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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Partidarios del no: rebeldes con causa.

Una parte relevante de la sociedad española, lentamente, está reaccionando: pese a una, casi absoluta, unanimidad mediática y parlamentaria, algunos sectores se han rebelado, propugnando un decidido no al proyecto constitucional europeo que se somete a votación el próximo 20 de febrero.
El referéndum del 20 de febrero.
                La convocatoria del Gobierno del PSOE de un referéndum, a celebrarse el próximo día 20 de febrero, por el que se somete a consulta popular un proyecto de tratado constitucional europeo, ha generado unos efectos políticos en parte no previstos por José Luis Rodríguez Zapatero y sus estrategas. No obstante, han logrado -no podía ser de otra manera- que la mayor parte de fuerzas parlamentarias marchen detrás del sí, incluido un Partido Popular que, sin ningún entusiasmo por la convocatoria, tenía escasas alternativas tácticas.
                Pero la convocatoria, además, oculta otro objetivo: alcanzar un refrendo tácito a la acción de Gobierno, buscando, éste, un éxito de imagen y popularidad que le permita avanzar en su proyecto de transformación social y consolidar, de paso, un dudoso éxito electoral que se ganó, con una auténtica tara de origen, manipulando los hechos de 11M.
Todas las grandes fuerzas parlamentarias de ámbito nacional, comentábamos, además de las nacionalistas moderadas (PNV y CiU), se han sumado al sí.
Por su parte, las también parlamentarias Izquierda Unida (fuentes de la coalición en Cataluña aseguraban, el pasado 27 de enero, que un tercio de sus electores se decantaría por el sí), Eusko Alkartasuna, Bloque Nacionalista Gallego, Nafarroa Bai y Esquerra Republicana de Catalunya, han optado por el no.
                Mencionemos a otras fuerzas extraparlamentarias y diversos movimientos sociales que se han decantado por el no.
La Plataforma estatal por el no a la constitución europea.
                Se ha constituido, a nivel estatal, una amplia coordinadora que propugna el no al proyecto constitucional europeo, desde la extrema izquierda marxista, sumándose a la misma otras entidades libertarias, ecologistas, antiglobalización, etc.
                Dentro del extenso listado de entidades adheridas, encontramos a fuerzas parlamentarias (Izquierda Unida), toda clase de sectas marxistas (PCE, Corriente Roja, Partido Comunista de los Pueblos de España, Partido Revolucionario de los Trabajadores, Espacio Alternativo, etc.), sindicatos (secciones sindicales de Comisiones Obreras, la anarcosindicalista y posibilista CGT, diversos pequeños sindicatos radicales…), entidades sociales de lo más variado (Cristianos por el Socialismo, Attac – Madrid, Asociación contra la tortura, Ecologistas en Acción, diversas ONGs poco conocidas…), entidades virtuales (Otra democracia es posible…), colectivos juveniles (fundamentalmente, las juventudes de los citados partidos marxistas), asociaciones de vecinos y plataformas locales por el no, etc.  Un conmovedor reencuentro, como en otras ocasiones, de viejos camaradas y compañeros…
                De nuevo, la extrema izquierda, pese a la pervivencia de sus viejas rencillas sectarias (muchas de tales entidades son escisiones las unas de las otras…), y a asumir filosofías políticas contradictorias (desde marxistas-leninistas, libertarias, progresismo cristiano, ecofeministas, y utópicos de variado pelaje), ha dado un ejemplo de realismo. Han sido capaces de unirse en una cuestión importante, dejando sus célebres querellas para otra ocasión, organizando un instrumento que, sin duda, será eficaz y permitirá hacer llegar a los simpatizantes (en centros de trabajos, Universidades, entidades culturales…) las razones de su no. Presentaciones ante medios de comunicación, carteladas, mítines, fiestas, caravanas, escritos en prensa…, toda una eficaz campaña está en marcha. Tienen experiencia y seguro que lo harán muy bien.
Entre las entidades adheridas, a la plataforma, no encontramos a las fuerzas radicales nacionalistas que también optan por el no, caso de los herederos de Batasuna (restaría credibilidad democrática a la plataforma, por una parte, y, por otra, tampoco los abertzales se sentirían cómodos en ninguna plataforma estatal que huela -aunque sólo sea remotamente- a español).
El pasado 24 de enero, el sindicato nacionalista vasco ELA-STV, en sus orígenes ligado a la Iglesia católica y al PNV y, actualmente, enfeudado por la estrategia del ámbito sindical vasco diseñada por el sindicato abertzale LAB, anunció públicamente el desarrollo de una activa campaña propagandística por el no. Ello indica, por lo tanto, que esta convocatoria también será causa de fractura social en el País Vasco, demostrando la esquizofrenia política latente entre los nacionalistas supuestamente moderados.
Derechistas, liberales, varios…
La plataforma digital Red liberal ha sido una de las primeras entidades que se ha decantado por el no, proporcionando sólidos argumentos a europeístas sin complejos, liberales al estilo de La Ilustración Liberal, y conservadores moderados.
Una virtual Plataforma por la Libertad de los Europeos ha realizado a lo largo del mes de enero, una intensa campaña de difusión masiva por internet de diversos documentos e informaciones, razonando y apuntalando la postura del no. Sin duda, la red de redes se constituye en una de las vías más eficaces de información, comunicación y propaganda.
Los lepenistas hispanos de Democracia Nacional se han decantado, finalmente y después de anunciar en su web, con anterioridad, otra postura menos firme, por el no. A tal efecto, DN ha elaborado un documento muy consistente, denunciando los diversos aspectos del proyecto legal que les ha llevado a votar en contra: ambigüedades estructurales, ausencia de criterios culturales, una falta de definición, y diversas cesiones de Soberanía.
Seguramente, en DN, al igual que diversos periodistas, analistas y otras fuerzas políticas, se han dado cuenta de que, previsiblemente, algunos sectores sociales desengañados con el Partido Popular no obedecerán sus consignas, optando por el no como voto de protesta. Ahí se juega toda una baza. Si al contar los votos emitidos, el día 20 de febrero, existe una cantidad importante que no pueda atribuirse a la extrema izquierda, ya puede preocuparse el Partido Popular, pues será la prueba más evidente de la posibilidad real de que una fuerza política -a su derecha- le lamine con seguro peligro. Este deslizamiento, sin duda, es significativo de la percepción que se tiene, en algunos medios, del estado de ánimo existente entre algunos dirigentes, militantes y base electoral del Partido Popular: al menos inicialmente, el rechazo a la acción gubernamental del PSOE y la sucesión de eventos políticos acaecidos desde el 11M, les ha llevado al no como expresión de un profundo malestar que su propio partido no ha sabido canalizar y responder adecuadamente.
Sigamos con el repaso. Por su parte, casi todos los grupos falangistas han optado por el no (FE de las JONS y FE/La Falange). Y la democrática Falange Auténtica sufre cierta división entre una mayoría decantada por el no y los partidarios del sí.
                Recordemos una noticia de cierta incidencia en las cuestiones que tratamos. El pasado miércoles 26 de enero se publicó, en diversos medios, que la mayoría de las intervenciones realizadas, en el foro que el Ministerio de Asuntos Exteriores había habilitado en internet al objeto de difundir y discutir el tratado constitucional, era efectuadas en contra del mismo. También era muy común una queja: el deficiente conocimiento del texto a causa de la nula difusión del mismo. Sin duda, a este foro han concurrido personas de ideologías muy diversas, pero con algunas constantes comunes: ciertas inquietudes políticas, voluntad de movilización y emisión de opinión, capacidad de acceso a nuevas tecnologías. Es decir, se trata de una franja con cierta capacitación social e instrumental, por lo que pueden deducirse algunas conclusiones nada halagüeñas para los proyectos del Gobierno, y que, seguro, le llevará a redoblar esfuerzos.
Medios de comunicación.
La cadena radiofónica COPE ha concedido ciertos espacios a los partidarios del no en sus programas estrella y tertulias. Así, Federico Jiménez Losantos, desde su altavoz de La Mañana, se ha dirigido a los votantes del Partido Popular pidiéndoles expresamente el no, como el mejor medio para “hacer un favor a Mariano”. César Vidal en La Linterna y Alberto Recalde, entre otros tertulianos, incluso en La tarde con Cristina, también se han manifestado por el no. Es de agradecer que, en la unanimidad del pensamiento políticamente correcto difundido en los mass-media, estos profesionales actúen con responsable libertad y sin restricciones mentales.
Los medios de internet también se han hecho eco minoritariamente de las posiciones del no. Es el caso de Libertad Digital; no podía ser menos, dadas las posiciones de sus impulsores ya pregonadas en COPE. Incluso su suplemento religioso, Iglesia Digital, ha acogido algunos textos en los que se exponen razones avalando esta postura negativa.
Otro medio revelación en internet, El Semanal Digital, también ha recogido los pronunciamientos por el no de algunos de sus columnistas más cualificados, si bien su postura editorial es mucho más posibilista,
El diario La Razón es una notable excepción al cerco informativo al no; al igual que sus páginas de religión, Fe y Razón.
Otros medios escritos, por ejemplo los semanarios católicos Alba, Paraula, etc., también han acogido diversas razones del no.
Veamos un caso distinto. El diario digital www.forumlibertas.com, en su editorial de 13 de enero, resumía las razones alegadas por el sí y las del no. Insistía en la descarada actitud del Gobierno socialista en su intento de manipulación de la convocatoria como un éxito de partido, lo que refuerza, a su juicio, la postura de quienes diseñan un castigo al Gobierno. El texto proponía, finalmente, otra opción cuyo efecto sería análogo al del voto negativo, salvando, eso sí, la voluntad europeísta de los católicos: la abstención activa. Así, nacido de la mano de e-Cristians, este medio parece decantarse por la abstención activa, proporcionando a los católicos, de esta forma, una pluralidad de opciones que impedirá, en el futuro, ser acusados de haberse marginado voluntariamente en el proceso europeo actualmente en marcha, a causa de una cerrada postura corporativa.
Catolicismo social.
Veamos otras expresiones procedentes, al igual que otras ya antes mencionadas en mayor o menor medida, del catolicismo social.
Solidaridad y Autogestión Internacionalista, nacido desde el Movimiento Cultural Cristiano, difundirá en público, y con el estilo callejero que les caracteriza, su postura negativa, si bien, por motivaciones muy distintas a las de los partidos antes mencionados, a causa de su perspectiva socialista y de izquierdas.
En la familia tradicionalista también existe unanimidad: la Comunión Tradicionalista Carlista, la Comunión Tradicionalista sixtina y los catalanes del MPC, realizarán en solitario sus respectivas campañas por el no.
Familia y Vida, Alternativa Español y el Partido Social Europeo, coinciden en propugnar el voto negativo. No obstante, aún existiendo una notable coincidencia en las razones que les ha llevado a tal decisión, ello no ha sido suficiente como para alcanzar algún acuerdo táctico coyuntural que conjuntara esfuerzos, al menos, en esta ocasión, y que pudiera proporcionarles pistas para las decisiones políticas futuras que deberán adoptar si, realmente, pretenden constituirse en una alternativa de cierto calado.
HazteOír.org, mediante www.votano.org, optó tempranamente por el no, lo que no esperaban quienes unían a esta entidad con el Partido Popular.
Foro Arbil también se ha decantado por el voto negativo, proponiendo, en su publicación mensual, diversos artículos en esa línea.
Consideraciones finales.
                El Gobierno está nervioso. Diseñó la convocatoria como una expresión populista del “nuevo talante”; pero muchos ciudadanos, incluso de izquierdas, siguen mirando al proyecto constitucional europeo como algo lejano, ajeno a sus intereses, y gestado desde unas euroburocracias políticas de comportamientos nada democráticos. Otras decisiones políticas han galvanizado, por otra parte, a algunos sectores sociales: católicos, conservadores, liberales, nacionalistas… Y les ha empujado, por encima de otras disciplinas políticas, a un reactivo no. Si a ello se le suma una previsible alta abstención, la ocasión se presenta propicia para un voto de censura al Gobierno y a los grandes partidos.
Por ello, una machacona campaña masiva por el sí está por venir. El cerco al no, y a sus defensores, será casi absoluto, tanto desde los medios de comunicación, como desde las demás modalidades de propaganda. La unanimidad, casi absoluta. Ello evidenciará un divorcio creciente entre clase política y ciudadanía. En cualquier caso, es previsible que el número de partidarios del sí aumente, conforme avance la campaña, mientras los del no, se alejen de sus entusiasmos iniciales, reduciéndose en porcentaje.
Para quienes pretenden una alternativa desde valores fuertes al Partido Popular, la ocasión era magnífica: por ejemplo, constituyendo una plataforma por el no análoga a la organizada por la extrema izquierda; lo que habría facilitado el discernimiento del camino futuro. No lo han hecho. Si quieren incidir políticamente en el futuro, no es fácil que se les presenten ocasiones tan claras.
Unos buenos resultados del no, siempre que excedan, de forma notable, a los que previsiblemente pueda cosechar Izquierda Unida y aliados en esta ocasión, constituirían un voto de castigo al Gobierno y un poderoso toque de atención al propio Partido Popular, que tendría que reflexionar acerca de su trato a sus votantes católico y al moderno electorado conservador no confesional. De perder, por su derecha, a unos cuantos cientos de miles de votos, posibles futuros éxitos electorales quedarían muy comprometidos.
En cualquier caso, se acredita la existencia de diversas identidades sociales y culturales vivas, con capacidad de expresión y organización, que se niegan a ser anegadas por lo políticamente correcto y su rodillo mediático.
Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 89 de 2005
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