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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Un texto fundamental para comprender al Frente Nacional de Marine Le Pen

Un texto fundamental para comprender al Frente Nacional de Marine Le Pen

El ascenso electoral del Frente Nacional de Marine Le Pen, en la vecina Francia, ha supuesto un verdadero terremoto continental.

 

Descalificado como populismo, al igual que otras formaciones tan dispares como los neonazis de Amanecer Dorado (de Grecia) o los trotskistas ibéricos de Podemos, su naturaleza no se presenta tan simple como apuntan sus detractores.

 

Para tratar de comprender un poco su naturaleza política y los ingredientes doctrinales de los que se viene nutriendo, presentamos al lector un documento del máximo interés.

 

En el marco de las pasadas elecciones europeas, circuló por Francia, un documento anónimo, atribuido a un antiguo dirigente del Frente Nacional, en el que se denunciaba una supuesta deriva ideológica del mismo; especialmente en lo que respecta al derecho a la vida y el matrimonio.

 

El documento lo difundió Force Vie, una coalición electoral nacida al calor de las numerosas manifestaciones realizadas en Francia, a lo largo de los últimos años, en contra de la legalización de los matrimonios homosexuales y otras iniciativas legales en esa línea.

 

Apoyada por el pequeño Partido Cristiano Demócrata, que cuenta con algunos cargos electos y en otras ocasiones en la órbita de la UMP, Force Vie, al igual que Impulso Social en España, trató de movilizar al electorado católico y pro-vida. Apenas cosechó un 0,5 % de los votos emitidos.

 

Pese a esa finalidad electoral tan precisa, el documento es lo suficientemente ilustrativo como para tratar de comprender la coexistencia de varias “almas” en el Frente Nacional: la católica tradicional, al parecer, bastante desplazada, la “pagana”, y la procedente de los “conversos” de la extrema izquierda.

 

Que el lector saque sus propias conclusiones.

 

Fernando José Vaquero Oroquieta

 

 

Para el 25 de mayo de 2014

En Francia

Asunto: Carta abierta a un joven católico tentado por el voto al Frente Nacional

 

Querido joven, amigo mío:

Todo en nuestro país te inquieta y te exaspera: la decadencia de nuestra escuela, el paro que afecta a un joven activo de cada cinco, la explosión de la delincuencia, una inmigración sin control que te lleva a veces a sentirte extranjero en tu propio país. Sobre todo, te rebelas ante la destrucción de los valores de nuestra civilización: el respeto de la vida y la familia. Esta rebeldía te ha llevado manifestarte durante meses contra “el matrimonio homosexual”. El sectarismo de la izquierda que ha impuesto su ley, pero también la pusilanimidad de una cierta derecha, hoy te han dejado desamparado. Algunos de tus contemporáneos están tentados por la expatriación. Tú piensas que debes luchar en tu país. Pero, ante una izquierda cuya única ambición es transformar al hombre en una máquina de consumo y producción, sin familia, sin patria y sin alma, la UMP [Unión para un Movimiento Popular, principal partido de la derecha francesa “clásica”] aparece sin consistencia, todavía atrapada el conformismo “bobo” [burgués- bohemio].

 

Entonces ¿Por qué no probar el Frente Nacional en las próximas elecciones? No habiendo ejercido nunca sus responsabilidades, esos dirigentes no tendrían ninguna respecto a la situación actual. Por otra parte, el FN de Marine Le Pen no sería ya el partido de su padre que, como afirmaban tus padres, acogía a los racistas y a los paganos. Desembarazado de estas escorias, ¿no sería éste el único gran partido que defiende los valores cristianos?

 

Pero no es así. Su “diabolización” es una operación de los grandes medios de comunicación por razones varias (incompetencia o pereza de algunos periodistas, táctica para hacer subir al FN a costa de la derecha…). En realidad, el FN de la hija es un partido todavía más alejado del cristianismo que el partido del padre. Las exclusiones, muy mediatizadas, de unos cuantos impresentables, no deben ocultar tres fenómenos:

- La señora Le Pen ha retirado del programa las posiciones susceptibles de seducir a un católico.

- Ella ha promovido a los especialistas surgidos de la extrema derecha pagana y anticristiana.

- Sus nuevos miembros venidos de la izquierda anticlerical han impuesto su visión materialista de la sociedad y su concepción jacobina de un Estado omnipotente.

 

Marine Le Pen ha descristianizado el programa del FN

 

El 21 de abril de 2002, cuando Jean-Marie Le Pen había llegado a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, el programa del FN proponía:

- La sustitución de las leyes del aborto por una legislación que favoreciera la acogida de la vida.

- La retirada del PACS [Pacto Civil de Solidaridad. Contrato entre dos personas mayores de edad, de igual o distinto sexo, para organizar su vida común. N de la T] instituido por la izquierda en 1999.

- La creación del cheque escolar, que garantizaría a los padres la libre elección de la escuela de sus hijos.

 

Estas propuestas, ¿eran sinceras o, por el contrario, estaban destinadas únicamente a seducir al electorado católico? Algunas de ellas, a falta de una reflexión profunda sobre su puesta en marcha, podían aparecer como una utopía en una sociedad tan secularizada como la nuestra. Su principal debilidad sin embargo residía en la cohabitación en el seno del FN de católicos sinceros con paganos ferozmente opuestos al mensaje evangélico.

 

Marine Le Pen ha eliminado esta ambigüedad. Favorable al mantenimiento de todas las leyes sobre el aborto, el FN quiere incluso “un PACS mejorado”, según la expresión de su vicepresidente, Señor Philippot. En cuanto a la enseñanza, la Señora Le Pen se une a la izquierda más anticlerical: su programa presidencial en 2012 no mencionaba una sola vez la libertad escolar, sino que afirmaba: “La escuela es un servicio orgánico de la República. (…) ésta instruye al ciudadano, capaz de pensar por sí mismo (…). La preparación para la ciudadanía es otro reto. Ésta debe ser infundida desde la escuela maternal (…) por medio de una educación cívica elemental y por la formación en la moral republicana”. Estas líneas confirman la declaración del antiguo ministro socialista de la educación nacional, Vincent Peillon, en septiembre de 2013: “El objetivo de la moral laica es permitir a cada alumno el emanciparse, ya que el punto de partida de la laicidad es el respeto absoluto de la libertad de conciencia. Para dar la libertad de elección, hay que ser capaz de arrancar del alumno todos los determinismos, familiar, étnico, social, intelectual, para después elegir.”

 

Esta ruptura, ¿está motivada por el interés electoral de atraer los apoyos de la izquierda? Quizás. Algunos medios de comunicación han pretendido también que esta evolución, ilustrada por el rechazo de la Señora Le Pen a participar en las manifestaciones contra la ley Taubira [Que legalizó los llamados matrimonios homosexuales, provocando sucesivas manifestaciones masivas en su contra. N de la T], estaba dictada por un “lobby homosexual” que habría alcanzado los puestos clave del FN. Estas polémicas sobre las costumbres de los dirigentes del FN tienen poco interés. Esta conversión a los valores de la izquierda materialista y laica es el resultado de la promoción a la cabeza del FN de la extrema derecha pagana y de una cierta izquierda anticlerical.

 

La promoción de la extrema derecha pagana

 

Hasta finales de los años 90, dos corrientes de pensamiento opuestas cohabitaban en el seno del FN. La primera, representada entonces por el presidente de Cristiandad-Solidaridad, Bernard Antony, había surgido del nacionalismo tradicional, teorizado por Maurice Barrès y por Charles Maurras; oponiendo una Francia católica y latina a una Alemania protestante. Esta visión del mundo puede hoy parecer anticuada. Sin embargo, su patriotismo y su adhesión a los valores tradicionales de nuestra civilización la unían al universo mental de la derecha francesa clásica. No es lo mismo para la otra corriente ideológica, llamada a propósito “Nueva Derecha”. Su ideología, tampoco  “nueva”, como ni siquiera de “derecha”, formulada a partir de los años 60 por Alain de Benoist, surge principalmente de pensadores alemanes de los siglos XIX y XX: Hegel, Nietzsche, Heidegger y Carl Schmitt. Con la nostalgia de aquella Francia hija mayor de la Iglesia, sus ideólogos oponen el mito de una Europa “imperial”, blanca y pagana, que habría sido destruida por el cristianismo, calificado de “religión del desierto” a causa de sus orígenes judíos.

 

Esta ideología, marginada tras la escisión del Frente Nacional, en 1998, de su antiguo dirigente Bruno Mégret, ha resurgido a partir de 2005 por medio de madame Le Pen. Tres personalidades ilustran esta evolución que coincide con la marcha de la mayoría de los católicos llamados “tradicionalistas”.

 

El primero, el Señor Bouchet, es un ejemplo del doble lenguaje de la Señora Le Pen y de la complacencia al respecto de los medios de comunicación. Estos mediatizan fuertemente las expulsiones del FN, de aquellos oscuros miembros, diciendo torpemente en voz alta lo que piensan algunos de sus dirigentes. Curiosamente, no se detienen en los textos más chocantes, pero pensados, del Señor Bouchet; cabeza de lista de FN en Nantes. En el portal de internet Vox-NR, que él había fundado, este “nacionalista revolucionario” llegado al FN en 2008 para, según afirmaba, apoyar a la Señora Le Pen, expresa su nostalgia por los años 40 del siglo pasado, su admiración por el terrorista Carlos y, sobre todo, su odio al cristianismo. “Cualquiera que sea su color o su origen, ya sé que no será mi Papa; como no lo era Juan Pablo II”, escribía a propósito de la elección en 2005 de Benedicto XVI. Director en su día de la revista Lutte du Peuple [Lucha del Pueblo],  había escrito también con motivo de la visita a Francia en 1995 de Juan Pablo II: “No a la secta papal. Exijamos que nuestro nombre sea sacado de los registros del bautismo”.

 

Los señores Péninque y Chatillon, antiguos dirigentes del GUD [Grupo de Unión y Defensa, organización clásica de la extrema derecha universitaria francesa. N de la T] reconvertidos con éxito a los negocios, juegan ante la Señora Le Pen un rol mucho más importante; a la vez financiero y político. Philippe Péninque, el abogado que había abierto en Suiza la cuenta bancaria de Cahuzac [reciente escándalo financiero que implica supuestamente a dirigentes políticos franceses de derecha e izquierda. N de la T], ha sido encargado de la reestructuración financiera del FN tras el fracaso de las legislativas de 2007. Ha sido también el artesano del viraje estratégico a la izquierda del FN. Frédéric Chatillon es, desde la elección presidencial de 2012, el principal suministrador de las campañas electorales del FN. Uno de sus brazos derechos, Axel Lousteau, ha sido el tesorero fundador del micropartido Jeanne [formación que, sin afiliados, es más una especie de organización encargada del material, incluso informático, empleado en las campañas por el FN. Se le ha acusado de ser un “estado dentro del partido”. N de la T] que financia las campañas de la Señora Le Pen.

 

La adopción de los viejos valores de la izquierda anticlerical

 

A estos técnicos que ella ha favorecido, la Señora Le Pen ha añadido personalidades reclutadas en la izquierda anticlerical, como el abogado Gilbert Collard, el antiguo sindicalista trotskista Fabien Engelmann, o el enarca [antiguo alumno de la elitista Escuela Nacional de Administración, ENA. N de la T] Florian Philippot. Este último, responsable en 2002 de los “estudiantes chevénementistes” [partidarios del político Jean-Pierre Chevènement, quien evolucionara de izquierda a derecha y fundara diversas agrupaciones de cierta relevancia años atrás. N de la T], convertido en el número dos del partido, encarna el viraje tecnocrático y a la izquierda del Frente Nacional. Reduciendo, como el resto de la clase política, al hombre a su dimensión de consumidor y de productor, estima también que la crisis actual no es moral, sino solamente económica, y que los franceses tienen únicamente preocupaciones materiales. Habiendo guardado sin embargo su ADN “extremista”, el FN de la Sra. Le Pen se distingue de la UMP y del PS por mayores dosis de demagogia, que le han ha llevado a concebirse como el guardián intransigente del Estado jacobino providente, del retiro a los 65 años y de las 35 horas.

 

Esta visión economista de la sociedad le ha llevado a cometer un contrasentido ante las manifestaciones contra la ley Taubira. La Señora Le Pen ha pretendido que el debate sobre el matrimonio homosexual y la filiación, es un tema menor, “un señuelo, para no hablar de los problemas económicos y sociales del país”. ¡Al contrario! Las promesas económicas y sociales del candidato Hollande durante la campaña presidencial eran el verdadero señuelo destinado a imponer, una vez elegido, la revolución sin precedentes de la destrucción del matrimonio, de la paternidad y de la filiación. Por otra parte, la contratación de 60.000 funcionarios en la educación nacional, y el del matrimonio homosexual, son los únicos compromisos electorales que ha mantenido.

 

 

Además, bajo pretexto de luchar contra el islamismo, la Sra. Le Pen ha ido a buscar, en los graneros de la IIIª República, los oropeles del laicismo, muy eficaces hace un siglo contra la Iglesia Católica, pero completamente inoperantes, e incluso contraproducentes, ante el Islam. Contribuyendo a la descristianización de nuestro país, los laicistas han preparado el terreno a los islamistas.

 

Si los técnicos procedentes de la vieja derecha pagana hacen, en el interior del FN, buenas migas con los nuevos miembros de la vieja izquierda anticlerical, es porque comparten el mismo odio por los valores cristianos y la misma fascinación por un Estado, omnipotente, que aplasta a los cuerpos intermedios naturales y, especialmente, a las familias.

 

Tú  que has sabido levantarte, sé de nuevo lúcido y valiente

 

Militantes de la Manif Para Todos o de la Primavera Francesa, Cuidadores o “Madres-cuidadoras”, Centinelas o del Camping Para Todos, peregrinos de Chartres o de Santiago de Compostela [multitudinarias movilizaciones, de variada motivación y de base católica, realizadas en los últimos años en Francia. N de la T], ¡no os hagáis ilusiones!  Ocho de diez alcaldes FN elegidos este año han rechazado firmar la Carta de la Manif Para Todos. Preguntado por RTL, sobre la aplicación de la ley Taubira, el nuevo alcalde FN de Hénin-Beaumont, Steeve Briols, respondía: “No veo por qué las parejas homosexuales no puedan casarse”, reafirmando así la línea del partido fijada por Florian Philippot, quien había recalcado, el 7 de octubre de 2013, su oposición a toda forma de cláusula de objeción. Será lo mismo en el Parlamento Europeo. Para obtener las ventajas de un grupo parlamentario, la Señora Le Pen se ha aliado con el PVV [Partido por la Libertad, formación populista holandesa en alza. N de la T] del holandés Geert Wilders. Partidario del matrimonio homosexual, Geert Wilders ha llegado incluso a votar con la izquierda en 2011, en los Países Bajos, la anulación de la ley que permitía a los funcionarios municipales, opuestos al matrimonio homosexual, ejercer su derecho a la objeción de conciencia y, por tanto, a no celebrar estos matrimonios. Adoptada por 84 votos contra 58, el voto de los diputados del PVV ha sido decisivo.

 

El FN no es una alternativa al sistema actual más, que lo sean la UMP o el PS. Para romper con éste, debemos tomar otra vía. Nuestro país y todos los otros países de Europa sufren, por supuesto, el paro, la inseguridad y la inmigración. Pero el mayor mal que presentan es el inoculado por lo que Juan Pablo II llamaba “la Cultura de la muerte”. Contra este mal, que mata a nuestros hijos, nuestros enfermos, nuestros ancianos, desespera a nuestra juventud, destruye a nuestras familias, transforma nuestro continente en un vasto cementerio, el único que cada año cuenta con más muertes que nacimientos,  los pactos de estabilidad económica, los planes de salvación del euro o de salida del euro… serán, como mucho, paliativos.

 

Necesitamos retomar el camino de la Vida: muchos, tu y yo. Y para esto, franceses y europeos, seguir los pasos de los santos que han construido la Europa cristiana.

 

Al depositar tu papeleta este domingo, no olvides lo que te hace estremecer, resistir, quizá incluso sublevarte: el deseo de la verdad, la defensa de lo verdadero. Sé conforme a tus combates de ayer, vete hasta el final y vota lo que te dice tu convicción, con Fuerza, con Vida.

 

Esta papeleta no es un juego: es el porvenir, el tuyo y el de los que vienen detrás de ti y gracias a ti, quizá tus propios hijos. Gracias, querido joven.

 

Un antiguo técnico del FN

 

(Traducción de Maite Vaquero)

Link: http://latribunadelpaisvasco.com/not/1381/un-texto-fundamental-para-comprender-al-frente-nacional-de-marine-le-pen/

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