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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

¿Se está grapizando ETA?

¿Se está grapizando ETA?

El pasado 22 de noviembre de 2007 se celebró, en la sede pamplonica de la Fundación Leyre, una nueva sesión de los Talleres de realidad. Dirigida por quien aquí escribe, se analizó la naturaleza de la organización terrorista ETA desde la perspectiva del concepto descriptivo grapización.

Presentamos sus conclusiones.

1. El término grapización engloba diversas percepciones parciales del fenómeno terrorista en su evolución (degradación social de una organización terrorista, deriva ideológica, pérdida de perspectiva “política”…), de modo que se impone precisarlo.

2. Los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), brazo armado del Partido Comunista de España (reconstituido), optaron desde 1975 por la vía de la insurrección armada contra el Estado español. Alimentados por una peculiar lectura del marxismo-leninismo-maoísmo, sus dirigentes juzgaron que la situación española de mediados de los años 70 se encontraba madura para una revolución comunista.

3. Desde el PCE (r) también intentaron desarrollar diversas organizaciones de “masas”, caso de la ODEA y de la todavía existente AFAPP. Pero el liderazgo de la lucha insurreccional recaería en su frente armado. Sin que existiera, realmente, una división nítida entre tales entidades, pues integraban una única organización, se lanzaron a una carrera terrorista salvaje, desatando una feroz campaña de asesinatos, secuestros, sabotajes…

4. La persecución policial, sus propios errores, y la pérdida sucesiva de sus dispersos núcleos de apoyo, fueron transformando progresivamente la ambiciosa organización inicial en unas bandas aisladas, errantes y obsesionadas en los golpes de efecto; derivando finalmente en un grupúsculo más preocupado en su supervivencia económica, mediante atracos y secuestros, que en el desarrollo coherente de un proceso revolucionario.

5. El acoso policial, judicial, mediático, político, etc., que sufrió, le aisló de sus escasos apoyos sociales; limitándose sus posibilidades de supervivencia. Que persistiera durante varios lustros, siendo su realidad material análoga a la de cualquier otra banda criminal de pequeña dimensión, únicamente puede explicarse por la persistencia de un liderazgo carismático -análogo al ejercido en las sectas- y un estilo de vida más propio de una mafia que el de una comunidad revolucionaria.

6. Desde esta perspectiva, ¿ETA se está grapizando? Consideraremos varias circunstancias.

6.1. El GRAPO nunca se alejó de su rudimentaria ortodoxia marxista- leninista; lo que le imposibilitó cualquier aproximación a partido político o movimiento social alguno. Tanto el histórico PCE, las numerosas facciones comunistas entonces existentes, así como las restantes izquierdas, se esforzaron en mantener las distancias de este dañino residuo marxista-leninista. Por su parte, ETA nace del nacionalismo vasco, compartiendo algunas de sus tácticas comunes; caso de la implantación del euskera como una herramienta de la “construcción nacional”. Pero pronto asumiría ciertas tácticas marxistas-leninistas de la conquista armada del poder político: la “guerra popular prolongada”. De este modo combinará el terrorismo con diversos movimientos de “masas”, la lucha institucional, presencia mediática, acuerdos parciales de “Frente Nacional” con fuerzas afines tácticamente…, logrando disputar el liderazgo del nacionalismo vasco al mismísimo PNV en el contexto del Pacto de Estella-Lizarra.

6.2. Abierta a los instrumentos técnicos de la globalización, ETA ha demostrado una gran capacidad de adaptación a los cambios políticos, culturales y tecnológicos, nacionales e internacionales; tanto a nivel de discurso, como a nivel organizativo.

6.3. ETA desarrolló, desde sus inicios, un complejo y activo entramado social, el autodenominado MLNV, que sigue manteniendo una importante capacidad de movilización. ETA, por ello, no puede concebirse separado de su movimiento social. De este modo, su implantación, en contraste al alcanzado por el PCE (r) - GRAPO, fue y es incuestionable.

6.4. A pesar de la sucesión de golpes desplegados desde el Estado de Derecho, ETA ha sabido aprovechar todas las oportunidades derivadas de nuevos escenarios políticos (el más reciente, el diálogo con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero) para el mantenimiento de su cohesión interna, alcanzando buenos niveles encuadramiento, formación y movilización de sus bases. Los GRAPO jamás tuvieran tales oportunidades.

7. Las condiciones anteriores permiten a ETA el reclutamiento de nuevos militantes, el desarrollo de nuevas fuentes de financiación, y la adaptación de sus “aparatos” a las exigencias coyunturales de la “lucha armada”; y siempre considerando el impacto de las diversas expresiones del MLNV en el contexto político general.

8. Es incuestionable que ETA está integrada, en la actualidad, por un número de activistas y estructuras muy inferior al que organizó en los años 70 del siglo XX. No obstante, incluso perpetrando una actividad terrorista notablemente más reducida, obtiene un eco mediático y político enormes; multiplicado por el deslizamiento hacia posturas beligerantemente soberanistas de las formaciones nacionalistas “democráticas”: PNV, EA y Aralar.

9. Que ETA sobreviva, de una u otra manera (nuevos tiempos, nuevas necesidades, nuevas estructuras), o que se esté grapizando en alguna de sus dimensiones -acaso la más visible-, no depende únicamente de ETA y su entorno; sino, ante todo, de la respuesta de la democracia española y su Estado de Derecho, y de la de sus posibles aliados (ciertos nacionalismos, algunos movimientos antiglobalización…).

10. Sólo una respuesta, hasta ahora, ha demostrado su eficacia frente a ETA: la unidad de los demócratas en un discurso y una estrategia comunes; la colaboración consciente y responsable de los medios de comunicación; la conjunción de la acción policial y judicial, nacional e internacional; la movilización ciudadana; su total aislamiento, en suma. Una respuesta que ya se desarrolló frente los GRAPO con notable éxito. Por todo ello, todavía no es posible hablar de la grapización de ETA.

Diario Liberal, 5 de diciembre de 2007

El Manifiesto.com, 6 de diciembre de 2007

¿Feminismo de la igualdad o de la supremacía?

¿Feminismo de la igualdad o de la supremacía?

Una entrevista realizada a María Teresa Fernández de la Vega ocupó el espacio más relevante del remozado El País Semanal del pasado 21 de octubre, ejemplar simultáneo a la nueva presentación del diario El País; aspirante cualificado al liderazgo de los diarios globales en español.

Nada menos que nueve páginas -dos de ellas correspondientes a otras tantas fotografías muy cuidadas en blanco y negro- le fueron reservadas en este producto divulgativo de las factorías de lo “políticamente correcto”; de especial incidencia en un sector muy relevante de la población lectora española. Un largo e interesante recorrido por las inquietudes feministas de nuestra poliédrica Vicepresidenta.

Nadie dudaba de su militancia feminista, faltaría más. De modo que, para explicar los orígenes de su trayectoria pública, Fernández de la Vega estableció una diferencia entre el llamado feminismo de la diferencia y el de la igualdad: la aceptación por el segundo de la militancia dentro de los partidos políticos al uso. Pero no nos engañemos. Tal matiz no se remite tanto a su supuesta moderación, como a la opción posibilista dentro del sistema, frente a las tácticas “separatistas” del primero.

Una combinación de términos muy atractiva -feminismo de la igualdad- que aparentemente huiría de sus versiones más extremistas, que bien pudiéramos denominar como hembristas; no en vano algunas de ellas han reflexionado en torno a la conveniente desaparición progresiva de los varones al considerarlos innecesarios… En suma, un feminismo cuyo objetivo sería la conquista universal de la igualdad de derechos y oportunidades en todos los órdenes de la vida. Pero, en el caso español, el feminismo instalado en el poder, ¿realmente es igualitario?

Ciertamente, el movimiento feminista es muy plural, tanto en sus planteamientos como en sus actuaciones, englobando tendencias muy dispares: desde un feminismo cristiano (también diverso), anarquista, socialista, de la diferencia, separatista, radical… En algunos casos, incluso, su militancia les ha empujado al lesbianismo, al propugnar la exploración y el cultivo de lo específicamente femenino; según estas teorías, la introspección, la ternura, el pacifismo, los sentimientos maternales, la perspectiva holística, el diálogo…

En el seno de tales tendencias las barreras no son en absoluto rígidas, encontrándose en los foros feministas casi tantas versiones como participantes. Una pluralidad que, sin embargo, no le resta fuerzas.

Decíamos que Fernández de la Vega optó por el feminismo de la igualdad; mas en la actualidad esta etiqueta nominal puede significar mucho o, por el contrario, muy poco. De modo que para discernir qué tipo de feminismo nos gobierna, nada mejor que remitirnos a sus obras más recientes.

El objetivo sería, supuestamente, la igualdad. Pero no olvidemos que entre las feministas también existe una tendencia que propugna abiertamente la supremacía sobre el varón, a modo de matriarcado compensatorio por los miles de años de imposición machista y patriarcal. De hecho, para el feminismo gobernante, la conquista de la igualdad real requiere medidas excepcionales. Y han actuado en consecuencia.

A la supuesta inferioridad actual de derechos, de las mujeres, la han combatido con la técnica de la discriminación positiva, imponiendo desde la legalidad mayores niveles de participación en la vida laboral, social y política: la llamada cuota femenina. Y no olvidemos la progresiva feminización de la universidad, la sanidad, la justicia…

En el ámbito de la familia, sus objetivos están nítidamente encaminados. Unos generalizados aborto y anticoncepción son presentados como las claves de la emancipación de la mujer. También son concebidos como las herramientas que desplazan el poder real, del hombre a la mujer, en las relaciones de pareja; al situarse ellas como únicas administradoras de los objetivos y tiempos de la procreación y, en consecuencia, de la educación de los hijos. Así, al hombre le resta únicamente la donación incondicional de su herencia genética y de su fuerza laboral, dentro y fuera del hogar. ¿Dónde queda, entonces, la receta del diálogo y la aspiración a la igualdad, como remedios de las tensiones e imposiciones en la vida de pareja?

La etapa siguiente ha sido la asignación automática de la custodia de los hijos, en los supuestos de ruptura, a la mujer. Si el hombre mantiene mayores pretensiones, deberá demostrar que está especialmente capacitado, así como que la mujer no es una buena madre. Y, para los casos de resistencia masculina, las denuncias falsas son un buen “suavizante”; e, incluso, como táctica preventiva. Un peculiar maridaje entre una aplicación perversa de la legalidad, fruto de particulares intereses egoístas, y los objetivos generales del movimiento feminista. No en vano, la legislación divorcista, también en su modalidad exprés, beneficia especialmente a la mujer, tanto por lo que respecta en el plano económico, como en la prelación de los restantes derechos y pretensiones.

Para combatir la violencia en el ámbito familiar, imperativa preocupación de toda sociedad decente, han diseñado una estratagema discutible, pero ya ampliamente implantada, sin escándalos ni apenas resistencias: la destrucción de la presunción de inocencia del varón en el contexto de las denuncias penales por supuestos delitos acaecidos en ese entorno. De todo ello se derivan múltiples consecuencias prácticas que arrojarán al varón al ostracismo social, al umbral de la pobreza, y a la desesperación personal; gravándolo, en su caso, con una pena superior, a la impuesta a mujeres, por los mismos delitos. Recordemos, igualmente, el tratamiento informativo e institucional de esta modalidad de violencia que ignora olímpicamente a sus víctimas masculinas;  un porcentaje que oscila entre un 15 al 20% del total. Y un interrogante colateral: ¿qué pasa con la tasa de suicidios, de superior prevalencia masculina, especialmente en situaciones de crisis familiar? ¿Nadie estudia este fenómeno ni propone actuaciones preventivas?

En el ámbito de la salud, son encomiables los grandes avances en medicina preventiva y especializada. Es el caso de las campañas dirigidas a la detección precoz del cáncer de mama y, por ejemplo, de la reciente implantación de la discutida vacuna contra el cáncer de cuello uterino en niñas. Pero, ¿por qué no existen planes análogos ajustados al cáncer de próstata, de especial incidencia entre la población masculina?

Una pincelada a las actuaciones de solidaridad internacional. En este contexto, las feministas han destacado por actuaciones tendentes a la implantación del aborto como medio anticonceptivo; incluso de la esterilización forzosa. Pero, sin embargo, no se movilizan en absoluto contra el genocidio silencioso de millones de bebés de sexo femenino, perpetrado en las últimas décadas por medio del aborto selectivo, en China y la India. Otra contradicción que acaso cuestione sus dogmas. El mismo ardid ideológico de siempre: se reinterpreta la realidad y todo dato incómodo se omite.

Igualmente, la todavía insuficiente campaña mundial contra la mutilación genital femenina tampoco ha encontrado el equivalente dirigido a la denuncia y eliminación de la mutilación genital masculina, la circuncisión practicada por musulmanes y judíos a todo recién nacido. ¿Otro ejemplo de doble moral?

El feminismo imperante, con tantos matices según su radicalidad, ha dividido el mundo en buenos y malos. Las mujeres sumarían todas las virtudes: intuitivas, transmisoras de vida, pragmáticas, sensitivas, pacíficas. Los hombres, ya se sabe: brutales, cazadores y guerreros, indolentes, insensibles, violentos. Un estadio inferior en la evolución humana. Hay que frenarles y, en consecuencia, desposeerles de todo poder, reeducarlos, acallarlos.

No. Este feminismo, por mucho que digan, no es un feminismo de la igualdad, supuesto remedio del machismo culpable de todos los males de la historia de la humanidad. Es un feminismo de la supremacía y de la revancha.

Entonces, ¿feminismo o hembrismo?

Diario Liberal, 14 de noviembre de 2007

El secreto masónico, ¿desvelado?

El secreto masónico, ¿desvelado?

Tan presente en sus ritos, como determinante de su naturaleza, ¿existe realmente un secreto masónico? ¿Acaso ese secreto es únicamente un ejercicio de discreción? ¿Secreto o secretos? El nuevo libro de José Antonio Ullate Fabo, El secreto masónico desvelado, ilumina desde su propia doctrina la compleja e influyente realidad de la masonería.

Se han publicado varias decenas de miles de libros en los que, desde diversas perspectivas, se habla de la masonería. De hecho, el mercado editorial sigue lanzando cada año numerosos títulos, entre los que encontramos un poco de todo: conspiraciones delirantes; estudios históricos muy detallados; filosofía de altos vuelos o, por el contrario, de niveles paupérrimos; sesudas investigaciones esotéricas y simbólicas; encendidas apologías; “inspiradas” novelas…

La primera dificultad que debe afrontar cualquier estudioso de “la orden” es delimitar el alcance y sentido del término “secreto”; tan omnipresente en sus rituales como determinante de su naturaleza. Secretismo o discreción, metáfora o realidad, delirio o imaginación creativa… secreto o secretos. O, ¿acaso no existe tal?

 

En este contexto, y desde una perspectiva estrictamente comercial, no parecía previsible la edición de un libro como el que hoy comentamos (*). Si se hubiera orientado hacia cualquiera de los diversos géneros que hoy cuenta con una cuota fija de lectores, se hubiera garantizado, al menos, unas ventas seguras y una amistosa acogida. Pero el autor ha optado, sorprendentemente, por una vía más difícil; aunque muy necesaria. Así que, antes que nada, ha puesto las cartas sobre la mesa: es católico, apenas atribuye valor alguno a las teorías conspiranoicas, se dirige a masones y no masones, pretende llegar y mostrar el núcleo de la doctrina masónica. Una sugestiva propuesta de quien ya ha acreditado un sagaz conocimiento de la gnosis actual con su libro La verdad sobre El Código da Vinci (Libros Libres, Madrid, 2004).

 

Ante la desmedida hiperproducción literaria derivada de las actividades de los “Hijos de la Viuda”, José Antonio Ullate ha conseguido separar el preciado grano de la abundante paja sirviéndose de una selecta y plural bibliografía. Para ello se ha centrado en sus fundamentos doctrinales, que concreta en una serie de cuestiones claves: la masonería como religión; deísmo y panteísmo; ateísmo moral; naturalismo. Y, como punto de partida y base de todo ello, el Gran Arquitecto del Universo.

 

Decíamos que no oculta sus convicciones, de modo que se remite al Magisterio de la Iglesia, observando muy acertadamente que éste no ha variado en absoluto desde, que ya en 1738, el Papa Clemente XII condenara por primera vez a la masonería; manteniéndose el juicio doctrinal inalterado hasta hoy. Pero, ojo, tampoco ha variado un ápice la doctrina, estructura y finalidad de la masonería.

 

Ullate describe con sencillez los principales ingredientes esotéricos y filosóficos que han nutrido a la masonería especulativa o moderna: el rosacrucismo; la Ilustración; el hermetismo; la Cábala (a la que consagra un capítulo excepcionalmente revelador).

 

Para su propuesta de viaje, ofrece el sugestivo panorama de una sintética introducción a los orígenes míticos y reales de la masonería; la inconsistencia de la distinción organizativa regular/irregular; el valor del rito, del simbolismo y de la iniciación.

 

En coherencia con su ambiciosa pretensión, rehuye de uno de los extendidos defectos contemporáneos: la confusión conceptual. Una carencia hermanada con la ambigüedad y la vacuidad. De modo que si a usted le gustan esas paradojas tan actuales –y tan antiguas- del tipo de “lo que está arriba es como lo que está abajo, y lo que está abajo es como lo que está arriba”, se sentirá defraudado. Por el contrario, en este libro encontrará unas saludables dosis de esas cualidades que la New Age -manifestación vulgarizada de la mentalidad masónica en los ámbitos pseudoespiritual y psicológico actuales- ignora: razonabilidad, objetividad, realismo.

 

Para coronar su trabajo, proporciona unos interesantes anexos documentales: la pertenencia masónica de Mozart y la paradójica recepción actual de su seductora música en el catolicismo; el naturalismo masónico; la primera condena papal, la carta In eminenti; la encíclica de León XIII Humanum genus; los Landmarks masónicos más relevantes.

 

Pero no todo es densa doctrina y trabajosa reflexión personal. También encontramos algunos episodios significativos de esta enmarañada y velada historia. Es el caso de los celebrados delirios del manipulador y embaucador Leo Taxil. Pero también otro que debemos destacar: la discreta conversión al catolicismo en 1874 de quien fuera máximo dirigente de la masonería: Lord Ripon, Gran Maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Un episodio tan revelador como conmovedor. Un hombre que, nacido protestante, viviendo la masonería hasta su nivel más alto, encontró plenamente la verdadera Luz, que había perseguido, en Jesucristo. Pero no un Cristo al uso del supermercado pseudoespiritual actual -cósmico, interior, esotérico, etéreo-, sino el Jesucristo que nos acompaña en la Iglesia.

 

No se piensen que todas estas cuestiones carecen de relevancia. Al contrario. El mundo de hoy es incomprensible sin la filosofía y la acción masónicas; de modo que aunque la organización no aparente gozar de gran vitalidad, sus principios se aplican por doquier. Ello puede explicar, sin ir más lejos, las raíces del voluntarismo político de ZP en su particular cruzada en pos de la libérrima satisfacción de cualquier deseo; por absurdo que parezca. No pudiéndose alcanzar la verdad, de modo que no puede conocerse ni ser operativa, siendo la ética una relativista y cambiante convención social, será la libertad al servicio del deseo como pulsión el motor individual y social de un optimista progreso indefinido. Una perfecta conclusión y aspiración masónicas.

 

Después de semejante periplo, desde la Cábala a ZP, ustedes me preguntarán: ¿cuál es el secreto de la masonería? ¿Realmente existe? Pues no seré yo quien les prive del placer de su descubrimiento. Viajen con Ullate…

 

 

(*) JOSÉ ANTONIO ULLATE FABO: EL SECRETO MASÓNICO DESVELADO. Libros Libres (Madrid), 2007, 286 páginas. 20 €.

 

 

Revista digital Arbil, Nº. 114

 

Los hijos: un instrumento en manos de los violentos.

Los hijos: un instrumento en manos de los violentos.

Muy contundente se manifestó Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, en el reportaje televisivo Hijos de la discordia emitido en el programa Informe Semanal, al afirmar que “El SAP -Síndrome de Alienación Parental- es un instrumento en manos de los violentos”. Hasta ahí estamos de acuerdo: la manipulación emocional de un menor por uno de sus progenitores, que persigue de este modo su alejamiento del otro por venganza u otro motivo, mediante diversas técnicas, es un maltrato gravísimo; un ejercicio frío y premeditado de violencia que recae, en primer término, sobre el hijo al que se afirma querer proteger. Pero no terminó ahí. Añadió que “el SAP no existe” y que “no está reconocido por la OMS”. Vamos, que lo negaba de plano. Y, para coronar ese discurso ultra, aseguró que se trata de “un instrumento de coacción para que las mujeres no pidan el divorcio”. De este modo, el SAP sería una especie de estratagema que encubriría una de tantas imposiciones machistas.

 

Esta señora, o miente, o ignora, escandalosamente, muchas cosas.

 

De entrada, remitiéndonos a ese mismo reportaje televisivo, ¿cómo puede explicar el caso de una mujer, Victoria López, quien no ha podido ver a sus 2 hijos en 8 años, después de otros 2 de lucha contra el cáncer? ¿No es un ejemplo contundente y terrorífico de SAP?

 

Efectivamente el SAP no está, de momento, reconocido por la OMS. Pero en España, en los últimos 5 años, ya son más de 100 las resoluciones judiciales que lo reconocen. Por no hablar de los diversos textos y documentos forenses –sociales, psiquiátricos y psicológicos- ya elaborados al respecto. Acaso esa catalogación médica internacional todavía no se haya producido -¡cuantas veces la vida marcha por delante de la Ciencia o de la Justicia!-, pero en otros países, por ejemplo en Estados Unidos y en Méjico, donde se nos han anticipado unos cuantos años en estas lides, la literatura científica al respecto es muy amplia, con las consiguientes recepciones legales y judiciales.

 

El reportaje que comentamos partía del caso de Jesús Díaz, quien, tras tres años sin ver a su hija de 9, consiguió de un juzgado de Manresa su guardia y custodia con el objetivo de superar el rechazo que contra él le había inculcado su madre; una noticias que ya se difundió, con cierta controversia mediática, en el pasado verano.

 

La dolorosísima experiencia de Victoria López, al igual que la de Manuel Gancedo, gravemente afectado por una esclerosis degenerativa, nos mostraban, igualmente, cómo personas sin escrúpulos –de uno u otro sexo- pueden aprovechar cualquier circunstancia, incluso las más calamitosas, para imponer por la violencia, no necesariamente física, sus objetivos inadmisibles.

 

No, Ana María Pérez del Campo, no. El SAP no es un problema de violencia o imposición machista. Es un problema de violencia y punto. Lo pueden protagonizar hombres y mujeres. Y sus víctimas son niñas y niños. Pero, dado que en la actualidad el 95 % de las custodias se conceden a las madres, por pura lógica matemática, quienes lo perpetran suelen ser mayoritariamente mujeres. Una constatación sociológica que bien puede variar en el futuro.

 

En ese reportaje, que puede verse en http://www.informesemanal.tve.es/ (emisión de 6 de octubre de 2007), se habló de otras interesantes cuestiones: la relación existente entre denuncias por malos tratos –muchas de ellas falsas- con el SAP; las implicaciones de la violencia de género; el creciente número de las custodias compartidas; la existencia de programas de mediación en los que, de seguirse, se llega a algún acuerdo en 7 de cada 10 supuestos; la realidad de un 30 % de rupturas en las que no se alcanza ningún acuerdo en relación a los hijos; la práctica de juego sucio en no pocos casos; y, aunque de manera indirecta, la extrema lentitud de las resoluciones judiciales. Un verdadero ejercicio de objetividad… para tratarse de la televisión pública; o mejor diremos, estatal.

 

En este contexto de clamoroso sufrimiento moral y psicológico, experimentado entre los menores afectados, sorprenden las dogmáticas afirmaciones de Ana María Pérez del Campo; propias de un fundamentalismo ideológico cerrado a la realidad. Un posicionamiento, no obstante, muy significativo y esclarecedor.

 

Negó la mayor, reduciéndola a una dialéctica de poder. ¿Qué pasa entonces con los supuestos en los que el progenitor apartado, otra víctima más, es la madre? También aseguró, recordemos, que es un instrumento de los hombres en su intento de impedir a las mujeres el ejercicio de su derecho a la separación y al divorcio. Esta señora ignora que los SAP se enmarcan, especialmente, en el proceso contencioso de una separación o divorcio ya consumado.

 

Rechaza, así, la realidad, amparándose en una ideología que, aunque no la mencione, es la ultrafeminista. No quiere ver los hechos: los ahoga bajo dogmas impactantes aparentemente irrefutables y políticamente correctos. En definitiva, este hembrismo –un negativo del denostado machismo- participa de una perversión común a toda ideología: no asume la realidad, la reinterpreta; apartando los hechos que “molestan” a los esquemas conceptuales previos. Una suerte de marxismo para el que la “clase oprimida” serían las mujeres y la “opresora” –a eliminar como sea- los hombres; con su corpus ideológico, su liturgia, sus intelectuales orgánicos, sus mitos movilizadores, sus organizaciones de vanguardia, sus alianzas tácticas, y su estrategia de conquista del poder.

 

Y otra pregunta para Ana María Pérez del Campo y otras como ella. ¿Acaso desconocen, tan categóricas activistas, que no son pocos los supuestos en los que un menor inmerso en un proceso de este tipo, intenta -incluso- el suicidio? ¿Se atreverán a negarlo también?

 

El SAP, objetivamente, no es una cuestión de género: es un hecho impactante y especialmente doloroso que nos ofrece la realidad. No querido por nadie, en teoría, pero perpetrado como instrumento de venganza, arbitrariedad, o imposición violenta del propio criterio por alguien –hombre o mujer- que abusa de una situación de poder.

 

Por ello, la afirmación inicial, de la que partimos en estas reflexiones, sería mucho más ajustada a la realidad precisándola así: “los hijos: un instrumento en manos de los violentos”. No en vano, el SAP es el conjunto de daños infringidos a los menores por medio de unas técnicas violentas más o menos sutiles. En suma, quienes son instrumentalizados, fría y cruelmente, son los hijos: titulares de una vida propia, con rostros irrepetibles, historias únicas, criaturas portadoras de esperanzas e ilusiones… involuntarias víctimas del odio.

 

Rechazo de la realidad, ideología excluyente, dinámicas sexistas de dominación… Otra modalidad de violencia. Gravísima, además. Aunque no salga casi nunca en los medios de comunicación.

 

Diario Liberal, 4 de noviembre de 2007

 

Una reforma constitucional para un muerto con buena salud.

Una reforma constitucional para un muerto con buena salud.

Ayer se presentó públicamente una propuesta de reforma constitucional elaborada por la plataforma Por la concordia nacional y la reforma constitucional; entidad integrada por Convivencia Cívica Catalana, Foro Ermua, Fundación Concordia, Fundación para la Defensa de la Nación Española y Fundación Papeles de Ermua.

 

Sin duda, aunque ya anunciada, es una magnífica noticia. Y lo es por varios motivos.

 

Ante todo, se demuestra que la sociedad civil española no goza de tan mala salud como se temía; pues esta propuesta, independientemente de su destino, se ha gestado en su seno, y, aunque algunos conocidos políticos del Partido Popular se encuentran entre sus promotores, para nada puede afirmarse que se trate de una iniciativa partidaria. De hecho, cuando Mariano Rajoy ha sido interrogado el mismo día al respecto, en La Mañana de COPE, ha afirmado que planteará su propia reforma en unas próximas jornadas de su partido. Chico prudente.

 

Con todo, no estamos acostumbrados a este tipo de iniciativas. Es más, en España estamos habituados a que de la política se ocupen los políticos. Y más cuando el actual régimen parece excluir las fórmulas de participación que no pasen por los partidos políticos; unas estructuras más bien endogámicas, alejadas de la sociedad, y casi reducidas a unas coyunturales oficinas electorales.

 

Por otra parte, aunque bien recibida –y muy esperada- entre los sectores más comprometidos y activistas del entorno del Partido Popular, la propuesta tiene pretensiones transversales; pues bien puede ser compartida por simpatizantes de otras formaciones: Ciudadanos, UDP… incluso por algún que otro socialista.

 

El Partido Popular tendrá que definirse al respecto. Acaso termine elaborando una propia, tal y como ha anunciado su presidente, aunque no sea en los mismos términos. Pero, haga lo que haga, habrá que recordárselo.

 

Éste es uno de los defectos del sistema actual. Si no participan de la dinámica partidaria, las iniciativas nacidas en la sociedad civil encuentran dificultades añadidas; ante todo, una falta de interlocución política. ¿Falta cultura participativa? Algo de eso hay. Pero, para subsanarlo, los partidos han hecho más bien poco: están más interesados, generalmente, en escucharse a sí mismos, y a cuantas voces dóciles les acompañan, que en mantener diálogos constructivos con las diversas identidades sociales. Quien sabe. Acaso, esta iniciativa que comentamos señale un cambio en la tendencia…

 

Por supuesto que los partidos políticos son necesarios; pero únicamente cumplirán su verdadera función si saben establecer un flujo y reflujo de iniciativas, diálogos y reflexiones, con las entidades y personalidades más comprometidas de la sociedad a la que dicen servir. Pura higiene democrática.

 

Y seguimos pensando en que es una buena noticia, pues no se trata de un hecho aislado.

 

La sociedad española, aletargada y ninguneada, campo de experimentos utópicos, viene generando, en los últimos años, algunos movimientos sociales muy interesantes.

 

El más conocido y determinante, tal vez, ha sido el impulsado por las mismísimas víctimas del terrorismo. Especialmente, y a partir del trabajo de la AVT y del Foro Ermua, se ha ido generando una opinión pública simpatizante y responsable que se ha movilizado reiteradamente, asumiendo actuaciones que tal vez hubiera correspondido desarrollarlas a los políticos.

 

Pero existe otro fenómeno, acaso menos perceptible mediáticamente, que hay que constatar. Nos referimos a un cierto movimiento identitario español. Desde Foro Ermua, de alguna manera, y, explícitamente, desde la Fundación para la Defensa de la Nación Española, aunque con el concurso de diversas entidades regionales y locales, se viene consolidando un estado de opinión convergente en la necesidad imperiosa de una restauración de la nación española en sus diversas expresiones: estatal, cultural, social, territorial, humana… Despacio y con prudencia. Pero ahí está. Y que siga avanzando.

 

Otro fenómeno social, de notable impacto mediático y que ha nacido desde la precariedad más hiriente, es el movimiento de objeción de conciencia a la Educación para la Ciudadanía. Madres, padres y alumnos, con el concurso de algunas organizaciones, pero, dotándose de sus propias entidades, se han movilizado valerosamente en defensa de las libertades, en suma. No obstante, si bien hemos de destacar el extraordinario valor que han hecho gala al dar un paso nada cómodo al frente, la indiferencia e incomprensión que han encontrado muestran los niveles extremos de atomización alcanzados por la sociedad española. Pero estos ciudadanos han puesto el dedo en llaga: su interés por la educación marca el futuro. Una sociedad que declina en su responsabilidad educativa, será golpeada por todo tipo de modas y patologías individuales y colectivas.

 

Y no acaba ahí la cosa. Recordemos las iniciativas que desde el veterano movimiento pro-vida se han consolidado recientemente, caso del Programa Red Madre, y la revitalización de Jóvenes Pro-Vida. Una auténtica referencia moral colectiva.

 

Culturalmente, también asistimos a todo un arco de iniciativas: desde la implantación de nuevos colegios, pasando la edición de revistas “políticamente incorrectas”, el lanzamiento de nuevos títulos por editoriales de espíritu militante… sin olvidar el activismo desbordante desplegado en la blogosfera.

 

Y que me perdonen los protagonistas de otras realidades no aludidas.

 

Sin triunfalismos, pero con realismo, y ante generalizados pesimismos y derrotismos, hay que constatar la existencia de estas realidades esperanzadoras para el futuro de la sociedad española.

 

Que sepan los Ibarretxes, Carod-Roviras, Zapateros y Cebrianes, que el muerto que quieren enterrar, pese a los golpes recibidos, sigue gozando de buena salud. Y dará mucha guerra.

 

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

 

 

P.D.: Una pregunta impertinente. El pasado 12 de octubre, ¿dónde estaban las decenas de miles de militantes de Nuevas Generaciones? ¿No se iban a manifestar por toda España, especialmente en las localidades y territorios más difíciles? ¿O, acaso, abarrotaban sus sedes? La política real no se reduce a campañas mediática, cartelitos y consignas por internet. Ni a moverse por un puesto “seguro” en una lista electoral. Así no se ganan voluntades. ¡Qué contraste con esas manifestaciones de la sociedad civil!

 

 

Diario Liberal, 26 de octubre de 2007

 

Ya se acercan los “100.000 hijos de San… Patxi Zabaleta”.

Ya se acercan los “100.000 hijos de San… Patxi Zabaleta”.


¡Cómo se estarán frotando las manos de gusto en Nafarroa Bai! Pues el PSOE necesita en Madrid el voto favorable de su interesante parlamentaria, Uxue Barkos, en el debate de totalidad de los Presupuestos Generales del Estado 2008; ahora que Izquierda Unida, Eusko Alkartasuna, Coalición Canaria, Ezquerra Republicana de Catalunya, y Convergència i Unió, han mostrado sus dientes haciéndose valer.

 

Y tendrá que explicar cómo es posible que pretenda su voto, en el Parlamento de Madrid, mientras la juzga impresentable como socia en un Gobierno alternativo a UPN en Navarra; una paradoja que bien puede repetirse en  futuras ocasiones.

 

Es más, y por si la ocasión no fuera suficientemente estimulante, UPN necesita del PSN-PSOE para sacar adelante sus presupuestos forales del 2008… La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios...

 

En cualquier caso, el dialéctico, pragmático e incombustible Patxi Zabaleta, alma mater y cerebro gris de la coalición NaBai -procedente de la izquierda abertzale y en cuyo Despacho de abogados trabaja un antiguo miembro de ETA, Vicente Nazabal Auzmendi, condenado por asesinato del ex-alcalde de Etxarri Aranatz, Jesús Ulayar Liciaga- ha declarado como próximo objetivo alcanzar los 100.000 votos. Dos diputados y un senador, en suma, que bien pudieran ser determinantes en futuras coyunturas parlamentarias. ¿Una locura? Para nada.

 

Así, desde NaBai algunos propugnan, cara a las próximas elecciones generales,  una candidatura de independientes ampliada a Izquierda Unida y los disidentes procedentes del socialismo navarro. Un objetivo, por tanto, totalmente factible, con el que desbordarían a un PSN-PSOE que difícilmente habrá podido recomponerse para entonces.

 

Y su ambición última, que ya no oculta: superar a la mismísima UPN. ¿Una utopía? Así se juzgó cuando declaró -hace más de 5 años- que pretendía superar electoralmente al PSN-PSOE, convirtiéndose de este modo en EL partido de la izquierda en Navarra y locomotora del cambio institucional.

 

Pero estos chicos de NaBai no se dedican únicamente a pensar en clave electoral. También reflexionan en torno al modelo organizativo más adecuado con vistas a tan ambiciosos objetivos. Presente y futuro. Tácticas y estrategia. Así, en la entrevista que le realizó Ibai Fernández, en Diario de Noticias de Navarra el pasado 22 de octubre, Zabaleta valoraba la reciente crisis planteada por uno de sus socios -ese atípico partido de funcionarios, siempre originales y levantiscos, Batzarre- como una situación en última instancia positiva, no en vano “Las diferentes sensibilidades que tiene NaBai son difíciles de gobernar, pero también son su mayor riqueza”.

 

Y, en la misma línea, sugería mirar hacia el Partido Democrático que acaba de fundarse en Italia a partir de la coalición El Olivo. Un modelo de “Pluralismo sí, pero con estructuras de unidad de acción”. Sumar y no restar. Dar voz y no anegar las distintas o discrepantes. Y, aunque alimentados de algunas factorías del marxismo-leninismo -lo que siempre le acarreará sospechas de perversas prácticas propias del centralismo democrático, aunque revestidas con ropajes de supuestos debates internos convenientemente teledirigidos- en NaBai están trabajando incansablemente para consolidar definitivamente. De ahí, una figura muy interesante: la del independiente no militante de un partido concreto, pero sí adscrito a Nafarroa Bai.

 

No se piensen que estos debates son exclusivos de las izquierdas. De hecho, también en Italia, y desde la derecha, el Polo de las Libertades ha sabido articular diversas formaciones políticas de ideologías muy distintas, y a sus respectivos movimientos sociales; tanto en labores de gobierno como de oposición. Y no es un modelo acabado; de hecho, y al igual que las izquierdas, también se están proponiendo en su seno nuevos modelos orgánicos. Sumar y no restar; por medio del debate y con espacios propios y representativos de cada identidad particular.

 

Unos ejemplos que no debieran pasar desapercibidos a una UPN que debe ambicionar la conquista de nuevas mayorías sociales, pero que, de momento, arroja a su periferia, y al etéreo espacio de la “intransigencia”, a algunas voces críticas no necesariamente enemigas.

 

Un centro-derecha, el de UPN, que deberá trabajar en positivo, mirando al futuro, si no quiere limitarse a esperar resignado el desembarco de esos “100.000 hijos de San Patxi Zabaleta” que, no lo olviden, no innovarán Navarra, sino que la transformarán de modo que no la reconocerá ni la madre que la parió.

 

 

Diario Liberal, 24 de octubre de 2007

Y ZP cegó al Partido Socialista de Navarra.

Y ZP cegó al Partido Socialista de Navarra.


Aunque no lo pretendiera; no en vano, algunos socialistas navarros no quisieron –o no pudieron- entenderle.

La crisis institucional que sufrió Navarra durante varios meses, después de las últimas elecciones forales y municipales, arrastró un mito: el de la fortaleza de la tradición socialista navarra y, más en concreto, el de la inexpugnabilidad de su españolísimo bastión ribero.

Se consideraba, acríticamente, que la Ribera era el gran vivero de votos españolistas y navarristas. Y, en buena medida, así sigue siendo; pero no tanto por los méritos del PSOE, como por el fuerte arraigo allí conseguido por Unión del Pueblo Navarro. Así, la reciente convulsión socialista navarra, que ha impactado especialmente entre su militancia ribera, ha destapado una amplia crisis de identidad colectiva; aunque camuflada en la frustración generada, en un sector de sus dirigentes locales, por la imposibilidad de un acuerdo final con Nafarroa Bai e Izquierda Unida. Ya se sabe: el poder desgasta, pero mucho más el no tenerlo…

Con todo, algunos no han logrado comprender qué ha pasado en Navarra. En definitiva, y si el PSOE ha sido capaz de pactar con el Bloque Nacionalista Galego, Esquerra Republicana de Catalunya, el PSM-Entesa Nacionalista, etc., ¿por qué no podía suceder algo análogo en Navarra?

Un tripartito a la navarra entraba perfectamente en la lógica, desarrollada por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, tendente a aislamiento del Partido Popular y a unos acuerdos con las fuerzas nacionalistas que posibilitaran un nuevo marco territorial y, acaso, constitucional.

Pero, finalmente, Ferraz impidió esa posibilidad. Y algunos socialistas no lo entendieron; lo que no deja de ser sorprendente, pues la inmensa mayoría de los ciudadanos sí ha entendido las razones de esa decisión.

Entonces, ¿qué había sucedido para que Navarra fuera la excepción de ese creciente escenario de “gobiernos de progreso”?

Ante todo, una constatación: ETA había roto “oficialmente” la tregua, ya finiquitada de hecho con el atentado contra la T4 de Barajas. En este contexto, un pacto en Navarra con una fuerza nítidamente nacionalista y anexionista, como es Nafarroa Bai, podía acarrear al PSOE un serio coste electoral a nivel nacional; un riesgo que ZP y sus asesores no estaban dispuestos a correr. Además, con ello se le quitaba un buen argumento a Mariano Rajoy: Navarra no se vende; ni se ha entregado; ni existe proceso que la amenace. Y todo ello, confirmado el día 17 de octubre por nuestro presidente Miguel Sanz después de su entrevista con ZP. Bueno, si lo dice Miguel… De modo que la razón última de la frustración de tan deseado tripartito fue, ante todo, de naturaleza táctica, y no estratégica.

Pero, aunque sus plausibles aliados hayan quedado descolocados por la rectificación socialista, afeándoles su comportamiento –eso sí- con toda una batería de alegatos políticos y personales, no descartan en absoluto que tal posibilidad vuelva a plantearse: después de las elecciones generales; o algún año más tarde. No en vano, sin el PSOE no podrán acceder al Gobierno de Navarra, aunque le hayan desbordado electoralmente, por lo menos a medio plazo.

Por su parte, El PSOE, de la pluma de ciertos dirigentes navarros, viene repitiendo algunas ideas-clave explicativas de sus discutidas maniobras y, en cierto modo, orientadoras de su línea futura. Así, Román Felones afirmaba recientemente en Diario de Navarra que el PSOE “es el partido de las personas”; equidistante del “navarrismo conservador” y del “nacionalismo identitario”. Sorprendente. La primera afirmación es totalmente ajena a la tradición socialista. Para el socialismo, la clase, la colectividad social, está por encima de la persona; un concepto cristiano. Ya nos explicarán, en consecuencia, qué tipo de persona contempla cuando su primera iniciativa en el Parlamento Foral ha sido la exigencia al Gobierno de la libre práctica de abortos en la sanidad pública navarra. Un partido que dice defender a la persona… la niega de raíz.

Más sentido tiene la segunda parte de su afirmación: ese marcar distancias con el “navarrismo conservador” y con el “nacionalismo identitario”. Efectivamente, el socialismo es contradictorio con toda forma de nacionalismo y de particularismo regionalista en los que siempre ha visto intereses burgueses orientados hacia el fascismo. “La única patria, la humanidad”, ¿recuerdan? Pero, dado el espacio central que el PSN-PSOE ha alcanzado desde una perspectiva matemática y política -aunque más por ambigüedad que como resultado de una propuesta sólida- bien puede tender puentes hacia uno o hacia otro. Es la novia deseada; aunque sólo sea por interés. Tiene una buena dote.

Así, el PSN-PSOE asegura seguir apostando por la identidad foral de Navarra y por su autonomía; excluyendo su integración en la Comunidad Autónoma Vasca. Su apuesta política, entonces, es por un “navarrismo” progresista, por calificarlo de algún modo; si bien el término no les gusta nada. No deja de sorprender cómo se ha alejado progresivamente de ciertos términos, como este “navarrismo”, pero también de “españolismo” e, incluso, de “constitucionalismo”. Acaso se deba a su debilidad doctrinal y a la pérdida de algunas de sus señas de identidad; vapuleadas también con este salto al vacío impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero con el que parece dejar de lado a la España que conocemos en aras de nuevos, ignotos y utópicos paraísos.

Si la tradición socialista navarra hubiera sido tan fuerte, como se venía afirmando, habría podido contener esos nuevos aires evitando unas ambigüedades que tan caras les han resultado. No. Los socialistas navarros no entendían a ZP y sus asesores; quienes consideran que la España de las Autonomías es un marco superado, de modo que el nuevo interlocutor privilegiado jamás podrá ser un Partido Popular, “anclado en el pasado”, y que encarna todo lo que quiere derruir, sino los partidos nacionalistas periféricos que vienen elaborando e imponiendo nuevos conceptos y nuevas tendencias culturales, sociales y políticas.

Con el nacionalismo identitario tampoco parece que lo tengan fácil. El socialismo siempre se ha considerado incompatible con los nacionalismos merced a sus análisis más o menos marxistas. Pero, sorpresa, sorpresa, se han topado de golpe con la coalición Nafarroa Bai (dominada por los post-marxistas-leninistas-nacionalistas de Aralar): todo un poderoso rival que le está dando la batalla en su propio terreno. Nacionalistas, sí, pero PROGRESISTAS. La cuadratura izquierdista del círculo… Además, estos izquierdistas de nuevo cuño, los Zabaleta, etc., traen consigo toda una artillería dialéctica y cultural; una producción teórica que alimenta diversas organizaciones sectoriales que ya quisieran para sí unos aburguesados socialistas navarros más preocupados por “pisar moqueta” que por la reelaboración de su desdibujada y desvitalizada identidad.

Retomemos el interrogante anterior. Hoy día, el PSN-PSOE, ¿cómo se va a concebir como navarrista? Es un término que bien podría albergar a todos los que defienden la autonomía de la Navarra española; de derechas o de izquierdas, conservadores o progresistas. Pero, al igual que los de “españolista” y “constitucionalista”, viene sufriendo una tremenda erosión desde varios frentes: el del nacionalista vasquista y toda su legión de intelectuales orgánicos y plastas activistas callejeros; el de los cultivados cosmopolitas que desprecian lo propio por provinciano; el de los napartarras más o menos conscientes, destructivos en su contradicciones e impulsos. En resumen: lo progresista, “lo que se lleva”, es alejarse de toda manifestación “navarrista”; a lo que ha contribuido, con unas maneras más bien torpes, una derecha que nominalmente ha intentado apropiárselo para su empleo como baza electoral.

No lo tienen fácil lo socialistas navarros. Y buena prueba de ello es la entrevista concedida por Carlos Chivite Cornago, secretario general del PSN-PSOE y senador, a Diario de Navarra el pasado 14 de octubre. En ella encajó como pudo las preguntas directas de Beatriz Arnedo, su entrevistadora. Pero, o bien le fallaba la memoria, o no quería acordarse, o contaba lo que le convenía, o trasladaba al terreno de la incierta interpretación los reproches de sus posibles aliados y sus idas y venidas en aquella negociación que casi nos vuelve locos a todos.

Una entrevista que aburría; pero, además, sus excusas y lagunas mentales no aportaron nada al necesario debate que el futuro de Navarra tiene pendiente. Dos páginas, nada menos, de cuestiones tácticas y, apenas, ninguna estratégica. Como dirían nuestros paisanos: “mucha politiquería y poca política”. Aunque, al menos, una buena noticia: “Juan José Lizarbe ya es pasado en este partido”. Algo es algo.

Les deseamos suerte. La necesitan; y también los demás navarros. Si, en buena lógica zapateresca, el marco territorial actual se les ha quedado pequeño, ¿hacia dónde se encaminarán? Si ya no se identifican con el “navarrismo”, progresista, conservador, o sin adjetivos, ¿se dirigirán irremediablemente hacia la Euskal Herria post-española, al igual que sus correligionarios se han adscrito a la Catalunya excluyente?

Sería ilógico. Mas ahí están las claves de un debate al que no debemos temer; pero sí la debilidad doctrinal y la pérdida de referencias. Cuando dos proyectos políticos antagónicos compiten implacablemente, por la conquista del futuro, desde planteamientos territoriales e identitarios muy concretos, no caben ambigüedades; ni salirse por la tangente con eso de “el partido de las personas”. Y si el PSN-PSOE pretende una “tercera vía”, que nos explique en qué consiste: ¿acaso en un órgano común permanente?, ¿una eurorregión?, ¿...?

El PSN-PSOE, a pesar de todo, cuenta con unas decenas de miles de votos muy fieles. Y eso puede ser muy bueno. Le permitirá tocar suelo y, con ello, tal vez evitar una debacle que únicamente traería tensiones e incertidumbres a Navarra. Pero, en todo caso, sería deseable que redescubriera sus raíces y las razones de su propia historia: más cultura política, por favor. Y no agacharse ante cada visión de ZP.

Fernando José Vaquero Oroquieta

Diario Liberal, 19 de octubre de 2007

El maltrato de los hijos como instrumento de venganza contra la ex-pareja.

El maltrato de los hijos como instrumento de venganza contra la ex-pareja.

Ya es bastante común, entre las cada vez más numerosas rupturas contenciosas de parejas en las que existen hijos menores, la siguiente estampa: un niño o una niña, de la mano de su madre (en el 95% de esos supuestos la custodia se les asigna judicialmente a ellas), al encontrarse casualmente con el progenitor alejado, en el colegio o en la calle, mira al suelo o a la pared, se asusta y se “pega” a la madre, siendo incapaz de saludarle. Pero, lo sorprendente del caso, es que, en otras circunstancias más amables, por ejemplo en los espacios que comparten con ese progenitor apartado de su vida, el comportamiento es completamente distinto: juega sin parar, busca su contacto, habla y habla, se muestra contento y alegre… Entonces, ¿qué está pasando? ¿Es normal?

 

Docentes, trabajadores de los Servicios Sociales y de los Puntos de Encuentro, integrantes de los Juzgados de Familia, psicólogos y psiquiatras especializados, etc., nos ofrecen, desde su amplia experiencia, una explicación bastante lógica. Así, mediante ese comportamiento, que inicialmente pudiera parecer poco significativo, el menor evitaría un conflicto, persiguiendo -consciente o inconscientemente- el no desairar al progenitor con el que convive habitualmente. No en vano, y en caso contrario, se expondría a diversas tácticas agresivas: deprivaciones afectivas, discursos con los que pretende “demonizar” a la ex-pareja, pequeñas represalias materiales…

 

Semejante explicación, por muy dramática que sea, es bastante coherente. Pero, lo más chocante –en este contexto- es la resignación con que esos cualificados agentes sociales observan y describen tan tristes situaciones.

 

En principio, el asustarse ante la presencia de su progenitor, o evitarle, no son  reacciones naturales ni deseables. Mucho más lógicas son las muestras de alegría, de interés o, al menos, de curiosidad. Ese repliegue afectivo y evitacionista será, entonces, fruto de otros factores exteriores: un conflicto abierto, las dinámicas de poder impuestas por el progenitor que pretende alejar al otro de la vida de su hijo, el ánimo justiciero o de venganza... De una intromisión violenta, en suma.

 

Nos situamos, de este modo, ante una de las primeras manifestaciones –aparentemente irrelevante, incluso- de una auténtica agresión psicológica contra el hijo. Y si se aprecia uno de esos comportamientos, tan dolorosos para los padres como para los menores que los sufren en primer lugar, se le responderá con algún cliché al uso: “no hay nada que hacer”, “es una consecuencia lógica del proceso”, “es un mecanismo de defensa del menor ante el conflicto”, “no es para tanto”, etc. Excusas y coartadas de la impotencia, la pasividad… o la comodidad de quienes no pueden -o no quieren- tomar la iniciativa.

 

Pero, si en el contexto de un conflicto contencioso entre sus padres, el menor agrede a uno de ellos, o se fuga de casa, o comete un acto delictivo, o intenta suicidarse, todas ellas manifestaciones dramáticas de un profundo sufrimiento psicológico, entonces algunos de esos mismos profesionales se echarán las manos a la cabeza y se preguntarán cómo se pudo llegar a una situación tan terrible. Y será mucho más difícil ponerle remedio. Y muy fácil afirmar el tan manido “se veía venir”.

 

Algunas/os empiezan manipulando al menor para que se comporte de un determinado modo en sus encuentros con el otro progenitor; y terminan aplicando técnicas más gruesas de lavado de cerebro, maltrato psicológico, castigos físicos, manipulación afectiva, etc. Pero lo que quieren, ante todo, es “castigar” al “ex”; aunque para ello distorsionen la realidad, confundan verdad con mentira, no respeten regla alguna… Quienes así se comportan, en suma, consideran que los hijos son de su propiedad, aunque lo adornen patológicamente con sobreprotección; pues ni protegen realmente al menor, ni mucho menos persiguen su bien. Algo perverso, ¿no? Para que luego algunas/os afirmen que el “Síndrome de Alienación Parental” no existe.

 

¿La alternativa?: tolerancia cero; también con esa modalidad de maltratos. Y desde sus inicios. Pero de verdad. Y con todas/os.

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

Diario Liberal, 15 de octubre de 2007