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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Las organizaciones rosacruces hoy.

Algunas organizaciones autodenominadas rosacruces, de inequívoco carácter esotérico, tienen una estructura y presencia universales, actuando como auténticas “internacionales” del ocultismo. Una aproximación a las más importantes.

 

                Continuamos con la serie de cuatro artículos que estamos dedicando a unas verdaderas “multinacionales” del esoterismo, denominadas rosacruces. En el anterior (número 56 de “Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica) buceábamos en su presunto origen y en las organizaciones iniciales. En éste nos acercaremos a las principales órdenes activas en la actualidad. En el tercero y cuarto, respectivamente, veremos su presencia en España y su naturaleza, relaciones con la masonería y la posición de la Iglesia católica.

 

Organizaciones rosacruces actuales y sus principales inspiradores.

                Las organizaciones que afirman poseer una identidad rosacruz, ya arrogándose la exclusiva legitimidad y continuidad de la presunta y primigenia orden rosacruz, ya como objeto de su estudio esotérico y trabajo ocultista, son numerorísimas. Se trata de un conjunto de entidades muy fragmentadas, generalmente nacidas, e impulsadas, al calor de alguna figura con cierto carisma personal que se siente capacitado para iniciar un nuevo “ciclo” de la orden, generando una “escuela”, en cualquier caso.

Veremos, a continuación, las más relevantes, lo que nos puede proporcionar otra aproximación a su naturaleza última.

 

-          Orden Rosacruz.

La única orden rosacruz nacida en España, lo hizo el día 6 de enero de 1988, impulsada por un  antiguo alto cargo de AMORC, quien sigue siendo su Imperator.

Su implantación se ha producido, fundamentalmente, en España, radicando la Sede Soberana –mundial- de la orden en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Se ha iniciado una discreta expansión por otros países, especialmente en Hispanoamérica.

Sus páginas web son de las mejores, de temática rosacruz, que se encuentran en Internet, realizando, además, algunas pequeñas campañas publicitarias en diversos medios de comunicación.

Un análisis de su web refleja, aparentemente, un notable paralelismo con la  entidad rosacruz más extendida en la actualidad, AMORC: temáticas, método de enseñanza, organización, etc. Pero carece de la abundante simbología egipcia que caracteriza a la mencionada rosacruz americana.

Ese paralelismo se evidencia, también, cuando su fundador y actual Imperator, Ángel Martín Velayos, narra su versión de los hechos determinantes de la reactivación de la orden. Habría sido a través de su contacto con un anciano en Barcelona, nieto del último miembro de una logia rosacruz existente en esa ciudad y que se extinguió en 1880. Cambian las fechas, las ciudades y los nombres, pero las similitudes con la narración de Harvey Spencer Lewis, fundador de AMORC, son evidentes. Si todo se rige por ciclos, aseguran, también la rosacruz actúa en función de tales ritmos: ciclos de 108 años. Ello supone una cierta contradicción: si la rosacruz se reactiva cada 108 años, veíamos, ¿cómo es posible la existencia de dos órdenes auténticas simultaneas temporalmente? Así como AMORC se arroga le exclusiva legitimidad de origen rosacruz de una forma explícita, la entidad que nos ocupa se remite a la historia de la orden de forma más genérica, considerándose heredera de una tradición esotérica concreta. Y por ello, no sienten obligados a dar más explicaciones al respecto.

Los miembros de Orden Rosacruz, afirman, “se dedican al estudio y a la aplicación de las Leyes de la Naturaleza en su forma más elevada”, siendo la paz y el éxito internos los objetivos de su trabajo. Ese cambio sería el contenido de lo que denominan “alquimia espiritual rosacruz”.

Al igual que otras entidades rosacruces, insisten en afirmar que no se trata de una religión, que no entra en política y que no tiene ánimo de lucro.

Sus enseñanzas se imparten por correspondencia, con una media de 4 lecciones mensuales de carácter práctico, con la pretensión, tanto en el plano físico como en el mental, de desarrollar las enormes potencialidades del hombre, entendido como un micro-cosmos concreción y reflejo del macro-cosmos.

Al igual que la mayoría de las entidades de su género, también Orden Rosacruz asegura poder mejorar la memoria, corregir enfermedades, etc.

En las ciudades donde existen logias, los rosacruces de esta obediencia pueden participar en las ceremonias iniciáticas propias de un proceso formativo “tradicional”, dividido en grados, y a los que corresponden, en cada caso, determinados mandiles e insignias.

Disponen de una publicación (Triángulo de luz) que puede adquirirse solicitándolo por Internet o en la Sede Soberana de Las Palmas.

El libro titulado “Mis maestros”, escrito por el Imperator de esta obediencia rosacruz, es otro de los textos que pueden adquirirse.

Los contenidos de sus web son muy claros, discretos, menos pretenciosos que los de otras obediencias y sutilmente ambiguos. Algunos de sus términos (logias, Gran Arquitecto del Universo) y el empleo de determinados símbolos (insignias y mandiles), recuerdan inevitablemente a la masonería.

 

-          Antigua y Mística Orden de la Rosa Cruz (AMORC).

Se trata de la entidad rosacruz que, con mayor extensión en todo el mundo, reclama, además, ser la única y legítima heredera de los auténticos rosacruces.

AMORC afirma tener sus orígenes, ya la vimos en el primer artículo, nada menos que en el Egipto de Tutmosis III. A partir de ese pasado mítico, diversas personalidades y organizaciones esotéricas jalonarían la historia de esta orden que afirma ser la legítima sucesora de los rosacruces históricos (los llamados ocultos maestros desconocidos): la Gran Fraternidad Blanca, Akhenaton, Tales de Mileto, Plotino, Pitágoras, Carlomagno, Arnaud…

Christian Rosenkreutz, el protagonista de los primeros textos rosacruces, no sería un personaje real para esta orden, sino que formaría parte de la campaña previa preparatoria a su resurgir temporal en aquel momento histórico concreto.

Otros rosacruces ilustres habrían sido, según las publicaciones oficiales de AMORC: Leonardo da Vinci, Paracelso, Bacon, Descartes, Spinoza, Newton, Cagliostro…

Al norteamericano Harvey Spencer Lewis corresponde el mérito de haber levantado esta multinacional del esoterismo, presente en todos los continentes y con varios millones de miembros, según afirman. Trasladado a Francia en 1909, habría recibido el encargo de revitalizar la orden e iniciar un nuevo periodo de 108 años de actividad. La veracidad de tales hechos es cuestionada en numerosos foros esotéricos; existiendo algunas extensas páginas en internet dedicadas exclusivamente a demostrar, de forma muy detallada, las presuntas incongruencias y contradicciones históricas y narrativas de Spencer.

Se define a sí misma como una “organización filosófica, iniciática y tradicional, que perpetúa el conocimiento que los Iniciados le transmitieron a través de los siglos. En términos generales, su objetivo consiste en familiarizar al hombre con las leyes cósmicas y enseñarle a vivir en armonía con ellas, permitiéndole conocer la felicidad y adquirir la Maestría de la Vida, tanto en el plano material como en el espiritual. Sin ser ni una secta ni una religión, ni tampoco un movimiento socio-político, la Orden reúne a hombres y mujeres pertenecientes a todos los credos religiosos y a todas las categorías sociales”.

Como “Escuela de misterios”, entienden éstos como una gnosis, como una sabiduría secreta.

Afirman ser independientes de la masonería, aunque reconocen que, en el siglo XVIII, su relación era muy estrecha, siendo en la actualidad muchas las personas que gozan de esa doble condición simultáneamente. Debe precisarse que existe una relación más estrecha entre AMORC y la masonería de rito egipcio, sobre todo en sus orígenes, además de la meramente simbólica, obteniendo su fundador los grados más elevados de diversas obediencias de ese particular rito, minoritario en la masonería actual y que llegó a alcanzar una notable extensión, en países como España, a finales del siglo XIX.

AMORC niega ser una religión, ya lo hemos visto párrafos arriba. También niega que imponga creencias de ningún tipo, pues se trataría de una “Escuela de Iniciados consagrados a perpetuar el Conocimiento a través de los tiempos. Se trata de un sendero de Conocimiento basado en la búsqueda individual y un sincero deseo de superación”.

Al igual que la masonería, los rosacruces tienen prohibido el proselitismo religioso en el interior de la orden.

Moisés, Buda, Jesús, Mahoma, todos ellos -y otros- habrían sido los grandes Maestros de la humanidad, pero para AMORC “el más grande de los Maestros no es otro que el propio Maestro Interior, que es la encarnación de Dios en cada ser humano”.

Para estos rosacruces es fundamental la idea de la reencarnación, aunque afirman –ya lo veíamos antes- no imponen esta creencia a quiénes entran en la orden. Pero, en lógica consecuencia, para poder avanzar en la adquisición de la verdadera sabiduría, hay que despojarse de las viejas creencias…

El crecimiento personal se realizaría tanto a nivel espiritual como a nivel material, de ahí la importancia del aprendizaje de algunas disciplinas que ayudarían a obtener éxito en diversas facetas de la vida. En este sentido, aunque con una importancia secundaria, en el interior de la orden también se estudian los poderes psíquicos: telepatía, radiestesia, proyección psíquica, etc. Con todo, consideran más importante el “despertar de las virtudes del alma”. Así, la alquimia que practican estos modernos rosacruces sería la espiritual: la transmutación de cada defecto en la virtud opuesta.

Conciben la historia de forma cíclica, con una duración de 2160 años para cada ciclo. La época anterior era la de Piscis, siendo el “maestro Jesús” quién la habría abierto: así, estos ilustrados rosacruces nos recuerdan que el primero de los signos distintivos de los cristianos fue el pez y no la cruz…

En lo que se refiere a la organización, niegan que se trate de una organización secreta, sino “discreta”. Está dirigida por un Consejo Supremo integrado por los Grandes Maestros de todas las jurisdicciones territoriales. El Imperator es el presidente del citado Consejo y su máximo líder y autoridad. En la actualidad se trata de un cargo electo periódicamente.

Es en las logias locales donde se perpetúa el aspecto oral de la tradición rosacruz, a través de las ceremonias de iniciación de cada grado.

Ese desarrollo personal se adquiere conforme se progresa en los 9 grados iniciales: después de la fase de preparación existe el grado de postulante, posteriormente, el de neófito (otros tres grados), siendo la fase de Estudios la correspondiente a los iniciados. Superados estos grados, ya “iluminado”, deben superarse otros tres grados más.

Los estudiantes reciben 4 monografías mensuales de unas 10 – 12 páginas. Estudian vestidos con un mandil y en un lugar de su casa reservado para ello y provisto de una decoración muy concreta: un espejo, una cruz, un candelero.

Se agrupan, según su número, en logias, capítulos y pronaos, reuniéndose en templos decorados con motivos egipcios.

Organizan, periódicamente, convenciones nacionales, de las grandes jurisdicciones y, también, de ámbito mundial. Disponen en San José (California) de un complejo arquitectónico integrado por diversos edificios de estética faraónica egipcia: la llamada Universidad Rosacruz.

Para iniciarse en AMORC hay que reunir unas condiciones: ser mayor de edad (los menores precisan de autorización paterna), solicitud por escrito manifestando sus intenciones y pago de las cuotas (generalmente, mensuales). A cada nuevo miembro, desde el primer momento, le es asignado un número a efectos “administrativos”.

Otra entidad que cuenta con varios millares de adeptos en todo el mundo, especialmente en Francia, e íntimamente ligada a AMORC, es la llamada Orden Martinista, inspirada en la corriente esotérica denominada martinismo. Desarrollada a partir de las doctrinas de Martínez de Pasqually, está constituida a modo de orden paralela de AMORC y compuesta, en su mayor parte, por rosacruces de la misma. Al no tratarse de una organización netamente rosacruz, no profundizaremos en ella.

 

-          Lectorium Rosicrucianum.

Esta entidad afirma sentirse unida a la que denomina “corriente crística”, equivalente, a su juicio, a la enseñanza hermética, es decir, la síntesis de la sabiduría original, la suma de todo saber. Invita a descubrir en sí mismo el “átomo chispa de Espíritu”, por ellos denominado “Rosa del Corazón”, mediante el cual uno puede volverse hacia lo Absoluto. Catarismo, rosacruz y Grial se fundirían en  un nuevo impulso cristiano.

La “Corriente Universal de Cristo” se manifiesta –afirman- en impulsos de Fuerza de Luz que, a modo de respiración cósmica, desciende a nuestro campo de vida terrestre. Y esa Fuerza de Luz se manifiesta –aseguran- también de forma horizontal a través de grandes enviados: Rama, Khrisna, Hermes, Buda, Pitógoras, Zoroastro, Sócrates, y el más grande de todos: Cristo. Todo ello constituye un conjunto de creencias de incuestionable aroma gnóstico.

La Rosacruz Moderna, tal como también se denominan, es una Escuela de Misterios cuyo objetivo final sería mostrar el camino preciso para que el candidato que lo desee se una directamente con la Fuerza del Amor Universal, contribuyendo con ello a la liberación de toda la humanidad.

Si bien la orden rosacruz se manifiesta en 1614 con la intención de reanimar el valor liberador del primitivo cristianismo, aseguran, es en 1924 cuando el Lectorium se funda en Holanda de la mano de Jan van Rijckenborgh, Z. W. Leene (ambos antiguos miembros de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel, que luego veremos brevemente) y Catharose de Petri.

Cristo sería una fuerza existente desde toda la eternidad, presente en todas partes y en todo tiempo, un ser ilimitado; quien ofreció a todos los hombres la posibilidad de realizar en su propio ser el proceso de transfiguración.

Cristo sería el Espíritu del planeta, de ahí que la vía de la transfiguración se concrete en un camino de actos reales. Si Jesús de Nazaret se transformó en Jesús el Cristo, afirman estos modernos gnósticos, todos podemos despertar a la vida verdadera por la Fuerza de Cristo que actúa en nosotros.

Esta Fraternidad Rosacruz tendría como objetivo vivificar lo que denominan el triple Templo Divino Original, que aportaba a los hombres la Religión Original, Real y Sacerdotal, la Ciencia Original y el Arte Original de la Construcción.

Esta organización, que emplea el término “gnosis” constantemente, manifiesta especial atracción por la herejía medieval cátara, a la que atribuye unos contenidos absolutamente discutibles desde un punto de vista histórico.

Su “trabajo espiritual” pretende ser impersonal. No desarrollan, afirman, ningún culto personal hacia sus fundadores. Un colegio de 12 miembros forma la “Dirección Espiritual Internacional”, existiendo varias direcciones nacionales de 6 personas cada una; también en España

El proceso del Lectorium está estructurado en siete escalones. Después de asistir a un curso de orientación, existe la posibilidad de acceder a la condición de simpatizante o alumno, que corresponde al Atrio del Lectorium, es decir, al exterior de la organización.

Para el estudiante, se organizan conferencias y cursos de duración anual.

Los siete niveles corresponden a las siguientes fases:

1.        Autopercepción del “átomo chispa de Espíritu Original”.

2.        Purificación y renovación hacia el Arquetipo Divino.

3.        Transmutación interior o renacimiento del alma.

4.        Fase alquímica de la reconstrucción del Alma Inmortal.

5.        6. y 7. Transfiguración, en relación con el “Campo de Radiación de la Rosacruz de    Oro”, aspecto más interno de la Escuela de Misterios.

Para progresar de un grado a otro se precisa el transcurso del tiempo y la asistencia a las actividades internas organizadas por la entidad.

No consideran relevante la tradición de los ciclos, de actividad o inactividad, de la orden rosacruz, de 108 años, tal como lo afirman otras entidades.

No cultivan el espiritismo, ni la cartomancia, ni las ciencias parapsicológicas, por considerarlas expresiones de la naturaleza; siendo su objetivo, por el contrario, la búsqueda de la naturaleza divina.

Hay que destacar que, para la mayoría de los demás grupos rosacruces, esta entidad no sería tal, siendo sus creencias un compendio particular de las enseñanzas personales de sus fundadores.

Por algunos de sus elementos definitorios, bien podría calificarse de “religión”, más que de entidad esotérica. Y de hecho está inscrita en España, legalmente, como entidad religiosa. Sus miembros fallecidos deben ser incinerados. Administran un rito, de aspecto cuasi sacramental, al que denominan “consolamentum”, al igual que lo hicieron los herejes cátaros, aunque con un contenido, parece ser, bastante distinto. Además, sus miembros deben seguir unas estrictas normas dietéticas.

 

-          Orden Rosacruz – El Orden de Melquisedec.

Sin proyección pública conocida en España, dispone de unas vistosas páginas en Internet, de dudoso gusto y de fácil acceso.

Su “doctrina” responde a la elaboración particularísima de su fundador, en la que integra los “mitos” clásicos rosacruces con otras tradiciones ocultistas; reinterpretando según sus convicciones toda personalidad o entidad relevante en el mundo de las sociedades esotéricas. Presenta un conjunto heterogéneo de creencias de base gnóstica, integrando también algunos de los supuestos contenidos de las primitivas religiones precolombinas. Un lenguaje oscuro, unos conceptos cambiantes, aderezan unos textos heterogéneos. Encontramos, por una parte, una presunta explicación de la auténtica historia rosacruz. Por otra, proporciona unos escritos de pretensiones poéticas de inspiración pseudo mística.

 

-          Fraternidad Rosacruz (de Max Heindel).

Se denomina también “Asociación internacional de místicos cristianos”, considerándose el verdadero cristianismo, entendido, naturalmente, desde una perspectiva esotérica. Según afirman, Cristo habría enseñado su religión a las multitudes en forma de parábolas, pero habría explicado los misterios -el verdadero, e interno, contenido de sus doctrinas- a sus discípulos. Jesús, según Max Heindel, habría sido un hombre que vivió en muchas encarnaciones; además “El espíritu de Cristo que ha entrado en el cuerpo de Jesús, era un rayo del Cristo cósmico”.

Esta entidad no tiene logias, sino templos, radicando en la ciudad californiana de Oceanside el principal de todos ellos, que cuenta doce lados, tantos como signos tiene el zodiaco. Es un dato significativo de la gran importancia que atribuyen a la práctica de la astrología.

Esta fraternidad fue fundada en 1909 por el citado Max Heindel (su nombre verdadero era Carl Louis Grasshoff) en la ciudad norteamericana de Seattle.

Pero el verdadero inspirador de esta fraternidad, habría sido un “Maestro” que se apareció –supuestamente- en varias ocasiones a Max Heindel, transmitiéndole el conjunto de conocimientos que, como fiel depositario, se afanó en difundir.

Su principal texto es “Concepto rosacruz del cosmos”, habiendo sido editado, en diversas ocasiones, en castellano y otros idiomas.

Su fundador, a diferencia de los de otras ordenes rosacruces, consideró a Christian Rosenkreutz como un personaje real que ya estaba encarnado en época de Jesús y que lo estaría, de nuevo, actualmente. Incluso el Conde de Saint Germain habría sido otra de sus encarnaciones.

Defiende una concepción maniquea explícita, según la cual el bien y el mal, el odio y el amor, se encuentran en permanente lucha.

Autor de una vastísima obra que comprende múltiples temáticas, incurre en numerosas y abultadas contradicciones que sus detractores airean, con profusión, en los medios esotéricos; también en Internet.

Otra diferencia con AMORC y otros grupos rosacruces es el cultivo de la astrología y la quiromancia por sus estudiantes y miembros. Pretenden desarrollar la clarividencia, los viajes astrales, la bilocación y la sanación a distancia durante el sueño.

Por otra parte, la masonería, a su juicio, habría perdido buena parte de su contenido ocultista, por lo que no tendría –hoy- el interés que tuvo en su momento.

Practican una dieta vegetariana, propugnando, además, la castidad.

La Fraternidad Rosacruz enseña la relación del hombre con el Gran Arquitecto del Universo y con las doce Jerarquías de Seres Celestiales. El universo estaría dividido en siete planos cósmicos, evolucionando en 7 épocas sucesivas. Tiene, por tanto, una concepción cíclica de la historia y del hombre, por lo que afirman la reencarnación.

Carece de cuerpo iniciático. La iniciación sólo se da en el nivel espiritual, constituyendo una experiencia íntima y personal. Con todo, afirma un sistema de 9 grados de los misterios menores y cuatro Grandes Iniciaciones.

Max Heindel, al final de sus días, llegó a afirmar que su fraternidad no era la verdadera Orden Rosacruz (la cual estaría integrada por sólo 12 selectos y misteriosos miembros que se suceden desde hace siglos, tal como se describe en los primeros escritos del siglo XVII), sino una simple organización terrenal que algún día desaparecerá y dará –entonces- origen a algo más grande.

El núcleo central de sus doctrinas se imparten, al igual que por otras obediencias rosacruces, por correspondencia.

 

-          Movimiento Gnóstico Universal.

Pese a emplear, en ocasiones, la denominación de rosacruz, cultiva una cosmovisión explícitamente gnóstica, basada exclusivamente en la obra de su fundador Samuel Aun Weor, autor de numerosos y obtusos textos esotéricos de todo tipo. Es una de las entidades esotéricas que mayor actividad pública desarrollan en España.

 

-          Orden hermética de la Golden Dawn.

Fundada en 1887 por S.L. Mc-Gregor Mathers, W. Woodman y W. Westcott. Se trata de una entidad “mítica” en el mundo del esoterismo cuya continuidad, en alguna medida, se arrogan numerosas organizaciones y cenáculos. Se alimenta, sólo en parte, de la tradición rosacruz.

 

-          Ordo Rosae Rubeae et Aureae Crucis (R.R. et A.C.).

Con una presencia muy limitada, particularmente en América Hispana, formaría el “círculo más interno” de la Golden Dawn.

 

-          Orden Rosacruz del Alpha Omega.

Orientada a la práctica de la alquimia y con algunas pequeñas delegaciones en América Hispana.

 

-          Stella Matutina.

Pequeña entidad de inspiración rosacruz orientada a la práctica de la alquimia, al igual que la anterior, y con una mínima representación en algunos países de América Hispana.

 

-          Fraternitas Rosicruciana Antiqua (Tradición Huiracocha).

Fundada por el ocultista Arnold Krum Heller. Con sede central en Ginebra, cuenta con cierta presencia en América Latina (Chile y Brasil, sobre todo). La entidad se dividió a su muerte en, al menos, dos obediencias. En España se constituyó, según afirma  Manuel Guerra en su “Diccionario enciclopédico de las sectas” (2ª edición, BAC), una delegación de una de ellas en Sevilla: “Aula Lucis”.

 

-          Instituto filosófico hermético.

Fue fundado por Darío Salas Sommer, en 1963, en Santiago de Chile. Este personaje considera a los rosacruces como herederos de extraterrestres, dotados de los conocimientos precisos para ayudar al hombre en su manifestación original y divina. Del ya citado Arnol  Krumm Heller proceden buena parte de sus doctrinas. Creen en la reencarnación y en la existencia histórica de Hermes.

Sus enseñanzas se importen en tres grados. A partir de la gran importancia que atribuyen a la mente, practican ejercicios de respiración, meditación, sanación, relajación, ayunos…

Cuenta con seguidores organizados en España, realizando algunas actividades públicas en sus locales.

 

 

-          Otras entidades.

Las escisiones, reactivaciones, fusiones, etc., sufridas por este tipo de entidades, hacen difícil el seguimiento de la vida de buena parte de ellas. Internet es un buen medio para hacerlo, pero ciertamente, la constelación de entes rosacruces es confusa y sumamente cambiante.

 

Unas reflexiones.

La existencia, creencias y prácticas de estas organizaciones generan, ciertamente, escaso interés en el gran público, al contrario que en el reducido grupo de seguidores incondicionales empeñados en una práctica ascética muy marcada en algunos casos y en un voluntarismo agotador que puede derivar en profundas decepciones. Por ello, la presencia de personajes de lenguaje oscuro, de comportamiento excéntrico y de fantasiosos logros y cualidades, es una constante en buena parte de los grupos antes descritos. Entre estos entusiastas del lenguaje críptico y de retorcidos simbolismos, no es infrecuente que la progresiva pérdida de contacto con la realidad desemboque en problemáticas personales que limitan con lo patológico.

Pero su influencia es mayor de la aparente. Buena parte de los temas desarrollados desde la llamada “New Age” en múltiples foros, así como muchas de sus creencias y prácticas, que tanto están calando hoy día especialmente entre los jóvenes, fueron propugnadas, en su día, por los precursores de estas entidades. Por ello no está descaminado el afirmar que una parte relevante de la moderna “New Age” es tributaria del esfuerzo de los modernos rosacruces, vulgarizando una concepción de la vida derivada de sus creencias y prácticas, siendo comunes en todo caso una serie de constantes: relativismo religioso, concepción pseudoespiritual de la existencia humana, práctica de determinadas “ciencias paranormales” y disciplinas esotéricas (quiromancia, simbolismo, técnicas de relajación, etc.), general creencia en la reencarnación, una base filosófica gnóstica, etc.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 58, junio de 2002

Los rosacruces entre nosotros. Origen y organizaciones iniciales.

      Varias asociaciones denominadas “rosacruces”, semisecretas y de naturaleza esotérica todas ellas, mantienen cierta presencia en España. De forma discreta, pero constante, trabajan entre nosotros.

 

                A lo largo de cuatro artículos, vamos a aproximarnos a la realidad de los grupos rosacruces, entidades que, anunciándose algunas de ellas como cristianas, actúan de forma discreta, pero constante, en casi todo el mundo; también en España. En este primer artículo veremos los orígenes históricos y culturales de tales órdenes, así como a los grupos primigenios. En el segundo, analizaremos la realidad de las principales organizaciones rosacruces, de carácter internacional las más potentes, en la actualidad. En el tercero veremos su realidad en España. Y, en el cuarto y último, analizaremos su naturaleza, sus relaciones con la masonería y la posición de la Iglesia católica ante este fenómeno.

 

La fascinación de Egipto.

                Egipto tiene la capacidad de fascinar a personas de todas las condiciones, culturas y épocas. El contacto con sus desiertos, su río Nilo, sus bulliciosas gentes, los monumentos admirables y asombrosos de su época faraónica, facilitan la ensoñación y el libre vuelo de la imaginación.

                Así, muchos de los oficiales que acompañaron a Bonaparte en su célebre expedición a Egipto (fracaso militar y político, pero que abrió ese país a historiadores, viajeros y geógrafos) se afiliaron a su regreso a logias masónicas de rito oriental o “egipcio”. Y esa capacidad de ensoñación, que ha llevado a muchos hombres a preguntarse si, acaso, las arenas de Egipto encierran presuntos secretos trascendentales para el destino de la humanidad, sigue estando en el origen de organizaciones de todo tipo, muchas de ellas de carácter esotérico. Una de éstas es la Antigua y Mística Orden Rosa Cruz (AMORC en lo sucesivo), de la que hablaremos más extensamente en el próximo artículo, y que es muy conocida en todo el mundo por su constante presencia publicitaria en los medios de comunicación. A través de llamativos anuncios, AMORC ofrece cursos por correspondencia asegurando “el sentido de la vida”, junto a múltiples técnicas de “auto ayuda”, fenómeno de moda en las últimas décadas, en buena medida, de la mano de la llamada “New Age”. Según AMORC, los primeros rosacruces habrían visto la luz en el Egipto faraónico, siendo las cámaras “secretas” de sus grandes pirámides los primeros espacios empleados para sus ritos e iniciaciones en tiempos del faraón Akhenatón.

                Pero AMORC no surge de la nada. Junto a la masonería, es una de las asociaciones esotéricas más numerosas (sus miembros, afirman, son varios millones –en torno a seis- de personas en todo el mundo, aunque algunos autores cuestionan seriamente tales datos), entroncando la primera dentro de la corriente esotérica “rosacruz”: conjunto de entidades semisecretas que, negando tener un carácter religioso, arrancan oscuramente en el siglo XVII, para llegar hoy día divididas en múltiples obediencias, en mutua competencia y desautorizadas las unas por las otras, prometiendo un desarrollo de las potencialidades de la persona, pregonando un mensaje de espiritualismo y de fomento de la paz mundial.

                Varias de estas organizaciones (AMORC, Orden Rosacruz, Lectorium Rosicrucianum, etc.) se encuentran presentes en España, si bien su incidencia no llega a tener el calado que han conseguido en algunos países hermanos del otro lado del Atlántico.

                No pretendemos discernir, evidentemente, qué organización concreta es la auténtica depositaria de la “legitimidad” o del “tesoro” rosacruz”, si es que existen realmente. Se trata de una polémica que no nos interesa. Pero sí que creemos que, para poder adentrarnos entre esta auténtica “maraña” de siglas y nombres que en ocasiones se sirven del adjetivo de “cristiano”, y que están presentes entre nosotros, es necesario tener una visión de conjunto y unos juicios claros.

 

Origen de los Rosacruces.

                Algunos autores, caso de Massimo Introvigne, relacionan, de alguna manera, los fenómenos de la masonería y de los rosacruces.

                La “rosacruz” primigenia –afirman sus partidarios- sería en realidad una sociedad secreta integrada por 12 miembros exclusivamente, fundada por un personaje legendario, Christian Rosenkreutz, cuyo tesoro iniciático consistiría en la que denominan sabiduría eterna. Esta orden rosacruz cultivaría diversas ciencias  herméticas (especialmente la alquimia) y la gnosis divina, velando, además, por el desarrollo moral de la humanidad, desde la sombra, con absoluta discreción.

Regida en sus manifestaciones públicas por ciclos temporales precisos, se reactivaría cada 108 años; permaneciendo de forma operativa y, posteriormente inactiva, en periodos de idéntica duración temporal. Es en 1614 cuando empezó a revelarse mediante varios escritos. Posteriormente será en el siglo XIX cuando se manifestaría de nuevo a través de una serie de grupos en Francia fundamentalmente, haciéndolo, por última vez, a primeros del siglo XX en lo que respecta al actual ciclo.

El fenómeno arranca de la aparición de tres textos a partir de 1614: “Fama fraternitatis”, “Confessio” y “Las bodas alquímicas de Christian Rosenkreutz”. Tales textos habrían sido escritos por el pastor protestante Johan Valentín Andreae, como un entretenimiento, pretendiendo con ello, y según algunos autores, obtener cierta unidad de los protestantes frente al Papado y los Habsburgo.

                En “Fama fraternitatis” se describe la situación europea de entonces, proponiendo una ciencia espiritual universal para superar sus divisiones.

“Confessio” auguraba la próxima revelación del verdadero sentido de la Biblia.

“Las bodas alquímicas de Christian Rosenkreutz” es el título de la narración esotérica del viaje “iniciático” del protagonista (cuyo nombre podría traducirse por Cristiano Rosacruz), mezcla de varios géneros: mística, alquimia, etc.

Tuvieron un notable éxito, especialmente en la Alemania de entonces, generando varios cientos de escritos, como respuesta, del más variado signo. Es en 1623, cuando la “manía” rosacruz alcanza Francia, al aparecer en algunas calles de París un cartel, con el escrito “Fama fraternitatis”, que comenzaba con una de las frases que mayor fortuna ha tenido en el mundo del ocultismo: “Nosotros, Diputados del Colegio principal de los Hermanos Rosa Cruz por la gracia del Altísimo…”.

A juicio de Jean-Pierre Bayard, “Andreae, presumiblemente el autor de estos escritos, fiel reflejo de su época, no es más que el portavoz de una sociedad secreta, oculta, cuya autoridad central, de pronto, hubiera querido revelarse. Este grupo no se refiere a antiguos misterios, a antiguos rituales, pero se sitúa en el naciente siglo XVII, apoyándose sobre unos símbolos que son eternos. El fenómeno de la Rosacruz está unido a aquella otra corriente de pensamiento ilustrado por Paracelso, Flud o Maïer”.

                Por supuesto, no existe ningún indicio histórico, ningún documento creíble, de la existencia real de tal sociedad secreta; tampoco de Christian Rosenkreutz (así lo asegura, entre otros, el mayor especialista español en sectas, Manuel Guerra, en su Diccionario Enciclopédico publicado por la B.A.C.). Pero, pese a ello, generó un movimiento que en la actualidad, todavía, se traduce en múltiples sociedades semisecretas que cultivan el ocultismo, con varios millones de adeptos por todo el mundo.

                Según algunos autores rosacruces (Spencer – Lewis, por ejemplo), la propia masonería sería un brazo desgajado del tronco común de la rosacruz. Los masones no aceptan que se sitúe el origen de su orden en este contexto y entorno, pero es indudable que las influencias de ambos movimientos han sido mutuas y recíprocas: la organización en grados, diversos ritos, buena parte de su patrimonio doctrinal, el secreto, etc. No en vano, masonería y movimiento rosacruz surgen en el mismo ámbito cultural y filosófico de la modernidad, con el “humus” del pluralismo como fenómeno distintivo, la reforma protestante, el iluminismo y el florecimiento posterior de sectas de todo tipo, muchas de ellas generadas en los aledaños, o en el mismo núcleo, de ambas organizaciones. Además, es posible rastrear la existencia de ideas gnósticas y herméticas que, desde los primeros siglos del cristianismo, afloran periódicamente, enlazando, finalmente, con las recogidas en esos primeros escritos rosacruces y en ámbitos de la masonería (afirmación, ésta última, del experto Manuel Guerra).

Todo ello propició un ambiente cultural del que surgirían, ya en el siglo XVIII, las primeras organizaciones rosacruces.

 

La edad de oro de los rosacruces.

Entre los primeros adeptos de la rosacruz encontramos, siempre según los autores de estas convicciones, a personajes como el ya mencionado Johan Valentín Andreae, Paracelso, Barnaud, Heinrich Khunrath, Francis Bacon, Michel Maïer, Robert Fludd, Comenius, René Descartes, Spinoza, Thomas Vaughan…

Es en el siglo XVIII cuando eclosiona este movimiento en varios grupos, entrelazados a un racimo de nombres de singular prestigio en los ambientes esotéricos, especialmente en Alemania y en Francia: La Rosacruz de Oro (fundada en Alemania hacia 1704 por algunos masones que establecieron 9 grados), la del Antiguo Sistema, los Iluminados de Baviera, Martinès de Pasqually, Louis Claude de Saint – Martin, Cagliostro, el Conde de Saint - Germain… Desde entonces, otra corriente de entidades ocultistas semisecretas, el muy fraccionado “martinismo”, aparece vinculado, de una u otra manera, a las organizaciones rosacruces.

En el siglo XIX serán otras entidades y personalidades las que recogerán la antorcha rosacruz, agrupadas, en uno u otro momento, en torno a diversas organizaciones entre las que destacaron las siguientes:

 

Ordre Kabalistique de la Rose Croix.

Fundada en París en 1888 por Marie Victor Stanislas de Guaita. Su objetivo era el estudio de los “Clásicos” del ocultismo. Desaparecida a la muerte de sus impulsores, sigue siendo una referencia ideal para rosacruces de todo el mundo, alguno de los cuáles, todavía y por internet, buscan la manera de contactar con la misma, pues todavía seguiría operativa…

 

Ordre Catholique Rosecroix du Temple et du Grial.

Grupo fundado por Joseph Péladan, al marcharse de la anterior. Desaparece con la muerte de su fundador en 1918.

 

Sociedad Rosacruciana en Inglaterra (S.R.I.A.).

Fundada en 1867 por Robert Wentworth Little, agrupa exclusivamente a masones con grado de “maestro”. Su iniciación se reparte en 9 grados, siendo muy notable la influencia de la Rosacruz de Oro. Más tarde se establece en Estados Unidos y Canadá con el nombre de Sociedad Rosacruciana en América.

 

Fraternitas Rosae Crucis.

Fundada en 1868 por Pascal Beverly Randolph (procedente de la S.R.I.A.), autor de una interpretación “ocultista” y “mágica” de la sexualidad.

               

Otras relevantes personalidades del esoterismo vinculadas, en mayor o menor medida a estos grupos rosacruces de finales del siglo XIX fueron: Papus, Philippe de Lyon, Phaneg, Marc Haven, Paul Sedir, Paul Adanm, Eliphas Lévi…

Y un inquietante personaje, que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX y que algunos autores también vinculan de alguna manera con el “universo” rosacruz a través de la célebre sociedad secreta ocultista “Golden Dawn” (Alba Dorada, fundada en 1887 desde la S.R.I.A.), fue Aleister Crowley: uno de los ocultistas que ha levantado mayores controversias dentro y fuera de los medios esotéricos.

Ya en el siglo XX, las anteriores personalidades ocultistas, junto a diversas corrientes esotéricas (la Sociedad Teosófica, la Antroposofía, las órdenes Templaristas como Ordo Templis Orientis, los grupos gnósticos, la masonería de rito oriental o egipcio, etc.), están en el origen inmediato de las actuales órdenes rosacruces operativas en España y en el resto del mundo.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 56, abril de 2002.

El nacionalismo vasco en marcha por la independencia.

Con la aprobación del denominado “dictamen de autogobierno”, sucesivamente, por el Gobierno de Vitoria y el Parlamento vasco, los días 9 y 12 de julio, se materializa la mayor crisis sufrida por la nación española en las últimas décadas de historia común.

 

El dictamen de autogobierno, del día 12 de julio, del Parlamento vasco.

                Determinados analistas y tertulianos lo temían; algunos políticos, caso de Jaime Mayor Oreja, lo esperaban: finalmente, a lo largo de los días 9 y 12 de julio, se escenificó el primer gran movimiento de la estrategia rupturista diseñada por el conjunto del nacionalismo vasco. El llamado “dictamen de autogobierno” no significa otra cosa, en definitiva, que la reedición del Pacto de Lizarra, sin luz ni taquígrafos y sin la condición previa del cese de la “lucha armada” por ETA; ejecutándose en los ámbitos institucionales controlados por los nacionalistas vascos. Constituye, en cualquier caso, un gravísimo reto planteado contra la común historia de la nación española.

                En unas significativas declaraciones efectuadas por Javier Arzallus, pocos  días antes, a los diarios del Grupo Z, afirmó que al nacionalismo vasco, a su juicio, no le quedaba otra solución que la “guerra política”, siendo necesario pasar a la acción pues “defendiendo siempre se pierden posiciones”. Además, entendía que la existencia de ETA no es un impedimento para el desarrollo de su estrategia. La independencia, en definitiva, sería su gran objetivo, estando contemplada desde 1949 por el PNV. Este es el contexto y el sentido del dictamen para el PNV.

Este reto es un hecho y el PNV ya no puede echarse atrás, bajo pena de que Batasuna retome el liderazgo del nacionalismo. De seguir adelante, cosa que harán de una u otra forma, tendrán enfrente a un Estado español cargado de recursos y al que ya no le resta espacio para negociar. ¿Qué harán los nacionalistas vascos a continuación?: ¿una consulta popular por la autodeterminación? ¿resistirán con alguna fórmula jurídico-administrativa la ilegalización de Batasuna? ¿dotarán estructuras para la asunción unilateral de las competencias pendientes, a su juicio, de transferencia?

 

El artículo 155 de la Constitución española.

“1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las comunidades Autónomas”.

Es el concreto contenido del, tantas veces mencionado, artículo 155 de la Constitución española, instrumento legal operativo máximo de la legitimidad del Estado, que proporciona al Gobierno nacional unos recursos nunca empleados y que admiten una graduación, dependiendo de los pasos que adopte inmediatamente el nacionalismo vasco.

Ante este desafío deberá, además, jugar una doble batalla fundamental, tanto exterior como interior: la de la opinión pública, las razones y los sentimientos. Es en este terreno, antaño ámbito de las técnicas de la “agit-prop”, donde los nacionalistas vascos han demostrado una particular habilidad desde hace muchos años, jugando las bazas del victimismo y del general desconocimiento de la “cuestión vasca” (lo que denunciamos en nuestro artículo Los falsos mitos del “conflicto vasco”, número 39 de esta publicación digital, noviembre de 2000).

                La situación es por completo novedosa, salvo que nos remontemos a la IIª República española. No hay paralelismo alguno con la vivida en los años de la “transición española a la democracia”. Entonces existía la expectativa de poder alcanzar un marco jurídico común (la Constitución española del 78) y una vía particular que explorar y agotar (el Estatuto vasco).

                Es un salto al vacío el que se está realizando el PNV y sus socios del tripartito, ahora, empujados por Batasuna, formación de la que -les guste o no- son rehenes. El  PNV queda, en todo caso, en una delicada situación: de fracasar asume, casi en solitario, los mayores riesgos, al ser el partido soporte del actual Gobierno vasco, más habiendo alcanzado el acuerdo con la abstención de Batasuna en el parlamento; una agrupación que no participa en el tripartito y cuyas conexiones con el terrorismo empiezan a ser conocidas en todo el mundo. Y de triunfar, será el responsable del colapso social inicial producto de la fractura humana y moral del país que dice defender.

                Buena parte del dictamen de autogobierno es un fuego de artificio: ni Navarra ni Iparralde (el País Vasco francés) están por la labor. Pero recoge las pretensiones mínimas de Batasuna y ETA: la denominación de Euskal Herria, un nuevo marco jurídico apenas dibujado y el derecho a la autodeterminación; una prueba más del radicalismo emprendido y de la existencia de algún tipo de acuerdo previo. No en vano, Batasuna y ETA no se han movido; por lo que es el PNV el que ha cambiado ostentosamente de táctica (criterio que mantenemos en esta revista desde hace años; véase nuestro artículo El PNV y su estrategia hacia la independencia de Euskal Herria, número 34, junio de 2000).

                Las semanas que restan hasta el término del ultimátum son fundamentales: el Gobierno deberá tomar una decisión firme, intentando anticiparse, además, a los posibles movimientos que desarrollará, en cualquier caso, el conjunto del nacionalismo. Lo que no puede hacer es no reaccionar: la amenaza y el chantaje recogidos en el dictamen de autogobierno  son el mayor desafío sufrido por este Estado de derecho. Y como señalaba lúcidamente Libertad Digital el pasado 9 de julio, “a la democracia española ya no le queda nada por conceder y muy poco por padecer”.

 

El peso de ETA.

La organización terrorista ETA se encuentra, operativamente, en muy mal momento. Podrá golpear, pero ya no tiene la capacidad material de trastornar y condicionar la actual situación. Pero, paradójicamente, en el momento de mayor debilidad orgánica, obtiene mayor respaldo que nunca al núcleo de sus propuestas. Y ello, precisamente, cuando la acción judicial de Baltasar Garzón, y los mecanismos derivados de la Ley de Partidos, amenazaban con ahogar -también- a la expresión política de ETA creando un nuevo escenario. ¿Qué hubiera sucedido de haberse adoptado estas medidas hace 20 años?

El día 24 de julio, coincidiendo con la noticia de la marcha del País Vasco del catedrático universitario Francisco Llera (director del Euskobarómetro), se ha comentado en la prensa diaria el comunicado de ETA publicado en el último número de su portavoz Zutabe. La cabeza del MLNV afirma que el proyecto soberanista del PNV y sus aliados es impreciso, asegurando que hay que romper amarras con España sin pedir permiso y pidiendo, en definitiva, una aceleración y radicalización del proceso. Más allá de algunas afirmaciones retóricas, es evidente que ETA persiste en el papel que más le gusta: tutelar desde la sombra el nuevo proceso. Y piden a los demás nacionalistas que garanticen la presencia de su brazo político, Batasuna, en las instituciones: es el precio que deberá pagar el PNV por la abstención de Batasuna en el Parlamento vasco y que permitió prosperar el dictamen de autogobierno.

El nacionalismo vasco, en el entorno de las instituciones, puede –y lo hará- tensar aun más la situación, buscando concretas fórmulas, aunque sea saliendo “por la tangente” como dice Arzallus, para “avanzar” en la “construcción estatal vasca”. En este contexto, una aplicación del artículo155, que debe modularse al máximo, incluso restringida puede ser nefasta si no se emplean a fondo los recursos de opinión pública en juego, tal como nos lo ha recordado un clarividente Pío Moa.

                El Gobierno del Partido Popular cuenta con los apoyos necesarios: el Parlamento, la Constitución, los recursos legales y materiales de ella derivados, la inmensa mayoría de la opinión pública española; y con el concurso de casi toda la oposición. Es significativa la progresiva toma de posición de un PSOE que, aunque precisa de una línea y un espacio propios en el País vasco y Navarra, viene reafirmándose en una visión de Estado, producto de la conciencia del reto histórico presente. Prueba dramática de ello constituye las dramáticas declaraciones de Ramón Jaúregui al pedir que no se celebren elecciones municipales allí donde, por presión, no se puedan presentar listas del PSOE-PSE y del PP.

                Esta crisis política también está planteada a nivel mediático y jurisdiccional (con el previsible recurso de inconstitucionalidad que presentará el Gobierno español). Y no podemos descartar alguna iniciativa en instancias internacionales, entorno en el que se mueven “como pez en agua”, aunque su asociación a Batasuna les puede perjudicar en extremo.

                Al tomar posesión de su nuevo cargo como Ministro de Administraciones Públicas,  el día 10 de julio, Javier Arenas proclamó la voluntad del Gobierno y su responsabilidad política en el mantenimiento de la Constitución en su integridad, pero sin concretar qué medidas contempla de materializarse las amenazas nacionalistas. Pero éstas no se quedarán en meras declaraciones, por lo que ha llegado el momento de la acción.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 59 - 60, julio – agosto de 2002

El nacionalismo vasco en ebullición.

El nacionalismo vasco es un movimiento social dinámico, y de amplia proyección institucional desde hace algo más de dos décadas, que atraviesa, actualmente, una delicada coyuntura interna. Aralar y la posible ilegalización de Batasuna constituyen los nuevos factores que pueden modificar su complejo equilibrio interno.

 

Aralar, la nueva formación abertzale surgida entre los críticos con la "lucha armada" de Batasuna, liderados por el navarro Patxi Zabaleta, celebró, conforme lo previsto, su congreso constituyente en el penúltimo fin de semana de junio en Vitoria. Ninguna novedad en lo que respecta a la designación de su liderazgo, determinación de su línea política y las previsibles reacciones de Batasuna: Patxi Zabaleta de coordinador, históricos militantes (Miren Egaña, Iñaki Aldekoa, Julen Madariaga, por mencionar tres) entre los nuevos cargos directivos, notable esfuerzo para evitar un acento "excesivamente navarro" entre los anteriores, apertura inicial ante posibles alianzas pre-electorales, protesta y manifestación de jóvenes de Batasuna en reproche por la división derivada –a su juicio- de su comportamiento político en el campo abertzale…

Sin duda, su creación constituye la mayor novedad producida en el interior del mundo abertzale radical: un grupo se escinde, por primera vez en muchos años, de manera orgánica, rompiendo amarras con ETA y marcando su propia estrategia y línea políticas. Pero con este paso, novedoso, sin duda, no todo está decidido en ese entorno: está por ver la respuesta de la fogueada militancia abertzale radical. Sin duda, entre los más veteranos, su aparición se habrá recibido con muchas expectativas, algunas reservas y secretas esperanzas. Por el contrario, entre los sectores más juveniles y entre la casi decena de miles de militantes que constituyen la columna vertebral de las movilizaciones por los presos etarras, y del conjunto del MLNV, el rechazo es evidente.

Otra incógnita de hondo calado es el juego que desarrolle Aralar en torno a las posibles alianzas electorales y sus repercusiones: dentro del conjunto del nacionalismo vasco, en la futura gobernabilidad de las distintas instituciones vascas y en el camino emprendido para la "superación del actual marco jurídico y político".

Es evidente, y pública, la buena relación personal y la sintonía política de la nueva formación con Batzarre, en Navarra, y Zutik, en el País Vasco (los residuos de las antiguas Liga Comunista Revolucionaria y Movimiento Comunista de Euskadi). Su alianza puede reportarle una pequeña, pero veterana y motivada, base militante y cierta representación institucional, particularmente en Navarra. Esta posibilidad, además, puede aplazar el antiguo y soterrado debate que se mantiene en el seno de ambos grupitos excomunistas radicales, desde hace años, producto de su división entre los más inclinados hacia el mundo abertzale y los más proclives a Izquierda Unida (aunque han perdido, los segundos, cierto entusiasmo ante el curso de la coalición de Madrazo y Llamazares).

Eusko Alkartasuna es otro posible socio. De hecho, ya han mantenido conversaciones "informales" con Aralar sobre el futuro del espacio electoral abertzale, ante los cambios que se avecinan producto de la previsible ilegalización de Batasuna, ya aprobada la Ley de partidos políticos por el Parlamento español, junto a Batzarre, Zutik y a los franceses de Abertzaleen Batasuna.

Las tres formaciones -Aralar, Batzarre – Zutik y EA- podrían constituir, en definitiva, una coalición electoral netamente independentista, de orientación progresista, que contemple de forma explícita el rechazo a la "lucha armada" en su programa; pudiéndose extender al Partido Nacionalista Vasco en Navarra, territorio en el que ésta última formación apenas existe.

Incluso, a través de algún cualificado dirigente a título personal, el mismísimo PNV les ha "tirado los tejos", opción difícilmente defendible por quiénes aseguran que su voluntad es la de seguir militando en la "izquierda abertzale".

La estrategia electoral y de futuro de Aralar estará condicionada, en cualquier caso, por la que desarrolle el PNV, formación clave en la constelación nacionalista vasca, y líder del actual proceso soberanista en curso de superación del actual marco jurídico y político, tras la debacle electoral de Euskal Herritarrok.

"¿Ha llegado el momento para que empecemos a movernos en busca de nuestra independencia en Europa? Yo diría que sí, sin dudar". Esta afirmación la lanzó el presidente del PNV, Javier Arzallus, en la sede de su partido en la localidad vizcaína de Artea el pasado sábado 15 de junio de 2002. Además, según dijo, en "tres o cuatro" legislaturas debe haberse "conseguido o encaminado", y todo ello al margen de la violencia de ETA, que sólo lo retrasa y da argumentos a los que "amenazan con los tanques". Incluso aseguró que el PP quiere que "HB saque un montón de votos" con tal de que el PNV no los consiga. Recordó, igualmente, la consulta de autodeterminación que pretende convocar el lehendakari Juan José Ibarretxe, asegurando que los que se oponen a ella "no tendrán derechos, si se llaman demócratas, a impedirlo".

Empieza, por consiguiente, a concretarse el proceso. Aquel sábado proporcionó varias pistas acerca de la vía a seguir: algún tipo de plebiscito, a medio plazo, con apariencias de legalidad, que persiga la obtención de una mayoría cualificada, a determinar en su porcentaje. Para ello, sólo pueden imaginarse tres alternativas: la vía contemplada en la Constitución española (descartada por no ser factible, dada la oposición declarada de PP y PSOE), la convocatoria de un referéndum desde el Gobierno vasco (que no sería reconocido por el Gobierno central, pudiendo éste oponerse con todos los recursos materiales y legales previstos en la normativa vigente), o la transformación material de una convocatoria electoral concreta en un referéndum.

En las próximas elecciones municipales y autonómicas, el PNV tiene varias opciones: desde incorporar a militantes de Batasuna en sus listas electorales (previo pacto concreto y a corto plazo con el MNLV), pasando por estabilizar una coalición electoral con EA (lo que viene ensayando en las últimas convocatorias electorales) que podría extender a Aralar (con o sin miembros de Batasuna, problemática opción, pues supondría incurrir en el más agresivo "frentismo"), hasta presentarse en solitario.

En cualquier caso, las posiciones están más claras que nunca: no hay lugar para tibiezas ni para ambigüedades. El objetivo es la independencia, los nacionalistas lo consideran factible y su estrategia lo persigue.

Pero sigue existiendo otra cuestión decisiva sin resolver: la gestión de los miles de votos de Batasuna, una vez ilegalizada esta formación. ETA, cabeza del conjunto del MLNV, sólo está interesada en una "gestión democrática" de los mismos, es decir, en un "préstamo" provisional en aras de un único objetivo: la independencia, por lo que, de cederlos, lo haría provisionalmente, a muy corto plazo y con la expectativa de alcanzar rápidamente su razón de ser, lo que, en última instancia, podría acelerar el "calendario" que empieza a marcar el PNV. En este contexto, es perfectamente factible la presencia de militante abertzales radicales en listas del PNV, aunque a un precio que sería interesante conocer...

Lo que difícilmente ETA puede tolerar es una apropiación incondicional de esos votos por parte de otras fuerzas nacionalistas. De ahí la máxima delicadeza manifestada por todos los demás grupos al respecto: ETA no permitirá que "ningún pescador gane en río revuelto", en "su" río...

Es mucho lo que se juegan. De optar Batasuna electoralmente por la opción anterior, se magnificaría la mayoría relativa del PNV (o minoría mayoritaria, según se mire); pudiendo alegar éste ante los foros internacionales, la existencia de una presunta voluntad mayoritaria del pueblo vasco por la independencia; denunciando de paso la ausencia de una voluntad democrática del Estado español para solucionar el "conflicto vasco" (acreditada –a su juicio- por la inflexibilidad de una Constitución que "en la práctica" impide el ejercicio del derecho a la autodeterminación). Esta estrategia sería más factible sumándose, a los anteriores, los votos obtenidos por el otro "bloque" nacionalista resultante: previsiblemente, el de EA y Aralar, que parecen tener muy claro que no pactarán electoralmente con Batasuna, en tanto no rechace la "lucha armada".

En este contexto de fuerte marejada en el mundo abertzale en la que el PNV busca ensanchar su base social y electoral a toda costa, ¿qué pueden hacer las fuerzas españolistas?

La respuesta es sencilla, pudiéndose resumir en tres conceptos, concebidos a largo plazo: resistencia política, unidad moral, lucha cultural. Tres conceptos de los que los integrantes de la recién creada Fundación para la Libertad tienen clara conciencia.

El PNV persistirá en sus tácticas. Se servirá de todos los medios a su alcance, tal como viene haciendo desde hace años. Por eso, poca paz pueden esperar los españolistas, quiénes seguirán sintiendo el peso del nacionalismo en todas las esferas de la vida social, cultural y política. Que el País Vasco pierda unos miles de futuros ciudadanos, exiliados o emigrados (depende del criterio del observador), no parece ser obstáculo para el PNV y sus estrategas; empeñados en que el sufrimiento ajeno no constituya motivo suficiente para rectificar objetivos y tácticas. Otro frente que intentarán activar es el interno español: la búsqueda de apoyos mediáticos y otros "autorizados" que expliquen y justifiquen la necesidad de alcanzar un "pacto" que solucione definitivamente el actual "contencioso". Y no olvidemos al frente internacional: tienen que ganar "respetabilidad" y crédito ante otras fuerzas políticas e instituciones internacionales; lo que difícilmente alcanzarán de incorporar a sus listas electorales a radicales defensores de la "lucha armada".

En esta tesitura, las fuerzas españolistas no pueden dormirse, ni confiar únicamente en la capacidad moldeadora de las conciencias de la televisión como principal táctica a medio y largo plazo. Cuentan con la Constitución y sus medios y recursos, con la casi absoluta unanimidad del cuerpo electoral español, con la "memoria" de las víctimas y la credibilidad en los foros internacionales. Este patrimonio deberán administrarlo con prudencia, perspectiva de futuro y determinación.

 

 El semanal digital, Nº 84, 1 de julio de 2002.

El Colectivo Destino de Vizcaya. Reflexiones y aportaciones para el futuro del País Vasco.

Hace 20 años veía la luz en Vizcaya una modesta publicación: Destino. Producto del trabajo de un grupo de jóvenes vizcaínos, en sus tres años de vida se editaron 13 números, anticipando en ellos algunos análisis políticos plenamente actuales hoy día, empleando, además, el humor como original instrumento político desmitificador de los tópicos del nacionalismo vasco.

 

Introducción.

                A finales de los años 70 existía, en Vizcaya, una gran cantidad de grupos políticos situados en el espectro de la llamada “extrema derecha” o “derecha nacional”. Este fenómeno era paralelo al de la conformación del espacio político del “centro derecha” en el País Vasco, fragmentado por entonces y en busca de su identidad y configuración definitiva.

                Uno de los grupos más originales que vio la luz, en aquellos difíciles y esperanzadores años, fue el Colectivo Destino, cuyo nombre venía de la cabecera de la revista que editaron durante tres años y a la que subtitularon como “publicación nacional sindicalista de Euskalerria” a partir del número 3, siendo Vizcaya su invocación territorial inicial.

                Nacida en Bilbao en el entorno de las Falanges Juveniles de España, pronto se incorporaron al proyecto los últimos miembros de Falange Española (independiente) de la década de los setenta de aquella provincia, en un intento de convertirse en el órgano unitario de los falangistas vizcaínos, al ser varias las organizaciones en las que los mismos se encontraban presentes.

                Hasta aquí no hemos contado nada nuevo ni original que no se viviera, de forma parecida, en otras localidades y provincias españolas: los intentos de “unidad falangista” de aquellos años, interminable crónica de una agonía progresivamente desesperanzadora para sus protagonistas.

                Destino, con todo, fue otra cosa.

 

La acción del Colectivo Destino.

                Su acción política, siempre dentro de lo testimonial, se desarrolló fundamentalmente en el territorio de Vizcaya, pero también extendió su actividad a Vitoria, Burgos, Navarra: pegadas de carteles (algunos, notablemente originales para el momento), edición de folletos y de Destino, escritos en prensa, tenderetes, reparto de octavillas en centros de estudios y en la vía pública, elaboración de enormes murales, venta callejera de publicaciones, campamentos y viajes, etc.

                La evolución de la publicación Destino es fiel reflejo de la sufrida por el conjunto del grupo. Su número 0 aparece en diciembre de 1979. Pasó de ser una publicación muy primitiva, con textos nada originales encuadrados dentro de la ortodoxia joseantoniana, a tratar temas y aspectos de la actualidad nacional e internacional de forma novedosa e inteligente en sus últimos números. A la vez que sus contenidos ganaban consistencia, su presentación formal mejoraba, incorporando el humor a sus contenidos de forma eficaz y original. Especial peso tuvo la hilarante serie “los berrozikos” (a partir del número 3, octubre de 1980), unas historietas cuyos protagonistas (los primeros cadetes de la Ertzaintza) recordaban, en sus peripecias, a las sufridas por el famoso "Martínez el facha" de la revista "El Jueves", a la vez que se desmitificaban, de forma persuasiva, muchos de los tópicos del nacionalismo vasco imperante ya en esos días. Su último número, el 12, vio la luz en la primavera de 1982, siendo, seguramente, el de mejor contenido y presentación.

                A la revista siguieron, posteriormente, unos folletos humorísticos con los siguientes títulos: “los berrozikos, humor basko” (recopilación de las historietas publicadas en Destino), “hez y prez de España, retrato de familia” (una particular historia de la monarquía española) y “musho y bien, grasias...!” (resumen, en clave de humor, de las primeras acciones de gobierno de Felipe González).

 

La evolución de Destino.

                Progresivamente se pasó de una acción local falangista clásica, tosca e ingenua, al trabajo por la unidad falangista, para llegar finalmente a un nivel de conciencia y reflexión política que trascendía el activismo partidista de origen, fraguado en un análisis elaborado y coherente de la realidad.

                A esta última etapa corresponde un texto que reproducimos a continuación y que ya vimos en un artículo anterior publicado en este medio digital (“Estrategia y situación del centro derecha español en el País Vasco”, Nº 40, diciembre de 2000). Escrito hace casi 20 años y editado en un folleto de 8 páginas, fue elaborado en un momento en que los jóvenes de Destino percibieron la realidad política y las tendencias predominantes con gran alarma, lo que les movió a la acción.

El folleto lo titularon “Reivindicación española en Vasconia”, si bien salió a la calle patrocinado bajo el significativo nombre colectivo de “Resistencia Española”.

                Veamos el texto.

                “Vasconia, tierra entrañablemente española, vive en su seno la acción de unos pretendidos tutores de sus derechos, de su ser histórico esencial, de su presente y de su futuro. Desde todos los ángulos de la vida política y social, grupos, asociaciones, partidos, sindicatos, etc., lanzan machaconamente la consigna de una Vasconia no española, recuperadora de la genuina identidad como nación soberana. Un gobierno autónomo, precisamente de esos pretendidos tutores, abre cada día más la brecha que nos separa de España. Independencia financiera, cultural, administrativa, pronto en materias de orden público… Esto ya lo sabes y no necesitamos recurrir a ninguna demagogia, a ningún tremendismo fuera de lugar. También sabes que todo ese proceso lo apoya y lo acelera un terrorismo dirigido sencillamente a españoles y miembros de las Fuerzas de Orden Público. (…)

                Necesitamos, necesita España en Vasconia, maestros, catedráticos, científicos, artistas, hombres de la Cultura, políticos, trabajadores, sindicalistas, religiosos, deportistas, que ante todo se sientan españoles.

                Existe un gran peligro. De Vasconia han ido marchándose estos últimos años miles de españoles atemorizados, expulsados, privados de sus medios naturales de vida. Llegan a 40.000. Andan repartidos por las tierras de España. Quizás conozcas a algunos. Esto significa que se está produciendo una desaparición física de la presencia española más activa de nuestra tierra. Si esto sigue así, llegará un momento en que todo vestigio de la españolidad será un recuerdo.

                España va a desaparecer de Vasconia si los españoles que aún permanecemos allí no encontramos un medio y la ayuda para que la españolidad salga del ‘gettho’ y se manifieste libremente. Esto es lo que venimos a decirte. Tenemos que emprender una amplia campaña de recuperación civil. Si los enemigos de España han encontrado las energías necesarias para copar toda la vida social, ¿no tenemos nosotros las reservas suficientes de una gran nación que hizo grandes a los vascos precisamente, en la unidad con los demás pueblos de España? ¿no tendremos por ello aliento para futuras empresas unitarias que superen y absorban este desamor? ¿no tendremos tu ayuda?

                Porque creemos firmemente que sí la tendremos estamos aquí. No regatees con España. No estamos solos en la lucha de Vasconia, porque Vasconia también es tuya”.

                El Colectivo Destino consideraba, ya en aquellos días, que la presencia española en el País Vasco se encontraba en grave peligro, como consecuencia de una ofensiva desatada por las fuerzas nacionalistas en todos los ámbitos de la vida pública vasca: desde los resortes de las nuevas instituciones autonómicas, los incipientes medios de comunicación autóctonos, en el mundo de la educación (especialmente a través del euskera), las manifestaciones culturales, la movilización callejera, e incluso, desde la acción terrorista. Todo ello era bueno si servía al objetivo de “hacer patria, hacer Euskadi”. Pero, junto al análisis de la realidad, se acompañaba una propuesta de futuro, sin complejos, considerando imprescindible una sana reacción cívica ante el modelo cultural y político que se imponía, desde el ejercicio de múltiples resortes de poder, por parte del nacionalismo vasco.

A su juicio, esa imposición nacionalista era artificial, pues la realidad vasca era plural, lo que no impedía que se desarrollara con enorme eficacia. A ello se sumaba la inacción de los políticos del sistema y la complicidad -un tanto inconsciente- de una izquierda cultural y política acomplejada que equiparaba, a modo de eficaz descalificación a priori, todo lo que soñara a “español” con el denostado franquismo (españolismo = franquismo).

                Por aquellas fechas, ni el centro derecha español, ni la izquierda tradicional, eran conscientes de que se trataba de una ofensiva, en toda regla, que perseguía el concreto objetivo de enterrar una larga historia de convivencia en común –la española- que no gustaba a los nacionalistas, en un esfuerzo voluntarista y titánico de “construcción nacional”.

                Sin duda, en su concepción joseantoniana de la vida, la persona y España, encontraron los recursos morales e intelectuales para llegar a ese justo y preciso análisis de la realidad.

Aquella fue su última gran acción callejera. El grupo, poco a poco, fue difuminándose en su expresión política. Crisis total de los grupos falangistas, desaparición de cualquier alternativa política “nacional”, imposición casi absoluta del PNV en las instituciones vascas y control callejero de los activistas del MLNV. A ello se sumaba la lógica búsqueda de trabajo, matrimonio, llegada de los hijos, etc. No por ello ha perdido textura la amistad surgida entre ellos, especialmente con los amigos madrileños que, con una trayectoria política y vital paralela, encontraron a lo largo de esta aventura; lo que les ha llevado a relaciones personales insospechadas, salidas profesionales sorprendentes y la inmigración de algunos de sus protagonistas a Madrid. De esta forma, vizcaínos, inicialmente, y madrileños, posteriormente, conformaron un grupo humano de singular trayectoria y compromiso. Hoy día, veinte años después, otros amigos siguen radicados también en varias ciudades de España: Pamplona, Bilbao, etc.

                Y con el transcurso de los años, alguno de ellos ha encontrado cierto acomodo en organizaciones católicas como “Comunión y Liberación”, “Opus Dei”, etc. Sin duda la tensión política de sus integrantes era expresión, en buena medida, de su profundo interés por el sentido último de la existencia del hombre.

Algunas iniciativas se relacionaron con ellos años después: “Tentáculos” y “Gaceta para desmemoriados”. Y nos los hemos encontrado en diversos eventos de la vida política española, siempre con la mirada puesta en el destino de España y los españoles.

En cualquier caso, Destino desapareció y ningún colectivo recogió su antorcha de forma explícita. Como posibles razones de su aparente fracaso, encontramos las siguientes: carencia de un proyecto estratégico a medio o largo plazo, dificultad en despegarse de la “cultura política” de origen (los medios “joseantonianos”, básicamente), progresivo aislamiento social, incapacidad para “enganchar” con otras alternativas sociales (movimiento pacifista u otros), carencia de un soporte económico estable, juventud de sus integrantes.

 

Algunas reflexiones.

El folleto, del que hemos reproducido una parte significativa, fue distribuido masivamente en Madrid un domingo en que se conmemoraba el “20 de noviembre”, estando dirigido al sector social al que el Colectivo Destino juzgaba más sensible ante el rumbo de los acontecimientos que denunciaba.

Con la perspectiva proporcionada por el transcurso de estos últimos 20 años, podemos deducir hoy día que aquel no era el medio adecuado, ni el destinatario del texto constituía un sector social con la capacidad de rectificación de la situación denunciada, ni tampoco se trataba de la convocatoria pública apropiada. Con todo, el diagnóstico de la situación se ajustaba a la realidad. Pese a ser considerado entonces como “políticamente incorrecto” (dicho con lenguaje de hoy), se anticiparon en el juicio y diagnóstico de la realidad vasca a una opinión que se ha afirmado, en sus líneas generales, en la última década.

El interés en rescatar esos viejos textos y esas amarillentas publicaciones, radica en la frescura de muchas de sus páginas. Junto a unos juicios ajustados a la realidad, encontramos un humor plenamente vigente y actual, más necesario que nunca. No en vano, Iñaki Ezquerra ha afirmado recientemente que “el arma que, en el País Vasco, nos permite defendernos de lo grotesco” es, precisamente, el humor.

Destino representa, además, la posibilidad de trabajar de forma real en “la calle”, campo y ámbito dejado casi exclusivamente al nacionalismo vasco, salvo las movilizaciones puntuales de “¡Basta ya¡”, y otras organizaciones del nuevo movimiento ciudadano vasco, producidas en los últimos años.

El mismo grupo fue -y todavía lo es en alguna medida- concreta y carnal expresión de la capacidad generadora de una tradición, la española, capaz de proyectarse en el futuro, con energía, decisión y creatividad.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 58, junio de 2002

Más allá de la satanización de Le Pen.

Los imprevistos resultados electorales de Jean – Marie Le Pen, cosechados en las dos rondas presidenciales francesas, han levantado ríos de tinta, encendidos debates y una casi absoluta unanimidad. Más allá de las apariencias, más allá de su satanización, ¿qué hay en el fondo de este fenómeno?

 

La “sorpresa” Le Pen.

 

Le Pen ha logrado suscitar la unión de los contrarios, una postmoderna Santa Alianza: socialistas, derechistas, liberales, comunistas, ecologistas, trotskistas… ¡todos juntos contra el enemigo común!

Las reacciones y los argumentos esgrimidos han sido muy similares: Le Pen, un fascista que niega el Holocausto y que, con la demagogia más bastarda, ha sabido tocar algunas teclas del sistema para llegar a un electorado inculto, atemorizado e inseguro frente a la globalización, la Europa de Bruselas y la “inmigración salvaje”. Para hacerle frente, se ha propuesto más de lo mismo: más tolerancia, más educación antifascista, invocación al voto útil, etc. Pero no se ha ido, en general,  a las causas últimas del problema.

Salvo unas pocas voces, algo disconformes, la unanimidad ha sido total, especialmente en los juicios inicialmente emitidos. En los días posteriores a la primera ronda, algunas opiniones empezaron a matizarse, pudiéndose encontrar destellos de sentido común, aunque dispersos y condicionados por hondos prejuicios ideológicos. Una vez conocidos los resultados de la segunda ronda, volvieron a escucharse las opiniones más comunes; siendo el asesinato del populista holandés Pim Fortuyn el hecho que eclipsó casi por completo el debate.

¿Nos quedaremos en los tópicos o iremos al fondo del asunto?

Está claro que, al poder dominante, lo anterior no le interesa. Hacerlo así, tal como lo hizo desde París el sociólogo y analista Ignacio Walker Cisneros para la revista electrónica cristiandad.org, cuestionaría buena parte de los soportes ideológicos y mentales del actual sistema. Unos partidos políticos que apenas se diferencian, sean de izquierdas o de derechas. La banalización de la existencia impulsada a través de la publicidad. Una mentalidad común difundida e impuesta por los medios masivos de comunicación, especialmente a través de la televisión, y practicada a través del consumismo. Una ausencia de ideales profundos y consistentes, sin que los “valores comunes” (tolerancia, igualitarismo, antifascismo, laicismo…) provoquen entusiasmos, salvo entre los profesionales bienpensantes subvencionados.

                Pese a los aspavientos, ha sido una sorpresa relativa. El Frente Nacional apenas ha aumentado, en su número total, de votos respecto a convocatorias anteriores. Lo ha hecho, pero escasamente. Aunque no puede alegarse que no haya contando con competidores en su “propio terreno”. Ya lo intentó, de alguna manera, Philippe de Villiers en las presidenciales del 95, y Bruno Mégret (quien fuera delfín de Le Pen y se escindiera del Frente Nacional con un tercio del servicio de orden, la mitad de sus militantes y buena parte de sus cargos públicos, fundando el Movimiento Nacional Republicano) estos días.

La división del voto entre 16 candidaturas, y una abstención algo superior de lo habitual, explican el relativo éxito de Le Pen en la primera ronda: superando a un candidato socialista laminado por varias candidaturas de izquierda (Partido Comunista Francés, radicales, soberanistas, ecologistas) y de extrema izquierda.

Poca atención se ha dedicado al desmoronamiento del histórico, “duro” y pro soviético Partido Comunista Francés, y a la correspondiente cosecha electoral de los tres partidos trotskistas beneficiados (Liga Comunista Revolucionaria, Lucha Obrera y Partido de los Trabajadores), especialmente a la recogida por Arlette Arguiller.

                Esa es otra de las contradicciones del debate: alarma general ante el ascenso –relativo- de la extrema derecha, pero benevolencia ante la eclosión de una extrema izquierda que difícilmente puede asimilarse al sistema capitalista y a la “democracia burguesa”.

 

Juicios y controversias.

                ¿Cuál ha sido, globalmente, la respuesta mediática ante el “ascenso Le Pen”? Así la describía, con un cinematográfico sentido del humor, David Gistau en su columna de La Razón el pasado día 1 de mayo: “Quebrantando todas las reglas democráticas y evidenciando escasa elegancia deportiva en la aceptación de la derrota, los demócratas se han aliado en una turba linchadora –sogas, antorchas y azadas- que intenta derribar las puertas del castillo de Le Pen como si fuese el de Drácula: la muchedumbre vertebrada por el antagonismo de un Monstruo, que es el enemigo necesario sacudiendo al vecindario de su letargo de qué echan hoy en la tele”.

                Enrique de Diego, por su parte, en libertaddigital.com, se sorprendía ante la reacción mediática, al considerar que los medios han ocultado, inicialmente, el previsible ascenso lepenista, para luego pasar a “diabolizarlo”, interpretando lo sucedido en clave de “autocensura”. Profundizando en su juicio, a su entender, “millones de franceses han castigado a un stablishment que no hablaba de la realidad”, a la vez que aseguraba que la seguridad ciudadana es un corolario fundamental de la libertad. La izquierda, por su parte, es miope si afirma que el aumento de la delincuencia nada tiene que ver con la inmigración. Además, continuaba, “En el islamismo, con perdón, hay una alta dosis de xenofobia. Y en las naciones europeas una alta dosis de estupidez. Una combinación desvertebradora, casi explosiva. En todo caso, desvertebradora”.

Visto el espectáculo, ¿de donde proceden los millones de electores lepenistas?

Michèle Alliot – Marie, presidente –entonces- del principal partido de la derecha, el neogaullista R.P.R., y reciente ministro de Defensa, respondió de la siguiente manera a una pregunta del diario El País, el pasado 28 de abril, sobre la procedencia de los electores de Le Pen: “Sólo un tercio de su electorado corresponde a la ultraderecha clásica. Un tercio procede de la derecha moderada, que quiere expresar su insatisfacción, por ejemplo con la fiscalidad; y otro tercio viene de la izquierda, socialista y comunista, ciudadanos exasperados por la inseguridad que viven a diario en las viviendas sociales y los barrios difíciles”. Tales afirmaciones ya nos proporcionan algunas pistas de cierto interés que encontraremos repetidas, en otros analistas de ideologías dispares.

                Mario Vargas Llosa, en su artículo de opinión publicado en El País, en su edición del día 28 de abril, aseguraba que los sectores que votaron a Le Pen fueron, fundamentalmente, “proletarios, clases medias bajas y desempleados”, ratificando, en buena medida, la opinión antes recogida. Y ello le llevaba a la siguiente reflexión, en un intento de profundizar: ”Estos sectores simplemente, han llevado a sus últimas consecuencias la insensata e irresponsable campaña de cierta izquierda retrógrada –sobre todo en Francia- contra la globalización, la internacionalización de la economía y un mundo integrado e interdependiente, presentado como una conspiración del neo – liberalismo y las transnacionales para esquilmar a los pobres y devorar la soberanía de las naciones”. Ya encontramos una presunta responsable: la demagogia de la izquierda. No podía ser menos, tratándose de un liberal.

Otros analistas, de convicciones muy distantes de las anteriores, llegan a similares conclusiones, aunque por otras vías.

En su editorial del día 28 de abril, el propio diario El País aseguraba que: “la socialdemocracia se verá obligada a repensar el catálogo de sus convicciones, en un entorno que va mucho más deprisa que la capacidad de sus líderes para adaptarse”, afirmando que “es obvio que el viejo modelo social europeo, que ha venido tratando la inmigración como una obligación humanitaria, no sirve para manejar los cambios producidos por la instalación de unos 15 millones de personas de otras partes del mundo en la última década”.

                Daniel Cohn – Bendit (El Mundo, 30 de abril), desde su reciente militancia “verde”, compartía el anterior análisis, asegurando que “El fracaso electoral remite al fracaso del proyecto y a la ausencia de unos cimientos políticos en la izquierda plural”, exigiendo como recurso inmediato frente al ascenso electoral de la extrema derecha “un sistema proporcional en las legislativas”. A su entender, respecto a los partidos políticos de izquierdas, percibe que “La gente de abajo tiene la impresión de no ser comprendida por la de arriba” y que “los partidos políticos de izquierda están exangües y paralizados. Se han convertido en lugares de intrigas sibilinas y maquinaciones para conquistar el poder”, finalizando su reflexión deseando que “¡Ojalá fueren capaces de volver a tener vínculos con el sindicalismo, con la vida asociativa, con los intelectuales y con la sociedad civil”.

                Para otros analistas, la derecha es la responsable directa del cataclismo.              

Es el caso de Paolo Flores D’Arcois (El País Domingo, 28 de abril), quien diferenciaba allí entre una derecha conservadora y liberal y una derecha populista y antidemocrática. La segunda ya no es marginal. Frente a la ascensión de sus extremistas, la derecha democrática puede hacer dos cosas: la condena explícita (lo que ha hecho Chirac), o “considerar que los enemigos están sólo y siempre a la izquierda” (Berlusconi y Stoiber). Esa derecha antidemocrática estaría alimentada por el populismo, el chovinismo y la xenofobia. A su juicio, la tentación ante el discurso ultra es “dar espacio a los argumentos de la extrema derecha en lugar de combatirlos con la energía más radical”. La verdadera culpa de la izquierda, afirmaba, no es su división, pues “El problema es no haber entendido el auténtico significado de la oleada de ‘antipolítica’ (o más exactamente de antipartidocracia) que desde hace años y cada vez en mayor medida va invadiendo las democracias europeas”. Sin embargo, esa crítica a los partidos encierra una “potencialidad progresista que habría podido renovar en las formas de organización y en los contenidos de la propia acción”. Frente a la “política – espectáculo” proponía “reinventar la política”, siendo la izquierda la fuerza más capacitada, siempre a su entender, para adaptarse y afrontar con mayor éxito el reto.

                Miguel Herrero de Miñón (El País, 28 de abril) atribuía a la abstención buena parte del terremoto, motivada por “la pérdida de identidad de las principales opciones en liza, que amenaza con ser signo de la pérdida de identidad del cuerpo político, la Nación; y el desprestigio de los dirigentes”. La identidad y la seguridad, a su juicio, serían los grandes valores en juego. Por lo tanto, la crisis ya no sería tanto de los partidos, como del propio sistema.

                Ramón Vargas – Machuca Ortega, en El País (29/04/02) ratificaba, desde otros presupuestos, el juicio anterior. Consideraba que se impone una labor de “repensar la democracia” a partir de: “el lugar de los principios”, “las estratagemas falaces o la competencia cívica” y, por último, “mayor responsabilidad”. Respecto a los primeros asegura que “Los principios devienen un subproducto de una idéntica voluntad de poder, los partidos terminan pareciéndose, son redundantes no sólo porque ofrecen lo mismo, sino porque en el fondo quieren lo mismo. Una relación así, con los principios, oportunista y a título de inventario, pervierte el sentido de la competición democrática y engendra la más absoluta desasistencia ciudadana”.

                Hermann Tertsch (El País Domingo, 28 de abril) resumía, de alguna manera, los puntos de vista hasta ahora expuestos. Así, “El primer gran indicio de que, en este mundo globalizado, con todas sus tensiones y peligros, desaparecida la bipolaridad, lanzando Estados Unidos a la manifestación universal de su potencia única e incontestada, en Europa surgen viejos y nuevos fantasmas que acechan amenazantes en el camino hasta ahora lógico y perfectamente asumido de la unificación y homogeneidad política, social y económica”. Pero “Hoy, otra vez, los partidos de izquierda andan errantes entre diversas correcciones políticas timoratas, cómodas para sus elites, incomprensibles para sus bases naturales. La derecha democrática, minada por la mediocridad y la corrupción, Chirac es el mejor ejemplo, hace seguidismo de los lemas de ultraderecha para después verse saqueada de votos por la misma”, alimentada por “Los sectores sociales que se consideran perdedores absolutos de una evolución vertiginosa del mundo sobre la que no tienen influencia alguna. El miedo al extraño –al inmigrante- y el frío ante el mundo –la inseguridad y la precariedad- los llevan a buscar protección bajo el manto de las grandes soluciones simples”.

                Juan Alberto Belloch en La Razón del día 1 de mayo, intentaba “despejar el bosque”. Para ello resumía, en las siguientes, las numerosas causas que han identificado los autores mediáticos en el origen del lepenismo: crisis del actual modelo democrático caracterizado por la supuesta pérdida de identidad de los grandes partidos, crisis general de la social – democracia y, por último, incremento de la criminalidad y el desbordamiento del fenómeno inmigratorio (elementos que se pretender asociar). Ante el tercero y más evidente a su juicio de los citados fenómenos, propone el siguiente remedio: “hospitalidad y vigor en la aplicación de la ley. Ningún viajero bien acogido rompa los deberes que le ligan al país que los recibe”.

                Jean – Cloude Kaufmann en el diario Le Monde, el día 26 de abril aseguró, en resumen, que Francia está culturalmente dividida, según recogía Patricia de Souza en La Razón el día 1de mayo, pues: “El voto por Le Pen es un rechazo rotundo de los fenómenos más evidentes de nuestra época” (que concretaba en mundialización, equilibrio, identidad).

                Y Juan Pedro Quiñonero en el ABC, del 2 de mayo, afirmaba que “El día 21 de abril pasado, 11’7 millones de franceses se abstuvieron de votar porque consideraban que ninguno de los 16 candidatos que se presentaban en la primera vuelta de las elecciones presidenciales decía cosas capaces de mejorar su vida cotidiana. Ese mismo día, otros 2'9 millones de electores votaron a la extrema izquierda, mientras que otros 5'5 millones votaron a dos candidatos de extrema derecha. En total con un censo de 41’19 millones de electores, unos 20’1 millones de franceses consideraron que los partidos políticos tradicionales se ocupan tarde, poco y mal de sus problemas ordinarios”.

                Ignacio Sotelo, en El País del día 3 de mayo, llegando más lejos que nadie, sentenciaba que “Por lo tanto, el ascenso de la extrema derecha en Europa se revela el canto del cisne de un Estado nacional condenado a desprenderse de sus antiguas ideologías, estructuras y buena parte de sus competencias”.

                Federico Jiménez Losantos, por su parte, en El Mundo, el día 30 de abril, realizaba su propia interpretación del fenómeno, buscando paralelismos con la situación política vasca, afirmando, entre otras cosas, que: “Tiene razón Savater en El País cuando dice que, pese al miedo que dicen que suscita o debería suscitar Le Pen en Francia, al fin y al cabo el líder del Frente Nacional no ha llegado a los extremos de racismo delirante de Sabino Arana, al que rinde culto el nacionalismo vasco que también ha creado su propio Frente Nacional sobre la doctrina común de la Declaración de Estella”.

                Elena Atxaga, rompiendo la relativa unanimidad de los juicios emitidos, en un artículo titulado “Le Pen el galo”, publicado en elsemanaldigital.com número 74 (22 de abril), afirmaba que: “las personas no viven de los tópicos ni de las palabras, que democracia y libertad no son un tótem al que haya que sacrificar la libertad real de nadie y que tampoco son una carta blanca para sumir al pueblo en la postración”.

                Otro analista crítico ha sido Pascual Tamburri (elsemanaldigital.com, número 75, 29 de abril), al juzgar que “En realidad, el único fascismo que se ha visto en Francia es el de los enemigos de Le Pen”, considerando que un “fantasma recorre Europa: la voz del pueblo pidiendo soluciones efectivas para los problemas de cada día”. Sus electores “miran más a lo tangible que a las grandes palabras”.

 

¿Un Le Pen para España?

                Ya hemos mencionado la particular interpretación de los hechos efectuada por Federico Jiménez Losantos, quien encontraba sorprendentes conclusiones aplicables inmediatamente a España. Pero, la cuestión, pensamos, es otra.

Santiago Pérez Díaz, en El País del día 28 de abril, juzgaba que España es una excepción al avance de los partidos extremistas de derecha por las siguientes razones: “Primero. El efecto positivo de la transición política y el ánimo abrumadoramente mayoritario de no repetir los errores del pasado, y homologar nuestro sistema político con las democracias europeas, creándose un consenso de animosidad hacia el régimen anterior. En segundo lugar, esta tendencia se cimentó con el fallido golpe de Estado del 23-F, que supuso una revacunación contra cualquier veleidad de acudir a la fuerza para resolver los problemas o prescindir para ello de los cauces constitucionales”. Pese a ello, a su entender, crecen las circunstancias que alimentan el caldo de cultivo para que aparezca una organización de extrema derecha, que concreta en: “inmigración, la seguridad ciudadana, voto de protesta contra el sistema político y, en España, el terrorismo”. Pero para ello no hay líderes, siendo también el caso del único partido español que se identifica plenamente con Le Pen: Democracia Nacional, al que falta un caudillo carismático, mostrando, además, y siempre según su criterio, una evidente incapacidad para entenderse y llegar a acuerdos de integración con otros grupos. A juicio de José Luis Rodríguez Jiménez, varias tendencias podrían integrar la base de un movimiento de extrema derecha en España: neofranquistas, neofalangistas, derecha nacional, neonazis, nacionalbolcheviques, coincidiendo todos ellos en el rechazo a la democracia, a las autonomías, a la integración europea y a los emigrantes. Dicho autor menciona, por otra parte, varios experimentos populistas en España, frustrados en los últimos años, y que no se pueden asimilar simplemente a los anteriores: el CDS de Mario Conde, el GIL y la Agrupación Ruiz Mateos.

Pascual Tamburri, en el artículo antes citado, y mirando a España, entendía que se dan todos los elementos que han hecho posible el fenómeno Le Pen: “periferias urbanas degradadas, barrios conflictivos, inmigración ilegal masiva, campos abandonados, autoridad del Estado puesta en discusión, delincuencia extranjera, recursos públicos regalados a los recién llegados, paro y subempleo”. Hay un hueco electoral, aseguraba, pero el experimento del GIL no pasó de lo bufonesco, pues “Ni tenía un programa ni su vocación era servir al pueblo”. Resumía, sintéticamente, la situación de la siguiente manera: “Los distintos movimientos asimilables al Frente Nacional francés son interclasistas, si se quiere xenófobos e indudablemente radicales en sus posturas, aunque no son ni de izquierdas ni de derechas. Y son, a diferencia de Jesús Gil, los portavoces de los perdedores de la globalización y de la unificación bruselesa”.

Hace ya casi tres años, en estas mismas páginas, nos preguntábamos si era posible la creación y despegue de un partido de protesta –o lepenista- en España. La conclusión fue negativa. Y desde entonces, no parece que las circunstancias hayan cambiado sustancialmente. Pueden darse ciertas condiciones “objetivas” favorecedoras de su aparición, pero no se observan pasos decididos en encuadrar y movilizar esos sentimientos. Los grupitos populistas, que pudieron, en su día, haber sido base de partida para un movimiento de protesta, han sufrido fatídicas suertes: el CDS reflotado por Mario Conde se ha hundido definitivamente, el GIL sigue la agónica suerte de su líder perseguido por la justicia, y de la Agrupación Ruiz Mateos, desde el cambio de su denominación, nada se ha sabido.

Por otra parte, entre las “familias” políticamente asimilables al concepto de “extrema derecha”, sigue sin destacar un polo de atracción que supere su endémico carácter grupuscular. No aparece la figura de un líder carismático que sea la locomotora de un movimiento –populista, de protesta, o ultraderechista- de las características antes citadas.

 

Un intento de reflexión desde una identidad católica.

Europa asiste desconcertada a la irrupción, en sus ciudades y pueblos, de millones de inmigrantes provistos de una identidad fuerte: el Islam. Curiosamente, las prevenciones y prejuicios que se aplican al catolicismo en toda Europa, marginándolo, no cuentan al tratar con el Islam. De forma paradójica, se ha producido un fenómeno paralelo al de la descristianización del continente europeo: su desarme moral. Y muchos ciudadanos desarraigados, que asistente perplejos ante las contradicciones del sistema y el alejamiento de la política, sufren cotidianamente los zarpazos de la delincuencia, un relativismo vital que les priva de defensas ante los envites de la vida, etc. Así se viene formando un caldo de cultivo apropiado para un Le Pen que propone soluciones toscas pero claras. Pero no olvidemos que éste no partió de la nada. Ya existía en Francia una prensa de “derechas”, algunas modestas editoriales, unos círculos radicales (desde nostálgicos de Vichy, de la Argelia francesa, maurrasianos, tradicionalistas y legitimistas…), unas activas asociaciones estudiantiles de convicciones nacionalistas y revolucionarias, diversos “laboratorios de ideas de derecha” que trabajaban la cultura y la “metapolítica”, etc.

Y vemos que una base humana y orgánica de esas características, en España, apenas existe. Con el final del franquismo y la consolidación de la democracia, la derecha radical ha sido incapaz de configurarse. Su electorado, aunque lo haga con protestas y tapándose la nariz, vota, convocatoria tras convocatoria, por el Partido Popular, al igual que lo hizo, anteriormente, por Alianza Popular.

Veíamos, pues, que existe una falta de ideales en las sociedades europeas. Cuando los temores de algunos sectores sociales son afrontados por un demagogo, con cualidades y un programa sencillo, que promete seguridad, puede generarse un movimiento anti - sistema. Esto ha ocurrido en Francia y en otros lugares de Europa, aunque no todos esos movimientos compartan la misma naturaleza ni sean homogéneos en sus manifestaciones y programas.

                La Iglesia francesa también ha criticado las actitudes y propuestas de Le Pen. El arzobispo de París, Jean – Marie Lustiger denunció, el mismo día 22 de abril, que Le Pen utilizara frases de Juan Pablo II para pedir el voto en la segunda vuelta. “No tengáis miedo” y “cruzad el umbral de la esperanza”. Así se dirigió Le Pen a sus posibles electores en la noche del 21 de abril. Lustiger aseguró, ante ello, que “La Iglesia y los cristianos no pueden aceptar que, al servicio de la polémica electoral, se cambie el significado de los símbolos y las convicciones religiosas”.

Tal vez poniendo la venda antes de la herida, después del constante acoso sufrido durante estos años, los obispos franceses han querido clarificar, desde la raíz, su posición: ¡sólo faltaba que se les acusara de lepenistas! Sin embargo, hace ya unos cuantos años, un prestigioso mensual internacional católico, 30 días en la Iglesia y en el mundo, hablaba de las dos almas del Frente Nacional: la católica y la pagana (refiriéndose, con esta segunda denominación, a los paganos procedentes de los cenáculos de la llamada “Nueva Derecha”). Pero, de esto, ya han transcurrido bastantes años. Es comprensible que la Iglesia francesa quiera delimitar el debate, profundizando en las razones últimas de la crisis, mas allá de superficiales reacciones instintivas e ideológicas: en definitiva, debe cumplir con la obligación de orientar a sus fieles con seriedad y colaborar en la consecución del bien común.

Curiosamente, y como dato sociológico a considerar, señalemos que el Frente Nacional ha arraigado en casi toda Francia, pero haciéndolo en menor grado en las regiones agrícolas y católicas de la fachada atlántica (allí donde todavía quedan rescoldos del pueblo católico que un día allí vivió).

                E-cristians, realizando el pasado día 2 de mayo una rápida y precisa reflexión, aseguraba que todo lo escrito “revela claramente dos hechos: la multitud de causas críticas que puede haber provocado este insospechado resultado y el gran vacío que reina en el campo de las respuestas concretas”. Si eran tantas las posibles causas de un éxito para la extrema derecha, se preguntaba, ¿cómo no lo había anticipado nadie? Por una parte, advertía el editorialista, algunos electores “no votaron o se divirtieron con el voto protesta”. Pero, por otra, creía evidenciar un problema de ausencia de sentido, pues “La democracia, para funcionar como todo acto humano, necesita un sentido, esto es, la orientación y el horizonte hacia el que avanzar a través de una ruta llena de credibilidad”. Pues, “La sociedad francesa, y en gran medida la sociedad europea, ha renunciado a los valores objetivos permanentes para substituirlos por concepciones relativistas y así lo único que se está consiguiendo en construir nuevos conflictos cada vez mayores". Por todo ello, “Es necesario, sin más dilaciones, reflexionar sobre las consecuencias del sentido de la sociedad que se está construyendo”.

Europa deberá volver a sus orígenes -a la vida y los valores que le dieron consistencia- si quiere afrontar con realismo los retos del presente y del futuro. Pero de nada servirán invocaciones a valores o principios, por muy saludables que sean, si no existe un pueblo que les dé vida y los encarne.

Juan Pablo II ya lo planteó, de forma clarividente, y hace unos años, con su invocación a las raíces cristianas del continente: ¡Europa, sé tú misma!

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 57, mayo de 2002

Congreso extraordinario del PSE-PSOE: el PNV gana.

En este texto se intentan ordenar las más relevantes de las numerosas informaciones y reflexiones vertidas, en las últimas semanas, con ocasión del reciente congreso extraordinario celebrado por los socialistas vascos.

 

El último congreso socialista vasco.

                A lo largo de los pasados días 23 y 24 de marzo tuvo lugar el congreso extraordinario de los socialistas vascos (PSOE-PSE-EE). Provocado por la dimisión de su anterior secretario general Nicolás Redondo Terreros, a raíz de las presiones a las que se vio sometido, sus consecuencias inmediatas han sido la derrota de su línea política y su retirada de la política activa. Así lo ha anunciado el propio interesado el día 10 de abril.

                Muchas han sido las opiniones emitidas al respecto, intentando desentrañar las claves ocultas del evento y anticiparse a las serias consecuencias que ya se están derivando para las políticas vasca y nacional.

                Es evidente que el sector partidario de negociar de forma estable con los nacionalistas “moderados”, Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna, ha salido triunfante. Prueba de ello es que Jesús Eguiguren, uno de los representantes más radicales y de mayor peso dentro de esa corriente, ha sido elegido presidente del partido. Y para secretario general, lo ha sido un gris Patxi López, pero sin suscitar la unanimidad de la asamblea al obtener un 57% de los votos de los compromisarios. Al contrario. Si algo ha quedado en evidencia es la grave fractura interna sufrida por el partido, que dicho congreso ha  ensanchado.

                Veamos, a continuación, de forma sintética, las principales consecuencias de lo allí ocurrido.

 

Claves y consecuencias del congreso.

1.        Con el triunfo de los partidarios de las tesis de Patxi López, ha prevalecido una táctica que pretende alejar al PSOE-PSE-EE del Partido Popular, buscando su acercamiento al Partido Nacionalista Vasco. Su objetivo último es atraerlo al “autonomismo”, o al “federalismo” de Maragall en última instancia, intentando con ello que abandone las tesis soberanistas defendidas en los últimos años. Mientras tanto, ese acercamiento se está concretando en diversos pactos institucionales y representativos.

2.        Esta nueva orientación del PSE-PSOE –el intento de atraer al PNV a un escenario tipo Mesa de Ajuria Enea-  no cuenta con muchas posibilidades de éxito. Esto es así hasta el punto de que el diario “El País”, en su edición del domingo 24 de marzo, de la pluma de José Luis Barbería, y apostando por esa opción, ya da por seguro un referéndum por la autodeterminación, auspiciado por el PNV a medio plazo, con el objeto de reforzar su postura frente al gobierno de Madrid. Los socialistas vascos han dejado claro que no entrarán en ese debate al quitar, el propio Eguiguren, esa posibilidad del documento base del congreso; decisión en la que Madrid influyó decisivamente. El debate político, de esta manera, se trasladará progresivamente hacia el “diálogo por la paz” y la “negociación política”; los presupuestos del Pacto de Lizarra. Esto último, sin duda, está en contraposición, al menos de momento, con las tesis mantenidas por los actuales órganos centrales del PSOE; una contradicción que le acarreará, presumiblemente, un costo electoral. Esos temores se han confirmado con el anuncio realizado por Arzallus, en el último Aberri Eguna, en el sentido de que el Lehendakari está pensando la convocatoria de un referéndum por la autodeterminación: un paso más en la vía soberanista. De forma sorprendente, el Lehendakari Ibarreche ha asegurado, en su reunión mantenida el día 19 de abril con Patxi López (según afirmó éste), que esa convocatoria no se realizará en la presente legislatura.

3.        Esta nueva estrategia ha sido analizada con mucha preocupación por Batasuna y ETA, siendo prueba dramática de ello los últimos atentados dirigidos contra los militantes socialistas. ETA y Batasuna corren el riesgo de sufrir los envites de una legislación rigurosa y de una persecución policial coherentes desde la legalidad. Según un análisis recogido en el órgano de ETA, Zutabe, mencionado en el diario “La Razón” en su edición del día 23/03/02, ETA teme que el PNV se deslice hacia el autonomismo, retrocediéndose en la estrategia soberanista marcada por Lizarra y de la que se venía rumoreando una nueva versión. De confirmarse algún tipo de pacto entre PNV/EA y los socialistas vascos –lo que no quiere decir que el PNV abandone el soberanismo- el conjunto del MLNV verá confirmada su pérdida de protagonismo, cediendo, definitivamente, su liderazgo del nacionalismo vasco a favor del PNV. Este último les ha afirmado que no quiere crecer a costa de la izquierda abertzale, pero, incluso en el supuesto de prosperar la deslegalización de Batasuna, un porcentaje significativo de sus votantes, al menos los que ya le votaron en las elecciones autonómicas de 2001, recalará sin remedio en los puertos del PNV. Resta por ver si se consolidará electoralmente el nuevo bloque de la izquierda abertzale (Aralar, Batzarre y Zutik) a costa, en buena parte, de la crisis de Batasuna, o si pactará con Eusko Alkartasuna la creación de un bloque electoral independentista radical y democrático frente a la “moderación” del PNV y la “intransigencia” de Batasuna.

4.        El PNV sale reforzado, ya lo decíamos. Devolverá con creces, en gestos y hechos, la marginación al Partido Popular. Por ello, la exclusión del Partido Popular, por parte de Ibarreche, en la cabecera de la manifestación celebrada el día 22 de marzo en Orio en repulsa por el asesinato del edil socialista Juan Priede, tiene un especial significado, indicativo del futuro que reserva a su máximo oponente político. El PNV, aunque se manifieste en contra formalmente, no parece posible que presente grandes obstáculos al acorralamiento legal al MLNV, más cuando se juega su “respetabilidad” democrática. No comparte la deslegalización de Batasuna, pero, si se produce, puede aportarle importantes contingentes electorales a sus siglas en próximas convocatorias, reforzando su papel central de la realidad política, institucional, social y económica vascas. Ese efecto, no deseado, por el Partido Popular, se considera como inevitable.

5.        De lo anterior se deriva que el aislamiento padecido por el PNV se ha roto. Por el contrario, es ahora el Partido Popular vasco, el que queda marginado en el actual escenario político. Junto a sus aliados de Unidad Alavesa, quedan como únicos referentes políticos firmes del constitucionalismo en el País Vasco, así como la derrotada corriente de Carlos Totorica (que queda sin capacidad de modificar la actual tendencia de los socialistas vascos). Tal como afirmábamos en un artículo anterior, una larga “travesía en el desierto” espera al Partido Popular vasco. La retirada de la política activa de Redondo Terreros, es otro factor negativo que golpea la estrategia popular.

6.        Para ambos referentes, además de la lucha política, queda como opción táctica a largo plazo, además del mantenimiento del Pacto Antiterrorista y las nuevas medidas legales contra ETA y en entorno, el trabajo social. Así lo ha razonado el comentarista de “El Mundo”, Casimiro García Abadillo, al afirmar, haciendo propia una tesis mantenida en este medio en muchas ocasiones, que: “la única opción que les quede a los que han defendido las tesis de Redondo sea dedicar sus esfuerzos a crear una auténtica alternativa política a partir de la sociedad civil y de los foros y fundaciones que están surgiendo en el País Vasco y que representan verdaderas juntas de rebeldía moral contra la pasividad cómplice de los nacionalistas”.

7.        El Partido Popular introdujo, en el debate de la política vasca, la necesidad de que la ética lo presidiera, teniendo presente en primer lugar el dolor de las víctimas y, en segundo término, rompiendo la marginación de la población de convicciones no nacionalistas. El PNV, salvo condenas formales, no ha entrado en esa dinámica, pues le supondría abandonar –temporalmente- el camino del soberanismo hasta la derrota definitiva del terrorismo. Con muertos no se puede decidir libremente, aseguran los constitucionalistas. El PNV no lo ve de la misma manera y, una vez situado en la pendiente soberanista, está decidido a avanzar por la misma pese a todas las dificultades existentes.

8.        La opción de un referéndum por la autodeterminación parece confirmarse día a día. No podrá efectuarse conforme las previsiones constitucionales, al menos a corto o medio plazo, al estar en desacuerdo con ello las dos principales fuerzas nacionales: PP y PSOE. De celebrarse de forma explícita, lo sería por cuenta y riesgo del gobierno vasco y en contra de la legalidad. Supondría un reto que el gobierno central sólo podría impedir por la fuerza. El objetivo es cosechar 800.000 votos favorables (un 55% de los electores vascos), ganando peso y fuerza en foros internacionales y legitimación ante el gobierno de Madrid. Una vía indirecta, de similares pretensiones, podría diseñarse con ocasión de la próxima convocatoria de elecciones municipales y autonómicas. El PNV y EA podrían enfocar sus campañas como un refrendo directo a la opción soberanista, lo que explicaría las mencionadas afirmaciones del Lehendakari a Patxi López el pasado día 19 de abril. Así lo teme Jaime Mayor Oreja, quien está hablando de un posible nuevo escenario de ruptura gradual al que ha denominado “14 de abril independentista”.

 

Conclusiones.

        En estas circunstancias, el País Vasco seguirá en primera plana de la actualidad española. El PSOE, fracasado en su táctica de “moderar” al PNV, continuará en una compleja búsqueda de su identidad. El constitucionalismo político ha sufrido una fractura difícil de suturar, correspondiendo al Partido Popular el mayor esfuerzo para su consolidación. El PNV avanzará, con mayor o menor decisión, por la vía del soberanismo, concretando los pasos a seguir a corto y medio plazo. ETA y su expresión política intentarán condicionar la política vasca, pero con mayores dificultades al tambalearse su situación legal y al haber perdido un caudal electoral decisivo, en el seno del nacionalismo vasco, en favor del PNV. ETA seguirá “golpeando”, aunque con una progresiva incapacidad. El espacio política de la izquierda abertzale acusará las convulsiones internas provocadas por el nuevo escenario, agudizado por su escisión en dos sectores: el dirigido por ETA, se llame cómo se llame, y el “democrático” estructurado en torno a Aralar.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 56, abril de 2002.

Líbano: el círculo de engaños de Elías Hobeika.

Líbano: el círculo de engaños de Elías Hobeika.

Más allá de las apariencias: datos para situar, en su contexto, el asesinato del ex ministro libanés Elías Hobeika. Un juicio diferente sobre un hecho pronto olvidado.

 

Círculo de engaños.

                La película franco – alemana de 1981 Die Fälschung (traducida en España como “Círculo de engaños”), dirigida por Volker Dchlöndorff, fue uno de los pocos films europeos con un argumentado centrado en la guerra del Líbano. La película recoge todos los tópicos en que incurrió, con ocasión del conflicto libanés, buena parte de la intelectualidad y de la clase política europeas, constituyendo un contundente ejemplo de esa ceguera determinada por la ideología. El actor Bruno Ganz encarna al protagonista de la cinta, un periodista que quiere conocer sobre el terreno la realidad de la guerra. Su guía será una alemana (a la que da vida la sugerente Hanna Schygulla) cuyo amante es uno de los líderes de Al Fatah. En la película se describe perfectamente, entre otros episodios, la masacre de un pueblo cristiano por agresores palestinos. Los milicianos cristianos, por su parte, son presentados, en otros momentos, como unos sanguinarios y arbitrarios administradores de la muerte. Pero, pese a ello, las posiciones políticas y morales “progresistas” y palestinas salen reforzadas. La película alcanza su clímax con el asalto de los falangistas cristianos al campamento palestino de Tell Az-Zaatar (12 de agosto de 1976). En este contexto de extrema violencia, el protagonista se verá atrapado en un círculo de engaños en el que toda apariencia (tanto social como personal) encubre duras realidades.

En otro tremendo círculo de engaños, pero éste ya real, que le ha costado la vida, también se vio envuelto el libanés Elías Hobeika. El jueves 24 de enero de 2002 un potente coche bomba acabó con su vida, la de su hijo y las de sus guardaespaldas. Todas las miradas se volvieron hacia el primer ministro israelí Ariel Sharon, presuntamente implicado, al igual que el propio Elías Hobeika, en las matanzas producidas en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila en el ya lejano 1982.

 

Un ex – ministro de Líbano asesinado: Elías Hobeika.

El día 14 de septiembre de 1982, buena parte de la plana mayor del principal partido político cristiano libanés, en el que también militaban musulmanes, el Khataeb (o Falange Libanesa), fue masacrada en un atentado que también costó la vida del recién electo presidente libanés Basir Gemayel, hijo de su fundador Pierre. Se pensó, inmediatamente, en una autoría palestina del atentado. Hasta su llegada masiva, especialmente a partir de su derrota militar en Jordania, Líbano había vivido una difícil convivencia basada en el complejo equilibrio de sus numerosas comunidades religiosas. Los palestinos lo rompieron al apoyar a los partidos mayoritariamente musulmanes, autocalificados de “progresistas”, creando, además, un “estado dentro del estado”. En ese clima de paroxismo y extrema violencia, a lo largo de los días 16 a 18 del mismo mes, se consumó la tragedia en Sabra y Chatila.

El entonces jovencísimo Elías Hobeika era responsable del servicio de inteligencia del Khataeb, encargado además del enlace con las tropas judías que habían invadido medio Líbano. Con poco más de 25 años tenía que enfrentarse con los experimentados servicios secretos operativos en la zona: de Israel (empeñados en acabar con Arafat y la resistencia palestina del sur de Líbano), de Siria (que buscaba la anexión del Líbano en aras del sueño baasista de la “Gran Siria”), de Irán (que intentaba exportar su revolución, empezando precisamente en Líbano), así como los de Irak, Francia, Estados Unidos, Unión Soviética, etc. Ya hemos dicho que se pensó, inicialmente, en los palestinos como probables responsables del brutal atentado, pero, con los datos existentes hoy día, sabemos que el comando autor fue sirio. Dirigido por el capitán Naysif, habría colocado 50 kilogramos de TNT, suficientes para destruir todo el edificio ocupado por el estado mayor del Khataeb en Achafrieh. La orden habría partido del teniente coronel Mohamed Ganen, jefe de operaciones del servicio de información sirio en Líbano.

De esta maquiavélica forma Siria inició la estrategia expansionista del dictador Hafed al Assad: neutralizando a la principal fuerza libanesa enemiga de sus planes y debilitando a todos los contendientes, al apoyarlos sucesiva y alternativamente.

 

Elías Hobeika en la encrucijada libanesa.

En esas dificilísimas circunstancias, Elías Hobeika tuvo mucho que ver con lo ocurrido en Sabra y Chatila, matanza en la que participaron –se afirmó en su día- milicianos de la brigada Damour, formada, entre otros, por supervivientes del pueblo homónimo, cuya población cristiana había sido masacrada por la resistencia palestina en los inicios de 1976.

No es absurdo pensar, en este contexto, en la existencia de intereses israelíes detrás del atentado; pues al parecer Hobeika estaba animado a declarar “todo lo que sabía”, había manifestado poco antes a una delegación belga. Pero también pudieran estar implicados algunos de sus ex camaradas a los que traicionó en 1985 al pasarse con armas y bagajes al campo pro - sirio, lo que supuso un gravísimo enfrentamiento interno dentro de las Fuerzas Libanesas (milicias cristianas unificadas) del que salió triunfante, en enero de 1986, su subordinado Samir Geagea (único “señor de la guerra” responsable, de lo sucedido en ese largo y trágico periodo de la historia libanesa, que permanece, desde hace 8 años, encarcelado). También los sirios han podido aprovechar la coyuntura para eliminar a un molesto testigo de sus manejos. Los fundamentalistas islámicos, por su parte, lo odiaban, al ser uno de sus más claros opositores. Y, no olvidemos que los palestinos juraron vengar a sus muertos: una promesa a tener muy en cuenta.

La juventud de Elías Hobeika transcurrió en plena guerra civil libanesa. De no haber vivido en esas circunstancias, bien habría podido llegar a ser un tiburón de los negocios en la entonces “Suiza de Oriente Medio”, o un personaje relevante de la jet set local.

Inteligente, carismático, frío, implacable; no le faltó nunca un agudo olfato político, lo que pudo explicar, al menos en parte, su radical cambio de bando en 1985. Hasta tal punto era así que, para un sector nada desdeñable de la comunidad cristiana libanesa, Hobeika fue un “paraguas”, un interlocutor válido frente al todopoderoso “gendarme” sirio, hasta que también su estrella política dejó de brillar. No en vano, llegó a ser ministro en tres gobiernos de la reconstrucción, bajo la siempre atenta mirada del ocupante sirio que, recordemos, allí sigue…

 

Una antiquísima comunidad cristiana en peligro de desaparición.

En cualquier caso, Elías Hobeika permanecerá, al margen de sorpresas futuras, fatalmente unido a las incalificables matanzas de Sabra y Chatila. Sin embargo, éstas, injustificables en cualquier caso, parecen ocultar los sufrimientos de los cristianos de Líbano a lo largo de esa larga y terrible guerra que, casi, acarreó su desaparición como comunidad, una de las más antiguas de la cristiandad. No deja de ser paradójico que el país de Oriente Medio con un régimen democrático más homologable a los occidentales fuera Líbano; precisamente cuando los cristianos eran allí, todavía, mayoría. Hagamos un rápido balance de lo que supuso para aquélla (compuesta por poco más de un millón de personas), de fríos números que, sin duda, hacen estremecer:

-          53.000 muertos (90 % civiles).

-          670.000 desplazados (el número de los equivalentes musulmanes fue de 157.000, lo que parece significativo).

-          375 iglesias destruidas.

-           45 conventos destruidos y saqueados.

-           17 sedes episcopales arrasadas.

-          400.000 emigrados al extranjero.

-          Dos centenares de hospitales y colegios católicos destruidos.

Como en todas las guerras, ha sido el pueblo del Líbano, en su conjunto, el gran perdedor de ese terrible conflicto; en el que las potencias regionales (especialmente Siria, Israel, pero también Irán e Irak) intervinieron y manipularon a su antojo. Y con ese sufrimiento, que no es patrimonio exclusivo de ninguna de las comunidades libanesas, se esfumó el sueño de un Líbano unido, moderno e independiente, acariciado, entre otros, por el partido Khataeb y las criminalizadas Fuerzas Libanesas.

La “progresía” europea también tiene su gran parcela de responsabilidad. Apoyó, sin fisuras, a los partidos autocalificados “progresistas”, pese a que esa denominación encubría, casi exclusivamente, intereses de grupo y clientelas políticas de señores cuasi feudales… nada progresistas. Pudieron impulsar una solución imaginativa y alternativa en aras de la unidad, aconfesionalidad, democracia e independencia libanesas, por encima de fáciles etiquetas. Pero fueron presa de los tópicos derivados de sus prejuicios ideológicos sin considerar las funestas consecuencias, de ello, para las personas concretas.

Esa perplejidad y miopía políticas, que tan bien refleja la película con la que iniciamos este artículo, si se analizan a la luz de los hechos acaecidos realmente, tuvieron un gran peso en el largo conflicto libanés; siendo su mayor beneficiario el “gran hermano” sirio.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 54, febrero de 2002.

Revista E-cristians, Nº de 4 de julio de 2002.