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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Una entrevista a Maribel Martínez Eder: realidad y potencial del asociacionismo de los televidentes.

Hemos entrevistado a Maribel Martínez Eder -pionera del asociacionismo de los telespectadores y radioyentes en España-, constante impulsora de la campaña “10 de mayo, un día 10 sin ver la televisión”.

 

Maribel Martínez Eder, presidenta de la Asociación Plaza del Castillo y portavoz de FIATYR, fue objeto hace algunos años, y junto a otros pioneros en este campo, de una ilícita campaña de desprestigio impulsada, desde programas sensacionalistas de Tele 5 por medio de grabaciones con “cámara oculta”, con el objetivo de desacreditar al movimiento social de los telespectadores y radioyentes. Habiendo iniciado su actividad en 1992, ha adquirido una gran experiencia en el medio; lo que la cualifica, sin duda, como una voz particularmente dotada en este ámbito aparentemente incontrolado.

 

Pregunta: ¿Cómo surgió su interés por el mundo de la televisión?

 

Respuesta: Desde niña sentí la necesidad de comprometerme activamente en la sociedad en la que he vivido; siempre pensando en servir a mi país, España. Fui presidente del Consejo Asesor de RTVE en 1987 representando a UPN (Unión del Pueblo Navarro),  y, nombrada por el gobierno del mismo partido miembro del Consejo Audiovisual de Navarra desde su constitución en 2001. Entre tanto, me propuse organizar y desarrollar, un movimiento que trabajara por la defensa del espectador, oyente, usuario de medios de comunicación, el más desprotegido de la Unión Europea. Siempre pensé que el de los medios de comunicación es uno de los ámbitos de más influencia y, por lo tanto, poder de nuestra sociedad; de hoy y del futuro: la considerada “Sociedad de la Información”.

 

 

P.: ¿Qué experiencias más gratas resaltaría de su larga experiencia?

 

R.: La experiencia más grata en lo personal es el reconocimiento social que supone el agradecimiento de la gente cuando conoce nuestra labor; lo más importante: el trabajo en beneficio de niños y adolescentes desprotegidos.

El  haber conseguido desmontar gran parte de la intoxicación interesada de las cadenas, para justificar algunos contenidos en nombre de la audiencia.

El rechazo generalizado hacia cierta forma de hacer televisión, hacia el  abuso de poder que se ejerce desde los medios.

En fin, haber creado doctrina en el ámbito de la representación del usuario ante los medios de comunicación.

 

P.: ¿Disfruta de buena salud el movimiento asociativo de televidentes y radioyentes?

 

 

R.: Creo que es un momento extraordinariamente positivo, con un amplio sector de la sociedad muy dispuesto al compromiso. Hay que decir que llevamos casi veinte años trabajando seriamente, haciéndonos expertos, estando presentes en todos los foros en España y en el extranjero, para que en el día de hoy esté comúnmente aceptado el considerar imprescindible la existencia de un contrapoder que contrarreste el poder inconmensurable de los propios medios: Publicidad, Prensa, Radio, Televisión. Y muy especialmente, la necesidad imperiosa de acercarse de forma crítica a los que tienen por soporte las pantallas: Videojuegos e Internet.

 

 

P.: Las administraciones públicas y los políticos, ¿son receptivos a las propuestas de su movimiento asociativo?

 

R.: Sinceramente, no todos tienen conciencia del poder que ostentan los medios de comunicación social, ni siquiera su influencia. Tampoco se suelen fiar demasiado de los expertos: exactamente igual que algunos tertulianos radiofónicos, creen que lo saben todo, sobre todo. Y otra cosa: la mayor parte de las personas que desde distintas áreas nos gobiernan, carecen del tiempo necesario para, por ejemplo, ver la televisión. Cuando les demostramos que, en los pulsos que les echan los responsables de las distintas cadenas,  por ejemplo, siempre les ganan, creen que exageramos; también cuando mostramos la realidad de un panorama, con frecuencia, desolador.

 

 

P.: ¿Y las diversas televisiones?

 

R. Es bastante habitual que algunas personas, conociendo nuestro trabajo, nos comentan que las cosas están fatal y consideren que es una especie de hazaña quijotesca muy noble, pero poco efectiva. Lo que no se pueden imaginar es lo que serían capaces de hacer si no actuáramos como verdaderos grupos de presión forzando y consiguiendo gran parte de las pocas o muchas mejoras que en todos los órdenes se van logrando. Sobre todo, creando un movimiento imparable, durante años en gran soledad, pero que es muy necesario hoy, e imprescindible en un futuro no tan lejano.

 

 

P.: ¿Cuáles son los principales problemas, a su juicio, que presentan las programaciones de las televisiones en España?

 

R.: Las programaciones son consecuencia de políticas audiovisuales equivocadas e incorrectas, a veces absurdas. En concreto, por estos aspectos fundamentales:

- El abuso de poder.

- El incumplimiento, en su caso, de la normativa vigente.

- La concentración: algunos rotativos y las revistas de crítica televisiva más importantes, tienen intereses en las distintas televisiones.

- La dejación de los sucesivos gobiernos, sin atreverse a “molestar” a los responsables: ni cumplen la ley en materia tan delicada como la protección del horario del menor por ejemplo, ni existe organismo capaz de hacérsela cumplir; una autoridad audiovisual independiente como la que opera en todos los países desarrollados del mundo.

- La existencia de en torno a mil cadenas sin licencia, emitiendo, selectivamente, pornografía dura en abierto.

- La perniciosa relación entre prensa amarilla y televisión basura, la más agresiva de Europa.

- La creación de contenidos (decenas de horas a la semana) a partir de la crónica negra diaria.

- La imposibilidad manifiesta de presentar la mínima referencia cultural en horas razonables.

- La violencia descarnada, utilizada como contenido necesario.

- La no correspondencia entre nuevas tecnologías y mejora de contenidos.

- La llamada “telerealidad”

- La presión publicitaria, etc., etc.

 

 

P.: Las televisiones, ¿son libres o dependen de intereses ajenos?

 

R.: Dependen de intereses ajenos: frecuentemente extranjeros; minorías muy poderosas, que consideran los medios como negocios convencionales que hay que rentabilizar de la manera más rápida posible, a costa de lo que sea. No es tan exagerado decir que algunos altos ejecutivos de multimedias ignoran aspectos fundamentales del universo audiovisual; tratan material tan delicado, que conforma los valores de nuestra vida y de la de nuestros hijos, como simple objeto de compra-venta. Que los medios de comunicación no son negocios convencionales cuyo único fin sea ganar dinero, es una teoría muy superada desde hace decenios para muchos especialistas; teoría que desconocen por completo algunos responsables políticos y mediáticos.

 

 

P.: El número de cadenas televisivas aumenta, pero sus contenidos, ¿mejoran con la competencia?, ¿y el pluralismo?

 

R.: Por desgracia no: los contenidos se multiplican pero estamos llegando a unos grados de vulgaridad, por ejemplo en la llamada “telerealidad” (invento nefasto), inimaginable hace relativamente pocos años. El pluralismo, tan deseable sobre todo en la televisión de titularidad pública, no se practica. Lo que percibimos a diario en  la mayor parte de las cadenas, es lo que se conoce como “pensamiento único”, que por cierto no suele ser ni único ni por supuesto, pensamiento. En el fondo, la expresión del relativismo más absoluto (si se me permite la expresión).

 

 

P.: Permitida. Las televisiones, según su criterio, ¿sufren el impacto de las nuevas tecnologías de comunicación alternativas, caso de Internet, etc.?

 

R. Sin duda sufren el impacto, aunque de momento no tienen demasiada conciencia de lo que se avecina; se contentan con fidelizar en torno a  un máximo de tres millones de espectadores, que son las cifras aproximadas que consiguen los programas que se emiten en horarios de máxima audiencia, incluida la televisión basura. Lejos quedan las cifras multimillonarias de hace, relativamente, poco tiempo: los ejemplos son abrumadores.

En cuanto al usuario de Internet, en general perteneciente a las nuevas generaciones, suele detestar la televisión (no hay más que acercarse a los numerosos blogs). Para contrarrestarlo, Algunas cadenas reaccionan intentando aproximarse a los contenidos de la red, aunque es como para temerse lo peor en el futuro: lo seguro es que no contemplen lo más extraordinario, como es el acceso al conocimiento (filtrado y contrastado), sino a los aspectos más escabrosos.

 

 

P.: ¿Qué podemos esperar de la futura Televisión Digital Terrestre?

 

R.: Creo que el sector por fuerza se tendrá que regular, algo sin duda beneficioso, ya que no se  podrá emitir en analógico a partir del año  2010, en que solo se emitirá con tecnología digital. Sin embargo, participando en el FORO de la T.D.T., siempre se me ha podido escuchar que el espectador la debe relacionar con la calidad, si no es así, va a ser un alumbramiento muy costoso, y sin ninguna seguridad de éxito a corto y medio plazo. La realidad, por dura que sea, es que la audiencia exigente ha huido de la televisión, no comprende que se tenga que pagar más para adaptar “decodificadores”, ni que tengan que existir multitud de cadenas para ofrecer más o menos lo mismo.

 

 

P.: Las televisiones locales, ¿constituyen una posibilidad de aumento de la calidad de contenidos y de cercanía al usuario?

 

R.: Siempre hemos apoyado  la televisión local por su proximidad, por su mayor exigencia y rigor en cuanto a la información, y la imposibilidad de ofrecer, en general, contenidos sensacionalistas; sin embargo la competencia es enorme: las cadenas nacionales, a pesar de presumir constantemente de cuentas de resultados brillantísimas, tiran los precios de la publicidad y la tarta no da para tanto. En el futuro no podrán sobrevivir, ¡quisiera equivocarme!, sin ayudas.

 

 

P.: Las asociaciones de FIATYR, ¿pueden calificarse de conservadoras? ¿y de confesionales?

 

R.: Como tales asociaciones, no somos confesionales, desde luego: puede integrarse en nuestra organización, cualquier espectador que desee realizar una labor positivamente crítica. Bien es verdad, que la mayor parte de las personas que iniciamos el movimiento, tenemos unos valores basados en el humanismo cristiano.

En cuanto a conservadores, nadie podrá considerar negativo éste término si se trata de conservar algo de lo  bueno que hemos heredado. Diré que pocas labores habrá tan modernas, actuales y progresivas como la que realizamos. En cualquier caso, y al margen de lo que se nos considere, nuestra principal función es reclamar el cumplimiento de la normativa vigente, (máxime en un país donde como, queda dicho, no existe autoridad audiovisual alguna), y representar los intereses y derechos del mayor número posible de usuarios en el ámbito de la comunicación.

Algo que nos llena de satisfacción es, la nuestra, ser la primera web recomendada por Google si se trata de localizar: telespectadores, radioyentes, usuarios de medios de comunicación.

 

 

P.: La libertad, la calidad y el pluralismo televisivo se juegan, seguramente, en la industria productora de contenidos. ¿Qué tendencia sigue este mercado?

 

R.: El negocio inmediato, la impaciencia para consolidar cualquier buen producto ante una audiencia educada a conciencia en el mal gusto desde hace veinte años, la escasez abrumadora de talento, creatividad, audacia, riesgo etc., la falta de compromiso, la irrupción en el panorama de gente muy joven con valores materialistas…, son entre otros, muy serios inconvenientes para desenvolverse con libertad, calidad y pluralismo. Hay muchos ejemplos que lo corroboran.

 

P.: ¿Qué objetivos pretende alcanzar con la campaña “10 de mayo, un día 10 sin ver la televisión”?

 

 

R.: “UN DÍA 10 SIN VER LA TELEVISIÓN a favor de una televisión de calidad” es una campaña que promovemos por octavo año consecutivo, y que deseamos hacer llegar a los espectadores, pidiéndoles, si la comparten, la máxima difusión. Se ruega dejar de ver la televisión durante las veinticuatro horas del próximo miércoles 10 de mayo de 2006.

Es una actividad participativa al alcance de todos, con la que se puede influir positivamente en políticas y contenidos televisivos que son el verdadero problema. Queremos dejar muy claro que la televisión es un medio, en si mismo maravilloso, extraordinariamente potente y atractivo, con  capacidad ilimitada  para divulgar conocimientos, máxime sabiendo que muchos niños y adolescentes  pasan más tiempo delante del televisor que en sus centros de estudio y tienen, además, una visión televisiva del mundo.

La campaña propiamente dicha está disponible en nuestra web. http://www.asociacionplazadelcastillo.org, y consta de las siguientes premisas:

  • Autoridad Audiovisual.
  • Medios de titularidad pública.
  • Protección del horario del menor.
  • Televisión basura. Telerrealidad.
  • Programación cinematográfica.
  • Presión publicitaria.
  • Fundamentación normativa.

 

 

P.: No hemos hablado de la radio. ¿Es mejor su situación que la descrita anteriormente?, ¿qué problemas destacaría de ese medio

 

R.: La Radiodifusión goza de una magnífica salud en España en líneas generales. En la mayor parte de los casos es, además, excelente, plural y rigurosa. En la radio tiene cabida natural la actualidad, la información, la cultura. Suelo decir que  el sensacionalismo es excepcional, justo lo contrario de lo que pasa en la televisión. Son millones  las  personas  que se informan a diario por un medio tan ágil; sin duda la mejor radio de Europa, donde apenas existe el fenómeno de la radiodifusión como nosotros lo conocemos.

No obstante, empieza a adolecer de leves defectos como por ejemplo la progresiva ubicación de contenidos publicitarios, sin duda muy rentables, se radian miles de horas dedicadas a la divulgación de ideas para conformar opinión en las incontables tertulias, género único y genuinamente radiofónico, de nuevo, exclusivo de nuestro país.

 

P.: Maribel Martínez Eder, considerando todo lo expresado, ante el futuro de las televisiones y radios, ¿es optimista o pesimista?

 

R.: Soy por naturaleza optimista y pienso que las cosas mejorarán, entre otras cuestiones, por la razón irrefutable de que en algunos aspectos es difícil que empeoren. En serio, la T.D.T. puede suponer un avance en muchos sentidos al aumentar la oferta y la calidad técnica.

En cualquier caso, estoy plenamente convencida de que debemos ser capaces de trasmitir la importancia de nuestro trabajo, comprometer a los responsables, conseguir apoyos y adhesiones.

De la misma manera es imprescindible organizar movimientos representativos y audaces en éste ámbito, canalizando las inquietudes de millones de ciudadanos, para conseguir beneficios incalculables en el día de hoy y muy especialmente de cara al futuro.

 

-          Muchas gracias.

 

-          Muchísimas gracias a  ustedes.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 104, abril de 2006

Históricamente incorrecto: para acabar con el pasado único.

Una joven editorial española se estrena con varios títulos muy sugerentes. Históricamente incorrecto. Para acabar con el pasado único, ya ha impactado en Francia. ¿Sucederá lo mismo en España?

 

Una joven editorial.

 

                Ciudadela Libros ha iniciado una apasionante aventura en el difícil y complejo mundo de la edición en papel impreso. Presenta, en esta ocasión, un extraordinario libro escrito por el francés Jean Sévillia: Históricamente incorrecto. Para acabar con el pasado único (Ciudadela Libros, Madrid, 2005, 400 páginas).

 

El autor es periodista y crítico literario, trabajando como redactor jefe adjunto en Le Figaro Magazine. Aunque autor de varios libros, el que aquí comentamos, junto a su Le terrorisme intellectual de 1945 à nos tours (Ed. Perrin, París, 2000), han abierto en el país vecino un debate en torno a la dictadura -de perspectiva totalitaria- del pensamiento autodenominado progresista que se traduce en la expresión “políticamente correcto”, universalizada por obra de la izquierda intelectual, política y mediática.

 

¿Terrorismo intelectual?

 

                Y no podía ser de otra manera. Compruébenlo con la lectura de las siguientes líneas procedentes de los primeros párrafos del  editado en 2000: «En París desde hace cincuenta años, algunas decenas de hombres dan el tono. Discuten en antena. Publican artículos. Escriben libros. Enseñan en las cátedras. Intervienen en los coloquios. Firman peticiones. Comen juntos…En 1945 afirmaban que la URSS era un paraíso y redactaban poemas a la gloria de Stalin. En 1960 pretendían que la descolonización resolvería milagrosamente los problemas de los pueblos de ultramar. En 1965 saludaron la justa lucha de Fidel Castro, Ho-Chi-Min y Mao. En 1968 proclamaban que la felicidad nacería de la supresión de cualquier tipo de coacción. En 1975 celebraron la toma del poder por Pol Pot en Camboya. En 1981 creyeron abandonar la noche para entrar en la luz. En 1985 sostenían que Francia debía eliminar sus fronteras con la finalidad de acoger a los desventurados del mundo entero. En 1992 aseguraban que el estado nación estaba acabado y que la Europa de Maastricht abría una nueva era en la historia de la humanidad. En 1999 afirmaban que la familia y la moral eran conceptos pasados. Otros espíritus en esos mismos momentos, sabían que Stalin, Mao o Pol Pot dirigían regímenes criminales. Subrayaban que el mito de la ruptura revolucionaria no había engendrado más que catástrofes. Recordaban que las naciones, las tradiciones, las culturas, las religiones, no pueden desaparecer de un plumazo. Pero contra los refractarios, durante cincuenta años, el microcosmos parisino ha puesto en movimiento un mecanismo (…) el terrorismo intelectual (…) es un sistema totalitario (…) hipócrita insidioso. Pretende quitar la palabra al contradictor, convertirlo en una bestia que debe ser abatida (…) sin que corra la sangre: únicamente dejando resonar las palabras, las palabras de la buena conciencia. Las palabras de las grandes conciencias. Las palabras que matan…»

 

                Con este nuevo texto, el autor, de alguna manera, sigue la estela marcada por el lamentablemente desaparecido hace unos pocos años Jean Dumont y su extraordinario La Iglesia ante el reto de la Historia (Ediciones Encuentro, Madrid, 1987), no en vano tratan algunos episodios comunes: la cruzada contra los albigenses, leyendas negras, la Inquisición, las guerras de religión, la acción de España en América… Así, Sévillia denuncia, de manera documentada y razonada, los grandes errores que la traslación, a la historiografía, de los tópicos de lo “políticamente correcto” ha provocada en la comprensión del pasado y en la interpretación de la misma realidad.

 

“Políticamente correcto”.

 

                Pero ¿existe también lo “históricamente correcto”? Evidentemente. Al igual que se ha impuesto un “pensamiento político políticamente correcto”, un discurso sociológico dominante, un intento frustrado de ética universal desgajado de cualquier raíz trascendente, una sexualidad supuestamente liberadora, un disfrute masificado del ocio homologado y consumista… la historia se ha contaminado, así, por unos prejuicios que olvidan factores esenciales de la realidad pasada y presente: el valor de las mentalidad, la fuerza de los acontecimientos, el poder de los valores, el peso de la tradición cristiana…

 

                Lo “políticamente correcto”, posteriormente, se reelabora en versión “vulgata” para su difusión masiva a través de los “mass-media” y la escuela estatalista; de modo que los planes de estudios oficiales son vitales para su implantación universal.

 

                Si desde cierta contestataria, anarcoide y antiglobalizadora, izquierda, se habla de “romper el pensamiento único”, postura también asumida, aunque desde otros presupuestos muy distintos por ciertas derechas, Jean Sévillia ha asumido, conscientemente, el mismo propósito en el plano histórico, por lo que se atreve a cuestionar los dogmas aceptados masivamente; unos tópicos, ciertamente, que carecen de base científica.

 

                Las propuestas del libro son apasionantes. Por ello, y para provocar el “apetito” del lector, nos tomaremos la libertad de reproducir su índice; de modo que, una vez terminen de leerlo, ciertamente, no podrán menos que sentirse empujados a conocer todos sus contenidos.

 

Índice del libro.

 

                Veámoslo.

 

1. El feudalismo: la Edad Media redescubierta; el orden feudal: un estado transitorio; Francia, obra del Estado de los Capetos.

 

2. Las cruzadas: una respuesta a la expansión militar del islam; la primera cruzada: un arrebato de fe; las ocho cruzadas: la buena simiente y la cizaña; una intolerancia compartida.

 

3. Los cátaros y la Inquisición medieval: los cátaros, una secta peligrosa; la herejía: mal social, mal religioso; la cruzada contra los albigenses: todo salvo un conflicto Norte-Sur; la Inquisición: una justicia aprobada por la opinión pública.

 

4. La España de los Reyes Católicos: la Inquisición de España, una historia... española; los inquisidores: jueces equitativos; los Reyes Católicos no son antisemitas; Al-Andalus: el mito de la tolerancia musulmana; la leyenda negra de la América española.

 

5. Las guerras de Religión: de Lutero a Calvino, la ruptura con Roma; Francia arruinada por ocho guerras de Religión; Hugonotes y miembros de la Liga: los partidos contra Francia; el edicto de Nantes: coexistir en la intolerancia; la revocación del edicto de Nantes, fin de la excepción francesa; la intolerancia de los países protestantes.

 

6. El Antiguo Régimen: la monarquía de los Capetos, un poder moderado; servir al Estado: un mecanismo de ascenso social; cuando los privilegiados hacen fracasar la revolución real.

 

7. La Ilustración y la tolerancia: la Enciclopedia: una revolución intelectual; la tolerancia de los filósofos es selectiva; el racismo de la Ilustración; Protestantes y judíos: el pragmatismo real.

 

8. La Revolución y el Terror: 1789-1799: diez años de violencia; 1789: inicio de la política antirreligiosa, 1792: la Revolución declara la guerra a Europa; el afán de emulación de las facciones revolucionarias; el Terror a la orden del día; regenerar la humanidad: un proyecto totalitario.

 

9. La Comuna de 1871: derecho al voto o barricadas; 1870: guerra y paz, la Comuna: los fanáticos en el poder.

 

10. Católicos y obreros: la revuelta de los tejedores: una leyenda por revisar; el sindicalismo sin la Revolución; cuando Francia descubre la miseria obrera; el mito de la colusión entre Iglesia y burguesía; la caridad: un paso necesario, pero no suficiente; León XIII, abogado de los obreros; la obra legislativa de los católicos sociales.

 

11. La abolición de la esclavitud: la trata de negros: una empresa europea; abolir la esclavitud: de la Restauración a la II República; la esclavitud: una tradición africana y musulmana.

 

12. El pacifismo en el periodo de entreguerras: una serie de retrocesos frente a Alemania, una izquierda mayoritariamente pacifista; una derecha mayoritariamente antialemana; 1938: derechas e izquierdas, todas muniquesas.

 

13. Fascismo y antifascismo: 6 de febrero de 1934, crisis de la República; fascismo, nazismo, franquismo: fenómenos heterogéneos; el mito del fascismo francés; antisemitismo y xenofobia: también en la izquierda, el antifascismo, operación de propaganda comunista; 1939: la alianza Hitler-Stalin.

 

14. Resistencia y colaboración: el traumatismo de la derrota; Vichy no es un bloque; la tragedia judía: ¿quién es responsable?; De Gaulle: de la revuelta a la victoria; contra los alemanes: hombres de todos los bandos; verdades y leyendas de la Resistencia; resistentes de derechas y colaboradores de izquierdas.

 

15. El asunto Pío XII: el cardenal Eugenio Pacelli, un prelado antinazi; para Pío XII, Hitler es más peligroso que Stalin; decenas de miles de judíos salvados por Pío XII; la campaña contra Pío XII: una acusación póstuma.

 

16. La descolonización: la colonización, una idea republicana; el pillaje de las colonias por Francia: un mito.

 

                Bienvenida la editorial Ciudadela Libros; y bienvenido a la escena cultural española, de su mano, Jean Sévillia.

 

 

Dirección electrónica de interés:

http://www.ciudadela.es/

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 104, abril de 2006

Vida de Foro El Salvador.

Breve crónica de la más reciente vida generada en torno a Foro El Salvador: el grupo de católicos vascos movilizados en defensa de las víctimas del terrorismo, la denuncia de los efectos perniciosos del nacionalismo excluyente y totalitario, y la reivindicación de la universalidad y los valores evangélicos de la Iglesia católica en el País vasco.

 

El pasado jueves 27 de abril de 2006, tuvo lugar en Madrid una reunión de la Junta Directiva ampliada de Foro El Salvador presidida por su presidente, Jaime Larrínaga, a la que asistieron representantes de los grupos locales de apoyo de Pamplona, Zaragoza y Madrid, así como el editor de Grafite.

 

Después de realizar diversos comentarios y análisis e la situación política actual y del desarrollo de la asociación, se acordaron los siguientes puntos:

 

1)       Manifestar la adhesión incondicional de Foro El Salvador a las diversas manifestaciones públicas efectuadas por los órganos colegiados del Episcopado español y las posiciones expresadas por algunos de nuestros pastores, ante el planteamiento general y otras circunstancias más específicas derivadas del equívocamente llamado “proceso de paz”.

 

2)       Valorar como plenamente vigente el Manifiesto fundacional de Foro El Salvador; ratificando su necesidad y pertinencia en las excepcionales circunstancias políticas en que vivimos en España.

 

3)       Valorar como muy positiva la repercusión alcanzada por el especial “Apreciaciones de Foro El Salvador ante el anuncio de una denominada tregua por parte de ETA”, publicado en el número 103 de la revista digital Arbil, marzo de 2006 (http://www.arbil.org/arbil103.htm); acordándose agradecer a su Consejo de Redacción por la disponibilidad, trabajo y acogida de su equipo de redactores.

 

4)       Apoyar incondicionalmente las diferentes declaraciones públicas efectuadas por los impulsores de Foro el Salvador a lo largo de las últimas semanas ante diversos medios de comunicación; caso de Fernando García de Cortázar, Antonio Beristáin Ipiña, Jaime Larrínaga y su portavoz José Luis Orella.

 

5)       Aprobar la instalación en internet de un blog a modo de página web, al servicio de Foro El Salvador, y así denominada, a cargo del grupo local de apoyo de Pamplona; atorgándole carácter de publicación electrónica oficial de la entidad. Dirección: http://www.foroelsalvador.blogia.com/.

 

6)       Comprometerse personal y asociativamente en la promoción del libro titulado “La tregua de ETA”, editado por Grafite, que ha contado con la colaboración desinteresada de otros numerosos escritores amigos, además de los de Foro El Salvador y Foro Arbil; y que en breves semanas se encontrará disponible en las librerías españolas. A tal efecto, ya se han iniciado contactos con diversas personalidades públicas, entidades culturales, medios de comunicación y fuerzas políticas, para una más efectiva proyección social de este libro elaborado en equipo; concebido como un instrumento al servicio de la reflexión colectiva, la verdad y las víctimas del terrorismo.

 

7)       Animar a los grupos locales para su implicación  en cuantas actividades organizadas por otras entidades, sean acordes con el espíritu fundacional de Foro El Salvador.

 

Tales acuerdos se han adoptado en el contexto de la nueva situación política, generada por la llamada tregua de ETA, de la que Foro El Salvador realiza la siguiente valoración sintética:

 

1)       El cese unilateral e indeterminado de algunas de las actividades terroristas por parte de ETA constituye una opción táctica por la paz al servicio del objetivo estratégico de la independencia y la consolidación de un Estado nacional vasco.

 

2)       Es preocupante la falta de reflejos y de transparencia mostrada por el Gobierno de la nación, más preocupado por efectismos a corto plazo y búsquedas irresponsables de protagonismos de efectos no calculados.

 

3)       El reto secesionista requiere el máximo concurso de voluntades y de todas las fuerzas representativas españolas: políticas, sociales, culturales, mediáticas.

 

4)       Es preciso un debate riguroso y exhaustivo que contribuya a un análisis exacto de la situación presentada; requisito imprescindible para una respuesta eficaz en el contexto del marco legal infranqueable de la Constitución y del Estatuto vasco.

 

5)       No puede concederse un precio político a este cambio táctico de la banda terrorista ETA. Por ello, ni el dolor de las víctimas puede ignorarse, ni puede despreciarse el status actual de la Comunidad Foral de Navarra.

 

6)       Foro El Salvador hace un llamamiento a la sociedad civil española para que tome conciencia del relevante momento histórico en que se encuentra, y se movilice progresivamente en la defensa de las actuales bases básicas de convivencia, violentadas por una estrategia rupturista e ideológica que subordina realidad y a personas a los prejuicios y mitos movilizadores del nacionalismo más excluyente.

 

 

 

Madrid-Pamplona, 29 de abril de 2006

Web/blog Foro El Salvador, 29 de abril de 2006

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 104, abril de 2006

También yo me habría apuntado al «macrobotellón».

Noches de incidentes con la policía en algunas ciudades españolas, enfrentamientos callejeros, atención de los medios de comunicación, medidas alternativas de algunos ayuntamientos, expectación social… ¿un nuevo mayo del 68?, ¿una revolución inédita en ciernes? Pues va a ser que no. La última gran aportación española al mundo moderno: el «macrobotellón».

 

La noche del sábado 18 al domingo 19 de marzo, diversas grandes ciudades españolas volvieron a ser testigos de un fenómeno en alza: gigantescas concentraciones de jóvenes -alguna de ellas prudentemente semiestructuradas por avispados ayuntamientos- en torno al alcohol barato y la música de moda convocadas a impulso de anónimos SMS y e-mail. Y, al menos en dos ciudades, Barcelona y Salamanca, les acompañaron diversas expresiones de violencia protagonizadas por radicales, elementos semimarginales, borrachos desinhibidos, ácratas…; ya se sabe, siempre hay quien quiere pescar en río revuelto. Como dirían en Euskadi: «borroka eta jaiak», es decir, «lucha y fiestas». Pero es mucho decir.

 

¿Qué caracterizan, en última instancia, estas reuniones sociales preanunciadas por algún spot publicitario de telefonía móvil?: un empleo elemental y económico de nuevas tecnologías, cierto sentido de pertenencia colectiva, cultivo consumista de las señas de identidad propias de algunas tribus urbanas (ropa, estética corporal, música…), unas dosis de «rebeldía» juvenil compatibles paradójicamente con un considerable sentido gregario, una elemental búsqueda adolescente de nuevas emociones y sensaciones, una alegría intuitiva motivada por la vivencia de cierto protagonismo personal y grupal, un deseo de participar en un impreciso «algo» grande… regado con grandes dosis de alcohol barato y callejero en un entorno de inmersión inconsciente en la ineludible «marcha» del sábado noche.

 

Esos miles de jóvenes no reivindican casi nada, no reclaman protagonismo individual, no pretenden cambiar la realidad, carecen de una perspectiva «revolucionaria»… son decepcionantemente conformistas. Pero, lo más sorprendente es que desde los medios de comunicación pretenden hacernos creer que es un «auténtico fenómeno social». Y, en general, nos lo creemos.

 

Pero, realmente, todo ello es un fruto lógico de nuestra sociedad, de los valores subyacentes, del modelo de instrucción, de sus patrones estéticos, de la adolescencia sin límites de edad mostrada como ideal lanzada al vacío existencial…

 

Sin duda, también en ello lo blanco se mezcla con lo negro, lo positivo con lo negativo, lo revolucionario con lo conformista, la reacción instintiva con el impulso profundo. Pero refleja, más que nada, la ausencia de verdaderos ideales, de auténticos modelos, de una propuesta de humanidad.

 

Es la cruz de la realidad de cada día, el fruto de décadas de revolución cultural y social, de asfixia del modelo familiar, de supresión de la tradición. No obstante, existen más ofertas culturales y de ocio que nunca, menos restricciones horarias y económicas que generación alguna conociera, menos límites y dogmas infranqueables que antaño. Y se aburren. Y no se comprometen con los demás (aunque existan más cauces y ONG’s que nunca). Y no escuchan. Y no piensan en el futuro. Y no ejercen el más elemental sentido crítico.

 

Entonces, ¿no será que algo no marcha?

 

Si tuviera dos décadas menos de edad, también yo me habría apuntado al «macrobotellón»… si no hubiera encontrado una compañía que me humanizara, que me educa, que me apoya, que ahí está para lo bueno y lo malo. Y con la que también me he divertido. Y sigo haciéndolo.

 

Sobran ofertas, pero faltan realidades humanas atractivas y acogedoras. Sobra escepticismo y falta madurez. El Estado aporta instrucción, pero dificulta educar. Los medios de comunicación aseguran que hay que satisfacer el deseo sin límites, pero se censura al corazón humano y sus exigencias universales. Y nos atrincheramos en un búnker pseudohogareño rodeados de tecnología punta, porque la realidad ni nos interesa ni nos preocupa. ¿Y luego nos asombramos de lo que pasa? Pues tampoco, seamos sinceros.

 

Guerrilla, liberalismo, macrobotellón…. Grandes aportaciones españolas al acervo occidental. Por cierto, me olvidaba de la adopción de niños por las parejas de homosexuales. Y que conste que las dos primeras sí me parecen interesantes. Sobre todo, la primera.

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 104, abril de 2006

Los mitos del nacionalismo vasco: de la guerra civil a la secesión.

 

El prolífico escritor José Díaz Herrera ofrece la «otra historia» del Partido Nacionalista Vasco: la de la traición, la mentira, el juego sucio, la eliminación de cualquier opositor… Y todo ello siempre con la mirada en su único objetivo final: la secesión.

 

                El prolífico escritor José Díaz Herrera nos ha ofrecido ya un nuevo título: Los mitos del nacionalismo vasco. De la guerra civil a la secesión (prólogo de César Vidal, Planeta, Barcelona, 2005, 887 páginas, 27,50 €). Su grueso volumen no debe asustar al lector pues, como en tantas ocasiones, la realidad supera cualquier ficción. No en vano, la historia «oculta» del Partido Nacionalista Vasco (PNV) es apasionante, aunque escandalosa. Y lo es al desarrollarse, en buena parte, en una sucesión de mentiras, traiciones y dobles juegos.

 

                A pesar de sus orígenes en parte cristianos, no ha tenido escrúpulo alguno en eliminar sistemáticamente a cuantos enemigos pudieran hacerle sombra llegada la circunstancia propicia: así, es terrorífica la larga relación de asesinatos de derechistas perpetrados en la Euskadi de Aguirre, ya directamente, ya por inhibición. Su lucha por el control económico de la región y el consiguiente enfrentamiento con las familias derechistas de Neguri, es otro capítulo que Díaz desarrolla ampliamente a lo largo de 7 décadas del siglo XX.

 

                No se puede resumir, en unas pocas líneas, la enorme cantidad de datos, procedentes de documentos clasificados en diversos archivos (Departamento de Estado USA, FBI, CIA, servicios secretos de Italia…), que avalan las tesis sostenidas por el autor. Menciones unas pocas de ellas.

 

                El autor mantiene que el PNV no fue fiel a la Segunda República, ni a lo largo de la guerra civil en el norte, que para los gudaris vascos acaba con la traición de Santoña, ni en la restante. De hecho, durante los tres primeros meses, se inhibió casi por completo. Es más, solicitó reiteradamente pertrechos militares para su ejército; e incluso la costosa ofensiva de Belchite se ejecutó para aliviar la presión sobre el norte, oportunidad que de nuevo desaprovechó Aguirre. El autor nos narra un sorprendente viaje realizado por José Antonio Aguirre por la Europa ocupada por los nazis, llegando a entrevistarse en la misma Alemania con algunos de sus dirigentes; acariciando por un tiempo, incluso, la idea de un «protectorado» en el País Vasco bajo la tutela del «Nuevo Orden». ¿Sorprendente? Ya en América, Aguirre pone a disposición de los diversos servicios secretos norteamericanos sus hombres y contactos de la diáspora vasca, de quienes se sirve para espiar a antiguos compañeros republicanos y a cuantos movimientos subversivos inquietaran a sus nuevos amos. ¿Es un fruto, acaso, de un coherente amor a la libertad de TODOS los pueblos? Por todo ello, la vida política de José Antonio Aguirre, contradictoria, incomprensible en sus cambios, mesiánico e incorregible en sus tácticas, es la columna vertebral del libro, encarnando como nadie, acaso, el espíritu genético del nacionalismo vasco.

 

No podía ser de otra manera, de modo que entra de lleno en las indiscutibles estrechas relaciones existentes entre el PNV y ETA, entidades, que nacidas al calor del nacionalismo y del seno de las mismas familias en ocasiones, nunca han roto el cordón umbilical que les une, lo que ilustra con detallados episodios bien acreditados. Así, a modo de ejemplo reseñamos aquí, recuerda que a los dos años de su fundación, son detenidos 150 etarras. José María Leizaola, lehendakari en el exilio, envió un telegrama al Departamento de Estado de Estados Unidos, lamentándose que el régimen franquista hubiera apresado a «150 patriotas vascos (…) militantes nuestros». En semejante crisis, el PNV aportó a ETA a unos 300 jóvenes procedentes de su organización juvenil, EGI. Tarradellas, en una ocasión, recriminó a Leizaola sus tratos con los terroristas, advirtiéndole que el PNV terminaría siendo su rehén; a lo que le respondió: «tú ocúpate de lo vuestro, que nosotros nos ocuparemos de lo nuestro». Unos pequeños, pero radiantes, botones de muestra.

 

                Al autor se le advierte especialmente orgulloso de su análisis y descripción del Concierto económico y el cupo vasco, calificándolos de insolidarios al apoyarse tales en falsificaciones y «lagunas» sistemáticas que permiten, con sus ganancias, mantener una tupida red de clientelismo que le sostiene eficazmente en el poder. Discriminatorio e injusto, concluye.

 

                Semejante historial lo explica, el escritor, como lógico fruto de una «una concepción totalitaria y mesiánica del poder». Conclusión que no podemos menos que hacer propia.

 

                Un libro esclarecedor, coherente, apasionante y apasionado.

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 104, abril de 2006

 

Un «sol rojo» alumbra Nepal.

Muerto Mao, y descafeinado el maoísmo en la propia China, algunos de sus rescoldos, sorprendentemente, continúan provocando incendios por el mundo; alimentados por una ideología inhumana cargada del «culto a la personalidad» a un desaparecido. Si antaño fueran Perú -de la mano de la sanguinaria organización terrorista Sendero Luminoso- y algunos estados indios los golpeados por sus correligionarios locales, es en Nepal, actualmente, donde se sufre una «guerra popular» planteada al más puro estilo maoísta, a lo que se suma una grave crisis política.
La semana pasada Nepal disfrutó de espacios preferentes en las primeras portadas de diarios y en los noticiarios televisivos de todo el mundo: muchedumbres en manifestación se enfrentaban, en la capital, a la policía nepalí mientras que, según otras informaciones, la guerrilla maoísta seguía avanzando. ¿Qué está pasando en el «techo del mundo»?
Desde hace, ya, 10 años, el Partido Comunista de Nepal (Maoísta), en lo sucesivo PCN (M), se decidió de nuevo, tras unos años de acatamiento de la legalidad, por la conquista armada del poder. Poco a poco fue consolidando su control sobre los territorios «liberados», siguiendo la ortodoxia maoísta del «cerco de las ciudades por el campo», conforme sus tácticas de la «guerra popular prolongada y de desgaste». Y, de este modo en la actualidad, ya controla un 40 % del territorio de Nepal, aunque no las ciudades.
El segundo factor relevante de la situación política nepalí deriva de la anormalidad constitucional que se vivía desde que el discutido rey Gyanendra efectuó un autogolpe de Estado el día primero de febrero del año 2005, asumiendo un poder casi absoluto; tras destituir al Gobierno democráticamente electo y disolviendo el Parlamento. Los objetivos alegados: acabar con la corrupción política y frenar la ofensiva guerrillera.
Obligado por las más numerosas manifestaciones que ha conocido Katmandú –la capital- en toda su historia, el rey anunció el pasado viernes 21 de abril que devolvía el poder ejecutivo al pueblo, a la vez que instaba, a los siete partidos políticos opositores coaligados, a que nombraran un nuevo primer ministro. Oferta rechazada y que no ha impedido que las manifestaciones se sigan sucediendo.
En el pasado mes de noviembre de 2005 la llamada «Alianza de los Siete Partidos» llegó a un acuerdo de colaboración con el PCN (M) en el común objetivo de reimplantación de la democracia mediante una asamblea constituyente; un partido que desarrolla un curioso y nada inocente «doble juego». Por una parte decretó un «alto el fuego» en el valle de Katmandú, donde se han desarrollado las manifestaciones multitudinarias; por otra, ha relanzado su ofensiva armada en otras zonas del país. Y no oculta que su objetivo final es «la implantación del socialismo y el comunismo». Todavía hoy. Increíble. Esta posibilidad, ya no tan lejana, es alentada, en parte, por la vecina China que, si bien ya no manifiesta los fervores revolucionarios de antaño, contempla el hipotético triunfo del PCN (M) como una posibilidad para la ampliación de su influencia. Por otra parte, India observa con preocupación que su temido vecino chino se le asome, con mayor ventaja, desde la enorme terraza himalaya, inflamándose así las energías de los diversos grupos guerrilleros maoístas operativos en varios de sus estados.
 
La clase política nepalí, desprestigiada por diversos escándalos, no parece que controle el movimiento popular manifestado estos días. En tal contexto: ¿serán los comunistas, decididos e implacables, quienes capitalicen los cambios y, en un movimiento de pinza –lucha armada y movilizaciones populares-, se haga con el poder?
Baburam Bhattarai, quien era miembro del Politburó y Jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del PCN (M), fue entrevistado por el semanario Nepali Times en su número del 13 al 19 de julio de 2001. Allí encontramos, como especialmente significativa, una respuesta que desvela el material con que está forjada esta organización con que replica a la siguiente pregunta.
«Nepali Times: Luego de seis años de la guerra popular y de más de 2.000 nepaleses muertos, ¿piensa que ha valido la pena el precio pagado hasta ahora?
Baburam Bhattarai: Aunque es un anacronismo colgarle una etiqueta de “precio” a un trascendental proceso revolucionario en términos de bajas de seres humanos, consideramos que el “precio” pagado hasta ahora por las masas nepalesas en los seis años de la guerra popular ha sido antes bien algo bajo. Tales “precios” en las auténticas revoluciones se pagan en millones y no en miles. ¿Recuerda la Revolución Francesa? Si se considera el poder y el prestigio ganados por las masas pobres y oprimidas del campo nepalés durante los últimos seis años, el “precio” pagado definitivamente ha valido la pena» (http://www.cpnm.org/new/Spanish/baburam_jul2001.htm;23.04.06).
Más adelante agradece el apoyo hacia su causa mostrada por el autodenominado Movimiento Revolucionario Internacionalista, que agrupa a varios partidos maoístas liderados por ¡Sendero Luminoso! Si usted quiere consultarla por internet, cosa bien sencilla, encontrará en sus ediciones el mismo lenguaje, las mismas valoraciones y numerosas loas recíprocas. Por cierto, la revista de esta anacrónica organización peruana se llama «Sol Rojo», en homenaje al «camarada» Mao; uno de los mayores genocidas de la historia de la humanidad. Para que luego se diga que las ideologías han muerto. No todas, ni en todas partes, evidentemente.
De nuevo, viejas estrategias e ideologías, que parecían arrojadas a los trasteros de la historia, impactan en la realidad humana, ganando voluntades y trastocando la evolución normal de una nación y de sus gentes. Otra vez, de manera acaso insospechada, una ideología provoca una verdadera mutación antropológica; y en el único país confesional hinduista del mundo.
Páginas Digital, 24 de abril de 2006

Ollanta Humala, el «guerrero que todo lo mira»: ¿futuro presidente del Perú?

Se cumplieron las previsiones electorales en Perú, al menos en parte. Ganó Ollanta Moisés Humala Tasso, por encima de la socialcristiana Lourdes Flores Nano y del aprista Alan García; si bien deberá concurrir a una segunda vuelta al no haber alcanzado la mayoría automática. Un candidato inquietante en la línea de Hugo Chávez y Evo Morales.

 

El padre de Ollanta Humala, Isaac, configuró el denominado «etnocacerismo», una ideología nacionalista que exalta el pasado inca del Perú. Isaac puso a sus siete hijos diversos nombres incas: así, Ollanta significa «el guerrero que todo lo mira». ¿Profético?

 

Nació en Lima el 27 de junio de 1963 en el seno de una prestigiosa y numerosa familia oriunda de Ayacucho. Militar profesional, fue acusado de violación de los derechos humanos en Huánuco, región donde se enfrentó a la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso desde 1992. Participó también en los incidentes fronterizos con Ecuador de 1995. El 29 de octubre de 2000 asaltó unas instalaciones mineras de Tacna, a modo de intentona golpista contra el entonces presidente Alberto Fujimori. Con su pequeño destacamento de reservistas recorrió «a la fuga» los Andes, mientras exigía la renuncia de Fujimori y de los –que juzgaba- corruptos jefes de las Fuerzas Armadas. El Gobierno de transición, que relevó a Fujimori, finalmente, le amnistió. Sigue estudios de Ciencias Políticas en los años 2001 y 2002. Agregado militar en Francia y Corea del Sur, es retirado del ejército en diciembre de 2004.

 

En abril de 2005 fundó el Partido Nacionalista Peruano, junto a su esposa Nadine Heredia, conocida comunicadora social, pero al no poder concurrir a las elecciones con el mismo, se incorporó como candidato a la Unión por el Perú.

 

¿Qué ideas preconiza el popular y discutido Ollanta Humala? Veamos algunas de ellas.

 

El 2 de marzo de 2006 saluda al presidente Kirchner, reconociendo su «liderazgo regional, no sólo en la Argentina, como parte de la construcción progresista en Latinoamérica, la patria grande».

 

El 18 de marzo de 2006 afirma ser «parte de las corrientes políticas latinoamericanas: en unos lugares llamados socialistas, de izquierda, indigenistas y en el Perú, el nacionalismo. Todos estamos confrontados al modelo económico neoliberal que esta destruyendo nuestras naciones»

 

Se ha declarado admirador del general Juan Velasco Alvarado, dictador durante siete años, quien trató de instaurar una «tercera vía» peruana (en cierta sintonía con los «no alineados» de la época, Nehru, Nasser, Tito), arruinando al país, hasta que fue destituido por otros militares en 1975.

 

En el Ideario de su partido, apartado Principios, afirma entre otras muchas cosas: «El Partido Nacionalista Peruano, surge en el escenario político con una clara ideología Nacionalista, recogiendo y asumiendo la gran Veta Nacionalista de nuestros antepasados desde la época del gran Imperio de nuestros Incas, las luchas libertarias contra la opresión de la Colonia española, reivindicando la gesta heroica de Manco Inca y Tupac Amaru II y en general, del pueblo peruano que históricamente ha demostrado su compromiso con la Patria siendo siempre los primeros en sacrificarse en defensa del país. (…) El Partido Nacionalista Peruano, reconoce de manera especial, el aporte del Amauta José Carlos Mariátegui, fundador del socialismo peruano, asumiendo su convocatoria de Peruanizar el Perú y de Víctor Raúl Haya de la Torre, creador de una doctrina Antiimperialista de integración Latinoamericana, constituyéndose ambos en la expresión del pensamiento político creativo, sin duda más importante en nuestra historia republicana».

 

Recordemos que José Carlos Mariátegui fue un notable teórico marxista que fundó la revista Amauta en 1926. En 1928 rompió con el APRA, fundó el Partido Socialista, la revista proletaria Labor, y publicó sus famosos Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Un año más tarde fundó la Confederación de Trabajadores de Perú. Muere el 16 de abril de 1930.

 

Víctor Raúl Haya de la Torre, por su parte, fundó en México el 7 de mayo de 1924 la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), con pretensiones continentales, y, posteriormente en su patria, el Partido Aprista Peruano. Su ambición era «¿cómo hacer conciencia?», respondiendo «con ciencia»: los orígenes hegelianos del marxismo, las técnicas de la oratoria política, la crítica social, la lucha antiimperialista... De sí mismo dijo: «Toda mi vida he sido un luchador social. Por accidente, un político». Su libro fundamental fue «El Antiimperialismo y el APRA». Después de años de persecución, asilos y exilios, fue elegido Presidente de la Asamblea Constituyente de 1978, siendo éste el único cargo oficial que desempeñó en Perú. Bajo su presidencia se elaboró la Constitución de 1979. Falleció el 2 de agosto de ese mismo año. Paradójicamente, como sucesor, de este inspirador del «guerrero que todo lo mira», lidera el partido que antaño fundara Haya de la Torre el polémico Alan García, su competidor electoral.

 

Entre sus Objetivos encontramos el siguiente: «1. Instauración de una Segunda República mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que oriente un proyecto nacional que cambie y desarrolle nuestra patria, liberando así a los grandes sectores sociales marginados por siglos de injusticia y prepotencia». Una singular propuesta rupturista coincidente con el programa del boliviano Evo Morales.

 

De Visión internacional procede el jugoso párrafo que sigue: «2. Constatamos que la tradicional confrontación ideológica mundial entre Socialismo (Izquierda) y Capitalismo (derecha), terminó con el fin de la "Guerra Fría"; actualmente, la nueva confrontación mundial se viene dando entre la Globalización (fase superior del Imperialismo triunfador de la Guerra Fría) que tiende a transformar a los estados naciones soberanos en estados naciones globalizados y sin soberanía (Neo colonias) y los Nacionalismos Integradores que defienden la Libertad e Independencia de cada país». También coincide, en ello, con Morales, Chávez, Castro, Kirchner…

 

En resumen, una peculiar combinación de nacionalismo, indigenismo, populismo, denuncia de la corrupción, internacionalismo socializante… y ególatra culto a la personalidad. Pero no se trata de un caso aislado. Evo Morales en Bolivia, el aventajado candidato Andrés Manuel López Obrador por el izquierdista PRD en México, y otros, también mantienen posiciones en buena medida análogas.

 

Un fantasma recorre América Hispana: el indigenismo. Permítasenos la broma. Imprevisible e inquietante, en cualquier caso. A juicio de todos ellos, para superar la larga crisis de sus países debe remontarse a los orígenes autóctonos anteriores a la colonización española, al cristianismo que llevaron consigo, y a los Estados criollos que precariamente se implantaron en el siglo XIX; pues ahí radicarían las raíces de los males pasados y presentes. Por ello reclaman un retorno a las culturas aborígenes y a sus expresiones comunitarias, a los residuos religiosos precristianos allí donde acaso pervivan, nuevos procesos constituyentes en lo político, un modelo social alternativo a la «globalización neoliberal»…

 

Pero, lo más preocupante, es que, así, intentan romper con siglos de tradición cristiana que aportó, a la América Hispana, una rica historia, una cultura integral, el mestizaje, y, con todo ello, la centralidad de la persona; axioma desconocido en las culturas precolombinas.

 

Páginas Digital, 17 de abril de 2006

Carta con "talante" a un sacerdote gruñón.

El pasado viernes 8 de octubre se publicó, en este diario, un texto de D. Antonio Naval Mas titulado “Comunión y Liberación, la fe y la estafa”; cuya lectura me produjo cierta desazón, pues, además de apoyarse en imprecisiones subjetivas, destila prejuicios y resentimiento.
            Tengo 43 años, estoy casado y tengo dos hijos. Participé en la presentación, en Zaragoza, del libro “Por qué la Iglesia”, de Luigi Giussani; circunstancia de la que se sirve para su desahogo. Efectivamente el ponente D. Antonio Calvo fue crítico con algunos aspectos. Pero partió y finalizó desde aquello que nos une como católicos. No es común que un ponente, en cualquier convocatoria, cuestione elementos de la misma; así se demostró la falta de complejos de Comunión y Liberación, CL, en lo sucesivo, que no tiene reparos en dialogar –también en público- con cualquiera.
            No creo que sirva para nada cuestionar si los asistentes fueron 60 u 80 más o menos jóvenes… Podría reseñarle actos de CL en los que los asistentes eran miles de jóvenes, frente a otras convocatorias, de gran resonancia mediática, de ancianos teólogos, con una media de edad entre los asistentes superior a los sesenta años. ¿Y qué?
            La lectura de la carta me recordó una vieja experiencia. Después de unos cuantos años viviendo de espaldas a la Iglesia, volví a ella gracias al reencuentro fortuito con unos amigos, de antiguas militancias radicales. Pude conocer las razones de su renovada alegría: el encuentro con otras personas que, en el camino del seguimiento a Jesucristo propuesto por CL, estaban felices y plenos, y que también me ayudaron a descubrirme verdaderamente como soy. Así lo manifesté a un sacerdote con el que tuve ocasión de hablar en un encuentro de diversas realidades eclesiales en Pamplona. Pero, después de escuchar mi periplo, se limitó a espetarme: “a los de CL se os acusa de…” Lástima. La crítica por la crítica, junto al prejuicio y las propias pretensiones, no llevan a ninguna parte. Rectifico; sí llevan, pero a la soledad y a la tristeza.
            En CL no idolatramos nada. Y la tradición, faltaría más, es importante (¿somos católicos o seguimos una “espiritualidad de cafetería”?). Servilismo, ¿dónde? Mi experiencia es otra. La libertad es regla incuestionable de comportamiento, pues de eso se trata: contrastar las propuestas de la Iglesia con las exigencias del corazón. Es decir, con el afán de belleza, sentido, afecto, verdad, justicia, amor… Nunca, en mis 18 años de relación con CL, se me ha impuesto nada: soy escuchado y respetado. Pasamos de chismes clericales y tratamos de afrontar las cuestiones importantes de la vida en lo cotidiano. Naturalmente, esto, desde fuera, puede intentar entenderse o, cosa distinta, interpretarse. Allá cada uno. Seguramente, D. Antonio he hecho más de lo segundo que de lo primero…
            Mi pertenencia a la Iglesia es fuente de alegría, de libertad y de responsabilidad. Lamento que para otras personas sea causa de disgusto e intransigencia. Creo que la Presencia que nos ha alcanzado explica todo bien y todo mal. Y me gustaría que más personas pudieran así gozarlo. Por ello la Iglesia pide libertad: para comunicar su Tesoro a todos. Y, una cosa es el laicismo, y otra la confesionalidad laicista anticatólica.

            En serio, hombre, menos “mala leche” y ¡un poco de talante!

Sección de "Cartas al Director".

Diario del Alto Aragón (Huesca). Octubre de 2005.