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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Delenda est Hizbulá.

Delenda est Hizbulá.

Cuando el Tsahal israelí se retiró precipitadamente del sur del Líbano, un 23 de mayo de 2000, apremiado por el Partido de Dios (Hizbulá), cometió un inmenso error: aplazar sine die un ineludible enfrentamiento a muerte con ese implacable enemigo, que se produciría, además, a las puertas de su estrecha casa.

 

Hizbulá nace en el seno de la siempre postergada minoría mayoritaria chiíta libanesa gracias a los vientos revolucionarios del Irán de Jomeini y de los -menos etéreos- centenares de guardianes de la revolución allí destacados con la misión de extender la revolución islámica por el mundo, aprovechando la oportunidad que presentaba el dramático conflicto civil libanés.

 

Poco a poco este nuevo actor desplazó a los chiítas moderados de Amal; ganó un extraordinario prestigio al forzar la retirada de los marines norteamericanos y los paracaidistas galos de Beirut al ocasionarles el 23 de octubre de 1983 más de tres centenares de muertos; “limpió” de milicias cristianas y sunitas los que consideraba “sus” territorios; desplegó una larga ofensiva terrorista de desgaste contra Israel y el mal denominado Ejército del Sur del Líbano (ESL), por medio de numerosos hombres-bomba… hasta conseguir tejer un verdadero “Estado dentro del Estado”. Y más cuando el gobierno libanés, incluso concluida la guerra civil, nunca terminó de consolidar un verdadero Estado; laguna que colmó Hizbulá con pragmáticas actuaciones sanitarias, económicas y educativas.

 

Su apoteosis la alcanzó ese 23 de mayo de hace seis años cuando logró expulsar a los soldados judíos, de suelo libanés, eliminando a las débiles y desmotivadas milicias del ESL. Pero lo que los israelíes presentaron como una “retirada estratégica”, para Hizbulá era la prueba de que el enemigo sionista podía ser derrotado…

 

Al servicio del ímpetu de los radicales de Teherán empeñados en desafiar a la comunidad internacional con su peligroso Programa Nuclear, y aliado táctico de un régimen laicista socializante (el del partido sirio único Baas), al que únicamente le une su rabioso antisionismo, Hizbulá constituye una anormalidad, de trazas netamente terroristas, en la política internacional. No es un Estado, ni tampoco una nación; no es un “ejército regular”, pero tampoco es una organización clandestina terrorista “clásica”; más que un partido político, es una “comunidad en marcha”; no es un ente cuasiestatal reconocido en los foros internacionales, pero desempeña un destacado papel en el juego de alianzas de Oriente Medio. Es, en definitiva, un factor permanente de desestabilización de la zona: neutralizando los esfuerzos unitarios de los frágiles y divididos gobiernos libaneses, coaligándose con algunos de los mayores enemigos actuales de la administración norteamericana, acechando al vecino Estado judío, tejiendo una red clandestina potencialmente terrorista por medio mundo…

 

Siria, por su parte, aunque formalmente retiró a sus tropas de Líbano hace ya un año, nunca ha dejado de estar presente allí: asesinando a destacados políticos y periodistas antisirios, por medio de sus simbióticas relaciones comerciales y políticas y, sorprendentemente, por medio de su aliado Hizbulá, liderado con mano de hierro por Hassan Nasrallah. 

 

Pero este auténtico Estado de hecho, que suplanta al libanés en una buena parte de su territorio, y empeñado en una confrontación contra su enemigo más odiado, ha cometido un error de medida. En el año 2000, con su precipitada retirada, Israel creía solventar, mal que bien, un problema que le desgastaba desde hacía lustros. Pero, ahora, el Estado judío se siente gravemente amenazado por los radicales chiítas libaneses EN su propia casa y cuando el proceso de paz con la Autoridad Nacional Palestina se encuentra asfixiado; lo que, al margen del partido que gobierne, jamás tolerará.

 

Para Hizbulá la alternativa es la siguiente: o se transforma, definitivamente y quiera o no quiera, en un partido MÁS del frágil equilibrio libanés, olvidando para siempre la mentalidad y tácticas terroristas que tan buenos resultados le proporcionaron y el rol internacional que nunca debió ejercer, o será destruido implacablemente por el Tsahal; arrastrando en su hundimiento al martirizado Líbano. Y si espera que los países árabes formen una piña en su defensa, que miren atrás en la Historia: comprenderán que esta ocasión no será distinta a las anteriores.

Líbano, en cualquier caso, pierde. Aunque Hizbulá sea destruido militarmente, su radicalismo, prestigiado por su límpida hoja de servicios, será foco de atracción de las más numerosas y militantes masas libanesas (las chiítas), lo que no fortalecerá internamente a ese país, sino que seguirá siendo una bomba de relojería que, antes o después, explotará. ¿La alternativa para un Líbano pluralista y democrático?: entregarse nuevamente a los brazos sirios. O ellos, o el integrismo chiíta. Una alternativa, en cualquier caso, nefasta y que augura una más que probable transformación del que constituyera el milenario país de los cedros, cristiano mayormente y maronita; salvo que el régimen sirio sea derrocado a resultas de su sorda confrontación con estados Unidos. En todo caso, una perspectiva dramática y preocupante.

 

Páginas Digital, 17 de julio de 2006

SINN FÉIN: UN SIGLO DE HISTORIA IRLANDESA*

Con casi 100 años de historia, el Sinn Féin (traducido del gaélico como «Nosotros solos» o «Nosotros mismos») ha sido protagonista y guardián de las esencias republicanas irlandesas; ya en primera línea o sobreviviendo precariamente. Su existencia recorre la apasionante historia de la isla a lo largo de un siglo, el XX, que vio nacer a un Estado irlandés y padeció dos décadas de violencia sectaria en los seis condados todavía en órbita británica. Inicialmente pudo considerarse como un grupo nacionalista más. Llegó a alcanzar un papel decisivo en la independencia de Irlanda, hasta el punto de confundirse con la «nación en marcha» y el incipiente Estado irlandés. Derrotados en la guerra civil subsiguiente a la independencia -al ser partidarios de continuar la lucha contra Gran Bretaña para unificar la isla al igual que su hermano mayor, el IRA- durante varias décadas no pasó de ser un pequeño grupo envejecido sin relevancia alguna, tanto en el norte como en el sur. Mientras tanto, su brazo armado (más ajustado a la realidad sería afirmar que el Sinn Féin era el brazo político del IRA) protagonizó varios intentos frustrados contra la presencia británica.

En ese contexto, se arrogó la pureza republicana, que sería sustancialmente distinta de un simple nacionalismo irlandés, pues el segundo había aceptado la partición de la isla traicionando, así, las históricas aspiraciones irlandesas. Esta actitud le llevó a adoptar un doble criterio estratégico, vigente hasta mediados de la octava década del siglo XX en que Gerry Adams, Martin McGuinness, Danny Morrison, Pat Doherty y unos pocos más, iniciaron un lento y tortuoso camino revisionista: el absentismo institucional, que les arrastraba a no presentarse a los comicios legislativos ni en el norte ni en el sur de la isla; y el apoyo a la lucha armada, como única vía factible, a su juicio, para derrotar a los británicos.

Gerry Adams y sus estrechos colaboradores cambiaron de visión, muy lentamente, con la voluntad de evitar una escisión relevante en el seno del movimiento republicano, y con el objetivo de situar a la acción política por encima de la dirección «militar» del IRA. Y todo ello a la par que intentaban avanzar sustancialmente en un proceso de autodeterminación que, a su juicio, debería desembocar en un único Estado irlandés en el curso de unas décadas.

Rompieron, para ello, diversos mitos republicanos: además de los dos ya mencionados, tuvieron que asimilar que la población protestante del norte, unionistas irreductibles, debería encontrar acomodo en una nueva Irlanda; pues en caso contrario Gran Bretaña nunca cedería de sus posiciones. Otro movimiento inteligente fue trasladar el liderazgo del Sinn Féin de Dublín a Irlanda del Norte, donde realmente se decidía el futuro.

El diálogo que, primero clandestinamente y después de manera casi pública, se desarrolló con miras a un acuerdo de paz, originario del actual proceso, debía plantearse en varios niveles: entre republicanos y nacionalistas; entre los republicanos y el gobierno irlandés del sur; entre los gobiernos británico e irlandés; entre republicanos y británicos, y, por último, entre republicanos y protestantes. No era asunto sencillo ensamblar todo ello.

El Sinn Féin, con una organización terrorista detrás, nunca fue un partido convencional; es más, hasta las dos últimas décadas de su historia apenas jugó un papel relevante en el conjunto de un movimiento republicano férreamente controlado por los hombres del IRA. Además, todos los hombres prominentes del Sinn Féin, que hemos mencionado, ocuparon puestos de la máxima relevancia en el mismísimo liderazgo del IRA. Esta circunstancia supuso que, todavía recientemente, el Sinn Féin jugara con cartas marcadas. En definitiva, debemos preguntarnos: ¿se aprovechó el Sinn Féin de la existencia del IRA para obtener el máximo de ventajas y concesiones que, de no existir tal, no habrían aspirado alcanzar? Es el criterio de muchos expertos que consideran que el Sinn Féin y el IRA han sido factores de distorsión y chantaje permanentes en los diversos foros políticos y de paz. La perspectiva que proporciona Brian Feeney es distinta: la evolución se realizó a pesar del IRA, modificando lenta e inteligentemente los parámetros mentales, orgánicos y estatutarios del conjunto del republicanismo.

El resultado salta a la vista: el Sinn Féin ha alcanzado, en Irlanda del Norte, el mayor respaldo electoral de su historia, superando al tradicionalmente mayoritario partido católico SDLP. El IRA se encuentra en estado latente, acaso moribundo. Y en Irlanda del Sur, vuelve a contar como fuerza política claramente ascendente.

No obstante, alguna crítica podemos efectuar a la compleja y pormenorizada crónica que nos ofrece Brian Feeney: periodista, historiador y miembro relevante de la formación nacionalista moderada SDLP, histórico competidor del Sin Féin.

En primer lugar, obvia determinados sucesos históricos que, sin duda, serán muy conocidos por los irlandeses, pero que el lector español puede no dominar. En segundo lugar, y más que una mera cuestión formal o metodológica, apenas entra en la génesis y evolución de la terrorífica huelga de hambre que llevó a la muerte de Bobby Sands y 10 presos más del IRA y del INLA en el año 1981. Así, el experto español Rogelio Alonso, en sus libros sobre el IRA y la historia de Irlanda del Norte, se manifiesta particularmente crítico con el papel jugado por el liderazgo, del conjunto del movimiento republicano en la misma, que arrastró a la muerte y desesperación no sólo de los 11 muertos. Una laguna que, en el conjunto del balance positivo que nos presenta el autor de la evolución del Sinn Féin, no debiera haber pasado tan desapercibida; pues desde nuestra perspectiva los aspectos éticos y morales deben predominar sobre los puramente tácticos y estratégicos, que son los contemplados fundamentalmente en este libro.

En todo caso, se trata de un texto magnífico y recomendable que todo interesado en la historia de Irlanda debiera conocer. Pues, por el mismo, desfilan Arthur Griffith (fundador del republicanismo), Eamon de Valera, Michael Collins, Bernadette Devlin, Lloyd George, Margaret Tatcher, John Hume, Tony Blair… E igualmente recomendable para todos los interesados en terrorismo, procesos de paz, diálogos y negociaciones; en unos tiempos en los que tan ligeramente se habla de todo ello en España, especialmente desde el anuncio de tregua por parte de ETA el día 22 de marzo de 2006.

* Brian Feeney. Edhasa, Barcelona, 570 páginas, 2005.

Altar Mayor, Nº. 108, julio-agosto de 2006.

Somalia: ¿el Afganistán de África?

Somalia había dejado de ocupar, en los últimos años, su espacio en los informativos de todo el mundo. Parecía haberse desvanecido desde que fuera derrocado, en 1991, el polémico Mohamed Siad Barré . Este país, estratégicamente situado en el llamado “cuerno” de África y que fuera objeto de estrecha vigilancia por norteamericanos y británicos, en el contexto de una “guerra fría” que le había situado en órbita soviética, carece de riquezas naturales. Siendo uno de los más pobres de la tierra, se daba por sentado que su destino era la inestabilidad permanente, la pobreza generalizada, la sequía perenne y una extrema división tribal que propició incluso la desaparición del nunca consolidado Estado somalí.

Manteniendo serios problemas fronterizos con alguno de sus vecinos y dividido en diversos pseudoestados tribales regidos por arbitrarios “señores de la guerra”, no se percibían movimientos que aparentemente rompieran semejante dinámica.

A lo largo de los últimos días, Somalia ha vuelto a ser noticia. De manera inquietante y sorprendente, se informaba que la capital, Mogadiscio, había sido ocupada por una nueva milicia armada el pasado 6 de junio: la Unión de los Tribunales Islámicos; curiosa denominación de resonancias talibanescas. Esta milicia tomaba poco después la localidad de Jowhar, situada a 90 kilómetros al norte de Mogadiscio; en la que habían encontrado su último refugio los “señores de la guerra” organizados en la llamada “Alianza para la Restauración de la Paz y contra el Terrorismo” promovida por Estados Unidos. Y, pocos días después, éstos abandonaban su país a bordo de buques de esa nacionalidad...

En este contexto, El Gobierno provisional y el Parlamento, elegidos en la vecina Kenia en el año 2004 perdían definitivamente su razón de ser. Y, por si fuera poco, las nuevas autoridades islamistas denunciaban que 300 soldados etíopes habían violado la frontera, supuestamente penetrando en el interior somalí el pasado 20 de junio.

“Mogadiscio será gobernado por una sola administración y no aceptaremos otra que no sea la del Consejo Supremo”, declaró el nuevo líder de la organización, Sheikh Hassan Dahir Aweys, quien añadió que “restauraremos la seguridad tan pronto como sea posible y haremos de Mogadiscio el lugar más seguro de la tierra”.

Las noticias existentes en torno a la naturaleza de esta milicia son poco claras. Se afirma que está financiada por Arabia Saudita y que propaga un islam mucho más fundamentalista que el practicado por la población suní de Somalia. Además, ha sido relacionada con Al Qaeda y acusada de proteger a los responsables de los atentados perpetrados en 1998 con coches-bomba contra las embajadas norteamericanas en Nairobi y Dar el Salaam; acusaciones procedentes de la derrotada coalición y de la administración estadounidense. Naturalmente, la Unión de Tribunales Islámicos rechaza tales imputaciones; si bien no oculta sus intenciones de implantar un Estado islámico.

Bien recibida por la población civil, como única posibilidad de instauración de un deseado orden, inédito en 15 años, con su primera medida la milicia ha cerrado todas las salas de cine de las ciudades ocupadas; impidiendo incluso la proyección de la Copa Mundial de fútbol.

El mencionado Sheikh Hassan Dahir Aweys, fundador de la organización, resultó elegido el sábado 24 de junio sucesor -en el cargo de jefe de su Consejo Supremo- de Sheikh Sharif Sheikh Ahmed, conocido como “Sayfulah”, La espada de Dios, y pese a ello considerado más moderado, quien asumirá el cargo de jefe del Comité Ejecutivo.

Nos han cogido de sorpresa… Pero, si analizamos las circunstancias concurrentes, comprenderemos que era previsible. En un país de mayoría absoluta musulmana, desarticulado, empobrecido, víctima de la rapiña de unos implacables “señores” feudales; únicamente una fe poderosa podía proporcionar esperanza, pertenencia y unidad. Y lo que Naciones Unidas, los Estados Unidos, o los poderes locales, fueron incapaces de proporcionar, ha llegado por la fuerza de los hechos.

Ciertamente, los paralelismos entre el Afganistán anterior a la toma del poder por los talibanes, y la Somalia de ayer mismo son enormes. Olvidados por la comunidad internacional, empobrecidos después de años de guerra, con un poder estatal pulverizado… pero estratégicamente situados en un espacio geográfico regional muy importante para la expansión del pujante islam yihadista.

De nuevo lo inesperado ha sucedido ante la mirada desconcertada de un Occidente replegado en sí mismo y sin apenas perspectiva de futuro.

Estados Unidos ya ha comunicado a sus aliados que presentará un programa al objeto de afrontar los riesgos de la nueva situación. Esperemos que sepan escuchar las reflexiones de voces expertas y libres, como la de la Santa Sede, si se producen; evitando errores pasados.

Páginas Digital, 3 de julio de 2006

El reencuentro es posible

El martes 20 de junio tuvo lugar en Zaragoza una presentación pública más del libro colectivo La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas (Grafite Ediciones, Baracaldo, 2006, 340 páginas). Además de su director, el profesor José Luis Orella, participó Jaime Larrínaga, ex párroco de Maruri, una víctima del nacionalismo excluyente y coautor del texto; y José Marco Jalle, delegado territorial de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Aragón.

Su testimonio fue impactante en su sencillez. En 1987 viajaba por Zaragoza en un autobús objeto de un atentado con bomba perpetrado por ETA. Murieron el conductor y un militar. El propio José quedó herido, severamente, durante casi 300 días. Pero las secuelas morales y espirituales pueden ser las que más profundamente calen. Fue su caso.

Así, durante años evitaba todo lo vasco: el territorio, sus carreteras, las noticias procedentes de allí, las personas; incluso a los compañeros militares de origen vasco.

Con los años se integró en la AVT y allí, en el trabajo asociativo cotidiano, conoció a otras víctimas del terrorismo: y muchas de ellas, vascas. Unas personas que habían perdido mucho más que él; que vivían en la clandestinidad, o que tenían que haberlo dejado todo camino del exilio… Aprendió a conocerlas, a valorarlas, a quererlas. Y con ellas redescubrió lo vasco más allá del nacionalismo que afirma representarlo de forma exclusiva y excluyente.

Un reencuentro, en definitiva, que le permitió redescubrir una realidad vasca que realmente desconocía.

Ese reencuentro, sin duda, le ha enriquecido y humanizado; proporcionándole estímulos y fuerzas para luchar por esa causa justa.

Esta experiencia, comunicada sin análisis ideológicos ni juicios políticos algunos, caló profundamente entre los asistentes. No podía ser de otra manera.

Y nos preguntamos… esa capacidad de reencuentro con “el otro”, con “los otros”, en definitiva con uno mismo, ¿sigue siendo posible a nivel colectivo?

Durante siglos esa capacidad, transmitida en una tradición y vivencia comunes, se resumía en una palabra hoy denostada, desconocida y por descubrir: España.

Si los políticos no nos lo facilitan, o nos lo impiden intencionadamente desde sus ideologías reduccionistas o sus análisis en corto, tendremos que ser los ciudadanos, desde la sociedad civil, incluso desde esa “resistencia” a la que invoca Rosa Díez, quienes nos pongamos manos a la obra. Por nosotros mismos, por nuestros hermanos, por nuestros hijos.

Gracias José, Pepe para los amigos; por habernos demostrado que ello es posible todavía.

Páginas Digital, 26 de junio de 2006

¿Por qué tienen miedo a dialogar?

 Uno de los objetivos marcados al elaborar el libro colectivo “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas” era proponer a la sociedad española, y a sus diversas corrientes sociales, un diálogo en profundidad en torno a cuestiones -de una u otra manera- “tocadas” en el mismo: estructuración territorial de España, conciencia nacional, retos del separatismo, alcance de la Ética civil, respuestas al terrorismo, posiciones de la Iglesia… Alguna respuesta, no por inesperada, sigue sorprendiéndonos. 

No éramos muy optimistas, pues partíamos de un conocimiento previo: el extremado sectarismo de buena parte de la llamada izquierda progresista española. Y, muy pronto, nos llegaron nuevas pruebas de ello. 

El libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas” se presentó ante los medios de comunicación el pasado lunes 29 de mayo de 2006 en Casa de América de Madrid. Asistieron unos 25 medios de todo tipo; nada menos. No obstante, la concurrencia de diversos eventos análogos (firma de ejemplares de su libro sobre el terrorismo por el Juez Garzón en la Feria de Madrid, presentación de la biografía del etarra Iosu Ternera por el experto Florencio Domínguez, la conferencia de María San Gil en Club  Siglo XXI, etc., todo ello ese mismo lunes), “machacaron” una mayor trascendencia de la presentación. 

No obstante, diversas televisiones, radios, medios digitales e impresos, así como varias agencias de noticias, nacionales y extranjeras, se hicieron eco, con mayor o menor fortuna, del acto. 

José Antonio Herrero Crespo, de Grafite Ediciones, declaró en la presentación del texto, entre otras aportaciones, que “hemos vivido el terror y ahora nos ofrecen la paz. ¿Por qué no nos ofrecen la libertad? Yo no quiero lo que ya tengo. Yo ya tengo la paz. Lo que quiero es la libertad”. También se preguntó: “¿Qué gobierno pactaría con los violadores para que dejen de violar? ¿Qué gobierno pactaría con los asesinos para que dejen de matar? Pues bien, es eso lo que está haciendo nuestro Gobierno, nos guste o no”. 

Jaime Larrínaga, coautor, declaró a su vez que permanece vigente el manifiesto fundacional  de Foro El Salvador, creado tras la muerte de Miguel Ángel Blanco, por la que consideraba “falta de cariño, de amor de la Iglesia con las víctimas”. Larrínaga consideró que las voces religiosas que se han alzado últimamente deben “acercarse al Evangelio, y trabajar para que se den las condiciones en que las víctimas” puedan hablar con libertad y “puedan perdonar libremente”. Reivindicó, por último, el derecho a la restauración y la necesidad de que se haga justicia. 

El historiador José Luis Orella, director del volumen, describió el objetivo del libro al afirmar que pretende “valorar desde unos principios sólidos cómo se ha llegado a esta situación”. Se trataría, por lo tanto, de un libro “que no se ha escrito sólo con tinta; hay una realidad humana detrás”: de asesinatos simplemente “por tener unas ideas; porque han sido escudo de una sociedad”. 

En lo referido al alto el fuego, el ex ministro del Interior, D. Jaime Mayor Oreja, se mostró escéptico afirmando que “las organizaciones totalitarias y además terroristas no pueden cambiar. No cambian salvo que les des la razón, aceptando sus tesis y sus posiciones”.

También sostuvo que “lo que yo creo que tiene que hacer el Partido Popular es verificar al Gobierno en el Pacto Antiterrorista y en el Debate sobre el Estado de la Nación, y sabiendo además que el Gobierno está haciendo exactamente todo lo contrario al significado del Pacto Antiterrorista”.

También advirtió del “troceamiento” del proceso que está realizando el Gobierno de Zapatero. Así, éste desvincularía la reforma del Estatuto de Cataluña, la del de Andalucía, y a ambos, del eventual “proceso de paz”. De igual forma pasará en su momento con Navarra, aseguró, y su anexión al País Vasco. Como objetivo último de semejante táctica: anestesiar a la sociedad española. 

Una notable excepción, a ese austero tratamiento informativo que hemos mencionado inicialmente, la formuló el diario electrónico de Enric Sopena, elplural.com, que dedicó, en tres días sucesivos, al menos cuatro textos al acto.  

El primero, publicado el mismo 29, se limitó a una correcta, rápida y aséptica información del mismo. Pero el martes 30 se soltaron la melena y dispararon con su artillería pesada. Su propio director, Enric Sopena, le dedicó el primero de los artículos de opinión, planteando algún curioso “sentido oculto” en la participación en el turno de preguntas de Ricardo Sáenz de Ynestrillas al dirigirse -de manera poco amistosa, lo que parece no quiso entender el periodista de su medio asistente al evento- a D. Jaime Mayor Oreja, presentador del libro. Pero Enric Sopena buscó y creyó encontrar analogías y coincidencias sorprendentes entre personajes tan dispares: supuestos deslizamientos del Partido Popular hacia la extrema derecha… y demás “fantasmas” particulares. 

Por su parte, el periodista que cubrió la noticia siguió con la misma tónica en un extenso y trabajado artículo de investigación. Mezclando churras con merinas y persiguiendo, acaso, alguna oscura y atractiva conspiración, localizó entre los asistentes, sagazmente a medios católicos, intelectuales peligrosos, políticos sospechosos, militantes sociales significativos… Una magnífica labor de información, propia de un Servicio estatal análogo. Incluso “identificó” a casi todos los asistentes con nombres, apellidos, orientación política y puesto de trabajo…Y siempre en la misma dirección: por medio de la distorsión, las frases fuera de contexto y el empleo de unas eficaces anteojeras mentales.

No pudo ver, así, que entre el público, además del polémico personaje antes mencionado -víctima a su vez del terrorismo, no se olvide nunca- se encontraban personas de posiciones políticas tan dispares como la viuda de un destacado dirigente socialista guipuzcoano asesinado por ETA, un ex-ministro de la UCD también víctima del terrorismo, etc. 

Y el miércoles inmediato, siguiendo la valoración del acto en el blog de Ynestrillas, volvieron a la carga intentando buscar argumentos que apoyaran tamañas distorsiones y desprestigiadas teorías “conspiracionistas”. Esfuerzo inútil. 

Pero no acaba ahí el “seguimiento”. Días después, el pasado 2 de junio, con motivo de una reseña del libro que nos ocupa publicada en el semanario Alfa y Omega, el “progresista” redactor que firma con las iniciales “I.P.A.” creyó encontrar graves discrepancias internas dentro del catolicismo español y supuestas claves ocultas más propias de “El Código Da Vinci” que de un artículo riguroso. 

Volvamos a la presentación en Madrid que origina este comentario. En esa rueda de prensa no se censuró a nadie; no se excluyó a ningún medio; no se quiso callar la boca a ninguna persona… justo lo contrario de lo que venimos sufriendo en el País Vasco y en otros lugares. 

¿Dónde está el problema, entonces? Pues en el sectarismo de una izquierda presa de su prejuicios ideológicos. Elevados a sumos guardianes de la ortodoxia de lo políticamente correcto, reparten excomuniones a diestro (sobre todo) y siniestro…, con un voluntarismo y una militancia que los hermanos del extinto Santo Oficio ya hubieran querido para sí. 

“Todas las posiciones políticas son legítimas salvo que empleen la violencia”; se viene afirmando machaconamente desde hace semanas y más desde el anuncio de la mal llamada “tregua” de ETA. ¿Todas? No. Seamos realistas: identificarse como “conservador”, de “derechas”, o mantener posiciones políticas disidentes con el poder político y cultural dominante de hoy, por ejemplo, discrepando con la percepción “buenista” de ZP en el llamado “proceso de paz”, expone a la marginación, el insulto, la información maliciosa… la exclusión, en definitiva. 

Flaco servicio están prestando a la verdad estos supremos “sacerdotes” de la secta progresista de lo “políticamente correcto”. Además, aburren. 

Una sugerencia: modifiquen el subtítulo de su medio añadiéndole “inquisitorial”; a lo de “diario digital progresista”. En su sentido peyorativo, claro está.  

Revista digital Arbil, Nº 105, mayo de 2006, especial dedicado al libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas".

Una entrevista al director del libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas: José Luis Orella Martínez

José Luis Orella Martínez ha dirigido un esfuerzo intelectual colectivo cuyo fruto es el libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas. Presidente de Foro Arbil y Portavoz de Foro El Salvador, se sitúa, de nuevo, en primera línea de una reflexión histórica de implicaciones actuales.

José Luis Ortella Martínez, en su calidad de historiador fogueado en la investigación, la docencia y el compromiso ético y social, ha dirigido el libro colectivo La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas. También en su calidad de Director del Departamento de Historia y Pensamiento de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid, nos responde a algunas cuestiones que le hemos planteado. 

Pregunta: ¿Cómo surge la iniciativa de elaborar este libro? 

Respuesta: La delicada situación política que se planteaba con la proclamación de la última tregua, invitaba a diversas aclaraciones. Analistas conocidos, de diferentes medios estaban dando su opinión. La idea fue reunirles y preparar un estudio en el cual se viese de una manera clara y divulgativa, las raíces del conflicto vasco, junto con los últimos análisis realizados por los expertos. Un trabajo novedoso que reunía el trabajo de historiadores y periodistas de investigación. 

P.: Foro El Salvador y Foro Arbil. ¿Agua y aceite? 

R.: No, realidades complementarias. El segundo surgió hace algo más de una década para defender y divulgar los principios católicos en una sociedad desvertebrada, desde la acción cultural. La necesidad de demostrar la pluralidad y el compromiso del católico vasco, llevó a los arbilianos vascos a formar el nutriente social del que surgiría, bien aderezado por intelectuales y personalidades de primera fila de la vida cultural vasca, el primero. Una respuesta al nacionalismo vasco, surgida desde la vivencia de la fidelidad a la Iglesia. 

P.: Uno de los coautores ha afirmado que el libro se ha elaborado en 10 días. De ser cierta, esta circunstancia, ¿es un mérito o un límite? 

R.: Una vez, a un jardinero inglés le preguntaron cuanto tiempo había tardado en tener in césped como aquel, y contestó que un siglo. Es cierto que el trabajo ha sido realizado en tiempo record. Sin embargo, se ha podido cumplir con el plazo, gracias al bagaje de experiencia en el tema que tenían los miembros del equipo que lo han hecho posible. 

P.: Como historiador, ¿por qué no optó por elaborar personalmente un libro sobre el tema y, decidió, por el contrario, dirigir un texto colectivo? 

R.: Se presentaba una respuesta más útil, valiosa y rica, con el condimento equilibrado de las aportaciones de historiadores y periodistas. En un momento tan importante, se aseguraba con la labor de equipo una mejor respuesta cercana a la realidad. Había que dejar los protagonismos personales, a favor del servicio a la sociedad.  

P.: ¿No se corre el riesgo de que, en breves semanas, el libro quede “obsoleto”? 

R.: No, la contribución de los historiadores presenta las raíces y evolución del conflicto, y los análisis de los expertos se basan sobre las realidades políticas, que como las figuras de ajedrez, tienen sus propios movimientos. Es un producto perenne, a partir del cual se puedan asentar otras contribuciones en el futuro. 

P.: Algunos de los textos del libro ya estaban publicados en diversos medios. ¿No pierde “frescura”, así, este libro? ¿No se sentirá, el lector, frustrado? 

R.: Al contrario, su presencia ayuda al enriquecimiento y colabora en evitar la dispersión del material. La recopilación era fundamental para poder contar con algunos puntos de vista, sin los cuales no se podían entender algunas valoraciones de actualidad. 

P.: Este libro ha sido elaborado desde diversos puntos de vista y disciplinas: históricamente, desde el análisis político, la victimología, la ética civil, la Doctrina Social de la Iglesia. Esta pluralidad, ¿no es un obstáculo para la necesaria unidad de criterio en lo fundamental que requiere toda investigación y reflexión colectiva? 

R.: Se ha pretendido un esfuerzo investigador integral, que una obra, cualquier testigo de la situación pueda disfrutar con su lectura, del máximo de información, y con la visión más completa de la realidad vasca, vista desde disciplinas distintas, y en algunas ocasiones, poco consultadas. 

P.: El texto, ¿está dirigido únicamente al conservador o a todo tipo de público? ¿No se sentirán heridos, por ejemplo, los lectores progresistas? 

R.: No lo creo, la carencia de puntos de vistas de análisis, procedentes del mundo conservador, en los medios de comunicación, es la razón que suele obligar a equilibrar los razonamientos redimensionando al alza, juicios novedosos, poco conocidos por el gran público, y cuya aportación deber ser conocida, para poder ser valorada, y si es válida, utilizada. 

P.: ¿Le seguirá una segunda parte? 

R.: Dependerá del futuro. La sociedad es un elemento vivo que protagoniza la evolución histórica, y necesitará sustentarse sobre firmes cimientos culturales que le proporcionen los conocimientos necesarios para dilucidar el camino a seguir. Desde Arbil siempre se ha pretendido, desde el compromiso de la verdad, ayudar a la formación de ese sentido crítico y participativo de la ciudadanía, desde la acción cultural responsable.  

Muchas gracias.  

Revista digital Arbil, Nº 105, mayo de 2006, especial dedicado al libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas".

Entrevistamos a José Antonio Herrero Crespo, un editor que arriesga

La veterana Grafite Ediciones, especializada en el libro religioso católico, y dentro de su aventura editorial orientada hacia la Historia y la actualidad, ha sido artífice de este atrevido lanzamiento editorial. Entrevistamos a su fundador e impulsor.

A José Antonio Herrero Crespo, vizcaíno de raíces aragonesas y fundador de Grafite Ediciones, ya lo entrevistamos hace unos meses –y extensamente- en esta misma publicación digital. Pero la ocasión, es decir, el lanzamiento del libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas, exigía hacerlo de nuevo. 

Pregunta: Especializado en “libro religioso”, usted se lanzó a un auténtico “combate cultural” con su “Biblioteca de Historia”. ¿Se arrepiente de haber realizado esa apuesta? 

Respuesta: No, en absoluto. Pero, ante todo, permítame decirle que con esta colección no pretendo solamente entrar en un combate cultural sino, principalmente, en una recuperación de nuestras raíces. 

P.: ¿No es un poco temerario editar un libro sobre la llamada tregua de ETA? Imagínese que se rompe, ¿perdería, este texto, en tal supuesto, todo su interés? 

R.: ¿Hay en España (con perdón) algún ingenuo que piense que no se va a romper la tregua, que ETA va a dejar de matar? Aunque se le diera Navarra, se les diera la independencia y se les diera todo, absolutamente todo lo que piden, seguirán matando. Cuando el año 1975 murió Franco y vino la “transición” hubo una amnistía, salieron muchísimos a la calle y los “demócratas” dijeron: bueno ya hay democracia, chicos, dejad de matar: Hasta entonces habían asesinado una cincuentena de personas, desde entonces más de ochocientas. Si se les da lo que quieren, empezará a asesinar a no nacionalistas, como hasta ahora, y empezarán con los nacionalistas. Solamente dejarán el terrorismo si ellos pueden gobernar, instaurando un régimen comunista y entonces ejercerán el terrorismo legal desde el propio estado. Y esto no es una opinión, es lo que hemos vivido aunque nadie quiera recordarlo 

P.: Seguramente se trata de una obra pionera. Habiéndose elaborado en un plazo tan breve y cuando todavía se desconocían muchos aspectos que han ido difundiéndose al respecto, ¿no ha apostado muy fuerte, arriesgándose a quedar “superado”? 

R.: Aquí hemos apostado sobre seguro, desgraciadamente. Ojalá me hubiera quedado superado porque estos individuos hubieran mostrado un verdadero arrepentimiento de todas las barbaridades que han cometido, pero es tan improbable... 

P.: Los libros de carácter colectivo, se suele decir, no tienen la misma difusión ni aceptación que las obras de un único autor. ¿Por qué ha optado por esta fórmula? 

R.: Porque aquí están experiencias, sentimientos, sufrimientos, esperanzas y anhelos de muchas personas, unas conocidas y otras anónimas pero todas con un mismo sentimiento: no me dejaré engañar. Y puede haber muchos españoles, y sin duda los hay, que se sentirán identificados con uno o con otro. 

P.: ¿Por qué recurrió a escritores vinculados, en mayor o menor medida, a Foro El Salvador y Foro Arbil y no, por ejemplo, al Departamento de Humanidades de una universidad? 

R.: También hay universitarios y algunos de prestigio, pero yo aquí no quería que apareciera la erudición ni el buen hacer de nadie, sin especialmente os sentimientos y eso, lo hacen personas desde un Foro, como Arbil o El Salvador, o desde la experiencia como Jaime Larrínaga o cualquiera de las víctimas. 

P.: ¿Qué le ha impulsado editar este libro? ¿Acaso “ser el primero”, un impulso ético, una convicción política, un criterio mercantilista…? 

R.: Ante todo ha sido un impulso de gritar “es mentira” y gritarlo a toda España y a toda América y a todo el que quiera escucharlo y especialmente cuando iba teniendo la sensación de que nadie se atrevía a decirlo con total claridad, como si estuvieran esperando a ver que pasa... 

P.: ¿No teme que con libros como éste le coloquen la etiqueta de “conservador” o “políticamente incorrecto”? 

R.: Mire usted, me pueden colocar la etiqueta que quieran. Déjeme decirle: Soy José Antonio Herrero, católico y español, además orgulloso de ser ambas cosas y por lo tanto, políticamente incorrecto. ¿Quiere usted más “etiquetas”?   

Muchas gracias.  

Dirección electrónica de interés:http://www.grafite-ediciones.com/ 

Revista digital Arbil, Nº 105, mayo de 2006, especial dedicado al libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas".

Entrevista en el semanario Alba: “El nacionalismo radical nunca renunciará a sus pretensiones”

El pasado lunes 22, el ex ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja presentó el libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas” en la Casa de América. ¿El objetivo? Poner negro sobre blanco las contradicciones del mal llamado ‘proceso de paz’ del gobierno en Euskadi.Según el CIS, la cifra de españoles escépticos ante el ‘proceso de paz’ con ETA asciende a un 53%. Entre ellos se encuentran los integrantes del Foro El Salvador, el único grupo que trabaja por la paz en el País Vasco desde una óptica cristiana. Entre sus aportaciones, este libro, realizado al alimón con la revista electrónica Arbil. Una obra colectiva en la que han participado -entre otros muchos- Fernando Vaquero.

Por el título de la obra, da la impresión de que Uds. desconfían del alto el fuego de ETA. ¿Consideran que nos encontramos de nuevo ante una tregua trampa?

 Puede que no se trate de una tregua trampa, tal y como la conocimos años atrás. Pero también es posible que estén buscando reorganizarse. En todo caso, sus objetivos han quedado claros: ‘autodeterminación y territorialidad’. Eso significa independencia y Navarra. Su objetivo es la defensa de unos objetivos políticos.

 

El PP ha dicho que "no se dan las circunstancias" para iniciar un proceso de negociación. ¿Qué "circunstancias" deberían de darse para tal fin?

 La coherencia del Partido Popular –y del PSOE- únicamente puede llevarles a una postura: un proceso de negociación que contemple el abandono definitivo del terrorismo dentro de los cauces legales, sin precio político alguno, y en respeto del Estado de Derecho. Su objetivo: la disolución de ETA y la eliminación de todas las formas de violencia terrorista. Desde esta perspectiva, no se dan las circunstancias deseables.

 

El secretario general del PSE, Patxi López, ha asumido el discurso de la AVT de buscar la ‘memoria, la dignidad y la justicia’ de las víctimas. ¿Le parece sincero cuando al mismo tiempo señala que hay que mirar a las víctimas por el retrovisor, pero con la mirada puesta en el futuro?

 Patxi López sabe de lo que habla. Conoce a muchas víctimas: compañeros de partido y amigos suyos han sucumbido bajo las balas. Pero su mirada política parece insertarse en el “buenismo” de Rodríguez Zapatero; por lo que propugna el inicio de un proceso político que “sin cepillarse el Estatuto ni la Constitución” encuentre un “nuevo marco de convivencia”. 

 La AVT ha anunciado que no comprarán su silencio con una mención en el preámbulo constitucional y que no aceptarán que sus familiares hayan muerto para nada. ¿Sospecha Ud. que más que en un proceso de negociación nos encontramos ante un proceso de rendición?

 No quisiera creerlo.  Es más, no debiera haberse planteado nunca de tal manera: ETA estaba acorralada; Batasuna ilegalizada; la “kale borroka” minimizada; se respiraba más seguridad que nunca… ¿Rendirse? Si se estaba implantando el Estado de derecho, después de 30 años de entrada en vigor de la Constitución, no se precisaba de un “proceso” que únicamente aporta confusión e incertidumbre. Pero el PSOE está preso de sus compromisos, de sus contradicciones y de sus indefiniciones, y plantea un estado confederal ‘de hecho’. Lo que parece ignorar es que los nacionalistas radicales nunca renunciarán a sus pretensiones.

 

¿Cuál es su pronóstico para la manifestación del próximo 10 de junio convocada por la AVT? ¿Cómo va a ser percibida por el gobierno? ¿Confía Ud. en que el gobierno escuche esta vez la voz de la calle?

El Gobierno está condicionado por el “proceso” con ETA. Y si éste no desemboca en una situación estable y definida, será castigado electoralmente. Salgan a la calle cien mil o un millón de personas, difícilmente cambiará de trayectoria.

Mons. Blázquez hizo unas recientes referencias al perdón cristiano. Señaló que no era exigible, pero si plausible. ¿Cómo debe de interpretarse la frase de Juan Pablo II de que no habrá paz sin justicia, ni justicia sin perdón?

El hombre es una unidad y su división interna le destruye. Algo parecido sucede con la sociedad. Paz, justicia y perdón son exigencias y experiencias inseparables. No obstante, el “perdón”, tal y como se entiende generalmente hoy, no coincide exactamente con el perdón cristiano, que tiene un alcance que traspasa a la propia personalidad y a la misma naturaleza humana. En estas circunstancias, que las víctimas ofrezcan perdón sería heroico. Perdonar, desde la verdad cristiana, es deseable, pero siempre es un milagro. Un milagro que los creyentes debemos pedir sin que eso signifique renunciar a la justicia.

¿Qué papel juega el Foro de El Salvador como organización cristiana por la paz en el País Vasco? 

Llegó como un “hijo inesperado” a la familia eclesial. Muchos cristianos y no cristianos reclamaban una presencia valiente, clara y profética, que les afirmara en sus certezas e indicara un camino “humanizador” por evangélico. No obstante, dentro de la propia familia deberían cambiar muchas miradas y actitudes. Y el nacionalismo de algunos, la cobardía de otros, la comodidad de muchos, son obstáculos importantes.

¿Qué papel puede jugar la Iglesia vasca en el 'proceso de paz'?

La Iglesia -lamentablemente- ya no es el “cemento” de esta sociedad. Algunos clérigos pudieran tener cierta ascendencia entre todos los sectores políticos.

¿Qué valoración hace del 'trabajo' realizado por el sacerdote redentorista Alec Reid?

No me preocupa que un sacerdote participe en estas cuestiones. Pero en el caso del P. Alec Reid, francamente, creo que ha perseguido aquí un protagonismo del que no hizo gala en el Ulster.

Por Luis Losada Pescador 

Semanario Alba, Nº 87, del 2 al 8 de junio de 2006. Página 14.