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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

El fenómeno del populismo en España

El fenómeno del populismo en España

Conferencia pronunciada por el día 20 de noviembre de 2014, en el salón del restaurante La Montaña de El Pardo, organizada por el Club de Opinión Encuentros (www.opinion-encuentros.org).

 

1.- Introducción

Marxistas-leninistas en España, conservadores euroescépticos en Gran Bretaña, frikis contestatarios en Italia, neonazis en Grecia, ruralistas pseudo-ecologistas en Portugal, el chavismo venezolano, el indigenismo boliviano… ¿Cómo es posible que fenómenos tan dispares sean englobabas, de modo casi unánime, bajo un único concepto?

De entrada, se constata que el de “populismo”, en general, es un concepto negativo, despreciado y devaluado a priori. Por ejemplo, Fernando Savater, pensando en Podemos, lo define como «Democracia para perezosos mentales» en uno de los textos compilados en su reciente libro ¡No te prives! (Ariel, 2014). No en vano, a juicio de la inmensa mayoría de politólogos y comunicadores sociales, populismo es sinónimo de antipolítica, demagogia, caudillismo… soluciones simples y falaces para problemas complejos, en suma.

Todos los populismos, en su pluralismo, se proponen el reto de representar al conjunto del pueblo (el populus) frente a unas oligarquías (denominadas por los primeros como la casta, los privilegiados, la administración neocolonial, el imperialismo, la oligarquía financiera, Bruselas…) que habrían secuestrado la voluntad popular. “El pueblo, frente a las élites”, “los de abajo frente a los de arriba”, “los pobres frente a los ricos”; según el caso.

Pero, ¿no son acaso todos los partidos políticos “populistas” en cierto modo? Así, por ejemplo, la socialdemocracia ya no se remite exclusivamente a la clase obrera, sino al conjunto de los trabajadores. Los partidos de centro, liberales y ex-demócrata cristianos, por su parte, hablan de clases medias y del conjunto de la nación. Y las técnicas propagandísticas de unos y otros no pasan proponer unos eslóganes generalistas e imprecisos con los que prácticamente cualquiera podría identificarse.

 

2.- Un poco de Historia

Acaso la primera organización populista de la Historia fuera Narodnaia Volia –La voluntad del pueblo- que a finales del siglo XIX (1879) se alzó en medios universitarios contra el zarismo, en una mixtura de anarquismo, nihilismo e idealización del mujik ruso. Este último, a juicio de los teóricos populistas rusos, como paradigma de la sabiduría y buen carácter del campesinado ruso encarnaría al auténtico “pueblo” frente a la autocracia zarista que lo tiranizaría. El grupo desembocó en el terrorismo puro y duro. Tras el asesinato de Alejandro II, la organización fue desmantelada por los servicios de seguridad zaristas y la inmensa mayoría de sus miembros, ejecutados (entre ellos, Alejandro Ulianov, hermano mayor de quien sería conocido años después como Lenin).

Hacia 1891, en Estados Unidos de América, el People´s Party enarboló la bandera del campesinado y los más pobres frente a la clase política encarnada -por igual- por unos demócratas y republicanos dóciles ante los trusts, los bancos y los intereses del ferrocarril. Tampoco alcanzó mayor fortuna.

El catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Salamanca Manuel Alcántara Sáez, por lo que a España se refiere, determina que su primera expresión histórica «si bien no recibió entonces el apelativo de populista, lo protagonizó Alejandro Lerroux en la Barcelona de principios del siglo XX cuando buscaba el voto del proletariado inmigrante cuya proximidad al anarquismo era notable» (Populismo: el pueblo como coartada, revista Temas para el debate, número 240, noviembre 2014, pág. 28).

Y, aunque no guste esta hipótesis a la mayoría de intelectuales de hoy, alineados generalmente con los dogmas de lo políticamente correcto, es posible rastrear –con múltiples matices que nos llevarían a intereses polémicas, si bien muy lejos- diversas expresiones de carácter populista tanto en la dictadura de Primo de Rivera, como en el mismísimo Régimen de las Leyes Fundamentales. Así, la preeminencia de un líder carismático, la superación de la democracia liberal por una representación orgánica de la sociedad, la identificación pueblo español/nación, un partido único como encarnación de las esencias del pueblo, la extensión popular del bienestar social y de calidad de vida propios de las clases medias, etc.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, en Italia se creó, en el invierno de 1945, el Fronte dell´Uomo Qualunque (Frente del Hombre Común), a partir de una publicación homónima de carácter satírico, que denunciaba a la clase política y que reclamó de sus lectores propuestas de acción para mejorar las cosas. Su eslogan más conocido fue “¡Ya basta de partidos! ¡Queremos que nos devuelvan nuestro país!” No superó el 5 % de sus votos, de modo que poco después se disolvió.

En Francia, Pierre Poujade se alzó representando los intereses de agricultores, pequeños tenderos y artesanos, frente a los de las grandes superficies y las formas de hacer política en la IV República Francesa. Alcanzó un efímero éxito de 1953 a 1958; desapareciendo rápidamente. Como anécdota recordaremos que uno de sus parlamentarios elegidos por París en 1956, y el más joven de la Asamblea Nacional, era un tal Jean-Marie Le Pen.

En España, a lo largo de las últimas décadas, surgieron ocasionalmente algunos partidos populistas, más esperpénticos que otra cosa: la Agrupación Ruiz Materos, el GIL, el vampirizado CDS por Mario Conde…

Es en América Hispánica donde el populismo ganó mayor fortuna; vinculado al fenómeno del caudillismo (en muchos casos desde bases militares). Fue el caso del argentino Juan Domingo Perón y del movimiento que tomó su nombre; o el del régimen político del general Juan Velasco Alvarado (1968 – 1975) cuyos herederos terminarían en el APRA, todavía liderado por Alan García. Hoy día, los populismos continentales son nítidamente de izquierdas, pero un tanto alejados de los esquemas tradicionales del marxismo leninismo y de la social-democracia “clásicas”. Es el caso del bolivariano Hugo Chaves, espoleado por un importante sector del ejército venezolano; el del neoperonismo de los Kirchner; Evo Morales en Bolivia, a partir de su sindicato de cocaleros y el apoyo de las mayorías indígena; el Ecuador de Rafael Correa y su Alianza País; también, en cierto modo, Ollanta Humala en Perú con su Partido Nacionalista, primero, y Gana Perú, finalmente.

En Europa, segundo gran foco de los populismos contemporáneos, éstos reaparecen en las dos últimas décadas. Pero nos encontramos con un conjunto de ideas muy heterogéneas : de extrema izquierda (Podemos, Syriza, Bloco de Esquerda), de derecha identitaria (Frente Nacional francés, Partido Liberal Austríaco…), neonazi (Amanecer Dorado…), ruralista (Partido da Terra, Portugal) anti-islámico y anti-turco (Partido por la Libertad holandés), conservador euroescéptico (UKIP, AfD, Verdaderos Finlandeses, Partido del Progreso Danés…), etc.

 

3.- Concepto de populismo

¿Qué une, entre sí, a movimientos tan dispares e incluso tan contradictorios? Ante todo ser  calificados así por sus detractores; es decir, por los partidos del sistema y los grandes centros de poder (financiero, mediático, intelectual). Así lo afirma Ramón Cotarelo, politólogo y sociólogo de cabecera del PSOE, en particular de su Fundación Sistema, al afirmar que «El populismo no quiere asimilarse a los partidos de clase (burgueses o proletarios) o de causa específica, como los republicanos, los monárquicos, los regionalistas, los confesionales, etc. A su vez, estas y otras formas de partido vienen siendo la columna vertebral de los sistemas políticos desde el siglo XIX. Los sistemas de partidos presentan una relativa estabilidad que les ha permitido definir los términos de la acción colectiva de modo que son ellos quienes determinan que, si aparece un movimiento o partido nuevo con esa característica de querer defender la causa del pueblo, para entendernos, por encima de cualesquiera otras determinaciones, sería un fenómeno populista. Populismo viene a ser un concepto de rechazo o repudio y quiere decir aquí, simplemente, un afuereño en el orden común de la acción política» (Todos somos populistas, revista Temas para el debate, número citado, pág. 25).

Entonces, ¿qué modos de acción, ideas, u otros parámetros caracterizarían a los populismos?

Según el Diccionario de Ciencia Política de Alianza Editorial (1972, dirigido por Axel Görlitz), populismo sería un «Movimiento político heterogéneo caracterizado por su aversión a las élites económicas e intelectuales, por la denuncia de la corrupción política que supuestamente afecta al resto de actores políticos y por su constante apelación al pueblo...». Y para el Diccionario de Historia y Política del Siglo XX de Tecnos (2001, diversos autores), sería el «Término que se aplica generalmente a los movimientos políticos basados en la defensa de los intereses y aspiraciones primarios de las masas populares y que se caracteriza por su oposición a la democracia formal».

Veamos una elaboración más reciente. Es el supuesto del historiador José Álvarez Junco, quien en su artículo Virtudes y peligros del populismo (El País, 11/11/14) los sintetiza en los siguientes seis elementos.

Primero: «basan su discurso en la dicotomía Pueblo/Anti-pueblo».

Segundo: «la ausencia de programas concretos. (…) Quiero cambiar todo, decía el Lerroux juvenil. Estoy en contra de todo lo que está mal, declaró una vez el inefable Ruiz Mateos. Una vaguedad que les permite actuar como revolucionarios o como realistas según requieran las circunstancias».

Tercero: «los llamamientos emocionales dominan sobre los planteamientos racionales. (…) El objetivo de estas invocaciones es claro: no se trata de hacer pensar a sus oyentes sino de movilizarlos, de que entren en la arena política grupos hasta hoy indiferentes o marginados».

Cuarto: «a juzgar por sus proclamas, nadie puede llamarles anti-demócratas; al revés, el gobierno del pueblo es justamente lo que anhelan. Pero democracia es un concepto que admite al menos dos significados: como conjunto institucional, unas reglas de juego, que garantizan la participación de las distintas fuerzas y opciones políticas en términos de igualdad; y como “gobierno para el pueblo”, sistema político cuyo objetivo es establecer la igualdad social, favorecer a los más débiles. Desde esta segunda perspectiva, muchas dictaduras pueden declararse “democráticas”».

Quinto: «El movimiento está dirigido por un Jefe, un Caudillo, un Cirujano de Hierro, que aúna honradez, fuerza, desinterés y, sobre todo, identificación con el pueblo, con el que tiene una conexión especial, una especie de línea directa, sin necesidad de urnas ni sondeos».

Sexto y último: «Todos los populismos prosperan en un contexto institucional muy deteriorado, en el que los partidos tradicionales y los cauces legales de participación política, por corrupción o por falta de representatividad, están desprestigiados hasta niveles escandalosos».

A partir de todo lo anterior destacaríamos que los populismos serían hoy, antes que otra cosa, un estilo de hacer política, alejado de los modos propios de las familias políticas que sostienen al sistema de la mundialización (socialdemocracia, ex-democristianos, liberales), y que invoca los intereses de amplias franjas de la población que se sienten desatendidas por las élites. Pero este estilo de acción se remitiría, en todo caso, a ideologías preexistentes; pues poco nuevo puede “inventarse” a estas alturas de la Historia.

En América Hispana, los populismos de hoy serían proteccionistas, antinorteamericanos y tendencialmente izquierdistas; vocacionalmente presidencialistas y de baja capacidad de institucionalización. En todo caso, su asociación a un liderazgo carismático y personalista sería tal vez su principal seña de identidad.

En Europa, por lo que nos toca, independientemente de su matriz ideológica originaria (derechista o izquierdista), los diversos populismos europeos compartirían cierto euroescepticismo, mediante la defensa del Estado-nación, frente al europeísmo anónimo y burocrático de Bruselas; el proteccionismo y la defensa del Estado del Bienestar; la aplicación de diversas fórmulas de democracia directa al considerar en crisis la representativa. Pero conforme sus cosmovisiones de origen, se dividirían en identitarios (de la nación, de la religión autóctona, especialmente ante la irrupción de un islam agresivo, cerrado y fuertemente comunitario) frente a universalistas (multiculturalistas enemigos del judeo-cristianismo y, por tal rechazo, proclives al islam); conservadores (defensa de la familia, el orden, la jerarquía, el mérito, el esfuerzo) frente a radical-izquierdistas (liberacionistas, “buenistas”, partidarios de la ingeniería social).

Por su parte, los diferentes populismos de derechas apenas son asimilables entre sí; prueba de ello son las dificultades que vienen encontrado a la hora de constituir un grupo parlamentario en Estrasburgo. Por ello, a causa de la especial incidencia del factor “nacional”, acaso sea más preciso hablar, en su caso, de “nacional-populismos”. No obstante, otros aspectos los diferenciarían todavía más entre sí: el papel atribuido al libre mercado y su posición ante el Estado de Israel. Y por lo que respecta a sus mismísimos orígenes doctrinales, Lluís Bassets afirmaba, hace ya más de 12 años que «Las nuevas extremas derechas no son necesariamente antisemitas ni partidarias de sistemas totalitarios como venía sucediendo hasta hace unas pocas décadas. Son proamericanas y modernas, chovinistas y xenófobas, pero especialmente arabófobas e islamófobas. Liquidado el comunismo, centran su discurso de confrontación en un antiprogresismo visceral, de sarcasmo y diatriba virulenta, de descalificación sin debate de ideas respecto a todo lo que tenga que ver con la tradición de izquierdas, el Mayo del 68 y el socialismo» (El País, 23/06/02).

Pero, ¿por qué en España no ha arraigado un nacional-populismo al modo europeo? Acaso por no existir, apenas, una conciencia nacional española de la que nutrirse; o tal vez por el rechazo que sigue generando lo que se asimile, en cierto modo, a un todavía demonizado franquismo; incluso por los esfuerzos de Alianza Popular, primero y Partido Popular, después, en impedir que ninguna formación le hiciera sombra por su derecha. Lo que bien puede afirmarse es que buena parte de sus potenciales clientes ya ha sido captada por Podemos.

 

4.- Podemos: ¿populismo de izquierdas o marxismo-leninismo revolucionario?

Hablar de populismo hoy, en España, es hablar de Podemos.

Las formas desplegadas por Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, y sus colaboradores más próximos, vienen siendo calificadas, en general, como populistas. Pero, desde nuestro punto de vista, tal populismo se limitaría a su estilo; no en vano, sus bases ideológicas son de incuestionable factura marxista-leninista-revolucionaria. Han modificado su fraseología de combate. Ya no hablan de imponer la dictadura del proletariado; pero sí de desbancar a los “poderosos”, a los “de arriba”. Pablo Iglesias, recordemos, se remite a Lenin constantemente: así, le gusta afirmar en no pocas ocasiones que “estamos en un momento leninista…”, “hemos venido para conquistar el poder”. De modo que quieren el poder, no nos engañemos; no persiguen, como otros, unos buenos resultados electorales. Pero, ¿quieren devolver el poder al pueblo? No, quieren “asaltar los cielos”. ¿Para qué? Si su estrategia y premisas son leninistas, sus objetivos finales lo serán igualmente: forma parte de su lógica interna; es una cuestión de elemental coherencia. La conquista del poder, y su ejercicio, por tanto. ¿En que dirección? Esa es la gran cuestión: ¿buscan sustituir espacial y generacionalmente a la vieja izquierda socialdemócrata, postcomunista, especialmente a esta segunda, en ambos casos, corruptas y anticuadas, o están explorando nuevas vías revolucionarias, una nueva síntesis en aras de la utopía comunista, mirando de reojo tanto a la Rusia de 1917 como al experimento bolivariano de la Venezuela de Chávez?

Insistimos: no han venido para “jugar”, para presentar falsas batallas, para retirarse rápidamente al primer fracaso. Así, el antes mencionado Álvarez Junco afirmaba también, en el artículo reseñado, que «Aunque los dirigentes populistas se proclamen anti-políticos y exijan que el poder —hoy en manos de políticos profesionales— retorne al pueblo, ellos también son políticos. Quieren gobernar, quieren el poder. Y cuando llegan a él, les molestan las cortapisas: no son de su agrado ni la división y el control mutuo entre poderes, propio de las democracias liberales, ni la existencia de una oposición crítica ni el que su mandato se termine a fecha fija. Su lógica es, la verdad, impecable: si el poder es ahora del pueblo, ¿por qué limitarlo?». Son revolucionarios profesionales, no rebeldes ocasionales, de modo que en su caudal genético portan las semillas de un remozado totalitarismo; una versión más actual y avanzada de la utopía progresista-marxista que se sirve de la “radicalización de la democracia” como herramienta de transformación social, cultural y, en definitiva, antropológica.

¿Por qué afirmamos, desde nuestro punto de vista, que son ante todo marxistas-leninistas revolucionarios? Partiremos de dos fragmentos de vídeo rescatados por D. Soriano en su artículo Iglesias, Monedero y el capitalismo: la ideología de Podemos en 10 frases (Libertad Digital, 8/11/14). En el primero de ellos, Juan Carlos Monedero, en el minuto 15 de un video fechado el 12 de febrero de 2013 afirma: «Marx era un moderno. Su concepción del tiempo era lineal. Siempre avanzamos: esclavos contra amos, siervos contra señores, burgueses contra propietarios... Esa concepción lineal del tiempo llevó a muchos a pensar que la siguiente crisis del capitalismo sería la última. Eso es un error. Pero de cada crisis el capitalismo sale con un abanico de respuestas más estrecho; eso no significa que la siguiente crisis sea la definitiva, pero sí que cada vez tiene menos herramientas para solventar las contradicciones que tiene el propio sistema. Tenemos que recuperar a los marxistas heterodoxos».

Podemos no propugna, por ejemplo, una lucha de clases a muerte entre obreros y burgueses, al estilo de la perpetrada en buena parte de los dos siglos anteriores, sino que habla de “los de arriba frente a los de abajo”. Pero esta categoría -que algunos califican como “transversal” y de la que se sirve, paradójicamente, alguien tal alejado de Podemos como es Marine Le Pen- no es una elaboración propia. Así, uno de los primeros en emplearla fue Fausto Bertinotti, líder de Refundación Comunista y del Partido de la Izquierda Europea (presidente de la Cámara de Diputados de Italia un par de años a partir de 2006). De hecho, en marzo pasado declaro que «El conflicto social se ha desplazado. Ya no lo es entre izquierda y derecha, sino entre los dominantes y dominados. Marine Le Pen debe su éxito a la comprensión de este cambio» (cita de Luca Andriola, autor de La Nuova Destra in Europa. Il populismo e il pensiero di Alain de Benoist, obra de 2014, entrevistado en correttainformazione.it el 31 de octubre pasado).

Por lo que respecta a sus tácticas, según estamos comprobando aparentemente novedosas y un tanto alejadas de las viejas intransigencia y belicosidad de los marxismos revolucionarios “clásicos”, con su violencia callejera, sus dinámicas huelguísticas, sus permanentes confrontaciones sociales, ¿son sinceros u oportunistas?

Pablo Iglesias, en el segundo de los videos mencionados, de fecha 16 de junio de 2014, decía: «La clave para entender la historia está en la formación de unas categorías sociales llamadas clases. (...) La política no tiene que ver con tener razón, sino con tener éxito. Puedes llegar a casa y saber que el materialismo histórico es clave para entender el desarrollo de los procesos sociales. Puedes llevar una bandera con la hoz y el martillo de metros y metros y volverte a casa con tu bandera mientras el enemigo se ríe de ti, porque los trabajadores le prefieren a él. (...) ¿Tú crees que yo tengo alguna contradicción con una huelga de 48 o 72 horas salvaje? Ninguna. (...) El enemigo nos quiere refugiados en nuestros símbolos de siempre, está encantado. (...) Había un compañero que hablaba de los soviets en 1905 y aquel calvo [Lenin] con aquella mancha en la cabeza que era una mente prodigiosa, entendió el análisis concreto de la situación concreta. Les dijo una cosa muy sencilla a todos los rusos: “Paz y pan”. Y cuando dijo “Paz y pan”, un montón de rusos que no tenían ni idea de si eran de izquierdas o de derechas dijeron “Pues va a tener razón el calvo éste”. Y al calvo le fue muy bien. No les dijo “Materialismo dialéctico”. Ésa es una de las principales lecciones del siglo XX».

En la configuración de Podemos, Pablo Iglesias y su equipo más próximo, e Izquierda Anticapitalista (IZAN), se han instrumentalizado mutuamente. IZAN es un pequeño y un tanto nebuloso, pero activo y muy estructurado, partido de ámbito estatal de raíces trotskistas, que ha nutrido táctica y materialmente a Iglesias. Para ilustrar esa simbiosis y su naturaleza, reproduciremos unos párrafos del documento de IZAN «Quienes Somos», fechado el 3 de agosto de 2010: «Las mujeres y los hombres de Izquierda Anticapitalista queremos relacionar los hilos rojo –que ha recorrido el siglo XX desde Petrogrado en 1917 a Barcelona en 1936, desde La Habana en 1959 a París en 1968, desde Managua en 1979 a Chiapas en 1994–, verde –que, frente a las catástrofes ambientales crecientes, como Harrisburg y Chernobil y el cambio climático, pretende redefinir nuestra forma de producir, consumir y vivir–, y violeta –que, no sólo cada 8 de marzo, sino también cotidianamente nos recuerda la necesidad de luchar contra el patriarcado y la opresión material y simbólica de las mujeres en cualquier parte del mundo–, y todos los colores de la revuelta que dibujamos los que estamos comprometidos con la lucha por otro mundo». Y continúa: «Desde Izquierda Anticapitalista sostenemos que la reconstrucción de la izquierda anticapitalista y de clase no se agota en el fortalecimiento y en la consolidación de las redes de activistas y los foros sociales. También hace falta construir un nuevo sujeto político con capacidad de tomar iniciativas políticas propias y que recoja las aspiraciones emancipatorias a menudo presentes en los movimientos sociales. Por eso, nos esforzamos por combinar la reconstrucción del movimiento obrero y el impulso de los movimientos sociales con la construcción de una alternativa anticapitalista que sea operativa tanto en la calle y como en las urnas. Creemos que es urgente levantar un proyecto que aporte una salida en positivo a las luchas, un programa coherente que desarrolle los contenidos que defendemos para el socialismo del siglo XXI y una estrategia revolucionaria realista que parta del análisis concreto de la situación concreta. En definitiva, no podemos quedarnos sólo en las luchas y en los noes. Hay que pasar a la propuesta, al qué queremos, a los síes que defendemos… Esta perspectiva se hace más urgente ante la deriva subalterna del social-liberalismo del PSOE de formaciones como IU o ICV-EUiA. Aun partiendo de unas fuerzas muy modestas, nuestro proyecto no se conforma con llegar a “los convencidos”, creemos que ha llegado el momento de levantar un proyecto anticapitalista y de clase que resulte útil y necesario para amplias capas sociales huérfanas de referente político y electoral. Una estrategia y un programa de ruptura con el capitalismo».

Tras un afortunado e inicial maridaje con IZAN, Iglesias está estructurando su partido al modo leninista: un modelo centralizado, dirigido de arriba abajo, arrinconando al “alma” más libertaria encarnada por Pablo Echenique y los suyos, quienes proponían un sistema más participativo y de cargos rotatorios acorde al “espíritu asambleario del 15-M”.

Iglesias, con toda seguridad, ha sido consciente en todo momento -no olvidemos que se formó en las juventudes del PCE- que el seguidismo literal de la fraseología y tácticas propias de los trotskistas, en lugar de facilitar su aproximación a sus potenciales electores, podría alejarlo de los mismos, a causa de los inevitables sectarismos y endémicos fraccionalismos que caracterizan a esa familia entre sí tan mal avenida. Por ello, ha excluido al peligro trotskista de IZAN al imponer el requisito de que no es posible militar en organizaciones de ámbito nacional y alcanzar cargos orgánicos relevantes en la estructura partidaria de Podemos.

Por ello, Podemos es Marx, y un poco, muy poco, Trotski. Y, sobre todos, otros autores marxistas. Veámoslo. Olga Rodríguez, en un artículo publicado el 28 de mayo en ElDiario.es titulado Más allá de las siglas: Ir donde está la gente, afirmaba que «No es casualidad que Antonio Gramsci sea referencia para algunos de los impulsores de Podemos. Como señaló Habermas, la cultura puede ser una poderosa herramienta inmovilizadora, y sus valores, el modo en que el orden se perpetúa. Dicho en palabras de Chomsky, la globalización extiende el control de una minoría privilegiada frente a una mayoría subordinada. La creación de una nueva hegemonía cultural -usando el término gramsciano- no podrá conquistarse a través de una organización política encerrada en sus sedes o en sus politburós, sino con iniciativas dispuestas a encontrarse con otros, a ser más movimiento social y menos partido político». Aquí se insiste, pues, en una clave decisiva para la comprensión de la naturaleza de Podemos: persigue la hegemonía cultural de la izquierda. En este sentido, no es el suyo un impulso nuevo: viene a ser una vuelta más en el programa de ingeniería social que se está implantando en España en las últimas décadas y que está provocando un cambio social, cultural y antropológico sin precedentes. Así, Podemos es ante todo una expresión más de la izquierda marxista: ni la anula, ni parte de cero. Es una fase “superior” en la larga marcha de la izquierda hacia la utopía final de una sociedad sin clases; un peldaño más a subir.

Concretemos, ahora, las razones del éxito e impacto de Podemos.

En primer lugar, de no existir un caldo de cultivo propicio, no habría podido eclosionar: el campo estaba sembrado. La tremenda crisis económica; una corrupción muy extendida y que en el caso de los partidos políticos del sistema ha evidenciado dramáticamente su auténtica naturaleza en contraste con el estado de necesidad de millones de españoles; la crisis de legitimidad de las instituciones públicas más relevantes; la desarticulación territorial del Estado español; la ilusionante ofensiva nacionalista. Todo ello exigía una respuesta intelectual y activista que no se vislumbraba… hasta que llegó Podemos.

Segundo. El predominio en la sociedad española de una mentalidad común, sentimental, favorable a las tesis de Podemos. Lo confirma Anna Grau, quien asegura en su texto El fenómeno Podemos: ¿por qué nadie supo verlo? (del libro de urgencia coordinado por John Müller Podemos. Deconstruyendo a Pablo Iglesias, Editorial Deusto, Barcelona, 2014) que «Sólo la izquierda se ha preocupado de llenar el hueco de las necesidades de liderazgo emocional, del apetito de conducción utópica que en muchos espíritus han dejado vacantes el desprestigio y desuso de la religión y la tradición, que digan lo que digan no han sido sustituidas por nada demasiado parecido ni a la ilustración ni a la razón. A una oscuridad más o menos conocida y segura, le ha seguido un intratable vacío. En la boca de las ideas y en la del estómago. Por eso a la izquierda en general se le toleran errores garrafales, mentiras clamorosas y una general impermeabilidad a la evidencia que jamás se le perdonarían a la derecha. Porque la izquierda, tal y como aquí la entendemos, aspira mucho menos a arreglar el país o el mundo que a hacernos sentir buenos, e incluso mejores de lo que somos».

Tercero. Ya estaban aquí, esperando el momento propicio. Integrada por politólogos y empleados públicos, más que procedentes de otras disciplinas o áreas profesionales, esos intelectuales orgánicos han configurado un equipo de trabajo pequeño, cohesionado, entregado a la causa, con múltiples conexiones sociales. Pero, en contra de lo que afirman, hay que señalar que cuentan con experiencias políticas previas. Efectivamente, en su mayoría no son concejales o parlamentarios. Pero llevan años trabajando en otros ámbitos sociales e intelectuales; y recordemos que, conforme tan mencionado dogma izquierdista, “todo es política”.

Cuarto. El empleo de un lenguaje actual, sencillo, cercano, comprensible, condensado en 140 caracteres, demagógico incluso, que bien empleado –y pensado más que nada para su difusión por las redes sociales- ha impactado eficazmente entre sectores juveniles y de afectados por la crisis; además de estratos del funcionariado y de la clase media. Han sustituido algunas de sus expresiones clásicas, según veíamos; tampoco quieren eliminar a la burguesía, pues aspiran a consumir y vivir como burgueses. Apenas se remiten a la Rusia soviética, nada a la China de Mao, y evitan referirse al socialismo bolivariano. En definitiva, nuevos lemas, viejos rencores. Círculos, en lugar de soviets. Democracia del pueblo, en lugar de dictadura del proletariado. Y ¡poder popular!, tan empleado en el Chille de Salvador Allende.

Quinto y decisivo factor: acceso a los medios de comunicación de masas. Afirmaron que apenas habían gastado 300.000 euros en la campaña de las europeas de mayo pasado: una verdadera estafa intelectual. Si se tradujeran en dinero efectivo los espacios que han disfrutado –y continúan haciéndolo aún más- en Cuatro y La Sexta, nunca habrían podido abordar semejante desembolso. Y de no ser por el periodista Jesús Cintora y otros como él, además de los jerarcas mediáticos que les dieron cancha en sus televisiones, no encontraríamos a Podemos hasta en la sopa.

Habiendo experimentado en Hispan TV (de financiación iraní) y en el programa La Tuerka (de Público TV, el diario que fundara el empresario de la comunicación y ex-trotskista Jaume Roures), se han servido de amistades personales, simpatizantes y oportunistas comerciales, para hacerse un hueco y convertirse en polemistas de referencia: no tanto por méritos propios, como por la incomparecencia –voluntario o forzoso- de portavoces  de otros pensamientos alternativos en la etapa de crisis que vivimos.

Pero, ¿cómo es posible que unas cadenas televisivas privadas, dominadas por las grandes finanzas, siempre en busca de beneficios económicos, acojan y potencien a unos –en última instancia- “peligrosos revolucionarios” que pudieran volverse en su contra? Ante todo, con miras cortas, estos peligrosos revolucionarios proporcionan dinero a tales cadenas, pues generan audiencias y captan así mucha publicidad comercial. Acaso, también y con una perspectiva a medio plazo, desde las cúpulas de esos medios –en connivencia con concretos intereses partidarios- se pretende dividir a la izquierda. Tal vez, incluso y desde una perspectiva utópica y un tanto mesiánica, para “regenerarla” desde la creencia de intentar “reabsorberla” ulteriormente en el sistema, mediante un cambio generacional, de élites y formas; si es que son capaces tales jerarcas biempensantes de tan largas miras.

Al Partido Popular, con todo, se lo ponen un poco más fácil: ¡que vienen los rojos! Un intento de movilizar a sus desanimados votantes, presentándose como el orden frente a los profetas del caos. Y, de paso, segando la hierba bajo los pies de quienes intentan levantar alternativas a su derecha. Pero en este contexto, es inevitable recordar el destino de Kérenski o Von Papen al mencionar a José Manuel Lara o Mariano Rajoy.

Si en los años 20 y 30 del siglo pasado, intelectuales como Ortega fueron la referencia moral de millones de españoles, los de Podemos han ocupado el vacío existente hoy. No había alternativa: se han erigido audazmente en tal (en un “momento leninista”, que tanto le gusta decir a Pablo Iglesias) y han cumplido sobradamente con su papel; conscientes de su relevancia conforme el esquema gramsciano de la conquista de le hegemonía cultural y política.

En base a todo lo anterior proponemos la siguiente conceptualización de Podemos: se trata de un movimiento socio-político nominalmente asambleario y abierto, dirigido por un equipo de voluntad leninista y educación gramsciana, de raíces trotskistas y alimentado por el pensamiento post-marxista (inclusive la ideología de género), que pretende un cambio revolucionario en España que salve las conquistas individualistas de carácter burgués, con la pretensión última de la sustitución del capitalismo por una indeterminada democracia socialista de nuevo cuño, en el marco del universalismo mundialista. En suma: una nueva izquierda utópica relevo del comunismo desbancado por la Historia.

 

5.- A modo de conclusión

Finalizaremos este recorrido sobre los populismos, centrado en España, recordando unas líneas de José Javier Esparza, quien afirmaba en su artículo de Gaceta.es (16 de junio de 2014) Una nueva derecha para la segunda transición: «Más temprano que tarde va a haber una segunda transición política en España. Eso ya no lo duda nadie. Ahora de lo que se trata es de que esa segunda transición no conduzca a la desaparición del país, a la autodestrucción de la democracia». Dado que, según entiende, «… los separatistas y la izquierda ya tienen en mente, con mayor o menor claridad, su “segunda transición”», se preguntaba: «Pero, ¿y la derecha? La derecha, no. Para empezar, porque el partido que formalmente la representa, el PP, ya ha dejado de ser un partido de derecha. Y además, porque el PP ha venido aceptando en la teoría y en la práctica todos los desbordamientos del marco constitucional impuestos por los separatistas y la izquierda. Todo ello mientras, de boquilla, insiste en defender una Constitución en la que ya nadie cree, empezando por el propio Tribunal Constitucional. El PP ha quedado fuera de juego. Por vacío intelectual y por pereza política, está incapacitado para pintar nada en el nuevo paisaje.

Así las cosas, lo que se nos viene encima es una segunda transición con una transformación del modelo constitucional y sólo dos fuerzas –separatistas e izquierda- marcando la dirección y el ritmo. Esto conducirá inevitablemente a la redefinición de España en un solo sentido, marginando a medio país y, por tanto, incubando una ruptura de acentos mucho más dramáticos. Ya nos ha pasado más de una vez».

En cualquier caso, en este escenario de inquietantes incertidumbres y zozobras, Podemos seguirá protagonizando un papel muy relevante. Las elecciones municipales y autonómicas de 2015 nos proporcionarán muchas pistas del futuro: la voluntad de pacto del Partido Popular y PSOE y con quién; la aceleración o no del secesionismo catalán y, acaso, del vasco; la desaparición de Izquierda Unida, deglutida por Podemos, o su articulación. Y, otra cuestión importante, ¿qué hará Podemos ante el desafío secesionista? ¿Está dispuesta a dejar que España sea desmembrada si ello facilita su proyecto final orientado a una sociedad sin clases que supere al capitalismo? No en vano, según hemos visto, Podemos es la nueva izquierda que, desde la caída del Muro de Berlín, viene explorando nuevas vías en el contexto de los movimientos planetarios a favor o en contra de determinados aspectos de la globalización; una nueva síntesis revolucionaria en la dirección de la utopía comunista final, desbordando en ese camino a la socialdemocracia y a los comunistas “clásicos”. De este modo, el estilo populista de Podemos es una mera táctica coyuntural: pretenden el poder y aspiran a ejercitarlo. Pero, ¿que líneas rojas están dispuestos a traspasar? Y de no ponerse límites, ¿qué resistencias pueden encontrar?

 

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Piedras vivas de Armenia en el Líbano

Piedras vivas de Armenia en el Líbano

 

Víctima de un genocidio perpetrado hace 99 años y tozudamente negado por las sucesivas autoridades turcas, un nuevo éxodo aflige al pueblo armenio. En esta ocasión son sus comunidades radicadas en Siria e Irak las perseguidas, en el fragor del recrudecimiento de la guerra, en ambos países, provocado por la irrupción brutal y victoriosa del Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS) y otras facciones islamistas radicales, como el Frente al-Nusra (adherido a Al Qaeda).

En Siria vivían unos 120.000 armenios antes de la presente crisis humanitaria; 80.000 de ellos en la todavía hoy martirizada ciudad de Alepo. La mayor parte de estos últimos ya han abandonado el país; así como los antaño residentes en localidades casi enteramente armenias (caso de Kaassab). Como iconoclastas extremos, los terroristas de ISIS, además de haber provocado este nuevo éxodo, también se han dirigido contra el patrimonio histórico y material del pueblo armenio. Ha sido el caso de la destrucción, el pasado 21 de septiembre, por militantes de esa facción, del memorial del Genocidio Armenio de la Iglesia de los Santos Mártires, que albergaba restos de innumerables víctimas, situado en e​l desierto de​ Der Zor, ​al noreste de ​Siria; precisamente allí, donde cientos de miles de armenios murieron a partir de 1915 -de hambre, sed y malos tratos- en la deportación perpetrada por las fuerzas turcas en el marco del genocidio armenio.

Por lo que respecta a Irak, unos 22.000 armenios permanecían en el país del Tigris y el Éufrates; principalmente en las ciudades de Bagdad, Basora, Kirkuk y Mosul. Pero ha sido forzada a emigrar la inmensa mayoría de quienes habitaban allí donde el ISIS se ha hecho fuerte: en el territorio mayoritariamente sunita de Irak en el que han proclamado el Califato. Como ejemplo paradigmático de este desastre –uno de tantos y no el más dramático- recordemos cómo la iglesia armenia Surp Echmiadzín de Mosul resultó incendiada tras la entrada de ISIS en la segunda gran ciudad de Irak el 10 de junio de 2014.

Una parte significativa de estos armenios, ahora refugiados como ya lo fueron sus antepasados en sucesivas oleadas, se han establecido en Líbano, donde ya radicaba una comunidad de unas 150.000 personas (descendientes en gran medida de supervivientes del genocidio que sufrió Armenia occidental, o Cilicia) y, en menor medida, en la actual Armenia.

Líbano es un pequeño, complicado e inestable país, de una extensión muy similar a mi Navarra natal. Está atravesado por dos cordilleras paralelas a su costa, de 225 kilómetros de longitud, el Chouf contiguo a Monte Líbano y el Antilíbano fronterizo con Siria. Entre ambas se sitúa el fértil valle central de la Bekaa, a 700 metros de altura, en el que se genera una riqueza agrícola formidable que surte de magníficos alimentos a buena parte de Próximo Oriente; albergando, además, las mayores ruinas en pie de la Roma imperial. Las más altas cimas de sus -en buena medida- desforestadas montañas, de más de 3.000 metros de altitud, acogen grandes nevadas que pueden disfrutarse buena la mayor parte del año. Y en unas pocas de sus bíblicas laderas pueden visitarse, todavía, las últimas reservas de los milenarios cedros. Con todo, apenas un 38% de esta tierra es cultivable. En contraste con esta formidable naturaleza, lamentablemente, se sufre una terrorífica contaminación urbana; observándose a simple vista numerosos desastres ambientales y ecológicos provocados por construcciones arbitrarias y otras intervenciones sobre el terreno.

Sus primeros habitantes, ya en el Neolítico, excavaron las primeras habitaciones en roca de la humanidad; les sucederían fenicios, egipcios, asirios, hicsos, macedonios, griegos, romanos, bizantinos, árabes, cruzados, mamelucos, otomanos, armenios, franceses, kurdos, sirios… ¡En Líbano se inventó la escritura y predicó Jesucristo!

Unos cuatro millones de libaneses se apiñan en ese exiguo territorio, abrupto y montañoso, junto a otro millón –acaso- de inmigrantes que realizan los trabajos que no quieren los autóctonos para sí, más dos millones de novísimos refugiados sirios, otro millón de palestinos, varios cientos de miles de kurdos…

Los contrastes del país, también desde la perspectiva de la geografía humana, son abismales. Gigantescas urbes como Beirut y, en menor medida, Trípoli; por contra, cientos de pequeños pueblos de montaña, con decenas de millares de casas en parsimoniosa edificación. Y la riqueza más opulenta y descarada que contrasta –dolorosamente- con la miseria de quienes poseen muy poco…

Mencionemos, por último, la existencia de, nada menos, 18 comunidades de base religiosa: cristianos (católicos, ortodoxos y protestantes) y musulmanes (sunitas, chiís, drusos, alauitas).

Semejante mixtura ha provocada, también a resultas –en parte- de la descolonización francesa, una confrontación civil permanente. Por ello, Líbano ha sido, y lo sigue siendo, campo de batalla del imperialismo europeo en su día, del nacionalismo libanés, del panarabismo de Nasser, del ideal de la Gran Siria del Baas y de Anton Saade, de quienes han redescubierto como ideal político la Umma de los “califas perfectos” (que ha llevado a algunos libaneses a las filas de Al Qaeda y Estado Islámico), del formidable resurgir chií de la mano de Hezbolá y Amal animado por Teherán…

No podía ser de otro modo: el país permanece profundamente dividido entre numerosos partidos políticos antagónicos, que responden a intereses propios de clanes familiares y clientelares, más que a académicos criterios ideológicos. Siendo su línea divisoria “a favor o en contra del régimen de Bachar el-Assad en Siria”, unos 20 partidos están representados en el parlamento nacional, padeciendo un gobierno endémicamente débil; contrarrestados ambos por una sociedad estructurada desde sus comunidades y lealtades reales. El ejército nacional libanés, única estructura transversal y de autoridad reconocida, pese a su escasa capacidad y arrojo bélico, está desplegado por todo el país. No obstante, la principal y más acreditada fuerza armada del país es la milicia de Hezbolá: mini-estado, partido, ¿ex-grupo terrorista?

Cuando el visitante accede al centro de Beirut, desde la autovía que pasa por el aeropuerto, tras el impacto causado por los suburbios chiís del sur controlados por Hezbolá (cuya fisonomía es más propia de una ciudad norafricana, por ejemplo, los farragosos barrios de El Cairo o Casablanca, salvo por la omnipresente iconografía chií y pro-iraní), los primeros edificios que reclaman poderosamente su atención son unas iglesias de evidente e inapelable factura armenia. Los armenios de Beirut, no obstante, se concentran en dos concretos barrios de tan moderna como caótica urbe: Burj Hamud, en el que residen acaso unos 50.000 de ellos, y, en menor medida, Antelias.

Otras decenas de miles armenios viven por el resto del país; una parte significativa de ellos concentrados en localidades enteramente armenias; como Anjar, en la llanura de la Bekaa. Esta villa -cuidada, limpia y ordenada, que linda con la vecina Siria- era visitada, con anterioridad al recrudecimiento de la violencia en esta área, por decenas de miles de turistas que se aproximaban a los restos de la ciudad omeya de Anjar y a las inauditas y desbordantes ruinas romanas de Baalbek.

En el sistema del estado confesional libanés, la comunidad de origen armenio participa con seis diputados en el parlamento; siendo sus partidos políticos más importantes el Hunchak (próximo a la anti-siria Alianza 14 de Marzo) y el Tachnag (asociado a la Alianza 8 de Marzo, controlada por Hezbolá). Y, desde 1943, es común la presencia de algún ministro armenio en los sucesivos gobiernos libaneses.

Los armenios del Líbano, al igual que sus hermanos de diáspora en otras latitudes y continentes, conservan celosamente su lengua, su religión (mayoritariamente ortodoxa, existiendo también una comunidad católica y otra evangélica), su antigua cultura, y sus lazos sanguíneos. Cuentan con sus propias escuelas; además de la prestigiosa universidad Haigazian en Beirut, fundada en 1955. Allí donde viven mayoritariamente armenios, barrio o pueblo, se evidencia el orden y la limpieza públicos. Existen, además, numerosas asociaciones filantrópicas y caritativas, así como asilos, dispensarios y hospitales; muy apreciados por el resto de libaneses.

Cuando se conversa con libaneses, sea el que fuere su credo o condición, u otros veteranos residentes, todos coinciden en destacar el espíritu de solidaridad de los armenios, que “tienen palabra”, y que son “gente de trabajo”.

Con todo, el centro de sus vidas siguen siendo sus características y bellísimas iglesias, monasterios, y capillas ubicadas en cementerios. Como ejemplo ilustrativo de esta particular presencia arquitectónica, mencionaremos el magnífico libro Les eglíses arméniennes du Liban (de Raffi Gergian, Université Saint-Joseph, Bairut, 2011), en el que se fotografían y describen unas 60 de tales construcciones.

Es en el barrio beirutí de Antelias donde radica la sede del Catholicós de la Santa Sede de Cilicia, establecida inicialmente en Sis en 1293, hasta que fuera destruida en 1915 en el contexto del genocidio armenio; y finalmente refundada en 1930 en Beirut. Es en ese espacio donde se ubica un tan desconocido como extraordinario Museo de Cilicia, inaugurado el 30 de marzo de 1998. Allí se reunió lo poco que pudieron conservar los maltrechos supervivientes del genocidio, de la historia y el arte de los armenios de Cilicia: desde la época del reino medieval de Armenia Menor, en el siglo XI, hasta la masacre y deportación de 1915.

Una parte relevante de los tesoros artísticos allí expuestos -de una densa carga emocional que puede palparse in situ- proceden de la iglesia patriarcal de Santa Sofía de Sis; salvados por los refugiados en huida y deportación hasta Alepo, en Siria y, finalmente, a Antelias.

Impresiona, en particular, la gran lámpara sacra, allí expuesta, procedente de la bóveda de dicha iglesia patriarcal. Dividida en varios cientos de fragmentos, fueron distribuidos oportunamente por los monjes entre unos agotados supervivientes expoliados de todo bien y que únicamente portaban harapos. Tras una odisea de persecución, destierro y muerte, la gran lámpara pudo ser reconstruida con devoción y mimo. Se trata, pues, de una verdadera “piedra viva”, auténtico símbolo que sintetiza, tan bella como dramáticamente, la historia y memoria de las comunidades armenias. Un pueblo de “piedras vivas” (no en vano, allí donde vive un armenio está presente Armenia) que exige ejemplarmente -a pesar de los 99 años transcurridos y del desinterés de buena parte de la comunidad internacional- verdad, justicia, reconocimiento y reparación.

 

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.- Fotografías del artículo:

.El autor frente a la gran lámpara de la iglesia patriarcal de Santa Sofía de Sis, actualmente en el Museo de Cilicia en Antelias-Beirut. 1 de julio de 2012.

. Exterior del Memorial de los Mártires de Mousa Dagh, junto a la iglesia ortodoxa de San Pablo en Anjar. Junio de 2012.

.Catedral armenia-católica de San Elías y San Gregorio. Beirut. Junio de 2012.

¿Quién se acuerda de los obispos sirios de Alepo secuestrados hace 18 meses?

¿Quién se acuerda de los obispos sirios de Alepo secuestrados hace 18 meses?

Nos referimos al greco-ortodoxo Boulos al-Yazigi y al siriaco-ortodoxo Mar Gregorios Yohanna Ibrahim, obispos en Alepo de sus respectivas iglesias, cuya desaparición atribuida a una pequeña facción islamista acaeció un lejano 22 de abril de 2013.

La cuestión de fondo, que plantea el interrogante inicial, es: ¿algún alto organismo planetario hará algo al respecto? ¿Se movilizará alguna personalidad de incuestionable autoridad mundial? En definitiva, ¿permanecerá la comunidad internacional indiferente ante los sufrimientos del pueblo sirio e iraquí?

En la espiral de terror desatada en Siria e Irak por los islamistas del Frente al-Nusra y Estado Islámico, los secuestros, bien de individuos concretos o de grupos numerosos, junto a la difusión de incontables vídeos de brutales “ejecuciones” de supuestos opositores y militares rivales, han desempeñado un papel clave. Víctimas y objeto de todo ello: personas de todo tipo y condición que pudieran ser un freno a sus planes o encarnaran, en algún modo, al diabolizado enemigo que pretenden extirpar de sus crecientes dominios; particularmente, miembros de las minorías religiosas. Una brutal táctica terrorista perpetrada sistemática e implacablemente.

En este contexto, de la suerte de ambos obispos ortodoxos no se sabe prácticamente nada. Con anterioridad, algunos secuestros terminaron felizmente. Así, las 13 monjas del monasterio de Santa Tecla de la ciudad cristiana siria de Malula, retenidas desde el 2 de diciembre de 2013 por el Frente al-Nusra, fueron liberadas el 9 de marzo de 2014 en Arsal (Líbano) en buen estado. Para conseguirlo, unas 200 presas sirias habrían sido liberadas por el demonizado régimen de Bashar al-Assad.

Pero otros terminaron mal, muy mal. Fue el supuesto del franciscano François Murad, decapitado el 23 de junio de 2013 por el Frente al-Nusra ante un público numeroso, en las inmediaciones del monasterio Gassinieh, en el norte de Siria. Ritualizado, grabado y subido a YouTube, el caso pasó casi totalmente desapercibido; salvo en medios digitales muy minoritarios y otros de carácter cristiano. Por el contrario, el secuestro y posterior asesinato de James Foley y otros periodistas y colaboradores de ONG’s anglosajones, fueron la excusa para la constitución de una coalición internacional, encabezada por Estados Unidos, cuyo objetivo real no parece del todo claro. Si éste fuera la urgencia humanitaria, ya habría intervenido contundentemente sobre el terreno. Pero sus evidentes límites en los compromisos, la sofocante lentitud de sus actuaciones militares, y su permisividad ante el inhumano trato otorgado por Erdogan a los kurdos de Kobane, hacen temer, entre algunos analistas, que el objetivo final sea una reconfiguración de la geografía política del área; lo que afectaría especialmente a Siria e Irak, pero acaso también a Líbano.

De otros muchos secuestrados, por ejemplo el jesuita sirio de origen italiano Paolo Dall’Oglio, una de las cabezas visibles de la oposición moderada al régimen de Bashar al-Assad, sigue sin saberse nada desde que fuera secuestrado el 29 de julio de 2013.

Más recientemente, fueron secuestrados el párroco franciscano Hanna Jallouf, de la aldea cristiana de Knayeh, junto a una veintena de sus feligreses por un grupo yihadista, el pasado domingo 5 de octubre. El franciscano y las mujeres del grupo fueron liberados el siguiente viernes 10 de octubre. Pero de los varones del grupo se desconoce su estado; como tampoco el de varios cientos de hombres y mujeres más a lo largo de toda la geografía siria.

Han sido tantos y tan crueles, los secuestros, asesinatos, destrucciones de bienes materiales y espirituales, expulsiones masivas de población, etc., perpetrados en el antaño Creciente Fértil, que ya hemos perdido la cuenta. Pero, lo que es más grave, a pesar del impacto de semejantes imágenes difundidas por Internet, “casi” nos estamos acostumbrando…

Si la violación masiva de mujeres fue una de las armas de guerra empleada metódica y conscientemente en la última Guerra de los Balcanes, como instrumento de “limpieza étnica”, en el escenario de Siria e Irak, los secuestros y las mal llamadas ejecuciones, cada vez más brutales, se han empleado con idéntica finalidad; además de la propagandística.

Ante todo ello, la opinión pública mundial permanece, en gran medida, pasiva e indiferente. Por el contrario, los kurdos de Turquía y Europa se vienen movilizando ejemplarmente en defensa de sus hermanos del enclave sirio de Kobane.

Por lo que se refiere a España, constatamos, dolorosamente, que el sacrificio del perro Excalibur, en el marco de la emergencia sanitaria desatada por el Ébola, ha generado más protestas, movilizaciones, y visibilidad mediática, que el dolor y los sufrimientos de los habitantes del Próximo Oriente a lo largo de estos dos últimos años. Como curiosidad, no desprovista de valor y significado propios, recordemos la atención que generó, en diversos medios de comunicación españoles muy relevantes, la perseguido minoría religiosa de los yazidíes: su religión, historia y tradiciones… Acaso la concurrencia, en esa antigua colectividad humana, de sugerentes ingredientes esotéricos, tan del gusto de unos occidentales asiduos al caprichoso “supermercado espiritual”, explique ese repentino interés, en contraste con el manifestado hacia sus hermanos en la tribulación asirios y caldeos (cristianos ortodoxos o católicos). Un reproche que también puede extenderse a los cristianos españoles, quienes, salvo endebles campañas en redes sociales y alguna otra de captación de fondos destinados a los refugiados, se han mantenido observantes y fríos.

Acaso sea la principal enseñanza de esta tragedia: el dolor y sufrimiento de sirios e iraquíes cuestiona moralmente el repliegue, frialdad e indiferencia de nosotros; occidentales posmodernos y descreídos.

 

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Felipe VI de España, ¿primer Presidente de la IIIª República?

Felipe VI de España, ¿primer Presidente de la IIIª República?

 

Vivimos tiempos convulsos; nadie lo duda. Con miedo al futuro e incertidumbre existencial, social, económica, demográfica... ¿Qué va a pasar? ¿Estamos “intervenidos” realmente? ¿Cuándo se recuperará la economía española? ¿Podremos jubilarnos? ¿Qué pasará el 9 de noviembre? ¿Sobrevivirá España?

Ante tamañas turbulencias, ¿por qué titular la columna, en esta ocasión, de una forma que más bien parece una inoportuna boutade? Felipe VI de España, primer Presidente de la IIIª República: algo absurdo… ¿o no tanto? Pero, absurdo o no, ¿tiene este interrogante algo que ver con los problemas cotidianos y con nuestro futuro?

Semejante escenario -al menos el de una futura III República-, altamente improbable de momento, pero que no puede descartarse por completo, es apuntado, casi de pasada, por Javier Barraicoa al término de su último libro (Doble abdicación, Editorial Stella Maris, Barcelona, 2014, 256 páginas) como el lógico –y casi inevitable- corolario de la monarquía instaurada por Juan Carlos I. Y decimos bien: “instaurada”, que no “restaurada”. No en vano, afirma, se trataría de una nueva monarquía cuya raíz fue, por encima de cualquier otro factor, la designación directa por Franco; y su base programática, los llamados “Ideales  del 18 de julio”. No aconteció, por tanto, una verdadera continuidad con la monarquía de su abuelo Alfonso XIII; pues, en puridad de conceptos, para darse tal debiera haber sido su padre Juan quien la hubiera restaurado en su persona, conforme las normas tradicionales de la monarquía española.

En su texto, Barraicoa realiza un sano ejercicio de cuestionamiento de buena parte de los tópicos “políticamente correctos” sobre los que asienta el actual régimen político español. Mencionemos, a modo de ejemplo, uno de ellos: “La Constitución que los españoles nos hemos dado”. Pero, ¿realmente fue así? Así, Barraicoa atribuye este texto, no ya al conjunto del pueblo español, privado por esa misma constitución del mandato imperativo a la acción de los políticos electos; tampoco a la pequeña comisión que supuestamente la elaboró (los llamados ”padres de la Constitución”). Sin caer en fáciles conspiracionismos, la atribuye, desde la narración de numerosas circunstancias históricas, a las exigencias de los “poderes reales” del momento: la socialdemocracia, las grandes finanzas internacionales, y los intereses estratégicos de Estados Unidos; cuya conjunción impulsaría una nueva clase política (que ejemplifica en la formación de unos miles de cuadros socialistas, hasta entonces inexistentes, financiada por la Fundación Friedrich Ebert).

¿Cómo resumir la esencia del régimen juancarlista? Recurramos de nuevo a Barraicoa, quien se remite a Jesús Cacho: «La columna vertebral del libro [se refiere a su obra El negocio de la libertad] es que la democracia española ha sido ocupada por un núcleo de poder surgido después de la muerte de Franco, donde están Juan Carlos I, como garante constitucional; Felipe González, en el poder político, y Jesús Polanco, en el poder mediático, el control de la ideología y la factoría de las ideas; y entre González y Polanco, el control de la judicatura”» (pág. 113). Además, «En última instancia el responsable [Juan Carlos I, evidentemente] era el “irresponsable”, fuera por dejación, fuera por connivencia. El proceso sufrido en España era ya irreversible. Aún así Don Juan Carlos seguía gozando del favor de muchos católicos y autoridades eclesiales, y cómo no, de políticos de derechas e izquierdas. España se situaba en una zona esquizoide donde al final todo podía quedar relativizado: un rey católico de simpatías izquierdistas, jaleado por las izquierdas y promulgador de leyes anticatólicas. Todo era demasiado contradictorio como para acabar bien» (pág. 108).

Volvamos al presente. ¿No es, acaso, la partitocracia, el sanctasanctórum de “ese núcleo de poder”, y uno de los mayores problemas de la vida española hoy? Un largo párrafo de Barraicoa lo ratifica magníficamente: «Ya lo dijo Alfonso Guerra, que Montesquieu había muerto. La democracia es una monarquía con muchos rostros, pero no deja de ser una constante fuerza oligárquica estructurada en torno a partidos que han fagocitado la vida pública. La política de subvenciones neutraliza la actividad social. Los partidos son extensiones del Estado y la administración, pues sobreviven gracias a la generosa financiación pública; los mecanismos reales de contención de financiación ilegal. Don Juan Carlos se hizo voluntariamente partícipe de este sistema. Las bonitas palabras del texto constitucional que le rinden a la figura del monarca quedan en agua de borrajas al contrastarlas con la realidad. Como dice Aristóteles e en su Política, al tirano le gusta que la sociedad esté corrompida (en el sentido de que no sea virtuosa), pues así no le acusarán de ser corrupto. La comunión en la corrupción es el gran mal entre los gobernantes y la sociedad» (pág. 125). Unas claves que, ciertamente señalan las raíces morales de nuestras crisis y las implicaciones sociales de un sistema asentado en la corrupción.

Pero nuestros políticos no son estúpidos, por lo que, ante lo inevitable, habrían planificado una alternativa. No en vano, «El resultado de las elecciones europeas dio al traste con este proyecto reformista que incluía la gran coalición, el relanzamiento de la figura del rey y, como guinda del pastel, el inicio de la reforma constitucional y el nuevo pacto con los nacionalismos disgregadores» (pág. 227). Así, emergió sorpresivamente Podemos, ERC desbordó a CiU (y más que lo hará con el asunto Pujol), y los dos grandes partidos sumaron mínimos históricos. De este modo, la abdicación de Juan Carlos I alumbraba un escenario complejo: la aparición de nuevas formaciones políticas rupturistas con el actual estado de cosas, el proceso soberanista catalán en ciernes, la crisis de valores compartidos (más preciso sería señalar su inexistencia), el relevo político generacional, la catástrofe económica.

¿Alguien dibuja alguna salida a este embrollo? Lo único que se apunta es hacia una hipotética España federal. Sin embargo, ¿acaso las autonomías no definían un marco análogo? De hecho, la Historia nos alecciona en el sentido de que jamás una nación ha dado un paso atrás, vía federación: al contrario, diversas naciones, y los ejemplos son numerosos, se han federado en busca de la unidad. Iniciar el camino contrario, inevitablemente, llevaría a la escisión de la nación–antes o después-  en varias partes. Es más, ¿no se corre el riesgo de que un deslizamiento federalista desembocara inevitablemente en una IIIª República? Y no le falta lógica, no en vano, si algo ha representado la monarquía es la idea de unidad, además de la de ejemplaridad. Y si ya no cumple su función, o desaparecen los valores y el pueblo al que servir, carece de razón su existencia.

En el caso de Felipe VI se habría producido, de nuevo, otra instauración monárquica, opina Barraicoa, en ruptura con la de su padre Juan Carlos I, que se asentaría sobre una legitimidad distinta: la realidad coyuntural, inestable y volátil, de la opinión pública; un criterio para nada monárquico. Afirma Barraicoa: «Lo malo de una monarquía constitucional es la contradictio in terminis a que se ve sometida. Si en una democracia todos somos iguales, por qué tiene que haber un rey; y si hay un rey, por qué no gobierna; y si no gobierna ¿por qué es un rey y no un simple ciudadano? Las contradicciones y ficciones políticas se pueden mantener durante siglos pero, tarde o temprano, se manifiestan y se impone la lógica. Por ello, no nos parece descabellado afirmar que el destino natural de las monarquías constitucionales es acabar, aunque tarden siglos, en repúblicas» (pág. 19). Y sella estas reflexiones con otra tan contundente como irónica: «Si una monarquía se apoya solamente en el “amor del pueblo” (léase actualmente la opinión pública), vamos listos, y más en esta época donde los amores duran bien poco» (pág. 232).

Aunque sin mucha esperanza en ello, apelaremos al buen sentido de nuestro monarca y que no se asiente en esa actitud, tan dinástica, como muy española por otra parte, que Barraicoa concreta humorísticamente al mencionar uno de los varios sentidos del siguiente término: «”Borbonear”: no hacer nada y dejar que todo se soluciones solo» (pág. 27).

Un ejercicio de memoria, el de Doble abdicación, que agradará y divertirá a quienes vivieron en su juventud estas décadas prodigiosas, cuestionando de paso muchos tópicos dados por inamovibles; y que puede iluminar a quienes, por razones de edad, no las conocieron en directo. Una buena lectura para estas vacaciones; pues descansar no tiene por qué ser olvidar y dejar de pensar.

Fernando José Vaquero Oroquieta

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Líbano: el tercer frente del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL)

Líbano: el tercer frente del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL)

La organización yihadista Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS, según sus siglas en inglés) sorprendió a la opinión pública mundial al tomar, en la cresta de una lenta pero decidida ofensiva, Mosul, la segunda ciudad de Irak, el pasado 10 de junio. También habría caído Tikrit, la ciudad natal de Sadam Hussein; si bien, unos días después, las tropas regulares del gobierno de Nuri al-Maliki, habrían expulsados a los extremistas.

Aunque los yihadistas han implantado un silencio informativo casi absoluto, puede afirmarse que los efectos de la ofensiva están siendo devastadores: ejecuciones de clérigos musulmanes desafectos, militares del ejército regular y civiles; destrucción de iglesias cristianas y santuarios sufíes; múltiples daños en propiedades públicas y privadas; un desplazamiento de refugiados a punto de derivar en catástrofe humanitaria; el éxodo de la inmensa mayoría de los cristianos asirios y caldeos de la región; un acrecentado riesgo de división definitiva del país entre kurdos, chiíes y sunitas; reducción de la producción petrolífera de Irak que ya está afectando nuestros bolsillos; una ulterior y todavía indeterminada reordenación de los poderes y potencias regionales…

Diversos vídeos, fotografías y testimonios orales, parecen acreditar la brutalidad de los métodos empleados por el Estado Islámico; permaneciendo tanto el presidente norteamericano Barack Obama, como el liderazgo europeo, paralizados y totalmente indecisos. Mientras tanto, Israel, Rusia, Irán, Arabia Saudita, Qatar y Turquía, continúan manejando –indiferentes al tremendo dolor causado- sus peones regionales.

El Estado Islámico de Irak y Levante nació de una constelación de grupos yihadistas sunitas atraídos por Al Qaeda; si bien, posteriormente, se habría emancipado de la mítica organización terrorista, enfrentándose incluso a los radicales sirios del Frente al-Nusra. Pese a su radicalidad, habría llegado a acuerdos políticos con otras facciones sunitas, lo que explicaría su inesperado avance; incluso con antiguos miembros del partido Baas -socialista, laico y panárabe- derrocado por la nefasta ocupación norteamericana. Es el caso del ex vicepresidente del Consejo del Mando Revolucionario, de la época de Saddam Husein y líder del principal sector del proscrito partido: Izzat al-Dori Ibrahim, quien controlaría a un buen grupo de comandantes del disuelto Ejército de Irak.

Como un paso más de esa estrategia yihadista, el pasado 30 de junio de 2014, la organización anunció su cambio de nombre pasando a ser Estado Islámico; a la vez que proclamaba el califato islámico en los territorios de Irak y Siria que controla. Y su líder, Abu Bakr al-Baghdadi, era elevado a la dignidad de “califa de todos los musulmanes”. La utopía islamista tocando la realidad…

Con tantas incógnitas abiertas, el futuro de toda la región es imprevisible; pero se impone la sensación de que los militantes del Estado Islámico, procedentes de todo el mundo, incluso varios miles de ellos de Europa, lucharán hasta la victoria… o la muerte.

En este convulso y dramático contexto, una noticia ha pasado totalmente desapercibida en Occidente: la elección, por el Estado Islámico, de un emir para Líbano. Se trataría del desconocido y misterioso Abdel Salam al-Ourdouni (¿jordano?, ¿palestino con pasaporte jordano?). Este dirigente, encarcelado un tiempo en la prisión libanesa de Roumieh y liberado en oscuras circunstancias, se encuentra en paradero desconocido; acaso escondido, bien en algún campamento palestino, bien en territorio sirio controlado por el Estado Islámico. Es uno de los principales objetivos, hoy día, de los servicios de seguridad e inteligencia libaneses.

En el desarrollo de la interminable guerra civil libanesa (1975 – 1989), apenas tuvieron relevancia los grupos islamistas radicales. Correspondió a la comunidad chií la organización de partidos/milicias fundamentalistas al modo iraní: Amal, Amal Islámico y, finalmente, el todopoderoso Hizbolá. Por su parte, entre las divididas comunidades sunitas prevalecieron partidos de orientación laica y panarabista.

Con todo, algunos grupos islamistas también mantenían cierta presencia; si bien un tanto enquistada. Es el caso de la rama libanesa de los Hermanos Musulmanes y su expresión política, Jamaa Islamiya, que cuenta con un único representante en el parlamento nacional en el seno de la coalición anti-siria 14 de Marzo. Igualmente, el movimiento de carácter transnacional Hezb al-Tahrir (Partido de la Liberación), mantiene su presencia activa en el país; si bien al margen de los enfrentamientos armados.

Pero, en los últimos años, han surgido numerosos grupos de inspiración netamente yihadista orientados a la acción… y al terrorismo. Es el caso del movimiento impulsado por el cheikh Ahmed el-Assir, de Sidón, actualmente en fuga y perseguido por las autoridades libanesas. Enfrentado ferozmente a Hizbolá durante varios meses, tras recorrer en una gira proselitista todo el país, impulsó sus propias milicias: las Brigadas de Resistencia Libres; muchos de cuyos militantes se unieron a diversas facciones yihadistas sirias. Así, murieron con las armas en la mano los hijos de dos de los más altos dirigentes sunís de Trípoli; junto a varias decenas de combatientes libaneses.

Otro espacio de crecimiento yihadista es el de los campos de refugiados palestinos. Ya, en 2007, el grupo palestino Fatah al-Islam se enfrentó al Ejército regular libanés con extrema dureza; ocasionando cientos de muertos y una tremenda crisis nacional. De nuevo, en junio de este año, relevantes activistas de esta organización yihadista murieron en enfrentamientos con militantes de la laica Al-Fatah. Por ello, a lo largo de la primera semana de julio, Hamas y Al-Fatah han alcanzado un acuerdo dirigido contra la presencia de Fatah al-Islam y grupos similares detectada en numerosos campamentos palestinos del Líbano; especialmente en el de Ain Al-Hilweh, cerca de Sidón.

Pero el terrorismo yihadista se ha extendido a otras ciudades libanesas, especialmente desde la primavera de 2012; sucediéndose diversos atentados y enfrentamientos en Trípoli, sur de Beirut, Arsal, Hermel, Baalbek… Así, el pasado 25 de junio, dos terroristas, el saudí Abdul-Rahman Al-Shnifi y Abdul-Rahman Al-Thawani, habrían planeado atentar contra un restaurante del entramado social de Hizbulá sito en el sur de Beirut: el As-Saha. Para evitar su detención, el segundo de ellos detonó un cinturón de explosivos, falleciendo en el acto e hiriendo gravemente al saudí. Y según noticia difundida  el pasado 6 de julio por The Daily Star, diario beirutí en lengua inglesa, las Fuerzas de Seguridad Interna (FSI) de Líbano revelaron que el Estado Islámico de Irak y Levante estaba planeando ataques contra las aldeas chiitas y cristianas del norte del valle de la Bekaa; feudo de Hizbulá lindante con Siria. Desde entonces, una treintena de personas, de diversa nacionalidad, han sido detenidas con tales cargos en Beirut, Trípoli y otras localidades libanesas.

No obstante, a pesar de tan preocupantes antecedentes, el eje formado por Hezbolá y el Ejército regular libanés ha logrado contener la extensión del conflicto regional, al menos en la dimensión que se sufre en los dos países hermanos, a territorio libanés.

En este contexto, la presidencia de la república libanesa permanece vacante desde finales de mayo; ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo entre las dos facciones nacionales que dividen igualmente a los cristianos libaneses. Y ello pese a los buenos oficios y el impulso conciliador del cardenal Béchara Boutros Raï, patriarca de Antioquía de los Maronitas quien, desde que el 25 de mayo tuviera lugar la primera de las sucesivas y frustradas votaciones parlamentarios a tal efecto, persiste en su empeño de que la única gran magistratura pública que todavía corresponde a un cristiano en todo Próximo Oriente sea cubierta reglamentariamente.

Recordemos que el último Ministro de Asuntos Exteriores cristiano de la región, y Viceprimer Ministro Adjunto, el católico caldeo Tarek Aziz, permanece en prisión en la incertidumbre de si se ejecuta la pena de muerte contra él decretada por las autoridades judiciales de Irak por sus responsabilidades en el régimen de Sadam Hussein. Y el 18 de julio de 2012, otro cristiano relevante, el Ministro de Defensa sirio, el greco ortodoxo Daud Rayiha, fue asesinado junto a otros altos cargos, en un atentado suicida contra la sede central de la Seguridad Nacional en Damasco.

De este modo, la presidencia libanesa se ha convertido, incluso vacante, en un islote cristiano en un océano abrumadoramente musulmán al que miran ansiosas las minorías de la región. Y Líbano acoge, otra vez, nuevas comunidades cristianas. Si hace varios siglos fueron los maronitas procedentes de Siria quienes establecieron allí su hogar, ahora son varios miles de cristianos, de las diversas iglesias siríacas, junto a asirios y caldeos de Irak, los que mantienen la presencia viva de unas milenarias comunidades cristianas al borde de la extinción. De nuevo, las montañas libanesas, y las kurdas del norte de Irak, son testigos del empeño de estos cristianos en mantener arraigada la memoria de sus pueblos -en un intento casi desesperado- en tierra de sus antepasados.

 

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La conspiración rojo-judeo-masónico… ¿neoliberal?

La conspiración rojo-judeo-masónico… ¿neoliberal?

En el artículo anterior de esta columna, Hijos de Trotski, Gramsci y papá-Estado, señalábamos la llamativa circunstancia de que determinados personajes, de notable ascendencia social, compartieran un pasado común en organizaciones trotskistas; no sólo en España. E incluso aventurábamos, a modo de hipótesis explicativa, que una vez superada la militancia en esos cenáculos asfixiantes y deterministas, permanecerían impregnados por el marchamo de semejantes factorías ideológicas especializadas en el cálculo y la abstracción; orientándose, finalmente, hacia un liderazgo social de carácter elitista... y en espacios de poder muy distintos de lo que inicialmente imaginaron. Una versión posmoderna del “todo para el pueblo, pero sin el pueblo” que caracterizó al Despotismo Ilustrado.

Todo ello venía a cuento al constatar la mutua implicación de Izquierda Anticapitalista con PODEMOS: una expresión más de esa tentación tan trotskista dirigida a la infiltración (que denominan “entrismo”) y la experimentación. Fue en ese contexto en el que mencionábamos, a título ilustrativo, a Jame Roures (empresario de medios de comunicación), Joaquín Trigo (prestigioso economista liberal), y al representante del ala liberal de CiU Antoni Fernández-Teixidó.

Como era de esperar, nos llegaron algunos comentarios jocosos en los que se sugerían que enlazáramos tales nexos a la “conspiración rojo-judeo-masónico-separatista-internacional”; aquel artificio del franquismo en el que se personificaba pomposamente al enemigo del régimen.

Pocos días después leíamos el editorial de 15 de junio de la publicación PáginasDigital.es (http://www.paginasdigital.es/v_portal/apartados/apartado.asp?te=164); una interesante publicación madrileña dirigida por el periodista Fernando de Haro, en la que colaboran, junto a otros, algunos exponentes de Comunión y Liberación. Titulado Trágica resaca neocon, reflexionaba, muy acertadamente desde nuestro punto de vista, acerca de las trágicas consecuencias derivadas de las intervenciones militares norteamericanas en Iraq, que nos llegan hasta las masacres estos días perpetradas por los terroristas de EIIL en Mosul y otras localidades del centro del país. Allí se afirmaba, entre otras cuestiones que «En los orígenes de esta tragedia, que ya desestabiliza toda la zona, tienen mucho peso los errores de Obama y la ideología neocon que dominó muchos despachos de la Casa Blanca durante el mandato de Bush. Obama ha fracasado en su intento de resucitar el proceso de paz en Tierra Santa, se equivocó al apoyar a los Hermanos Musulmanes en Egipto (afortunadamente hay un Egipto musulmán y maduro que rechaza a los radicales) y también ha errado en Iraq. Ha apoyado a Maliki a pesar de que es un presidente sectario. Mandó sacar las tropas hace dos años cuando todavía faltaba mucho para conseguir la estabilidad. Iraq no era Afganistán. Hasta hace no mucho era un país moderno, con infraestructura, con una cierta clase media bien formada. El general Petraeus, ahora de capa caída, le dijo claro al presidente cuál era la solución: tropas y fomento de la reconciliación nacional». Y continuaba, ¡oh, sorpresa!, así: «Más responsabilidad tiene el trotskismo occidental. Sí, el trotskismo. Buena parte de los neocon que estuvieron al mando tras el 11 S eran revolucionarios que habían bebido en los fundamentos de la IV Internacional. Luego pegaron el pendulazo, pero mantenían la impaciencia ante la historia en su propósito de utilizar el poder para instaurar los valores occidentales en el mundo. El American Enterprise Institute for Public Policy Research y el Project for the New American Century se convirtieron en sus plataformas. El vicepresidente Cheney les abrió la puerta a la Casa Blanca. Y alguno de ellos, como Richard Perle, llegó muy alto. Tan alto que fue el padre de la operación contra Sadam». Una constatación que, en cierto modo, avalaría nuestra hipótesis.

En realidad, antiguos trotskistas los encontramos un poco por todas partes: en la familia, el trabajo... incluso ¡en el Frente Nacional de Marine Le Pen! Nos referimos, por ejemplo, al ex-militante de Lucha Obrera y del NPA, sindicalista de la CGT y alcalde de Hayange por el FN, Fabien Engelmann. ¿Simple oportunista u otro espécimen moldeado en las barricadas trotskistas?

Tan particular “escuela” marxista-trotskista imprimiría a sus aventajados alumnos, decíamos, unas determinadas características temperamentales que, en Páginas calificaban, de manera muy delicada, como una compartida «impaciencia ante la historia». Diríamos, por nuestra parte, que se trataría, más bien, de una ortopraxis despegada de la realidad y devenida en un elitismo implacable; la experimentación social a máxima escala; un notable desprecio por la libertad y los derechos de personas y pueblos. Verdadero espíritu de secta, en suma, al servicio de los intereses de una oligarquía alejada de la gente real; ya lo sea a nivel local, nacional o universal.

Siempre han existido minorías, más o menos reconocibles, que disfrutan un tanto arbitrariamente -cuando no de modo tiránico- de los poderes reales; bien desde una plataforma sectaria, familiar, económica, o sencillamente seducidos por la erótica del poder. Como decía Giulio Andreotti: “el poder desgaste, pero mucho más el no tenerlo”; una máxima seguida a pie juntillas por arribistas de todos los colores y latitudes. En todo caso, lo más trascendente de esta “ley” histórica, no es tanto su denominación o autopercepción, como los métodos “discretos”, cuando no totalmente secretos, de los que se sirven esas minorías; y sobre todo sus nefastas consecuencias. Un estilo, un modo viciado de relación con los demás a los que manipular y dirigir.

Desde una perspectiva histórica, observamos que las diversas ideologías políticas -también desde las teorías conspirativas- vienen identificando al menos a grosso modo a esos supuestos “amos del mundo”; quienes moverían los hilos detrás del telón del teatro del mundo. Una modalidad de ello, la nominalmente franquista “conspiración rojo-judeo-masónico-separatista”, generó muchas risas; sobre todo muerto el viejo dictador en su cama. Pero, ¿es más risible esta categoría que la que se verbaliza en “la alta finanza internacional” y/o la “ideología neoliberal” a las que la extrema izquierda mundial atribuye todos los males del mundo? ¿No serán ambas, en cierto modo, dos aproximaciones, imperfectas y por ello deformadas, de esa fractura que divide a la humanidad?

Un ejemplo próximo de todo ello. PODEMOS señala acusatoriamente a esa supuestas minoría autócrata en “los poderosos”; y el Frente Nacional, en el país vecino, por mirar otra experiencia cercana, la señala como el “poder anónimo de las élites de Estrasburgo”. Pero, ¿no existe un terreno común entre ambas categorizaciones?

Lo que es evidente es que no existe una conspiración trotskista para dominar el mundo. Otra cosa es que sus irreductibles militantes enarbolen, todavía hoy y con juvenil entusiasmo, viejas banderas en empeños propios de los años treinta del siglo pasado. Y que, desengañados de sus antiguos ideales, algunos otros se vayan insertando -cualificados y gustosos- en esas elites que en un principio pretendieron derrocar. Unas minorías –tan exclusivas como inaccesibles para el común de los mortales- que viven al margen de no pocas leyes nacionales e internacionales: imponiendo sus designios a la inmensa mayoría, determinando sus valores, condiciones de vida y la manera de pensar. Si se llaman Club Bilderberger, Comisión Trilateral, NOM, la Troika o el Banco Mundial, ya no es tan importante. Y si entre ellos hay antiguos trotskistas, únicamente constituiría una anécdota ilustrativa de esa minoría autoproclamada en clase dirigente – muy “discreta”, eso sí- de una inmensa mayoría velis nolis. Con democracia formal o sin ella. Blanda o duramente.

¡Qué paradoja histórica! Los antiguos revolucionarios que pretendían asaltar los cielos… ¡al servicio de los todopoderosos! Y de ellos mismos.

 

http://latribunadelpaisvasco.com/not/1457/de-podemos-al-frente-nacional-quien-mueve-los-hilos-del-mundo-/

Hijos de Trotski, Gramsci y papá-Estado

Hijos de Trotski, Gramsci y papá-Estado

 

En el artículo anterior, «¿Frikis o bolcheviques?», nos hemos aproximado a la naturaleza del fenómeno electoral y social de la novedosa –o no tanto- PODEMOS, así como de la existencia de una organización de larga trayectoria, Izquierda Anticapitalista, determinante en su génesis, impulso y diseño táctico/estratégico.

En esta ocasión, finalizaremos nuestra aproximación abordando las siguientes cuestiones: una mínima reseña de algunos destacados militantes de IA implicados en la novedosa coalición izquierdista, referencias doctrinales de ambas entidades, y unas inevitables reflexiones en torno a las razones de su incuestionable éxito electoral e impacto social.

Algunos nombres significativos de Izquierda Anticapitalista

Volvamos a PODEMOS y a la presencia de las mujeres y hombres de Izquierda Anticapitalista en su génesis y dirección. Y lo haremos de un modo un tanto aleatorio: rastreando algo entre los nombres más reiterados en la sobreinformación que estamos sufriendo al respecto. La sorpresa se produce al comprobar que no ha sido necesaria una investigación sistemática, de la nomenclatura más conocida, para encontrar una presencia tan significativa y relevante.

Empezaremos por Jaime Pastor, uno de los firmantes del manifiesto de 14 de enero de 2014, e histórico dirigente y fundador en 1971 de la sección española de la Liga Comunista Revolucionaria. Es uno –o el mayor incluso- de los dirigentes supremos de Izquierda Anticapitalista.

El actor Alberto San Juan, otro de los firmantes del manifiesto fundacional, ha apoyado diversas iniciativas de IA, acudiendo como ponente a su Universidad de Verano y participando en actos de este grupo desde hace años; haciendo públicas, en diversas entrevistas, sus altas expectativas en Izquierda Anticapitalista.

Encontramos a otra dirigente de IA entre los primeros candidatos de PODEMOS, y ya europarlamentaria europea: la profesora, y antigua portavoz de la Marea Verde, Teresa Rodríguez.

Daniel Albarracín. De la Comisión de economistas de Izquierda Anticapitalista, forma parte del equipo humano más próximo a Pablo Iglesias.

Íñigo Errejón es otro de estos nuevos rostros mediático. Politólogo y redactor de Viento Sur, revista impresa de Izquierda Anticapitalista. Aunque joven, es un antiguo militante radical. Está circulando por las redes, últimamente, un vídeo en el que participa activamente en el escrache sufrido por Rosa Díez, el 22 de octubre de 2010, en su intento de impartir una conferencia en la Facultad de Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Por cierto, se observa a un modosito Pablo Iglesias, animando a los activistas, para sentarse, poco después, en una silla, discretamente, como si nada (véase: https://www.youtube.com/watch?v=O5WDdmXu9yk).

Y otro, de los militantes más destacados de IA aupados a la dirección de PODEMOS, es Miguel Urban. Candidato número 7 a Europa por la formación, en su reseña biográfica, inserta en la web de la coalición, se omite esa militancia en IA (véase: http://PODEMOS.info/candidatos/miguel-urban/). Activista estudiantil y social es autor, entre otros muchos textos, de uno muy significativo, publicado el 10 de febrero de 2014, titulado «Todo el poder para los Círculos». Por cierto, ¿no les recuerda éste nuevo al decisivo eslogan bolchevique de «todo el poder para los soviets»? (véase link: http://www.anticapitalistas.org/spip.php?article29407).

Juan Carlos Monedero. Al experto internacionalista y bolivariano, codiseñador del «Socialismo del Siglo XXI», también se le considera, según diversos foros izquierdistas, próximo a IA; si bien no hemos encontrado conexión orgánica expresa.

El zaragozano y prolífico profesor de filosofía Carlos Fernández Liria, además de ensayista que se atreve –y lo hace muy bien- con otras disciplinas, es uno de los referentes de diversos movimientos sociales de signo radical-progresista. Formó parte de la candidatura de Izquierda Anticapitalista a las Elecciones al Parlamento Europeo del año 2009. Ya en un artículo de 22 de enero pasado, publicado en Rebelion.org y reproducido en diversos medios, manifestó su apoyo a la filosofía, dinámica y oportunidad del entonces novísimo proyecto (véase: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=179786).

Por último, ya que hablamos de antiguos o actuales militantes trotskistas, y aunque en este caso no nos conste que milite expresamente en la coalición, ¿les suena un tal Jaume Roures? Efectivamente, nos referimos al magnate mediático que fundara La Sexta, Mediapro y el diario impreso (ahora, digital) Público. Casualidades de la vida…, otro viejo militante de la LCR que viene dando cancha a PODEMOS en sus medios próximos. Pero, en realidad, encontramos antiguos –o no tanto- trotskistas, en lugares muy dispares. Así, el prestigioso economista liberal Joaquín Trigo militó en la LCR en su momento. Años después, alcanzaría altos cargos directivos y docentes, entre otras prestigiosas entidades, en el Instituto de Estudios Económicos; llegando a ser patrono de FAES. Por su parte, el representante del ala liberal de CiU Antoni Fernández-Teixidó, militó en otra facción trotskista: la Liga Comunista (a secas, no confundir con la LCR). Todo ello, según relata Pepe Gutiérrez Álvarez en «El “caso Verstrynge” como pretexto» (véase: http://www.anticapitalistas.org/spip.php?article29621).

Por supuesto que todo el mundo puede cambiar, evolucionar, y no tiene por qué pedir perdón por ello, salvo actuaciones delictivas; aunque nos sigue sorprendiendo la capacidad de “mirar hacia otra parte” cuando se les menciona los genocidios practicados por los diversos regímenes comunistas experimentados brutalmente a lo largo del siglo XX en todo el mundo. Pero siempre nos quedará la duda de si entre los ex-trotskistas sucede lo que en otros ámbitos. Es el caso de la extrema derecha en la que se afirmaba: «quien fue escuadrista de joven lo seguirá siendo toda la vida». No afirmaremos tanto, pero parece, que quienes participaron en similares experiencias radicales, exteriorizan análogas actitudes: elitismo intelectual, capacidad de dirección, buenos contactos sociales, adaptación y maniobra, tendencia a la experimentación social…

Referencias ideológicas

Veamos unas pocas referencias doctrinales ilustrativas de la supuesta relación de ambas entidades.

De entrada, ¿cómo se autoconcibe Izquierda Alternativa? Del escrito «Quienes Somos», fechado el 3 de agosto de 2010, procede la siguiente cita que bien lo resume: «Las mujeres y los hombres de Izquierda Anticapitalista queremos relacionar los hilos rojo –que ha recorrido el siglo XX desde Petrogrado en 1917 a Barcelona en 1936, desde La Habana en 1959 a París en 1968, desde Managua en 1979 a Chiapas en 1994–, verde –que, frente a las catástrofes ambientales crecientes, como Harrisburg y Chernobil y el cambio climático, pretende redefinir nuestra forma de producir, consumir y vivir–, y violeta –que, no sólo cada 8 de marzo, sino también cotidianamente nos recuerda la necesidad de luchar contra el patriarcado y la opresión material y simbólica de las mujeres en cualquier parte del mundo–, y todos los colores de la revuelta que dibujamos los que estamos comprometidos con la lucha por otro mundo».

En el citado, ya se prefiguraban algunas de sus tácticas, actualmente ejecutadas por PODEMOS: «Desde Izquierda Anticapitalista sostenemos que la reconstrucción de la izquierda anticapitalista y de clase no se agota en el fortalecimiento y en la consolidación de las redes de activistas y los foros sociales. También hace falta construir un nuevo sujeto político con capacidad de tomar iniciativas políticas propias y que recoja las aspiraciones emancipatorias a menudo presentes en los movimientos sociales. Por eso, nos esforzamos por combinar la reconstrucción del movimiento obrero y el impulso de los movimientos sociales con la construcción de una alternativa anticapitalista que sea operativa tanto en la calle y como en las urnas. Creemos que es urgente levantar un proyecto que aporte una salida en positivo a las luchas, un programa coherente que desarrolle los contenidos que defendemos para el socialismo del siglo XXI y una estrategia revolucionaria realista que parta del análisis concreto de la situación concreta. En definitiva, no podemos quedarnos sólo en las luchas y en los noes. Hay que pasar a la propuesta, al qué queremos, a los síes que defendemos… Esta perspectiva se hace más urgente ante la deriva subalterna del social-liberalismo del PSOE de formaciones como IU o ICV-EUiA. Aun partiendo de unas fuerzas muy modestas, nuestro proyecto no se conforma con llegar a “los convencidos”, creemos que ha llegado el momento de levantar un proyecto anticapitalista y de clase que resulte útil y necesario para amplias capas sociales huérfanas de referente político y electoral. Una estrategia y un programa de ruptura con el capitalismo».

Y, respecto a su adscripción internacional, se reconoce que «Por ello, Izquierda Anticapitalista forma parte de la Cuarta Internacional, una organización nacida en los momentos más sombríos del siglo XX –en vísperas de la Segunda Guerra Mundial– con el objetivo de rescatar la legitimidad de la Revolución de Octubre y de no confundir el socialismo con la catástrofe política y moral del estalinismo. Hoy en día, gracias al resurgimiento masivo de prácticas y movimientos internacionalistas, la IV Internacional contribuye a articular una futura corriente internacional anticapitalista de masas, mediante iniciativas como la Conferencia de la Izquierda Anticapitalista Europea, en la que Izquierda Anticapitalista está plenamente involucrada» (véase: http://www.anticapitalistas.org/spip.php?rubrique18).

No piensen que esas referencias trotskistas son una línea roja infranqueable; de hecho muestran con orgullo su apertura a otras luchas de carácter “emancipador”, como el ecologismo, el feminismo, el internacionalismo, etc. Han aprendido nuevas disciplinas, han estudiado a otros autores, y se han puesto al día. En consecuencia y de manera muy sintética lo concretó Olga Rodríguez, en un artículo publicado el 28 de mayo titulado «Más allá de las siglas: Ir donde está la gente», en el que entre otras cosas muy interesantes, afirmaba que «No es casualidad que Antonio Gramsci sea referencia para algunos de los impulsores de PODEMOS. Como señaló Habermas, la cultura puede ser una poderosa herramienta inmovilizadora, y sus valores, el modo en que el orden se perpetúa. Dicho en palabras de Chomsky, la globalización extiende el control de una minoría privilegiada frente a una mayoría subordinada. La creación de una nueva hegemonía cultural -usando el término gramsciano- no podrá conquistarse a través de una organización política encerrada en sus sedes o en sus politburós, sino con iniciativas dispuestas a encontrarse con otros, a ser más movimiento social y menos partido político» (véase :http://www.eldiario.es/zonacritica/alla-siglas-gente_6_264633567.html).

Efectivamente: han aprendido, y mucho. La prueba es este grupo de profesores e intelectuales universitarios que han dado forma a PODEMOS y que, cada uno desde su experiencia (como asesores internacionalistas, burócratas universitarios, o apparátchik de partidos de izquierda o instituciones públicas) son actores de tan relevante figura gramsciana del “intelectual orgánico”; aquel que con su trabajo agitador en los centros de poder, genera el nuevo “sentido común”, modificando las conciencias que deben anteceder a todo cambio revolucionario.

Implicación de IA y PODEMOS

Pero, además de los diversos documentos, hitos, y agitadores ya mencionados hasta el momento, que muestran cierta implicación de IA en PODEMOS, destacaremos algunos puntos igualmente clarificadores de la «Declaración de Izquierda Anticapitalista: coyuntura y elecciones europeas», fechada el 5 de mayo de 2014.

«Punto 10. Ante esta situación de bloqueo institucional y agudización de la miseria, las y los militantes de Izquierda Anticapitalista junto a otros activistas e intelectuales de la izquierda participamos en el lanzamiento de PODEMOS como un espacio político que, continuando con el trazado que inició el 15M, consiguiera agrupar a l@s que sufren la crisis utilizando la ventana de oportunidad que abren las elecciones europeas. PODEMOS ha permitido abrir un proceso que ha ilusionado a miles de personas, iniciando un proceso de auto-organización popular desde abajo que tiene su expresión en los círculos PODEMOS. A los actos de PODEMOS acuden cientos de personas hartas de la política tradicional. Estos hechos han demostrado que mucha de la gente que se moviliza y expresa contra las políticas de recortes busca un espacio plural y abierto a todo el mundo para luchar, también en el terreno electoral, por una democracia real al servicio de l@s de abajo.

Punto 11. PODEMOS tiene muchos retos por delante, es un proyecto vivo, con mucho potencial que desarrollar. No es un proyecto acabado, sino que es un movimiento ciudadano que acaba de nacer. Ha sido capaz de poner encima de la mesa la necesidad de combinar el terreno electoral y la conquista de espacios en los medios de comunicación de masas desde los cuales visibilizar las alternativas al régimen. Las elecciones europeas son la primera batalla importante para estabilizar el movimiento más allá del impulso inicial. Estar en el parlamento europeo sería una oportunidad para llegar a sectores cada vez más amplios de la sociedad».

«Punto 15: El 25M estamos ante una oportunidad única para abrir un espacio electoral al margen de los partidos tradicionales y ser un “caballo de troya” en sus instituciones. PODEMOS abre la oportunidad de convertir la desafección, el descontento y el cabreo en un voto ilusionante y en auto-organización. Un voto rupturista, diferente, que sirva de estimulo para seguir construyendo desde abajo y a la izquierda. Por eso, pedimos el voto para PODEMOS, para tener voces en las instituciones al servicio de los y las de abajo».

Para todo el texto, véase: http://www.anticapitalistas.org/spip.php?article29654.

Ya conocidos los resultados de las elecciones del 25 de mayo, IA hizo público un comunicado el 28/05/14 en el que valoraba los resultados en su conjunto y el de PODEMOS, en particular, así: «El repliegue nacional y el fantasma del fascismo vuelven a aparecer en Europa. Es urgente poner en primer plano la solidaridad internacionalista y el combate contra las fuerzas antidemocráticas engendradas por las políticas neoliberales». Tras esa invocación a tácticas que recuerdan a los frentes antifascistas de los años treinta del pasado siglo, se reafirma en su principal objetivo: «Tenemos que desalojarlos para siempre [al PP y al PSOE, N del A], no darles aire en ningún momento, ni a ellos ni a sus copias como UPyD. Es el momento de pasar a la ofensiva». Respecto a la nueva fuerza de izquierda, la valoran afirmando que «PODEMOS es esa herramienta para acabar con los partidos del régimen y las políticas de la austeridad y la miseria. Las razones por las que participamos en el lanzamiento de este espacio se han visto confirmadas en la práctica. Existe una mayoría de trabajadores y trabajadoras, de precarias, de mujeres, de gente indignada que quiere cambiarlo todo. PODEMOS ha sido ese espacio de unidad popular, flexible y abierto a la auto-organización desde abajo. El éxito es innegable: la combinación entre una figura como Pablo Iglesias y la senda abierta por la marea 15M abren múltiples posibilidades. Toca fortalecer los círculos, impulsar mecanismos democráticos de base, arraigar en los territorios, vincularse a las luchas, estar día a día con todas aquellas personas que sufren la crisis».

Cara al futuro inmediato, IA propone nuevas alianzas: «El proceso no está cerrado: se ha abierto un proceso constituyente de unidad popular, nos faltan aún muchos activistas de los movimientos sociales, del 15M, de la izquierda política, las que se oponen a los desahucios, a las políticas de austeridad, y en definitiva, toda persona que quiera trabajar por una sociedad en la que los intereses y la vida de las personas estén por encima de los de los poderes financieros. Toca avanzar hacia un frente amplio contra la austeridad y los partidos del régimen, donde lo prioritario sea sumar y organizar a cada vez más personas desde abajo, en todos los rincones, toca estar en todas partes. Lo queremos todo y lo queremos pronto». Y, por último, asume su papel en la configuración de la coalición, por lo que «Estamos muy orgullos@s de haber participado en el lanzamiento inicial de PODEMOS, pero estamos mucho más contentos de que haya sido la ciudadanía la que haya hecho suya su propuesta. La experiencia de trabajar en común con gente diversa, en un espacio plural y de confluencia, no ha hecho más que empezar» (véase: http://anticapitalistas.org/spip.php?article29731). Un “proceso de unidad popular” revigorizado, paradójicamente, con la situación provocada por la inesperada abdicación de Juan Carlos I y el debate abierto sobre monarquía/república que prácticamente se ha apropiado PODEMOS con la inestimable colaboración de Cintora y otros colegas periodistas.

En un texto de 2 de febrero de 2014, el economista y sociólogo Daniel Albarracín, miembro de Comisiones Obreras y militante de Izquierda Anticapitalista, resumía de manera magistral la táctica leninista de lucha por el poder, su modelo de vanguardia revolucionaria, con palabras algo más modernas; asumido tanto por IA y PODEMOS: «Un liderazgo colectivo que dialoga permanentemente con los de abajo. La lealtad al pueblo y los Círculos como cimiento» (de «PODEMOS: una odisea colectiva», véase: http://www.anticapitalistas.org/spip.php?article29384). La imbricación táctica y organizativa es mutua y total, pues.

Razones de su éxito

Para tratar de comprender la naturaleza última de este fenómeno sociopolítico -aunque la avalancha informativa mantiene a PODEMOS como si fuera la única alternativa al deplorable estado actual de cosas- es inevitable mencionar, al menos, los factores que, además del potencial propio de la coalición, han facilitado este incuestionable éxito.

En primer lugar, de no existir un caldo de cultivo propicio, no habría podido eclosionar: el campo estaba sembrado. La tremenda crisis económica; una corrupción muy extendida y que en el caso de los partidos políticos del sistema ha evidenciado dramáticamente su degeneración en contraste con el estado de necesidad de millones de españoles; la crisis de legitimidad de las instituciones públicas más relevantes; la desarticulación territorial del Estado español; la ilusionante ofensiva nacionalista. Todo ello exigía una respuesta intelectual y activista que no se vislumbraba… hasta que llegó PODEMOS.

Integrada por politólogos, más que procedentes de otras disciplinas, han configurado un equipo de trabajo pequeño, cohesionado, entregado a la causa, con múltiples conexiones sociales. Pero, en contra de lo que afirman, hay que señalar que cuentan con experiencias políticas previas. Efectivamente, en su mayoría no son concejales o parlamentarios. Pera llevan años trabajando en otros ámbitos sociales e intelectuales; y recordemos que, conforme el tan mencionado dogma izquierdista, “todo es política”.

Tercer factor. El empleo de un lenguaje actual, sencillo, cercano, comprensible, demagógico incluso, que bien empleado –y pensado más que nada para su difusión por las redes sociales- ha impactado eficazmente entre sectores juveniles y de afectados por la crisis; además de estratos del funcionariado y de la clase media universitaria. Han sustituido algunas de sus expresiones clásicas: lucha de clases, por temor de la mayoría a los poderosos; tampoco quieren eliminar a la burguesía, pues aspiran a consumir y vivir como burgueses. Ni se remiten a la Rusia soviética o a la China de Mao; lo más, al socialismo bolivariano a aplicar en Europa (¿qué es eso?). Nuevos lemas, viejos rencores. Círculos, en lugar de soviets. Democracia, en lugar de dictadura del proletariado.

Ciertamente, este programa populista, en situaciones “normales”, no gozaría de ninguna relevancia, pero concurre otra circunstancia: la ausencia generalizada de un sentido crítico ante la realidad; además de una falta de cultura política. Es sorprendente, creemos, que los universitarios “mejor formados de la historia de España”, tan críticos ellos con la familia, la Iglesia, el Estado, y cualquier forma de autoridad, no sean capaces de someter al tamiz de la crítica un programa tan simplista, inoperante y demagógico. Acaso este fenómeno sea paralelo a que muchos sean capaces de “comerse” sin rechistar siquiera, las pastillas de colorines y dibujitos que les ofrecen en un aparcamiento, cercano a “botellón” o en los baños de una discoteca, bajo la promesa de que “te podrán bien”, “disfrutarás más del sexo”, etc. A saber qué basuras “se meten” de manera tan irresponsable e irracional. Existe, pues, un problema educativo gravísimo de alcance antropológico. Otro fracaso del sistema actual; que desde PODEMOS presentan como “las grietas de la pared del régimen actual” (¿no les recuerda a las tan mencionadas en los años de la Transición “contradicciones del sistema”?).

Cuarto y decisivo factor: acceso a los medios de comunicación de masas. Afirman que apenas han gastado 300.000 euros en la campaña: no es correcto. Si se tradujera en dinero efectivo los espacios que han disfrutado en Cuatro y La Sexta, nunca habrían podido abordar semejante desembolso. Y de no ser por Jesús Cintora, además de los jerarcas mediáticos que les dieron cancha en sus televisiones, no encontraríamos a PODEMOS hasta en la sopa.

Habiendo experimentado en Hispan TV (la televisión iraní en la que no consta que Pablo Iglesias destacara por su oposición a la obligatoriedad del velo de las mujeres, la mutilación genital o la libertad religiosa de los no musulmanes) y en el programa La Tuerka (de Público TV, el diario que fundara Jaume Roures), se han servido de amistades y simpatías para hacerse un hueco y convertirse en polemistas de referencia: no tanto por méritos propios, como por la ausencia de otro pensamiento intelectual consistente alternativo en la etapa de crisis que vivimos.

Si en los años 20 y 30 del siglo pasado, intelectuales como Ortega fueron la referencia moral de millones de españoles, los de PODEMOS han ocupado el vacío existente hoy. No había alternativa: se han erigido audazmente en tal (en un “momento leninista”, que diría el “modesto portavoz” Pablo Iglesias) y han cumplido sobradamente con su papel; conscientes de su relevancia conforme el esquema gramsciano.

Resumen

No es cierto que sean “nuevos” en política. Ni es cierto que impulsen un proceso “abierto”. Tampoco lo es que únicamente hayan empleado 300.000 euros en su financiación: es un simplismo, pues se han servido de otros recursos de altísimo valor mediático y social.

Trataremos de concluir el presente texto con un pequeño resumen de lo que, para nosotros, y en base a los datos que someramente hemos reproducido hasta aquí, constituye la naturaleza de PODEMOS. Se trata de un movimiento socio-político nominalmente asambleario y abierto, dirigido por un equipo de voluntad leninista y educación gramsciana, de raíces trotskistas y alimentado por el pensamiento post-marxista (inclusive, la ideología de género), que pretende un cambio revolucionario en España que salve las conquistas individualistas de carácter burgués, con la pretensión última de la sustitución del capitalismo por una indeterminada democracia socialista de nuevo cuño, en el marco del universalismo antiglobalizador.

 

http://latribunadelpaisvasco.com/not/1389/-podemos-hijos-de-trotski-gramsci-y-papa-estado-y-2-

 

Un texto fundamental para comprender al Frente Nacional de Marine Le Pen

Un texto fundamental para comprender al Frente Nacional de Marine Le Pen

El ascenso electoral del Frente Nacional de Marine Le Pen, en la vecina Francia, ha supuesto un verdadero terremoto continental.

 

Descalificado como populismo, al igual que otras formaciones tan dispares como los neonazis de Amanecer Dorado (de Grecia) o los trotskistas ibéricos de Podemos, su naturaleza no se presenta tan simple como apuntan sus detractores.

 

Para tratar de comprender un poco su naturaleza política y los ingredientes doctrinales de los que se viene nutriendo, presentamos al lector un documento del máximo interés.

 

En el marco de las pasadas elecciones europeas, circuló por Francia, un documento anónimo, atribuido a un antiguo dirigente del Frente Nacional, en el que se denunciaba una supuesta deriva ideológica del mismo; especialmente en lo que respecta al derecho a la vida y el matrimonio.

 

El documento lo difundió Force Vie, una coalición electoral nacida al calor de las numerosas manifestaciones realizadas en Francia, a lo largo de los últimos años, en contra de la legalización de los matrimonios homosexuales y otras iniciativas legales en esa línea.

 

Apoyada por el pequeño Partido Cristiano Demócrata, que cuenta con algunos cargos electos y en otras ocasiones en la órbita de la UMP, Force Vie, al igual que Impulso Social en España, trató de movilizar al electorado católico y pro-vida. Apenas cosechó un 0,5 % de los votos emitidos.

 

Pese a esa finalidad electoral tan precisa, el documento es lo suficientemente ilustrativo como para tratar de comprender la coexistencia de varias “almas” en el Frente Nacional: la católica tradicional, al parecer, bastante desplazada, la “pagana”, y la procedente de los “conversos” de la extrema izquierda.

 

Que el lector saque sus propias conclusiones.

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

 

 

Para el 25 de mayo de 2014

En Francia

Asunto: Carta abierta a un joven católico tentado por el voto al Frente Nacional

 

Querido joven, amigo mío:

Todo en nuestro país te inquieta y te exaspera: la decadencia de nuestra escuela, el paro que afecta a un joven activo de cada cinco, la explosión de la delincuencia, una inmigración sin control que te lleva a veces a sentirte extranjero en tu propio país. Sobre todo, te rebelas ante la destrucción de los valores de nuestra civilización: el respeto de la vida y la familia. Esta rebeldía te ha llevado manifestarte durante meses contra “el matrimonio homosexual”. El sectarismo de la izquierda que ha impuesto su ley, pero también la pusilanimidad de una cierta derecha, hoy te han dejado desamparado. Algunos de tus contemporáneos están tentados por la expatriación. Tú piensas que debes luchar en tu país. Pero, ante una izquierda cuya única ambición es transformar al hombre en una máquina de consumo y producción, sin familia, sin patria y sin alma, la UMP [Unión para un Movimiento Popular, principal partido de la derecha francesa “clásica”] aparece sin consistencia, todavía atrapada el conformismo “bobo” [burgués- bohemio].

 

Entonces ¿Por qué no probar el Frente Nacional en las próximas elecciones? No habiendo ejercido nunca sus responsabilidades, esos dirigentes no tendrían ninguna respecto a la situación actual. Por otra parte, el FN de Marine Le Pen no sería ya el partido de su padre que, como afirmaban tus padres, acogía a los racistas y a los paganos. Desembarazado de estas escorias, ¿no sería éste el único gran partido que defiende los valores cristianos?

 

Pero no es así. Su “diabolización” es una operación de los grandes medios de comunicación por razones varias (incompetencia o pereza de algunos periodistas, táctica para hacer subir al FN a costa de la derecha…). En realidad, el FN de la hija es un partido todavía más alejado del cristianismo que el partido del padre. Las exclusiones, muy mediatizadas, de unos cuantos impresentables, no deben ocultar tres fenómenos:

- La señora Le Pen ha retirado del programa las posiciones susceptibles de seducir a un católico.

- Ella ha promovido a los especialistas surgidos de la extrema derecha pagana y anticristiana.

- Sus nuevos miembros venidos de la izquierda anticlerical han impuesto su visión materialista de la sociedad y su concepción jacobina de un Estado omnipotente.

 

Marine Le Pen ha descristianizado el programa del FN

 

El 21 de abril de 2002, cuando Jean-Marie Le Pen había llegado a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, el programa del FN proponía:

- La sustitución de las leyes del aborto por una legislación que favoreciera la acogida de la vida.

- La retirada del PACS [Pacto Civil de Solidaridad. Contrato entre dos personas mayores de edad, de igual o distinto sexo, para organizar su vida común. N de la T] instituido por la izquierda en 1999.

- La creación del cheque escolar, que garantizaría a los padres la libre elección de la escuela de sus hijos.

 

Estas propuestas, ¿eran sinceras o, por el contrario, estaban destinadas únicamente a seducir al electorado católico? Algunas de ellas, a falta de una reflexión profunda sobre su puesta en marcha, podían aparecer como una utopía en una sociedad tan secularizada como la nuestra. Su principal debilidad sin embargo residía en la cohabitación en el seno del FN de católicos sinceros con paganos ferozmente opuestos al mensaje evangélico.

 

Marine Le Pen ha eliminado esta ambigüedad. Favorable al mantenimiento de todas las leyes sobre el aborto, el FN quiere incluso “un PACS mejorado”, según la expresión de su vicepresidente, Señor Philippot. En cuanto a la enseñanza, la Señora Le Pen se une a la izquierda más anticlerical: su programa presidencial en 2012 no mencionaba una sola vez la libertad escolar, sino que afirmaba: “La escuela es un servicio orgánico de la República. (…) ésta instruye al ciudadano, capaz de pensar por sí mismo (…). La preparación para la ciudadanía es otro reto. Ésta debe ser infundida desde la escuela maternal (…) por medio de una educación cívica elemental y por la formación en la moral republicana”. Estas líneas confirman la declaración del antiguo ministro socialista de la educación nacional, Vincent Peillon, en septiembre de 2013: “El objetivo de la moral laica es permitir a cada alumno el emanciparse, ya que el punto de partida de la laicidad es el respeto absoluto de la libertad de conciencia. Para dar la libertad de elección, hay que ser capaz de arrancar del alumno todos los determinismos, familiar, étnico, social, intelectual, para después elegir.”

 

Esta ruptura, ¿está motivada por el interés electoral de atraer los apoyos de la izquierda? Quizás. Algunos medios de comunicación han pretendido también que esta evolución, ilustrada por el rechazo de la Señora Le Pen a participar en las manifestaciones contra la ley Taubira [Que legalizó los llamados matrimonios homosexuales, provocando sucesivas manifestaciones masivas en su contra. N de la T], estaba dictada por un “lobby homosexual” que habría alcanzado los puestos clave del FN. Estas polémicas sobre las costumbres de los dirigentes del FN tienen poco interés. Esta conversión a los valores de la izquierda materialista y laica es el resultado de la promoción a la cabeza del FN de la extrema derecha pagana y de una cierta izquierda anticlerical.

 

La promoción de la extrema derecha pagana

 

Hasta finales de los años 90, dos corrientes de pensamiento opuestas cohabitaban en el seno del FN. La primera, representada entonces por el presidente de Cristiandad-Solidaridad, Bernard Antony, había surgido del nacionalismo tradicional, teorizado por Maurice Barrès y por Charles Maurras; oponiendo una Francia católica y latina a una Alemania protestante. Esta visión del mundo puede hoy parecer anticuada. Sin embargo, su patriotismo y su adhesión a los valores tradicionales de nuestra civilización la unían al universo mental de la derecha francesa clásica. No es lo mismo para la otra corriente ideológica, llamada a propósito “Nueva Derecha”. Su ideología, tampoco  “nueva”, como ni siquiera de “derecha”, formulada a partir de los años 60 por Alain de Benoist, surge principalmente de pensadores alemanes de los siglos XIX y XX: Hegel, Nietzsche, Heidegger y Carl Schmitt. Con la nostalgia de aquella Francia hija mayor de la Iglesia, sus ideólogos oponen el mito de una Europa “imperial”, blanca y pagana, que habría sido destruida por el cristianismo, calificado de “religión del desierto” a causa de sus orígenes judíos.

 

Esta ideología, marginada tras la escisión del Frente Nacional, en 1998, de su antiguo dirigente Bruno Mégret, ha resurgido a partir de 2005 por medio de madame Le Pen. Tres personalidades ilustran esta evolución que coincide con la marcha de la mayoría de los católicos llamados “tradicionalistas”.

 

El primero, el Señor Bouchet, es un ejemplo del doble lenguaje de la Señora Le Pen y de la complacencia al respecto de los medios de comunicación. Estos mediatizan fuertemente las expulsiones del FN, de aquellos oscuros miembros, diciendo torpemente en voz alta lo que piensan algunos de sus dirigentes. Curiosamente, no se detienen en los textos más chocantes, pero pensados, del Señor Bouchet; cabeza de lista de FN en Nantes. En el portal de internet Vox-NR, que él había fundado, este “nacionalista revolucionario” llegado al FN en 2008 para, según afirmaba, apoyar a la Señora Le Pen, expresa su nostalgia por los años 40 del siglo pasado, su admiración por el terrorista Carlos y, sobre todo, su odio al cristianismo. “Cualquiera que sea su color o su origen, ya sé que no será mi Papa; como no lo era Juan Pablo II”, escribía a propósito de la elección en 2005 de Benedicto XVI. Director en su día de la revista Lutte du Peuple [Lucha del Pueblo],  había escrito también con motivo de la visita a Francia en 1995 de Juan Pablo II: “No a la secta papal. Exijamos que nuestro nombre sea sacado de los registros del bautismo”.

 

Los señores Péninque y Chatillon, antiguos dirigentes del GUD [Grupo de Unión y Defensa, organización clásica de la extrema derecha universitaria francesa. N de la T] reconvertidos con éxito a los negocios, juegan ante la Señora Le Pen un rol mucho más importante; a la vez financiero y político. Philippe Péninque, el abogado que había abierto en Suiza la cuenta bancaria de Cahuzac [reciente escándalo financiero que implica supuestamente a dirigentes políticos franceses de derecha e izquierda. N de la T], ha sido encargado de la reestructuración financiera del FN tras el fracaso de las legislativas de 2007. Ha sido también el artesano del viraje estratégico a la izquierda del FN. Frédéric Chatillon es, desde la elección presidencial de 2012, el principal suministrador de las campañas electorales del FN. Uno de sus brazos derechos, Axel Lousteau, ha sido el tesorero fundador del micropartido Jeanne [formación que, sin afiliados, es más una especie de organización encargada del material, incluso informático, empleado en las campañas por el FN. Se le ha acusado de ser un “estado dentro del partido”. N de la T] que financia las campañas de la Señora Le Pen.

 

La adopción de los viejos valores de la izquierda anticlerical

 

A estos técnicos que ella ha favorecido, la Señora Le Pen ha añadido personalidades reclutadas en la izquierda anticlerical, como el abogado Gilbert Collard, el antiguo sindicalista trotskista Fabien Engelmann, o el enarca [antiguo alumno de la elitista Escuela Nacional de Administración, ENA. N de la T] Florian Philippot. Este último, responsable en 2002 de los “estudiantes chevénementistes” [partidarios del político Jean-Pierre Chevènement, quien evolucionara de izquierda a derecha y fundara diversas agrupaciones de cierta relevancia años atrás. N de la T], convertido en el número dos del partido, encarna el viraje tecnocrático y a la izquierda del Frente Nacional. Reduciendo, como el resto de la clase política, al hombre a su dimensión de consumidor y de productor, estima también que la crisis actual no es moral, sino solamente económica, y que los franceses tienen únicamente preocupaciones materiales. Habiendo guardado sin embargo su ADN “extremista”, el FN de la Sra. Le Pen se distingue de la UMP y del PS por mayores dosis de demagogia, que le han ha llevado a concebirse como el guardián intransigente del Estado jacobino providente, del retiro a los 65 años y de las 35 horas.

 

Esta visión economista de la sociedad le ha llevado a cometer un contrasentido ante las manifestaciones contra la ley Taubira. La Señora Le Pen ha pretendido que el debate sobre el matrimonio homosexual y la filiación, es un tema menor, “un señuelo, para no hablar de los problemas económicos y sociales del país”. ¡Al contrario! Las promesas económicas y sociales del candidato Hollande durante la campaña presidencial eran el verdadero señuelo destinado a imponer, una vez elegido, la revolución sin precedentes de la destrucción del matrimonio, de la paternidad y de la filiación. Por otra parte, la contratación de 60.000 funcionarios en la educación nacional, y el del matrimonio homosexual, son los únicos compromisos electorales que ha mantenido.

 

 

Además, bajo pretexto de luchar contra el islamismo, la Sra. Le Pen ha ido a buscar, en los graneros de la IIIª República, los oropeles del laicismo, muy eficaces hace un siglo contra la Iglesia Católica, pero completamente inoperantes, e incluso contraproducentes, ante el Islam. Contribuyendo a la descristianización de nuestro país, los laicistas han preparado el terreno a los islamistas.

 

Si los técnicos procedentes de la vieja derecha pagana hacen, en el interior del FN, buenas migas con los nuevos miembros de la vieja izquierda anticlerical, es porque comparten el mismo odio por los valores cristianos y la misma fascinación por un Estado, omnipotente, que aplasta a los cuerpos intermedios naturales y, especialmente, a las familias.

 

Tú  que has sabido levantarte, sé de nuevo lúcido y valiente

 

Militantes de la Manif Para Todos o de la Primavera Francesa, Cuidadores o “Madres-cuidadoras”, Centinelas o del Camping Para Todos, peregrinos de Chartres o de Santiago de Compostela [multitudinarias movilizaciones, de variada motivación y de base católica, realizadas en los últimos años en Francia. N de la T], ¡no os hagáis ilusiones!  Ocho de diez alcaldes FN elegidos este año han rechazado firmar la Carta de la Manif Para Todos. Preguntado por RTL, sobre la aplicación de la ley Taubira, el nuevo alcalde FN de Hénin-Beaumont, Steeve Briols, respondía: “No veo por qué las parejas homosexuales no puedan casarse”, reafirmando así la línea del partido fijada por Florian Philippot, quien había recalcado, el 7 de octubre de 2013, su oposición a toda forma de cláusula de objeción. Será lo mismo en el Parlamento Europeo. Para obtener las ventajas de un grupo parlamentario, la Señora Le Pen se ha aliado con el PVV [Partido por la Libertad, formación populista holandesa en alza. N de la T] del holandés Geert Wilders. Partidario del matrimonio homosexual, Geert Wilders ha llegado incluso a votar con la izquierda en 2011, en los Países Bajos, la anulación de la ley que permitía a los funcionarios municipales, opuestos al matrimonio homosexual, ejercer su derecho a la objeción de conciencia y, por tanto, a no celebrar estos matrimonios. Adoptada por 84 votos contra 58, el voto de los diputados del PVV ha sido decisivo.

 

El FN no es una alternativa al sistema actual más, que lo sean la UMP o el PS. Para romper con éste, debemos tomar otra vía. Nuestro país y todos los otros países de Europa sufren, por supuesto, el paro, la inseguridad y la inmigración. Pero el mayor mal que presentan es el inoculado por lo que Juan Pablo II llamaba “la Cultura de la muerte”. Contra este mal, que mata a nuestros hijos, nuestros enfermos, nuestros ancianos, desespera a nuestra juventud, destruye a nuestras familias, transforma nuestro continente en un vasto cementerio, el único que cada año cuenta con más muertes que nacimientos,  los pactos de estabilidad económica, los planes de salvación del euro o de salida del euro… serán, como mucho, paliativos.

 

Necesitamos retomar el camino de la Vida: muchos, tu y yo. Y para esto, franceses y europeos, seguir los pasos de los santos que han construido la Europa cristiana.

 

Al depositar tu papeleta este domingo, no olvides lo que te hace estremecer, resistir, quizá incluso sublevarte: el deseo de la verdad, la defensa de lo verdadero. Sé conforme a tus combates de ayer, vete hasta el final y vota lo que te dice tu convicción, con Fuerza, con Vida.

 

Esta papeleta no es un juego: es el porvenir, el tuyo y el de los que vienen detrás de ti y gracias a ti, quizá tus propios hijos. Gracias, querido joven.

 

Un antiguo técnico del FN

 

(Traducción de Maite Vaquero)

Link: http://latribunadelpaisvasco.com/not/1381/un-texto-fundamental-para-comprender-al-frente-nacional-de-marine-le-pen/

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