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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Católicos y política: algo se mueve.

     Son muchos los católicos descontentos ante la evolución de la actual política española, por lo que consideran que se impone pasar a la acción. Aquí veremos algunos indicios representativos de este estado de ánimo.

 

¿Algo se mueve?
            A lo largo del curso político, que ahora finaliza, se han producido algunos movimientos que permiten aproximarse a las inquietudes políticas de los católicos españoles desde una perspectiva novedosa.
El primero en poner en evidencia esta realidad fue el periodista Alex Rosal, con el artículo de portada del suplemento que dirige Fe y Razón, publicado el sábado 25 de noviembre de 2000 en el diario La Razón. Allí se hizo eco de la preocupación existente entre los obispos de la Iglesia católica española ante el rumbo político seguido por el Gobierno, del Partido Popular, alejado en numerosos aspectos fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia.
            Declaraciones, posteriores, de algunos obispos, confirmaron, de manera rotunda e indudable, el progresivo distanciamiento de algunos sectores del catolicismo español con la alternativa política representada por el Partido Popular, tal como se informaba en dicha crónica periodística. Ese fue el caso del obispo de Mondoñedo-El Ferrol, quien reclamó, a título personal, la necesidad de un partido político que fuera consecuente con la defensa del derecho a la vida.
            Un factor novedoso, producido también a lo largo de los últimos meses,  que no debe perderse de vista y que ha asombrado a propios y extraños, ha sido la demostrada capacidad movilizadora de las Iglesias locales del País Vasco y de Navarra en favor de la paz. Además de suscitar adhesiones de personas procedentes de sectores culturales y políticos aparentemente antagónicos, se ha conseguido, en algunas de sus manifestaciones, la presencia de varias decenas de miles de personas. Pocas otras realidades sociales pueden arrogarse, justo es reconocerlo, esa capacidad de agrupar voluntades. Y sin abandonar el País Vasco, no debemos olvidar el papel jugado por “Foro El Salvador”, cuyos integrantes han ocupado la vanguardia en algunas de las movilizaciones y acciones desarrolladas por el sector social vasco que se encuentra en situación de mayor indefensión.
            A lo largo del año, varias han sido las interesantes iniciativas de la  diocesana “Escuela de Liderazgo Social y Político de Valencia”; siendo capaz de encauzar la movilización de un importante sector de la sociedad valenciana, en defensa de la familia, ante las agresiones legislativas de que ha sido objeto por el “popular” Zaplana.
            En Cataluña, la celebración de las llamadas “plegarias por la paz”, así como en otras diócesis españoles, ha agrupado a diversas personalidades y movimientos eclesiales locales; obteniendo en todo caso cierta resonancia mediática.
            Los integrantes de la “Asociación por el Diálogo y la Renovación Democrática”, en su mayor parte vinculados al “Movimiento de los Focolares”, han continuado con sus actuaciones formativas, iniciando además contactos con políticos en activo.
            La “Asociación Cultural Charles Péguy de Madrid” y la “Compañía de las Obras de España” (dos realidades generadas en el entorno del movimiento de “Comunión y Liberación”), con ocasión de la celebración de diversos encuentros con políticos y otras personalidades de relevancia pública, han logrado reunir a varios miles de personas. Todo ello desde una conciencia precisa de pertenencia eclesial y un indudable interés por la acción. Además, su publicación mensual de opinión ya cuenta con una atractiva versión digital en internet que no conviene perder de vista, por la clarividencia de los juicios allí emitidos: paginasparaelmes.com.
            “Profesionales por la Ética” sigue con su constante programa de actividades.
“Foro Arbil” persiste con su labor, especialmente por parte de los grupos de Barcelona, Madrid y Santiago de Compostela. Por otra parte, el Consejo de Redacción de su mensual digital “anotaciones de pensamiento y crítica”, desde Zaragoza, se ha propuesto reservar un espacio al seguimiento de eventos de especial importancia política y a las realidades emergentes del catolicismo social actual español.
            La “Asociación Católica de Propagandistas”, siempre atenta a la realidad y depositaria de un extraordinario bagaje histórico, está reactivando algunos de sus centros provinciales, iniciándose en Madrid la experiencia de una sección juvenil. Por lo que respecta a las actividades de esta viva realidad de la Iglesia española, no conviene olvidar su enorme trabajo en la consolidación de su Universidad San Pablo – CEU, junto a otras numerosas actuaciones, entre las que destacan los anuales “Congreso Católicos y vida pública”.
            Pero, sin duda, la estrella de todos estos movimientos ha sido el manifiesto elaborado por el portavoz de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona, Josep Miro i Ardèvol; difundido a mediados de junio. En el mismo se propone un reflexivo y meditado plan con el objetivo de que los cristianos recuperen su espacio en la vida pública y en la política española. Esta propuesta constituye el documento mas elaborado y complejo elaborado en los ambientes católicos en las últimas décadas. Su web, e-cristians.net, ya es un punto de encuentro de muchos interesados en la presencia pública del catolicismo social.
            Pero, también en Madrid, se han producido algunos pasos en una línea convergente.
            Es el caso del foro digital abierto, también en el mes de junio, por el audaz periodista Eulogio López en su publicación hispanidad.com, denominado “católicos en política”. Este foro se está configurando como un espacio en el que confluyen numerosos católicos especialmente disconformes con la política desarrollada por el Partido Popular.
            Siguiendo en Madrid, no olvidemos los discretos encuentros organizados a título individual por un joven editor, convocando a varias decenas de personas, vinculadas al mundo universitario y de los medios de comunicación, interesadas en nuevas modalidades de presencia de los católicos en la vida pública española.
En este panorama, multiforme y heterogéneo, la “Comunión Tradicionalista Carlista” ha recordado, en algunos medios, que es uno de los partidos políticos españoles que tiene como principal referencia la Doctrina Social de la Iglesia... A  dicha agrupación se debe otro foro digital concebido para la discusión de temas políticos y modalidades de presencial social de los católicos, denominado “Santo Tomás Moro”.

 

Interés hacia el catolicismo desde otros medios.
            Todo lo anterior refleja la existencia, sin ser exhaustivos, de ciertos  movimientos novedosos en el catolicismo español, detectados también por otros medios culturales  ajenos a la tradición cristiana.
            Es el caso del semanario El siglo, que ha dedicado algunos artículos, desenfocados y con un análisis superficial y notablemente erróneo, a la supuesta relación existente entre jerarquía, políticos católicos y ciertos presuntos movimientos internos producidos en el Partido Popular.
            En estas circunstancias, no deja de sorprender que Ramón Jauregui haya abierto en el mismísimo PSOE un cierto debate y espacio dedicados al diálogo socialismo – cristianismo, al considerar que la ausencia del mismo es una de las grandes carencias históricas que debe afrontar el partido en el futuro. Esta acción, que ha explicado en público en un encuentro organizado por la “Asociación Cultural Charles Péguy de Madrid”, tiene su reflejo también en la web oficial del PSE-PSOE, en un intento, sin duda, de atraer a los movimientos de católicos considerados “progresistas”.

 

Algunas características comunes.
            Pero, llegando a este punto, se precisa hacer un cierto esfuerzo de abstracción, para reflexionar y alcanzar algunas conclusiones que permitan orientarnos en este, aparentemente, disperso panorama.
            Veamos algunas características comunes a la mayor parte de los movimientos mencionados.
1.      Los protagonistas de la mayoría de las realidades mencionadas son personas nacidas en los años 60 y 70 que, por edad y formación, no se identifican plenamente, en general, con la experiencia de los políticos democristianos españoles. En este sentido, el libro del profesor Donato Barba “La oposición durante el franquismo/1. La Democracia Cristiana”, (editado recientemente por Encuentro; www.ediciones-encuentro.es) puede ser un precioso material de reflexión y estudio.
2.      Muchas de las iniciativas a las que hemos hecho referencia nacen en el entorno de determinados movimientos apostólicos de laicos; estando marcados por los respectivos carismas y estilos pedagógicos. Por ello su deseable confluencia será, en todo caso, muy lenta y cautelosa.
3.      Las inquietudes expresadas son coincidentes, como semejante es el diagnóstico de la actual situación. Sin embargo, las alternativas propuestas, poco matizadas y elaboradas en general, son muy dispares. Se ha propuesto, en ese sentido, crear un partido político católico, un grupo de presión tipo “Coalición Cristiana” de EE.UU., un centro nacional de formación de laicos, incluso una afiliación numerosa pero crítica al Partido Popular. El reto futuro, ante lo anterior, será dilucidar cuáles de estas alternativas representan una realidad no "plegable" a las reglas del juego dominantes.
4.      No existe una única instancia formadora de las vocaciones al servicio público de los católicos españoles. Durante varias décadas, ese papel lo jugó, casi en exclusiva, la “Asociación Católica de Propagandistas”. Algunas de sus obras fueron El Debate, la CEDA en buena medida, el Ya, los grupos democristianos opositores al franquismo de los años 60 y 70, el colectivo Tácito, etc. Desaparecida esa exclusividad y amortiguada, aparentemente, esa vocación formativa, ese papel empieza a desempeñarse desde otras realidades muy diversas y con calado desigual. No olvidemos, por otra parte, que la pedagogía de algunas realidades eclesiales concibe la acción política como una vocación individual desempeñada bajo la exclusiva responsabilidad personal. Ello imprime, a la actual situación, una aparente dispersión realmente compleja.
5.      No ha surgido, de momento, ninguna figura carismática que agrupe voluntades y despeje el camino. Ni tampoco, desde la jerarquía, se ha manifestado especial interés o apoyo hacia las alternativas propuestas.

 

El caso italiano.
El proyecto elaborado por el nuevo ministro de Sanidad italiano Girolamo Sirchia, en consonancia con una experiencia ya desarrollada en Milán, que cuenta con el apoyo del ministro de políticas de la Unión Europea en Italia, Rocco Butiglione, con la voluntad de proteger la maternidad como acción específica que pretende combatir al aborto legal, ha despertado ciertas expectativas también en España. Muchos católicos españoles han aplaudido tal propuesta, concreción de una posible política en consonancia con la Doctrina Social católica y fuera de los cauces de la extinta Democracia Cristiana. Un motivo, más, para la reflexión de los católicos preocupados por la marcha general de la sociedad.
El verano será, en todo caso, tiempo de descanso, reflexión, y encuentros formativos y personales; un tiempo precioso para afrontar los retos presentados a los católicos españoles.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 47 – 48, julio – agosto de 2001
Reproducido en Ahora Información, Nº 52, julio – agosto de 2001

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