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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Crónica de la presentación en Pamplona del nuevo libro de Luis del Pino

Crónica de la presentación en Pamplona del nuevo libro de Luis del Pino

Luis del Pino, de la mano de la Fundación Leyre, presentó en el Nuevo Casino Principal de Pamplona, el jueves 14 de diciembre de 2006, su nuevo libro Las mentiras del 11 M. 192 falsedades sobre la mayor masacre terrorista que ha sufrido España (LibrosLibres, Madrid, 2006).

 

El acto fue presentado por Amadeo Serrano, del patronato de la Fundación, ante un heterogéneo y numerosos público que abarrotó la histórica sala de conferencias.

 

El escritor partió de lo que creíamos saber con certeza de los atentados del 11 M. Lo resumió en varios hechos: que explotaron diez bombas causando la muerte de 192 personas y 1700 heridos; otros dos artefactos no explotaron, y un tercero apareció en una comisaría de policía en Vallecas. Y las declaraciones del ganador de las elecciones generales de 2004, José Luis Rodríguez Zapatero, indujeron a los españoles a creer en la hipótesis oficial de la autoría islamista de los atentados. Cerrando este escenario, las muertes acaecidas en el piso de Leganés, aparentemente confirmaban la teoría. Pero algunos detalles no cuadraban y se iniciaron las investigaciones periodísticas, de manera que Fernando Múgica, en El Mundo, fue el primero en cuestionar, en un medio de comunicación, la teoría oficial.

 

Las pruebas fundamentales, recordó, eran: la furgoneta, la mochila, el Skoda Fabia, y los hechos acaecidos en el piso de Leganés. Cuatro “pruebas” que se han demostrado falsas.

 

Pero de lo realmente importante, es decir, qué explotó, no se explicó absolutamente nada, despistando a la opinión pública con lo acaecido en Vallecas y la supuesta Goma-2.

 

Transcurridos más de dos años, seguimos sin saberlo. Y merced a una voluntad deliberada. Se ha intentado que la opinión pública mire hacia diversos escenarios exteriores al atentado, cuando lo decisivo, en el esclarecimiento de la trama delictiva, es lo ocurrido en el interior de los trenes. Y, sorprendentemente, no sólo no se han reconstruido los artefactos que provocaron las explosiones, lo que se consigue en más de 9 de cada 10 atentados con explosivos, sino que en el Sumario del 11 M no se ha incluido un listado de muestras de las mismas.

 

De hecho, la piedra angular sobre la que se ha edificado la investigación periodística la propuso un colaborador de su blog al insistir en las afirmaciones de Sánchez Manzanos, según las cuales habían aparecido restos de nitroglicerina; lo que desmontaba la versión oficial que asegura que se empleó Goma-2 ECO. La nitroglicerina suele sustituirse en la actualidad por otros componentes, pero nunca integra la Goma-2 ECO. De modo que los explosivos aparecidos en Vallecas, y en las famosas mochilas, procedían de orígenes distintos entre sí, y de los que explotaron en los trenes.

 

A estas alturas, aseguró el investigador, es evidente que los poderes públicos han ocultado informes, a los Jueces, contradictorios con aspectos supuestamente presentados como ciertos. En resumen: nos mintieron en todo, afirmó, en un “ejercicio de ilusionismo muy rápido con señuelos diversos”.

 

Si en esta historia la primera fase fue la de la versión oficial, y la segunda es la originada por las investigaciones periodística, nos encontramos en una tercera: sabemos que nos han engañado, pero no sabemos qué pasó realmente.

 

Hipótesis hay varias. Muchas. Veamos alguna. ¿Fue un atentado islamista? El investigador aseguró que nada sustancial existe, que se sepa, que avale esa teoría. Si la teoría oficial, ya desmentida, asegura que fue un atentado islamista, por lógica no puede encubrir un atentado de semejante inspiración. Tampoco le parece razonable la teoría marroquí: “demasiado por perder”. Pero “existía un actor que tenía todo que ganar y nada que perder: ETA”.

 

Y, pensando en quienes al respecto han podido remitirse al mismísimo PSOE, aseguró que “tenía poco que ganar y mucho que perder”. Un hecho es cierto: la vía de investigación de una supuesta participación de ETA se ha impedido; llegando a falsificarse informes por la simple mención a la banda.

 

En este contexto, al ser evidente que numerosas supuestas pruebas no corresponden a la verdad, deben valorarse dos posibles hipótesis explicativas:

  1. Que fuera ETA la autora y que la explicación oficial se “improvisara”. Una situación “terrible pero no desesperada”.
  2. Que existieran pruebas prefabricadas con anterioridad; de modo que respondería a la lógica de un auténtico golpe de Estado.

Pero, insistió, no pueden excluirse otras teorías, más cuando “no es imposible la concurrencia de factores irracionales”.

 

¿En qué situación nos encontramos? Hoy día puede afirmarse que lo que pueda suceder en los meses próximos será decisivo; más cuando queda cierto recorrido judicial que pudiera proporcionar más luces antes del juicio que se celebrará, previsiblemente, en la próxima primavera. Además, ya existen otros procesos relacionados con los atentados, como el de la presunta falsificación de los informes del ácido bórico. El frente judicial, por tanto, es fundamental; por lo que es de desear que los jueces no cedan ante las seguras “presiones insoportables” que sufrirán.

 

Las asociaciones de víctimas también jugarán un papel importante, actuando en el ámbito de la Justicia en su exigencia de saber la verdad. La investigación periodística, por su parte, seguirá aportando, previsiblemente, nuevos datos. Sería deseable cierto juego de las instancias políticas, pero no parece se encuentren muy activas. No obstante, existe un factor que puede y debe contribuir a este proceso de búsqueda de la verdad: que la sociedad reclame el total esclarecimiento de los hechos; la verdad en suma. De ahí, destacó, la importancia creciente del fenómeno social de la plataforma “Peones Negros”, quienes vienen organizado, por ejemplo el pasado 11 de diciembre en 43 ciudades, concentraciones los días 11 de cada mes en exigencia del total esclarecimiento de lo acaecido el 11 M. Unas concentraciones que sumarán 50 ciudades en enero y que, de momento, no se celebran en Pamplona. Por ello lanzó el guante a los interesados del público en organizarlas en esta ciudad; reto acogido por un grupo numeroso de asistentes.

 

Y una afirmación que valoramos como especialmente relevante: “El Partido Popular hizo algo muy mal: no investigar a fondo las trama de los GAL”. Una circunstancia que pudiera tener proyección, acaso en la pervivencia de núcleos incontrolados en el seno de los aparatos de seguridad del Estado y que vienen actuado autónomamente.

 

El turno de preguntas fue, igualmente, apasionante. Fueron muy numerosas las planteadas, buena de parte de ellas por personas que, sin duda, siguen muy de cerca cuantas informaciones se vienen publicando desde hace más de dos años; incluso en relación a detalles muy precisos.

 

Un encuentro extraordinario marcado por la racionalidad de la exposición de Luis del Pino -por completo ajena a las supuestas paranoias con que pretenden desprestigiarse estas investigaciones- y que enganchó la atención de los numerosos asistentes; lo que refleja una actitud progresivamente crítica de la ciudadanía ante unos hechos que cambiaron la historia y que buena parte de la clase política ignora por intereses partidistas incluso encontrados.

http://euskadi-liberal.lastinfoo.es/20061215-cronica-de-la-presentacion-en-pamplona-del-libro-de-luis-del-pino--las-mentiras-del-11-m--192-falsedades-sobre-la-mayor-masacre-terrorista-que-ha-sufrido-espana--libros-libres--madrid--2006---.html

 

http://navarra-liberal.lastinfoo.es/20061215-cronica-de-la-presentacion-en-pamplona-del-libro-de-luis-del-pino--las-mentiras-del-11-m--192-falsedades-sobre-la-mayor-masacre-terrorista-que-ha-sufrido-espana--.html

 

http://www.reporterodigital.com/pamplona/post.php/2006/12/15/luis_del_pino_en_pamplona

 

http://aragon-liberal.lastinfoo.es/20061215-cronica-de-la-presentacion-en-pamplona-del-libro-de-luis-del-pino--las-mentiras-del-11-m--192-falsedades-sobre-la-mayor-masacre-terrorista-que-ha-sufrido-espana-.html

Una crónica desde Huesca: Derechos y libertades vulnerados en el País Vasco y Navarra.

Una crónica desde Huesca: Derechos y libertades vulnerados en el País Vasco y Navarra.

El pasado lunes 4 de diciembre se desarrolló la tercera de las actividades previstas en el ciclo La negociación con ETA y la investigación del 11 M: visiones críticas, que Foro El Salvador -con la colaboración de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ciudadanía Democrática, y el colectivo ciudadano Peones Negros- organizó en la ciudad de Huesca.

 

El ciclo había sido censurado por la Diputación de Huesca al no haber autorizado el uso de su sala de conferencias en la capital oscense para tal fin. Finalmente, y gracias a la disponibilidad de FEACCU, se desarrollaron los actos previstos en su salón de actos Genaro Pozas, calle Barbastro 1 de Huesca.

 

Así, el jueves 2 de noviembre tuvo lugar la primera de las actividades programadas: una conferencia, impartida por el escritor e investigador Luis del Pino, titulada Los enigmas del 11 M. Una semana después, el jueves 9 de noviembre, tuvo lugar la presentación del libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas (Grafite Ediciones, Bilbao, 2006), con la participación de José Marco Jalle, delegado en Aragón de AVT, y Jaime Larrínaga, ex párroco de Maruri, presidente del Foro y uno de los coautores del texto. Su director, José Luis Orella, no pudo asistir, pero presentó una interesante y sintética comunicación que fue leída.

 

Este ciclo fue clausurado con la mesa redonda titulada Derechos y libertades vulnerados en el País Vasco y Navarra; un magnífico colofón del mismo.

 

El primer ponente fue Ernesto Ladrón de Guevara: Portavoz del Grupo Mixto en las Juntas Generales de Álava, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, y autor del libro Educación y Nacionalismo. Historia de un modelo (Editorial Txertoa, San Sebastián, 2005). Su testimonio de primera fila está respaldado por haber sido un alto responsable del PSE-PSOE en la época en que este partido gobernó Euskadi en coalición con el PNV; siendo testigo de las cesiones de su partido ante las pretensiones nacionalistas, lo que provocó su abandono del mismo, ingresando en la hoy desaparecida Unidad Alavesa.

 

Inició su intervención calificando la situación política del País Vasco como de un auténtico y estricto “Régimen”; lo que tiene difícil vuelta atrás a causa de la deriva política del PSE-PSOE, que parece haber abandonado irreversiblemente sus principios constitucionalistas.

 

En su día, después de estudiar diversos textos escolares vascos, expuso a Ramón Jáuregui su inquietud ante los chocantes contenidos antiespañoles de muchos de ellos; circunstancia agravada por el hecho de que el Gobierno de España no ejercitaba sus funciones inspectoras. El dirigente socialista le respondió afirmando que todo aquello era únicamente “una enfermedad pasajera” de los nacionalistas. Pero lo contemplado como pasajero se consolidó, evidenciando un gravísimo error de diagnóstico político, y alcanzando la propaganda nacionalista todos los ámbitos de la vida vasca; lo que ilustró el ponente con diversos ejemplos, entre ellos, el de la reciente campaña del Gobierno Vasco que viene a afirmar que “para ser buena persona hay que hablar euskera”.

 

Las raíces de este impulso totalitario las encuentra en 1910, cuando uno de los teóricos del nacionalismo vasco, Eleizalde, diseñó la estrategia del PNV en la conquista del poder en tres fases sucesivas: la social y cultural; la política; el triunfo total.

 

En este contexto, la escuela es un instrumento decisivo de la implantación del nuevo Régimen, siendo concebida no como vehículo de instrucción y formación, sino de adoctrinamiento. Así, los niños y jóvenes, muchos de los cuales terminarán en el entramado social abertzale, son verdaderas “víctimas calladas”; manipuladas y adoctrinadas en la mentira. Por ello definió este plan escolar como un “modelo”; término ya empleado en el franquismo y de profundas resonancias ideológicas. Las bases del mismo, a su juicio, son: un profesorado crecientemente nacionalista, tal y como demuestran los sucesivos resultados electorales sindicales que si en 1987 reflejaban un voto nacionalista de un 39 %, en 2003 alcanzaba ya el 57 %; unos contenidos temáticos falsificados, de los que proporcionó numerosos y grotescos ejemplos; el currículum, concebido como medio para la orientación de las conciencias individuales y colectivas hacia la “cosmovisión” nacionalista.

 

Insistió en la trascendental importancia del docente, pues “un profesor que no se apoya en la verdad, no puede transmitir valores”, de modo, que si se trata de un convencido militante nacionalista, “adoctrinará en comportamientos y sentimientos nacionalistas, pero nunca en la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el trabajo desinteresado, el rechazo de la violencia, etc.”.

 

En este contexto, el euskera se ha tornado en ariete decisivo del adoctrinamiento nacionalista, pese a que los expertos aseguran que es muy negativo que los niños estudien en una lengua que no sea la suya, pues ello repercutirá necesariamente en diversas carencias y dificultades a lo largo de todo su aprendizaje. Por ello, esta columna del sistema escolar ha desencadenado un fenómeno de “inmersión lingüística” de imprevisibles consecuencias; lo que viene determinado al concebirse como una de las principales herramientas de la llamada “construcción nacional vasca”.

 

De esta manera recordó que no era ninguna coincidencia que el único partido español que mantiene la misma estrategia e ideario, a lo largo del último siglo, sea el PNV.

 

Denunció, por último, que si todo este dramático proceso está siendo posible, se debe a la progresiva articulación desde el PSOE de una mayoría política que pretende aislar al Partido Popular en la vida pública; estrategia que únicamente puede consumar mediante juegos de alianzas con los partidos secesionistas.

 

Le sucedió en el turno de la palabra Miguel Martínez Falero: concejal de Unión del Pueblo Navarro en Ansoáin, y letrado de la acusación particular de Juan Beiro, José Múgica y Francisco Casanova; todo ellos asesinados por ETA.

 

Su exposición la planteó, gráficamente, en primera persona: exponiendo cómo su militancia política y su compromiso municipal le habían acarreado, sin buscarlo obviamente, una vulneración de buena parte de sus derechos y libertades fundamentales, así como los de su familia directa.

 

Se inició como cargo municipal en el Ayuntamiento de Peralta. Después de unos años de retiro temporal, regresó a la política activa como cabeza de lista en la lista municipal de UPN en Ansoáin: una localidad del norte de la cuenca de Pamplona, en la que la presencia de la izquierda abertzale era y sigue siendo muy fuerte. Así, al día siguiente de hacerse pública su candidatura fue amenazado de muerte por escrito por ETA. Un día después, su esposa siguió análoga suerte. Residiendo entonces en un populoso barrio del norte de Pamplona, tuvieron que cambiar de domicilio, al correr riesgo acreditado de atentado. Una vez en otro barrio más céntrico, de nuevo volvieron a sufrir similares vicisitudes y el correspondiente cambio de domicilio. Su vida, y la de su esposa e hijos, cambiaron radicalmente: adopción de precauciones y cautelas, cambios en los trayectos, lugares a los que ya no podían acceder, situaciones incómodas, insultos en la calle…

 

Un dato especialmente significativo: su toma de posesión como único concejal regionalista se efectuó, previo desalojo del público de la Sala de Plenos del Ayuntamiento, con la presencia de la Guardia Civil, al objeto de evitar incidentes mayores provocados por una izquierda abertzale intolerante y empeñada en acallar las voces discrepantes. Sin duda, una experiencia muy alejada, afortunadamente, de la inmensa mayoría de cargos municipales españoles que trabajan y viven en total, cómoda e inconsciente normalidad.

 

También realizó diversas consideraciones en relación a su compromiso como abogado; lo que le llevó a asumir la acusación particular, gratuitamente, en los casos de varios asesinatos de ETA en Navarra. Otro comportamiento que, honrándole, generó visibles muestras de simpatía y agradecimiento entre los asistentes.

 

Y, en la presente coyuntura política, especialmente delicada para Navarra, manifestó su confianza en la movilización del electorado navarro en apoyo de UPN; un partido que no ha cedido posiciones y mantiene sin ambigüedad sus convicciones foralistas.

 

Los dos ponentes cedieron paso a las numerosas preguntas e intervenciones del público asistente; que se manifestó particularmente inquieto ante la deriva del PSOE; la evolución del mal llamado “proceso de paz”; así como ante el rol reservado a Navarra en el mismo por sus artífices.

 

También algunas víctimas del terrorismo participaron en el debate de manera muy relevante; expresando sus preocupaciones y sentimientos que, de alguna manera, el propio Miguel Martínez Falero sintetizó al término de su intervención afirmando que las víctimas –aseveración avalada por su propia y particular experiencia- “perdieron sus vidas y sus bienes, o los de sus familiares; derechos y libertades en suma que les fueron arrebatadas por los terroristas. Pero entonces sabían porqué se arriesgaban. Ahora la situación ha cambiado y se preguntan por la vigencia de las razones de sus sufrimientos y padecimientos”.

 

Ambos ponentes, desde disciplinas distintas y experiencias muy diversas, compartieron un mismo análisis sociopolítico: el nacionalismo vasco, estructuralmente totalitario, persigue la ocupación de todo el poder político con miras a la secesión y la edificación de un Estado vasco; de modo que no existe ámbito social que no sea concebido como campo de batalla en el que imponerse sobre los supuestos rivales, en el intento de desplazarlos y marginarlos definitivamente. Desde esta clave se entienden nítidamente los comportamientos totalitarios descritos por ambos ponentes y que, narrados fuera del País Vasco y Navarra, todavía sorprenden.

 

http://www.diarioliberal.com/DL_opinion22.htm

 

http://euskadi-liberal.lastinfoo.es/20061208-una-cronica-desde-huesca--derechos-y-libertades-vulnerados-en-el-pais-vasco-y-navarra-.html

 

http://www.reporterodigital.com/pamplona/post.php/2006/12/09/derechos_y_libertades_vulnerados_en_el_p

Hizbulá o La conquista del Estado

Hizbulá o La conquista del Estado

 

Las elecciones legislativas celebradas en Líbano, en mayo y junio de 2005, dieron el triunfo, inequívocamente, a las fuerzas antisirias de la “Alianza del 14 de marzo” encabezadas por Saad Hariri y su Movimiento Futuro, hijo del primer ministro asesinado el 14 de febrero de 2005; el sunita Rafik Hariri. Así, las urnas avalaron la multitudinaria movilización ciudadana conocida como “revolución del cedro”, espoleada por los asesinatos de periodistas y políticos antisirios; y que provocó la retirada de Líbano de los contingentes militares del país vecino tantos años allí estacionados. Pero, desde entonces, se han sucedido varios episodios que han distorsionado dramáticamente la escena libanesa.

 

El más importante ha sido el conflicto bélico desarrollado entre Hizbulá e Israel en el pasado verano; desatado por varios ataques terroristas de la milicia extremista chiíta contra objetivos enemigos en suelo hebreo. Pero Israel no sólo no derrotó a Hizbulá, sino que su prestigio como potencia militar hegemónica de la región fue deshecho.

 

En correspondencia, Hizbulá salió muy reforzado. Y, pese a algunos tímidos intentos de la comunidad internacional que pretendían su desarme, medida acordada por la ONU hace ya varios lustros, su milicia quedó encumbrada por la que su líder Hasan Nasralá calificó como “victoria divina”. Pero concurre otra circunstancia: Hizbulá es la única milicia que ha sobrevivido a la larga guerra civil libanesa. Todas las demás se disolvieron y entregaron las armas. Es más, una de ellas, la mayoritariamente cristiana Fuerzas Libanesas, fue perseguida policialmente y muchos de sus militantes asesinados o continúan desaparecidos…. sin esperanzas en su retorno con vida. Su líder Samir Geagea, acusado de varios asesinatos, fue encarcelado en 1994, permaneciendo en prisión hasta 2005. Hoy lidera el homónimo partido, uno de los mas votados por los cristianos; realizando llamamientos a la unidad nacional, la firmeza democrática y al empleo únicamente de métodos pacíficos... Una encomiable rectificación que, sin duda, los líderes de Hizbulá no han experimentado.

 

¿Qué sentido tienen, hoy mismo, las multitudinarias manifestaciones que vienen sucediéndose, contra el gabinete de Fuad Siniora, lideradas por Hizbulá? El mismo que el asesinato, acaecido el pasado 21 de noviembre, del ministro de Industria, el cristiano Pièrre Gemayel: atropellar a la voluntad soberana del pueblo libanés manifestada en los pasados comicios. En este contexto, la negativa de los prosirios a la constitución de un Tribunal Internacional, que investigue y juegue los asesinatos de personalidades libanesas antisirias, no deja de ser un objetivo secundario.

 

Hizbulá no es una fuerza democrática. No cree en la democracia. Y sus apelaciones a la misma son pura retórica; aunque encuentre comprensivos exegetas en nuestra apocada Europa. Hizbulá siempre ha sido un movimiento totalitario marcado por el estigma de su naturaleza inicialmente terrorista. No descarta, por ello, saltarse cualquier norma, del tipo que sea; si ello le rinde buenos réditos en su marcha hacia la conquista del poder.

 

Perpetró durante años acciones de terrorismo internacional sin escrúpulos ni diáfanos motivos, salvo el del odio a los judíos. Y atacó a Israel cuando tuvo ocasión. Pero su objetivo, en última instancia, no era derrotarlo, sino debilitar al Estado libanés, restándole legitimidad y apoyos. Y lo ha conseguido.

 

No parece sencillo que pueda desatarse una nueva guerra civil; no en vano, el ejército regular está formado por un 55 % de chiítas, que integran, además, unidades homogéneas según el credo religioso de sus miembros. Si a ellos les sumamos la fogueada y exultante milicia de Hizbulá, así como el apoyo del Presidente de la República, el maronita Émile Lahud, no parece factible que los rivales del extremismo chiíta y sus aliados puedan resistir militarmente en el supuesto de un decidido golpe armado que, todavía, no puede descartarse.

 

Las razones que vienen sumando, Hasan Nasralá y sus oportunistas aliados, a sus exigencias de dimisión de Fuad Siniora –que si es un lacayo de los americanos, que si se inhibió en la guerra contra Israel, que si habría informado a los judíos de la localización de los líderes de Hizbulá para quitarse problemas internos, que si ha perdido apoyos populares- únicamente son excusas fruto de una mentalidad y una estrategia golpistas por completo ajena a la cultura democrática.

 

Todos sus movimientos convergen en una única dirección: el golpe de Estado. Los asesinatos de personalidades antisirias, la guerra contra Israel, la retirada del gabinete de Fuad Siniora de 6 ministros prosirios, el asedio de los manifestantes extremistas del palacio del Gobierno legítimo, las amenazas directas a sus rivales, su constante invocación al enfrentamiento civil…

 

¿Quién sale beneficiado en esta ocasión? En todo caso, el eje Damasco-Teherán, que se refuerza con la más o menos encubierta incorporación de un nuevo socio que tienen fronteras con Israel; ganando peso en una eventual estrategia regional de pacificación de Irak. Y, mientras tanto, Irán continúa con su programa nuclear.

 

Se consolide o no ese eje, triunfe o no la estrategia golpista de Hizbulá, es evidente que alguien saldrá perdiendo en cualquier caso: los cristianos libaneses y del resto de países de Oriente Próximo. Recordemos: más de medio millón de cristianos iraquíes, católicos caldeos y asirios, ya han marchado al exilio; mientras continúa la sangría de los cristianos palestinos.

 

Y Europa, replegada en sí misma, sin fe en su destino y en sus antiguos valores, mirando cómodamente hacia otra parte.

 

Páginas Digital, 12 de diciembre de 2006

Último acto (de momento) del drama libanés (*)

Último acto  (de momento) del drama libanés (*)

 

El pasado 21 de noviembre de 2006, Pièrre Gemayel, nieto homónimo del fundador del Kataeb, e hijo de Amin, quien fuera presidente de Líbano, fue asesinado brutalmente; una suerte de la que se libró milagrosamente otro ministro cristiano. Se unía, así, al grupo de otras cinco personalidades anti-sirias asesinadas misteriosamente en un año.

 

Era el último vástago de la saga familiar que ha marcado la vida del Kataeb desde su nacimiento. Pero su asesinato fue mucho más que otro feroz zarpazo dirigido contra esa castigada familia, o contra el propio partido.

 

Pièrre Gemayel había sido elegido parlamentario como independiente en la lista Qornet Shehwan, integrada por independientes y miembros de los partidos Kataeb y Nacional Liberal. Así, fue nombrado Ministro de Industria del gabinete de Fuad Siniora, llegando a ser uno de sus más firmes apoyos en la convulsa situación que parece abocar a Líbano -de nuevo- a unos imprevisibles y, en cualquier caso, peligrosos enfrentamientos civiles.

 

Su padre Amin, en los días siguientes al magnicidio, proporcionó un ejemplo de entereza y prudencia, pidiendo tranquilidad, firmeza, unidad, y oraciones por Pièrre y el Líbano…

 

Su asesinato generó un impresionante movimiento ciudadano de dolor y protesta; eclipsado por la política implacable de los partidos pro-sirios, quienes organizaron una manifestación, celebrada el pasado 1 de diciembre, que movilizó a cientos de miles de seguidores de Hizbulá, Amal, Movimiento Patriótico Libre de Michel Aun, del Baas, y Partido Sirio Social Nacionalista.

 

Tanto el asesinato de Pièrre Gemayel, como las movilización callejera del bloque pro-sirio, y la retirada del gabinete libanés de seis ministros de análogas convicciones en las semanas anteriores al asesinato de Pièrre, forman parte de una fría estrategia que persigue diversos objetivos: impedir la actuación del Tribunal Internacional que debe investigar el asesinato de Rafik Hariri, supuestamente teledirigido desde Damasco; la disolución del gabinete de Fuad Siniora o, cuanto menos, su remodelación mediante la incorporación de un mayor número de ministros pro-sirios; el correspondiente vuelco en el juego de alianzas internacionales de Líbano, orientándolo hacia el eje Damasco-Teherán. En definitiva: un verdadero golpe de Estado que neutralice al Gobierno de mayoría anti-siria formado conforme a los legítimos resultados electorales.

 

No olvidemos una circunstancia decisiva: la única milicia armada existente en Líbano es la de Hizbulá; habiendo sido disueltas todas las demás a resultas de los acuerdos de Taif, e incluso, alguna de ellas perseguida y reprimida policialmente, caso de Fuerzas Libanesas. Una peligrosa circunstancia que se suma al predominio chiíta en el ejército regular, que alcanza a un 55 % de sus integrantes; todo lo cual dificulta las posibilidades de maniobra de un Fuad Siniora cada vez más asfixiado y progresivamente privado por sus enemigos de los mecanismos de defensa estatal imprescindibles en el caso de presentarse circunstancias extremas.

 

(*) Texto incorporado al artículo Centralidad y decadencia del Kataeb en la política libanesa del siglo XX. Revista digital Arbil,(número 106, junio-julio-agosto de 2006.

“No estaban todas las víctimas y sí todo el PP”.

“No estaban todas las víctimas y sí todo el PP”.

Fernando Moraleda es el autor de una de las valoraciones políticas más sintéticas y significativas de la manifestación celebrada en Madrid, el pasado 25 de noviembre, convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Una neta expresión sectaria del pensamiento supuestamente progresista.

 

Al término de la manifestación celebrada en Madrid el pasado 25 de noviembre, convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo bajo el eslogan “Rendición en mi nombre ¡no!”, Fernando Moraleda, secretario de Estado de Comunicación, realizó una valoración muy sintética y significativa. “No estaban todas las víctimas y sí todo el PP”, declaró contundentemente. ¿Simple demagogia?

 

La guerra de cifras, que siempre sucede a toda manifestación controvertida, no debe empañar el análisis de las valoraciones políticas más relevantes, aunque igualmente previsibles. Así, analizaremos esas palabras pronunciadas por Fernando Moraleda.

 

Inevitablemente, su análisis, sintetizado en esa lapidaria frase que encabeza este texto, nos ha recordado al que realizó Gaspar Llamazares en una ocasión similar: “Se ha manifestado la derecha política”.

 

En ambas reflexiones subyace una misma mentalidad: quienes han salido a las calles madrileñas, en ambas demostraciones, son la derecha política. Carecerían de legitimidad democrática, según su perspectiva. No serían pueblo; pues tan alto concepto está reservado por las diversas variantes del discurso progresista, más o menos marxista, a “la colectividad movilizada en línea con el inevitable progreso de la humanidad”. Un movimiento social, convenientemente dirigido, que persigue eliminar, una tras otra, las barreras instaladas por el oscurantismo de la reacción, los explotadores y los poderes fácticos; vestigios de un pasado a derruir.

 

Si antaño esas barreras se eliminaban a golpe de revolución armada, lavándose en sangre los pecados de los opresores, sus herederos proceden ahora con métodos menos expeditivos aunque, acaso, más incisivos: el concurso de unos entusiastas medios de comunicación impulsores del cambio social, la interpretación de las Leyes y el Derecho en clave alternativa, una educación liberadora… Unos instrumentos, todos ellos, al servicio de la utopía y una nueva humanidad. De una ideología, en suma.

 

No. Quienes se manifestaron el sábado en Madrid -sostienen Moraleda y Llamazares- no pueden compartir ni esa mentalidad ni esos objetivos, resistiéndose a los proyectos de cambio social y político propugnados por las fuerzas de progreso. Se impone, así, una conclusión: no son pueblo. Son reacción… son la derecha política.

 

Al contrario, “La izquierda somos nosotros, los que nos preocupamos de los demás. Las derechas son quienes se preocupan de sí mismos”. Esa frase, que según José Luis Rodríguez Zapatero procede de una de sus hijas, fascinándole por su intuición y capacidad interpretativa de la realidad, es otra expresión más de esa cosmovisión izquierdista que se arroga en exclusiva el estandarte del manido progreso. Otra frase redonda… Pero, ¿no les suena a aquello de “liberemos a la humanidad a pesar de sí misma”?

 

¿Unas declaraciones demagógicas?, nos preguntábamos al inicio de este texto. Algo de demagogia hay. Pero, ante todo, el producto de una voluntad utópica que, aunque se estrelle con la realidad en su intento de “asalto a los cielos”, pretende arrojar a la marginación política y al ostracismo social a quienes no compartan sus proyectos. En resumen: sectarismo puro y duro.

 

Paradójica situación a la que arrastra el utópico discurso de nuestras izquierdas: en nombre del pueblo se intenta neutralizar a la mitad del mismo; disolviendo sus valores, tapando su cultura, y, como no, ahogando sus obras sociales.

 

Entonces, ¿alguien, duda, acaso, que las ideologías, con sus connotaciones más negativas, hayan muerto?

 

Revista digital Arbil, Nº 109, noviembre de 2006

El genocidio armenio

El genocidio armenio

Es inadmisible que hoy día se niegue la existencia histórica del genocidio armenio. Por ello, las excusas en las que se ampara Ayhan Tonca, en su entrevista publicada el día 21 de noviembre en este diario, son una sucesión de insultos.

Alegar que murieron armenios, kurdos y turcos simplemente a resultas de la gran guerra, es un insulto a la memoria del millón de mujeres, ancianos y niños asesinados por hambre, sed, cuchillo y balas… cuando no violados y torturados. (Y sus hombres fusilados o explotados hasta la muerte por un ejército turco que les enroló a la fuerza y cuyos herederos se obstinan en negar e impedir se reconozca lo evidente)*.

Pretender que aquellos crímenes contra la humanidad no fueron un genocidio, argumentando que no llegaron a ser juzgados por un tribunal internacional, es un insulto a la inteligencia. El genocidio armenio se inició en 1915, de modo que la legislación de Naciones Unidas contra el genocidio no se pudo aplicar en su día. No pudo existir un Nuremberg contra los “Jóvenes turcos”, lamentablemente. Pero negar lo que historiadores, diplomáticos, militares alemanes (entonces aliados de Turquía), supervivientes, decenas de informes y cientos de fotografías evidencian, ya es demagogia y cinismo criminal.

En Francia, a iniciativa de la oposición socialista, se aprobó el pasado 12 de octubre en su Parlamento una propuesta que penaliza la negación de este genocidio. Y este exparlamentario holandés reconoce que una iniciativa análoga, en cierto modo, fue también aprobada por socialistas y democristianos en su país. ¿Y en España? ¿No somos Europa?

Déjese de fáciles y cobardes victimismos. Usted y los millones de musulmanes que viven en Europa disfrutan de muchas más libertades que en sus países de origen. Recuerde el caso del Premio Nobel de Literatura 2006, el turco Orhan Pamuk, quien a causa de su crítica al negacionismo nacionalista turco se tuvo que exiliar al extranjero en 2005.

Negar el genocidio armenio debiera estar equiparado, a todos los efectos, a la negación del Holocausto.

*Líneas de la carta no publicadas en el diario.

El País (cartas al director), 29 de noviembre de 2006

La Alianza de las Civilizaciones, ¿coartada del negacionismo turco del genocidio armenio?

La Alianza de las Civilizaciones, ¿coartada del negacionismo turco del genocidio armenio?

Alianza de las Civilizaciones y Memoria Histórica. Dos conceptos, hoy día, muy vinculados a la figura de su impulsor José Luis Rodríguez Zapatero; aunque no siempre sea capaz de asociarlos entre sí, ni de desarrollarlos con todas sus implicaciones. ¿Ejemplos? Nos referiremos, en esta ocasión, a uno de los episodios más vergonzosos de la Historia de la humanidad: el genocidio armenio.

El de Armenia es un pueblo casi desconocido en España. Sin embargo nos une una pertenencia común: las raíces cristianas. Armenia fue la primera nación cristiana, antes, incluso, que la propia Roma. Experimentó, a lo largo de sus más de dos mil años de vida, avatares históricos y cambios territoriales tremendos. Pero fue en el siglo XX cuando pudo desaparecer por completo; víctima del primer genocidio moderno. Ya había sufrido con anterioridad persecuciones y matanzas terribles; especialmente cuando el Imperio Otomano se debilitaba. Así sucedió en 1880, en 1896 cuando fueron asesinados 300.000 armenios bajo el sultanato de Abdul Hamid II, y en 1908 al ser masacrados 30.000 de ellos en la ciudad de Adaná.

Pero es en 1915 cuando se materializa la implacable tentativa de eliminación total de la población armenia residente en los territorios integrantes de la actual Turquía. En febrero de ese año, unos 60.000 reclutas armenios del ejército turco fueron fusilados. A continuación, todos los varones armenios con edades comprendidas entre los 15 y 45 años fueron enrolados por el ejército, explotándoseles hasta la muerte. Y el 24 de abril, 600 líderes de la comunidad armenia fueron detenidos en Estambul y ejecutados. Desde entonces, esta fecha figura en el calendario de la diáspora armenia, indeleblemente, en un ejercicio de memoria histórica y de reconocimiento al sufrimiento de sus antepasados. Pero los genocidas no se detuvieron ahí. El resto de la población armenia -niños, mujeres y ancianos- fue desalojada de sus localidades y organizada en las llamadas “marchas de la muerte” encaminadas hacia el desierto de Siria y el mar Negro; muriendo por hambre, sed y malos tratos en su inmensa mayoría. Aún, a finales de la Primera Guerra Mundial, unos 300.000 armenios fueron masacrados en el Cáucaso turco. Y de 1920 hasta 1923 se perpetraron las últimas matanzas. Además, a lo largo de todos esos terribles años, muchas mujeres y niños fueron raptados y violados; el patrimonio personal y cultural del pueblo armenio fue destruido; su riqueza, expropiada… Y todo ello, ante la pasividad internacional, limitándose las potencias europeas a poco más que a la emisión de advertencias nominales y a algunas investigaciones.

De los dos millones de armenios que vivían en Anatolia en 1914, una vez finalizadas las diversas oleadas genocidas apenas sobrevivía una cuarta parte; en su mayor parte refugiados en Líbano, Francia, Argentina… y en la pequeñísima y sometida Armenia soviética.

Los responsables de este exterminio sistemático fueron los “Jóvenes Turcos”, militares nacionalistas que iniciaron una eficaz campaña de limpieza étnica, base del proyecto de una Turquía nacionalista, laica y moderna, elaborado por sus dirigentes Mehmet Tallat, Ismael Enver y Ahmed Jemal.

Además de los armenios, unos 300.000 asirios -también cristianos- fueron masacrados, y los griegos residentes en Anatolia occidental –más de millón y medio- fueron expulsados a resultas del conflicto griego-turco desarrollado al término de la Gran Guerra. Así, en la Anatolia de primeros del siglo XX algo más de un 30% de su población era cristiana. En la actualidad no llega, ni de lejos, a un 1%.

El solo hecho de afirmar, en Turquía, la existencia de este genocidio está perseguido penalmente. Sus diversos gobiernos nunca lo han reconocido; pese a la existencia de cientos de fotografías y numerosísimos testimonios de diplomáticos extranjeros, misioneros, militares alemanes (entonces aliados), supervivientes, etc.

No parece, ciertamente, un buen aval para Recep Tayyip Erdogan; adalid, junto a nuestro Rodríguez Zapatero, de esa Alianza de las Civilizaciones que explota los enfermizos complejos de inferioridad y culpabilidad de Occidente.

Los políticos turcos actuales no están legitimados, en absoluto, para hablar de libertad religiosa, respeto a las minorías, integración social y política, etc.; al menos en tanto esos objetivos no sean realidad en su propio territorio. Pero, además, sigue pendiente su incalculable deuda de reconocimiento y compensación al pueblo armenio. Jamás han admitido semejante crimen contra la humanidad. Y si alguien se atreve en Turquía a plantear la cuestión, recuérdese el caso del Premio Nobel de Literatura de este año, el turco Orhan Pamuk, quien ha sido objeto de feroces ataques a causa de su crítica al negacionismo nacionalista turco, exiliándose al extranjero en 2005.

Así, al inmovilismo de los militares turcos, firmes herederos de armas de quienes protagonizaron ese crimen contra la humanidad, se le suma el pujante islamismo en el poder; nada proclive a admitir un ejercicio real de la libertad religiosa. Eso sí: a Europa y por la Alianza de las Civilizaciones.

En Francia, donde reside una comunidad de origen armenio que suma más de medio millón de personas, su parlamento adoptó el 29 de enero de 2001, y por unanimidad, una ley en la que se reconocía la realidad histórica del genocidio armenio. Y el 12 de octubre de 2006 aprobó, el mismo día en que se concedía el Nobel a Pamuk, una proposición de ley presentada por la oposición socialista que pretende convertir en delito su negación; estando pendiente de tramitación en el Senado, donde todavía puede ser bloqueada.

 

El primer ministro turco, Erdogan, reaccionó ante lo anterior advirtiendo –según recogió la prensa- que “intentar convertir una mentira histórica en una ley dañará a la Unión Europea”. Y algunos políticos europeos, aunque por mtivaciones muy distintas, caso del comisario europeo para la Ampliación, Oli Rehn, y la ministra francesa delegada para el Comercio Exterior, Christine Lagarde, advirtieron de los posibles perjuicios económicos de una medida como la citada.

A José Luis Rodríguez Zapatero, tan exquisito vigilante de su peculiar concepción de la Memoria Histórica en España, le vendría muy bien aplicar un poco de su propia medicina cuando diseña el futuro de la humanidad. Su buenismo, acomplejado y vacío, parece teñido progresivamente de prejuicio antirreligioso e ignorancia histórica. ¿O, acaso, de cobardía y/o incoherencia?

Páginas Digital, 21 de noviembre de 2006

Elplural.com señala y Gara apuntilla

Elplural.com señala y Gara apuntilla

Debatir, criticar, cuestionar… son magníficas expresiones de la razón. Insultar, juzgar sin defensa posible, deformar, mentir… son frutos de la sinrazón, la ideología y el totalitarismo.

Será una casualidad, faltaría más. Pero no deja de ser una significativa coincidencia. Elplural.com y Gara comportándose de la misma manera: “¡disidentes, a la picota!” Una auténtica brigada neochekista.

Pero, acaso, ¿no será que estamos haciendo algo bien y les molesta?

Y todavía se arrogan, en antidemocrática e irracional exclusiva, sublimes ejercicios de tolerancia, respeto a las libertades de expresión y de conciencia…

Como niños; pero peligrosos.

Por cierto, ¿alguien duda, todavía, que lo del “pensamiento único” sea una realidad? No obstante, no todas sus manifestaciones son análogas. El caso que denunciamos, aquí, es evidente, contundente en sí mismo. Pero existe otro “pensamiento único” más sutil, generalizado y venenoso.

Sorprendentemente, la implantación de este “poder cultural” coincide con un abandono masivo del ejercicio de la razón.

La razón. Ejercitarla, ensancharla, cultivarla…; una exigencia de nuestra naturaleza humana. Una bandera indisociable de la libertad.


Aragón Liberal (Enviado por: cartapacioliberal) 17/11/06

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El Foro El Salvador y la AVT, principales precursores. Asociaciones ultras, contra el proceso de paz

Diversas asociaciones ultraconservadoras mantienen abierta una campaña de desprestigio contra el Gobierno, estos días en Huesca. El blanco de las críticas es, por supuesto, el proceso de paz mezclado a partes iguales con la investigación sobre los atentados del 11 de marzo en Madrid. Dos temas que, cada vez con más frecuencia, se mezclan en los argumentos del PP y sus asociaciones afines.

En este seminario, que lleva por título La negociación con ETA y la investigación del 11-M, participan los de siempre: la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro Arbil, Ciudadanía Democrática y los Peones Negros, entre otros, auspiciados por el foro religioso El Salvador.

Radicales, contra el proceso de paz


A pesar del delicado momento que actualmente atraviesa el proceso de paz, en lugar de apostar por una actitud de espera y calma, todas estas organizaciones cercanas a la derecha extrema y a la línea más radical del PP estarán presentes en estas jornadas que mezclan el proceso de paz con los atentados del 11-M, y el alto al fuego de ETA con los terroristas islámicos. Se desarrollarán a lo largo de todo el mes de noviembre, según informa el suplemento religioso del diario ABC Alfa y Omega.

Las jornadas están organizadas por el Foro El Salvador, organización católica de ideología cercana al PP y fieles seguidores de las manifestaciones y protestas convocadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Este Foro tiene como presidente al sacerdote de Maruri, Jaime Larrínaga, y reúne a miembros del clero contrarios al nacionalismo vasco.

El Mundo y Larrínaga
Precisamente, la edición de ayer del diario El Mundo cedió su Tribuna Libre a Larrínaga, quien criticó la “perversidad que esconde el ‘alto el fuego permanente’”, y aseguró que “ni el Gobierno vasco ni el Gobierno español quieren la paz verdadera”. El presidente del Foro El Salvador tachó de “obscenidad e inmoralidad” el proceso de paz, y aseguró que la sociedad vasca está “rota y dividida” a consecuencia de esta situación.

Orella y el Foro Arbil
También acudirá a este seminario el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad San Pablo CEU José Luis Orella. Orella, que es también presidente del Foro Arbil, una organización católica y ultraconservadora cuyo objetivo es la “implantación de los principios genesiacos” en la sociedad, se opuso al proceso de paz desde que ETA anunciara el alto al fuego el pasado mes de mayo.

El historiador dirigió entonces un libro titulado La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas, en el que podían leerse artículos contra el proceso de paz de personalidades de la derecha española como Pío Moa, Federico Jiménez Losantos, o los analistas del GEES. La obra ha servido también en esta ocasión de marco fundamental para sustentar mesas redondas y debates.

Peones Negros
El periodista ultraconservador Luis del Pino, uno de los principales precursores de las teorías de la conspiración del 11-M y fundador del movimiento de los Peones Negros, tampoco ha faltado a la cita. Del Pino fue el encargado de inaugurar este seminario el pasado 2 de noviembre con una conferencia sobre “los enigmas del 11-M”.

La AVT, como siempre
Por supuesto, la Asociación de Víctimas del Terrorismo que preside José Alcaraz, ha sido también uno de los principales impulsores de estas jornadas, que le han permitido tratar los dos temas eje de su política: el proceso de paz y el 11-M. Parece que la derecha ha encontrado con ellos un auténtico filón con el que criticar y cuestionar las acciones del Gobierno.

V. V.

Elplural.com, 17 de noviembre de 2006

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Mentir es pecado

La combinación del odio visceral y el rostro de piedra resulta un cóctel ponzoñoso que termina por dañar de forma seria a quien lo consume. Observen el caso que sigue.

Jaime Larrínaga, cura que fue de Maruri y de donde se largó porque quiso, amparándose en una condición de víctima y de amenazado que sólo existía en su imaginación y en los medios de comunicación que le jalearon para utilizarlo luego a su antojo, escribía ayer en “El Mundo” que en Euskal Herria «todos los nacionalistas pueden expresarse libremente y no temen a los terroristas», mientras que «los vascos no nacionalistas ­más o menos un 50% de la población, muchos de ellos con escolta­, viven con miedo ­si eso es vivir­ y no pueden expresarse libremente. Son pesimistas ante el futuro». Atiendan al dato: si la mitad no es nacionalista y «muchos de ellos» van escoltados, habrá que pensar que, por lo menos, el 20 o el 30 por ciento de la población vive escoltada. Y, si las matemáticas no engañan, eso equivale a cerca de un millón de personas. Mentir es pecado, ¿verdad?

Y sigue sosteniendo la bola:«Yo, que tengo que vivir exiliado en Madrid, soy requerido para que no vaya al País Vasco a los funerales de familiares y amigos que no quieren aparecer públicamente como parientes y amigos míos».

Y se suma al coro de los trileros como Buesa: «Además, cerca de 300.000 vascos han tenido que abandonar su tierra por amenazas de ETA. Este es el objetivo de ETA: establecer una dictadura de terror con todo su vigor. Esta es la realidad del País Vasco. Sin embargo, la última Semana Santa y este verano ha habido más turistas en el País Vasco que en los últimos años en las mismas épocas. Todos disfrutando del maravilloso paisaje y de la buena cocina. También en los años 60 del siglo pasado, San Sebastián, Fuenterrabia, Zarauz y otros lugares de la región hacían las delicias de miles de turistas». Y eso le molesta al clérigo carlistón.

Al final descubre sus verdaderas fobias: «Ni el Gobierno vasco ni el español quieren la paz verdadera. ¿Qué ha hecho el Gobierno vasco en estos últimos 30 años que ha gobernado? Nada. Infundir más odio hacia España, más nacionalismo separador, con odio, y todo con la complicidad del Gobierno central ­tanto del PSOE como del PP­, al permitir tales desmanes en Educación y Cultura». ¡Con lo fructífera que era la educación de antes, la de la Formación del Espíritu Nacional!, ¿verdad? -

Maite Soroa

Gara, 17 de noviembre de 2006