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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

A la caza del electorado católico.

 

Se viene observando, a lo largo de las últimas semanas y procedente desde partidos políticos españoles de muy diversa ideología, historia y calado, un movimiento táctico análogo: una invocación expresa a los electores católicos.

 

Un sector social objeto del deseo (político).

 

A lo largo de los últimos meses, un concreto sector social, generalmente olvidado cuando no despreciado, se ha convertido en objeto del deseo de veteranas y nuevas formaciones políticas: el de los ciudadanos que se consideran, ante todo, católicos. Este renovado interés, por los electores de convicciones católicas, ha sido espoleado, en buena medida, por la batería de propuestas legales desplegada por el gobierno del PSOE acorde a su voluntad de transformación revolucionaria de la sociedad española. De esta forma, si ya se venían detectando matizados y muy concretos indicios de cierto malestar entre sectores de católicos próximos al Partido Popular desde años atrás, han surgido nuevas formaciones políticas que pretenden, en cierta medida, convertirse en la voz de este sector social supuestamente desencantado. Otras veteranas fuerzas políticas muy dispares, por su parte, también han intentado presentarse como la respuesta a este creciente estado de ánimo. Veamos esas concretas tomas de posición, siguiendo el orden alfabético de sus denominaciones.

 

Movimientos concretos.

 

Alternativa Española, cuya presentación pública se venía gestando tiempo atrás, realizó su puesta de largo en un brillante acto multitudinario celebrado en Madrid el pasado 13 de noviembre. Asume, sin complejos, la inspiración cristiana de su programa político; invocando expresamente a determinados sectores católicos a los que concibe como destinatarios naturales de sus propuestas, particularmente desde la progresiva constatación –conforme su análisis- del abandono del Partido Popular a su base de identidad cristiana. Pretende convertirse, a medio plazo, en un partido conservador aglutinante de los electores desenganchados por la derecha del Partido Popular y de otros actualmente abstencionistas. Está abierto a conversaciones con otras formaciones políticas y entidades sociales, siempre que exista una coincidencia ideológica en lo fundamental; rechazando el racismo y otras actitudes contradictorias con los fundamentos del cristianismo.

 

Desde Convergència i Unió, algunos cualificados militantes de la coalición vienen realizando una labor de impulso de determinadas realidades vivas del catolicismo social español. Es el caso de Josep Miró i Ardèvol con la plataforma transversal e-Cristians. También se han efectuado algunas interesantes declaraciones de otros líderes de la coalición, caso del democristiano Josep A. Duran i Lleida, con invocaciones a la defensa de ciertos principios sociales católicos.

 

La Comunión Tradicionalista Carlista, mediante un comunicado hecho público el pasado 12 de octubre, se ha reiterado en su neta identidad católica, la fidelidad a la Doctrina Social de la Iglesia, y su voluntad de diálogo con la jerarquía. También ha realizado en el mismo, entre otras, una interesante reflexión, advirtiendo así sobre “las limitaciones del activismo inspirado por apremios puramente defensivos. Se abordan los problemas por las ramas cuando la raíz, el naturalismo político o el liberalismo, no pueden arrancarse”. Un razonamiento que no puede, en cualquier caso, obviarse.

 

Familia y Vida celebró recientemente un vivo congreso nacional. Su nueva dirección ha intentado cerrar la crisis abierta al no haber alcanzado sus expectativas electorales y por la existencia de un sector que pedía marcar su identidad en una línea que, de alguna manera, pudiera definirse como confesional. Calificándose como un partido de valores, ha reafirmado su identidad laica y su autonomía en busca de su propio espacio social y político. No persigue a priori la convergencia con otras fuerzas políticas, pero tampoco rechazan dialogar con las mismas. También encontramos a muchos católicos entre sus dirigentes y militantes.

 

FE/La Falange ha realizado diversas aproximaciones al catolicismo en su reciente publicación FE digital, número 8. Entre otros textos relacionados con la temática, Marta G-Serranillos Cuesta y Manuel Brants Reyes, realizan reflexiones coincidentes en la compatibilidad del catolicismo con la cosmovisión y el programa falangistas. Profundizando en esa línea, una de sus delegaciones, las juventudes en Lugo, han desarrollado una explícita campaña bajo el eslogan “católicos sin complejos”. No obstante, su futuro pasa, según sus líderes y propuestas, por una coalición con otros grupos, lo que no parece estar claramente definido después del fracaso de la ya fenecida estrategia de Frente Español, en la que participaron, en su momento, con entusiasmo, y que pretendía ser el germen de una nueva formación a la derecha de los populares.

 

El transnacional Movimiento Político por la Unidad, cuya figura más conocida es la parlamentaria italiana Lucía Fronza Crepaz, y a impulsos del Movimiento de los Focolares, también se ha hecho presente en España mediante un acto público celebrado el pasado 29 de noviembre en la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid. Evidentemente, España no puede sustraerse de las corrientes vivas que circulan por Europa, más cuando la progresiva configuración del espacio político europeo requiere la articulación de las diversas fuerzas políticas nacionales en el seno de grandes familias y partidos políticos continentales.

 

El Partido Demócrata Español (PADE) también ha dedicado algún guiño a los electores católicos, explorando así una posibilidad de crecimiento por medio de ese sector social. Así, en una reciente entrevista realizada a su presidente Juan Ramón Calero, difundida en www.minutodigital.com, definía a su partido como “una derecha social, demócrata y cristiana”. En la misma insistía en la carga social de su programa, inspirada en el humanismo cristiano. Este veterano y pequeño partido sigue confiando, en cualquier caso, en ganar cierta incidencia pública a partir del desgaste del Partido Popular.

 

El Partido Popular, apoyado generalmente por una notable masa católica, y que cuenta además con notables dirigentes de las mismas creencias en su seno, también ha realizado algunos discretos gestos dirigidos a sus votantes católicos. Es el caso de las recientes declaraciones realizadas en COPE por su presidente Mariano Rajoy, aunque con sumo tiento para no ser confundido como el partido de la jerarquía católica. Pretende así, por una parte, no proporcionar argumentos gratuitos a sus adversarios políticos, y por otra, evitar espantar a los sectores urbanos progresistas que trata de mantener o incorporar. Anteriormente, tal vez a modo de “globo sonda”, y de cara a su último congreso nacional, se llegó a plantear la posibilidad de retirar la expresa referencia al humanismo cristiano como una de sus directas fuentes de inspiración. Finalmente, la propuesta no prosperó, aunque, tal vez, lo fuera únicamente de momento. No obstante, el desencuentro con algunos sectores católicos empieza a generar serias señales de advertencia. Así, se ha constituido desde la asociación transversal HazteOír.org (entidad sensible a algunos planteamientos sociales del Partido Popular), una plataforma por el voto negativo a la propuesta de constitución europea que se votará el próximo 20 de febrero. Mientras tanto, los populares desplegarán una campaña en solitario por el si, habiendo realizado, algunos de sus dirigentes de identidad católica, declaraciones favorables a la propuesta con un entusiasmo que sonrojaría a Giscard d’Estaing y que contrastan con la frialdad, cuando no la clara negativa, manifestada por un sector significativo de su electorado ante la convocatoria. Sin duda, esta cuestión generará más de una fractura entre los católicos españoles.

 

Partido Social Europeo. Este partido virtual, del que apenas se conoce poco más que la identidad de su promotor y su web, se ha posicionado en contra del tratado constitucional europeo. Ha elaborado, para ello, uno de los pocos documentos existentes en España, de cierta extensión y consistencia, en el que motiva su postura contraria. En otro de sus documentos, el titulado “Quiénes somos”, se declara coherente con el humanismo cristiano y no confesional. Tampoco se arroga la exclusiva representación de los católicos.

 

Partido Socialista Obrero Español. Además de algunas manifestaciones del único católico practicante, que así se declara, que forma parte del gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro de Defensa José Bono, el principal gesto de distensión dirigido hacia algunos sectores católicos afines, lo ha realizado este partido a través de la conmemoración del X aniversario del colectivo Cristianos socialistas vascos, impulsor del grupo de trabajo Cristianos socialistas del PSOE. En sus conclusiones, hechas públicas al término de ese encuentro, los días 27 y 28 de noviembre, encontramos interesantes propuestas y aseveraciones. Así, apuestan por un “laicismo incluyente del hecho religioso”, en línea con el alemán o italiano, rechazando el jacobino seguido por su actual dirección; reafirman la afinidad entre socialismo y cristianismo; piden un “diálogo institucional sereno entre el gobierno y la Iglesia católica”; reivindican un espacio y “protagonismo para la sociedad civil cristiana, sus instituciones e investigaciones”. En definitiva, y como en otras ocasiones, Carlos García de Andoín y sus compañeros plantean unos elaborados y sugerentes puntos de vista que merecen ser tenidos en cuenta; pero no sólo por la propia Iglesia sino, sobre todo, por parte de un PSOE que, de momento, se manifiesta poco proclive a debatir el espacio y los límites del laicismo fuera de sus caducos y sectarios esquemas decimonónicos. De momento, iniciativas como la de Cristianos en el PSOE servirán más para retener en el seno del partido a algunos sectores de cristianos “progresistas” perplejos ante el rumbo del mismo, que para modificar la línea general del mismo hacia la Iglesia y sus expresiones públicas.

 

Solidaridad y Autogestión Internacionalista. Esta nueva formación, nacida a impulsos de Julián Gómez del Castillo y los militantes del activista Movimiento Cultural Cristiano (MCC), se declara socialista de izquierdas y de inspiración cristiana. Defiende sin ambigüedades la vida humana en toda situación y condición, apuesta por dar a los empobrecidos el protagonismo que les corresponde, y denuncia a todos los partidos del sistema capitalista por considerarlos expresiones teledirigidas del mismo. Está desplegando, de la mano del MCC y otros colectivos de su órbita, una permanente campaña de difusión de algunas de sus propuestas, desconociéndose, no obstante, su táctica a medio plazo.

 

Algunas reflexiones.

 

            El catolicismo social, al menos buena parte de sus expresiones más activas y vivas, se encuentra en ebullición. Ello es incuestionable. La labor de gobierno del PSOE, que está desplegando una activa labor política laicista de marcado acento jacobino, ha acelerado este movimiento, ya desatado inicialmente ante el progresivo despegue del Partido Popular, en su anterior labor de gobierno, de las convicciones de su electorado católico.

 

            El malestar ya venía de lejos, pero la ofensiva laicista del PSOE ha galvanizado los ánimos y acelerado algunas tomas de decisiones, según veíamos.

 

            Las circunstancias hasta ahora mencionadas constatan, al menos, cierta revitalización del catolicismo social como una corriente colectiva que se está configurando en una realidad pública, todavía no del todo definida; tratándose de una de las escasas identidades colectivas, vivas y provistas de una base popular, existentes en España. Prueba de ello es la capacidad de convocatoria e iniciativa de algunas entidades de este entorno, caso del Foro Español de la Familia (liderado por José Gabaldón) y el Pacto de los Derechos y Libertades (impulsado por Josep Miró i Ardèvol), que bien pudieran articular, con trascendencia política, a esta corriente del catolicismo social, que empieza a movilizarse y a tomar conciencia de su potencial.

 

            Este renovado interés, tanto desde los políticos que perciben la existencia de un espacio político a ganar, como de este sector hacia la pura política, coincide con otras nuevas expresiones sociales del catolicismo español: los recientes éxitos en audiencia radiofónica de COPE, la consolidación de Popular TV, la aparición del semanario ALBA, la sucesión de grandes congresos nacionales de laicos (Foro de la Familia, Congreso del Apostolado Seglar, Católicos y Vida Pública, el II Congreso Internacional de la Familia. "Educación y Familia" celebrado en la UCAM…), la aparición de nuevos medios informativos (por ejemplo, www.analisisdigital.com), la realización de diversas manifestaciones convocadas por Médicos por la Vida y otras, etc.

 

            La jerarquía católica, pese al crecido ambiente anticlerical, se está manifestando con claridad, pero con suma delicadeza, desentendiéndose, eso sí, de los concretos movimientos políticos suscitados que venimos mencionando.

 

            Hagamos una breve referencia al llamado “efecto Rocco Buttiglione”. En el Congreso Católicos y Vida Pública, celebrado en Madrid los días 20 y 21 de noviembre, la gran estrella del mismo fue, sin duda, el italiano Rocco Buttiglione. Después de exponer su perspectiva de la polémica recientemente acaecida con motivo de su reprobación, se mostró partidario del si a la constitución europea, para desconcierto de muchos asistentes a su conferencia. Se pudo observar en dicho congreso otra circunstancia: el divorcio entre ponentes y conferenciantes con la generalidad del  público; los primeros, generalmente, partidarios del voto afirmativo en el referéndum del próximo 20 de febrero, y los segundos, por el contrario, de un decidido no. Un dato que tendrán que considerar y modular pastores y políticos católicos y que apunta hacia una fractura interna de este emergente sector social.

 

            Por otra parte, puede percibirse claramente que el creciente malestar desatado por algunas de las iniciativas del PSOE ha impulsado a numerosos católicos a cerrar filas con el Partido Popular. Otros, según veíamos, se están planteando, o ya lo han acordado, cortar amarras con esa formación, por considerar que ha ignorado sucesiva y progresivamente al ideario básico de un sector particularmente comprometido de su electorado católico.

 

            Esta creciente voluntad colectiva, progresivamente definida y articulada, de “hacer política”, puede buscar un espacio propio y novedoso, marcado por unos valores “fuertes” (recordemos el intento de Familia y Vida que afirma situarse por encima de derechas e izquierdas), o situarse en los límites de la derecha conservadora, a semejanza en alguna manera con lo que viene sucediendo en algunos países europeos. En tal supuesto, debemos recordar que la aritmética electoral española penaliza a los pequeños partidos, dificultando en extremo que puedan obtener alguna representación; lo que redunda en un engrosamiento artificial de los grandes partidos que no corresponde al natural pluralismo político español. Pero no puede ignorarse esa realidad en cualquier caso: España no es Francia (donde existe una poderosa derecha nacional fuera del sistema, y por lo tanto, sin peso político real), ni es Italia (donde su legislación sí permite la existencia de diversas fuerzas conservadoras coaligadas y con responsabilidades de gobierno en todas las administraciones públicas).

 

            Otra novedosa modalidad de actuación política es la desarrollada por las incipientes plataformas transversales, que no se identifican particularmente con ninguno de los partidos existentes, pero que precisan articularse con los mismos para obtener resultados concretos; no siendo indiferente para su táctica la configuración del mapa político de una u otra manera.

 

Y no podemos olvidar, en este breve repaso, las expectativas de muchos cristianos que sinceramente se consideran de izquierdas y que tampoco se sienten plenamente representados por las políticas del PSOE.

 

            Noviembre, sin duda, ha sido un mes apasionante. En definitiva, el movimiento que hemos dibujado en algunas de sus líneas más llamativas, se concreta en un conjunto de piezas de puzzle que no pueden encajar en una única imagen. Pero la viveza de sus expresiones, y las evidentes repercusiones que pudieran desatarse de prosperar unas u otras tácticas, indican que no se puede seguir ignorando a los católicos. Y, en cualquier caso, la delicadeza de la gestión de este evidente capital político y social acrecienta, con seguridad, la responsabilidad de quienes lideran los movimientos que, en uno u otro sentido, ya se están adoptando y que hemos intentado describir sumariamente.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 88, diciembre de 2004.

 

Entrevistamos a José Antonio Ullate Fabo: “La verdad sobre El Código da Vinci” y la sociedad actual.

El libro “El Código Da Vinci” ha alcanzado uno de los mayores éxitos editoriales de los últimos años. Un escritor navarro, José Antonio Ullate Fabo, ha profundizado en las razones -de fondo y forma- que han facilitado tal evento. En esta entrevista, el citado escritor reflexiona en torno a algunos de los aspectos más relevantes de este fenómeno.

 

            José Antonio Ullate Fabo, Licenciado en Derecho, escritor y periodista especializado en información y opinión religiosa, ha profundizado en las razones del éxito de la novela de Dan Brown en su libro “La verdad sobre El Código da Vinci” (LibrosLibres, Madrid, 2004). Hemos querido conocer algunas de sus opiniones, en torno a la situación cultural y espiritual de la sociedad española actual, que pueden concluirse del significativo éxito mencionado.

 

Pregunta: ¿Podría sintetizar, según su criterio, las razones del éxito espectacular de la novela de Dan Brown?

 

Respuesta: Una indudable habilidad técnica del autor, un tema morboso: mezclar el ataque a la religión católica con la exaltación de la sexualidad instintiva y una ingenuidad trágica por parte de los lectores y, sobre todo, el ingrediente necesario para cualquier éxito: mucha suerte.

 

P.: El arraigo, en nuestra sociedad, de unos contravalores culturales y espirituales fruto de la modernidad, antagónicos en buena medida con los propugnados desde sus orígenes por la Iglesia católica, explican en buena medida algunas de las razones de fondo del éxito de la novela. ¿No es una contradicción que, pretendiendo ser, la nuestra, una sociedad que se habría sacudido del yugo de la religión, muchísimas personas se hundan en actitudes y creencias por completo irracionales?

 

R.: La cuestión de la religión es muy importante. El ser humano –todo ser humano- se da cuenta de que puede conocer, ¡pero no sacamos las conclusiones de este hecho asombroso! Si yo puedo conocer, no importa con qué precisión o con qué exhaustividad, entonces las cosas que conozco son ley para mí. Las cosas me dicen cómo debo tratarlas. Debo tratarlas como son, como conozco que son. Del asombro por el conocer viene la obediencia de la vida. De ahí a demandar el significado de todo lo que existe no hay un paso. Es decir, a la religión. Ahora bien, hoy cualquiera convive con el hecho de que puede conocer y sin embargo reivindica que eso no significa nada. El agnosticismo no es ante todo una posición religiosa, sino que afecta a los usos más inmediatos de la inteligencia. El asunto, por tanto, es que no ser religioso es ser irracional. La nuestra es una época muy irracional, sí.

 

P.: “El Código Da Vinci” no es la primera novela, con ventas millonarias, que cuestiona, hasta lo inadmisible, la naturaleza y creencias de la Iglesia católica, en las últimas décadas. Sin embargo, la aparición de tales, casi nunca es respondida desde la Iglesia, ignorando su aparición e impacto. ¿Existe, acaso, un complejo de inferioridad en la Iglesia que le impida afrontar este fenómeno?

 

R.: Los católicos nos encontramos débiles porque tenemos dos fuerzas para vivir la fe, asimétricas, pero necesarias ambas: la vida sobrenatural y la racionalidad, el sentido común. Se empezó por disociar la vida sobrenatural de la razón, después vino una reducción de ese sobrenaturalismo a una experiencia natural “de plenitud”, “de correspondencia”... y al final, bajo la etiqueta “católico” uno se puede encontrar las ideas más dispares, peregrinas y, por supuesto, contradictorias e irracionales. ¿Cómo vamos a responder intelectualmente a un ataque si no cultivamos la razón y el sentido común? Una Iglesia en la que prime la experiencia es ante todo falsa, pero consecuentemente, racionalmente indefensa.

 

P.: Usted ha afirmado, en diversas circunstancias, que le preocupa que los católicos no recurran más frecuentemente a la razón para afrontar los retos actuales. Pero, ¿Iglesia y razón no están reñidos, según afirma uno de los tópicos dominantes hoy día?

 

R.: La razón no puede dar cuenta de la fe, que trata de la vida íntima de Dios, pero puede conocer la realidad. Para empezar puede advertir, remontándose de su percepción de lo real hasta su causa, la necesidad de la existencia de Dios. Pero sobre todo el mismo Dios que se revela a los hombres es el que hizo nuestra inteligencia. Así que Dios no sólo tiene en cuenta el contenido de lo que nos quiere decir, sino que tiene muy en cuenta nuestras potencias naturales para conocer y querer. Dios es un inmejorable comunicador, si se puede hablar así. De modo que aunque la fe sea un don sobrenatural, no contradice nunca nuestra razón y además se puede preparar la inteligencia y una vez recibida la fe, la razón contribuye a profundizar en ella. La fe sin razón no sería fruto más que del deseo de creer. 

 

P.: Dan Brown milita, según afirmaciones propias, en una corriente muy concreta de la New Age: el denominado “culto a la diosa”. ¿Podría concretarnos en qué consiste?

 

R.: El culto a la diosa es una etiqueta. No hay nada real detrás. Pero en cuanto etiqueta sirve para dar cobertura doctrinal, aire de dignidad, a una forma de vida agnóstica y por lo tanto entregada a la satisfacción de cada uno de los pequeños apetitos de cada cual, principalmente los de la esfera sexual, ya que son los que por su intensidad momentánea permiten hacernos olvidar el sinsentido de una vida sin propósito. Sin Dios.

 

 

P.: New Age, gnosticismo, “culto a la diosa”... ¿Realmente, todo ello, tiene algo que ver con la vida cotidiana de la gente?

 

R.: Las etiquetas no, obviamente. Pero en realidad son el soporte doctrinario de una forma de vida que alcanza hasta los más recónditos pliegues de la vida cotidiana. El naturalismo, una religiosidad no sobrenatural, a la larga o a la corta, no puede evitar acabar en libertinismo.

 

P.: Una sociedad, en su día cristiana, que renuncia a una identidad religiosa, produce unos individuos aislados, desarmados intelectualmente e indefensos ante el poder y las modas culturales. Esta situación, ¿puede rectificarse?

 

R.: El ser humano es social y permeable, de modo que si nos encontramos inmersos en una sociedad de la comunicación cuyos resortes mediáticos y “formativos” transmiten la idea de que la vida no tiene un “sentido” (lo que conduciría inmediatamente a una urgencia moral), la influencia de este mensaje es muy fuerte para todos. Sobre todo porque encuentra en nosotros una tendencia –el pecado original- hacia el goce inmediato desconectado del sentido de la vida. Pero el ser humano ha sido creado bien. Todos nosotros tenemos una estructura íntima, inteligencia y voluntad, orientada hacia la verdad y el bien. Es imprescindible que los cristianos vivan su fe por su propio bien, pero también porque su mediación es necesaria para la salvación del mundo. Pero para eso hay que romper con la primacía de la experiencia en materia de religión.
 
P.: El laicismo anticatólico, que estamos conociendo en plena efervescencia y ofensiva triunfal, ¿tiene algo que ver con todo lo expuesto?

 

R.: Es la vertiente política del mismo fenómeno. No se trata sólo de no alcanzar a Dios, sino de una revuelta contra su presencia en el mundo. Es la consecuencia lógica.

 

P.: Fe y cultura... ¿un binomio en crisis?

 

R.: Frankl decía aquello de que cuando un hombre tiene un porqué encuentra siempre un cómo. Si la fe no encuentra un “cómo” cultural, es decir no plasma la totalidad de la existencia de los cristianos, no es por que haya alguna incompatibilidad... Más bien habrá que preguntarse si es posible vivir la fe sin que se traduzca en todos los ámbitos de la vida. La fe es incompatible con la duda, porque la fe es una certeza. Pero hoy muchos no saben siquiera –por que no han querido aprender y por que no se les ha anunciado- los contornos netos de lo que hay que creer. La opinión y la cultura sí son un binomio en crisis, por definición.

 

P.: ¿Qué críticas ha recibido su libro desde ambientes católicos? ¿Y desde otros medios?

 

R.: Gracias a Dios, las críticas desde los medios católicos han sido muy buenas. En España los medios más seculares le han dedicado menor atención, pero también lo han valorado positivamente.

 

P.: Su libro “La verdad sobre El Código da Vinci”, ¿verá la luz en otros idiomas?

 

R.: Desde el día 3 de mayo el libro está en las librerías italianas.

 

 

Muchas gracias.

 

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, número 92, abril de 2005

 

El desafío de Josep Miró i Ardèvol: una propuesta de regeneración moral, social y política de España desde el catolicismo social.

El pasado 15 de marzo se presentó públicamente, en Barcelona, una ambiciosa propuesta, de regeneración moral, social y política de la sociedad española, elaborada desde el renovado catolicismo social: el libro de Josep Miró i Ardèvol El desafío cristiano. Propuestas para una acción social cristiana.

 

El pasado día 15 de marzo, de la mano del Rector de la Universidad Abat Oliva-CEU de Barcelona, D. Josep Mª. Alsina Roca, y del máximo líder convergente, D. Artur Mas i Gavarró, se presentó públicamente el nuevo libro de uno de los rostros más conocidos del catolicismo social español, D. Josep Miró i Ardèvol: “El desafío cristiano. Propuestas para una acción social cristiana” (Editorial Planeta, S.A. Barcelona. 2005).

 

Este libro constituye un nuevo paso en la estrategia desarrollada, con paciencia y perspectiva de futuro, por el citado expolítico catalanista; quién llegó a ser Consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat catalana bajo la presidencia de Jordi Pujol.

 

Fundador de la novedosa plataforma transversal e-Cristians, de la Convención de Cristianos por Europa, y del diario digital católico www.forumlibertas.com, Josep Miró i Ardèvol considera que la sociedad actual, en profunda crisis a causa de la acción impulsada por el laicismo excluyente y de la ideología de la desvinculación, precisa de la decisiva aportación de un sujeto público cristiano activo, en aras de una inaplazable regeneración social, cultural, moral y política.

 

Josep Miró i Ardèvol opina que la sociedad actual, desvinculada de sus raíces cristianas, se encuentra en una difícil coyuntura, siendo expresión de ello una creciente violencia social, la crisis de la educación, los ataques a la vida humana en su inicio y término desde un criterio utilitarista, el fracaso de la cultura de paz, el desinterés de Occidente ante la injusticia social que sufren los empobrecidos de todo el mundo, etc. El fruto humano de todo ello es un individuo atomizado, aislado, acrítico, en absoluto solidario y mínimamente participativo en los diversos procesos sociales.

 

Para responder al desafío que la crisis de la sociedad actual presenta al cristianismo, deberá articularse –opina- una comunidad responsable que recupere el valor de la vida, la familia, la tradición y la justicia social desde una identidad sin complejos: la del catolicismo.

 

Por ello, propone todo un plan de trabajo que pasa por la revitalización de las diversas expresiones públicas del catolicismo español, planteando su participación pública a través de la acción política clásica (por medio de los partidos), las nuevas plataformas ciudadanas transversales, y la movilización a través de los movimientos sociales sectoriales.

 

Inicialmente, algunas de las propuestas del fundador de e-Cristians, fueron recibidas con cierto escepticismo, dadas las convicciones nacionalistas que nunca ha negado el expolítico catalanista, por sectores católicos que mantienen otra percepción del hecho nacional español. No obstante, sus actuaciones posteriores vienen despejando, a juicio de destacados militantes sociales católicos, esos temores; acreditándose como una de las inteligencias más lúcidas y coherentes de este sector social. Así, las páginas 137 a 155 de este libro desarrollan ampliamente diversas reflexiones, desde la Doctrina Social de la Iglesia, en torno a los conceptos de nación, nacionalismo, Estado, identidad nacional, etc., del máximo interés y oportunidad; posibilitando un amplio espacio de encuentro entre las diversas sensibilidades existentes ante estas cuestiones.

 

La presentación de este libro ha generado, entre los medios católicos más preocupados por la actual deriva social, una notable expectación. Y, sin duda, contribuirá a apuntalar al Pacto por los Derechos y las Libertades, plataforma de ámbito nacional –en la que participa Foro Arbil al igual que decenas de entidades católicas de todo tipo- impulsada por el propio Josep Miró i Ardèvol, que pretende encauzar las energías constructivas de este incipiente catolicismo social español, siguiendo el modelo catalán que ya ha cosechado algunos éxitos políticos y acreditado una creciente capacidad de movilización social.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, nº 92, marzo 2005.

 

Las razones del éxito de El Código da Vinci.

José Antonio Ullate Fabo nos descubre, en una reciente obra, las claves del éxito del libro El Código da Vinci: siendo mucho más que una mera narración, difunde una auténtica doctrina gnóstica adaptada a la mentalidad individualista y hedonista de hoy día.

 

 

La verdad  sobre El Código da Vinci.

 

El navarro José Antonio Ullate Fabo, periodista de gran experiencia en el campo de la opinión religiosa y licenciado en Derecho, nos descubre, en un reciente libro, las claves de la novela El Código da Vinci, uno de los mayores éxitos comerciales acaecidos últimamente. Nos referimos a La verdad sobre el Código da Vinci (Libroslibres, Madrid, octubre de 2004, 190 páginas).

 

En la novela de Dan Brown, nos explica Ullate, se superponen dos narraciones: una trama de acción, y un discurso presuntamente histórico soporte de la anterior. Y, por lo que respecta al segundo discurso, ya son varios los libros publicados que refutan los numerosos errores de carácter histórico, cuando no burdas manipulaciones, presentados en el texto casi como una auténtica revelación. Pero el autor del libro que hoy comentamos va más allá. No se limita únicamente a explicar las 37 falsificaciones más desvergonzadas de El Código da Vinci, situándonos así ante la verdad de la historia (los hechos históricos son datos objetivos, no siendo susceptibles de interpretación y encaje forzado). Ullate, además, profundiza en las razones por las que una novela, escasamente sobrada de calidad literaria y plagada de errores históricos, ha alcanzado un éxito tan espectacular como inesperado. En definitiva, ¿por qué ha obtenido semejante aceptación popular?

 

Vino viejo en odres nuevos.

 

Ambas narraciones responden a una diáfana lógica interna. Según la novela de Dan Brown, sustentada en unos hechos que asegura su autor son de riguroso carácter histórico, la religiosidad natural se manifestaba inmemorialmente en el denominado “culto a la diosa”, de resonancias ecofeministas y poco originales bases gnósticas, entrelazadas con numerosas expresiones de la moderna New Age. El propio Jesús así la habría practicado, manteniendo una relación sentimental con María Magdalena, generando una descendencia natural sorprendentemente entroncada con la dinastía de los merovingios galos… Una misteriosa organización, el Priorato de Sión (existió una organización así denominada hace décadas, en la que se inspira el autor, impulsada por un lunático completamente desacreditado), habría salvaguardado -durante dos mil años- la llama de esa verdad eterna falsificada por la mayor conspiración de la historia; es decir, la mantenida supuestamente por la Iglesia católica al desvirtuar el contenido real de las enseñanzas de Jesús y transformarlas en una religión machista y violenta. Y todo ello amalgamado con unas superficiales y supuestas interpretaciones esotéricas de la vida y algunas de las obras del genial Leonardo da Vinci. Si, antaño, para los gnósticos, la causa del mal radicaba en el demonio, o en la materia…, en la actualidad, sería la misma Iglesia la responsable. En realidad, nada nuevo.

 

Pero no pensemos que esas fantasías y viejas doctrinas, gnósticas y panteístas, nada tienen que ver con la realidad cotidiana: al contrario, y mucho. Veámoslo. “El fin de la religión de la diosa es que la responsabilidad del sujeto se diluya, lo mismo que el binomio mérito - culpa, y que su lugar lo ocupe una conciencia espontánea de armonía con el todo. A partir de entonces la conciencia queda tranquilizada, porque el bien y el mal adquieren un significado nuevo, sin el dramatismo que tienen para el común de los mortales. El bien es estar en armonía con el universo, ser el universo. El mal es la falta de armonía, el desequilibrio. En la práctica la norma se vuelve tremendamente sencilla: haz lo que quieras mientras no introduzcas violencia, tensión, desarmonía. Así gozarás y además estarás siendo piadoso. El mal queda reducido a lo que violenta físicamente a alguien. La vida, entonces se hace fácil, mórbida. Se logra el máximo de la autoindulgencia: lo que apetece es el sexo y, casualmente la forma de «identificarme con la totalidad» es el sexo”. Ullate, autor de esas clarificadoras líneas (páginas 117 y 118 de su libro) afirma igualmente que esa espiritualidad se proyecta como “…«complemento del alma» de la vida moderna”, concretándola en el individualismo práctico, la negación de una verdad absoluta, el escepticismo generalizado, la búsqueda del placer por encima del deber, el sentimiento como instrumento para afrontar la realidad en detrimento de la razón... En resumen, configura una religiosidad nada exigente y acomodaticia, calificada por nuestro autor, en uno de sus numerosos destellos humorísticos, como “espiritualidad de cafetería”, políticamente correcta.

 

Apologética,  rigor histórico, razón.

 

Por todo ello la novela ha tenido éxito: la narración, con sus errores históricos y la tesis subyacente, se ha sembrado en el fértil terreno de una receptiva mentalidad común y sus valores hoy predominantes.

 

En este contexto, la tercera parte del libro, “Lo que hay detrás (del velo de la diosa)”, en la que desmenuza la significación antigua y la vigencia actual del gnosticismo, tanto en su configuración de la mentalidad dominante, como en su oposición a las verdades pregonadas desde siempre por la Iglesia católica, es esclarecedora… y muy recomendable si queremos conocer la realidad y calado de los cambios sociales en marcha.

 

El libro aporta unas esperanzadoras conclusiones, lógica consecuencia del interés que el autor muestra por los lectores. Si ha desmenuzado los errores del libro, sus falsas tesis y las consecuencias morales, sociales y religiosas de todo ello, el texto quedaría corto si no nos señalara la tierra firme en la que caminar. Y nada mejor para ello que las poesías de Eliot, recogidas al final de su obra, que nos remiten a Jesucristo y su Iglesia. El texto de Ullate, por tanto, adquiere un carácter apologético incuestionable que, no obstante, no le priva de rigor histórico, lo que, junto a una exaltación de la razón, casan de manera extraordinaria en una síntesis  recomendable no sólo para los lectores de El Código da Vinci, sino para todos los que quieran adentrarse en los mecanismos morales de la postmodernidad y fortalecer su fe.

 

“Cuando la gente deja de creer en Dios no es que no crea en nada, es que cree en cualquier cosa”. Esa paradójica reflexión, atribuida a Chesterton y también recogida por el escritor, nos sitúa ante un grave problema. El hombre de hoy, educado en la crítica por la crítica y en la lucha contra cualquier dogma, queda indefenso ante productos carentes del mínimo rigor, como el diseccionado por Ullate. Y también prestará crédito, con sorprendente ingenuidad, a cualquier supuesta conspiración oculta explicativa de la existencia del mal en el mundo, y del propio, que ni quiere ni puede combatir.

 

Esta incursión de nuestro autor, en el debate actual de las ideas, además de constituir una grata sorpresa, ha sido particularmente oportuna. Esperemos que en el futuro nos siga sorprendiendo con otras páginas tan atractivas como las comentadas.

 

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http: www.libroslibres.info
verdadcodigo@hispavista.com

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 85, octubre de 2004.

Hermano Oso…, Madre Tierra.

Hermano Oso, película infantil de la factoría Disney recientemente estrenada en España, se sustenta en la pseudoespiritualidad de la New Age: un auténtico panteísmo, de raíces paganas y animistas, que se extiende por todo el mundo como expresión religiosa de lo políticamente correcto; todo ello en total contraste con la experiencia cristiana de un Dios personal.

 

Una nueva película de animación de la factoría Disney.

 

La factoría Disney ha estrenado en España, en fechas cercanas a las celebraciones de la Semana Santa, su última película de animación dirigida a los más pequeños: Hermano Oso.

 

En su publicidad, y coincidiendo en ello la mayoría de comentaristas, el film ofrece -mediante buena música, efectos especiales y una excelente animación- entretenimiento, diversión, una historia bien tramada… y algo más.

 

La compañía Disney ha demostrado, en su ya larga vida, una notable capacidad de adaptación a los tiempos que le ha tocado vivir. Si en su día fue acusada de defender los valores sociales y familiares entonces predominantes, descalificados por sus críticos como excesivamente conservadores, en la actualidad, y desde hace unos lustros, viene reflejando –o impulsando- los contravalores emergentes. Si en El Rey León, por primera vez en una película dirigida a público infantil, era un miembro del propio entorno familiar el desencadenante de la tragedia (Scar, un tío de Simba, postergado, resentido y ambicioso), en Mulán, unos pocos años después, asomaba un feminismo –en consonancia con los tiempos actuales- inimaginable en una sociedad patriarcal e inmovilista como la de la China asediada por los hunos. En esta ocasión, en Hermano Oso, es la perspectiva pseudoespiritual de una de la vulgatas de la New Age, el lecho sobre el que se asienta la trama y la moralidad presentada como deseable al potencial público.

 

Pero, antes de seguir reflexionando, veamos algunos aspectos de esta película.

 

Contenidos de la película.

 

Hermano Oso está dirigida por Aaron Blaise y Robert Walker. Con una duración de 85 minutos, fue estrenada en USA el 24 de octubre de 2003. Cuenta, además del concurso de prestigiosos guionistas, con una magnífica banda musical elaborada por Mark Mancina y Phil Collins.

 

La historia transcurre entre los extraordinarios paisajes del noroeste americano hace, ya, muchos años: una familia de tres jóvenes hermanos esquimales contemporáneos de los –actualmente- desaparecidos mamuts. Una vieja chamán encarna la sabiduría y la religiosidad animista de una comunidad que, aparentemente, vive en armonía con la naturaleza bajo la inspiración de una filosofía pacifista. En este idílico contexto, el mayor de ellos se sacrificará para que se salven, los otros dos, frente la agresión de una enorme osa. El ánimo de venganza de Kenai, el más joven de los supervivientes, le llevará a ser transformado en un oso por los “Grandes Espíritus” manifestados en forma de aurora boreal, quienes pretenden que el muchacho crezca en conocimiento y descubra el papel del amor en la vida.

 

Vivirá como un oso, sentirá como uno de ellos y, en el recorrido de esa paradójica senda iniciática en busca de la montaña “donde la luz toca la tierra”, entablará amistad con un pequeño oso: más tarde sabremos que el propio Kenai mató a la madre del osezno en el desarrollo del drama inicial. Ambos llegarán al “Salto del salmón”, un auténtico paraíso terrenal para osos en el que Kenai, dolorido por su descubrimiento, comprenderá el alcance de sus acciones y el daño que ha acarreado a muchos seres al persistir en el camino de su venganza, frente al del amor que le propuso la vieja chamán. Llegará a vislumbrar, de esta dramática forma, su papel en la vida, por lo que apenas dudará en tomar su decisión vital cuando, en la tesitura de optar -entre la forma de hombre o la de oso- que le presentan los “Grandes Espíritus” -al término de la película, y cuya respuesta no desvelaremos- tiene que decidirse finalmente. En cualquiera caso, una u otra respuesta ya es indiferente: la filosofía de la película se nos presenta diáfana.

 

Una expresión de la New Age dirigida a niños.

 

Conforme este argumento, hombres, osos y, por extensión, todo animal, experimentarían similares sentimientos, disfrutando de una inteligencia análoga y, en definitiva, siendo acreedores de la misma dignidad. La naturaleza proporcionaría, siempre según la película, un equilibrio lógico y total en el que, conforme el estribillo de una de las canciones de la cinta, todo ser vivo ocuparía su espacio con dignidad, en tanto sean respetadas las leyes naturales.

 

Y, en el caso de los hombres, los “Grandes Espíritus” intervendrían ocasionalmente para restablecer el equilibrio roto por algún desatino humano.

 

Ese “algo más” que mencionábamos en el segundo párrafo de este breve artículo, en definitiva, es eso: una versión blanda del culto a la Madre Tierra practicado por nuestros antepasados animistas, que racionalizarían, en un panteísmo impersonal, ilustres pensadores y teólogos, y que hoy día cuenta con diversas formulaciones y muchos seguidores entre las numerosas corrientes que integran la New Age.

 

No se trata, por lo tanto, de una filosofía indiferente que pueda ser asumida acríticamente. En la película hay espectáculo, atractivo sin duda, pero hay mucho más. De entrada, hay que recordar que la perspectiva panteísta y pagana que mencionamos no es compatible con el cristianismo. Una cosa es respetar a la naturaleza y otra, muy distinta, equiparar en dignidad y derechos a hombres con cualesquiera otros seres vivos. Por esa vía, sólo se rebaja la dignidad del hombre… Por otra parte, poco tiene que ver el destino ciego, que propone al hombre, este paganismo reverdecido -comprensible únicamente mediante ritos y danzas, el estudio de símbolos y por la intermediación de mentes privilegiadas inspiradas por oscuras “fuerzas superiores”- con el Dios personal del cristianismo que se comunica con sus criaturas predilectas, los hombres, reservándoles un destino bueno y adecuado a su naturaleza. Nada menos.

 

No negamos algunas virtudes a esta película. Muchas de sus propuestas pudieran asumirse: el respeto a la naturaleza, el valor de la familia y de la comunidad, la importancia del conocimiento de la propia personalidad, el papel de la inteligencia, el amor y de la razón… pero desde otras bases, lo que acarrea, en buena lógica, consecuencias muy distintas. Debemos ser críticos, por lo tanto, mirar con los ojos bien abiertos y la inteligencia despierta; y no comulgar con ruedas de molino.

 

La New Age está de moda. Su pseudoespiritualidad es la expresión de un consenso mundialista que permite al hombre de hoy, que aún tiene inquietudes religiosas, poder vivirlas, pero siempre que lo haga de forma individualista y fuera de las “grandes religiones oficiales”.

 

Hermano Oso es fiel expresión, así, de la nueva ética de la globalización y del supermercado mundial de la pseudoespiritualidad políticamente correcta. Todo ello deberá tenerse en cuenta cuando disfrutemos de esta película para evitar caer bajo la maquinaria de lo religiosamente correcto de hoy.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 80, abril de 2004.

Raíces, historia y actualidad de los legionarios de Cristo.

Fundación. Historia y actualidad de la Legión de Cristo.

Ángeles Conde y David J.P. Murria.

Editorial Planeta. Colección: Planeta Testimonio.

Barcelona. 2005.

331 páginas. 19 euros.

 

Un libro, que parte detalladamente de los orígenes de la congregación de los legionarios de Cristo en la persona de su fundador, narra sus episodios más relevantes, así como los de las obras más emblemáticas nacidas al calor e impulso del padre Marcial Maciel.

 

La congregación de los legionarios de Cristo y el movimiento laical Regnum Christi están unidos, casi desde sus orígenes, a España. No obstante, y tal vez a causa de su escaso gusto por la notoriedad mediática, su discreto trabajo cotidiano, desarrollado en la catequesis, el apostolado, la enseñanza y la formación, ha pasado bastante desapercibido para una mayoría de españoles. Ello no ha impedido que algunos comunicadores, desde un sensacionalismo alejado de la objetividad de los hechos reales y apoyándose en injurias y falsedades notorias, hayan pretendido distorsionar la historia de estas entidades nacidas del carisma del padre Marcial Maciel desde perspectivas “conspiracionistas” o de “dialéctica de poder”. Por el contrario, el libro que aquí reseñamos nos acerca a la verdad desnuda de una joven realidad que, seguramente por estar viva y dar frutos, ha provocado esos comportamientos nacidos desde el prejuicio anticatólico.

 

La presencia de esta novedosa institución católica, en numerosos países de todo el mundo, debe enmarcarse en la eclosión que ha experimentado la Iglesia católica por medio de los llamados “nuevos movimientos eclesiales” que sucedieron al posconcilio Vaticano II, si bien algunos de ellos, éste sería el caso (pues nace, realmente, en 1941), ya se venían gestando y desarrollando con anterioridad.

 

De su lectura, lo primero que llama la atención, hasta causar verdadero asombro, es la tremenda capacidad de trabajo del padre Marcial Maciel. No es caso único, ciertamente: la historia de la Iglesia está atravesada por cristianos que desarrollaron una actividad muy por encima de sus aparentes capacidades humanas y que sólo puede entenderse como instrumentos privilegiados de la Providencia. Así, Marcial Maciel ha trabajado, casi, de todo: granjero, conductor de autobuses, lavandero, vendedor, arquitecto, empresario... Pero también: fundador, apóstol, confesor, padre espiritual…

 

Recientemente, el padre Marcial Maciel ha dado el relevo a su sucesor al frente de la congregación; lo que prueba, una vez más, la concepción nada patrimonialista de sus obras, su impulso espiritual y su vocación de servicio.

 

Otro aspecto chocante, en esta historia, es la aparente “simplicidad” en el nacimiento, desarrollo y consolidación de esta institución. El mismo fundador lo reconocía, en algunas ocasiones, cuando afirmaba que él no se propuso fundar nada... Pero de su impulso, de ese “dejarse llevar”, de esa oración constante y confiada con Dios, ha nacido una obra que responde a las necesidades espirituales, incluso materiales, de personas de todas las condiciones.

 

La suya es una teología y una espiritualidad “cristocentrista”; pero, ambas, hechas vida mediante la oración, una frecuente vida sacramental, y la acción misionera y social. Seguramente, ese vector decisivo, determinante del carisma “legionario”, lo ha dirigido en la dirección correcta: la que le ha permitido arraigar y crecer.

 

En España los podemos encontrar en algunos colegios nacidos a su impulso, en la Universidad Francisco de Vitoria, en varias ONGs, en diversas entidades juveniles y caritativas, en portales de internet... No rehuyen, por tanto, ni al compromiso concreto con la realidad circundante, ni a dar la cara. En este sentido, los legionarios de Cristo y el Regnum Christi, se insertan, con sus rasgos propios, en un catolicismo social español que, como en el pasado, propone a todos una esperanza y una humanidad nuevas apoyadas firmemente en la roca de la Iglesia.

 

Pero, todo ello, no surge de la nada. El padre Marcial Maciel nace en un México  que sufrió la virulenta acción del laicismo excluyente y anticatólico, lo que provocó que parte del pueblo mejicano se levantara, en los primeros años del siglo XX, en la “Cristiada”: una sublevación popular que dio testimonio de Cristo con la sangre de sus numerosos mártires, muchos de ellos asesinados cuando ya se había firmado la paz, y que perseguía el reconocimiento de la primera de las libertades; la religiosa. Conoció y vivió, en su localidad natal de Cotija de la Paz (Michoacán), algunos episodios muy concretos de esta difícil y dramática circunstancia de la historia de México que, sin duda, lo marcaron. Así son las cosas en la Iglesia: una vida permanentemente renovada, en los tesoros de la Tradición, genera frutos insospechados.

 

Pero, la suya, no ha sido una peripecia meramente sencillita, amable y sin sufrimientos: su expulsión de algún seminario, las calumnias recibidas desde dentro y fuera de la Iglesia, la pobreza inicial, el destierro en Roma, etc., avalan una ascesis acrisolada a fuerza de sacrificio, esfuerzo y Gracia.

 

De todo ello, y de mucho más, habla el libro que reseñamos; que nos permitirá apreciar la vitalidad de la Iglesia, valorar su capacidad de respuesta y de servicio al hombre de hoy, y agradecer su presencia.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, nº 92, marzo 2005.

 

101 años de Acción Social Católica de Zaragoza.

La dilatada historia del catolicismo social de Zaragoza está atravesada por las vicisitudes de una arraigada entidad local: la Acción Social Católica. Con 101 años de vida a sus espaldas, sus actividades se prolongan hasta hoy mismo contemplando interesantes proyectos.

El catolicismo social español y Zaragoza.

La historia del extraordinario movimiento desarrollado por el catolicismo social español se remite, generalmente, a Navarra, País Vasco, Madrid, Levante... No obstante, también Zaragoza fue plaza fuerte de esta renovada presencia social católica, particularmente a lo largo de las dos primeras décadas del pasado siglo XX. Esta circunstancia histórica, generalmente un tanto desapercibida, sería inconcebible sin la vida desplegada por una entidad local que se ha mantenido con continuidad hasta hoy mismo: Acción Social Católica, que en el pasado año 2003 celebró, ya, su centenario.

Acción Social Católica (ASC en lo sucesivo) ha atravesado diversas etapas. La primera de ellas, que se sucede a su fundación, fue la más vital y creativa. Los últimos años del siglo XIX, y los primeros del siguiente, fueron testigos de una revitalización del catolicismo español, en sintonía con las orientaciones dimanadas desde la novedosa Doctrina Social de la Iglesia, empeñado en una labor de articulación social mediante iniciativas de todo tipo. También contempló, y de forma muy consciente y decidida, la acción política directa, promoviendo durante aquellos años la “unión de las derechas”.

A raíz de los Congresos Católicos Nacionales de Burgos (1899) y el de Santiago (1902), nace la Liga Católica; una nueva modalidad de apostolado seglar con vocación política y social. Esta entidad prenderá, inicialmente, en Sevilla, Valencia y Pamplona, ya en 1901. Es en mayo de 1903 cuando se oficializa su constitución en Zaragoza, adoptando enseguida la actual denominación de ASC.

En una Zaragoza en rápido crecimiento industrial, motor y foco de atracción de todo Aragón, y plaza fuerte del hispano anarcosindicalismo que el día 4 de junio de 1923 asesinará al Cardenal Soldevila, ASC desarrollará una vasta actividad social. Mencionemos sus obras, sin ser exhaustivos: el Secretariado Popular, la Obra de la Blusa, la Caja Obrera de la Inmaculada Concepción (de 1905, la actual CAI), la Cooperativa Obrera de Consumo San José, el Sindicato Agrícola de Aragón, el periódico La Acción Social, la Cooperativa de Casas Baratas San Antonio, la Sociedad de Socorros Mutuos para Obreras, la Escuela de Niños, el Economato, los Círculos de Estudios, el Centro de Patronos y Obreros, el Bazar del Hogar Modesto, las Escuelas Nocturnas Obreras, la Biblioteca Popular Ambulante, el Salón de Teatro y Proyecciones, la Juventud Social... También presentará batalla en el ruedo político, alcanzando hasta 4 concejalías, en la ciudad de Zaragoza, y un escaño en el Congreso de los Diputados, en Madrid, de 1914 a 1922.

ASC y las principales organizaciones católicas españolas. Su declive.

La Juventud Social promovida por ASC participó en 1918, junto a otros jóvenes procedentes de los Luises jesuitas, en la constitución en Zaragoza del primer núcleo aragonés de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas; entidad que desplegó numerosas actividades en la región con continuidad hasta la actualidad.

Es el 7 de julio de 1919 cuando se publicó el manifiesto del llamado Grupo de la Democracia Cristiana, una moderna expresión política del catolicismo social español. En su grupo fundacional encontramos a algunos aragoneses muy amigos de ASC: Severino Aznar, Inocencio Jiménez, José Latre, Salvador Miguijón y Luis Jordana. ASC, en su periódico manifestó, inmediatamente, su simpatía por esta malograda iniciativa.

En 1921 se constituyó en Zaragoza, por su parte, la Federación de Estudiantes Católicos, contribuyendo Juventud social, con medios y personas, a la implantación de esta importante realidad asociativa.

El 15 de diciembre de 1922, de la mano de 200 personalidades del catolicismo social, se funda el efímero Partido Social Popular, que pudo ser la moderna expresión española de la naciente Democracia Cristiana. También encontramos a algunos aragoneses en el grupo fundacional; no obstante, ASC no entra en el mismo.

Por otra parte en España se implanta oficialmente en 1926, impulsada por la Jerarquía, la Acción Católica, como nuevo instrumento oficial para la articulación de los seglares. No obstante, ya en 1919, la Acción Católica de la Mujer inició su andadura en Zaragoza.

La dictadura de Primo de Rivera acarrea la desmovilización social de buena parte del país, lo que también afectó a una ASC que inicia, por esta causa y por los efectos derivados de la implantación de la nueva Acción Católica, un lento declive con el consiguiente freno en sus iniciativas; si bien algunas de ellas se mantendrán de manera más o menos autónoma de su decaída entidad madre.

Esta pérdida de vitalidad e incidencia se acentúan también a lo largo de la República, la Guerra civil y el franquismo.

La reactivación de ASC. Expectativas de futuro.

A partir de 1978 se inicia una lenta reactivación de ASC, cuya principal obra cuajará en un Centro de Estudios Sociales marcado por sus conocidos cursillos anuales de Doctrina Social de la Iglesia y de Pensamiento Cristiano, por los que han pasado un millar de alumnos. En la actualidad ASC desarrolla, además de los citados cursos, otras actividades: algunas ediciones, un proyecto anual de cooperación al desarrollo, cursillos para socios y amigos de la asociación, excursiones, celebraciones litúrgicas (como la que se celebró el pasado 22 de noviembre de 2003 en la Catedral de La Seo, presidida por el Sr. Arzobispo D. Elías Yanes, y con la asistencia de más de 500 personas), cursillos en Huesca en colaboración con los jesuitas... La entidad deposita sus esperanzas y expectativas en el nuevo centro que, al amparo de la Fundación ASC – CAI, abrirá sus puertas próximamente, con la pretensión de ser casa común de diversas iniciativas sociales.

De la mano de su actual presidente, D. José Luis Escolá Autor, una dinámica Junta de Gobierno impulsa estas iniciativas mirando al futuro, fieles a su legado, con el  valor añadido de dos centenares largos de socios motivados, y en estrecha colaboración con la prestigiosa Caja Inmaculada.

Para saber más:
Cien años de “Acción Social Católica” (1903 – 2003).
De José Estarán Molinero.
Zaragoza, ASC, 616 páginas, 2003.

Dirección actual de ASC:
D. Jaime, 33, principal.
50001 – Zaragoza.

Arbil,anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 87, noviembre de 2004.

La salud del movimiento asociativo familiar navarro.

En su día, lamentablemente, constituyó una iniciativa legal de referencia para otras comunidades autónomas. Así, el Parlamento Foral de Navarra aprobó la Ley 6/2000, de 3 de julio, sobre “La igualdad jurídica de las parejas estables”, equiparándolas al matrimonio; y ello en contra del Gobierno regional, en manos de Unión del Pueblo Navarro, y sin que pesaran 7.000 firmas opositoras.


 Casi dos años después, a lo largo de los días 29 a 31 de mayo de 2002, tuvo lugar en Pamplona el “I Congreso General de la Familia” que, estructurado en torno a 15 ponencias, estuvo acompañado de diversos actos públicos, sociales e institucionales. Culminó con la inauguración del llamado “Monumento a la Familia”, enlazando todo ello con la fiesta anual de CONCAPA – Navarra celebrada los días 1 y 2 de junio. De los frutos de este congreso, mencionemos uno que, seguramente, en breve verá la luz: el Foro de la Familia, como órgano permanente de encuentro, reflexión y acción por los valores de la familia navarra.
 

 

La familia navarra sufre, en este contexto y al igual que en toda España, una profunda crisis, operándose, desde hace varias décadas, de forma lenta pero imparable, una evidente transformación. No se trata, únicamente, de percibir cómo, desde buena parte de los medios de comunicación y desde el mundo de la política, la familia tradicional es cuestionada y ridiculizada, perdiendo su centralidad en la articulación social; y ello, en beneficio de diversas formas de relación estable que pretenden algunos de los derechos de la familia, pero sin cargar con los deberes considerados gravosos para un ejercicio libertario y nihilista de la idolatrada autonomía personal.
 

Pero esta nueva mentalidad común, teñida por lo políticamente correcto, también ha alcanzado, en alguna medida, a muchas de las personas que optan por el matrimonio. Así, la inexistencia de un auténtico proyecto de familia en determinados matrimonios jóvenes se concreta, años después, en una despreocupación por los valores que debieran presidir la educación de sus hijos y un paradójico notable interés por los aspectos técnicos de la docencia y las actividades extraescolares. Sin duda, este comportamiento es expresión del tipo humano predominante en esta sociedad: un sujeto aislado, individualista, que traslada a su matrimonio el desconcierto vital y existencial en el que vive.        
 

En Navarra, de marcada tradición familiar, las más numerosas siguen siendo las asociaciones de padres y madres de alumnos. CONCAPA - Navarra agrupa a las de matriz católica, siendo HERRIKOA la federación que, en esta Comunidad Foral, hace propio el programa autodenominado progresista de la estatal CEAPA. Y, como dato particular que la hace diferente sociológicamente, está la federación SORTZEN, que agrupa a las asociaciones de centros escolares del llamado modelo D (íntegramente en euskera), caracterizada por las profundas convicciones de su base asociativa, un notable activismo y un preciso proyecto cultural de pretensiones políticas omnicomprensivas.
 

Si se trazara un perfil de los padres típicos, vemos que, pese a su dispar asociación, existe una cierta semejanza entre los de los integrantes de CONCAPA y HERRIKOA, al compartir buena parte de los políticamente correctos valores comunes; grandes principios en su enunciación, pero vaporosos en su concreción, un modelo homologado por un poder cultural dominante de alcance planetario.
No obstante, también en Navarra existen numerosas familias que encarnan otros modelos existenciales; particularmente, las apoyadas en una vivencia religiosa con fuertes implicaciones comunitarias. Y no olvidemos a aquellas otras basadas en el proyecto ideológico antes aludido.
 

El perfil de la familia de hoy día refleja, en muchos casos, una profunda fragilidad existencial que se concreta en una aparente incapacidad para asumir compromisos duraderos, una arbitraria toma de decisiones no basada en criterios éticos objetivos, y una escasa implicación en actividades que requieran continuidad (salvo determinadas actividades deportivas y lúdicas). Todo ello se traduce, particularmente, en un mínimo número de hijos por pareja.
 

Esta atomizada realidad social se traslada –no podía ser de otra forma- a la vida interna de las asociaciones familiares; existiendo una cierta dificultad en la renovación de sus elites directivas, lo que acaece tanto en su cúspide como en los niveles directivos básicos, y una disminución en el número de personas implicadas en sus dinámicas internas.
 

Esta realidad, en la gestión ordinaria de esas asociaciones, se proyecta, también, en una cierta dificultad en la anticipación a la adopción y efectos de determinadas medidas administrativas, y en una limitada capacidad de respuesta a los nuevos retos sociopolíticos.
Otras asociaciones sectoriales de ámbito familiar, caracterizadas por un indudable activismo, carecen de una deseable extensa base asociativa o de una perspectiva cultural global ante los retos comunes de la familia.
 

Paralela a la de la familia, pese a unos gruesos números que a priori pudieran indicar un movimiento consolidado, el asociacionismo juvenil también se enfrenta a una incipiente crisis, tanto en la suma de asociados, como en la realidad de monitores y animadores implicados.
 

En este complejo contexto, sigue siendo válida la afirmación de que la realidad del movimiento asociativo familiar navarro es un termómetro indicativo de la salud de la familia en Navarra.
 

Entre algunos activistas y observadores de esta realidad se han contemplado, con interés, iniciativas surgidas, en otros ámbitos geográficos, en defensa de la familia. Nos referimos a algunas actuaciones de PROFAM y de las llamadas plataformas transversales (E-cristians, HazteOír).
 

Sin duda, movilización social y batalla política serán dos tácticas que el movimiento asociativo familiar de Navarra tendrá que impulsar, con el Foro de la Familia a la cabeza, en un futuro no muy lejano, ante los retos que inevitablemente se presentarán; pudiendo ser, todo ello, ocasión para ofrecer al mundo la belleza de la familia, su racionalidad y su correspondencia con los deseos más auténticos del corazón del hombre.
 

Revista E-cristians, Nº 106, 24 de octubre de 2003.