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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

La supuesta grapización de ETA.

La supuesta grapización de ETA.

 

Significativas personalidades públicas, desde responsabilidades y concepciones ideológicas muy dispares, han afirmado, a lo largo de los últimos meses, que ETA está experimentando un proceso de grapización. ¿Es cierto?

Mercedes Gallizo, Directora General de Instituciones Penitenciarias, aseguraba el 12 de agosto de 2007, en una entrevista a Europa Press, que ETA estaba experimentando un proceso de “debilitamiento evidente” gracias a la acción policial, a la vez que detectaba un proceso de “grapización”, pues “ya no es una banda que tenga que ver nada con la política, sino que es una pequeña secta alejada totalmente de la realidad”. Unas palabras que fueron muy discutidas y generó no poca polémica especialmente entre sus miles de subordinados.

Por su parte, Josu Jon Imaz, presidente del PNV, señaló el 28 de enero de 2007 en una entrevista concedida a Diario de Noticias de Álava que “ETA se grapizará si hace una huida hacia delante” volviendo al año 2000; es decir, al periodo posterior a la ruptura de la tregua del 99. Poco después, el 2 de febrero de 2007 en una charla del Fórum Europa, concretaba el alcance real de tal proceso: un progresivamente “escasísimo soporte social” y el desarrollo de una actividad cada vez más “residual”. Sin duda, esta segunda perspectiva estaba más elaborada que la de Mercedes Gallizo, al situar la situación humana y material de la banda en un contexto mucho más amplio. José Jon Imaz, tan llorado por los coros de plañideras que con su renuncia a la reelección han descubierto (¡asombroso!) que el PNV sigue siendo independentista, seguro que sabía muy bien de lo que hablaba.

No obstante, este concepto, empleado por muchas más personalidades y creadores de opinión, viene de unos cuantos años atrás. Así, y en un contexto político y antiterrorista completamente distinto al actual, Jaime Mayor Oreja, auguraba el 23 de diciembre de 2000 que “Habrá una grapización de ETA y un proceso de deterioro creciente”. Según el entonces ministro de Interior, ello se produciría mediante un “escalonamiento sucesivo”, bajando ETA “escalón tras escalón”. También preveía que el terrorismo no desaparecería de la noche a la mañana. Con todo, tal escalonamiento, que anticipaba como “cruel pero irreversible”, arrastraría a ETA a una situación de “grapización”, mediante la aparición de grupúsculos que no aceptarían determinadas posiciones de la banda.

Ciertamente, el sentido del concepto, así empleado por las tres personalidades, no es exactamente el mismo.

Mercedes Gallizo efectuó una valoración muy superficial condicionada por viejos presupuestos ideológicos: ETA no tiene nada que ver con la política, estando alejada de la realidad. Vamos, que se trata de una mera banda mafiosa; un análisis, curiosamente, muchas veces enunciado desde la izquierda. Ciertamente, sus actividades no son políticas, sino terroristas. Pero sus presupuestos teóricos y sus objetivos intermedios y finales, que no justifican jamás al terrorismo, evidentemente, si son políticos. Además, esa afirmación de que ETA había perdido contacto con la realidad no dejaba de ser una declaración hueca: ¿acaso ETA no es consciente de los movimientos internos del conjunto del nacionalismo vasco?, ¿no se ha aprovechado del “balón de oxígeno” proporcionado por el “diálogo” propiciado por el actual presidente del Gobierno español?, ¿es cierto que ETA carece de un mínimo soporte social?, ¿ningún otro “actor” político de la escena vasca comparte su objetivo de la independencia?

José Jon Imaz hablaba desde una perspectiva también ideológica, queriendo ver que el soporte social de apoyo a ETA se estaba estrechando, reduciéndose su capacidad operativa, al haber retomado su “lucha armada” sin un horizonte claro; lo que no habría comprendido buena parte de su base social. Pero los buenos resultados electorales de la actual fachada política del MLNV, Acción Nacionalista Vasca, desmienten ese supuesto alejamiento de sus bases. Además, no quería ver que la radicalización soberanista del PNV estaba propiciando futuras oportunidades a la autodenominada izquierda abertzale.

Jaime Mayor Oreja, por último, y en ese privilegiado y único contexto de conjunción de medidas antiterroristas muy diversas (policiales, judiciales, financieras, de colaboración internacional, de aislamiento político…) que aplicó el gobierno de José María Aznar, entendía que tal proceso sería una inevitable consecuencia derivada del debilitando gradual y creciente de todo el conjunto formado por ETA y sus diversos entornos; siempre que tales medidas se mantuvieran en el tiempo.

Concluiremos que, al referirnos al concepto grapización, existen notables diferencias y matices según quién lo emplee.

Entonces, ¿es posible determinar, con rigor, en qué consiste un proceso de grapización?

Qué fueron los GRAPO.

Los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) optaron desde 1975 por la vía de la insurrección armada contra el Estado español. Alimentados de una peculiar lectura del marxismo-leninismo-maoísmo, sus máximos dirigentes juzgaron que la situación española de mediados de los años 70 se encontraba madura para una revolución comunista.

El Partido Comunista de España (reconstituido) –procedente de una de tantas escisiones radicales del Partido Comunista de España, la Organización Marxista-Leninista de España (OMLE)- sería el partido proletario guía de una clase obrera impaciente por la toma del poder y el desalojo violento de la burguesía y la oligarquía.

El PCE(r) intentó, imitando su modelo ideal de la revolución comunista china, organizar algunas plataformas destinadas al “encuadramiento de las masas”: la Organización Democrática de Estudiantes Antifascistas (ODEA), entre otras. De hecho, la única organización “de masas” que gozó de cierta continuidad fue la -todavía hoy operativa- Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos (AFAPP), constituida a semejanza de las Gestoras Pro-Amnistía, estructurada en torno a los presos de la organización y que, por propia definición, nunca podría extenderse más allá de su limitadísimo medio humano natural.

Pero el peso y liderazgo de la lucha insurreccional recaería en su frente armado: los GRAPO. Sin que existiera, realmente, una división nítida entre tales entidades, pues integraban una única organización que coyunturalmente intentaba actuar sectorialmente (estudiantil, obrero, vecinal) con esas denominaciones dispares, los GRAPO se lanzaron a una carrera terrorista salvaje, desatando una feroz campaña de asesinatos, secuestros, sabotajes…

Ya desde sus inicios, una de sus fuentes de financiación fueron los atracos a entidades bancarias. Pero la persecución policial, sus propios errores, y la pérdida progresiva de sus escasos núcleos de apoyo (gallego, andaluz, vasco, levantino, madrileño), fueron transformando la ambiciosa organización inicial en unas bandas aisladas, errantes, obsesionadas en dar golpes de efecto a falta de otras posibilidades más ambiciosas; derivando finalmente en una banda más preocupada en su supervivencia económica, mediante atracos y secuestros, que en el desarrollo coherente de un proceso revolucionario. Aparecían, desaparecían… Pero no había ninguna “mano negra” detrás de sus sorprendentes reapariciones. Más allá de su retórica anticuada, tan reiterada en sus proclamas y cuidadas revistas, no eran nada más que una banda de desesperados, progresivamente más acorralados… y solos.

ETA siempre ha sido otra cosa.

De entrada, ETA siempre se ha nutrido ideológicamente de otras fuentes: primaria y sustancialmente, del nacionalismo vasco. Este factor le ha permitido compartir algunos objetivos tácticos con otras fuerzas políticas (el PNV, fundamentalmente) y llegar a acuerdos de mayor o menor calado. Recordemos, particularmente, el célebre Acuerdo de Lizarra. Y ETA siempre ha sido ambiciosa, pero asumiendo su propia realidad desde la perspectiva de sus objetivos finales: la independencia y el socialismo.

Pero no puede entenderse el fenómeno y la evolución de ETA sin considerarla en el conjunto del autodenominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) que ha diseñado y liderado. Y es bien conocido que el MLNV está integrado por numerosas expresiones organizativas sectoriales, enraizadas en determinados ambientes sociales que viene reclutando, formando y manteniendo con tenacidad.

El GRAPO, si bien lo intentó, siempre careció de unas estructuras y apoyos comparables a los de aquélla.

Qué fue la grapización.

Decíamos que el PCE(r) – GRAPO, ideológicamente, se aferró a una lectura rígida de un marxismo-leninismo-maoísmo más propio de las condiciones históricas del Tercer Mundo en descolonización durante los años 50 y 60 del pasado siglo. Aunque nominalmente comunista (derivó, finalmente, hacia posturas pro-soviéticas), nunca persiguió acuerdos tácticos con ninguna formación política relevante. Así, el histórico, oficial y mayoritario, Partido Comunista de España siempre rechazó de plano tanto las acciones terroristas PCE(r) – GRAPO, como sus premisas ideológicas.

El arraigo social del PCE(r) - GRAPO, incluso en sus mejores momentos, siempre fue muy débil. Apenas unos pocos millares de simpatizantes dispersos por toda España; si bien lograron implicar a varios cientos de los más decididos en la campaña terrorista que irracional e implacablemente desplegó.

El acoso policial, judicial, mediático, político, etc., que sufrió, le “secó” esos escasos apoyos sociales, desapareciendo con ello sus escasas posibilidades de reclutamiento de nuevos activistas y otros colaboradores, y estrechándose sus inestables fuentes de financiación.

El que persistiera durante varios lustros, siendo su realidad material análoga a una banda criminal de vulgares delincuentes de cierta dimensión, únicamente puede explicarse por la persistencia de un liderazgo carismático –análogo al ejercido en las sectas- y la adopción de un estilo de vida más propio de una mafia que de una comunidad revolucionaria clandestina.

La pregunta que debemos hacernos es, ¿ETA, realmente, está experimentando un proceso análogo al que se ha denominado como grapización?

Analicemos y precisemos la cuestión en varias premisas.

La realidad de ETA.

1. Ideología. ETA se sigue nutriendo del nacionalismo vasco más radical y de los viejos esquemas tácticos marxistas-leninistas de la conquista armada del poder político: la “guerra popular prolongada”, combinándose con movimientos de “masas”, lucha institucional, acuerdos parciales de “Frente Nacional” con otras fuerzas…

2. Esa común fe nacionalista le sigue posibilitando acuerdos tácticos con ciertos posibles aliados coyunturales (diversas variedades del denominado “Frente Nacional”). De hecho, ha demostrado una notable capacidad táctica en diversas circunstancias, llegando a disputar el liderazgo del nacionalismo vasco al mismísimo PNV en el contexto del Acuerdo de Lizarra.

3. Abierta a los instrumentos técnicos de la globalización, ETA ha demostrado una gran capacidad de adaptación a los cambios políticos, culturales y tecnológicos, nacionales e internacionales; tanto a nivel de discurso, como a nivel organizativo.

4. Se llame como se llame la expresión política del MLNV, en la actualidad ANV, ha sido capaz, por méritos propios e inesperados –o muy trabajados…- “regalos” exteriores, de recuperar su presencia institucional.

5. Socialmente, las diversas expresiones sectoriales del MLNV siguen actuando y haciéndose sentir; si bien no es temerario afirmar que vienen expresando cierto cansancio colectivo.

6. Su arraigo social, en definitiva, es incuestionable. Y, pese a la sucesión de golpes desplegados desde el Estado de Derecho, que les ha debilitado en ciertos aspectos, han aprovechado todas las oportunidades derivadas de los nuevos escenarios políticos (el más reciente, el diálogo con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero) para mantener al menos su cohesión interna, manteniendo además buenos niveles de socialización, formación y movilización de sus bases.

Afirmar, desde el conjunto de todas estas premisas, que ETA se ha grapizado es una temeridad: las condiciones objetivas y subjetivas del GRAPO y ETA son totalmente dispares. No en vano, tales premisas son antagónicas a la trayectoria, en su diversas fases, histórica de los GRAPO.

Esas condiciones, resumamos, le permiten a ETA seguir reclutando nuevos militantes, mantener o establecer nuevas fuentes de financiación, y adaptar sus “aparatos” organizativos a las exigencias coyunturales de la “lucha armada”; y siempre considerando su inserción en la realidad sociopolítica más amplia del MLNV.

Formulemos –ahora- una pregunta dramática que no es posible eludir: ¿qué objetivos tácticos persigue ETA ahora mismo?, ¿acaso la ejecución de golpes de enorme impacto o, ante todo, cierto número de asesinatos? La respuesta, consideramos, no es tan simple. En cualquier caso, ETA persigue, en su formulación genérica, lo de siempre: el mayor efecto propagandístico posible; demostrar que está viva; que es un “actor” decisivo; que puede hacer daño; tantear el pulso vital del “enemigo”.

Con todo, ETA parece perseguir, en los últimos meses, grandes atentados con explosivos que causen, acaso, el menor número posible de víctimas. Ello responde, sin duda, a un frío análisis coste/beneficio y no una “humanización” en sus objetivos: persiguen, ante todo, golpes de enorme impacto emocional y mediático. De modo que no les sirve “cualquier” modalidad de atentado.

Algunos de sus más recientes atentados con explosivos pueden parecer, para lo que han perpetrado en su sangrienta historia, “cosas” de chiquillos. Pero esa aparente incapacidad, reiteramos, ¿es mero cálculo o es “lo único que podían hacer”?

Las grandes cantidades de explosivos incautadas en diversas operaciones policiales a lo largo de este verano, ponen de manifiesto que su capacidad tecnológica y sus apoyos no son escasos; en cualquier caso, y por lo que respecta al tema en torno al cual estamos reflexionando, siguen siendo muy superiores a los “buenos momentos” de los GRAPO.

Y no olvidemos que ETA, en varias circunstancias concretas de su historia, estuvo a un paso de desaparecer por completo, a resultas de la labor policial. Y se reconstruyó, en cada ocasión, casi desde cero, retomando sus “campañas” terroristas. Todo indica que nos encontramos ante una situación análoga.

Conclusiones.

Es incuestionable que ETA está integrada, en la actualidad por un número de activistas y estructuras muy inferior a sus momentos álgidos: los años 70 del siglo XX. No obstante, incluso perpetrando una actividad terrorista notablemente más reducida -con menor número de atentados y de víctimas- sigue provocando un efecto mediático y político casi análogo al que la sociedad española experimentó entonces; y con unos efectos políticos multiplicados por el deslizamiento hacia posturas beligerantemente soberanistas de las formaciones nacionalistas “democráticas”: PNV, EA y Aralar.

Que ETA sobreviva, de una u otra manera (nuevos tiempos, nuevas necesidades, nuevas estructuras), o que se esté grapizando en alguna de sus dimensiones –acaso la más visible- no depende únicamente de ETA y su entorno: depende de la respuesta del “enemigo”, de la de los posibles aliados, de la de los indiferentes, incluso.

Toda fisura, toda debilidad, toda duda, toda oportunidad, cada “balón de oxígeno” que se le arrime… será aprovechado por ETA y su entorno en su carrera hacia los objetivos de siempre.

Por ello, sólo una respuesta, hasta ahora, ha demostrado su eficacia frente a ETA y su entorno: la unidad de los demócratas en un discurso y una estrategia comunes; la colaboración con las anteriores de los medios de comunicación; la conjunción de la acción policial, judicial e internacional; la movilización ciudadana; su total aislamiento político.

Únicamente cuando tal respuesta vuelva a producirse y se mantenga en el tiempo, ETA desaparecerá o, al menos, se reducirá a su mínima expresión, grapizándose en todas sus dimensiones. Pero sólo se grapizará cuando su entorno se haya debilitado casi por completo o se haya alejado definitivamente del terrorismo, lo que no parece previsible a corto plazo vista la cohesión que viene manteniendo… y las “facilidades” que contra toda lógica, se le vienen brindando.

Por todo ello, todavía no es posible hablar de la grapización de ETA.

Revista digital Arbil, Nº 114, octubre de 2007

Cristianos venidos del Islam (*). Mucho más que unas historias de musulmanes convertidos al catolicismo.

Cristianos venidos del Islam (*). Mucho más que unas historias de musulmanes convertidos al catolicismo.


El contenido de este libro cuestiona las bases y el modo de vida de nuestro aburguesado Occidente. Pero también interpela personalmente a cada lector.

En Occidente estamos aburridos de casi todo. Ya nos hemos acostumbrado a cualquier cosa. Y nada nos sorprende. Acomodados y protegidos por todo tipo de seguridades, damos todo por sentado: el nivel de vida, las prestaciones públicas, las libertades individuales y colectivas… Pero, realmente, ¿es así para todos?

Ciertamente, los medios de comunicación nos hablan de algunas minorías para las que la vida resultaría más difícil: familias monoparentales, inmigrantes, mileuristas, gays… Pero nunca nos hablan de quienes, en la propia Europa, no disfrutan de una plena libertad religiosa; hasta el punto de que la conversión al catolicismo de un musulmán puede acarrearle un serio riesgo a su vida, además de seguras rupturas familiares y sociales.

El Islam en un sistema total que estructura todas las facetas de la vida pública y privada de sus fieles; no en vano, religión, sociedad y Estado son lo mismo. También es así para el Islam europeo. De ahí la dificultad –casi absoluta- que los inmigrantes musulmanes encuentran en el intento de hacer propia una laicidad desarraigada de cualquier experiencia religiosa.

Además, entrar en el Islam es fácil; y salir, casi imposible. Las legislaciones positivas de los países musulmanes criminalizan cualquier intento en ese sentido: desde la pena de cárcel, hasta la de muerte. Todo un abanico de medidas que, aunque inspiradas por interpretaciones más o menos fundamentalistas, parten de la misma concepción: el Islam sería la religión natural del hombre y la única verdadera. En consecuencia, si un musulmán desea convertirse a otra religión -antinatural y falsa por definición- deberá ser castigado; por su bien y el de la sociedad (naturalmente islámica). Samir Khalil Samir nos demuestra, en el prefacio de la obra que comentamos, que la apostasía y su castigo con la pena de muerte carecen de unas bases islámicas aceptables. Pero, aunque ni desde el Corán, la sunna, ni los hadith, se justifique tales castigos, se impone un hecho: todavía estamos muy lejos de una conciliación entre el Islam y los Derechos Humanos; un fruto, precisamente, de la civilización cristiana.

Abandonar el Islam tiene un alcance mucho mayor que, por ejemplo, dejar la Iglesia –cualquiera de ellas- entre nosotros. Así, además de las lógicas consecuencias en el sistema de creencias de la persona concreta y en su modalidad de relación con la realidad, lo anterior implica –automáticamente- la pérdida de derechos sociales, el rechazo de su misma familia… ¡también en Occidente!

Por todo ello, los testimonios recogidos en este libro tienen la capacidad de cuestionar las bases sobre las que apoyamos nuestras certezas y nuestra propia vida; personal y colectivamente.

Quienes hemos sido educados en el catolicismo, y vivimos en Occidente, generalmente damos por sentada esta pertenencia. Pero, para los protagonistas de este volumen, el cristianismo ha sido un descubrimiento que les ha transformado la vida; hasta el punto de conmocionar sus existencias, la de su familia, y la de su comunidad de origen. Por ello, viven en semiclandestinidad y han sido rechazados por los suyos. Pero les ha merecido la pena: ¡han conocido y saboreado, en la Iglesia, las respuestas a las preguntas que sus corazones plantearon al Islam y que éste no supo colmar!

Además de esta invitación personal al redescubrimiento de la riqueza y belleza del hecho cristiano, el libro nos plantea diversos interrogantes sobre la salud de nuestra Iglesia: su capacidad de acogida, de diálogo, y de propuestas cultural y vital.

Pero también es una voz de alarma que exige la práctica de una plena libertad religiosa en Occidente y la exigencia por éste de la aplicación del principio de reciprocidad a los países musulmanes. En bastante paradójico que para unos poderes públicos que tanto hablan de libertades, de derechos y de minorías, la libertad religiosa sea un espacio menguante al que atribuyen escasa relevancia teórica y, mucho menos, práctica. En consecuencia, ¿cómo van a tener el valor para poner sobre la mesa, de sus convencidos interlocutores musulmanes, el reconocimiento de una libertad religiosa real en sus respectivos países que apenas valoran en los suyos propios?

El texto, por todo ello, es un verdadero regalo al que debemos estar agradecidos. Un testimonio vivo, actual y excepcional, del atractivo que el cristianismo supone a mujeres y hombres educados en estilos de vida muy diversos e, incluso, hostiles. La posibilidad de una vida más humana para todos los hombres. Para los propios occidentales que ya están de vuelta de todo. Y para los propios católicos que no valoramos nuestras raíces o desconocemos la capacidad transformadora de Jesucristo y su Iglesia.

(*) Cristianos venidos del Islam. Historias de musulmanes convertidos al catolicismo. Giorgio Paolucci y Camille Eid. Prefacio de Samir Khalil Samir. Libros Libres, Madrid, 2007, 230 páginas. 17 €.

Revista digital Arbil, Nº 114, octubre de 2007

Introducción y conclusiones del estudio “Revistas masculinas. Análisis crítico de 8 cabeceras: tendencias sociales, publicidad, valores”.

Introducción y conclusiones del estudio “Revistas masculinas. Análisis crítico de 8 cabeceras: tendencias sociales, publicidad, valores”.

Introducción

Durante varias décadas, las revistas impresas dirigidas al varón ofertaban determinadas temáticas asociadas -acrítica e indisolublemente- a una identidad masculina estable y tradicional: caza y pesca, mecánica y coches, tauromaquia, armas y temas militares, política, humor, deportes… Sin olvidar la enorme producción erótico-pornográfica que eclosionó hace tres décadas; desbordando sucesivamente los límites establecidos.

Por el contrario, crónica social, moda, belleza, decoración, educación, incluso en buena medida las numerosas cabeceras confesionales, eran temáticas marcadamente orientadas a las lectoras femeninas.

El desarrollo económico, la emancipación de la mujer, los cambios políticos, las nuevas realidades sociales, la universalización de la cultura, el recambio generacional, etc., generaron dos efectos fundamentales en el sector de las revistas impresas: la multiplicación de sus cabeceras y la especialización temática que se extendió –incluso- a nuevos contenidos generalmente percibidos como “sensibles”, cuando no prohibidos.

La masificación, el consumismo, la elevación de nivel de vida, el creciente cultivo del yo, la ruptura con los modelos humanos tradicionales, el predominio de la imagen y de las nuevas tecnologías, se vienen entrelazando, por otra parte, con la llamada crisis de la identidad masculina; de modo que viejos estereotipos han caído. Un ejemplo. Dedicar tiempo y atención a la moda, al cultivo del cuerpo y a la propia imagen, mediante el empleo de cosméticos y el recurso a todo tipo de técnicas embellecedoras, ya no son coto exclusivo de la mujer o dudosas tendencias de personalidades sospechosas o ambiguas.

En la última década de nuestra reciente historia, el sector de las revistas periódicas ha experimentado una ulterior revolución, directamente asociada con la extraordinaria elevación de la capacidad adquisitiva de las nuevas generaciones españolas; lo que se ha traducido en diversas cabeceras especializadas en el culto al cuerpo, las nuevas tendencias sociales, viajes y ocio, el mundo gay… pensando también en el hombre. Y siempre, de una u otra manera, con una omnipresencia visual femenina.

Con este trabajo de investigación perseguimos los siguientes objetivos:

  1. Valoración de la presencia e incidencia de la publicidad directa e indirecta en estas revistas.
  2. Determinación de las franjas de edad y sectores destinatarios. También deberemos preguntarnos si se preocupan, de alguna manera, por segmentos sociales masculinos desfavorecidos, como son los beneficiarios de rentas bajas, los escasamente capacitados intelectual y laboralmente, ciertos sectores de divorciados, inmigrantes, etc.
  3. Una reflexión en torno a la filosofía base de sus contenidos.
  4. Una crítica de la imagen y modelos femeninos propuestos.
  5. La valoración de los “canales de comunicación” existentes entre estas publicaciones y sus lectores.

En definitiva, y resumiendo, estas revistas, ¿escapan de la tendencia cosificadora -del hombre y de la mujer- impuesta por los valores actuales predominantes a través de las técnicas consumistas y la tiranía de la moda?

Desde la Asociación Plaza del Castillo, a partir de tales premisas y en este contexto, proponemos el presente estudio como una contribución más a la formación y el desarrollo de una mirada crítica de los lectores.

Conclusiones generales

El grupo de revistas -aquí analizado- está formado por unos productos muy heterogéneos dirigidos al lector masculino. No obstante, es posible extraer algunos elementos comunes:

1. Todas estas revistas ofertan, cada una en su línea y especialización específicas, un diseño muy elaborado; salvo Primera Línea, mucho más anticuado, lo que se traduce incluso en la una inferior calidad del papel e impresión.

2. Los precios de portada son bastante similares. Los “regalos”, de ofertarse, apenas encarecen el precio final: de 2’40 a 4 €. Pero, pese a esa analogía, el total de páginas varía mucho: desde las 100 páginas de Primera Línea, hasta las 400 que suman las dos publicaciones GQ. De modo que puede establecerse una relación calidad precio, en la que destacan GQ y NOX.

3. Cada una de ellas está dirigida a un público muy determinado: Primera Línea (lectores adolescentes o bastante jóvenes); Man, DT y FHM (varones de veintitantos a treinta y tantos años); GQ, NOX y Men´sHealth (lectores con edades superiores a los treinta); Vanity Gay (gays jóvenes y maduros). No obstante, no se perciben sesgos homófonos en ninguna de ellas, de modo que muchos lectores gays podrán seguir todas ellas con interés. Y también mujeres, especialmente las pensadas en públicos más maduros y selectos (NOX y GQ). Todas comparten un axioma: “hay que gustarse para gustar”.

4. El peso de la publicidad directa es enorme. Puede observarse que, de nuevo con la excepción de Primera Línea, buena parte de los anuncios y publirreportajes son comunes a casi todas las revistas analizadas: especialmente los de ropa y complementos, pero también, cosméticos, videojuegos…

5. El peso de la publicidad indirecta, de la forma aquí conceptuada, también es muy elevado. Es destacar la habilidad creativa de los redactores, quienes presentan artículos que combinan magistralmente contenidos diversos (especialmente relativos al cuidado personal y las tendencias en moda) con publicidad –más o menos expresa- de marcas comerciales. Esa capacidad, especialmente desarrollada en GQ Gold, dificulta la clasificación de numerosos artículos en una de las tres categorías; de modo que la valoración numérica de su peso en el total del producto, es orientativo en su tendencia, que no cuantitativo estrictamente.

6. El peso de ambas modalidades publicitarias, y su suma, varía según veíamos caso por caso. La que menos presenta: Primera Línea, un 31 %. La que más: Men’sHealth, con un 66’1 %.

7. El lenguaje de estas revistas se adapta, cómodamente, a los estratos de edad a que están dirigidas. Es de lamentar, por ello, que, cuanto más jóvenes sean sus presuntos lectores, más pobres sean los conceptos y las expresiones escritas empleadas.

8. La imagen de la mujer, omnipresente en todas ellas, con la excepción en cierta medida de Vanity Gay, presenta una alta carga sexual (que en Primera Línea es marcadamente pornográfica) envuelta en mucho glamour. Para la inmensa mayoría de varones, los sueños presentan curvas y rostros de mujer. Unas mujeres –según son fotografiadas en estas publicaciones- hermosísimas, jóvenes, sanas, en ropa interior o semidesnudas… procedentes en su práctica totalidad del mundo de la moda, la canción… No encontraremos en ellas, ni amas de casa, ni trabajadoras no cualificadas, ni apenas, intelectuales o implicadas en los movimientos sociales; cuando su presencia en numerosos ámbitos empieza a ser mayoritaria. La mujer también está muy presente en la publicidad directa e indirecta. Y un dato de interés: casi siempre se muestran muy jóvenes o, en algún caso, maduras; pero luciendo, en su mayor parte, magníficas curvas. Nada de anoréxicas. Pero esa imagen y modelo de mujer –tanto allí la propuesta estéticamente, como la de la mujer en general- permanece inexplorada. En definitiva: el modelo femenino presentado es el de una mujer moderna, pragmática, independiente, joven, bellísima, en perfecto estado de revista, y a la que hay que conquistar y complacer (en particular, sexualmente). Pero, curiosamente, nunca se habla de conservar.

9. Los canales de comunicación son los comunes a todo tipo de publicaciones: cartas al director, otros espacios reservados a las aportaciones de los lectores; y, en sus versiones digitales, los foros y encuestas. En los medios impresos referenciados, apenas se reserva espacio a los lectores. Es más, en algunos, ninguno. Y, en los medios digitales, hay que acudir a los foros para conocer los gustos e intereses de los internautas. Por todo ello, y dado que la base de estas revistas sigue siendo la edición impresa, la política de comunicación es unidireccional y controladora: de la redacción al lector.

10. Estas revistas carecen de ambiciones educativas que excedan el cultivo de la propia imagen, los cuidados personales, y la conquista sexual. Entonces, ¿acaso la pretensión educativa es coto exclusivo de publicaciones especializadas en la infancia y en temáticas muy concretas? Así, a los lectores se les supone maduros, bien formados, con sus propios criterios… de modo que “nadie tiene derecho a decirles lo que tienen que hacer”. Uno de los tópicos más aceptados y manidos desde hace décadas. Sin duda, esta cuestión está directamente relacionada con el debate social de los “valores” vigentes; progresivamente menos consistentes, más escasos y menos operativos. En este contexto, no encontramos referencia alguna a la trascendencia y a la dimensión espiritual humana. En resumen, prevalece por completo el ánimo de distracción y ocio. Para pasar un rato agradable y ponerse al día en marcas comerciales y servicios. Y punto.

11. Estas revistas están destinadas –en su mayoría- a estratos sociales de media y alta capacidad de gasto: varones libres, independientes, sin cargas familiares ni compromisos que les resten espacio al tiempo libre que les deja el trabajo.

12. No son experimentos sociales: el objetivo de estas revistas es conquistar un espacio en el mercado, consolidarse, y proporcionar beneficios económicos a sus editores. De este modo, dada su pretensión de ofrecer la realidad sin filtros, podemos afirmar que sus contenidos constituyen un “termómetro” de la situación social y cultural en que vivimos. Estamos inmersos en una sociedad individualista, apoyada en los intercambios de todo tipo basados en el consumo, integrada por individuos “encantados de haberse conocido”, que pregona el disfrute ilimitado del propio cuerpo (y del ajeno) y la satisfacción sin restricciones de todos los deseos. Y el “consumismo”, aceptado y practicado como la nueva “religión” de masas, traspasa todos sus contenidos. Son escasísimas las excepciones. Se prima, de este modo, el vivir el día a día, el no angustiarse por el futuro, el evitar los dilemas morales, el aparcar los compromisos personales y sociales. Hedonismo, relativismo… pero con mucho glamour. Siempre que manejes pasta, claro.

13. En este contexto, los contenidos de estas revistas se ofertan como iconos de la que se presenta como una auténtica “cultura”: la de la “calidad de vida”. Una “nueva cultura” -centrada en el cuerpo, la satisfacción de los deseos inmediatos, y el culto a las apariencias- que desplaza, o al menos ignora, a la “cultura” precedente que perseguía el esfuerzo, el desarrollo intelectual, la construcción social, y la preservación del futuro para las siguientes generaciones.

14. Estas revistas, en suma, son otro producto más de la globalización técnica y mediática. Unas publicaciones cuyos contenidos -idénticos o muy similares- los encontramos en todo el mundo desarrollado, y, también, en buena parte del resto. Un nuevo mundo habitado por sujetos hipersexualizados, que desconoce la propia identidad histórica, despreocupado por el futuro, y que maquilla y promociona dos actitudes vitales: el individualismo y el consumismo.

Pamplona, 30 de julio de 2007

Enlace directo al estudio en formato PDF:

http://www.asociacionplazadelcastillo.org/Textosweb/Revistas_masculinas_2007.PDF

¡Que cierren Hospital Central por apología del machismo criminal!

¡Que cierren Hospital Central por apología del machismo criminal!

 

- El de Tele 5, claro.

 

- Pero, ¿no lo sabía usted? ¡Qué desfachatez! Esa serie de culto, que se emite los miércoles en horario nocturno, y que siempre ha apoyado a las mujeres, tuvo la audacia de presentar, en la trama de historias de protagonistas y pacientes de su episodio del pasado 3 de octubre, ciertas estampas propias de una sociedad machista y patriarcal. ¡Qué oprobio para las mujeres!

 

- Así, una luchadora, que se gana la vida entre peleas brutales de kingboxing, ingresa en el Hospital entre la vida y la muerte. El ex-marido, alcohólico, acusado por maltratos y con una orden de alejamiento de su indefensa ex-mujer, al acudir al visitarla es detenido. Faltaría más: “blanco y en botella…”. Pero alegará, en su patética defensa, ¡qué valor!, que el maltratado era él, y que las denuncias eran falsas; para quedarse ella con la casa. Pero, ¿cómo se atreve? ¿No es hombre? ¡Pues es culpable! Y, ¿se lo creerán ustedes?, en un golpe de efecto, típicamente fascista, así, como de pasada y al final del episodio, el entrenador de ella confirmará que tan graves lesiones las sufrió a manos de otra pobre mujer en un combate organizado, evidentemente, por machos brutales e insensibles. Inadmisible.

 

- Pero no fue todo. Un preadolescente de 12 años intenta suicidarse. Seguramente no soportaba la presencia de un padre en su vida. Vamos, un padre, ¿sirve para algo? Lo que hay que ver. Bueno, volvamos a la trama. La madre, impotente en tan dramática situación, reconocerá, en un encomiable alarde de sinceridad, que el niño no era de su -todavía- marido; quien, a pesar de todo, insiste en pelear ¡por la custodia compartida! ¡Pero si nadie le ha dado vela en ese entierro! Y el niño, lo que es imposible, pues los niños siempre están junto a las madres y según crecen se alejan de sus castrantes padres, ¡reclama su presencia! ¡Eso ya no se lo cree nadie! Y el padre putativo, erre que erre. ¡Incluso se justifica alegando que quiere seguir siendo padre por el bien del menor! Pero la valiente madre se lo pone fácil; y es que algunos no se enteran: “¡Ya estaba embarazada cuando te conocí y no quería tenerlo sola!”. ¿Doce años de engaños? No, ¡que éste pasaba de todo!

 

- Y, engrosando esta lista de agresiones a la mujer, nos cuestan que la médico lesbiana persiste con su historia de infidelidades con la psiquiatra rubia. Sí, la de Camera Café; la que vuelve locos a los tíos. ¡Pobre Esther! Con dos hijos, otro en camino, trabajando todo el día junto su pareja en el Hospital y en casa... Vamos, atrapadas en el infierno. Y la Maca, sí, hablamos de la morena guapa, le engaña… ¿Una distracción amorosa para relajar la tensión? Un juego. Una tontería. ¡Pero si eso es un comportamiento típicamente masculino, inimaginable en una mujer! Ya sabemos que son suyos su cuerpo y sus afectos. Pero, caer tan bajo como un hombre…

 

- Y es que, parece mentira: todavía hay hombres que no se resignan a asumir que únicamente son mujeres imperfectas, que se han quedado en un estadio inferior de la evolución humana. ¡Incluso hay osados que aseguran que hay mujeres que presentan denuncias falsas –por maltratos, abusos sexuales- para machacarles, manipulando además a los críos! ¡Cómo se puede ser tan cínicos! ¡Seguro que algo habrán hecho! Y, si no han sido ellos, lo habrán sido otros. Hasta se han inventado un Síndrome de Alienación Parental que es mentira: una mujer siempre tiene buena voluntad; jamás manipularía a unos niños para apartarles de su padre. ¡Si ellos solos se bastan! Bueno, en realidad, podrían existir casos de ese supuesto síndrome… si los manipuladores de los críos fueran ellos; los tíos, claro. Pero no les llega.

 

- ¡Ya les vale! Y que una cadena de televisión consagre semejantes barbaridades… ¿a qué están jugando? En circunstancias tan difíciles, se está con las mujeres, ¡con razón y sin ella!

 

- Pero no aprenden. Incluso, dicen, hay un periodista que se atrevió a escribir un libro en el que las víctimas serían ¡los hombres! ¡Eso es incitar al feminicidio! Seguro que José Díaz Herrera es un resentido y un machista recalcitrante… Bueno. Algo se nos ocurrirá.

 

- Lo que es imperdonable es que haya mujeres que todavía les justifiquen, como esa tal María Sanahuja, por muy Juez Decana de Barcelona que sea… ¡Traidora!

 

(…)

 

Y me dirán, pacientes lectores, “¡te has pasado!” ¿Seguro?, pues sigan leyendo esta perla:

 

“Acaba de presentarse un curioso libro, se titula "el varón castrado" y está escrito por José Díaz Herrera. Sostiene una peculiar tesis: pobres hombres, ¡cuánto han de haber sufrido a manos de las arpías de sus mujeres para verse obligados a pegarles, insultarles, romperles huesos, violarlas, encerrarlas, apuñalarlas, arrojarlas por la ventana ...!

 

Pobres hombres, ¡cuánto sufren! Necesitan urgentemente que alguien como la jueza Sanahuja les defienda ante tanto sufrimiento y ponga las cosas en su sitio: son ellas las culpables ¡mira que no querer resignarse al castigo que sin duda ninguna merecen por ser mujer! ¡Mira que atreverse a abandonar el hogar, a separarse incluso a iniciar una relación con otro hombre, intolerable!

 

Intolerable es que se pueda hacer apología del machismo criminal en nuestro país.

 

Esta teoría del mundo al revés es altamente peligrosa para las mujeres”. De http://maribelmontano.blogspot.com/2006/12/el-varn-castrado.html. ¡Menudo ejercicio de objetividad! Su autora: Maribel Montaño Requena, ¡Secretaria Federal de Igualdad del PSOE!

 

Los hombres, ¿siempre son culpables? La crueldad, la maldad… ¿son patrimonio únicamente de media humanidad?

 

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Y para ciegos… los sectarios que interpretan la realidad desde una ideología; la hembrista, por ejemplo. Pues ya se sabe: hay que mantener la unidad de la secta. Toda disidencia debe ser reprimida y, sobre todo, los hechos, si molestan, se suprimen. Lo de siempre: en nombre de la utopía, sacrifiquemos al chivo expiatorio.

 

Pero, ¿no existen denuncias falsas, realizadas por mujeres sin escrúpulos que manipulan recursos públicos, en aras de su exclusivo beneficio? ¿Ni siquiera una?

 

Si los profesionales de tales recursos, generalmente mujeres, están hartos de tantas denuncias falsas, según afirman en diversas instancias, ¿también hacen apología del machismo criminal? ¿No se pueden denunciar las perversas desviaciones de una legislación y unos recursos pensados para mujeres que efectivamente han sido agredidas? ¿Han de pagar justos por pecadores? ¿Esa es su idea –y su praxis- de la Justicia? ¿Y de la Igualdad?

 

En realidad, estas hembristas no creen ni en la Justicia ni en la Igualdad; ni, mucho menos, en la Fraternidad.

 

Lo dicho: “con las mujeres, con razón y sin ella”. Pero yo no trago. ¿Y usted?

 

 

Diario Liberal, 5 de octubre de 2007

Un navarrismo encorsetado.

Un navarrismo encorsetado.

 

Repasando el listado de ciudades españolas en las que se ha celebrado, el pasado día 27 de septiembre, una de las actividades de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, en concreto los denominados “Observatorios de la Nación”, he advertido, con cierta sorpresa, que nuestra Pamplona no se encontraba entre ellas. Por el contrario, sí se celebró en otras capitales especialmente “sensibles” a la ofensiva de los nacionalismos excluyentes; Barcelona y La Coruña, por ejemplo. ¿Será, entonces, que en Navarra no tenemos ningún problema con los nacionalismos? ¿En nada nos afecta el desafío lanzado por nuestro simpático vecino Juan José Ibarretxe?

 

Pero, si miramos un poco más el panorama navarro, veremos que, esta aparente “ausencia”, en una de tantas expresiones del movimiento cívico de resistencia, no es caso único.

 

Así, no es ningún secreto afirmar que en una parte significativa de Navarra prácticamente es imposible estudiar en castellano. Pero si lo intentas -¡tamaña audacia!- se te informará, por parte de los directivos de los colegios públicos allí existentes, que el hacerlo así puede ser un grave problema para el futuro y la socialización de tus hijos; pues en las clases y en el patio únicamente interactuarán con un reducido número de alumnos, en buena mayoría “inmigrantes poco integrados y de bajo nivel cultural”... Conclusión inmediata: para estudiar en castellano, en tales supuestos, habrá que hacerlo en Pamplona, y en un centro concertado; ya vivas a 25 o 90 kilómetros de la capital navarra. Lo sorprendente es que, ante semejante contexto, gestado y desarrollado bajo gobiernos forales no nacionalistas, todavía no haya surgido en Navarra -¡qué menos!- ninguna asociación en defensa del idioma castellano; tal y como ha acaecido en Cataluña y Galicia. Y no será porque esta problemática no haya afectado expresamente a numerosos docentes y padres.

 

Y una constatación. Navarra no está jugando un gran papel, precisamente, en el seno de otro incipiente y extraordinario movimiento cívico: el de la objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía; por cierto, implantada en nuestra Comunidad Foral por el gobierno de UPN. Mientras tanto, los mejores puestos, de tan peculiar ranking, se los han ganado las comunidades de Castilla-La Mancha y Madrid… por goleada.

 

Estas peculiaridades, acaso, ¿son connaturales a la idiosincrasia navarra? Pero, ¿no era Navarra uno de los territorios españoles más vanguardistas en conciencia, organización y movilización sociales? O, ¿acaso se encuentran garantizadas, in saecula saeculorum, la continuidad nacional, la universalidad del castellano y el derecho de los padres a que el Estado no deforme la conciencia de sus hijos?

 

Desde el análisis social, cultural y político,  no existen las coincidencias. Cada situación tiene antecedentes y causas, próximas y remotas. Y rastrearlas no es competencia exclusiva de sociólogos o profesionales de la cultura y la política; ni, mucho menos, manifestación de intereses ocultos o auténticas traiciones.

 

En Navarra disfrutábamos de un espejismo incuestionable: los consensos colectivos básicos parecían garantizados para varias décadas más. El centro-derecha ganaba elecciones sucesivamente, jugando el socialismo navarro –tanto político como sindical- el papel razonable de una oposición democrática. Salvo por parte de algún “iluminado”, “empeñado en encontrar problemas donde no los había”, las disciplinadas y fieles bases sociales de UPN apenas cuestionaban las decisiones de sus dirigentes, ya afectaran al partido o a las instituciones. Y, en coherencia, aunque se percibieran errores en las labores de gobierno, no se denunciaban. Ni, mucho menos, se organizaban movimientos críticos con “los nuestros”; no fueran acusados tales comportamientos de desleales o encubridores de apetencias personales inconfesables.

 

Pero el espejismo se ha roto. UPN ha ganado de nuevo, aunque sin alcanzar una mayoría absoluta; y el nacionalismo vasco ha avanzado aprovechándose del cierre en falso de la endémica crisis socialista, acentuada en esta ocasión por una mala asimilación de las decisiones tácticas de José Luis Rodríguez Zapatero.

 

La situación es nueva, estimulante, y muy inquietante. Por ello es muy importante reflexionar al respecto; lo que no quiere decir que ajustemos la realidad a los propios deseos. La izquierda en Navarra se está recomponiendo: todos están de acuerdo. Pero, ¿qué significa exactamente? En cualquier caso, es mucho presumir el asegurar que los espacios ganados por el nacionalismo vasco al PSOE puedan retornar a tan histórico partido por “arte de magia”. No en vano, si en algo es experto el nacionalismo vasco militante, es en la conquista de espacios sociales que sabe administrar muy bien. Además, ¿qué es más atractivo para un joven izquierdista hoy, un socialismo navarro burocratizado y en crisis, o una izquierda abertzale –en cualquiera de sus tendencias- que propone identidad, comunidad y objetivos?

 

El “no ir contra los nuestros”, antes descrito, es un comportamiento que jamás debe desdeñarse. Pero puede convertirse en una justificación del retraimiento y falta de miras de una sociedad acomodada. A su vez, puede ser el escudo protector de cortos intereses partidarios -o personales atrincherados en el partido- antepuestos al bien común.

 

Existen, además, algunas otras actitudes que, en política, pueden ser muy dañinas. Por ejemplo, el síndrome de hacerse perdonar la vida: conceder unilateralmente “guiños” a los rivales para tratar de ganar su confianza, aplicar algunas de sus políticas (en educación, cultura, idioma) para desactivar sus apoyos electorales y atraerlos… Pero, después, vienen las consecuencias. Así, si se hace el trabajo a la manera de los demás, es posible que sean ellos quienes cobren, finalmente, el jornal.

 

Y no nos olvidemos del síndrome centrípeto. De modo que, para “centrar” al partido, habría que alejarse de toda muestra de extremismo, real o ficticio; aunque luego tan respetable “centrismo” se concrete fundamentalmente en magnitudes macroeconómicas, marginando políticas, símbolos, e ideales “incómodos”… para los eternos rivales.

 

Alguien podrá alegar que asociar movimientos sociales con navarrismo es un exceso. Es evidente que no todos los movimientos sociales existentes son navarristas. Es incuestionable, también, que otros movimientos son vocacional y explícitamente vasquistas; muchísimos, por cierto. Existen iniciativas sociales imbuidas de ideologías distintas a las anteriores. Y, ¡cómo no!, todos conocemos numerosas entidades plurales en las que conviven sensibilidades ideológicas muy dispares. ¡Incluso las hay apolíticas…! Pero nadie puede negar que el navarrismo político ha sido -y es- un movimiento popular, enraizado en la sociedad y alimentado por su savia.

 

Entonces, vistas esas concretas diapositivas de nuestro paisaje social, debemos preguntarnos si el navarrismo está dormido. Más bien había que decir que su pulso vital está un poquito bajo; pues el corsé –ajustado voluntariamente en buena medida, pero también impuesto por convenciones no escritas- le está ahogando. Y, en consecuencia, se encuentra un tanto acobardado. El advertirlo no debe escandalizar a nadie: sus oponentes ya lo han hecho hace tiempo.

 

Habrá que seguir, entonces, las pautas del médico: buenas costumbres, alimentación sana, y ¡a moverse!; no sea que por permanecer tanto tiempo en la cama, al paciente se le olvide andar. Todo lo anterior, en política, se traduce en adhesión sincera a los principios, prácticas democráticas y trabajo militante. Y, especialmente, acogida e impulso de las libres iniciativas sociales partícipes de los ideales comunes. No nos engañemos: Navarra y el navarrismo no sobrevivirán si la sociedad civil no es libre y creativa.

 

 

Fernando José Vaquero Oroquieta 

Diario Liberal, 30 de septiembre de 2007


La tentación napartarra.

La tentación napartarra.


Aquí, en Navarra, el término napartarra suele emplearse por algunas personas en autocomplaciente ejercicio de refinamiento político o, por el contrario, con ánimo descalificador de actitudes un tanto confusas.

 

Un poco de historia.

 

Pero, con rigor, ¿qué significa hoy ser napartarra? Tan esotérico término, especialmente para los lectores no navarros, ¿responde a un etéreo estado mental o, acaso, a una elaborada concepción política?

 

Antes de reflexionar, brevemente, en torno a esta cuestión, que puede explicar algunas actitudes manifestadas ocasionalmente en la política navarra, haremos una rapidísima incursión histórica.

 

El término Napartarra fue elegido por el Partido Nacionalista Vasco como cabecera de su primer semanario lanzado en Navarra, allá en 1911, hasta que en 1919 fue sustituido por La Voz de Navarra.

 

El término, que podría significar, aproximadamente, navarrismo de vocación vasquista, estuvo presente en diversas discusiones internas del nacionalismo vasco en las décadas siguientes; de modo que así calificaría a la vía navarra al nacionalismo vasco.

 

Bastantes años después, el día 17 de marzo de 1983, se presentó en público Napartarra-Partido Nacionalista Navarro, fundado por José Estornés Lasa, un histórico nacionalista vasco de origen roncalés, y José Luis García Falces. Salvo con algún escrito recogido en la prensa, este amago partidario no prosperó.

 

Y, ya en abril de 2007, nos sorprendió la noticia de que un Alberdi Napartarra había sido registrado por miembros de Aralar -la escisión abertzale fundada por Patxi Zabaleta- tanto en Navarra como en la Comunidad Autónoma Vasca. Según informaron a la prensa, les habría cedido la marca su último militante vivo, casualmente, un octogenario afiliado a la formación abertzale.

 

Napartarra = nacionalismo vasco.

 

También hemos encontrado este concepto en foros nacionalistas vascos en Internet. Así, por ejemplo, algunos que propugnaban como auténtica bandera vasca el navarro Arano Beltza (silueta en negro de un águila sobre fondo amarillo), más que la propia ikurriña, entendían que su actitud pudiera interpretarse como napartarra, que otros la definían, por otra parte, como “Imperial navarra”. En definitiva: la vía navarra a la nación vasca. Así, si el único Estado vasco de la historia fue el Reino de Navarra (salvo la Vizcaya de Aguirre durante la guerra civil), habría que partir de la realidad e historia navarras para reconstruir el Estado que agrupe definitivamente a todos los vascos. ¿A que no suena nada mal? Vamos, que si muchos navarros tienen miedo a los vascos, hagamos que los vascos se hagan navarros; así, todos contentos. Una chistosa propuesta que únicamente puede convencer a sus sagaces impulsores.

 

Pero, al comienzo de este artículo, afirmábamos que existe un cierto sentimiento napartarra que, para unos, es seña de identidad y, para otros, prueba de intereses poco claros.

 

De entrada, no sería temerario afirmar que el sentimiento napartarra, pues no existe un mínimo y unánime sistema teórico desarrollado al respecto, es transversal: lo encontramos en la derecha y en la izquierda, entre nacionalistas vascos y entre los propios navarristas…

 

Para los nacionalistas vascos, según veíamos, el término constituye una “rareza”, un divertimento… si bien en su momento fue uno de tantos ingredientes que cuajaron el imaginario nacionalista, hasta el punto de que un barco de la marina de guerra auxiliar vasca del 36, un pesquero reconvertido en dragaminas, se le rebautizó para tales fines, Napartarra.

 

¿Navarristas y/o napartarras?

 

Entre los navarristas también se emplea el término. Y no olvidemos que en su día, se escucharon voces muy cualificadas que pretendían reconvertir a Unión del Pueblo Navarro en un partido nacionalista, no en vano, para algunos, “Navarra es una nación”. Faltaría más.

 

Así, el virus de los nacionalismos, extendido desde Galicia, Euskadi y Cataluña como propuesta liberadora del opresor nacionalismo castellano/españolista, habría infectado a algunos más. Y no sólo a unos pocos asturianos, cántabros, leoneses, andaluces, ¡también a navarros!; aunque para ello deban rastrear minúsculas raíces o artificios irrelevantes del pasado, o sencillamente inventar éste aceptando en buena medida la vulgata pseudo-histórica de los napartarras... vasquistas.

 

No obstante, consideramos que tal concepción sería tan legítima como cualquier otra. Y existen cauces públicos muy diversos para su difusión. Otro asunto muy distinto es tratar de modificar la naturaleza y las esencias de un partido, o de amplísimas capas de la población navarra, que siempre han concebido navarrismo como sinónimo de pertenencia española; lo que sería, sin más, una estafa.

 

El navarrismo no puede deslindarse de la identidad y pertenencia españolas. La historia de Navarra es inseparable e incomprensible sin la del resto de España; salvo para ideólogos que no asumen la realidad, sino que la interpretan desde peculiares filtros sectarios. De hecho, para el núcleo sociológico que dio vida a UPN y sigue nutriéndola, Navarra siempre ha sido -y es- una parte cualificada de España por sí misma, y no porque unos navarros lo afirmen y sólo una minoría lo niegue: Navarra no es “lo que los navarros digan”, aunque es bueno que la realidad histórica coincida con el machacón soniquete de cuño napartarra. Y, hoy día, España es, más que nunca, sinónimo de pluralidad y universalismo alejado de cualquier nacionalismo reduccionista. Si el navarrismo dejara de mirar al resto de España, seccionando troncos y ramas de sus raíces, ya no sería navarrismo. Sería otra cosa: ¿habría devenido en una criatura napartarra? Y no olvidemos que la vía napartarra tiene un único sentido y destino: el “sol” vasquista.

 

Pero, volviendo a la cuestión, un sentimiento napartarra, más o menos difuso, ¿puede manifestarse entre los navarristas? Pues sí. Por ejemplo, cuando algunos pretenden deslindar la situación navarra de la española; llevando hasta sus últimas consecuencias –o a otras más próximas- esa jota que tanto marcó a los navarros y al navarrismo: “Si se hunde el mundo, que se hunda. Navarra siempre p’alante”. Sustituyamos “el mundo” por “España”, ya sea por complejo, mera táctica, comodidad, miedo escénico… y ya tenemos un perfecto napartarra. De buena fe, en principio, pero difícilmente de felices consecuencias.

 

Los napartarras vasquistas saben perfectamente de lo que hablan. Además,  aún tratándose de matices, persiguen lo mismo que los demás nacionalistas vascos: un Estado vasco independiente que incorpore a Navarra, en todo caso.

 

Pero, dentro del navarrismo, salvo que alguien desarrolle una concepción política novedosa que haga “caer del caballo” a los demás navarristas, manifestarse napartarra, o actuar como tal, sólo añade confusión en el mejor de los casos y, seguramente, familiaridad con un peligroso caballo de Troya en el peor. No en vano, ¿qué sentido tiene declararse napartarra? ¿Se trata de una tercera vía política entre el navarrismo histórico y el nacionalismo vasco? ¿Sería secesionista navarro? ¿Perseguiría la confederación con Euskadi?

 

Hemos valorado, en ocasiones, que el navarrismo no siempre muestra el entusiasmo contagioso que toda empresa política requiere; y más cuando los rivales son militantes entregados, 24 horas al día y en todas partes, a una alternativa antagónica. Y para tomar la iniciativa desde el navarrismo, también en la actual coyuntura política, es imprescindible una premisa básica: ideales claros enarbolados sin complejos.

 

¿Napartarra? No, gracias.

 

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

Diario Liberal, 24 de septiembre de 2007

Quieren destruir la soberanía del Líbano.

Quieren destruir la soberanía del Líbano.


El pasado miércoles 19 de septiembre fue asesinado en Beirut, mediante un potente coche bomba que también ocasionó la muerte de otras siete personas, el diputado de la mayoría antisiria Antoine Ghanen.

Es la octava personalidad pública asesinada –ya- en Líbano, concurriendo tres circunstancias similares: contundente posicionamiento antisirio; político o periodista de primera fila que podía haber asumido mayores responsabilidades en el futuro; el crimen no ha sido resuelto por las investigaciones policiales.

Antoine Ghanen había regresado la noche anterior de Abu Dhabi, donde residía refugiado ante las amenazas de muerte sufridas. Pretendía participar en la reunión que, el martes próximo, tiene previsto celebrar el Parlamento libanés para la elección del nuevo Presidente de la República que sustituirá al prosirio Émile Lahud.

Ciertamente, ¿qué organización dispone, en suelo libanés, de fuentes de información tan precisas y de semejante capacidad operativa que le permitan perpetrar, en unas escasas horas, tan despiadado asesinato, concurriendo, además, circunstancias políticas tan relevantes? No son, por ello, nada absurdas las acusaciones vertidas, inmediatamente conocido el atentado, contra los servicios secretos sirios y sus poderosos cómplices libaneses; al igual que en las otras siete ocasiones procedentes.

En algunos medios de comunicación españoles se asoció su asesinato con el 25 aniversario de las matanzas de Sabra y Chatila; unos medios que, paradójicamente, no recordaron los asesinatos de miles de cristianos en la ciudad de Damour, las aldeas del Chouf, etc., a manos de terroristas palestinos y sus aliados libaneses de entonces. Sin duda, la larga militancia del asesinado en el partido Kataeb facilitaba esa superficial asociación a tan progresistas e imparciales comunicadores; si bien en las últimas elecciones se presentó en las listas del antisirio Partido Socialista Progresista, liderado por el druso Walid Yumblat, antaño icono de la progresía europea.

Pero, más allá de tan endeble cortina de humo, este asesinato debe relacionarse con la próxima elección del nuevo Presidente, una decisión de enorme valor estratégico para Siria; empeñada en teledirigir, pese a haberse retirado militarmente, el país de los cedros. Y no olvidemos que el histórico enfrentamiento entre Siria e Israel se ha recrudecido; sufriendo días atrás el ataque sorpresa de la aviación judía las instalaciones agrícolas sirias que acogerían –supuestamente- los primeros pasos de su programa nuclear secreto.

Pero, en estas dramáticas jornadas concurría otra circunstancia relevante. El acosado gobierno de Fuad Siniora había obtenido, después de meses de paralización y feroz acoso desde la minoría prosiria, un éxito: la derrota del grupo terrorista Fatah al Islam a manos del ejército libanés que, a tal fin, había asediado el campo de refugiado de Naher al Bared, sufriendo en la empresa importantes pérdidas humanas. Por primera vez en muchos años, el ejército libanés empezaba a ser percibido como una institución nacional que unía a libaneses de todos los credos religiosos por encima de intereses políticos. Siria y sus aliados no podían permitirlo.

El asesinato de Antoine Gahen, por todo ello, tiene esa doble lectura. Una interna, es decir, el enésimo intento de amordazar y reducir a la mayoría parlamentaria libanesa, con vistas a su derrocamiento y el consiguiente nombramiento de un nuevo gobierno dirigido por el más firme aliado que cuenta Siria allí: Hizbulá.

Y una lectura externa dirigida, ante todo, a Israel. En Siria se mantiene en el poder el partido Baas –laico, socialista y panarabista- dirigido por la minoría alawita. Con el apoyo decidido de Irán, el gobierno sirio seguirá empeñado en mantener la presión sobre su odiado vecino israelí, quien fuera derrotado por la milicia de Hizbulá en la penosa campaña del verano del 2006. Aunque Israel haya devuelto el golpe a Siria, con el estratégico bombardeo mencionado, no puede ignorar el peligro añadido en la crisis que representa su feroz enemigo Hizbulá; quien sigue reforzando sus posiciones en los territorios del sur de Líbano fronterizos con Israel, rearmándose gracias a Siria e Irán.

Los dirigentes sirios e iraníes, así como los radicales palestinos de Hamás, y sus aliados de Hizbulá y otras facciones libanesas, comparten un mismo objetivo: la voluntad de destrucción del Estado de Israel. Para ello necesitan un Líbano sometido a las directrices políticas y militares de Siria. Por todo ello les interesa el mismo objetivo: la destrucción de la frágil soberanía libanesa.

Diario Liberal, 21 de septiembre de 2007

Una lectura política de la desaparición de Época Navarra.

Una lectura política de la desaparición de Época Navarra.

 

La noticia de la desaparición, en pleno verano, del semanario Época Navarra, versión ampliada regional de la histórica cabecera política del Grupo Intereconomía, apenas ha sido valorada en los medios de comunicación locales.

Adiós, Época Navarra.

Conforme la interpretación más extendida, esta medida de ahorro respondería a la estrategia empresarial, de este dinámico Grupo, empeñada en un nuevo ambicioso proyecto; acaso, el lanzamiento de un diario de ámbito nacional.

En todo caso, esta casi irrelevante incidencia mediática también debe ser analizada desde una perspectiva política.

No fueron pocos los que interpretaron su aparición, allá en mayo de 2006, como una operación con fecha de caducidad. Su mirada estaría marcada por la no demasiado lejana convocatoria de unas elecciones forales y municipales que se entendían, ya entonces, como decisivas. Así, la posibilidad de captación de nuevos anunciantes para el Grupo, junto a la supuesta existencia de una opinión pública muy preocupada por su futuro político, habría empujado a sus directivos en su cesión final. Ello se materializó mediante la creación de una pequeña redacción en Pamplona, y una audaz campaña de lanzamiento en la que se invocaban los ideales de la mayoría constitucionalista de Navarra, frente al activismo del nacionalismo abertzale: el célebre “Muévete. Ellos lo hacen”, junto a una ilustrativa fotografía que retrataba a diversos dirigentes abertzales puño en alto.

Se celebraron tan esperadas y temidas elecciones… y ya sabemos qué sucedió desde entonces: un espectáculo político tan bochornoso como decepcionante.

¿Acaso no leen los navarristas?

Pero, ante semejante contexto, ¿no habría sido lo natural que una publicación como Época Navarra fuera sucesivamente “devorada” por tantos ciudadanos expectantes?

Navarra alardea de ser una de las comunidades españolas con mayor índice de lectura de diarios. Y de libros. Es cierto.

¿Cómo es posible, entonces, que una publicación política especializada fracasara, y más cuando la demanda debiera ser muy superior a la propia de momentos más apacibles? Seguramente, y salvo que juzguemos a Época Navarra como un producto que no supo proporcionar los contenidos que los lectores aguardaban, deberemos considerar la posibilidad de que esa premisa sea falsa; lo que nos llevaría a entender que la opinión pública de centro-derecha, en buena medida, carece de inquietudes y formación política (¡!).

Pero el que una opinión pública no esté formada políticamente no es únicamente responsabilidad de sí misma. También lo es de los propios medios de comunicación y, especialmente, de los partidos políticos.

Durante unos cuantos lustros, a causa, en parte, del descrédito ganado por un sector de la clase política española, junto a otras circunstancias socioculturales complejas, los partidos políticos del centro-derecha español rebajaron ciertas dimensiones ideológicas de sus expresiones organizativas y discursivas. Además de perder arraigo popular, por mucho que hablen de cientos de miles de afiliados, se transformaron gradualmente en estructuras movilizadas casi exclusivamente con motivo de las diversas convocatorias electorales; rehuyendo verdaderos debates políticos internos... no terminaran surgiendo tendencias organizadas pues, ya se sabe, ¡cómo terminó la UCD! Así, sus afiliados no pudieron beneficiarse de una formación política que fuera más allá de fáciles lemas y consignas electorales, careciendo además de cauces adecuados para una actividad política “a pie de obra”; lo que también redundó en una despolitización casi generalizada de los sectores sociales afines. Navarra no fue, en ello, una excepción.

Pero, al existir tales espacios libres, fueron otros -una pretensión democrática y legítima, en cualquier caso- quienes trataron de cubrir los huecos existentes: algunas entidades del incipiente movimiento cívico de resistencia, determinados medios de comunicación muy politizados (pensemos en ciertos espacios de Cadena COPE y Libertad Digital), y muy concretas entidades de marcada vocación metapolítica (FAES, GEES…). En buena medida lo lograron, formando y encauzando especialmente a minoritarias capas sociales afines ya predispuestas.

Unión del Pueblo Navarro: casa común del navarrismo.

Debemos realizar, ahora, una pregunta muy relevante. Ya que hablamos de Navarra, y como “casa común” del navarrismo, ¿qué formación política ha proporcionado Unión del Pueblo Navarro a sus afiliados y simpatizantes? Sus juventudes, ¿trabajan con el objetivo de ganar espacios sociales o para garantizarse un hueco en la categoría de políticos profesionales? Los dirigentes de UPN responsables de la apertura del partido a la sociedad y en el impulso de nuevos movimientos sociales, ¿han cumplido su papel o lo han apartado, tal vez más preocupados en garantizarse un puesto retribuido y gratificante?

Debemos destacar, ahora, otra circunstancia en parte paralela a la apuesta de Época Navarra.

Allá, por la primavera pasada, se inició un movimiento organizativo en torno a la denominación Ciudadanos de Navarra. De modo un tanto confuso, apelando veladamente al novedoso y entonces impactante partido de Albert Rivera, Ciudadanos de Cataluña, celebraron diversas reuniones, instalándose una web, diseñando un logo atractivo, emitiendo algunos comunicados públicos… logrando suscitar la curiosidad de varios cientos de navarros interesados en ese creciente fenómeno que reclamaba una renovación política; sumándose, en el caso navarro, una gran preocupación por el futuro inmediato de la Comunidad. Su indefinición posterior, falta de iniciativas, la reiteración de reuniones en las que se repetía la necesidad de “hacer algo” sin que llegara a concretarse casi nada, fueron secando el fenómeno.

Ese agotamiento, para algunos, fue la confirmación de su previsión inicial: únicamente se trataría de un movimiento interesado en la suma de apoyos electorales a UPN procedentes de antiguos votantes de otros partidos (CDN y PSN); a la vez que se estrangulaba la posibilidad de que se extendiera a Navarra el incontrolable fenómeno de Albert Rivera. Unas pretensiones legítimas –hablamos de política- pero que, dado el letargo actual de Ciudadanos de Navarra, desvela la incapacidad de algunos de los estrategas de UPN para el diseño de instrumentos ciudadanos de participación y movilización que trasciendan los cortos y estrechos cálculos de corte electoral.

Recordemos, por otra parte, que no es la primera vez que en el seno del navarrismo se frustran lo que pudieron ser interesantes iniciativas sociales.

Unas iniciativas necesarias de la mano de Jaime Ignacio del Burgo.

A partir de finales de 2001, el veterano dirigente de UPN Jaime Ignacio del Burgo impulsó diversas iniciativas, con una lúcida perspectiva de futuro, consciente de la necesidad de dotar al navarrismo de unos instrumentos socio-culturales que, tradicionalmente, ha carecido.

 

La primera de ellas fue la constitución, en octubre de ese año, de la Sociedad de Estudios Navarros, una entidad a modo de think-tank navarrista, con la que se cubriría el ámbito cultural y de la investigación sociológica e histórica de Navarra.

 

En segundo lugar, con la revista mensual Navarra en marcha se pretendía vulgarizar los conceptos básicos del navarrismo, así como el sostenimiento e impulso de la opinión pública afín, poco dotada de instrumentos conceptuales y culturales; una labor a la que contribuiría, en tercer lugar, Laocoonte editorial, entre cuyos objetivos figuraba la edición de diversas investigaciones historiográfica, sociológica, etc., de alcance.

 

Las tres iniciativas se agotaron pronto; resistiéndose la SEN a morir, de modo que todavía en 2006 se realizaron algunas actividades bajo su amparo. Seguro que si un día Jaime Ignacio del Burgo se anima a relatar todo lo acaecido, en torno a estos asuntos, nos relevará episodios muy jugosos.

Así, y visto todo lo anterior, aparentemente con la desaparición de Época Navarra nos encontramos con un nuevo capítulo de esa especie de “alergia” navarrista a la formación política… ¿y al compromiso militante?

Editar libros navarristas: un acto heroico.

Una par de anécdotas complementarias.

En Navarra aparecen, esporádicamente, diversas editoriales que lanzan numerosos títulos al mercado desde una perspectiva marcadamente nacionalista vasca. Y los encontramos en muchísimos puntos de venta, ferias diversas, en todas las librerías públicas; siendo motivo de orgullo, y manifestación de su compromiso político, su adquisición por la militancia abertzale navarra.

Por el contrario, editar un libro navarrista es una verdadera carrera de obstáculos. Fue el caso de la reedición del libro de Víctor Pradera (Bilbao, Grafite, 2003) Fernando el Católico y los falsarios de la historia; una obra clásica y decisiva en torno a la veracidad de las raíces históricas del navarrismo.

Otro caso más reciente: el del libro escrito por el concejal de UPN de Leiza Pello Urquiola, Nere hitze bertsoatan (Mi palabra en bertsos), editado por Sahats en la primavera última.

En ambos casos no puede afirmarse, precisamente, que encontraran facilidades desde instancias oficiales, supuestamente afines. Y la difusión de ambos corrió a cargo del entusiasmo y el compromiso político de unas pocas personas que invirtieron tiempo y dinero, sin afán de protagonismo alguno; lo que para algunos profesionales de la política es incomprensible.

Con todo, encontramos aspectos positivos.

Internet, donde existe mayor libertad y posibilidad de acceso a modernos cauces difusores de los contenidos más variopintos, viene acogiendo diversas iniciativas mediáticas, de alcance muy desigual, que están incidiendo gradualmente en la opinión pública más comprometida. Así, Navarra Confidencial, Reportero Digital Navarra, las interesantes iniciativas vocaciones blogueras que ha amparado el segundo, las webs de diversas entidades ciudadanas navarras, el blog “de culto” Ruta Norte publicado casi a diario en El Semanal Digital, etc., vienen configurando un espacio creciente, de pluralismo y libertad, que no rehuye ni los ideales ni los compromisos concretos.

El navarrismo y su futuro.

Todas estas circunstancias evidencian, pensamos, que el navarrismo en su conjunto debe realizar una realista y generosa autocrítica. Ciertamente, UPN ganó las elecciones, consiguiendo unos buenos resultados. Pero lo posibilidad de pasar a la oposición, en unos meses o en unos años, ya no puede desdeñarse. UPN, entonces, ¿seguirá apoyándose, sustancialmente, en la “venta” de su gestión económica? Y, aunque se mantenga en el Gobierno, ¿permanecerá expectante ante la larga batalla cultural que, por el cambio de las mentalidades y finalmente, por el cambio político, ha sido desplegada por el nacionalismo vasco?

El navarrismo, para afrontar el futuro, debe encarar y estar presente en esas dimensiones que, por los motivos que sean, pero que sería imprescindible analizar con rigor, ha abandonado en gran medida.

La lucha cultural (investigación, difusión), la formación de activistas socio-culturales, el impulso de nuevas entidades cívicas sin pretender su instrumentalización, la formación política y el encuadramiento de militante y simpatizantes, el apoyo sin complejos a medios de comunicación afines, la movilización cotidiana, etc., son dimensiones decisivas que todo partido político realista debe desarrollar. Y más cuando en su ámbito territorial e histórico operan, con bastante éxito por cierto, partidos y movimientos sociales que persiguen con entusiasmo y convicción un cambio histórico rupturista y sectario.

Fernando José Vaquero Oroquieta

Diario Liberal, 17 de septiembre de 2007