Blogia

Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Presentación en Pamplona y Zaragoza del libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”.

Presentación en Pamplona y Zaragoza del libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”.

Crónica de dos nuevas presentaciones del libro impulsado por Foro Arbil “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas” en las ciudades de Pamplona y Zaragoza.

 

Pamplona

 

Un grupo de historiadores vinculados a los foros El Salvador y Arbil, han elaborado un texto en torno al alto el fuego de ETA anunciado el pasado mes de marzo de 2006.

 

El volumen, que se presentó el día 7 de junio de 2006 en el Nuevo Casino de Pamplona ante un público que abarrotó el local, en un acto público organizado por la Fundación Leyre, pretende «sacudir la pereza moral» de muchos ciudadanos ante la situación generada por el comunicado de la organización terrorista, según afirmó uno de los ponentes, en concreto D. Jaime Larrínaga, expárroco de Maruri.

 

Además del citado, participaron D. José Luis Orella, director del Departamento de Historia y Pensamiento de la Universidad San Pablo-CEU, y director del libro; y D. Salvador Ulayar, delegado en Navarra de la Asociación de Víctimas del Terrorismo; entidad a la que los autores han cedido sus derechos de autor.

 

En las 340 páginas del libro pueden encontrarse reflexiones de diverso calado y naturaleza sobre el contexto histórico del nacionalismo vasco, la naturaleza del terrorismo, las víctimas, la actuación de la Iglesia católica y de Foro El Salvador en particular o sobre el papel que pueda corresponder a Navarra en el futuro próximo. Todo ello, por otra parte, completado por un anexo muy amplio que recoge una bibliografía, directorio de webs relacionadas, diversos documentos eclesiales, y un numeroso grupo de declaraciones de periodistas y entidades sociales al respecto.

 

Fue José Luis Orella quien apeló a la historia de la Comunidad Foral de Navarra para reclamar una actuación decidida y valiente ante lo que pueda ocurrir. Y frente a quienes invocan los casos de Irlanda o Montenegro, él apeló al de Polonia, un país que se sacudió sucesivamente el totalitarismo de nazis y comunistas. Recordó que Lech Walesa era un simple electricista cuando empezó con la compañía de diez personas la aventura de Solidarnosc que condujo a la liberación del yugo soviético, y reclamó algo similar de los navarros actuales: “¿Por qué nosotros no vamos a ser capaces de derribar un totalitarismo de menor envergadura que aquél?”

 

Por su parte, D. Salvador Ulayar, delegado en Navarra de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, además de exponer su vivísima experiencia personal como víctima, aseguró que la suma de los estudios que incluye el libro es una herramienta para combatir “la desinformación y la indolencia de algunos ciudadanos”.

 

En el libro figuran las firmas de Rafael Ibáñez Hernández, Jesús Laínz, José Basaburua, Manuel Morillo o José Ignacio Echaniz. El volumen, editado por Grafite Ediciones y que se ha puesto a la venta al precio de 23 euros, también pudo adquirirse, con una notable aceptación por parte de los asistentes.

 

El acto fue reseñado el día 8 de junio por “Diario de Navarra”, otros medios audiovisuales, siendo entrevistados por diversas emisoras algunos de los participantes.

 

Zaragoza

 

Días después, el 20 del mismo mes, correspondió a la ciudad de Zaragoza la acogida en una de sus tribunas más veteranas, Acción Social Católica, de una nueva presentación del libro.

 

De la mano de la Asociación Católica de Propagandistas, siendo D. Patricio Borobio (secretario del Centro de Zaragoza y Consejero Nacional de ACdP) quien introdujo el evento, y Foro Arbil, participaron en la mesa, de nuevo D. José Luis Orella Martínez y D. Jaime Larrínaga, quienes se manifestaron en términos análogos a los mencionados.

 

Por parte de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, correspondió a D. José Marco Jalle, su delegado en Aragón, la exposición de unas interesantes e impactantes reflexiones.

 

Su testimonio fue impactante en su sencillez. En 1987 viajaba por Zaragoza en un autobús objeto de un atentado con bomba perpetrado por ETA. Murieron el conductor y un militar. El propio José quedó herido, severamente, durante casi 300 días. Pero las secuelas morales y espirituales pueden ser las que más profundamente calen. Fue su caso.

 

Así, durante años evitaba todo lo vasco: el territorio, sus carreteras, las noticias procedentes de allí, las personas; incluso a los compañeros militares de origen vasco.

 

Con los años se integró en la AVT y allí, en el trabajo asociativo cotidiano, conoció a otras víctimas del terrorismo: y muchas de ellas, vascas. Unas personas que habían perdido mucho más que él; que vivían en la clandestinidad, o que tenían que haberlo dejado todo camino del exilio… Aprendió a conocerlas, a valorarlas, a quererlas. Y con ellas redescubrió lo vasco más allá del nacionalismo que afirma representarlo de forma exclusiva y excluyente.

 

Un reencuentro, en definitiva, que le permitió redescubrir una realidad vasca que, realmente, desconocía.

 

Ese reencuentro, sin duda, le ha enriquecido y humanizado; proporcionándole estímulos y fuerzas para luchar por esa causa justa.

 

Esta experiencia, comunicada sin análisis ideológicos ni juicios políticos algunos, caló profundamente entre los asistentes. No podía ser de otra manera.

 

Y, nos preguntamos… esa capacidad de reencuentro con “el otro”, con “los otros”, en definitiva con uno mismo, ¿sigue siendo posible a nivel colectivo?

 

Durante siglos esa capacidad, transmitida en una tradición y vivencia comunes, se resumía en una palabra hoy denostada, desconocida y por descubrir: España.

 

Si los políticos no lo nos facilitan, o nos lo impiden intencionadamente desde sus ideologías reduccionistas o sus análisis en corto; tendremos que ser los ciudadanos, desde la sociedad civil, incluso desde esa “resistencia” a la que invoca Rosa Díez, quienes nos pongamos manos a la obra. Por nosotros mismos, por nuestros hermanos, por nuestros hijos.

 

Gracias José, Pepe para los amigos; por habernos demostrado que ello es posible todavía.

 

Revista digital Arbil, Nº 106, agosto de 2006

Centralidad y decadencia del Kataeb en la política libanesa del siglo XX.

Centralidad y decadencia del Kataeb en la política libanesa del siglo XX.

El Kataeb, o Falange Libanesa, ha desempeñado durante dos tercios del siglo XX un papel central en las políticas maronita y libanesa; de modo que bien puede afirmarse que la moderna historia de Líbano habría sido muy distinta de no haber existido esta formación política. Pese a su pasada relevancia, en la actualidad se encuentra muy disminuido y dividido en tres facciones. ¿Qué ha pasado en Líbano y en el Kataeb para llegar a esta situación?

 
Kataeb o Falange Libanesa

 

La Falange Libanesa (Kataeb) nace estrechamente vinculada a la familia Gemayel, una de las más influyentes en la comunidad maronita todavía hoy, en los años 30 del pasado siglo. Esa relación familiar con un partido político no es, en Líbano, una circunstancia excepcional: los principales clanes familiares (maronitas o no) se dotarían de sus correspondientes partidos políticos a lo largo del siglo XX. El patriarca de la familia, Pièrre, la funda en 1936 inspirándose -en alguna medida- en el pensamiento del español José Antonio Primo de Rivera. Le acompañaron en la aventura el periodista George Naccache y Charles Hélou, quienes abandonarían pronto el partido. Ya desde sus inicios propone la independencia del Líbano, oponiéndose a la presencia francesa, y colaborando en esta tarea con los sunitas de al-Najjadah.

 

El Kataeb arraiga especialmente entre los cristianos maronitas, si bien también se incorporarán, al mismo, cristianos de otras confesiones y musulmanes partidarios de un nacionalismo libanés moderno, no arabista, de tintes corporativistas. Así se vinculan, de manera mítica, con el pasado fenicio de aquellas tierras en un esfuerzo de definición de la pluralísima identidad libanesa, auténtico microcosmos del apasionante mundo árabe. Su lema inicial fue Dios, Patria, Familia. Pero, no obstante esas otras militancias cristianas y musulmana, siempre se le ha identificado como un partido esencialmente maronita.

 

Líbano, Nación Árabe y Umma

 

 Aquí debemos destacar una primera división ideológica de los políticos libaneses, derivada de la perspectiva nacional de sus respectivos partidos: los que defienden la identidad e independencia libanesas, por encima de su pertenencia a la cultura árabe (caso del Kataeb, el Partido Nacional Liberal, el Movimiento Patriótico Libre, el Partido Socialista Progresista…); los partidarios de su integración en Siria (Partido Sirio Social Nacionalista, principalmente); quienes siguen propugnando una gran “Nación Árabe” (caso del Movimiento Popular Nasserista, especialmente arraigado entre los sunitas de Sidón, y el Partido Baas); y, por último, quienes aspiran a la recreación de la Umma (comunidad de los creyentes musulmanes), caso de Hizbulá, Grupo Musulmán (Hermanos Musulmanes de Líbano), Amal…

 

Debe señalarse que la confesión cristiana de tantos políticos libaneses no determina necesariamente uno u otro posicionamiento. En principio, una buena parte de los cristianos libaneses, especialmente los maronitas, son partidarios de la independencia libanesa. No obstante, algunos libaneses cristianos figuran entre los primeros miembros del partido Baas (en el poder en todavía en Siria y, durante décadas, también en Irak) del que existe todavía hoy una rama en el Líbano, si bien en su mayor parte son sunitas. Por otra parte un partido promueve expresamente la unión con Siria: el Partido Sirio Social Nacionalista, fundado por el cristiano libanés Anton Saade en 1932, cuya mayor influencia irradia entre los cristianos libaneses greco-ortodoxos y greco-católicos, y que se encuentra alineado con Hizbulá y los partidos más izquierdistas de Líbano.

 

Una última precisión. Pretender la integración en Siria no agota las posibilidades de relación con su interesado vecino. Así, todos los partidos son bien anti o pro-sirios. Y en ocasiones cambiarán de orientación según diversas circunstancias, intereses familiares, etc. Por ejemplo, en su día el Kataeb, fervoroso partidario de la independencia, reclamó a Siria el envío de una fuerza militar que facilitara la pacificación del país y el control de los palestinos instalados en Líbano. Posteriormente Siria se volvió en contra de sus antiguos aliados, apoyando indistintamente a las diversas facciones en pugna, debilitando así las fuerzas del Líbano e imponiendo a sangre y fuego –y por agotamiento nacional- la “paz siria”, antesala de la frustrada Gran Siria.

 

Bashir Gemayel

 

 Pero volvamos a la historia del Kataeb. El partido se opuso enérgicamente a la presencia palestina, que llegó a constituir un verdadero “Estado dentro del Estado” de la mano de la OLP gracias a la endémica debilidad y ambigüedad del Estado libanés. De hecho, ya desde 1975 se desarrolló una verdadera guerra no declarada entre la OLP y el Kataeb, alineándose, con uno u otro bando, todos los partidos libaneses, salvo el Partido Democrático, que pretendía un Estado aconfesional, moderno y sin cuotas parlamentarias de adscripción religiosa como todavía se practica. En ese sentido, ante un “enemigo común” -la OLP y sus aliados- el Kataeb confluyó tácticamente con Israel en los años 80 del pasado siglo; si bien esa política de alineamiento apenas sobrevivió a su joven y carismático líder Bashir Gemayel.

 

Hijo de Pièrre, Bashir alcanzó el mando supremo del Consejo Militar del Kataeb, logrando unificar a buena parte de las milicias armadas cristianas en las Fuerzas Libanesas (también conocidas mediáticamente como Milicias Cristianas Unificadas), creadas en 1977. Además de las milicias armadas del Kataeb, integró a los denominados Guardianes de los Cedros (dirigidas Etienne Saqr), y la milicia Ahrar (Partido Nacional Liberal, liderado por la familia Chamoun, otro de los clanes maronitas). En 1978 lanza un ataque contra Zghorta, localidad feudo del clan maronita de los Franjieh (otra saga maronita al igual que las dos ya citadas), derrotando a la llamada “Brigada Marada”, su milicia privada, y asesinando al hijo del anciano expresidente de Líbano, Tony. Y el 7 de julio, mediante un golpe de mano, terminan por eliminar la relativa autonomía de sus antiguos aliados de Ahrar.

 

El 23 de agosto de 1982, a la vez que Líbano es invadido por Israel con el objetivo de expulsar a Arafat y su OLP, Bashir Gemayel es nombrado presidente de Líbano, siendo asesinado a los 7 días de su proclamación; hecho acaecido un 14 de septiembre de 1982 a resultas de un atentado con coche bomba contra la sede central del Kataeb en Beirut, que también costó la vida a más de 60 personas. Todavía no se sabe quien ejecutó y ordenó el atentado. Han circulado varias versiones. Así, inicialmente fue detenido un miembro del Partido Sirio Social Nacionalista, Tanios Habib Chartouni, como presunto autor del magnicidio. Posteriormente predominó otra versión sobre los orígenes del atentado: un comando, dirigido por el capitán Naysif, habría colocado 50 kilogramos de TNT, suficientes para destruir todo el edificio ocupado por el estado mayor del Kataeb en Achafrieh. La orden habría partido del teniente coronel Mohamed Ganen, jefe de operaciones del servicio de información sirio en Líbano…

 

La noche del 16 al 17 del mismo año se producen las matanzas de Sabra y Chatilla, como represalia al magnicidio, y cuyas responsabilidades últimas todavía no se han aclarado por completo, ahora que Ariel Sharon agoniza inconsciente desde hace meses. Esas incalificables matanzas, indudablemente ejecutadas por algunas unidades de las Fuerzas Libanesas, oscurecieron los asesinatos masivos de civiles cristianos en Damour, el Chouf y otras localidades y territorios de Líbano, a manos de milicianos palestinos, sunitas, chiítas y drusos.

 

Amin Gemayel y Samir Geagea

 

Su hermano Amin releva a Bashir en la presidencia libanesa y su primo Fadi Frem en la jefatura de las Fuerzas Libanesas, quien será relevado a su vez por Fuad Abi Nader y, finalmente, por los aguerridos y controvertidos Samir Geagea y Eli Hobeika. El segundo iniciará negociaciones secretas con los sirios, al objeto de terminar con los enfrentamientos armados, lo que provocó el ataque de Samir Geagea contra su cuartel general situado en Karantina el 15 de junio de 1986, donde es sitiado hasta la intervención del ejército libanés, partiendo para el exilio. De esta manera Samir Geagea se erige en líder indiscutible de las Fuerzas Libanesas, emancipándose de la tutela del Kataeb, que carece de un liderazgo fuerte y efectivo; no en vano Amin, una vez finalizada su presidencia, se exiliará fuera de Líbano.

 

Amin Gemayel cesa como presidente en septiembre de 1988 y nombra primer ministro de un gobierno militar interino al general cristiano maronita Michel Aun (jefe del Estado Mayor), cargo que correspondía a un musulmán sunita. Michel Aun contará con un 40% del ejército libanés, especialmente de su artillería, las milicias de las Fuerzas Libanesas, al menos inicialmente, el apoyo político del Partido Nacional Liberal de Dany Chamoun (años después asesinado por una explosión accionada seguramente por agentes sirios) y el internacional del presidente irakí, el baasista Saddam Hussein.

 

La Asamblea Nacional se reúne en Tarif (Arabia Saudita) con el objetivo de llegar a un nuevo pacto de reconciliación nacional, alcanzándose tal el 5 de noviembre de 1989, bajo la tutela y presión sirias. Además de un nuevo equilibrio político entre las diversas comunidades (paridad entre musulmanes y cristianos y reducción del número de parlamentarios electos), se acordó el desarme de las diversas milicias, lo que incumplieron los chiítas de Amal y de Hiuzbulá, así como los drusos del PSP. René Moawad será elegido presidente de Líbano, siendo asesinado 17 días después. Es relevado inmediatamente por Elías Haraui.

 

Con los apoyos antes mencionados, habiéndose creado otro gobierno rival en Beirut oeste, Michel Aun imprudentemente lanzará su denominada “Guerra de liberación nacional” contra Siria, exigiendo a las Fuerzas Libaneses que se integraran en el esfuerzo disolviéndose, a lo que se opone Samir Geagea acaso impulsado por la trama económica en la que se apoyaba dicha milicia. Ello provoca feroces enfrentamientos entre el ejército regular libanés fiel a Aun y las milicias de las Fuerzas Libanesas, siendo derrotadas y desarmadas a finales de 1990 a un alto precio de sangre cristiana.

 

Poco después, el ejército sirio derrota a Michel Aun, después de sitiar y bombardear el llamado “reducto cristiano” de Beirut este, el 13 de octubre de 1990, refugiándose Aun en la embajada francesa. Al objeto de ahogar la resistencia, el ejército sirio asesinará a más de 700 militares cristianos fieles a Aun en los días siguientes, consolidándose una ocupación que se prolongará durante 15 años.

 

Los políticos cristianos supervivientes y no exiliados, en su mayor parte aceptarán los Acuerdos de Tarif como única vía para la pervivencia de las comunidades cristianas tras su derrota. También Geagea aceptará el pacto, desarmando a los restos de su milicia. Pero todo ello bajo el “modus vivendi” impuesto por Siria,

 

En 1994 Samir Geagea es encarcelado, siendo acusado de diversos atentados terroristas, todavía sin resolver, entre ellos los asesinatos de Rachid Karamé (1987) y Dany Chamoun (1990). En este contexto, el gobierno libanés emite un decreto de disolución de las Fuerzas Libanesas, que pervivirán como una fuerza política semiclandestina, sufriendo la represión siria, así como el asesinato, el encarcelamiento de destacados militantes, y la desaparición de otros muchos.

 

Heli Hobeika, el antiguo dirigente de Fuerzas Libanesas derrotado por Geagea, habiendo regresado a Líbano, se convertirá en un político cristiano pro-sirio, referencia de amplios sectores de las comunidades maronitas. Morirá asesinado el 24 de enero de 2002. Nunca se supo quien accionó la bomba que lo destrozó. Se sospechó que pudiera haberlo ordenado alguno de sus antiguos amigos sirios, quienes lograron así “callarle la boca” ante el riesgo de que confesara, algo de lo mucho que sabía, a los investigadores internacionales de las matanzas de Sabra y Chatila de 1982 y de otros sucesos violentos de la reciente y agitada historia libanesa.

 

La decadencia del Kataeb

 

Pierre Gemayel, jefe nominal del Kataeb, muere en 1984. Es sucedido en la dirección del partido por Elie Karameh (1984-1986) y después por George Saade (1986-1988). Munir al-Hajj sucede a Saade, ya en 1999, iniciando una política de aproximación a Siria, de modo que en las elecciones legislativas de 2000 se presenta en una candidatura pro-siria junto al ministro del interior, Michel Murr, y otros destacados dirigentes del Partido Sirio Social Nacionalista. Para suceder a Munir al-Hajj compiten poco después dos candidatos: Amin Gemayel, en Líbano desde julio de 2000, y el pro-sirio Karim Pakradumi, quien triunfó el 4 de octubre de 2001; lo que provocó la escisión del partido.

 

El boicot preconizado por las formaciones políticas libanesas mayoritariamente cristianas en las diversas elecciones celebradas en los 10 años que siguieron a la derrota de Aun, por considerarlas ilegítimas y controladas por el ocupante sirio, les marginó de los centros de decisión del Líbano actual, salvo a los sectores maronitas seguidores del fallecido Suleiman Franjieh, que sí colaboraron, y del mencionado Heli Hobeika.

 

El asesinato, tampoco esclarecido, del antiguo primer ministro Rafia Hariri, el 14 de febrero de 2005, además del de otros políticos y periodistas anti- sirios, impulsó la llamada “revolución del cedro”, dirigida contra los ocupantes sirios, y en la que desarrollarán particular activismo los militantes de las Fuerzas Libanesas. En abril de 2005 las tropas sirias terminan de abandonar Líbano. El día 7 de mayo de 2005, Michel Aun retorna a su patria. Su partido político, el Movimiento Patriótico Libre, en coalición con dos pequeños bloques, conseguirá en total 21 diputados en las elecciones legislativas de mayo y junio de 2005, constituyéndose en el grupo más numeroso de las fuerzas cristianas y una de las más potentes de todo Líbano. Fuerzas Libanesas, por su parte, integrante de la coalición anti-siria liderada por el sunita Movimiento Futuro, conseguirá 5 diputados. Su líder, Samir Geagea, fue amnistiado el 18 de julio de 2005.

 

Partidos políticos mayoritariamente cristianos hoy

 

Si bien durante décadas el Kataeb aglutinó al sector más numeroso y políticamente decisivo de la comunidad maronita (llegó a alcanzar 80.000 afiliados a finales de los años 70, según fuentes propias), pagó un alto precio que le arrastró a una progresiva decadencia. Su capitidisminuido estado actual está determinado por varios factores: el predominio durante toda confrontación civil de la organización paramilitar y sus exigencias materiales e imperativos tácticos, lo que desembocó en la independencia de las Fuerzas Libanesas del “partido-madre”; los avatares políticos nacionales e internacionales; la permanente distorsión provocada por las intervenciones militares israelíes; el tutelaje del “gran hermano sirio”; la irrupción de nuevas fuerzas políticas lideradas por políticos oportunistas (caso de Michel Aun); la desaparición por diversos motivos de sus líderes carismáticos, antaño aglutinadores de mayores empeños y voluntades.

 

Todo ello se concretó en la escisión de la organización en dos partidos políticos: el Kataeb libanés liderado por Amin Gemayel (anti-sirio, integrante de la coalición liderada por el Movimiento Futuro, con dos parlamentarios electos en las legislativas de 2005, entre ellos un hijo de Amin llamado como el abuelo), y el dirigido por Karim Pakradouni (con un parlamentario electo en 2005, Nader Surcar, en la coalición pro-siria integrada por Amal, Hizbulá y el PSSN). Puede sumárseles una tercera formación que a “Kataeb” añade la denominación Partido Demócrata Social (liderada por el antiguo dirigente de Fuerzas Libanesas, Fuad Abi Nader).

 

En esta evolución y decadencia del Kataeb puede observarse que su electorado natural más combativo ha optado por Fuerzas Libanesas. Y, acaso, otros sectores más posibilistas se decidieron por una estrella en alza: el ecléctico, neoliberal y más oportunista Movimiento Patriótico Libre de Michel Aun, que alcanzó un total de 15 parlamentarios encabezando una coalición alternativa a la anti-siria y a la pro-siria, sumándoseles otros 6 parlamentarios.

 

Encontramos a más cristianos en otras formaciones, conforme los resultados legislativos del 2005: los 2 parlamentarios del Partido Sirio Social Nacional (de las dos iglesias griegas); en las listas del mayoritariamente sunita Movimiento Futuro de Saad Hariri, ganador de las elecciones (con fuerte presencia de las confesiones cristianas no maronitas, con un total de 10 parlamentarios cristianos por 18 musulmanes); en el Partido Socialista Progresista de Walid Jumblat (6 maronitas y 1 greco-ortodoxo, junto a otros 7 drusos); la lista Qornet Shehwan integrada en la mencionada coalición anti-siria (que suma a los 3 parlamentarios maronitas del Partido Nacional Liberal y a los 2 del Kataeb-Gemayel); entre los chiítas de Amal (2 maronitas y 1 griego católico de un total de 15 parlamentarios); y en Hizbulá (1 maronita de un total de 14 parlamentarios). Cristianos son, en su mayoría, los parlamentarios de los otros dos grupos vinculados a Michel Aun, 4 de los 6 del Bloque Elias Skaff, y los dos del Bloque Murr. Señalemos, también, que buena parte de los parlamentarios independientes, presentes en las tres corrientes, son cristianos de las diversas confesiones.

 

Y, por último, mencionemos que es notable la presencia de cristianos de ideología izquierdista entre los paramilitares de la Brigada Saraya, de Hizbolá, y, especialmente, en el pequeño pero influyente Partido Comunista Libanés. 

 

El puzzle libanés

 

¿Cómo se explica esa aparente confusión? ¿No se presentan, acaso, como partidos estrictamente confesionales?

 

Los 128 parlamentarios actuales se eligen por circunscripciones territoriales, asignándose a las diversas confesiones religiosas un número cerrado de representantes en cada una de ellas con criterios de proporcionalidad según el censo de los años 40 del pasado siglo. De esta manera, los diversos partidos deben incluir a miembros de otras confesiones si quieren ganar escaños en territorios ajenos. Pero a pesar de todo ello, si bien añade complejidad al mapa electoral y a las relaciones sociales libanesas, está todavía muy lejos de un Estado aconfesional y plenamente democrático, tal y como reivindican un número creciente de pequeños partidos y sectores sociales (tanto pro-sirios como anti-sirios, cristianos y musulmanes). Lo anterior también debe cruzarse con la poco permeable pirámide económico-social: predominio sunita entre las clases más acaudaladas (existiendo una importante presencia greco-ortodoxa); una comunidad maronita mayoritariamente de clase media; y un predominio chiíta entre los sectores más desfavorecidos.

 

No es posible –en definitiva- describir fielmente la compleja situación libanesas desde las facilonas dicotomías al uso: la confesional religiosa, la división entre pro y anti-sirios, pro y anti-norteamericanos, pro y anti-israelíes; que no se superponen ni se corresponden en absoluto. Además, la orientación y los juegos de alianzas de las diversas formaciones pueden llegar a ser desconcertadamente cambiantes, dando lugar a sorprendentes compañeros de viaje. Así, los mayoritariamente cristianos del Movimiento Patriótico Libre de Michel Aun y sus aliados (18 parlamentaros cristianos por 3 musulmanes) se coaligaron post-electoralmente con los pro-sirios (28 musulmanes por 7 cristianos); sumando 31 musulmanes por 25 cristianos. Por el contrario, el Bloque Opositor suma 33 musulmanes por 39 cristianos. Ciertamente, la tendencia anti-siria entre los cristianos es evidente, pero no es nada desdeñable la aportación cristiana (especialmente entre los no maronitas) al bloque pro-sirio.

 

Un difícil e inestable futuro

 

En cualquier caso, esta sorprendente complejidad social y política de Líbano no debe inducirnos a confusión. Un dato es evidente: la numerosa emigración libanesa es mayoritariamente cristiana, en buena medida impulsada por la consolidación de un clima socio-político progresivamente ajeno a la mentalidad occidental y estilo de vida de los cristianos libaneses. El creciente fundamentalismo islámico, especialmente visible en numerosos barrios y pueblos de todo Líbano, abrumador en muchos supuestos, “ahoga” poco a poco a los cristianos libaneses, quienes temen pagar los “platos rotos” de la actual confrontación Hizbulá-Israel; sabiéndose minoría “tolerada” en un océano musulmán en tempestad.

 

Sin duda, la actual crisis regional, focalizada en la lucha Israel-Hizbulá, traerá serias repercusiones al Líbano. Aunque Hizbulá sea desarmada, saldrá reforzada políticamente, al haber pulverizado el mito de la supremacía armada israelí; lo que redundará en un previsible avance de los sectores pro-sirios libaneses. Por otra parte, el desarme de Hizbolá podría facilitar la total extensión y consolidación del Estado libanés, que de ser efectivo alejaría de Hizbolá a los sectores sociales que asiste en lugar del Estado y cuya repercusión electoral pudiera neutralizar el reforzamiento moral de los radicales chiítas. En todo caso, nada se ha resuelto de manera definitiva, de modo que los más serios problemas permanecerán; tal vez incluso aumentando la división de los sectores confesionales entre sí, y la de ellos con los incipientes movimientos sociales que reclaman una democracia no confesional, igualitaria y moderna.

 

Los cristianos forman parte indisoluble del Líbano. Pese a las enormes dificultades sufridas, vienen acreditando desde hace siglos su voluntad de permanencia y supervivencia, que en alguna medida parece estar asegurada por la compleja trama de relaciones sociales que mantienen con las demás comunidades allí presentes (sunitas, chiítas, alawitas, drusos, armenios, kurdos), y con el siempre influyente vecino sirio.

 

Son previsibles, por último, algunos cambios en el mapa político libanés, especialmente en el campo cristiano. Los vaivenes de Michel Aun, especialmente su pacto con Hasan Nasralá, el héroe de Hizbulá, seguramente le pasarán factura electoral, reforzándose el Bloque Opositor y, dentro del mismo, las fuerzas cristianas más firmes y fieles a sus principios; es decir, el Kataeb de los Gemayel, las Fuerzas Libanesas y el Partido Nacional Liberal. No obstante su débil presencia actual puede ser un importante obstáculo en su lógica recuperación.

 

 

 

Direcciones electrónicas de interés

Opus Libani, portal de internet de la Iglesia católica:

http://www.opuslibani.org.lb/

Lebanese Kataeb, sector Gemayel:

http://www.al-kataeb.org/

Party Kataeb, sector Karim Pakradouni:

http://www.alkataeb.com/

 

Partido Kataeb Demócrata Social:

http://www.socialdemocratic.org/kataeb/

 

Fuerzas Libanesas:

http://www.forze-libanesi.com/

 

Guardianes de los Cedros:

http://www.cedarguards.org/

 

Movimiento Patriótico Libre:

http://www.tayyar.org/

 

Partido Nacional Liberal:

http://www.ahrar.org.lb/

 

Partido Sirio Social Nacionalista:

http://www.ssnp.com/

 

Hizbulá:

http://www.hizbollah.org/

 

Partido Socialista Progresista:

http://www.psp.org.lb/

 

Amal:

http://www.amal-movement.com/

 

Movimiento de la Renovación Democrática:

http://www.tajaddod.org/

 

Izquierda Democrática:

http://www.democratic-left.org/

 

Partido Comunista Libanés:

http://www.lcparty.org/

 

Grupo Musulmán (Hermanos Musulmanes):

http://www.aicp.org/

 

Federación Revolucionaria Armenia:

http://www.arf.am/

 

Partido Social Demócrata Hunchakian (armenio):

http://www.hunchak.org.au/

Cristianos Libaneses:

http://www.cristianoslibaneses.blogspot.com/

 


Revista digital Arbil, Nº 106, agosto de 2006

Por qué un especial de Arbil sobre Líbano y Oriente Próximo

Por qué un especial de Arbil sobre Líbano y Oriente Próximo

¿Tiene sentido ofrecer a nuestros lectores de Arbil un “especial recopilatorio” dedicado a la actual crisis de Oriente Próximo que afecta, muy especialmente, al martirizado Líbano? Aquí expondremos nuestras razones.

 

Es una de las grandes noticias del verano de 2006. El enfrentamiento armado entre la organización terrorista Hizbulá, auténtico “Estado dentro del Estado” libanés y atípico interlocutor internacional, peón de los intereses de Irán y Siria, ha podido pillar desprevenidos a algunos observadores. No ha sido nuestro caso.

 

En nuestra revista digital Arbil venimos dedicando espacio y esfuerzos, desde hace bastantes años, con el propósito de ofrecer a nuestros lectores elementos de juicio y claves interpretativas de lo que allí viene sucediendo. Y lo hemos hecho sin negar nuestra identidad católica y nuestra solidaridad con nuestros hermanos libaneses en la fe común y en la fidelidad a Roma.

 

Ya en mayo de 2000 publicamos un texto, El cedro a la sombra del sol sirio: la encrucijada libanesa, en el que se ofrecía un frío análisis de las variables geoestratégicas de la zona; eso sí, especialmente atentos a la suerte de los libaneses. Otros le siguieron. Así recordaremos, entre otros, La retirada israelí del sur del Líbano (Nº 34, junio de 2000), La Iglesia católica y el Líbano (Nº 35, julio-agosto de 2000), y un escrito que alcanzó especial resonancia en medios católicos españoles y extranjeros, Elías Hobeika: espejo de la destrucción del Líbano (Nº 54, febrero de 2002).

 

En esos, y otros, manifestábamos nuestra preocupación por la situación de la cristiandad libanesa, el papel de Hizbulá, la ocupación Siria de Líbano, el impacto del fundamentalismo islámico en la zona, los juegos geoestratégicos de las potencias mundiales y regionales, la historia y esperanzas de las antiquísimas comunidades cristianas árabes, etc.

 

Era inevitable. Antes o después Israel y Hizbulá colisionarían violentamente de nuevo. Ya ha ocurrido. Israel no ha podido aniquilar a Hizbulá, pues tal era su objetivo. Hizbulá ha quedado seriamente dañado en su estructura militar, pero ha alcanzado un prestigio extraordinario entre las masas musulmanas de todo el mundo, siendo Hasan Nasralá uno de sus héroes; lo que también impactará en breve en la política interna libanesa. Mientras tanto, Irán continúa con su calculado programa nuclear y su desafío ante una comunidad internacional atemorizada e impotente. Y Siria no deja de condicionar la realidad libanesa, aunque sus soldados ya no estén allí presentes; reflejo inevitable del sueño baasista de la “Gran Siria” y consiguiente pesadilla de buena parte de los libaneses.

 

Hemos recopilado, por lo tanto, los artículos que hemos considerado más relevantes ya publicados en Arbil al respecto a lo largos de estos años, incorporando además enlaces a otros de temática árabe en general, así como algunos textos inéditos. Es el caso del análisis titulado Delenda est Hizbulá, publicado por uno de nuestros colaboradores en la publicación amiga Páginas para el mes, y el inédito Centralidad y decadencia del Kataeb en la política libanesa del siglo XX.

 

Nos gustaría, por último, proponer a nuestros lectores que esta modesta aportación de Arbil no se agotara en un ejercicio de reflexión intelectual individual. Unamos a nuestras oraciones nuestra solidaridad política y material con las comunidades hermanas libanesas. Cauces magníficos existen de la mano de las numerosas instituciones católicas que operan en Líbano, Siria e Israel. Es lo menos que podemos hacer.

 

Revista digital Arbil, Nº 106, agosto de 2006

Cómo ser de derechas y no morir en el intento.

Cómo ser de derechas y no morir en el intento.

Fragmentación; voluntarismo; falta de constancia; individualismo; predominio de la crítica destructiva sobre la propuesta; la acción antes que la reflexión; pasotismo y resignación por encima de la militancia; constatación de que ningún partido político, entre los parlamentarios, asume netamente nuestros valores consustanciales... Hablamos de nuestra derecha. Una mirada personal al tema.

 

Otra actividad de Fundación Leyre.

 

El pasado 13 de junio de 2006 se celebró, en los locales de la Fundación Leyre de Pamplona (http://www.fundacionleyre.com), una nueva sesión de los “Talleres de realidad”. Presentada por D. José Basaburua (Licenciado en Derecho y coautor del libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”), se analizaron diversas expresiones y perspectivas de la llamada “derecha” social y política bajo el título, algo provocador y desenfadado de “Cómo ser de derechas y no morir en el intento”.

 

A continuación reproducimos las líneas generales de su intervención.

 

Intervención.

 

El título está tomado -con la amable autorización de su administrador- de una web homónima (http://prevostmazp.blogspot.com/) que se presenta de la siguiente manera:

 

“Sal ya del armario, di que eres de derechas”. Ése ha sido hasta ahora, y será, el lema de esta bitácora. Hayas salido o no del dichoso armario, bienvenido a este blog. Es diario, personal de IV ciudadanos de derechas, liberales, y más que nada, enemigos de los liberticidas. Hay noticias, fotos, pero sobre todo humor, fundamental para sobrellevar el día a día”. 

 

De derechas, ¿todavía?

 

De la lectura del párrafo anterior, verdadero programa y termómetro mental de todo un sector social español, se deduce una primera conclusión: para tal ámbito humano, que precisa fuertes “agarraderos” vitales y un ejercicio explícito de voluntad al objeto de mantener la propia identidad, la realidad es, por definición, hostil. Y ello es así pues partimos de una constatación: nuestra sociedad no es de derechas.

 

Lo “políticamente correcto” se ha impuesto en TODOS los ámbitos de la vida, con diversas proyecciones en las dimensiones de la afectividad, la religiosidad, la ética civil, el disfrute del ocio, la participación política, la historiografía, la concepción de la Ciencia… En definitiva, una auténtica y completa cosmovisión construida desde una calculada e impuesta artificialmente “escala de antivalores”.

 

La derecha marcha por las sendas actuales, por tanto, contra corriente. Y se siente en inferioridad de condiciones, acomplejada y a la defensiva. En resumen: somos una minoría marginada, criticada y vigilada.

 

Volvamos a la web con la que iniciábamos estas sencillas reflexiones. En ella se proporcionan las direcciones electrónicas de decenas de blogs y enlaces de interés; la mayoría de ellos bitácoras gestionadas por uno o unos pocos entusiastas y muchas de ellas agrupadas en algunas “redes” internautas, denominadas: “movimiento anti ZP”, “red liberal”, “red popular”, “red catalana”, “blogs pro Rajoy”…

 

Al igual que la mencionada, algunas tienen títulos memorables: Monclovitas; Los brother del Zapatazo; Liberalismo a tutiplén; Es la Libertad de Expresión, idiotas; No hay ZP que 100 años dure; Soy de Derechas ¿Algún problema?; El desgobierno de ZP; Amor, Patria y Libertad; Alianza de Mamones; Opiniones de un extraño; Anti ZetaPé; Políticamente incorrecto; Crónicas del Gulag; El país de las mentiras; Nunca caminaremos solos; ZaPatiesta; Pelayo rey el conquistador; País de zánganos; Latigazos Liberales; Archipiélago liberal; Despertaferro; Crónicas de un bobo solemne; Bitácora de Zeporro; Una máquina de Coca-Cola en el Reichstag; Liberales Irredentos… Sin duda, la nuestra, la de la derecha, es tal y como se titula otra de ellas, una “Dura historia”... pero con sentido del humor. Que no es poco.

 

Primer aspecto positivo a resaltar: existe vida en la derecha, por tanto. Al menos en internet. La “red de redes” es un medio en el que los de derechas nos movemos como pez en agua. Somos, casi, los amos. En sentido metafórico, evidentemente. Pero esta amplia y plural realidad contrasta con otros ámbitos de la presencia social de la derecha anónima y superdiscreta, ¿por qué? Por reunir este medio, pensamos, unas características que permiten el despliegue de algunas de las notas definitorias -para bien y para mal- de nuestra derecha política y social: anonimato, empleo de pocos medios, notables posibilidades de difusión, caracterizarse como un instrumento de contacto pese a la dispersión geográfica, su inmediatez, el ejercicio de una libertad de expresión sin restricciones… Resumamos: un medio que permite el desarrollo de una extraordinaria combinación de activismo, entusiasmo y… semiclandestinidad.

 

Pero, ¿cómo podemos caracterizar, ya, a la misma derecha? Con buena parte de las siguientes notas: fragmentación; voluntarismo; falta de constancia; individualismo; predominio de la crítica destructiva sobre la propuesta; preferencia de la acción sobre la reflexión; importantes vetas de pasotismo y resignación por encima de las de una militancia responsable; constatación de que ningún partido político, entre los parlamentarios, asume netamente los valores consustanciales de la derecha…

 

Apuntes para una definición del ser y estar de la derecha social y política.

 

1.- Ante las dificultades existentes para la definición de lo que significa –hoy- la “derecha”, hay que partir de su realidad marcada por una nota evidente: su pluralismo, sin que consideremos pertinente entrar en discusiones puristas y legitimadoras de la “marca”. Son muy diversas las sensibilidades que la integran: la tradicionalista, la populista, la nacional, la conservadora, la democristiana, la liberal. No existe, pues, una única derecha; y sí una derecha plural, diversas maneras de vivir y entender la derecha. Diversas familias doctrinales, por tanto.

 

2.- ¿Dónde situar los límites naturales, mentales y doctrinarios de lo admisible en ese amplio espectro? Podemos establecer los siguientes: el totalitarismo, por un extremo, la socialdemocracia y el liberalismo progresista (en cuyo seno anidan peligrosas semillas de los otros totalitarismos), por el opuesto.

 

3.- Una precisión: no es lo mismo “derecha sociológica” que “derecha política”; de hecho no coinciden exactamente. La primera se puede, incluso, cuantificar, pues integra la mayor parte de la vida asociativa de la Iglesia, de los movimientos en defensa de la vida, la familia, la libertad de enseñanza… Se la puede reconocer en numerosas obras sociales (colegios, cooperativas, centros deportivos, iniciativas empresariales y cooperativismo…). Pero esa heterogénea realidad social ¿se corresponde por completo con algún partido político concreto? Evidentemente, no. Una expresión palpitante de esa falta de correspondencia es la polémica existente hoy día –de manera más o menos soterrada- acerca de la necesidad o no de un partido netamente conservador diferenciado del Partido Popular.

 

4.- “Ésta es la derecha”, se ha afirmado durante siglos; lo que venía a significar que una acción humana es ajustada a la realidad, algo adecuado, que corresponde a la naturaleza de las cosas. Y, ya situemos los orígenes históricos de la derecha en la bancada monárquica de la Cámara francesa o en la Reforma católica, existe un núcleo común a todas las derechas: una política y vivencia de VALORES (familia, valoración de la libertad personal, social y económica) apoyada en una concepción SACRA de la vida y el mundo; el pleno desarrollo del principio “más sociedad, menos Estado”; una valoración positiva de la propia tradición; cierto pesimismo antropológico/realismo; una concepción contrarrevolucionaria; la defensa y promoción de la unidad nacional.

 

5.- Para ser de derechas, ¿hay que ser católico? O, dándole la vuelta a la pregunta, ¿ser católico equivale a ser de derechas? En ambos casos no. Existen derechistas agnósticos, paganos, católicos por concepción filosófica o estética, protestantes; y encontramos católicos en el PSOE, IU, los nacionalismos… Pero estamos en España. Y España es inconcebible sin la tradición católica que la hizo; de modo que, también mirando al futuro, tal tradición debe ser contemplada y asumida de manera creativa, consciente y positiva.

 

6.- Vienen desarrollándose, en los últimos años en España pero también en otros entornos nacionales, nuevas formulaciones políticas, tanto doctrinal como organizativas (“movimientos transversales”, “política de los valores”), en las que, pese a no reclamarse derechistas, podemos sentirnos muy cómodos en ellas. Una realidad que no puede olvidarse y que, al contrario, debemos conocer con el objetivo de buscar una confluencia sectorial o política expresas.

 

7.- La cosmovisión derechista implican un ser y un estilo. Ser: que concretamos en una ética personal y social. Estilo: una presencia coherente en el mundo que puede estar acompañada de una estética. ¿Cómo unificar ambas dimensiones? Por medio de las virtudes de la honradez y patriotismo; dos virtudes “pasadas de moda” y que nos exponen a que nos den “tortas” por todos los lados y se nos asegure, por activa y por pasiva, que “estamos en la luna”. Pues no. Estamos en la tierra y con los pies en el suelo. Y muy en el suelo. Es más. Si algo es la derecha es REALISTA; no en el significado de “monárquico” (soy de derechas y republicano, ¿pasa algo?), sino en el de presentar un buen ajuste a la realidad y la naturaleza de la persona, la sociedad y el mundo. La derecha no es utópica. Bastantes utopías han masacrado a la humanidad, especialmente a lo largo del siglo XX, con el concurso y entusiasmo de las izquierdas.

 

8.- Si estamos en un escenario que no es exactamente el nuestro, si debemos actuar a la defensiva, ¿existen recetas mágicas que nos permitan transitar con facilidad por el mismo? No. Además, ese tránsito, no olvidemos la valoración positiva de lo difícil y lo heroico por la derecha, no debe eludirse. Pero existen algunas fórmulas que ayudan; verdaderas propuestas para una resistencia efectiva y humana: apoyarse en una compañía (asociación activa); cuidar la formación (especialmente, la lectura); práctica de un ocio creativo y militante; el recurso a Internet (que jamás debe degenerar en un fin en sí mismo); una militancia política; un empleo consciente y permanente del lenguaje como gimnasia mental y frente de batalla; una vivencia religiosa/ética que sustente toda la vida, incluida la militancia política.

 

9.- Una serie de interrogantes atraviesan nuestros ambientes: el Partido Popular, ¿defiende la identidad católica y al segmento de electorado derechista?; ¿es un partido con incidencia social o una mera oficina electoral?; ¿existe alternativa al “voto útil”?;  ¿es el Partido Popular/Unión del Pueblo Navarro la “casa común” de la “derecha plural”? O, dándole la vuelta, el movimiento social derechista, ¿sabe hacerse valer ante el PP y los poderes públicos? A este conjunto de preguntas se han dado, básicamente, tres respuestas. Veámoslas brevemente.

1. No existe otra alternativa realista: pese a sus evidentes defectos, el PP es la casa común en la que los católicos sociales pueden sentirse más o menos representados. Además, sus políticas permiten el desarrollo de espacios de libertad que, desde otras opciones políticas, se niegan a la mismísima sociedad de la que formamos parte de una manera particularmente activa.

2.- No. Entrar en el Partido Popular es la manera de neutralizar los impulsos militantes y las sinergias de la derecha. En consecuencia, habría que trabajar fuera de PP/UPN, en el seno de unos crecientes movimientos sociales, y esperar mejores tiempos para la acción política expresa.

3.- No, pero en lugar de esperar hay que tomar la iniciativa y organizar, ya, un partido político claramente de derechas que agrupe a todas las sensibilidades derechistas que ya no se reconocen en PP/UPN.

Por nuestra parte, consideramos que, en las actuales circunstancias históricas y ante las tentaciones de disolución de nuestra identidad o de la formación de un partido netamente derechista, el Partido Popular/Unión del Pueblo Navarro son “casa común” de la “derecha plural”. Conscientes de muchas de sus carencias, tal concepción exige trabajar en varias direcciones: que la identidad católica social y el segmento de electorado derechista encuentren mayor acomodo y aceptación de sus propuestas (ganar presencia y representatividad real en PP/UPN); y transformar progresivamente este partido, desde dentro y desde los movimientos sociales autónomos, en estructuras operativas que faciliten e impulsen las presencias sociales vivas. Casi nada.

 

10.- Una propuesta de futuro, en unas líneas, desde la perspectiva anterior, para la derecha social española: trabajar hacia el fortalecimiento de un movimiento social estructurado que actúe sectorialmente y en diálogo con los partidos políticos y los poderes públicos –por sí o por medio de las plataformas transversales- haciendo valer su potencial electoral. Y son olvidar una tarea decisiva: generar una nueva clase política que se alimente de la vida social, la conozca, y la apoye. Y que le rinda cuentas. Demócratas, más que nadie: ni burocracias, ni caudillismos incondicionales.

 

11.- Una pregunta a la que cada uno debe responder: ¿qué es anterior y más importante, la política o la religión? Si respondemos que la política, en tal caso, la absolutizamos, convirtiéndola así en ideología (al igual que las sectas progresistas), con el consiguiente riesgo de dividir y limitar la realidad, al interpretarla. Una propuesta, por tanto, para creyentes, agnósticos y ateos: desacralizar la política; anteponer los valores de la persona, la razón y la libertad a las tentaciones de la política descarnada y de la ideología. En definitiva: concebir a la política como un medio; nunca un fin en sí mismo. Pero sin olvidar que la política puede determinar a la CULTURA social; de modo que no puede reducirse a una mera gestión macroeconómica y poco más. Una política al servicio de la sociedad y sus valores creativos y positivos.

 

Cuestiones pendientes.

 

Existen diversas cuestiones doctrinales, históricas y culturales que, a lo largo de la historia, han ejercido una atracción muy relevante en el devenir y los conflictos de las derechas española.

Únicamente las mencionaré, lo que en absoluto indica que deban ignorarse o darse por sentadas: confesionalidad del Estado; derecha versus revolución; democracia y revolución; derecha y liberalismo; ¿liberalismo político ≠ liberalismo moral?; posibilidad de una derecha revolucionaria; ¿ha existido una izquierda patriótica?; el patriotismo ¿patrimonio de la derecha?

 

Anexo. Propuestas de trabajo en equipo.

 

Dos propuestas de ejercicios en grupo para el debate, la reflexión y la participación. Objetivo: una tormenta de ideas que faciliten la toma de una conciencia crítica y creativa en el actual contexto histórico.

 

1.- Ejercicio de agudeza visual, que diría Forges: ¿Cómo identificar a un derechista acomplejado o desorientado (sin que nadie se ofenda, por favor)?

Cuando emplea alguna de estas expresiones:

+ “El discurso izquierdas/derechas está superado”.

+ “Defiendo una política de valores: y los valores están en todas partes. Hay de todo en todas partes”.

+ “Soy liberal, moderado… ¿de derechas, yo?, ¡que va!”

+ Y una expresión que apenas se utiliza: “soy apolítico”.

 

¿Son razonables tales afirmaciones? Temas de fondo a discutir y sopesar, entre otros: valor de los conceptos y los términos, la batalla cultural actual, valores y política, valores y antivalores, lo común de la ética cívica actual y la derecha, ¿es mala la política?, la crisis de las ideologías, diferencias entre ideologías y doctrinas.

 

2.- Psicodrama.

En tu lugar de trabajo, el “sociata” más plasta te aborda, amablemente y con la delicadeza que caracteriza a quien se cree en la “cresta de la ola” y te suelta, delante de afines y acomplejados: “¡explícame por qué los de Jiménez Losantos estáis en contra de la libertad y de que los homosexuales se casen y adopten niños! ¿Es que no tienen derechos como tú?”

 

Algunas posibles respuestas. Véanse los aspectos favorables y desfavorables de cada una de ellas. Una posible técnica: dividirse en dos grupos que defiendan, consecutivamente, una valoración positiva y negativa de cada respuesta.

a) “No confundas libertad con libertinaje. El ejercicio de la libertad requiere unos límites que, especialmente en el caso de los más débiles, deben ser protegidos. Nos referimos, particularmente, a los niños. A situaciones distintas debe responderse con regulaciones y respuestas jurídicas y sociales diferentes. Etc., etc.”

b) “¿Realmente sabes lo que opino? No me juzgues y déjame en paz. Y no me digas qué dice el Boletín Oficial del Estado (por El País)”.

c) “Aquí el único intolerante eres tú. En la Edad Media sería el primero en ocupar las filas de mirones entusiasmados de las piras incendiarias de herejes. ¿Has captado, tío?”

d) “En realidad deberías exigir el derecho a casarte con tu perro. Y redactar ya un buen testamento para que el pobre no quede desatendido a tu temprana muerte…”

e) Con una sonrisa, faltaría más: “Vete a la m…”

f) “Nos vamos a comer, hablamos de la vida de verdad, del trabajo, de los problemas de tus hijos y, a lo mejor, entramos en ese tema”.

Tomar conciencia de lo que somos, de lo que podemos ser, de nuestra capacidad de transformación. Y seguir trabajando. O empezar, según los casos. O hacerlo MUCHO mejor.

Revista digital Arbil, número 106, agosto de 2006

Relativismo y Convivencia. Paradigma cultural de nuestro tiempo (*)

Un grueso y apasionante libro aborda, con rigor científico e intelectual, las bases culturales del malestar de nuestra época. El relativismo, base de una convivencia colectiva apoyada precariamente en un vacío ético que ignora las grandes preguntas de todo hombre y las respuestas tradicionales a las mismas, es el “agujero negro” en torno al que orbitan, sin ser atraídas, unas alternativas sugestivas y humanizadoras.

 

Este extraordinario libro –tanto por los temas tratados, la altura de las colaboraciones, la relevancia intelectual de los autores y el número de páginas- es el resultado de la confluencia de diversas iniciativas académicas que, a modo de diálogo dirigido por la sagacidad de José Andrés Gallego, giran en torno al análisis de las cuestiones más relevantes de nuestro tiempo. Y su mismo título es el elixir destilado por los mecanismos de un esfuerzo intelectual que ambiciona sintetizar la riqueza de las reflexiones reunidas.

 

Estos trabajos, impulsados años atrás por la Universidad Católica San Antonio de Murcia, la Asociación La Rábida y la Asociación para el Estudio de la Doctrina Social de la Iglesia, son el resultado, en “blanco sobre negro”, de unas reflexiones que no debieran perderse en las bibliotecas: ojalá nutrieran, con su propuesta de vida y sabiduría, al cuerpo militante de la Iglesia española en su diálogo con el mundo actual en aras de la sociedad común.

 

Desde tales premisas no pretendemos, por tanto, resumir los contenidos del libro, ni siquiera algunas de sus conclusiones más relevantes; no en vano son muchos, y profundamente analizados, los temas elaborados por estos intelectuales. Diagnóstico de nuestro siglo; papel de las nuevas vanguardias; la belleza como epifanía del ser; el itinerario intelectual de una de las figuras más relevantes de nuestra época, Karol Wojtila; antropocentrismo y teocentrismo; el presente vacío cívico; la tensión entre particularismos y universalismos; presencia y “muerte” de Dios hoy; un revolucionario ecologismo “teocentrismo” y por tanto humanístico; la bioética; esperanza, racionalidad y libertad; amor; muerte…

 

Igualmente relevante –al igual que los temas tratados- es la relación de autores participantes, además del director mencionado: Mª Pilar Ferrer, Urbano Ferrer, Eudaldo Forment, Abelardo Lobato, Alfonso López Quintás, Higinio Marín, Pablo Martínez de Anguita, Luis Núñez Ladevéze, Alfonso Pérez de Laborda, Aquilino Polaino, Antonio Ruiz Retegui (†), Manuel de Santiago, Armando Seura, María del Rocío Oviedo y María Dolores Velarde.

 

La obra gira en torno al relativismo que nos marca -cotidiana y vitalmente- y que, a decir de los presentadores de la obra, “es una especie de anemia mental y moral, que prospera sobre todo cuando, durante generaciones, no se ha educado en el valor de la verdad y la libertad, en la dificultad de las cuestiones humanas, en virtudes como la lealtad, la valentía, el sentido de la responsabilidad. De este modo se crea un curioso híbrido entre capricho individual y sometimiento a los tópicos masivos de la publicidad, el marketing o las opiniones de moda” (página 12).

 

Pero siendo el relativismo el soporte de partida, adecuadamente diseccionado, son confrontadas alternativas concretas y modelos a los que seguir. Subyaciendo en tal debate, como siempre, la educación, el sentido religioso y la propuesta cristiana; mejor, diríamos, católica.

 

Y si usted es amante de los libros, también éste aporta su “plus” estético: papel de excelente calidad y suave color, tapas negras plastificadas, atractiva austeridad formal –en definitiva- coherente con sus contenidos.

 

Nuestra enhorabuena a su impulsor, Fernando Fernández Rodríguez, al editor, a los coautores, y a todas las personas que lo han hecho posible.

 

(*) José Andrés-Gallego (ed.). Fundación Universitaria San Antonio y AEDOS, Murcia, 2006, 587 páginas.

 

Revista digital Arbil, Nº 106, agosto de 2006

Introducción al libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas"

Introducción al libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas"

El momento histórico que vive la sociedad española exige un esfuerzo colectivo de reflexión que no se limite únicamente a políticos y comunicadores; pues a todo a ella afecta, en mayor o menor medida.

El anuncio de una suspensión de parte de las actividades terroristas de ETA –la tan esperada tregua- ha sido recibida con expectación, esperanza, escepticismo… y muchos prejuicios ideológicos.

Un grupo de amigos, escritores, docentes y comunicadores, hemos unido fuerzas, reflexionando, escribiendo, recuperando viejos pero vigentes escritos, con la finalidad de ayudarnos en estos momentos y, acaso, tratar de prestar un servicio a nuestra sociedad.

No negamos nuestra identidad colectiva: partimos de una valoración positiva de la nación española y de la cultura católica; aunque sean muchos los matices existentes en unos y otros. Pero, pensamos, ello no debe desmerecer nuestra oferta: una propuesta de debate desde una identidad precisa y sin complejos, pero abierta al intercambio de ideas, el diálogo y la búsqueda de referencias firmes que sustenten la convivencia social.

Los diversos posicionamientos ideológicos pueden debatir entre sí; siempre que se compartan unas normas básicas: la legalidad constitucional y el rechazo de la violencia. Nos negamos a admitir, por ello, que partir de una firme identidad cultural y política sea impedimento para un diálogo auténtico y pleno. Es más, creemos que la postura contraria, por desgracia muy presente en esta sociedad nuestra, responde a planteamientos sectarios nacidos del prejuicio y de una negación de la verdadera naturaleza del «otro».

Que por nosotros, por tanto, no se frustre este esfuerzo colectivo.

Tenemos la obligación de hacernos varias preguntas. Con la declaración de tregua de ETA, ¿persigue fundamentalmente alcanzar la paz o también sus objetivos secesionistas de siempre? En el segundo supuesto, ¿estamos, acaso, ante una nueva fase táctica de la estrategia terrorista? Pero debemos interrogarnos, también, sobre las expectativas de la sociedad española y sus fuerzas morales para sostenerlas. Con el proceso de diálogo en marcha, ¿debe el Estado español, básicamente, limitarse a derrotar a ETA o puede –y tal vez deba- pagar un «precio», el que sea, por alcanzar la paz?, ¿qué precio? Además, ¿de qué clase de paz estamos hablando?

En este contexto, en el que se mezclan legítimas esperanzas, bastardas intenciones y políticas de mirada corta y paso rápido, quienes componemos el Consejo de Redacción de la revista digital Arbil, nos hemos puesto a disposición de los amigos de Foro El Salvador; una realidad que pese a tener casi 7 años de vida, sigue inédita para muchos católicos españoles. Y con la ayuda de otros amigos, nos hemos puesto a reflexionar en voz alta y a trabajar.

Naturalmente, el anuncio de la tregua es una noticia relevante y en principio positiva; que debe, no obstante, ser analizada a la luz de la historia, la memoria de las víctimas y su opinión, el sentido común, la crítica política y, dado nuestro ideario, los principios rectores de la Doctrina Social católica. Desde esa perspectiva, modestamente, proporcionamos este instrumento de trabajo y reflexión al lector interesado en mirar más allá de los deslumbrantes reflejos de las luces que nos rodean, proyectados desde los mayoritarios medios de comunicación.

Hemos incorporado un amplio anexo que recoge un documento excepcional, y pese a ser muy mencionado, escasamente conocido: la Instrucción pastoral de la Conferencia Episcopal española Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias. A ello le hemos sumado diversos documentos de Foro El Salvador; cualificadas opiniones de agudos observadores de la realidad; una relación de relevantes páginas web; y una bibliografía amplia y plural.

Miremos, por tanto, a la realidad. Se nos habla de diálogo, negociaciones, procesos de paz, del principio del fin de ETA… Se han creado amplias expectativas; pero falta, creemos, información precisa, transparencia, diálogo auténtico, en definitiva.

Aquí estamos: con nuestras modestas aportaciones, pero no por ello menos firmes.

El lector tiene, en sus manos, el resultado.

 

"La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas". Prólogo de Fernando García de Cortázar. Dirigido por José Luis Orella. Grafite Ediciones. Baracaldo, abril de 2006, 340 páginas, 23 euros.

Que no se olvide nunca qué son realmente, y por qué, los terroristas.

Pamplona ha vuelto a ser caja de resonancia de una de las propuestas del Foro Ermua. Y así debía ser, no en vano ha sido el máximo directivo de la patronal navarra, José Manuel Ayesa, quien viene denunciando la extorsión que siguen sufriendo, aunque sea con modos más suaves (lo decimos con la correspondiente carga de ironía), los empresarios de estas tierras, por obra y gracias de los de siempre: de ETA. “Denunciar lo evidente no es política partidista. Intentar provocar una reacción positiva de los gobernantes para acabar con la extorsión no es política partidista”, afirmó rotundamente el empresario navarro. Inútil prevención, tememos.

En el contexto de la I Conferencia de Libertad del Foro Ermua, se presentó el jueves 20 de julio y ante los medios de comunicación, la “Plataforma de Empresarios Constitucionalistas del Foro Ermua”.

Su manifiesto, allí leído, excede la mera denuncia o el propósito, loable e imprescindible, de fortalecer a la resistencia cívica frente al terror, la manipulación política y mediática, y el olvido. Alcanza el grado de un auténtico juicio moral a algunas actitudes -de enorme trascendencia social- que persiguen pasar por alto cuestiones muy relevantes. No vamos a reproducir el texto, que recomendamos a los lectores lo mediten y hagan propio (puede consultarse íntegramente en http://foroelsalvador.blogia.com/2006/072005-manifiesto-de-la-plataforma-de-empresarios-constitucionalistas-del-foro-ermua..php), pero intentaremos destacar algunos aspectos relevantes de lo que escuchamos y las reflexiones a que nos condujeron.

No es ético, ciertamente, que por miedo, simpatía, o mero cálculo economicista, se financie a ETA: ese dinero puede servir, como ya ha servido, para que cientos de personas sean asesinadas y tal organización terrorista perviva en una Europa que, afortunadamente, se ha deshecho de monstruos semejantes. Evidente. Pero no tanto; pues las motivaciones citadas son muy distintas y, éticamente, no pueden enjuiciarse análogamente.

Esta denuncia se relaciona indisolublemente con otra cuestión: el sentimiento de desprotección. Y es bueno que se diga, pues pone en evidencia a unos poderes públicos que, casi sin excepción, no se han empleado a fondo contra el terrorismo. Tal experiencia y sentimiento los han vivido, antes o después, otros colectivos españoles: miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, derechistas, militantes antinacionalistas de la izquierda españolista, militares, jueces, intelectuales, funcionarios de prisiones… Y si algo une a todos ellos -además del dolor íntimo, solitario e incomprendido sufrido en las propias carnes y afectos- es esa misma percepción. El Estado pudo haber hecho más. En el plano exterior, en la política penitenciaria, en la represión y prevención de los delitos terroristas, en la batalla de la opinión… Y no hacerlo supuso muertos y sufrimiento sin fin. El marco legal existía, el impulso ético también al igual que el mandato popular, los medios humanos y materiales se podían haber habilitado. Pero faltó conciencia, voluntad, y un análisis riguroso de los peligros reales y de la entidad del enemigo.

El segundo gobierno Aznar fue, acaso, la mayor excepción. Pero José Luis Rodríguez Zapatero ha valorado que hay que seguir otra vía discutible, poco coherente, que unos pocos -además de él mismo- conocen. ¿Quién dijo aquello de que los experimentos únicamente con gaseosa?

En este contexto, la lucidez de los redactores del manifiesto es profética. Así, han llegado a una conclusión obvia pero que, pese a ello, se elude constantemente: hay que defender la verdad. Y para ello hay que analizar y descubrir los mecanismos perversos que la desmemoria y la caradura política, por no hablar de traición, despliegan como aval, autojustificación, y mayor gloria propias. Por acción, recordemos, pero también por omisión. ¿No nos lo enseñaron así?

La retórica izquierdista que asocia a empresarios con la reacción y el no reconocimiento de lo evidente (que la extorsión persistirá en tanto exista la propia ETA, por ejemplo), deben dejar paso y espacio al único comportamiento ético admisible. Por ello han reclamado amparo ideológico y social, además del policial y judicial. Una batalla de opinión, por los corazones y las mentes, que puede llegar a perderse por las mismas razones que otras batallas también se perdieron, o no se culminaron con su lógico y previsible éxito: por falta de conciencia y de voluntad y la ausencia de un análisis riguroso del reto terrorista y de su tipo humano.

Los terroristas, y la contrasociedad que han edificado, se mueven por impulsos políticos e ideológicos. Además han cometido gravísimos delitos comunes. Y los seguirán cometiendo (¿cómo va a seguir funcionando una compleja organización terrorista sin dinero?). Por ello no se puede olvidar jamás la verdadera naturaleza del desafío terrorista y de la calaña de sus hombres y mujeres. No son meros delincuentes o mafiosillos. Tampoco héroes. Pero saben lo que quieren. Y su gente no permitirá que lo olviden. Independentzia eta sozialismoa.

Al Estado le corresponde diseñar y ejecutar una imprescindible y proporcionada respuesta democrática. Y a la sociedad, crecer, resistir y crear. Pero ambas –Estado y sociedad- no deben caminar desacompasadas. Cuando se produce la divergencia, ahí está la tentación y la posibilidad del despotismo y el autoritarismo, cuando no del totalitarismo, de los todopoderosos Y del fracaso colectivo.

Páginas Digital, 21 de julio de 2006 (http://www.paginasdigital.es)

¡Cuidado! ¡Que vienen los liberales!

Un escogido ramillete de liberales incondicionales, procedentes de las dos orillas atlánticas, se reunieron el pasado miércoles 5 de julio de 2006, en Madrid, al objeto de compartir y reflexionar en torno a las cuestiones más candentes que aquejan a la democracia y a la libertad: neopopulismo, indigenismo, globalización, pobreza, inmigración, nacionalismo, fundamentalismo, seguridad… La ocasión: el III Foro Atlántico que, impulsado por el presidente de la Fundación Internacional para la Libertad, Mario Vargas Llosa, acogió la popular Fundación Iberoamérica Europa.

Políticos, economistas, diplomáticos, periodistas, empresarios, docentes universitarios, investigadores… Las diversas intervenciones supieron a poco: apenas 10 minutos magistrales por cabeza que dibujaban las líneas maestras de un pensamiento complejo y elaborado; además de sus breves respuestas a las preguntas del público. Naturalmente, es sabido que este tipo de eventos cumple, también, otro tipo de funciones: captar fichajes, conocerse, integrar nuevas entidades, estrechar amistades, hacer negocios…

Algún judío, bastante agnósticos, protestantes, incluso católicos próximos a las nuevas realidades eclesiales… Un ambiente “liberal”, más bien neo-liberal, incluso libertario en el sentido liberal del término, en el que a los abrazos y presentaciones sucedían expresiones del tipo “nos vemos en Washington”, con abundante uso de términos en inglés con marcado acento norteamericano; un entorno en el que un católico social, para más señas conservador, difícilmente puede encontrar fácil acomodo. No obstante, lo allí expuesto le sorprendería, y muy gratamente, en ocasiones.

Al sabroso pastel, de magníficas y brillantes exposiciones, no necesariamente compartidas por el cronista y en muchos casos en franca discrepancia, le puso la guinda José María Aznar con su denso discurso en el que, entre interesantísimas apreciaciones, al especificar la identidad de Europa, según su criterio, se remitió al liberalismo, la democracia y a los derechos humanos; aunque sin mencionar al legado judeo-cristiano. ¿Acaso una concesión al público mayoritario allí reunido?

Pero, seguramente, quien más impactó, además del disidente cubano Raúl Rivero, fuera el expresidente de El Salvador, Francisco Flores: joven, cercano, carismático, afable, modesto, culto… Al acceder al gabinete ministerial con apenas 29 años de edad, que después presidiría, encontró a su país fracturado: con una izquierda marxista-leninista -que venía de colgar sus armas después de muchos años de guerrilla y terrorismo- apenas encauzada por la senda democrática; con un tercio de la población en la emigración; y unas ratios micro y macroeconómicas terroríficas. En la actualidad, y junto a Chile, es uno de los países hispanoamericanos que goza de un crecimiento económico y social más armonioso, sólido y esperanzador. Excepciones, ambas, de los continentes hispanos.

Francisco Flores expuso, a su expectante auditorio, la receta aplicada a lo largo de estos años de duro trabajo: responsabilidad individual y colectiva; un modelo estimulante de país más un programa de gobierno realista; un nuevo vehículo político, su partido ARENA, que ayude a la sociedad y no la ahogue desde la oligarquía y la endogamia (¿se imaginan algo así en España?). Y todo ello aderezado con esa virtud cívica -que le apasionaba al describirla- incomprensible en nuestra piel de toro, incluso con adjetivos al uso: el patriotismo, como estímulo y conciencia de pertenencia que mira y trabaja a largo plazo.

Sin duda, España tiene cosas que aprender de lo que ocurre al otro lado del Atlántico. Un flujo y reflujo de personas, ideas, programas, experiencias y propuestas, que pueden contribuir a vivificar un país… y un continente. Y luego dirán que sólo nos une el idioma y las caderas de Shakira.

Diario Liberal, 18 de julio de 2006

http://www.diarioliberal.com/DL_opinion11.htm