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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Raíces, historia y actualidad de los legionarios de Cristo.

Un libro, que parte detalladamente de los orígenes de la congregación de los legionarios de Cristo en la persona de su fundador, narra sus episodios más relevantes, así como los de las obras más emblemáticas nacidas al calor e impulso del padre Marcial Maciel.

 

 

 

Fundación. Historia y actualidad de la Legión de Cristo.
Ángeles Conde y David J.P. Murria.
Editorial Planeta. Colección: Planeta Testimonio.
Barcelona. 2005.
331 páginas. 19 euros.

 

                La congregación de los legionarios de Cristo y el movimiento laical Regnum Christi están unidos, casi desde sus orígenes, a España. No obstante, y tal vez a causa de su escaso gusto por la notoriedad mediática, su discreto trabajo cotidiano, desarrollado en la catequesis, el apostolado, la enseñanza y la formación, ha pasado bastante desapercibido para una mayoría de españoles. Ello no ha impedido que algunos comunicadores, desde un sensacionalismo alejado de la objetividad de los hechos reales y apoyándose en injurias y falsedades notorias, hayan pretendido distorsionar la historia de estas entidades nacidas del carisma del padre Marcial Maciel desde perspectivas “conspiracionistas” o de “dialéctica de poder”. Por el contrario, el libro que aquí reseñamos nos acerca a la verdad desnuda de una joven realidad que, seguramente por estar viva y dar frutos, ha provocado esos comportamientos nacidos desde el prejuicio anticatólico.

 

                La presencia de esta novedosa institución católica, en numerosos países de todo el mundo, debe enmarcarse en la eclosión que ha experimentado la Iglesia católica por medio de los llamados “nuevos movimientos eclesiales” que sucedieron al posconcilio Vaticano II, si bien algunos de ellos, éste sería el caso (pues nace, realmente, en 1941), ya se venían gestando y desarrollando con anterioridad.

 

                De su lectura, lo primero que llama la atención, hasta causar verdadero asombro, es la tremenda capacidad de trabajo del padre Marcial Maciel. No es caso único, ciertamente: la historia de la Iglesia está atravesada por cristianos que desarrollaron una actividad muy por encima de sus aparentes capacidades humanas y que sólo puede entenderse como instrumentos privilegiados de la Providencia. Así, Marcial Maciel ha trabajado, casi, de todo: granjero, conductor de autobuses, lavandero, vendedor, arquitecto, empresario... Pero también: fundador, apóstol, confesor, padre espiritual…

 

                Recientemente, el padre Marcial Maciel ha dado el relevo a su sucesor al frente de la congregación; lo que prueba, una vez más, la concepción nada patrimonialista de sus obras, su impulso espiritual y su vocación de servicio.

 

                Otro aspecto chocante, en esta historia, es la aparente “simplicidad” en el nacimiento, desarrollo y consolidación de esta institución. El mismo fundador lo reconocía, en algunas ocasiones, cuando afirmaba que él no se propuso fundar nada... Pero de su impulso, de ese “dejarse llevar”, de esa oración constante y confiada con Dios, ha nacido una obra que responde a las necesidades espirituales, incluso materiales, de personas de todas las condiciones.

 

                La suya es una teología y una espiritualidad “cristocentrista”; pero, ambas, hechas vida mediante la oración, una frecuente vida sacramental, y la acción misionera y social. Seguramente, ese vector decisivo, determinante del carisma “legionario”, lo ha dirigido en la dirección correcta: la que le ha permitido arraigar y crecer.

 

                En España los podemos encontrar en algunos colegios nacidos a su impulso, en la Universidad Francisco de Vitoria, en varias ONGs, en diversas entidades juveniles y caritativas, en portales de internet... No rehuyen, por tanto, ni al compromiso concreto con la realidad circundante, ni a dar la cara. En este sentido, los legionarios de Cristo y el Regnum Christi, se insertan, con sus rasgos propios, en un catolicismo social español que, como en el pasado, propone a todos una esperanza y una humanidad nuevas apoyadas firmemente en la roca de la Iglesia.

 

                Pero, todo ello, no surge de la nada. El padre Marcial Maciel nace en un México  que sufrió la virulenta acción del laicismo excluyente y anticatólico, lo que provocó que parte del pueblo mejicano se levantara, en los primeros años del siglo XX, en la “Cristiada”: una sublevación popular que dio testimonio de Cristo con la sangre de sus numerosos mártires, muchos de ellos asesinados cuando ya se había firmado la paz, y que perseguía el reconocimiento de la primera de las libertades; la religiosa. Conoció y vivió, en su localidad natal de Cotija de la Paz (Michoacán), algunos episodios muy concretos de esta difícil y dramática circunstancia de la historia de México que, sin duda, lo marcaron. Así son las cosas en la Iglesia: una vida permanentemente renovada, en los tesoros de la Tradición, genera frutos insospechados.

 

                Pero, la suya, no ha sido una peripecia meramente sencillita, amable y sin sufrimientos: su expulsión de algún seminario, las calumnias recibidas desde dentro y fuera de la Iglesia, la pobreza inicial, el destierro en Roma, etc., avalan una ascesis acrisolada a fuerza de sacrificio, esfuerzo y Gracia.

 

                De todo ello, y de mucho más, habla el libro que reseñamos; que nos permitirá apreciar la vitalidad de la Iglesia, valorar su capacidad de respuesta y de servicio al hombre de hoy, y agradecer su presencia.

 

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 91, enero de 2005.

 

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