poderes públicos que están hurtando a los ciudadanos la verdad. No nos están tratando como adultos; por lo que, como ciudadanos responsables y libres, deberemos movilizarnos y exigirlo.

 

Terminó su exposición inicial con una pregunta: ¿existe una sola calle o plaza en todo Aragón que recuerde a las víctimas del 11 M? Apenas las hay en el resto de España; y siempre concebidas de modo que parece existir una voluntad deliberada de eliminación del imaginario popular que un día sucedió realmente el 11 M.

 

El turno de preguntas fue, igualmente apasionante. Fueron muy numerosas las planteadas, buena de parte de ellas por personas que, sin duda, siguen muy de cerca cuantas informaciones se vieren publicando desde hace más de dos años; incluso en relación a detalles muy precisos. Proceso de rendición ante ETA; objetivos de los autores de las llamadas “teorías conspiratorias”, que siempre pueden denunciar penalmente a este periodista si en algo miente, lo que no ha sucedido; diversas consideraciones en torno a la pregunta sobre qué aportaba al PSOE reunirse con la banda cuando ésta más acorralada y agotada que nunca en su historia; las incongruencias del escenario final del drama, acaecido en Leganés, donde se suicidaron los terroristas que debieran acaso haber muerto en los trenes; posibles implicaciones de diversos servicios extranjeros en algún aspecto secundario de las tramas; diferencias entre el 11 M con los episodios del 23 F y el terrorismo de los GAL; el papel del Juez Garzón; etc. etc.

 

Mencionaremos dos cuestiones surgidas en el calor del debate. A juicio del investigador, lo relevante, en relación a los escándalos asociados al ácido bórico, no es su presencia o no en algunos escenarios, sino que se haya falsificado un informe a causa de una nimia referencia a ETA. Y si se ha actuado así con un detalle mínimo, ¿qué ha podido suceder en relación a otros aspectos que desconocemos acaso más relevantes?

 

Y una pregunta importante: ¿quién se benefició con el 11 M? Con toda seguridad, respondió, los enemigos del “aznarismo”.

 

Resumamos. La versión oficial es falsa. Es hora, por ello, de exigir responsabilidades a los autores de la misma.

 

Una jornada memorable marcada por la racionalidad de una exposición de Luis del Pino -por completo ajena a las supuestas paranoias con que pretenden desprestigiarse estas investigaciones- que enganchó la atención de los casi 250 asistentes al acto (consideremos las dimensiones de la capital del Alto Aragón) y que refleja una actitud progresivamente crítica entre la ciudadanía ante unos hechos que cambiaron la historia.

 

Le próxima cita tendrá el día 9 de noviembre. José Marco Jalle, delegado en Aragón de AVT; Jaime Larrínaga, expárroco de la localidad vizcaína de Maruri y presidente de Foro El Salvador; y José Luis Orella, profesor de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid; presentarán el libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”, el primero editado en España al respecto ya en el pasado mes de abril, dirigido por el profesor Orella, y que recoge textos de diversos autores sobre el tema. La tercera y última actividad del ciclo será un mesa redonda sobre “Derechos y libertades vulnerados en el País Vasco” que tendrá como ponentes a la concejala del PSE en Guecho, Gotzone Mora, y a Ernesto Ladrón de Guevara; el día 30 de noviembre. Ambos eventos se desarrollarán, salvo cambios de última hora, en el mismo lugar y horario.

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

 

http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276291755.html

 

http://aragon-liberal.lastinfoo.es/20061103-luis-del-pino-en-huesca-hablo-de-los-enigmas-del-11-m.html

 

http://www.diariodelaltoaragon.es/noticias/detalle.php?id=196761

Una Juani decepcionante

Una Juani decepcionante

El rompedor e iconoclasta Bigas Luna se está haciendo viejo. Con su última película Yo soy la Juani (España, 2006), ni escandaliza, ni rompe moldes, ni propone modelos atractivos. Intenta, sin conseguirlo, construir una personalidad femenina libre, independiente, sincera y con sueños. Pero nos presenta a una mujer triste, instintiva, confundida y vacía.

 

Carece de voluntad, no sirve a ideal alguno, no sabe realmente qué quiere. Con todo, Juani (la debutante Verónica Echegui) es el personaje más consistente de la película…

 

Los modelos de hombre son igualmente decepcionantes: incapaces de asumir ningún compromiso firme, infieles, incultos, débiles, rígidos, violentos.

 

Pero hombres y mujeres, en el film, comparten algunas características: están “de vuelta”, el sexo es rutina y puro instinto para todos ellos, su lenguaje es paupérrimo, exhiben con descaro una cultura mínima, de cada cuatro palabras pronunciadas una es un sonoro taco... La pareja que forman inicialmente Juani y su novio (en la vida real, vocalista de El Canto del Loco, Dani Martín), al menos participan de un interés común: el tunning y el hip-hop. Poca cosa: una excusa para no afrontar decisiones maduras, un freno para el ahorro, unos gustos y aficiones más propios de preadolescentes…

 

Juani se harta: novio infiel, padre alcohólico, madre derrotada, su mejor amiga Vane (Laya Martín) violada… Y marchan ambas a Madrid para tratar de hacer realidad sus sueños. Pero tampoco tienen claro qué quieren. Ni porqué. Ni cómo.

 

Su amiga, después de operarse el pecho, único interés vital que trasluce, se prostituye con futbolistas de primera división. Y Juani tratará de hacerse actriz. Pero apenas se esfuerza, no tiene voluntad, y se deja deslumbrar por la noche y sus habitantes. Manifestará vehementemente, explicando su deseo alcanzar el éxito, que “quiere sacar lo que tiene dentro de ella”. Palabras vacías. Al menos reclamará ayuda al comprender que algo no va bien. Pero se siente derrotada al medirse con la receta propuesta: formarse en interpretación y aprendizaje de inglés.

 

Además, debemos preguntarnos, ¿por qué quiere ser, realmente, actriz? En un momento de rabia nos da la clave: “¡no quiero seguir de cajera 40 años!”. Pero, si persigue ese sueño concebido como vía de escape de un mundo que no le gusta, pecaría de dos defectos: falta de sinceridad y de realismo.

 

Ninguno de los personajes de la película asume las consecuencias de sus propias decisiones. Todos ellos encuentran una persona a la que responsabilizar de sus fracasos: el marido alcohólico, el novio infiel e inmaduro, los implacables especuladores, los “famosos” insensibles…

 

¿Así es la juventud española? Probablemente lo sea un buen porcentaje de ella. Pero, ¿no se habla, reiteradamente, del fracaso del sistema educativo, y de la incapacidad de los padres, en la transmisión de una cultura del esfuerzo y los valores? Pero Bigas Luna, director y coguionista, ¿propone un método de superación de todo ello? En absoluto. O, acaso, el que describe ¿es un modelo atractivo que oferta como deseable a los jóvenes? Lamentable en cualquier caso.

 

Por la pantalla transcurren unas vidas sin raíces, alejadas de todo objetivo, que desconocen ideal alguno, sin compromiso humano ni social, sin maestros a los que seguir.

 

Entonces, ¿únicamente es posible el cinismo y un ciego voluntarismo “hasta que el cuerpo o la cabeza reviente”?

 

En el cine buscamos distracción, belleza, valores, modelos a los que imitar. En esta ocasión no podemos encontrar nada de todo ello. No existe ninguna propuesta realmente atractiva. Por ello, es una película frustrada y frustrante. Eso sí, con la colaboración de Televisión Española, TV-3, Canal +, el Instituto Catalán de Industrias Culturales de la Generalitat catalana, y numerosas marcas comerciales. Nihilismo “políticamente correcto”; pero muy bien subvencionado. Y se quejarán algunos. Pobrecitos progres…

 

Revista digital Arbil, Nº 108, octubre de 2006

In memoriam. Una entrevista a Julián Gómez del Castillo: la posición del Movimiento Cultural Cristiano

In memoriam. Una entrevista a Julián Gómez del Castillo: la posición del Movimiento Cultural Cristiano

El pasado 29 de octubre de 2006, Julián Gómez del Castillo entregó su alma al Padre. Testigo y protagonista de un largo y difícil periodo de la Iglesia española, militó hasta el final de sus días al servicio de la Iglesia y de los pobres. Uno de nuestros colaboradores lo entrevistó allá por mayo de 2003. Como homenaje a su memoria, hemos querido rescatar esa entrevista, publicada en el número 60 de nuestra revista digital, que valoramos como plenamente vigente.

Hemos entrevistado a Julián Gómez del Castillo, cofundador de la HOAC en 1946, segundo presidente de la Editorial ZYX, y del grupo iniciador del Movimiento Cultural Cristiano; una pujante realidad eclesial española muy presente en las calles españolas con su característico estilo militante y sus “Ediciones Voz de los sin Voz”.

Pregunta: Imagínese a un joven de 17 años. Padres separados, vive con la madre. Bautizado, hizo la primera comunión pero no contempla la posibilidad de confirmarse. Estudia en un colegio privado no católico. Su mayor estímulo es disfrutar el fin de semana a tope. Suele llevar un preservativo en un bolsillo del pantalón. Ahora, su principal dilema es decidir donde hacerse un tatuaje. Inteligente, consumidor habitual de cine y vídeo, pero apenas lee libros; estudiando únicamente para superar curso y no perder los privilegios caseros. No tiene claro qué estudios superiores realizará. No está comprometido en ninguna asociación. Si se lo presentaran en una reunión de amigos, y éste le preguntara “de qué vas”, ¿qué respondería?

 

Respuesta: De constructor de vida solidaria

 

P.: ¿Podría resumir, sintéticamente, el carisma de su movimiento?

 

R.: Servir a la promoción integral y colectiva, no al asistencialismo de los empobrecidos.

P.: Algunos movimientos sociales, aparentemente, han sido abandonados en buena medida por los católicos, caso del sindicalismo, el cooperativismo, etc. Esta apreciación, ¿es justa? ¿debería, el conjunto del catolicismo social, retomar la iniciativa en estos ámbitos sociales?

 

R.: Lo que ha sido abandonado es la actitud militante sustituyéndose con la cancerosa e interesada burocracia.

 

P.: El MCC, en sus publicaciones, denuncia con idéntico énfasis, tanto las injusticias económicas y estructurales norte-sur, como el daño del aborto. Esa capacidad de juicio, ¿le facilita el mantenimiento de espacios de encuentro con otras realidades y movimientos eclesiales?, ¿se identifica con algunas de esas realidades de forma especial?

R.: Con la Iglesia. Las demás realidades... son propias del mundo enriquecido a costa del empobrecido.

 

P.: ¿Mantiene, su movimiento, buenas relaciones con los obispos españoles? ¿Participa en las delegaciones diocesanas de apostolado seglar y pastoral obrera?

 

R.: La mayoría del MCC es universitaria. Amamos a la Iglesia, a toda y única Iglesia y, lógicamente, todo lo que hacemos colabora en su acción apostólica.

 

P.: ¿Cuáles son las raíces, a su juicio, de las constantes muestras de anticatolicismo militante practicado por determinados sectores políticos y mediáticos españoles?

R.: El sectarismo antirreligioso se ha dado en la derecha y en la izquierda españolas desde principios del siglo XX y se sigue dando. ¿Seguirá? En la medida que no se construya la justicia, seguirá.

P.: El MCC propugna generalmente, según vemos en su revista Autogestión, el “voto en blanco”. Con la mirada en los próximos comicios del 25 de mayo, ¿mantendrá de nuevo esa postura?, ¿también en el País Vasco y Navarra donde, además, se juega la libertad de media sociedad?

 

R.: Sí. Niego las siete palabras finales. Pero mientras más de 4.000 millones de personas pasen hambre provocada, 400 millones de niños sean esclavos y 1.500 millones sean parados o subempleados pediremos el voto en blanco.

 

P.: ¿Qué opinión les merece el colectivo Cristianos en el PSOE?

R.: Los datos que tenemos nos dan la impresión que no tienen maduro ni el cristianismo ni el socialismo, quizá sean socialdemócratas.

P.: El futuro parece jugarse, en buena medida, en la educación de las nuevas generaciones. ¿Cómo responder, desde la Iglesia a ese reto?

 

R.: Eso lo he oído en los últimos 60 años. Creemos que el gran problema de la evangelización del mundo enriquecido es la vivencia de la conversión y la solidaridad.

P.: En un mundo globalizado y de pensamiento único, cuyo destino se determina en restringidos círculos financieros y de poder político de alcance universal, ¿qué puede aportar la Doctrina Social de la Iglesia? ¿No parece, acaso, un instrumento obsoleto frente a las modernas modalidades de lucha y de resistencia anti-globalización?:

R.: No, si promovemos un cristianismo de conversión y solidaridad.

P.: La inmigración está evolucionando, pasando de ser una excepción a constituir una realidad generalizada en la sociedad española. ¿Cuáles son, a su juicio y en este contexto, los límites del principio de solidaridad?

 

R.: La solidaridad no debe tener límites, debe abarcar hasta “dar la vida”, lo demás son chapuzas burguesas.

 

P.: El Islam, ¿qué le sugiere? ¿confrontación, diálogo, asimilación, ecumenismo, multiculturalismo?

R.: Diálogo.

P.: Ante la guerra en Irak, ¿le parece justa y adecuada la postura de la Iglesia católica?

R.: Sí, pero además no toleremos que sirva para tapar las otras 72 guerras que hay.

Muchas gracias.

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Pedimos a nuestros lectores que se unan con sus oraciones, y sus miradas puestas en este hombre, a las ya rezadas por todos los militantes del Movimiento Cultural Cristiano y sus amigos de todo el mundo, entre los que, modestamente, nos incluimos.

 

 

Link de interés:

http://www.solidaridad.net

Revista digital Arbil Nº 108, octubre de 2006

 

 

Hizbulá y el terrorismo

Hizbulá y el terrorismo

El durísimo conflicto armado desarrollado entre el Tsahal israelí y la poliédrica organización libanesa Hizbulá, a lo largo de la segunda quincena de julio y primera de agosto de 2006, volvió a plantear la cuestión -no resuelta- de la naturaleza de ese movimiento chiíta. ¿Es un simple partido político?, ¿un grupo guerrillero?, ¿una organización terrorista?, ¿un «Estado dentro del Estado» libanés?

 
Líbano y Hizbulá

 
El del Líbano es un caso único en el que la identidad nacional continúa en permanente discusión; no pudiendo despegarse -esta polémica inagotable- de la existencia de numerosas comunidades religiosas que determinan el status jurídico de todos y cada uno de sus ciudadanos, definiendo además, desde sus propios mitos, los supuestos ingredientes identitarios del «ser» libanés.

 

El de Líbano es un proyecto de «democracia a la occidental» no desarrollado plenamente; una circunstancia paralela a su reiterado fracaso en la consolidación de un Estado. Y, en un Oriente Próximo en el que confluyen los intereses de las grandes potencias, en el que chocan diversas concepciones del mundo, con un predominio israelí en toda la zona, que sufre la crisis del Islam en el resurgir de su fundamentalismo, que acusa la potente influencia de Irán… el fenómeno de Hizbulá no puede recibir un tratamiento simplista ni, todavía, definitivo.

 

Un poco de historia

 

Recordemos que el poder político libanés -desde la independencia de Francia y a resultas de las previsiones de su constitutivo Pacto Nacional- estaba repartido con unos muy cuestionados criterios poblacionales proporcionales; siendo los máximos beneficiarios, inicialmente, los católicos maronitas y los musulmanes sunníes. Pero la explosión demográfica chiíta, a punto de convertirse hoy día en la primera comunidad en número, junto a otros factores internos y exteriores, evidenciaron uno de los más graves efectos del sistema: su permanente inestabilidad.

 

Muy pronto se desarrollaron diversas iniciativas que, en un difícil contexto alimentado por otras muchas y graves tensiones sociales y políticas, pretendían proporcionar un mayor protagonismo a la entonces postergada comunidad chiíta. Así, en 1974, el clérigo chiíta Musa Sadr fundó el Movimiento de los Desheredados. Pero desapareció en circunstancias nunca esclarecidas en agosto de 1978 mientras viajaba por Libia. Le relevará en protagonismo su milicia armada Amal (esperanza, en árabe) una vez emancipada del partido-padre, liderada por el astuto y omnipresente Nabih Berri. Posteriormente Amal, marcado por un tono levemente laico, sufrirá diversas escisiones. Una de ellas, Amal Islámico, será plataforma de la extensión de la revolución islámica de Jomeini en Líbano. Y un número oscilante entre 400 y 1000 «guardianes de la revolución» iraníes se establecieron en el sur del país, ya entonces dividido y ensangrentado por su larga guerra civil. Sumándosele otros grupos, posteriormente, darán lugar todos ellos a Hizbulá (traducido del árabe como Partido de Dios, denominación de profundas resonancias coránicas).

 

Primera cuestión conflictiva: la fecha exacta de su fundación. Unas fuentes aseguran que ya acaeció en 1982. Otras aseguran que el evento tuvo lugar en 1984. Una discrepancia de gran relevancia. Veamos por qué.

 

El 23 de octubre de 1983 se perpetraron unos atentados terroristas de enorme impacto y relevancia. Un camión bomba conducido por un suicida, atacó el cuartel general de los marines norteamericanos, cerca del aeropuerto de Beirut, provocando 241 muertos. Un segundo camión bomba tuvo como objetivo un cuartel de los paracaidistas franceses, en Ramlat Al Abida, causando 58 víctimas mortales. Para algunos analistas (por ejemplo, el español Gustavo de Arístegui) Amal Islámico habría sido el responsable. Otros no dudan en atribuírselos directamente a Hizbulá: es el supuesto de los autores de un informe de abril de 1985 del Departamento de Estado norteamericano, en el que también se le responsabilizaba del gravísimo atentado sufrido en el restaurante El Descanso de Madrid el 12 de abril de 1985 (18 muertos y 84 heridos).

 

Otros atentados posteriores, igualmente atribuidos a Hizbulá, fueron: la mayor parte de los numerosos secuestros de ciudadanos libaneses y occidentales en Beirut y otras zonas de Líbano, el sufrido el día 17 de marzo de 1992 por la Embajada de Israel en Buenos Aires (29 muertos), y el acaecido el 18 de julio de 1994 contra la mutua judía AMIA de la capital argentina (85 muertos). Hizbulá siempre negó su autoría.

 

Según el criterio de los especialistas convencidos de la vocación esencialmente terrorista de Hizbulá, ésta se habría amparado -para esos numerosos atentados nunca esclarecidos- bajo diversas denominaciones: Yihad Islámica (en los dirigidos contra objetivos occidentales en Líbano y en el extranjero, caso del de Madrid); Resistencia Islámica (contra los israelíes); y otros como Organización para la Justicia Revolucionaria, Organización de los Oprimidos de la Tierra, y Yihad Islámica para la Liberación de Palestina.

 

Un «Estado dentro del Estado»

 

Simultáneamente a la escalada terrorista, Hizbulá consolidó -mediante diversas acciones- su creciente influencia en el sur del país y en los populosos suburbios del sur de Beirut. Para ello no dudó en enfrentarse, con las armas en la mano, con facciones palestinas instaladas en Líbano, sus antiguos aliados de Amal, el ejército regular libanés, con grupos sunnitas, las milicias cristianas unificadas, y también contra los israelíes asentados al sur del río Litani y sus aliados del ESL (Ejército del Sur del Líbano). Los derrotó a todos ellos. Y, años después, en mayo del año 2000, los israelíes pusieron término a la ocupación; lo que Hizbulá y buena parte del mundo musulmán presentaron como una victoria del islam.

 

Hizbulá continuó su crecimiento de modo imparable: armándose con medios muy sofisticados, ampliando sus bases de apoyo, y estableciendo en sus áreas de influencia un auténtico Estado en lugar del vacilante libanés. Un entramado muy eficaz y diversificado, en cualquier caso: escuelas gratuitas en las que es obligatoria la enseñanza coránica y el velo, dispensarios sanitarios, redes asistenciales, servicios públicos de electricidad y agua, seguridad ciudadana, tribunales islámicos, pensiones para las familias de los «mártires»… Y en las últimas elecciones legislativas, celebradas en mayo y junio de 2005, alcanzaron nada menos que 14 parlamentarios. Dispone de una potente televisión por satélite, Al Manar, que no llegó a ser silenciada por los israelíes en la crisis del 2006, y a la que, a causa de sus contenidos belicosos y antisemitas, Francia prohibió sus emisiones. La propia Unión Europea también prohibió la repetición de la señal de Al Manar por los satélites europeos, en aplicación de la normativa europea contra la «incitación al odio racial y/o religioso» en 2005.

 

En septiembre de 2004, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la Resolución 1559 por la que instaba al gobierno libanés a desarmar a todas las milicias; un acuerdo pensado fundamentalmente para Hizbulá, al tratarse de la única todavía operativa en Líbano desde la aplicación de los acuerdos de Taif que pusieron fin a la guerra civil en 1989. Evidentemente, la resolución no ha sido ejecutada; ni existen indicios de que lo sea en un futuro inmediato.

 

No olvidemos, además, su relevante papel en el juego de alianzas y poderes de Próximo Oriente, alineándose decididamente con Irán y Siria; habiendo logrado distorsionar el frágil equilibrio de la zona, constituyendo su prueba más sangrante y evidente el gravísimo conflicto armado del verano pasado.

 

Hassan Nasralá, su carismático y más conocido líder, es considerado como un gran político y un excelente estratega militar; si bien es pronto para presagiar si la aventura iniciada con el secuestro de dos soldados israelíes, en el interior del país hebreo, marcará el inicio de su declive o su definitiva consolidación; y siempre con miras al control, de una u otra manera, del Estado libanés.

 

Mientras tanto, las tropas de FINUL 2, entre las que figura el contingente español allí desplegado, se encuentran en una compleja y paradójica situación: conviviendo con una potente y arraigada milicia, implacable y magníficamente pertrechada, que se resiste a ser desarmada, pese a las resoluciones internacionales. Es más, continúa armándose sin disimulos. Así, un análisis del español Grupo de Estudios Estratégicos, fechado el 27 de octubre de 2006, informaba de 39 misiles anti-carro que, desde Moscú vía Damasco, ha recibido Hizbulá ante la mirada impotente de los cascos azules.

 

Hizbulá, ¿organización terrorista?

 

No es nada sencillo, por lo tanto, delimitar de manera unívoca la poliédrica naturaleza de Hizbulá. Además, concurre una dificultad metodológica que no facilita el esclarecimiento de esta labor. Nos referimos a la existencia de varias decenas de definiciones de terrorismo; no siempre coincidentes en sus principales rasgos constitutivos. Mencionaremos aquí dos elaboradas en España, desde ámbitos culturales muy diversos, y que gozan de cierto prestigio entre los analistas del fenómeno.

 

El político e investigador español José María Benegas, en la acepción «terrorismo, definición» de su enciclopédica obra Diccionario Espasa. Terrorismo (Espasa Calpe, Madrid, 2004), recoge 21 definiciones distintas. Pese a ello, asegura en su página 554 que para que sea válida una definición de terrorismo debe recoger, según su criterio, los siguientes elementos: el empleo de la violencia como medio para conseguir objetivos políticos; ejecución de atentados indiscriminados; extensión del terror al conjunto de la sociedad; búsqueda de la propaganda y la difusión de sus mensajes.

 

La LXXIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (Madrid, 22 de noviembre de 2002), en su Instrucción pastoral «Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias», propuso la siguiente definición en su punto 5: «el propósito de matar y destruir indistintamente hombres y bienes, mediante el uso sistemático del terror con una intención ideológica totalitaria». Y por terror entiende que es la «violencia criminal indiscriminada que procura un efecto mucho mayor que el mal causado directamente, mediante una amenaza dirigida a toda la sociedad», lo que se persigue por medio de una «compleja estrategia puesta al servicio de un fin ideológico (…) obteniendo una amplia repercusión política, potenciada por la publicidad que obtienen sus nefandas acciones»; todo lo que lleva a sus autores a entenderla como una actividad «rentable» políticamente.

 

Ahora mismo, desde una lectura literal y estricta de ambas definiciones, Hizbulá difícilmente podría calificarse de organización terrorista «clásica». Sin embargo, sus orígenes y buena parte de su historia permanecen asociados con expresiones muy concretas y especialmente graves de la práctica terrorista.

 

La inmensa mayoría de expertos en terrorismo no dudan en calificar a Hizbulá como organización terrorista; si bien resaltan su complejidad, evolución y estructura. Coinciden, igualmente, en señalar que, junto a Tigres de Liberación de Tamil Elam (TLTE), ha sido la organización que se ha servido de un mayor número de terroristas suicidas en sus diversas campañas… hasta la crisis iraquí. No es sencillo, ciertamente, deslindar su naturaleza inicialmente terrorista, también operativa a lo largo de bastantes años, de su estructuración como organización guerrillera desplegada durante varios lustros. De hecho, un objetivo de toda organización terrorista es llegar a superar el precario estadio inicial y saltar a otras estructuras más sofisticadas y consolidadas: guerrilla, en un segundo momento y, si es posible, ejército convencional. Una evolución que muy pocas organizaciones han consumado a lo largo de la historia.

 

Aparentemente, su fase inicial de organización estructuralmente terrorista habría sido superada; si bien ciertos expertos sospechan de la existencia de una estructura clandestina en Líbano y en diversos países occidentales a la espera de su reactivación si fuera necesario. Un interrogante trascendental al respecto es el siguiente. Cuando Hizbulá secuestró a los dos soldados, judíos de quienes no se ha vuelto a saber nada, en el mes de julio pasado, acción que originó la tremenda respuesta israelí, ¿lo hicieron uniformados o con ropas de civiles? En el primer caso, difícilmente podría calificársele de operación guerrillera, dado que Israel había abandonado el territorio libanés años atrás; por lo que no podía alegar ya una condición de «resistente» frente a un ocupante extranjero. Pero, en el segundo de los supuestos contemplados, sin duda alguna, se trataría de una acción terrorista.

 

Estados Unidos incluyó en su día a Hizbulá en su listado de organizaciones terroristas. El Parlamento Europeo, por su parte, aprobó el 10 de marzo de 2005 (por 473 votos a favor, 8 en contra y 33 abstenciones) una resolución, no vinculante, calificándole de organización terrorista. Sin embargo, la Unión Europea no lo ha incorporado a su listado; aunque sí a uno de sus dirigentes, Imad Mugniyah. Unos comportamientos, los europeos, ciertamente, no del todo congruentes…. ni rigurosos.

 

Hizbulá ha sabido adaptarse a las nuevas circunstancias, maquillando sus actuaciones y desplegando una eficaz campaña de imagen a nivel internacional. Así, por ejemplo, cuando ocupó el sur del Líbano, al retirarse el ejército judío, no consumó las anunciadas masacres contra los milicianos colaboracionistas -cristianos, drusos y chiítas- del Tsahal. Los entregó al Estado libanés, que los condenó a duras penas de prisión por el delito de traición. Tampoco expulsó a sus familias; tal y como sucedió en diversos episodios de la larga guerra civil.

 

Pero la naturaleza y mentalidad terroristas, es decir, una verdadera «cultura», también subyace en otros comportamientos; en este caso, manifestados en el pasado verano. Así, Amnistía Internacional denunció a Hizbulá, al igual que a Israel, por bombardear objetivos civiles en Israel de manera indiscriminada; así como por parapetarse en edificios que, conforme la legislación internacional de guerra, no pueden emplearse como base de acciones militares; caso de escuelas y hospitales. No se trataría, ya, de meros supuestos de terrorismo, sino de verdaderos crímenes de guerra (una peculiar manifestación de «terrorismo de Estado» en periodo bélico, según algunos).

 

Tal es la compleja y cambiante naturaleza de Hizbulá: un partido político parlamentario con responsabilidades institucionales, una potente y sofisticada milicia armada, un «Estado dentro del Estado», un atípico e influyente «actor» en la escena política del Próximo Oriente sin ser un sujeto legitimado por el derecho internacional… una peligrosísima e implacable organización terrorista en potencia y con un oscuro historial nunca esclarecido convincentemente por sus protagonistas.

 

Revista digital Arbil, Nº 108, octubre de 2006