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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Sociedad, cultura, educación y cine

Steven Spielberg en ruta hacia El Dorado.

Una película infantil, proyectada en los cines de gran parte del mundo en las pasadas fiestas navideñas, refleja una imagen errónea, hecha a base de tópicos, sobre los conquistadores españoles. Pero también contiene algunos elementos de cierto interés.
Introducción.
            Steven Spielberg mediante su productora DreamWorks SKH, especializada en el cine de animación y los efectos especiales, se encuentra enzarzado en una dura pugna con la Disney por la obtención del liderazgo en este tipo de producciones, mayoritariamente dirigidas al público infantil; un segmento de progresiva mayor capacidad de consumo en el mundo desarrollado, de la mano de sus padres y familiares más directos.
            El producto cinematográfico lanzado estas pasadas fiestas navideñas por esta factoría, y proyectado en buena parte del mundo, ha sido “La ruta hacia El Dorado”, una película en la que confluye la acción y el humor, el exotismo y la magia, la animación más perfecta y la música; todo ello sobre una discutible base histórica. Ha sido recibida con buenas críticas que avalan, en su mayoría, el juicio descriptivo anterior, considerando que la película está caracterizada, en sus aspectos formales y argumentales, como una producción equilibrada, mezcla de musical y película de aventuras.
            Una magnífica banda musical elaborada por músicos de primera magnitud (Elton John) y versionada al español por el cantante Sergio Dalma, jalona los acontecimientos fundamentales de la película (89 minutos de duración), tal como ya se hiciera en otra extraordinaria producción de DreamWorks SKH, “El Príncipe de Egipto”; todo ello en la línea de la mayoría de estos productos dirigidos al público infantil.
            Sin duda el consumismo cinematográfico ha llegado a este público. Antaño, a lo sumo, era presentada una película de animación al año por la Disney. En la actualidad son varias las productoras enzarzadas, en esta lucha por la captación del público infantil, que lanzan no una, sino dos y hasta tres películas por año. Y tales películas están acompañadas por todo tipo de productos complementarios, toda una parafernalia accesible merced a un sustancioso desembolso económico, que encontramos en establecimientos especializados, hipermercados e, incluso, tiendas de “descuento”.

 

El argumento de la película.
            Hacia 1519, dos pillos españoles, Tulio y Miguel, huyen de unos marinos a los que han timado en un juego, gracias a unos dados trucados, y de los que han obtenido un mapa que, presuntamente, puede dirigirles a la mítica ciudad de “El Dorado”. En la huida, accidentalmente, se embarcan en un barco de la expedición de Cortés (suponemos que se refieren a Hernán Cortés, conquistador de Méjico). Este histórico conquistador español nos es dibujado con una enorme figura, sombría y temible, un líder guerrero que en su arenga al pueblo que les despide al inicio de su expedición, en el puerto andaluz de partida, la finaliza con los gritos: ¡Por España!, ¡Por la gloria!, ¡Por el oro! Primer tópico: el oro como motor real de la conquista.
            Nuestros simpáticos protagonistas (de una increíble expresividad para tratarse de dibujos animados, a los que dan voz Jorge Pons y Joel Joan) lograrán zafarse de Cortés y llegarán a las costas del nuevo mundo. Una vez allí, tras algunas peripecias, son recibidos por los amerindios de la ciudad de “El Dorado”, que descubrirán gracias a ese mapa; aislado enclave únicamente accesible a través de un peligroso río subterráneo, oculto por una enorme cascada. Los habitantes de El Dorado, no dudarán, por la mera coincidencia gráfica de una profecía grabada en roca, en considerarles dioses.
            Advertidos de la confusión, Tulio y Miguel intentarán comportarse como tales, si bien su último objetivo sigue siendo hacerse con la mayor cantidad de oro e intentar regresar a España. En ese proyecto, una indígena a la que salvaron, pues había robado oro de un templo en un intento de escapar de El Dorado y conocer otras realidades, la inteligente y sensual Chel (a la que pone voz nuestra internacional Victoria Abril), se convertirá en su principal apoyo, unidos en una peculiar comunidad de intereses. Otro apoyo inesperado será el proporcionado por el cacique local, enfrentado a un cruel sumo sacerdote para el que los sacrificios humanos son la mejor manera de agradar a los dioses (a los del “más allá” y a los recién llegados).
            En la interpretación y en los límites de su papel como dioses, Tulio y Miguel chocarán. Uno de ellos se inhibe ante lo que ocurre, siendo el objetivo inicial –el oro- su única obsesión. Por el contrario, el otro pillo conocerá y tratará con las amables gentes de El Dorado, llegando a  acariciar la idea de permanecer entre ellos hasta el final de sus días, considerando que allí podría ser feliz.
            Defenestrado el sacerdote, accidentalmente se pondrá al servicio de Cortés, quien con su ejército amenaza El Dorado; pero gracias a un ingenioso plan ideado por los pillastres, sellarán el acceso a la mítica y feliz ciudad, arruinando a la vez sus respectivos sueños de oro y felicidad, respectivamente, en aras de un bien superior.

 

Algunas reflexiones.
            En la canción inicial de la película se dice que El Dorado era lo más parecido al mítico Edén, aunque paradójicamente descubramos, conforme avanza la película, que en ese paraíso es práctica habitual la realización de sacrificios humanos rituales.
            En ese sentido queda claro en la película que, hasta la llegada de los españoles, los sacrificios rituales humanos, que repugnan a nuestra conciencia moderna tanto como a la de nuestros antepasados (católicos españoles, no lo olvidemos), eran una práctica asumida por la mayoría de los pueblos y civilizaciones amerindias, de dimensiones monstruosas en muchos casos, y que desapareció con la “conquista”. Al menos este aspecto de la película es positivo, pues dos pillos, que viven del chanchullo y el engaño, merced a su indudable formación cristiana y a la mentalidad que la pertenencia a un pueblo religioso y cristiano les había proporcionado, son capaces de afrontar esa terrible situación desde la acción, haciendo prevalecer una moral natural avivada por su fe, por encima de sus propios intereses.
Otro aspecto positivo es el mestizaje, característico de la conquista española en contraste la práctica de anglosajones, alemanes y franceses, que anticipa la película en la relación amorosa surgida entre la peculiar Chel y el más pragmático de nuestros pillos españoles. Otro ejemplo más de la mentalidad abierta, incluso “humanista”, de los conquistadores españoles, que es recogido en la película.
            Pese a los aspectos positivos anteriores, en contraste con otras películas de este productor en las que destaca por su fidelidad histórica, vemos que hay algunas lagunas importantes. No es comprensible la ausencia de cualquier referencia al cristianismo, salvo la simbólica de las cruces pintadas en las velas de los barcos de la expedición de Cortés.
            La figura de Cortés es sombría y temible, ya lo hemos dicho. Es descrito en unos breves trazos, como un jefe militar implacable al que mueve el oro fundamentalmente. Sin duda ello constituye la gran falsificación de la película, que asume las teorías al uso “políticamente correctas” y los tópicos mayoritarios. Aquí se olvida, por completo, el motor religioso de la conquista de las Indias por los españoles, un pueblo de mentalidad íntegramente católica, para el que toda actividad pública y privada tenía una indudable referencia moral y un concreto y práctico sentido de la eternidad desde la experiencia cristiana.
            No por estas consideraciones vamos a dejar de ir a ver esta película con nuestros hijos, pero es importante explicarles estos aspectos. Y será un ejercicio de fidelidad histórica, así como de caridad cristiana, alegar estas razones en cualquier conversación que se presente con familiares o compañeros de trabajo en la que salga a relucir esta película.
            En la película del mismo productor, El príncipe de Egipto, los personajes están mejor perfilados, sus descripciones son más precisas y en el desarrollo de la película se evidencian las concretas convicciones religiosas de Steven Spielberg. Seguramente, valor para reconocer la realidad objetiva de los hechos y convicciones han faltado, en esta película, para que su resultado fuera del todo fiel a la realidad histórica.

 

 


Anotaciones de pensamiento y crítica,
Nº 41, enero de 2001.

Cartoon Network: un “magazine” infantil enfocado al consumo televisivo.

     “Cartoon Network” es una nueva revista mensual dirigida a nuestros niños y adolescentes. Su magnífica presentación apenas recoge contenidos dignos de tal denominación, siendo su única función la publicidad del canal televisivo de dibujos animados del que toma su nombre.

 

Una revista para la publicidad de un canal temático.
            La revista “Cartoon network” es una nueva publicación, presente en el mercado español, dirigida al público infantil y adolescente.
Está editada por el Grupo Zeta, estando concebida a modo de suplemento mensual infantil de los diarios de dicho grupo, en los que se ha hecho mucha publicidad de la misma, así como de Prensa Española (ABC). Su precio es de 200 pesetas, pudiéndose adquirir de forma conjunta o independiente con cualquiera de los diarios de dichos grupos.
Su nombre viene prestado por el canal temático de dibujos animados “Cartoon Network”, al que se puede acceder a través de Canal Satélite Digital, Quiero TV, y también mediante antena parabólica, ya comunitaria, ya individual.
Impresa a todo lujo, color y en magnífico papel. Predominio absoluto de las imágenes sobre el texto, con un tono desenfadado y aparentemente informal. Su precio parece barato pero, estudiando su contenido, llegamos a la conclusión contraria. Y para ello analizaremos el contenido de su número 2, correspondiente al mes de julio de 2001.
De sus 52 páginas, un total de 8’5 constituyen publicidad directa (películas de cine y vídeo, otras revistas, helados, iconos y melodías de móviles) destinada al público infantil o juvenil. Nada de ello resultará desconocido a los padres españoles en las próximas semanas de este verano. Ya se sabe: “hay que estar en la onda”.
Además, parte del resto de la revista bien puede calificarse de “publicidad indirecta”. No en vano, 2 páginas contienen diversos artículos y comentarios sobre productos de consumo de ocio: cine, música, libros y juegos.
Y del resto del contenido, casi todo se refiere de forma directa y expresa a los productos ofertados en dicho canal temático. Artículos sobre diversos personajes del Canal: 7 páginas. Noticias del Canal: 1 página. La programación de lunes a domingo del Canal: 2 páginas. La web del Canal: 1 página (describe 4 juegos a los que se puede acceder por esa vía). Bazar de productos relacionados con el Canal: otras 2 páginas. En total: 13.
Si sumamos todas esas páginas, llegamos a un 45% de espacio dirigido al consumo, especialmente, al “interno” generado por el propio Canal. Aquí tenemos la primera clave del producto: su destinatario es el niño consumidor de televisión y, por ello, sus padres.

 

Otros contenidos.
            Veamos el resto de contenidos de la publicación.
            Apenas hay 13 páginas de historietas. En concretos, 10 corresponden a una historieta de Dexter y 3 páginas, cada una de ellas con una historieta de otro personaje: Johnny Bravo. Su sentido del humor, muy americano y escaso por cierto, no parece estar concebido para niños ni, tampoco, para adolescentes.
            Junto a la portada, otras 3 páginas se extienden, de forma excesiva dados sus mínimos contenidos, a modo de índice.
            Media página explica el acuerdo, alcanzado entre el Grupo Zeta y Warner Bros, cuyo objeto es la edición de esta revista.
            Pasatiempos y su solución: 4’5 páginas.
            Boletín de suscripción: media página.
            Póster de personajes del Canal: 4 páginas.
            La sección “Cartoon fans” dedica 2 páginas a la reproducción de dibujos de los lectores.

 

El papel de los padres.
No existe ni una sola referencia al papel pedagógico que pueden desempeñar los padres en la selección, disfrute y valoración de ninguno de los productos difundidos en esta revista.
Con ello pudiera deducirse que a los padres, únicamente, les queda la responsabilidad, si desean ejercitarla, de la selección de historietas del Canal destinadas a sus hijos.
            Con los contenidos antes analizados, y el rol asignado a los padres, debemos preguntarnos si este “producto” está destinado realmente al público infantil o a sus padres. Y la respuesta es clara: a ambos. A los niños, como directos destinatarios. A los padres, por supuesto, quienes tras la lectura de la revista se pondrán en unos minutos “al día” en lo que respecta a las novedades generadas por el propio Canal; al que, a priori, se valora “inocente” al proyectar exclusivamente dibujos animados.

 

¿Una revista éticamente neutra sin alternativas?.
Continuemos con el análisis.
En primer lugar, ya hemos visto que se trata de una revista destinada al consumo de televisión, a niños y adolescentes por lo tanto. Un estrato social de progresivamente mayor capacidad de gasto.
“Consumo, luego existo”, rezaba un viejo chiste de los años 70. El actual sistema parece ratificarlo y esta revista “educa” en el consumo, evidentemente.
Antes hemos visto que predominaban los contenidos “consumistas” en la revista, cuyo porcentaje alcanzaba en una primera apreciación un 45%, al que podríamos añadir prácticamente todo el resto de la revista, al girar en torno a esos personajes americanos de dibujos animados.

Por todo ello, el “consumismo”, y la mentalidad global, uniformizadora y “americanizante” derivada del mismo,  constituyen la columna vertebral de esta publicación. No encontramos apenas referencias a valores sociales o humanos, salvo si así puede considerarse, la página titulada “¿A qué Supernena (nombre de las protagonistas de una de las series emitidas en el Canal) te pareces más?”. En dicha página se nombran algunos valores, con la excusa de un test, como son el liderazgo, la espontaneidad, espíritu de lucha, disciplina, esfuerzo…

            En definitiva: una programación televisiva que es única causa justificativa del restante contenido de la revista. Un producto extremadamente pobre.
            Con ocasión del análisis que efectuamos, hace ya casi un año, a otra revista, “Megatrix: ¿revista o catálogo?” (Anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 37, septiembre de 2000), realizábamos algunas reflexiones que vamos a reproducir aquí por ser plenamente adecuadas y actuales.
“Los contenidos de esta revista, descritos anteriormente, sólo constituyen un indicio de la situación que se vive. Estamos inmersos en una sociedad industrializada, individualista y apoyada en los intercambios de todo tipo basados en el consumo. Es más, el “consumismo” se ha erigido como auténtica “pseudo-religión” de masas. En ese contexto, la revista no es una excepción.
Ante ese panorama, en el que parece todo está mediatizado y dirigido, ¿no hay alternativas?
Desde la atomización y el puro individualismo, que caracteriza nuestra sociedad, no es posible resistir a la “ola” de los valores dominantes y el poder real. Pero desde la pertenencia a otros espacios humanos,  depositarios de intensos vínculos comunitarios y valores diferentes a los dominantes, es posible afrontar la existencia también a nivel familiar y educativo. Y, de hecho, existen experiencias pedagógicas y sociales, en muchos casos marginales, de carácter alternativo, impulsadas desde diversos ambientes en cuyo origen encontramos una confesión religiosa, una escuela filosófica, etc.
Dentro de nuestra tradición, es la Iglesia católica –“Maestra de humanidad”- la gran promotora, desde sus orígenes, de nuevos valores y espacios sociales, generando relaciones personales cuyos frutos son personas transformadas que experimentan y transmiten un especial gusto por la vida.
También hoy día, diversas realidades y movimientos de la Iglesia vienen generando agrupaciones alternativas que intentan afrontar la educación y la vida de la familia desde la vivencia de los valores evangélicos.
Esos espacios se concretan en nuevos colegios, asociaciones de padres, grupos de encuentro y apoyo, redes informales de intercambio de información, asociaciones de ocio y tiempo libre, pequeñas publicaciones, etc.
Pero profundizar en ello ya sería objeto de otro artículo”.
Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 47 – 48, julio – agosto de 2001

La educación de la persona: una urgencia inaplazable.

     Unas reflexiones en torno a la educación, el papel de la familia y la Iglesia como espacio de reconstrucción de la propia humanidad.
El drama del humanismo ateo.
De Lubac afirmó que no es cierto que no pueda construirse una sociedad sin Dios. Pero el drama del humanismo ateo ha sido que esa sociedad sin Dios se ha vuelto en contra del hombre. Y ahí están sus tristes resultados para acreditarlo, destacando, entre ellos, la destrucción de la familia y de la misma persona.
La persona humana, sujeto de la sociedad post-moderna, global y consumista, se encuentra atomizada, sola, sin maestros a los que mirar y seguir, carente de un juicio claro, y sin capacidad de discernimiento ante los retos que la vida le presenta. Esta persona, indefensa ante las modas y la presión del poder cultural dominante, embriagada por una aparente libertad sin límites, es el resultado, en buena medida, de la destrucción de la familia tradicional y de la pérdida de contenido y sentido de la labor educativa de padres y maestros.
Los padres han abdicado de su labor educativa, y en esa renuncia late un desinterés por el destino de los otros, de los hijos. Al optar por lo fácil, no transmitiendo a los hijos una tradición y una base de valores y juicios, se priva a esos hijos de unas herramientas imprescindibles para afrontar su futuro, apoyándose la relación padres - hijos en cimientos de escasa solidez.
En dicha relación predomina un modelo en el que lo afectivo e instintivo prevalece frente al riesgo de educar. El temor a una posible pérdida del afecto del hijo se convierte en la directriz de las relaciones padres – hijos, renunciando con ello a las funciones propias de la familia, especialmente la educativa y formativa.
El modelo de familia impuesto desde el poder, es el de un grupo de iguales, de amigos, de colegas diríamos con lenguaje de la calle, con los roles respectivos desdibujados. Pero un padre y un hijo no son iguales: ni en derechos ni en deberes, ni por biología, ni por el papel social, ni por la experiencia.
Los padres caen en la afectividad fácil e inmediata, huyendo de la corrección como instrumento básico en la educación del hijo. Y con ello se priva al hijo de la posibilidad de acceso a unos juicios y unas referencias en valores con los que contrastarse ante las circunstancias de todo tipo que la vida presentará. Por esa dramática cesión, los hijos quedan, en buena medida, indefensos ante los retos de la vida y la presión del poder dominante.
En estas circunstancias, ¿qué hacer?
Angelo Scola, rector de la Lateranense,  respondió de esta forma ante una pregunta similar: es imprescindible la existencia de colegios católicos en los que la figura del maestro sea una posibilidad concreta de encuentro personal, una referencia inmediata y objeto de la mirada del educando con una presencia humana que le proporcione certezas y criterios sobre los que afrontar la vida. Por ello, la labor educativa de la Iglesia pasa necesariamente por la fidelidad de los movimientos y de las órdenes religiosas enseñantes al propio carisma, siendo su misión de una necesidad imprescindible y de una urgencia inaplazable. Un espacio físico concreto, en definitiva, para la construcción de la persona.

El entorno de estas reflexiones.
Estos juicios y reflexiones se emitieron con ocasión de una tertulia informal celebrada por un grupo de amigos pertenecientes, buena parte de ellos, al movimiento de Comunión y Liberación, junto a varios sacerdotes implicados en distintos niveles de la pastoral juvenil y universitaria, en un monasterio del norte de Navarra donde disfrutaban de la Semana Santa. Una tertulia que, de forma no prevista, desembocó en la expresión de esas preocupaciones por la persona y su educación, por la familia y la Iglesia. Un grupo de amigos que, activos en la sociedad actual, son, al igual que otros muchos pertenecientes a múltiples realidades de la Iglesia universal, una posibilidad para la educación de la persona y la reconstrucción de su propia humanidad.
No son las opiniones de unos expertos, ni de profesionales del tema, pero son expresión de una vida, de novedad y una posibilidad de presencia en el mundo.    
            Sirvan estas líneas como una invocación al papel educativo y misionero de todo católico.


Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº  46, junio de 2001                                                               

Sirvan estas líneas como una invocación al papel educativo y misionero de todo católico.
Sirvan estas líneas como una invocación al papel educativo y misionero de todo católico.
Sirvan estas líneas como una invocación al papel educativo y misionero de todo católico.
Sirvan estas líneas como una invocación al papel educativo y misionero de todo católico.

Educación y prisión: posibilidad de presencia de un sujeto cristiano en el medio penitenciario.

Este texto corresponde a una ponencia presentada en el II Congreso «Católicos y vida pública», Educar para una nueva sociedad, organizado por la Fundación Universitaria San Pablo – CEU de Madrid (días 17, 18 y 19 de Noviembre de 2000).


1. Introducción.

            Si nos remitimos al significado etimológico de educar, nos encontramos con su sentido original de extraer lo mejor de. Si tenemos presente lo anterior, vemos que la prisión tiene hoy día una misión muy concreta, a la vez que extraordinariamente compleja, pues la finalidad primordial de la misma, en el actual marco constitucional español, es la reeducación y reinserción de los condenados a penas privativas de libertad.

            En este texto, que no reviste carácter técnico, dados los límites de su extensión, vamos a intentar asomarnos a esta realidad de la interacción prisión–educación, buscando una imagen global, teniendo muy presente en todo momento que el protagonista real de todo ello es el hombre —o mujer— encarcelado que, precisamente por ello y al menos durante un cierto periodo de tiempo, debe replantearse su estilo de vida, sus expectativas futuras y las consecuencias de todo ello para él mismo y su familia. También como premisa previa, debemos señalar que la educación en libertad, entendida como la Iglesia la concibe, y habiéndolo así aprendido de Luigi Giussani, es una posibilidad de encuentro personal con la verdad y de adhesión a la misma, un acontecimiento inesperado que, con el riesgo que conlleva para educador y para el educando, también puede producirse en la generalmente desconocida realidad penitenciaria.

Las prisiones españolas constituyen el medio físico en el que se desenvuelve buena parte de la vida de más de 70.000 personas. Así, en junio de 2000, son 45.323 internos (de ellos, 3.748 son mujeres; 9.468 presos preventivos a la espera de juicio; 8.365 reclusos son de nacionalidad extranjera, de ellos a su vez 746 mujeres), unos 19.000 profesionales penitenciarios (entre funcionarios y personal laboral), voluntarios (unos 3.500, aproximadamente). No consideraremos aquí los números correspondientes a Cataluña en lo que respecta a funcionarios y voluntarios, pues esta Comunidad tiene asumidas las competencias penitenciarias desde 1984 y por ello dispone de una Administración penitenciaria propia. Todas estas personas integran, de forma directa, este numeroso colectivo que, generalmente, sólo es objeto de atención por los mass-media cuando genera noticias de carácter sensacionalista.

Si sumamos los miles de familiares de todos ellos, humanamente, se trata de una realidad social muy amplia y de facetas inéditas y complejas.

            Por mandato constitucional directo, la reeducación es objetivo prioritario de las instituciones penitenciarias españolas. Ello pone en el punto de mira de toda la actuación penitenciaria a la persona, aunque esté privada de libertad. Lo anterior implica, como premisa y reflexión previa, en buena lógica, que la sociedad globalmente considerada ha fracasado en el objetivo de socialización e integración de muchos de sus ciudadanos, hasta el punto de que muchos de ellos han terminado, al menos por un cierto periodo de sus vidas, formando parte del sistema de ejecución penal español.

            Y a ese fracaso colectivo, como una acción social de emergencia, se le intenta rectificar con la labor educativa desarrollada en los centros penitenciarios españoles.

            Pero, ¿no es objetivo fundamental de las prisiones la retención y custodia de los privados de libertad por resolución judicial? Además de intentar la reeducación y reinserción, también lo es, al igual que como aplicación lógica del sentido retributivo de la pena, también presente en la ejecución penal. Y ello determina en buena medida la efectividad de esa labor educativa que se desarrolla en los establecimientos penitenciarios, pues en definitiva sus usuarios no lo son de forma voluntaria. Al contrario: todos lo son de forma forzosa.

            Ese es el marco en el que debe situarse la labor educativa desarrollada en las prisiones españolas: cuando la familia y la escuela, concebidas como instancias socializadoras básicas, han fracasado, cuando el sujeto ha cruzado el límite de lo considerado socialmente admitido, interviene la prisión con una dificilísima tarea. Pues, en la actualidad, no solo se trata de hacer pagar por el delito cometido y de retener a ese sujeto durante un tiempo determinado para evitar que cometa nuevos delitos, tal como se entendía en etapas pretéritas de nuestra historia. La sociedad, es más, ha atribuido a la prisión, concretamente a los profesionales penitenciarios, la tarea casi imposible de reeducar al transgresor de, en muchos casos, determinadas y elementales normas de convivencia, con la finalidad última de reinsertarlo en el medio externo con capacidad de afrontar, como un ciudadano más, la vida en libertad.

            La prisión, por otra parte, no es una institución absolutamente cerrada y al margen del resto de la sociedad. Es más, la prisión es un termómetro de la sociedad. No es ajena a su situación general, a sus tendencias, problemas y valores dominantes. Es un reflejo de la sociedad misma, aunque exagerado por las limitaciones impuestas en la libertad de movimientos, el espacio y el tiempo de los reclusos.

Se pretende que su apertura a la sociedad sea gradual y que de alguna forma constituya —metaforicamente hablando— un barrio más de la ciudad. Pues quienes viven en ella disfrutan de derechos y deberes, pudiendo acceder a las diversas prestaciones y oportunidades sociales al igual que el resto de ciudadanos. Ello constituye, en la práctica actual, otro contrasentido, más cuando el actual Gobierno, en total continuidad con la política penitenciaria desarrollada por el PSOE de la mano de quien fuera Secretario de Estado de Asuntos Penitenciarios, Antonio Asunción, ha continuado construyendo macro-prisiones, concebidas como modelo. Estos centros penitenciarios, masificados y despersonalizados por definición y alejados de los grandes núcleos urbanos, simbolizan en su apartamiento físico otra forma de marginación social y, por tanto, de exclusión. Pese a ello, la voluntad de apertura a la sociedad y de implicación en la vida de la prisión de distintos agentes sociales, se materializa, entre otras formas, en la participación de diversas administraciones públicas (ayuntamientos, comunidades autónomas y organizaciones internacionales) y el voluntariado encuadrado en múltiples Organizaciones no Gubernamentales (ONGs en lo sucesivo) de variadas finalidades y actuaciones.

            Pese a todo, los profesionales penitenciarios, con esas limitaciones, buscan con mayor o menor acierto, un cambio interior del interno que le permita, con nuevos conocimientos, otras habilidades sociales y una nueva mentalidad, vivir en libertad. Y en esa labor educativa, enunciada en un sentido amplio, participan los profesionales penitenciarios especializados (psicólogos, juristas, educadores, trabajadores sociales), los mismos funcionarios de vigilancia que con su trato humano y sentido de la equidad tienen mucho que aportar, los maestros y monitores que imparten una instrucción específica, así como los voluntarios de diversas ONGs, buscando entre todos ellos la repersonalización del penado.

En definitiva: el esfuerzo reeducativo es una labor de conjunto de todos los agentes que actúan en el medio penitenciario, entre los que también encontramos a católicos.

            Pero, no seamos ingenuos. Otra especie de educación, por denominarlo de alguna manera y en un sentido muy amplio, también está presente en el medio penitenciario, y con indudable eficacia, a través sus estructuras informales: llámense mafias, grupos de internos dominantes, o como se quiera. Esta contra-educación proporciona un estilo de vida, unos valores, una posible fuente de ingresos, que conforman una auténtica contracultura delicuencial y una pertenencia, en definitiva. Esa contracultura, de la que forma parte la dependencia a diversas sustancias tóxicas, constituye un caballo de Troya que contrarresta, en muchos casos, los recursos resocializadores empleados, haciéndolos fracasar.

2. El Tratamiento Penitenciario.

            El actual sistema penitenciario español se apoya en dos columnas fundamentales.

El régimen es la primera de ellas, entendido como la satisfacción de las exigencias de seguridad, orden y disciplina que debe regir la vida en el interior de los establecimientos penitenciarios.

La segunda columna es el tratamiento, entendido como conjunto de actividades dirigidas a la consecución de la reeducación y reinserción social de los reclusos.

            Respecto a ambos principios rectores, debemos señalar la voluntariedad del tratamiento y la subordinación del régimen al tratamiento, según diseño legal.

            Por ello, encontramos la libertad humana como primer factor, del todo decisivo, en el éxito de la labor educativa en que se concreta el tratamiento, libertad que se decantará, en cada caso personal, por intentar cambiar o, al contrario, por cerrarse ante la posibilidad de un cambio positivo, persistiendo en los comportamientos antisociales y, en definitiva, en la pérdida de la propia humanidad.

            Dentro de las múltiples actividades y circunstancias  que pueden integrar el tratamiento, encontramos al conjunto de actuaciones formativas y laborales, educativas por tanto, que se imparten en los centros penitenciarios españoles. En primer, la enseñanza reglada, que desarrollaremos en otro apartado posterior de la ponencia. Encontramos, por otra parte, un conjunto variado de actividades culturales no regladas que conforman lo que se viene llamando, no sin polémica, como animación socio cultural penitenciaria. Aquí puede encajarse el amplio espectro de actividades de creación cultural (pintura, maquetismo, fotografía, etc.), difusión (bibliotecas, conferencias, actuaciones diversas), así como otras de formación y motivación (concursos, salidas culturales, informática, etc.)

No olvidemos las múltiples actividades deportivas desarrolladas en las prisiones, ya dirigidas a la competición, ya de carácter recreativo y de formación y motivación.

Ha cobrado especial importancia e incidencia en la vida ordinaria de las prisiones españolas, dada la especialización actual y las exigencias del mercado laboral, las enseñanzas teóricas y prácticas destinadas a  la formación profesional ocupacional, que ha sufrido una notable evolución en los últimos 3 años. Con anterioridad se buscaba la implantación de los Programas Generales del INEM. Hoy día, los responsables de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias y del Organismo Autónomo Trabajo y Prestaciones Penitenciarias, con plena competencia en las materias de educación, cultura y deportes, están replanteando esta enseñanza en otro sentido. Para ello, recurriendo a la financiación del Fondo Social Europeo y a la propia del citado Organismo Autónomo, esta nueva orientación se está concretando mediante la nueva estructuración de los cursos formativos, la introducción de módulos de orientación socio-laboral y programas dirigidos a la inserción laboral con especial atención al acompañamiento individualizado.

            Y dentro del terreno de la educación, por último, no podemos olvidar a los voluntarios y colaboradores que intervienen de múltiples maneras: en apoyo o pleno desempeño de muchas de las actividades formativas antes mencionadas y en programas específicos de cada una de las ONGs presentes.

3. Marco legal.

            En este apartado de la ponencia nos asomaremos a la normativa legal que, de forma directa, se refiere a estos aspectos de educación, instrucción y cultura a los que nos referíamos en el apartado anterior, lo que proporciona otra perspectiva de las pretensiones de la política penitenciaria actual.

            La Constitución española de 1975, en su artículo 25.2, determina que las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social. Establece, por otra parte, que los condenados a pena de prisión tendrán derecho, entre otros, al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad.

            La Ley Orgánica 1/79 de 26 de septiembre General Penitenciaria, en su Capítulo X, por lo que respecta a los conceptos de educación e instrucción, establece una serie de principios rectores concretos:

En cada establecimiento penitenciario existirá una escuela especialmente dirigida a analfabetos y jóvenes, así como una biblioteca provista de fondos suficientes.

Las enseñanzas impartidas se ajustarán a la legislación vigente en materia de educación y formación profesional.

Se fomentará el interés por el estudio, con el máximo de facilidades para el desarrollo de los cursos ya en el interior o a distancia.

Las actividades educativas, culturales y profesionales se organizarán según el sistema oficial, con la posibilidad de obtener los correspondientes títulos.

Los internos podrán comunicar con sus profesores.

El Real Decreto 190/96 de 9 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento Penitenciario actualmente en vigor, reserva el Capítulo III del Título V a la formación, cultura y deporte. Allí se establece:

El carácter prioritario de la formación impartida a analfabetos, jóvenes, extranjeros y personas con problemas específicos en el acceso a la educación.

La Administración Penitenciaria facilitará su acceso a la enseñanza reglada y no reglada.

Se establecerán convenios con instituciones públicas y privadas, con el objeto de que puedan cursarse los distintos niveles del sistema educativo.

Los internos con baja cualificación profesional podrán realizar cursos de capacitación, organizados conforme los planes existentes para los restantes ciudadanos en formación profesional, ocupacional y de inserción social y laboral.

La educación y formación destinada a los reclusos no han sido ajenas a las transformaciones sufridas en los sistemas educativos y de formación continuada de cada país, que han incorporado las tendencias generales impulsadas por organizaciones internacionales como la UNESCO, Fondo Social Europeo, etc. España no ha sido, en lo anterior, excepción.

La Ley Orgánica 1/90 de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), en su disposición Adicional Décima 3 contempla la integración de los profesores de Instituciones Penitenciarias en el Cuerpo de Maestros de Primaria, lo que se viene efectuando en estas fechas conforme las previsiones legales y reglamentarias. Ello, junto a la transferencia progresiva a las distintas Administraciones Autonómicas titulares de las competencias educativas en su ámbito territorial, supone encomendar buena parte de la actividad educativa a las Administraciones Educativas de las Comunidades Autónomas. Esto implica la tendencia hacia unos sistemas especializados y cualificados, cambiantes, integrados y en constante puesta al día de sus docentes. Esas exigencias desbordaban a la Administración Penitenciaria como única responsable de tan inmensa tarea, de ahí esos cambios en marcha.

            Por todo lo anterior, las tendencias actuales en el ámbito educativo, pueden resumirse en los siguientes principios operativos:

Incardinación de la educación reglada impartida en las prisiones españolas en la Educación Permanente de Adultos general.

Tratamiento unificado y global de los aspectos educativos y formativos.

Coordinación de la educación reglada y formación profesional ocupacional con los demás aspectos culturales y deportivos presentes en las prisiones.

Máximo empleo de las redes generales de recursos educativos, culturales y deportivos del exterior.

Todo ello se ha articulado en el Real Decreto de Integración del Cuerpo de Profesores de EGB de Instituciones Penitenciarias en el Cuerpo de Maestros, que establece también normas mínimas de funcionamiento de las unidades educativas de los Centros penitenciarios, como consecuencia lógica de la plena vigencia de la LOGSE. Este Decreto supone un deslinde de funciones entre las Administraciones Educativas y la Penitenciaria, lo que está provocando no pocas disfunciones, hoy día, que, esperamos, se subsanen progresivamente una vez el nuevo sistema termine de perfilarse y consolidarse.

4. Educación reglada.

            La enseñanza reglada impartida en los establecimientos penitenciarios españoles encaja dentro de la categoría de enseñanza de adultos. Su concepción, en el contexto actual, es de carácter integrador: enseñanzas regladas cuya finalidad última se concreta en la obtención de los mismos títulos que en la calle, conjuntado con la educación deportiva, el resto de la oferta cultural y, por último, una formación laboral con las miras puestas en la inserción social. En ese sentido, tratamiento, educación y animación socio cultural, son conceptos de recíproca porosidad.

            Por lo que respecta a la enseñanza reglada, su primera norma reguladora, ya lo hemos visto, es la LOGSE, que contempla de forma expresa tanto a la educación permanente de adultos como la específicamente penitenciaria, buscando su homologación con la impartida en el exterior.

            Esta educación reglada está planificada en tres niveles equivalentes a las antiguas EPA 1; EPA 2 y EPA 3: alfabetización, consolidación de conocimientos básicos y secundaria de adultos.

            Los niveles de Certificado y Graduado, volviendo a la educación de adultos, se imparten tanto de forma presencial como a distancia.

            Pero no olvidemos la presencia de niños que acompañan a sus madres, durante los primeros años de su vida, en algunos centros penitenciarios, por lo que también se contempla la acción educativa prevista para estas edades.

            Otra necesidad impuesta por las nuevas realidades que vive la sociedad española, implicando nuevas adaptaciones, es la progresiva presencia de internos extranjeros, muchos de los cuales desconocen el castellano, por lo que se viene implantando en la mayoría de centros penitenciarios la alfabetización en castellano.

            También se facilita el acceso, seguimiento y control a los estudios impartidas por las diversas Escuelas de Idiomas.

            El bachillerato y COU a distancia también puede estudiarse, con presencia esporádica, según programas, de tutores, tanto de la Administración, como de personal voluntario de ONGs.

            Igualmente, pueden seguirse estudios superiores de la UNED, incluso con tutores, y de la Universidad del País Vasco.

5. Animación sociocultural penitenciaria.

La Animación Sociocultural Penitenciaria (ASCP, en lo sucesivo), según la definición de Enrique Arnanz en Cultura y prisión. Una experiencia y un proyecto de acción sociocultural penitenciaria (Editorial Popular, Madrid 1988), se describe de la siguiente forma:

«Es una parte integrante de un modelo de acción educativa propio y adecuado al medio penitenciario que consiste en un determinado método de intervención cultural y solamente es posible si se entiende que sus acciones y programas forman parte del tratamiento penitenciario, que corresponde a todo el colectivo profesional y que implica a la comunidad local donde se halle el establecimiento penitenciario».

            Inicialmente, la ASCP era un conjunto de actividades dispersas, sin coordinación ni finalidad a medio o largo plazo, cuyo objeto era ocupar el máximo posible tiempo libre de los internos, buscando simultáneamente una apertura de la prisión a la sociedad.

            A partir de esos presupuestos, no pocos agentes del medio penitenciario actuaron con una orientación utópica, lindando la contestación anti-prisión.

            En la actualidad, la ASCP, de forma más realista, busca activar las potencialidades del interno, para afrontar los problemas concretos que le han llevado a esta situación. En ese sentido, no solo se dirige a las personas procedentes de medios marginales, sino también a otras de procedencia social o cultural más elevada. No se opone a la enseñanza reglada, pero puede integrarla e integrarse en una programación más amplia y ambiciosa.

            De alguna manera, la ASCP se solapa con el concepto y las pretensiones del tratamiento penitenciario, pues en todo caso se pretende hacer del recluso una persona preparada para afrontar el futuro con autonomía. No se trata, pues, de trabajar desde unos presupuestos contraculturales, sino desde una perspectiva realista e integradora. La conjunción de ambos conceptos (ASCP y tratamiento) implica que la formación reglada debe perder la tendencia a la neutralidad en la instrucción y buscar, al igual que los otros agentes culturales y educativos presentes en el medio penitenciario, la transformación de la persona. Y todo ello, siempre, desde una postura realista que asuma la realidad concreta de cada interno. No puede ignorarse un pasado y un presente condicionado por la droga, por ejemplo. Al contrario, deberá partir de ello para diseñar un futuro alternativo.

Con todo ello, se intentará que el interno tome conciencia de sí mismo, de la posibilidad de cambio y de su posible crecimiento humano, lo que redundará en su beneficio y en el de su familia.

            La prisión es una institución cerrada y total. La vida está rígidamente organizada, dirigida, lo que puede llegar a producir, incluso, una cierta desorientación espacial y temporal. Por una parte está la organización formal–institucional de la prisión. Por otra parte, funcionan los escapismos, las mafias, la construcción individual del propio espacio y la adaptación a ambos sistemas.

            Movilizar al individuo, para que pase de una actitud de supervivencia, lógica tentación en este contexto, a otra de crecimiento, pese a los límites del medio, es el reto de la ASCP y del conjunto del tratamiento. El primer paso debe darse buscando organizar el tiempo de cada uno, entendido como tiempo organizado = tiempo de libertad. Se busca un nuevo estilo de vida en aras de un cambio individual y de grupo.

            Respecto a todo lo anterior, el art. 131 del Reglamento Penitenciario de 1996 contempla  de alguna manera a la ASCP, al acordar que se programarán actividades culturales, deportivas y de apoyo para conseguir el desarrollo integral de los individuos, pudiendo proponer los mismos internos actividades concretas, por lo que la Administración promoverá la máxima participación de los mismos. El citado artículo establece que en estas actividades participarán los internos, los profesionales penitenciarios y los colaboradores sociales del exterior.

6. Formación profesional ocupacional.

            En la educación, que se pretende sea global, impartida en el medio penitenciario, la formación profesional ocupacional es elemento fundamental.

Con ella se pretende capacitar a la persona para que adquiera los conocimientos y destrezas de las que carecía o para que, en su caso, profundice en los mismos. Su objetivo siempre será su intentar su integración futura en el mercado laboral.

            Pero pierde su sentido si sólo constituye una forma de ocupar el tiempo libre, de matar las horas. Para ello, es fundamental la actuación integrada de todos los agentes que intervienen en el medio penitenciario, buscando un clima positivo que favorezca la voluntad de cambio y superación.

            Es el Organismo Autónomo Trabajo y Prestaciones Penitenciarias (OATPP, en lo sucesivo) la entidad que canaliza los diversos recursos destinados a los Centros penitenciarios, o captados para tal finalidad, de los distintos agentes responsables de la formación profesional: INEM, Comunidad Autónomas y Fondo Social Europeo.

            Pero dadas las características del medio, se impone la especialización, así como la oferta de unos medios formativos específicos, en función de las características de los internos. Ello implica una programación propia, no bastando la simple adaptación de los programas generales del exterior. No hay que olvidar la presencia de jóvenes y mujeres en los centros penitenciarios, lo que exige también programas específicos.

            Por todo ello, en la actualidad la formación profesional ocupacional en el medio penitenciario se orienta en una triple dirección: la formación teórica y práctica, la orientación y el apoyo y seguimiento en la inserción social y laboral. Lo anterior se concreta en el desarrollo de los tradicionales cursos formativos, algunos módulos profesionales de mayor duración temporal y número de horas y determinados programas de inserción y acompañamiento individualizado.

7. Voluntariado.

            Los objetivos encomendados legalmente a las instituciones penitenciarias sólo son posibles, de forma plena, con la participación del voluntariado a través de las ONGs.

            La Ley 6/96 de 15 de enero que regula el marco jurídico del voluntariado, ha contribuido a clarificar, encuadrar y coordinar las actuaciones dispersas de las ONGs.

            Por otra parte, el Plan Estatal de Voluntariado, de diciembre de 1.996, agrupa las labores del mismo en los objetivos de sensibilización, promoción, apoyo y coordinación.

            El Consejo Estatal de Organizaciones no Gubernamentales fue creado en diciembre de 1999.

            Por último, se ha constituido el Consejo de Políticas de Intervención de ONGs en el sector penitenciario, cuyo objetivo es la colaboración de la Administración Penitenciaria y dichas ONGs.

            Ya en el artículo 62 del Reglamento Penitenciario de 1996 se establecía el marco general de participación y colaboración de estas organizaciones, sin perjuicio de otras múltiples referencias a políticas específicas.

            En la actualidad son 132 las ONGs que trabajan en el medio penitenciario, desarrollando un total de 480 programas de los que son de carácter expresamente educativo un total de 55, 137 de inserción laboral, 65 de integración social, etc.

            Durante todos estos años en que las ONGs vienen trabajando en las prisiones españolas, sus actuaciones han evolucionado, ganando peso los programas de inserción laboral, perdiendo el carácter ingenuo de muchas de sus actuaciones y pretensiones.

            Su financiación la obtienen de distintas líneas de las Administraciones Públicas, en particular, de la convocatoria anual de subvenciones del 0’5% del IRPF.

            También a través del Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias, por lo tanto, de la propia Administración Penitenciaria, mediante convocatorias anuales de subvenciones Así se ha intentado orientar la participación de las ONGs en función de objetivos prioritarios según las necesidades detectadas por la Administración.

Otra novedad en este campo constituye el que la Administración Penitenciaria viene desarrollando desde hace dos años, otro tipo de colaboración con algunas ONGs especializadas en el ámbito penitenciario, concebidas en este caso como empresas de servicios con el objetivo de realizar, previo concurso, programas de formación, orientación o acompañamiento para la inserción laboral de los reclusos, a los que de alguna manera hacíamos referencia en el apartado correspondiente a la formación profesional ocupacional. Estos programas han sido financiados con aportaciones procedentes del Fondo Social Europeo.

            Algunas de las ONGs, presentes en el medio penitenciario, son católicas: Proyecto Hombre, Cáritas, Secretariado Gitano, Horizontes Abiertos, etc. Y también encontramos católicos en otras ONGs no confesionales.

8. La presencia en las prisiones de un sujeto cristiano.

            Entre los profesionales penitenciarios existe una cierta presencia de católicos que trabajan de forma aislada, conforme a su criterio individual, en muchos casos conformado por una experiencia personal o comunitaria de fe.

También encontramos a católicos en ONGs no católicas, caso de Cruz Roja y otras, que trabajan en las prisiones españolas. Ya hemos mencionado, anteriormente, la presencia de ONGs de específica orientación católica que agrupan a 2.847 voluntarios pertenecientes a un total de 112 comunidades religiosas, 52 movimientos apostólicos y 74 Cáritas (parroquiales o diocesanas).

            No olvidemos, por otra parte, la existencia de capellanes católicos en todos los centros penitenciarios (136 sacerdotes), que desarrollan una labor evangelizadora y catequética, en ocasiones apoyados por alguna de las asociaciones de voluntariado católico mencionadas en el párrafo anterior, que le auxilian en esas labores espirituales y litúrgicas y realizando otras funciones que lindan ya con el campo específico de las ONGs antes mencionado: gestión de recursos, acompañamiento, intermediación, etc.

            Pero con todo, la presencia católica, aunque se intenta coordinar e impulsar desde la Pastoral Penitenciaria (encuadrada a su vez en las estructuras diocesanas, siendo 45 las diócesis españolas que tienen el correspondiente secretariado o delegación), carece aparentemente de vigor y atractivo en líneas generales. Es espectacular la observancia del ramadán en algunas prisiones andaluzas. Conmueven y sorprenden algunas conversiones producidas en el seno de ONGs de confesión evangélica (REMAR, RETO, etc.)

Los católicos actuamos, en general, con complejos, intentando pasar desapercibidos y ocultando de alguna manera nuestra fe.

            La razón última del actuar cristiano es Cristo. Cristo en una prisión, al igual que en el resto de la sociedad, se hace presente mediante una compañía humana concreta, en unos rostros reconocibles que un día llegarán a ser amigos, si Él quiere.

            Cuando esa presencia humana vive en una comunidad concreta y reconocible que desarrolla una vida propia, se vuelve atractiva, llega a humanizar a personas que entablan relación con la misma, constituyendo oportunidad evangelizadora y de conversión.

            Para un profesional penitenciario, para un voluntario católico, el interno con el que se contrasta cara a cara, requiere respeto a su intimidad, conciencia de su libertad, ser libre de las pretensiones que pueden crearse ante su futuro. En cualquier caso, un ejercicio de sentido común. Además, cada encuentro, es ocasión para descubrir de nuevo las exigencias y preguntas que nos unen y, a partir de ello, la verificación de la propuesta cristiana.

La educación en la libertad, entendida como riesgo, puede ser ocasión de encuentro con la verdad, una oportunidad que puede estar presente en las prisiones.

El encuentro entre los cristianos que, de una u otra forma, participamos en el medio penitenciario, con el interno, sólo es posible si es real, si se trata de una relación entre iguales, en el sentido de vivir todos el común límite humano con la tensión hacia la realización de la propia humanidad.

Para volver a ser hombres no sirven sólo las leyes del Estado, de las que los reclusos conocen sobre todo, su lado de hipocresía y violencia. Se trata, en definitiva, de sustituir una pertenencia por otra, lo que puede facilitar cambiar de deseos.

Y para llenar de contenido a la palabra realismo, tantas veces mencionada en este texto, es necesario hablar de pecado original y caridad.

La pérdida de la conciencia de pecadores traslada el problema del mal a los demás, lo que desemboca en un fariseísmo. Además, sin esa conciencia de pecado, uno ya no sabe quién es él y, por lo tanto, ya no sabe quiénes son los demás.

El pecado original explica que, pese a un diagnóstico preciso, un programa concreto bien atado, y otros elementos que pretenden asegurar como inevitable el futuro de la vida y las decisiones de un interno, pueda llegar a fracasar en las expectativas creadas a los penitenciarios que trabajan en su caso. Esta conciencia realista proporciona al católico un juicio cultural que tiene en cuenta la libertad de la persona, factor que la práctica concreta de muchas Ciencias Humanas pretende, de alguna manera, anular. El cristiano tiene la experiencia concreta y la esperanza de que, en el ejercicio de la libertad humana, no es realista depositar su consistencia en las propias fuerzas, sino en OTRO que actúa de forma misteriosa.

            La educación como medio de humanización y de desarrollo integral de la personalidad, teniendo a la libertad como tensión. Y, para el católico, la mayor posibilidad de desarrollo integral, de humanidad, tiene un rostro, Cristo, y un lugar, la Iglesia. Por ello, la educación en la libertad no la concibe como una mera capacidad de elección, sino como adhesión a la verdad.

Aquí entendemos la educación como un riesgo, constituyendo la propia persona que educa una propuesta de libertad a través de un encuentro personal.

Octubre de 2000.

BIBLIOGRAFIA

-             Mayor Oreja, Jaime y otros, Revista de Estudios Penitenciarias Extra 1(Ministerio del Interior - Secretaría General Técnica, Madrid 1999).
-             Legislación Penitenciaria (Dirección General de Instituciones Penitenciarias, Madrid 1996).
-             Manual de ejecución penitenciaria. Defenderse en la cárcel (Cáritas, Madrid 1999).
-             Compadre Díez, Agustín, Trabajo con grupos (Dirección General de Instituciones Penitenciarias, Madrid 1995).
-             Informe General 1998 (Dirección General de Instituciones Penitenciarias, Madrid 2000).
-             Ferrante, Mariella – Leonardi, Anna, «El sexto sector»: Revista internacional de Comunión y Liberación, Huellas  Nº. 2. (2000).
-             Valente, Gianni, «¿Hijos de un Dios menor?»: Revista 30 días en la Iglesia y en el mundo, 6/7 (2000) 40-43.
-             Giussani, Luigi, Educar es un riesgo (Ediciones Encuentro, Madrid 1999).

 

Una película anticomunista en Hollywood: La vida prometida (este – oeste).

     Una película, de contenido anticomunista, ha sido la principal rival del ganador al Oscar a la mejor producción en habla no inglesa, “Todo sobre mi madre”. Pero su argumento también esconde mercancía averiada.

 

Candidata al Oscar.
La española “Todo sobre mi madre”, y la franco-ruso-hispano-búlgara “La vida prometida”, han sido las dos candidatas mas firmes al Oscar a la mejor producción de habla no inglesa en esta última gala de la Academia de Hollywood, celebrada el pasado día 26 de marzo de 2.000.
Finalmente, se lo ha llevado la película de nuestro Pedro Almodóvar.
“La vida prometida (este – oeste)”, de 110 minutos de duración, dirigida por el francés Régis Wargnier, quien obtuvo un Oscar por su película “Indochina” en 1.993, es una clara denuncia al totalitarismo comunista. Por otra parte, algunos medios de comunicación la han calificado de “revisionista”, en una demagógica maniobra para equipararla al revisionismo neonazi que niega el Holocausto. Pero hoy día, pese a las reticencias de la izquierda en general y de los comunistas en particular, histórica y científicamente es indiscutible que el comunismo ha constituido uno de los mayores fraudes criminales de la historia de la humanidad.

 

El argumento y los personajes.
Veamos el argumento de la película.
En 1.946, a requerimiento de Stalin, un grupo de emigrantes rusos, de los que forman parte el médico radicado en Francia Alexei (Oleg Menshikov), su mujer de nacionalidad francesa Marie (Sandrine Bonnaire) y su hijo Sergio, regresan a la URSS para contribuir a la reconstrucción del país, devastado tras la segunda guerra mundial. Su recepción es ya sintomática de lo que encontrarán. Así, el resto de los emigrantes es ejecutado o encarcelado. Y la propia Marie sufre un brutal interrogatorio, pues “el 90% de los esposos extranjeros de ciudadanos rusos son espías del imperialismo”, según las palabras del agente del KGB que intenta “desenmascarar” a una confundida, aterrorizada y desconcertada Marie.
A los 15 minutos exactos de la película, Marie, como el espectador, es consciente del inmenso fraude que representa la URSS, proponiéndose regresar a Francia como sea, lo que se presenta como una difícil empresa  pues, ya de entrada, su pasaporte francés ha sido destruido.
Alexei, como médico, irá ascendiendo lentamente en las estructuras sindicales rusas de la mano de la directora de la fábrica en la que trabaja. Pero las desavenencias con su esposa, le llevarán a los brazos de la “jefe de la casa”, Olga, una mujer que por sobrevivir será capaz de cualquier cosa, y que ocupa la habitación situada al otro lado del pasillo. Ese pasillo simbolizará la división entre las ansias de libertad de occidente, encarnados en Marie, y el conformismo ruso.
Marie inicia amistad con una anciana rusa residente en la misma casa, pero el canto común de viejas canciones en francés le valdrá a la anciana una denuncia anónima que le acarreará la detención y la muerte. Su nieto, Sacha, será testigo de la detención, que en el momento de producirse se desarrolla en una escena brutal. Atenazado por uno de los agentes, revolviéndose ante tan arbitraria situación, el agente que lo tiene momentáneamente aprisionado le pregunta si es miembro de las juventudes comunistas. Ante su respuesta positiva le dirá: “¡Compórtate!”. La ideología por encima de los más elementales sentimientos humanos.
En buena lógica, Sacha y Marie trabarán complicidad en búsqueda de la libertad, que intentará el primero por vía de la salida al extranjero en su condición de nadador de élite; llevándoles tal conjunción a una ambigua situación amorosa, que precipitará a Marie en la contradicción conyugal y que será el revulsivo para una reconciliación posterior del matrimonio.
La presencia en Rusia de la actriz francesa Gabriela, con motivo de una representación teatral, (la tan inexpresiva como bella Catherine Deneuve), constituirá una nueva vía de esperanza en la dificilísima huida a occidente.
Pero aquí se desarrolla en la película uno de los elementos más discutibles del argumento.
Gabriela es definida como “amiga de la paz y del proletariado”. De ahí su presencia en la URSS. No dudamos que la película se base en hechos reales, pero es del todo discutible que la denuncia de tales situaciones venga de mano de la izquierda. Al contrario, históricamente es falsa tal pretensión. La izquierda francesa en general y los comunistas en particular fueron cómplices complacientes del régimen comunista ruso (en el 30º congreso del PCF, celebrado a finales de marzo, por primera vez no se ha invitado a sus camaradas rusos).
Es más. Durante muchos años, cualquier crítica al comunismo era objeto de airadas campañas izquierdistas, tildando de sospechoso de fascismo a quien se atreviera a realizar tales planteamientos críticos. Buena parte de la intelectualidad europea, francesa en particular, incurrió en tal responsabilidad colectiva, consistente en la complicidad material e intelectual con un régimen inhumano, todo ello en aras de la ideología comunista.
Que simbolicen en Gabriela la denuncia del estalinismo, no lava la culpa y la responsabilidad de las izquierdas europeas ante tal coyuntura histórica. Al contrario. Evidencia su responsabilidad política e intelectual.
Quien lavará su culpa, en la película, será Alexei. Consciente del trágico error que le ha llevado a su familia a una situación dramática, gracias a la fuerza redentora del amor que siente por ellos, se servirá, de forma callada y en secreto, de la vía abierta por Gabriela, para idear una huida de su esposa e hijo. Pero al ser ciudadano soviético, no podrá escapar de las consecuencias derivadas de una acción así, por lo que pagará, con 30 años de reclusión como médico en un campo de trabajo en la isla de Sajalín, ese pecado cometido contra el partido y el estado soviético.
Otro momento importante de la película lo constituye la liberación de Marie del campo de trabajo a la muerte de Stalin. Con el fondo de un discurso de Nikita Kruschev, Marie reconoce, ante un hijo estupefacto y su marido, ser culpable de facilitar la huida de Sacha, reafirmando su libertad interior, pues la de movimientos ya la tiene aparentemente perdida.

 

Realismo.
La película es realista y clara. Así, refleja muy bien, mediante situaciones concretas y sencillas, cómo la ideología lo abarca todo y cómo el estado totalitario todo lo alcanza, eliminando la intimidad, determinado por completo las decisiones personales y familiares. En particular, hasta el sentido religioso es ahogado de forma consciente. Pero pese a ello, algunas relaciones personales surgirán como islas de humanidad en medio del inmenso campo de concentración en que se desarrolla la vida de los protagonistas.
Concluiremos señalando que la película es muy interesante de forma global, pese a la carencia antes indicada. Su banda musical es magnífica. La interpretación de los actores es excelente y la fotografía acompaña las virtudes descritas.

 

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 31, marzo 2000

“American History X”

            Esta película, ya disponible en vídeo, muestra un análisis interesante de la violencia neonazi y racista en EE.UU., desde una aproximación atípica. Aunque para un cristiano las respuestas de la película resultan insuficientes, la dinámica descrita en la misma es la experimentada por un cristiano: el encuentro personal.

 


Introducción.
            Ya se encuentra disponible en vídeo una película de notable interés.
            “American History X”, dirigida por Tony Kaye, es un crudo relato, de 115 minutos de duración, cuya excusa es la violencia neonazi en los Estados Unidos de América.
            Los protagonistas son los dos jóvenes hermanos Vinyard, atractivos, inteligentes y, el mayor de ellos, dotado con un notable carisma. En ese sentido, la película es atípica y escapa de los tópicos al uso. Así, los restantes tipo humanos del grupo neonazi no les acompañan en esas características:  Cameron es un dirigente manipulador y cobarde; Seth, un obeso gritón descerebrado de “gatillo fácil”. Ambos hermanos no son presentados como seres deleznables y sin rostro, sino como personas con una identidad propia y una historia, todo ello desde una óptica de cierta simpatía.
            La película es dramática, nada sentimental, de una violencia brutal. Incluso la escena de sexo previa al tremendo asesinato, momento central de la película, rezuma una instintividad casi animal; expresión todo ello de la irracionalidad en la que vive el protagonista. Y realmente constituye un análisis de cierta entidad que pretende explicar la aparición de grupos violentos neonazis o partidarios de la llamada “supremacía blanca” en EE.UU. Tal análisis no es todo lo profundo que pudiera ser: unos jóvenes frustrados e inseguros ante el futuro, en palabras del Director del Instituto, que se unen (“no seas un punky, forma parte de algo”, dirá Danny en un momento de la película). Pero pese a ello, la película no cae en fáciles soluciones de guión y “políticamente correctas”. El asesinato final del menor de los hermanos, Danny (encarnado por el actor Edward Furlong), por parte de un adolescente negro, desde una óptica de la ideología dominante, podría haberse solucionado con idéntico final dramático, pero, por ejemplo, de la mano de sus antiguos camaradas. Hay, por tanto, un notable esfuerzo de honradez.

 

La película.
            El hilo conductor de la narración cinematográfica es el relato introspectivo que elabora el propio Danny (“cuando me miran, ven a mi hermano”) sobre el impacto en su vida, y en la del resto de su familia de los sucesos que protagonizó su hermano mayor Derek, encarcelado tres años antes por el asesinato de dos jóvenes negros que le intentan robar una camioneta (a quien da vida un polifacético Edward Norton). Bob, el Director del Instituto que también fue profesor de Derek, encarga a Danny que redacte como trabajo escolar su autobiografía, que redactará a lo largo de un único día en que también es excarcelado Derek. Con los recuerdos que brotan en la redacción del texto y la vivencia de ese primer día con su familia y en libertad por Derek, se entrelaza toda la película.
El padre de ambos, bombero, fue asesinado por un negro. Ese hecho determinante, es asumido e interpretado desde una perspectiva ideológica racista por Derek, lo que le lleva a vincularse a un grupo “skin” local de ideología neonazi. Allí destaca por su carisma y audacia (reta a un grupo de negros, en un partido de baloncesto, a que quien gane se quedará con el campo de juego, quedando excluido de acceder al mismo el perdedor; y ganará.) La hermana, Davina, es el prototipo de “liberal” norteamericana cuyo discurso es el de los derechos civiles y demás valores “políticamente correctos”, pero con una perspectiva realista del camino destructivo que han emprendido ambos. Su madre inicia una relación sentimental con otro profesor de ambos, Murray, un apocado judío quien al conocer los juicios políticos de ambos hermanos y tras sufrir la agresividad de Derek en el curso de una cena familiar en la que se confrontan dialectícamente ambas posturas llegando a la violencia física, los da por perdidos.
            Tras el asesinato de los dos jóvenes negros de una forma brutal, Derek es detenido por la policía, momento en el que dirige a su hermano una mirada demoníaca de una expresividad desconcertante.
Su experiencia en prisión le cambiará. Se adhiere inicialmente al grupo neonazi de la misma. Ese grupo carece, realmente, de ideología (“ninguno de ellos creía en nada”), “trapicheando” droga con hispanos, y siendo la arbitrariedad su única norma de conducta. Frente a ello se inicia el desencanto y el choque con el resto del grupo, por considerarlos desviados de su causa común (“la hierba es para los negros, ten respeto”). Se aparta del grupo, iniciando una amistad con el joven negro con el que comparte muchas horas de trabajo en la lavandería del Centro (en sus propias e irónicas palabras, “el tipo más peligroso de la cárcel, controlo los calzoncillos”) y a quien negaba la palabra en su inicio, por convicción ideológica, pese a la alegre cháchara del mismo. Es violado colectivamente por los neonazis como represalia a su exclusión del grupo y ello le aparta definitivamente del mismo. En ese momento, providencialmente, Bob acude a  verle. Ese encuentro, inesperado e inimaginable, le transforma y,  meses después, le posibilitará vía un programa policial de prevención de la violencia callejera, en particular de las bandas racistas, obtener la libertad condicional de forma anticipada.
Cuando sale a la calle, está transformado (simbólicamente, ha dejado crecer su cabello). Asume el papel del padre ausente, buscando la unidad, que él mismo rompió, del núcleo familiar. Intenta apartar a su hermano del grupo neonazi y corta vínculos con el mismo, empezando por su novia (que da vida la “joven y bruja” actriz Fairuza Balk) que no comprende tal cambio y al que acusará de “ser un negro”.
            En el ejercicio de introspección que realizan ambos hermanos, tras la huida de la celebración neonazi organizada con motivo de su excarcelación, Derek le expone toda su historia de sufrimiento en prisión y lo que allí ha encontrado.
Posteriormente, mientras finaliza su relato ante la pantalla del ordenador, comprenderá Danny que las semillas del racismo ya estaban presentes en la educación de su padre, quien compartía algunos prejuicios racistas muy elementales.
            Finalmente, la violencia ciega en la que se desenvuelve la vida de muchas pandillas, con cierto fondo racista, se cobra la vida del hermano menor, en un momento en que la familia Vinyard parecía volver a la normalidad.
            Todos los personajes de la película escapan de la clásica dicotomía de “buenos” y “malos”; desarrollando evidentes contradicciones.
            La figura más consistente es Bob, el Director de Instituto que en su juventud formó parte de una banda urbana de negros (“descerebrados como tu”, le dice a Danny en una entrevista) y que sufrió la cárcel. Es realista (“si te vas del Instituto, tu retórica y tu propaganda no te salvarán ahí fuera”), creyente (“la rabia ciega el cerebro que Dios te ha dado”), libre de prejuicios y pondrá los medios para intentar apartarles del camino elegido. La madre sufre en primera persona, y por la repercusión de los sucesos en los demás miembros de su familia, la violencia desencadenada por Derek, pero pese a ello luchará por su hijo encarcelado desesperadamente (“¿te crees que eres el único que cumple condena?”)
            El compañero negro del trabajo penitenciario es, ante todo, un tipo realista, que jugará un papel de auténtico “ángel de la guarda”. Condenado a 6 años de prisión, pues  tras el robo de un televisor de una tienda, es acusado de asalto a la policía, ya que al ser detenido, se le cayó el televisor en el pie de uno de los agentes. En ese contexto, rodeado de criminales peligrosísimos, está avergonzado por la escasa entidad de su delito y, también por autodefensa, lo oculta. Llega a apreciar a su mudo compañero de faena a quien gana con su humor y al que protegerá de palabra (“en el trullo el negro eres tú, no yo”) y de hecho, pues gracias a su mediación, Derek cuando queda aislado de todo grupo en el interior de la prisión, no sufre la previsible violencia de las bandas de negros. El propio Derek es consciente de que gratuitamente, y de forma inmerecida, por la amistad nada sentimental de su inesperado compañero de prisión, salva la vida.

 

Reflexiones.
            El cartel anunciador del film contiene un texto moralizante: “si sigues el camino del odio, tarde o temprano pagarás su precio”. Y esa parece ser la enseñanza final de la película, pero creemos que la misma va mas allá.
            Nada de lo que Derek ha hecho le ha permitido sentirse mejor. Ha arruinado su vida y ha arrastrado a su familia en ello. Pero dos encuentros personales, gratuitos e inesperados le permitirán afrontar la vida con nuevas perspectivas: Bob y su compañero negro de encierro.
Para un cristiano, la respuesta de la película queda corta. A una ideología voluntarista como es el nazismo, difícilmente sacia otra ideología, aunque sea la predominante (liberal y “políticamente correcta”). Pero la dinámica del cambio a partir del encuentro personal con una realidad concreta, está bien recogida en la película. El cristiano es consciente de que el encuentro salvador se produce con Cristo y por ello, desde esta perspectiva, la película sabe a poco.
            Hay que destacar en el film, en cualquier caso, unos elementos muy positivos: un análisis no superficial de la violencia suburbana, la posibilidad de transformación en aras de unos ideales nobles y que instrumenta a través de encuentros personales concretos y no a través de pura abstracción.
            Otros aspectos fílmicos refuerzan la consistencia de la película: imágenes en blanco y negro para las escenas retrospectivas (la mitad de todo el film), audaces movimientos de la cámara, la magnífica interpretación de sus actores, una banda musical sugestiva y un ritmo muy logrado.
            Una película para ver y reflexionar.

 


 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 30, febrero 2000

La Rioja: Tierra abierta. Juan de Palafox.

            Una propuesta cultural para este verano: La exposición “La Rioja. Tierra abierta”. Tras visitarla se impone una conclusión: La Iglesia católica, Madre de La Rioja.

 

Introducción.
            Con ocasión de los 50 años de Caja Rioja se ha organizado, en Calahorra, una magnífica exposición panorámica de la historia de La Rioja.
            Abierta hasta el día 30 de septiembre, gran parte de los sectores vivos de esta comunidad del Ebro han colaborado en su organización, en particular la Diócesis de Calahorra, La Calzada y Logroño, sin cuya aportación no habría sido posible esta muestra. Además, el lugar elegido para la exposición es la propia Catedral de Calahorra, extraordinario marco que, pese a lo inusual de la situación, respeta su sentido sacro, mediante una magnífica infraestructura, revalorizando de alguna manera la presencia cristiana en esta tierra.

 

La exposición.
            Está organizada en 8 espacios físicos bien delimitados con una clara orientación pedagógica. El primero es “Origen y Prehistoria”, que arrancando de los orígenes de la tierra y de su formación, habla del inicio de la vida y de las primeras presencias humanas en La Rioja, dedicando especial importancia a los pobladores celtibéricos.  La segunda sección se denomina “La aportación de Roma”, con particular atención a los calagurritanos Quintiliano y Aurelio Prudencio (primer poeta cristiano latino). “Los Santos y la Lengua” es el título de la siguiente sección, con la llegada del cristianismo a estas tierras del Ebro, los visigodos, la efímera presencia musulmana, los judíos y, por último, las primeras palabras escritas conocidas en castellano y euskera. En esta sección despierta la curiosidad, especialmente, la magnífica reproducción de una de las cuevas de Nalda, importante refugio de eremitas. “La Edad Media”, cuarta sección, dedica sus espacios a la reconquista cristiana y constitución de los primeros reinos cristianos, el románico, el arte mozárabe y el gótico. “Del Renacimiento al Barroco” constituye la quinta sección, proporcionando el Barroco la Edad de Oro de la escultura riojana. “La Apertura” forma la sexta sección, referida a la recepción de las corrientes técnicas y científicas que llegaron de Europa (con especial atención a “La Ilustración”, al papel jugado por la Real Sociedad Económica de la Rioja Castellana y al Marqués de la Ensenada). La 7ª sección, “Hombres y Máquinas”, es dedicada al siglo XIX: la constitución en 1.833 de la provincia de Logroño, el general Espartero, la pintura realista, la evolución experimentada en las formas de hacer vino. La última, y octava sección, se denomina “La vida misma”, buscando una panorámica global de la realidad actual riojana.

 

 

Una catequesis actual.
La exposición, en sus diversas vitrinas y espacios, es ilustrada con varias citas textuales de autores célebres, en un intento de introducción a la realidad que pretende comunicarse. En particulares, varias de ellas han sido propuestas con verdadero espíritu catequético y una indudable sensibilidad cristiana. Tales frases no figuran ni en el catálogo general ni en el abreviado y, por ello, las más significativas, desde nuestro punto de vista, las transcribimos aquí.
            En la reproducción de las pinturas románicas de San Esteban de Viguera, se recoge la siguiente frase: “Las pinturas son los libros de los laicos” (San Alberto Magno).
            En la vitrina que agrupa varias cruces procesionales se inscribe: “No anteponer nunca nada a Jesucristo” (San Benito).
            Junto a varias pinturas religiosas góticas se reproduce la frase de Gonzalo de Berceo según la cual “Estos son los tesoros que nunca envejecen”.
            Para situarnos ante el Cristo de Nalda, han elegido: “Dios es tal que todo lo que Él hizo, comparado con Él, es como si no existiera” (San Agustín).
            En otro espacio de la muestra, de la Epístola 114, de San Jerónimo se extrae: “… Y los sagrados cálices y los santos paños y lo demás que se refiere al culto de la Pasión del Señor… por el contacto con el Cuerpo y la Sangre del Señor hay que venerarlos con el mismo respeto que su Cuerpo y su Sangre”.
            Junto a varias tallas magníficas de la Virgen María, se reproduce una frase de San Alfonso María Ligorio que dice “María es puerto de los que naufragan, consuelo del mundo, rescate de los cautivos, alegría de los enfermos”.
            Y al referirse a varias imágenes de Santos, se reproduce esta perla magnífica: “Cada uno de los Santos es una obra maestra de la gracia del Espíritu Santo” (Juan XXIII).
            Otras frases introducen otros aspectos de la exposición, con un sentido muy distinto correspondiente al espíritu ilustrado y liberal del momento. Por ejemplo: “El progreso es la realización de las utopías” (Wilde), “Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas” (Larra), “La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer” (Brecht).
           
Algunas consideraciones.
            El catálogo en venta es bastante interesante. Su precio de 2.000 pesetas se amortiza, pues recoge fielmente los contenidos de la exposición y aporta un CD Rom con todo el soporte científico de la misma (más de 800 páginas).
            Tras la visita a la exposición pudiera deducirse que, en la configuración de La Rioja, han confluido dos almas antitéticas: La católica y la Ilustrada. Pero habría que considerar que, más bien, la segunda no puede entenderse sin la primera. Prueba concreta de ello es el caso del padre Saracha quien, al impulso de los “nuevos aires”, organizó una extraordinaria botica en el Monasterio de Santo Domingo de Silos.
            Es incuestionable que La Rioja actual no tiene mas remedio que remitirse, en la búsqueda de una referencia territorial e histórica concreta, a la Diócesis de Calahorra, que se extendió, en su día, desde Bilbao hasta Soria, desde zonas de Navarra hasta Burgos, siendo una de las más extensas de España.
            La segunda “alma” que la exposición reivindica, de alguna manera, como germen de La Rioja actual es la mencionada Real Sociedad Económica, que acogió una larga lista de ilustrados que contribuyeron, con mejor o peor fortuna, a la modernización de su tierra, proyectándola a toda España.
            Por otra parte, es discutible algún planteamiento de la exposición. El triste y lamentable episodio de la Desamortización de Mendizábal apenas es explicado, siéndolo de una forma confusa. Y más cuando algunas corrientes historiográficas actuales tienen la valentía de denunciar tal episodio histórico como una auténtica tragedia nacional que para nada benefició a las clases populares a las que, en principio, estaba destinada. En ello, La Rioja, no fue excepción.
            Al finalizar la exposición, una cierta sensación de extrañeza puede producirse en un visitante consciente y abierto a la realidad, como si el cristianismo no tuviera nada que aportar a la vida de hoy día. Sin duda, para un católico, esta exposición es un testimonio evidente de la consistencia del acontecimiento cristiano. Pero, aún con esa conciencia, pudiera entenderse que el cristianismo sólo constituye una referencia cultural, estética o sentimental, sin traducción ni operatividad en la vida de hoy: un acontecimiento agotado. Esa concepción, mayoritaria hoy día y “políticamente correcta”, es una seria tentación a la que solo cabe oponer la experiencia cristiana que puede aportar la pertenencia a la Iglesia, con la conciencia derivada de ello, lo que proporciona el juicio cultural preciso para afrontar la vida en sus múltiples ámbitos.

 

Juan de Palafox
            No podemos evitar en este artículo referirnos a otra exposición que puede visitarse a tan solo 34 kilómetros de Calahorra.
Se trata de la organizada en torno a la figura formidable del que fuera Virrey de Nueva España, el navarro de Fitero Juan de Palafox. Puede visitarse hasta el día 25 de julio, en la nave lateral derecha de la iglesia parroquial de esa localidad donde nació en el año 1.600.
Obispo, político, pensador, escritor, poeta, mecenas de las artes, protector de los indios: la figura más significativa en la Nueva España del siglo XVII.
            Hijo natural del aragonés Jaime de Palafox, segundo Marqués de Ariza. Una vez reconocido, realizará estudios, siendo ordenado sacerdote. Obispo de Burgo de Osma. Visitador en Nueva España en tiempos de Felipe IV. Capitán General. Obispo de Puebla, Obispo electo de México. Virrey. Autor de una extensa obra escrita que comprende libros de temática histórica, apologética, hagiografías, un texto de ortografía, incluso otro de viajes. Poeta. Mecenas de las artes, que le llevó a finalizar las obras de la catedral de Puebla y a impulsar nuevos trabajos artísticos en la de México y otras localidades de Nueva España. Introductor de las normas de Trento. Devoto y difusor del rezo del rosario. Fundador de seminarios donde se enseñaban las lenguas autóctonas. Reformador de la sociedad civil, incluso en la Marina. Protector de los indios y crítico de excesos cometidos por algunas órdenes religiosas, lo que le gano algunas enemistades. Venerable para la Iglesia, el proceso de beatificación se introdujo a finales del siglo XVII. En tiempos de Carlos III, Juan de Palafox es presentado por algunos enemigos de los jesuitas como paladín de su causa. A miembros de esta orden religiosa se atribuyó la paralización del proceso mencionado.
            En resumen, una vida apasionante y apasionada de un hombre polifacético, al servicio de la Iglesia y de la empresa española.

 

Lo común en ambas exposiciones.
            Mucho en común tienen ambas exposiciones. Su columna vertebral es la experiencia cristiana que proporciona, tanto a un hombre concreto (Juan de Palafox), como a una sociedad humana determinada (las generaciones que han vivido en las tierras que configuran la actual Rioja), las herramientas precisas que facilitan un desarrollo sorprendente en la plenitud de su humanidad.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 35, 36, julio - agosto de 2000.

Megatrix: ¿Revista o catálogo? Una revista para el “niño-consumidor”.

La revista “Megatrix”, ejemplo significativo de publicación especialmente dirigida a nuestros niños y adolescentes, es una concreción del modelo humano planificado desde el poder: un sujeto “políticamente correcto”, volcado al consumo y a espaldas de su propia humanidad.

 

Una revista para el niño – consumidor.
            La revista “Megatrix” no es única en su género, pero la analizaremos como un ejemplo concreto de publicación que divulga los valores sociales y humanos que se proponen -e imponen- como deseables desde el poder.
La publicación “Megatrix” es editada conjuntamente por Antena 3 TV y El Mundo.
Su nombre viene prestado por el programa del mismo título, de esa cadena privada de televisión, que constituye uno de los espacios infantiles de mayor éxito entre la audiencia del segmento al que está destinado, siendo seguido habitualmente por millones de niños españoles.
Un total de 100 páginas impresas a todo lujo, color y en magnífico papel. Predominio de las imágenes sobre el texto, de tono desenfadado de “colega”. Su precio es otra cosa: 495 pesetas. Puede parecer cara si nos remitimos al “Pulgarcito” y al “DDT”, por poner unos ejemplos, de nuestra infancia. Pero el resultado de la comparación es otra si lo hacemos en relación al último vídeo juego de moda (del que se habrán vendido en España cientos de miles de copias).
Es interesante analizar su contenido. Para ello vamos a pararnos en algunos aspectos del número 10, correspondiente al mes de agosto de 2.000.
De sus 100 páginas, un total de 11’5 constituyen publicidad directa (películas de cine, CD ROM, vídeo juegos, libros, discos musicales) destinada al público infantil o juvenil. Nada de ello resultara desconocido a los padres españoles en las próximas semanas. Ya se sabe: “hay que estar en la onda”.
Pero buena parte del resto de la revista bien puede calificarse de “publicidad indirecta”. No en vano, 25 páginas contienen diversos artículos y comentarios sobre productos de ocio: cine (7 páginas), música y discos (6 páginas), CD ROM (1 página), vídeo (1 página), DVD (1 página), programas de televisión (2 páginas), juegos electrónicos (6 páginas), internet (1 página).
Si sumamos ambos apartados llegamos a un 36’5 % de espacio enfocado directamente al consumo. Aquí tenemos la primera clave del producto: su destinatario es el niño - consumidor y, en definitiva, sus padres.

 

Otros contenidos.
            Veamos el resto de contenidos de la publicación.

 

            Apenas hay 5 páginas de historietas. En concretos, 4 corresponden a un entrañable personaje bonachón, apocado viajero estelar: Goomer, muy conocido por los lectores de “El Mundo”, pues viene siendo publicado en su “Magazine” semanal desde hace años. Su sentido del humor no parece estar concebido para niños ni, tampoco, para adolescentes. Es más fácil “reciclar” un personaje ya conocido, que además ha gozado de indudable éxito, que “arriesgar” con otros nuevos. Una solución “de relleno” sencilla y barata. La quinta página corresponde a Groo.

 

            Veamos los tres reportajes.
El primero, de 8 páginas, trata diversas actividades de “multiaventura”. Formalmente recuerda, de modo particular, a algún  catálogo de “Coronel Tapiocca” o similar.
Un segundo artículo estudia, muy por encima, a los animales que viven en las playas (6 páginas). Parte del mismo se dedica a la elaboración artesanal de un sencillo observatorio marino.
Un tercero trata, de forma muy gráfica, aspectos relacionados con la meteorología: 3 páginas.

 

            Dedicadas al “Club Megatrix” (promociones, suscripciones, etc.) sumamos un total de 9 páginas.
            Comentarios muy breves sobre libros: 3 páginas.

 

            Una página titulada, gráficamente, “por la cara” está dedicada a “no gastar dinero y pasarlo bien”.
Otra página es el espacio asignado al mundo de las mascotas, incluyendo un breve consultorio.
Pasatiempos: 9 páginas.

 

Una página de “contactos”, dibujos remitidos por los lectores, etc.

 

Un póster doble en el pliego central de la revista (por una cara, un cantante; por la otra, una película de próximo estreno).

 

La página sobre internet también merece ser analizada. Allí se destilan consejos del tipo de “No quedes a solas con nadie que hayas conocido en la Red; haz que tus padres vayan contigo y que la cita sea en un lugar pública”. Es la primera mención a los padres. Y muy lógica. Consejos a los que acompañan otros en la misma línea; imprescindibles si tenemos presentes algunos gravísimos fenómenos delicuenciales, que están sufriendo nuestras sociedades avanzadas, relacionados con la infancia y la informática. De esta forma se cubren, de paso, las espaldas.

 

El papel de los padres.
Acabamos de ver la primera y única referencia a los padres en toda la revista. El resto de actitudes a valorar, conocer y seguir, ya los proporciona la propia revista y demás medios de comunicación. Con todo ello pudiera deducirse que a los padres,  únicamente, les queda la responsabilidad en el ejercicio de una vigilancia “pseudo – policial”, y poco más.
            Con el contenido antes analizado, y el rol asignado a los padres, debemos preguntarnos si este “producto” está destinado realmente al público infantil o a sus padres. Y la respuesta se impone: a ambos. A los niños, como directos destinatarios. A los padres, por supuesto, quienes tras la lectura de la revista se pondrán en unos minutos “al día” en lo que respecta a las novedades en productos de ocio; que deberán adquirir, antes o después. No sea que, de no hacerlo, nuestros hijos sean los raros de la escuela.

 

¿Una revista éticamente neutra?.
Continuemos con el análisis.
En primer lugar, ya hemos visto que se trata de una revista destinada a un sector de los consumidores de hoy. Un estrato social de gran capacidad de gasto: el de los niños y jóvenes.
“Consumo, luego existo”, rezaba un viejo chiste de los años 70. El actual sistema parece ratificarlo. Y si se “educa” en el consumo desde la antaño denominada “tierna infancia”, mejor para todos.
Antes hemos visto que predominaban los contenidos “consumistas” en la revista, cuyo porcentaje alcanzaba en una primera apreciación un 36’5 %. Otros espacios podrían sumarse al anterior: las 9 páginas del Club, las 8 de “multiaventuras” y 1 de mascotas. Total: 54’5 %.
Por todo ello, el “consumismo”, y la mentalidad derivada del mismo,  constituyen la columna vertebral de esta publicación. No encontramos, apenas, más referencias a otros valores sociales o humanos. En lo que se refiere a valores trascendentes o religiosos, sólo se mencionan en una entrevista al cantante  Nek, en la que afirma que “habría que ser más temeroso de Dios”. Todo muy “light”: no sea se ofenda a padres “éticamente neutros”. Apenas algunas pinceladas sobre ecología, solidaridad, etc. Todo políticamente correcto, hueco y superficial.
Escaso bagaje para las futuras generaciones que, de seguir así, difícilmente serán lectoras de “El Mundo”, ni de ningún otro diario, claro está.
            En definitiva: una “guía” de urgencia para padres despistados que quieren ponerse “al día”, a cambio de un mayor o menor desembolso económico, según los propios presupuestos.

 

Hay alternativas.
            Los contenidos de esta revista, descritos anteriormente, sólo constituyen un indicio de la situación que se vive. Estamos inmersos en una sociedad industrializada, individualista y apoyada en los intercambios de todo tipo basados en el consumo. Es más, el “consumismo” se ha erigido como auténtica “pseudo-religión” de masas. En ese contexto, la revista no es una excepción.
Con el análisis anterior no pretendemos atribuir ocultas intenciones a nadie. Es más, también encontramos aspectos positivos que no podemos ocultar; así en la revista subyace una indudable, aunque tímida, voluntad “pedagógica” enfocada al desarrollo de algunos valores positivos en sí.
Ante ese panorama, en el que parece todo está mediatizado y dirigido, ¿no hay alternativas?
Desde la atomización y el puro individualismo, que caracteriza nuestra sociedad, no es posible resistir a la “ola” de los valores dominantes y el poder real. Pero desde la pertenencia a otros espacios humanos,  depositarios de intensos vínculos comunitarios y valores diferentes a los dominantes, es posible afrontar la existencia también a nivel familiar y educativo. Y, de hecho, existen experiencias pedagógicas y sociales, en muchos casos marginales, de carácter alternativo, impulsadas desde diversos ambientes en cuyo origen encontramos una confesión religiosa, una escuela filosófica, etc.
Dentro de nuestra tradición, es la Iglesia católica –“Maestra de humanidad”- la gran promotora, desde sus orígenes, de nuevos valores y espacios sociales, generando relaciones personales cuyos frutos son personas transformadas que experimentan y transmiten un especial gusto por la vida.
También hoy día, diversas realidades y movimientos de la Iglesia vienen generando agrupaciones alternativas que intentan afrontar la educación y la vida de la familia desde la vivencia de los valores evangélicos.
Esos espacios se concretan en nuevos colegios, asociaciones de padres, grupos de encuentro y apoyo, redes informales de intercambio de información, asociaciones de ocio y tiempo libre, pequeñas publicaciones, etc.
Pero profundizar en ello ya sería objeto de otro artículo.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 37, septiembre de 2000