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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Crónica de actividades públicas

Fernando el Católico y los falsarios de la historia en Zaragoza.

¿Tiene sentido reeditar, a los 80 años de su aparición, el complejo libro resultado de la investigación histórica de un pensador, y político tradicionalista, que murió fusilado en los inicios de la guerra civil española? A ésta, y a otras cuestiones, se respondió en la presentación del libro Fernando el Católico y los falsarios de la historia, organizada por Foro Arbil en la ciudad de Zaragoza, el pasado 14 de marzo.

Un libro de Víctor Pradera Larumbe.

El pasado viernes 14 de marzo de 2003, a las 19’30 horas, se presentó en Zaragoza el libro Fernando el Católico y los falsarios de la historia, escrito hace 80 años por el político y pensador tradicionalista navarro Víctor Pradera Larumbe. A GRAFITE ediciones (http://www.grafite-ediciones.com/) ha correspondido la fortuna de reeditar este libro decisivo en la fundamentación historiográfica del moderno navarrismo –entendido como la concepción política, histórica y cultural que afirma la particular identidad navarra como consustancial a la empresa nacional española- en su pugna con el nacionalismo vasco.

Las circunstancias de la reincorporación de Navarra al proyecto español, siempre levantaron serias divergencias entre historiadores. Muchos consideraron que la postura de una parte de la facción agramontesa (otra parte apoyó al Duque de Alba), empecinada en la defensa a ultranza de la independencia, fue ejemplar y “patriótica”, en detrimento de los beaumonteses, presentados como traidores a Navarra. Ante los equívocos de tales posturas, Pradera saltó a la arena de la polémica historiográfica, demostrando la lealtad de Fernando el Católico a sus familiares navarros; pues llegó a rechazar en siete ocasiones las ofertas de Francia de anexión de Navarra a España, en un intento de salvaguardar los intereses de sus sobrinos. Por otra parte, confirmó la legalidad y legitimidad de la conquista conforme al derecho de la época. Navarra es incorporada conforme a unas Bulas papales que Pradera demuestra verídicas y no falsificadas, tal como achacaron algunos historiadores y polemistas.

De esta forma, prestando un servicio a la verdad del pasado, privaba de argumentos a un nacionalismo vasco que se alimentaba de equívocos históricos en su expansión; sirviendo su Fernando el Católico y los falsarios de la historia, en el futuro, como base para el trabajo de historiadores de prestigio, caso de Jaime del Burgo en su fundamental Historia General de Navarra.

Para una introducción a los contenidos del libro, nos remitiremos al mismo y al artículo de José Luis Orella Por el honor de Fernando el Católico, (Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 50, octubre de 2001).

Acto de Foro Arbil en Zaragoza.

La presentación tuvo lugar en la sala polivalente, a rebosar, de la Biblioteca de Aragón, entidad que proporcionó los recursos habituales empleados en este tipo de actos y que incluyó en su programación oficial. Un buen número de personas no pudo acceder a la sala, por razones de seguridad al tratarse de un semisótano, lo que proporciona una idea del éxito de asistencia; acreditado por los distribuidores del libro en Aragón, presentes en el acto, quiénes realizaron buenas ventas del mismo.

Presentó el acto D. Fernando José Vaquero Oroquieta, redactor de Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica. Caracterizó a Foro Arbil, la entidad convocante, con dos notas: la amistad de sus miembros y su seguimiento de los criterios teóricos y de acción marcados por la Doctrina Social de la Iglesia católica. Recordó la estrecha unión de la entidad con la ciudad de Zaragoza por un doble motivo: Arbil, en el hispánico idioma del euskera significa “pilar”, lo que no precisa mayor explicación, y, en segundo lugar, por lanzarse todos los meses desde esta ciudad la publicación digital de la asociación, que ya cuenta con más de 50.000 lectores mensuales. Después del capítulo de agradecimientos, planteó, en forma de interrogantes, la oportunidad de la reedición de un libro que, pese a tener una indudable importancia, permanecía casi olvidado; pasando, finalmente, a presentar a los ponentes.

Los ponentes.

El primer ponente fue D. José Antonio Herrero Crespo, editor de GRAFITE y del libro, quien explicó las razones de la reedición. De bancario pasó a editor de libros religiosos; y, una vez editor de textos especializados, se ha animado a lanzar una colección de libros que recoja las aportaciones a la empresa española de tantos vascos. Su experiencia personal, así como sus vivencias en el País Vasco, le han llevado a intentar rescatar este apartado fundamental de nuestra historia común que pretende ser anulada por la utopía nacionalista, en un ejercicio de ceguera que pretende reinventar, según sus necesidades, unas bases históricas que carecen, violentando la realidad y una tradición de siglos.

D. José Luis Orella Martínez, biógrafo de Víctor Pradera, Presidente de Foro Arbil y Portavoz de Foro el Salvador, le siguió en el uso de la palabra, extendiéndose en la atractiva figura de Víctor Pradera Larumbe: un político e intelectual de enorme talla moral y gran capacitación personal. Igualmente, expuso las circunstancias políticas del momento en que el autor escribe el libro, apremiado por la ofensiva del nacionalismo vasco al que descubre en su íntima naturaleza; anticipándose en varias décadas a las dramáticas conclusiones a las que vienen llegando la mayor parte de las fuerzas políticas y sociales españolas, después de décadas de ceguera ante las pretensiones del partido jeltzale.

D. Pascual Tamburri Bariain, medievalista, del cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria y redactor de Elsemanaldigital.com, polarizó la atención del público asistente en torno a cuestiones, en un principio poco atractivos para los no iniciados, como el de los títulos de legitimidad de la conquista de Navarra por el rey católico, Bulas papales, líneas sucesoras, continuidades dinásticas, etc. También nos habló del contenido concreto del libro de Pradera, de las circunstancias históricas de la reincorporación de Navarra a la empresa nacional española, acerca de la figura extraordinaria de Fernando el Católico, y de un asunto de vitales repercusiones todavía hoy: el peso real de las polémicas historiográficas en el motor de la ideología nacionalista vasca. Sin duda, precisa de una legitimidad, en sus pretensiones secesionistas, que busca en la historia. Si no la encuentra, manipula historia y pasado; llegando a inventarlo según sus planes. Es lo que ocurrió en su día, cerrando Pradera un capítulo importante de esas polémicas. Es incuestionable, desde entonces, que la reincorporación de Navarra fue legal y legítima, según el derecho de la época. En contra del criterio de los nacionalistas vascos, quiénes aseguran no existió tal base y por lo tanto España estaría “viciada” de partida, Pradera se alzó con los alegatos de una investigación rigurosa; lo que sin duda no le perdonaron y pudiera explicar su trágico fin.

El turno de preguntas del público planteó interesantes cuestiones: desde la posición de los ponentes ante la guerra en Irak, el presunto aragonesismo de Fernando el Católico, su personalidad plenamente medieval, el papel social como creador de opinión de Diario de Navarra, el Príncipe de Viana, etc.

Numerosos aplausos acreditaron la fortuna de muchas de las afirmaciones emitidas; destacando entre el público directivos de entidades navarras radicadas en Zaragoza, miembros de varios departamentos de Historia de la Universidad de esta ciudad, una periodista de “El Periódico de Aragón” y varias decenas de miembros de grupos culturales y juveniles zaragozanos.

La próxima aparición de sendos libros a cargo de los dos historiadores presentes, el titulado Los otros vascos junto a otro que reflexiona en torno a la naturaleza del nacionalismo vasco, pudiera augurar la reedición de una jornada similar, lo que seguro se recibiría con el interés mostrado en esta ocasión.

Algunas reflexiones.

En las intervenciones pronunciadas se constataron dos coincidencias significativas: la afirmación de la necesidad de recuperar la memoria histórica española, como un servicio a la verdad frente a las manipulaciones y la ignorancia, y la de trabajar culturalmente, más allá de la mera política, para afrontar con éxito el reto nacionalista vasco que se presenta en todas las esferas de la vida.

Unas conclusiones, sin duda, de la máxima actualidad y pertinencia.

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 67, marzo 2003

Audiencia del Arzobispo de Zaragoza al Consejo de Redacción de “Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica”.

      La vida de Foro Arbil sólo se explica por su voluntad de pertenencia e identidad cristianas. Una entrevista con el arzobispo de Zaragoza confirma el camino seguido.

 

                El pasado martes 7 de mayo de 2002, el Sr. arzobispo de Zaragoza, D. Elías Yanes Álvarez, recibió en audiencia a dos representantes del Consejo de Redacción de esta publicación digital.
                Nuestro interés en la entrevista radicaba en dos claras razones. En primer lugar, dar a conocer, al pastor de la iglesia aragonesa, la realidad de una publicación que, mensualmente, salta a intenet desde la ciudad de Zaragoza en la que, además, reside su Consejo de Redacción y algunos de sus colaboradores habituales. En segundo lugar, comunicarle nuestra disponibilidad, como católicos zaragozanos, a las indicaciones que quiera hacernos.
                A tal fin, se le hizo entrega de un breve “dossier” informativo de Foro Arbil, así como una de las tarjetas informáticas editadas con motivo de la celebración  del número 50 de la publicación, hecho acaecido en el último octubre.
                Nuestro arzobispo mostró un gran interés por las nuevas tecnologías, recordando la importancia que el propio Juan Pablo II otorga al medio. Por otra parte, nos sugirió la posible colaboración de determinadas personas especializadas en diversos temas, en la publicación; orientaciones que agradecemos filialmente.
                También debemos agradecer los buenos oficios de D. Ignacio Zamboray, Delegado Diocesano de Medios de Comunicación, quien nos gestionó la entrevista, que habíamos solicitado previamente, buscando un hueco en su apretadísima agenda.
Su acogida, así como la de la Jefe de Prensa Dª. Carmen Fernández Olivencia, ha sido magnífica.
Como resumen de las características que adornan nuestra revista digital, afirmábamos, en la larga editorial del antes citado número 50, que la amistad es la base de nuestro trabajo: prolongándose en el tiempo, a través de los años, y tejiendo una rica trama de circunstancias personales de forma inesperada.
La publicación, considerábamos en su día, está íntimamente vinculada a la salud de nuestra asociación. Su futuro, por ello, pasa necesariamente por el de Foro Arbil que, recordemos, nació con vocación de servicio, ánimo evangelizador, y voluntad de continuidad. Por ello estamos abiertos a las nuevas realidades que el mundo nos presenta cada día, guiados por nuestros pastores.
En tres precisos términos resumíamos el trabajo de “Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica”: caridad, amistad, calidad. Estas palabras tienen su perfecta acogida en este lugar concreto en el que cada amigo de Arbil está integrado de un modo particular: la Iglesia católica.
Agradecidos por todo lo que hemos encontrado en este camino, afirmábamos en aquel número, queremos corresponder, modestamente, con este instrumento de servicio a la misma Iglesia, esperando su calor y su orientación. Por ello, la respuesta que Monseñor Antonio María Rouco Varela devolvió a la felicitación que, en nombre de todo el Foro, le hizo llegar nuestro presidente con motivo de su reelección como presidente de la Conferencia Episcopal española, junto a la cordial acogida que nos ha dispensando nuestro arzobispo, son un estímulo y un revulsivo en nuestro trabajo.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 57, mayo de 2002.

Persona, Sociedad, Estado: actualidad y pertinencia del principio de subsidiariedad.

Crónica de una mesa redonda, celebrada en Pamplona, en torno a uno de los presupuestos teóricos de la acción social y pública del catolicismo. Reflexiones a partir del estudio de un libro de Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación.

 

Mesa redonda en Pamplona.

 

Organizada por Auzolan de iniciativas culturales, se celebró el pasado jueves 7 de marzo, en la sala de conferencias de Pamplona de Caja Navarra, una mesa redonda bajo el lema: “Persona, Sociedad, Estado: actualidad y pertinencia del principio de subsidiariedad”.
                Aclaremos, en primer lugar, el sentido de la palabra euskérica auzolan. Significa, aproximadamente, “trabajo común”. Bajo este término, en el campo navarro, durante siglos, como expresión de la solidaridad popular nacida de la común pertenencia a la Iglesia, se han realizado múltiples trabajos y construcciones. En particular, muchos cientos de iglesias rurales así se edificaron. Todavía hoy, en los despoblados pueblos navarros, bajo esa consigna se limpian calles, se restauran iglesias, se construyen centros de reunión. Al igual que ha ocurrido con tantas palabras, la izquierda aberzale ha intentado apropiársela; incluso una de sus formaciones, hace ya casi 20 años, la adoptó como nombre. En esta ocasión, un grupo de navarros del movimiento eclesial Comunión y Liberación, entre los que se encuentra este articulista, se han acogido bajo su significado originario para, recuperándolo, realizar algunas actividades públicas de propuesta cultural católica.
                De la breve historia de Auzolan, recordaremos aquí, gratamente, la realización de una exposición sobre los orígenes del cristianismo a la que acudieron más de 2.000 personas (“De la tierra a las gentes”) y una conferencia, organizada junto al Ateneo Navarro, de Pío Moa, quién disertó sobre la revolución de Asturias de 1934 y los orígenes de la guerra civil.
                La propuesta de la mesa redonda, que origina esta crónica, nació de la necesidad de profundizar y buscar el sentido práctico a uno de los últimos textos del fundador del movimiento Comunión y Liberación, Luigi Giussani: El yo, el poder, las obras.

 

“El yo, el poder, las obras”.
                Editado por Encuentro (Madrid, 2001, www.edicionesencuentro.es), el texto parte de la siguiente afirmación recogida en su página 7: “El cristianismo no surgió como una religión, sino como un potente amor al ser humano, a la persona concreta”. El libro, por ello, testimonia la operatividad del cristianismo, hoy día, en su capacidad de abrazar la totalidad de la humanidad. Es, fundamentalmente, una recopilación de intervenciones públicas dirigidas, en muchas ocasiones, a personas ajenas al movimiento por él fundado.
                Está estructurado en 4 bloques, más un apéndice de entrevistas y artículos ya publicados en diversos medios. Veámoslos.
                El poder. A partir del impacto del “efecto Chernobyl” en los jóvenes (la influencia del poder sobre las conciencias), propone un camino para el reencuentro de la propia persona: un itinerario plenamente racional, correspondiente al corazón del hombre.
                El trabajo. Aquí es entendido como necesidad y expresión, por tanto, del sentido religioso, y como el principio, tal vez, de un cambio en la sociedad.
                Las obras. A partir de su página 123, se recoge el texto “Frente a la necesidad, una propuesta positiva”, de especial interés. Las obras se proponen como una concreción de la racionalidad de la hipótesis cristiana, en su correspondencia con el deseo del hombre.
                La política. A juicio del autor, el poder moderno tiende a controlar y dirigir los deseos del hombre, reduciéndole y manipulándole. Frente a la “gran homologación”, en palabras de Pasolini, la política debe favorecer una cultura de la responsabilidad, favoreciendo la construcción de sujetos sociales, primando la sociedad frente al Estado, orientado éste último por tanto al servicio de la sociedad y el bien común.
 
La mesa redonda.
                El acto se celebró a las 20’15 horas conforme lo previsto.
Con una asistencia de público cifrada en algo más de 60 personas; el acto se difundió mediante un anuncio de pago de 4 módulos en “Diario de Navarra” y se remitieron comunicados a los diversos medios de comunicación aquí presentes. Se repartieron 300 invitaciones, remitiéndose varias decenas más vía e-mail. Igualmente, se insertó la convocatoria en dos foros de internet: “Tomás Moro” y “Libertad ya”. E-cristians también informó, por e-mail, de la celebración del acto, especificando que no lo organizaba pero que lo consideraba de interés. Un apoyo que agradecemos especialmente.
                Según lo anunciado, como ponentes participaron tres personas elegidas en función de su específica relación con la realidad social: el político José Iribas Sánchez de Boado (Senador de Unión del Pueblo Navarro, abogado, padre de familia numerosa, exalcalde de Tafalla), José Miguel Oriol López-Montenegro (Presidente y Fundador de Ediciones Encuentro y Presidente de la Compañía de las Obras de España, uno de los rostros más conocidos de Comunión y Liberación) y, por último, Andrés Jiménez Abad (filósofo y pedagogo, catedrático de Instituto, Jefe del Servicio de Atención a la Diversidad, del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra). El moderador fue José Joaquín Garralda Guillén, arquitecto y cofundador de Auzolan.

 

El filósofo.
                Inició el acto José Joaquín Garralda Guillén haciéndose dos preguntas: si las administraciones públicas son las únicas responsables en la construcción de la persona y qué otros protagonistas pueden participar en la misma. Añadió una tercera, dirigida expresamente a Andrés Jiménez Abad, en su calidad de filósofo: ¿cómo está presente el yo en todo lo que hace, trabajo, afectos, etc.?
                D. Andrés inició su intervención apelando a la experiencia y al sentido común. Es posible, a su juicio, que el yo sea protagonista en todos los órdenes en que se integra (trabajo, familia, educación) y desde los cuales desarrolla creativamente su existencia, pero es muy difícil a causa del grave riesgo de despersonalización, consistente en el desconocimiento de uno mismo y, por tanto, también del otro, relativo siempre según intereses parciales.
Si la educación consiste en un esfuerzo que persigue la capacitación de la persona, para que decida por sí misma y con libertad, la tendencia predominante hoy día es, por el contrario, actuar conforme al “me gusta o no” o “me apetece o no”.
                Denunció la existencia de una serie de potentes fuentes de criterios operativos, que producen el efecto de trivializar la vida, siendo ejemplo y prueba de ello la capacidad de modelar comportamientos desde la publicidad, con la consecuencia insospechada de suprimir la libertad de la persona. Sin embargo, esa cesión a los indicativos publicitarios es cómoda, ese “dejarse llevar” evita una fatiga a corto plazo aunque, a la larga, devenga en pesimismo y desengaño. La experiencia nos dice que el mayor enemigo de la libertad está en cada uno de nosotros, acarreando cansancio: en consecuencia, es más fácil ser esclavo que ser libre. Además, para el poder dominante, ¿en que se concreta la libertad?: en el poder adquisitivo. Esto se materializa en una forma práctica de “religión”, con su liturgia y sus espacios, que se resume en dos mandamientos: “te amarás a ti mismo por encima de todo y al dinero como a ti mismo”. Simbólicamente, esta nueva religión tiene sus exponentes en los grandes edificios, centros de decisión, de las modernas urbes; por ello el “11 S” ha tocado la conciencia de tantas personas, al afectar a las fibras más íntimas de las conciencias, generando una inimaginable crisis.
                En este contexto echamos la culpa, a los responsables políticos, de lo que no nos satisface a nosotros mismos. Además, otro planteamiento es el siguiente: “Tendrían que promover, que resolver…” Pero y ¿yo? Nos hemos acostumbrado a que se nos dé todo hecho desde las administraciones públicas.
                A su juicio las administraciones podrían ser buenas directoras de orquesta, pero con unos buenos músicos.
                No tenemos juicios con los que afrontar las diversas circunstancias de la vida: la educación de los hijos, por ejemplo, no teniendo nada que ofrecerles.
                Concluyó con una pregunta que todos debemos hacernos: “¿qué está esperando la vida de mí?”. Sin ello no habrá un porqué para el cómo. Y no habrá un yo.

 

El empresario y activista católico.
El moderador explicó brevemente, a continuación, la realidad de la Compañía de las Obras en España, para dar la palabra, inmediatamente, a José Miguel Oriol mediante la pregunta: ¿qué es el principio de subsidiariedad?.
                El Presidente de esta entidad considera que en el título del libro, “El yo, el poder, las obras” se expresa la cuestión central de la sociedad. El punto de partida es el yo. Un yo con un deseo que no se colma nunca y que es realmente asombroso por nuestra capacidad de infinito.
                Afirmó que este principio hace 15 años estaba casi absolutamente desterrado de la política, la cultura y los Seminarios; por el contrario, ahora, es uno de los ejes centrales de la construcción europea, concebido también como principio regulador del derecho europeo. Y en esta recuperación no es ajeno el esfuerzo de Juan Pablo II a lo largo de todos estos años.
                Su sentido último es el de la primacía de la persona en una sociedad rectamente ordenada: no es el hombre el que está al servicio de las instituciones políticas y administrativas, sino al revés.
                Aunque ya habló de este principio Pío IX y León XIII con la Rerum novarum, es en 1931 cuando Pío XI lo formula de forma sistemática, precisamente con ocasión del ascenso del comunismo y de los fascismos. Ello demuestra que, aunque suene a algo “prehistórico”, la Doctrina Social de la Iglesia es algo vivo, en constante elaboración, y propia del hoy. Hasta tal punto es así que la atención a la persona se ha hecho presente en la Historia por la acción del cristianismo, aunque sea, en muchos casos, en su versión secularizada.
                La aplicación del principio de subsidiariedad, recuerda, pretende proteger a la persona humana, a las comunidades locales y a los grupos intermedios, del peligro de perder su legítima autonomía.
                La otra vertiente de este principio es el de la solidaridad, consecuencia también de esta concepción trascendente de la persona, exclusividad de las sociedades originalmente cristianas.
                Como realidades y ejemplos concretos, de la Doctrina Social católica, apela a la experiencia del “bono escolar”, como una fórmula que facilita el acceso a una enseñanza de calidad sin importar la procedencia social. Otra experiencia derivada de los mismos principios es el “bono sanitario” que se está implantando, informó, en Lombardía, región italiana que junto a la de Baviera son locomotoras de la creatividad y el desarrollo en Europa (alimentadas en buena medida por la Doctrina Social católica).
                En su intervención llegó a afirmar que la Compañía de las Obras en Italia (entidad social católica que agrupa a 20.000 empresas, ONGs, asociaciones de todo tipo con y sin ánimo de lucro) está cumpliendo la misión histórica de reconstrucción de un tejido social de inspiración católica. Y ello es así hasta el punto de ser determinante en el ejercicio del poder en Lombardía, siendo otra creación viva del pensamiento cristiano; plenamente éste correspondiente con los deseos constitutivos del hombre.

 

El político.
                El senador José Iribas respondió, desde su experiencia y convicciones, a la pregunta del moderador sobre si el Estado puede reducirse a favor de la sociedad.
                Consideró fundamental que el valor de la persona en sí -por lo que es y no por lo que tiene- es lo primero a tener en cuenta en la edificación social y en el quehacer político, de lo que se deriva que todas las demás entidades deben estar a su servicio. Se deduce de lo anterior que el estado es un medio, no un fin, cuyos objetivos son el bien social y la convivencia.
                La persona se constituye, por tanto, en el motor de un desarrollo plenamente humano. Pero precisa de una condición previa: la libertad cuyo ejercicio deben garantizar quiénes tienen la responsabilidad de dirigir la sociedad de forma justa y ordenada.
                Según su experiencia, las personas se siguen preguntando por lo verdaderamente importante. “El hombre quiere zambullirse en las profundidades de los valores que lo hacen mejor”.
                Estamos en una crisis, evidentemente, de la que podemos salir mejores, ayudándonos en esta catarsis. Esta crisis acarrea un derrumbe de valores en la sociedad, generando el “hombre light”: atado desde su interior, desorientado.
                Se ha generalizado, en este contexto, un grave equívoco: la confusión de la tolerancia con la indiferencia. De ahí que, por ejemplo, alguno de sus efectos prácticos en la política sea el primar el corto plazo, por entenderse como más “rentable”.
                Buscamos soluciones, ante cualquier dificultad, en forma de “píldoras”, expresión del materialismo y consumismo vigentes, verifica.
                Asegura que existe una voluntad consciente manipuladora de las tendencias sociales y culturales, reflejado, por ejemplo, en el reciente debate social abierto sobre las propuestas de adopción de niños por “parejas” homosexuales. Destacando la anécdota, margina la principal realidad constructora de la sociedad: la familia compuesta por hombre y mujer que educan unos hijos, edificando, por tanto, el tejido social.
                Y para recuperar la centralidad de la persona en el orden social, es necesaria una renovación de la conciencia de la ciudadanía.
                “La política es demasiado importante como para dejarla en manos de los políticos”, nos recordó; por ello debemos participar en política, exigiendo más pan y menos circo.

 

Intervenciones del público.
                Ante la intervención de una asistente, Oriol aclaró que no asocia enseñanza de calidad con enseñanza privada; de lo que se trata es de facilitar el acceso a la enseñanza de calidad, ya sea ésta de iniciativa pública o privada.
Un joven tradicionalista desmintió que hace 15 años no se hablara de subsidiariedad: por su condición de carlista ha vivido en un medio familiarizado con ese concepto, mostrando su desacuerdo, además, con algunas expresiones de Oriol recogidas a su vez de documentos oficiales europeos en una formulación reductiva de dicho principio. El aludido le otorgó, parcialmente, la razón, afirmando que el principio de subsidiariedad tiene una doble formulación: la vertical (entendida como descentralización administrativa hacia las instancias más próximas al ciudadano y a la que se refería dicho documento) y la horizontal, la correspondiente al derecho de acción de los sujetos sociales.
Un conocido promotor navarro de múltiples iniciativas asociativas de origen católico, se dirigió a los asistentes con una rápida intervención de carácter práctico, proponiendo una batería de acciones necesarias y factibles a su juicio: en el plano religioso con una “Cátedra Juan Pablo II de pensamiento social cristiano”, en el plano pre-político (orientado a la promoción de la familia, la cultura, etc.) apoyando al próximo Congreso sobre la familia que se celebrará en Navarra y, por último, en el político, suscitando vocaciones de políticos católicos. Ante ello Iribas aseguró que son muchas las posibilidades de participación que no se aprovechan, por ejemplo a través de los medios de comunicación. Una invocación al compromiso que, lúcidamente resume el acto y que, esperamos, no caiga en saco roto.
La materialización de tales propuestas, así como las gestiones en orden a una Escuela de Doctrina Social en Pamplona por parte de otro de los amigos presentes, pueden ser un buen servicio a la Iglesia y la sociedad navarras.
De esta forma, el principio de subsidiariedad está más vigente que nunca, no tanto como hecho sino como exigencia de los ciudadanos para construir, en compañía de otros a través de las instituciones intermedias, una sociedad más humana en la que cada persona pueda reconocerse, respondiendo a su destino personal y común. Para los cristianos, esa creatividad nace de su pertenencia a la Iglesia de Cristo, lo que se plasma en obras en las que el hombre puede decir plenamente yo.

 

Arbil anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 55, marzo de 2002

Los orígenes de la Guerra Civil Española y Pío Moa.

Un libro sobre los orígenes de la Guerra Civil Española, que sitúa en octubre de 1.934, ha sido ignorado por los medios de comunicación y la historiografía dominante. Pese a ello, y en solo un año, ya se encuentra en las librerías su 5ª edición.

 

Los orígenes de la Guerra Civil Española y Pío Moa.
El historiador Pío Moa ha afirmado en una conferencia, organizada en Pamplona por el Ateneo Navarro y la asociación Auzolán de Iniciativas Culturales el pasado día 18 de mayo, que la llamada “revolución” de octubre de 1.934 fue el inicio de la Guerra Civil Española, desencadenada por un PSOE decantado por la vía insurreccional, al sovietizarse en sus objetivos y métodos. Es más, esa vía fue confirmada en los 20 meses posteriores, al ser excluidos del PSOE los mas moderados como Prieto y,  sobre todo, Besteiro.
Esa es la tesis central de su libro “Los orígenes de la Guerra Civil Española” (Ediciones Encuentro, Madrid 1.999).
Gerald Brenan ya sostuvo una teoría encaminada en la misma dirección, aunque centrándose en los sucesos de Asturias. Moa considera, además, que los intentos insurreccionales, producidos también en esas mismas fechas, de Madrid y Barcelona revistieron mayor gravedad, aunque fracasaron pronto y en parte por azar. Las tesis de Moa también son novedosas al basarse en el estudio profundo de fuentes escritas, algunas inéditas, procedentes de los fondos documentales del propio PSOE y la UGT. En ese sentido, los documentos más relevantes son cuatro carpetas personales de Largo Caballero depositadas en la Fundación Pablo Iglesias de Madrid.
El autor insistió en que la Guerra Civil estaba planificada, siendo prueba de ello los propios documentos escritos del PSOE. Su investigación se trata, por lo tanto, de un estudio histórico documentado y que, lejos de provocaciones, persigue la objetividad de los hechos.
La documentación aportada en su libro es abrumadora, evidenciando que los dirigentes socialistas se decantaron de forma explícita por un golpe de mano “a lo Dollfuss”, tal como lo ejecutaron los nazis en Austria.
El conferenciante insistió mucho en la comparación de octubre del 34 con la “sanjurjada”. Así, mientras que octubre del 34 supuso 1.300 muertos y partió del principal partido de la izquierda, la “sanjurjada” supuso 10 muertos y fue una iniciativa aislada de un sector marginal de la derecha. Ello evidenciaría, a su juicio, una tremenda responsabilidad de dicho partido en el desencadenamiento de la guerra civil. Y más cuando el PSOE persistió, en los meses posteriores, en una línea de enfrentamiento civil que se materializó, por ejemplo, en la campaña de denuncia de los “crímenes” cometidos –supuestamente- por el Ejército en la represión posterior a “octubre”. Así, buscó la exacerbación en los ánimos y, con ello, un clima más propicio a la guerra civil.
El escritor recordó que dentro del PSOE también existían sectores contrarios a esa estrategia. Por el contrario, otras fuerzas políticas apoyaron la misma, caso de la Esquerra catalana. Y todo ello sin olvidar otras maniobras contra el sistema republicano, como las realizadas por el PNV en medios municipales en 1.934, y algunos otros intentos dirigidos contra la derecha por el mismísimo Azaña.
El historiador desautorizó, también, las teorías dominantes en la interpretación de la “revolución de octubre”.
No fue, a su juicio, un intento de frenar al fascismo. La Falange apenas tenía incidencia y luchaba por sobrevivir ante la agresión de las izquierdas, respondiendo con represalias cuando ya sumaba una larga lista de caídos.
 La “revolución” no estuvo provocada por una situación económica desesperada de la clase obrera. Tampoco fue un intento de defender las “conquistas” alcanzadas en el bienio anterior.
La CEDA no se estaba “fascistizando”. La derecha fue calificada por el autor “más cobarde que moderada”, aguantando estoicamente la presión de las izquierdas.
En esta crisis, la principal fuerza política afectada fue el Partido Radical de Lerroux, único realmente republicano y centrista, colchón de una izquierda sovietizante y una derecha que, en parte, se radicalizó ante las agresiones de las izquierdas.
En este contexto no puede olvidarse el acoso sufrido por la Iglesia católica. Así, recordó el autor que, en diversos momentos de la República española, además de conventos, se quemaron bibliotecas y obras sociales de todo tipo iniciativa de la Iglesia, pues eran “la competencia” de las izquierdas.
Todo lo anterior, junto a otros factores como la enorme importancia del anarquismo ibérico, llevó a las derechas finalmente, en julio de 1.936, a la sublevación armada, en un intento a la desesperada por sobrevivir.
En base a todo ello, Pío Moa afirmó que, de tener algún sentido pedir perdón por errores pasados, también el PSOE debiera hacerlo. Por el contrario, no aflora la mínima autocrítica en ese partido.

 

Fidelidad a la verdad encontrada.
            También es interesante conocer que este autor procede de la extrema izquierda comunista, el PC(r), y que de una forma libre de prejuicios, aceptó los datos impuestos por la realidad por encima de ideas preconcebidas y las tendencias dominantes en la historiografía mayoritaria.
            La respuesta, a sus documentadas tesis, ha sido el silencio, fundamentalmente, y algún que otro insulto (“ex terrorista reciclado en historiador”). Ha sido decepcionante, pues el autor buscaba un debate científico y razonable.
            Una experiencia similar también se ha vivido en Pamplona, aunque en menor medida, a raíz de la conferencia.
            Así, el periódico regional líder “Diario de Navarra” ha ignorado por completo la conferencia. Ya se podía imaginar, pues este periódico es partidario de la colaboración parlamentaria UPN – PSOE y una noticia así no parece ser “políticamente correcta”.
            El otro periódico de ámbito navarro, “Diario de Noticias de Navarra”, le dedicó media página el día 19 de mayo con un titular provocador: “Un historiador afirma que el PSOE fue el responsable de la Guerra Civil”. Al mismo le acompañó un subtítulo también muy llamativo: “Moa dice en su libro que la intentó en 1.934 según un modelo nazi”. Hay que explicar que este segundo diario se encuentra actualmente en el ámbito de influencia del PNV, partido que intenta acreditar su carácter democrático en contraste con los demás.
            Otra vez, la manipulación y los intereses políticos por encima del respeto a la verdad histórica.
            Este historiador, fiel a la verdad encontrada, también tiene un estudio, que nadie ha querido publicar, sobre la tesis marxista del descenso de la tasa de ganancia, en el que demostraría que sus presupuestos de partida son contradictorios; lo que invalidaría la propia tesis, fundamental en el edificio teórico del marxismo.
            De nuevo es utilizado el silencio como instrumento autoritario, para acallar la verdad, desde la izquierda y el pensamiento dominante.
            El libro que ha originado este artículo ya está en el mercado desde hace un año. Su lectura y crítica positiva son recomendables, así como  regalarlo y,  para quiénes sea posible, presentarlo públicamente.
            Una iniciativa así, fiel a la verdad, merece nuestro reconocimiento y apoyo.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 34, junio de 2000