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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

¡Hasta la independencia y más allá!

¡Hasta la independencia y más allá!

Respuestas al cuestionario propuesto por el MCC/SAIN de Navarra sobre terrorismo y nacionalismo

 

1.- ¿Cómo y por qué surge el nacionalismo en el País Vasco?

El nacionalismo vasco surge en un contexto político-cultural proclive a ello: la segunda mitad del siglo XIX. Se desarrolló entonces el concepto de “nación cultural”; esgrimido por movimientos nacionalistas que, careciendo de un Estado propio al formar parte de otro más amplio, reclamaban la facultad de crear uno. El nacionalismo basará su consistencia en el idioma, la etnia, la cultura, las costumbres, la religión... De ahí arranca el “principio de las nacionalidades” y el “derecho de autodeterminación de los pueblos”, entendido al modo de los nacionalismos de todo el mundo: como la facultad de la que sería titular cada nación para el acceso a su propio Estado, incluso disgregándose de otro plurinacional. No obstante, esta concepción ha sido rechazada por Naciones Unidas. Los diversos nacionalismos disgregadores españoles se nutren, también, del romanticismo que en España la desarrollaron diversos autores, entre ellos algunos tradicionalistas. Y en ese contexto los hermanos Arana elaboraron un nacionalismo racista, paradójicamente católico, que en el curso de los decenios siguientes evolucionará marcando el acento en otros factores como la lengua y la economía. Así, ya en los años treinta del siglo pasado nació un nacionalismo “laico” y “progresista”, la Acción Nacionalista Vasca, cuyos herederos los encontraremos décadas después en el entorno “político” de ETA.

 

2.- ¿Qué rasgos o características principales destacarías de la ideología nacionalista?

El nacionalismo podría definirse como la doctrina política que hace de la defensa de una identidad nacional el eje de toda su acción pública y privada. En principio, sería una doctrina legítima. Pero, al igual que otras doctrinas, puede degenerar en una versión radical de tintes totalitarios. ¿Cómo podemos delimitar tales supuestos? Existen algunos síntomas bastante claros: pretender alcanzar sus objetivos con la violencia; promover que la etnia u otro factor cultural-ideológico (como el idioma) predetermine la ciudadanía del futuro Estado; la exclusión de todos los que no participen de su proyecto. Y si se asumen esos métodos propios de ideologías totalitarias, se termina concibiendo al oponente político como “el otro” carente de cualquier derecho, pues encarnaría un “mal absoluto” a erradicar por diversos medios; también la violencia, particularmente, la terrorista. En suma: la identidad hecha ideología por encima de todo y de todos.

 

3.- ¿Qué relación se establece entre el nacionalismo y el terrorismo de ETA?

El nacionalismo vasco tiene una larga historia. Ideológica y organizativamente hablando, es plural. También a nivel táctico. Pero comparten el fin último de un estado propio; aunque “a lo europeo”, para unos, “socialista radical”, para otros. ¿Cómo se articulan en su aparente disparidad? “Unos mueven el árbol y otros recogen las nueces”, afirmó el supuestamente moderado Xabier Arzallus en un alarde de cinismo… y sinceridad. Se han repartido el trabajo: ETA y los sectores radicales habrían movido el árbol mediante las palancas de la violencia y el nacionalismo moderado -desde las instituciones- recogería las nueces. No obstante, ese reparto no es del gusto de los radicales, quiénes exigen liderar el conjunto del nacionalismo vasco, lo que supone desplazar al PNV antes o después, en su lucha por la “liberación” y la “construcción nacional”. ETA, por otra parte, ha logrado configurar, mediante un titánico ejercicio de voluntarismo revolucionario, una organización de nuevo cuño, omnipresente en la sociedad vasca, capaz de ofrecer un estilo de vida 24 horas al día y 365 días al año. Un instrumento total, totalizante y totalitario fruto de paradójica fusión del marxismo revolucionario y el nacionalismo identitario más radical.

 

4.- ¿Qué papel han jugado y juegan los distintos actores en la realidad del nacionalismo vasco: partidos nacionalistas y no nacionalistas, ETA, víctimas, Iglesia…?

Ya hemos visto sumariamente el papel de los partidos nacionalistas. Los denominados constitucionalistas han jugado la partida minusvalorando, en general, la importancia del factor cultural: no basta la política institucional para marcar tendencias; es necesario plantear batalla cultural en el seno de la sociedad, allí donde se determinan las tendencias de futuro y el cambio de mentalidades. Además, desde los inicios de la Transición, cedieron las instituciones al PNV en la creencia de que “gestionarían” mejor la violencia y sabrían combatirla. Se equivocaron por completo… El intento de Jaime Mayor Oreja no prosperó y Nicolás Redondo fue defenestrado por sus “compañeros”.

Las víctimas han jugado un papel moral y activista decisivo: han sido los primeros en movilizarse, en reflexionar intelectualmente, en dar la cara en la calle y los medios de comunicación, en desenmascarar el juego sucio de los nacionalismos y la complicidad de una sociedad acobardada y sumisa... Y siguen haciéndolo. La historia reciente del País Vasco sin COVITE habría sido muy distinta…

La Iglesia católica -tan omnipresente en su día que aparentaba ser consustancial a lo vasco-  ha sufrido, en el contexto de otra de calado universal, su propia crisis. El radical-progresismo que la infectó en Occidente, especialmente, empujó a sectores clericales y eclesiales vascos a justificar el terrorismo de ETA como un “signo de los tiempos”: la lucha de clases trasladada al plano de las naciones; unas explotadoras y otras explotadas. Pero también han surgido en su seno paladines de la no-violencia, inspirando por ejemplo a muchos de los integrantes de Gesto por la Paz, y a no pocos de la movilización constitucionalista, caso de Foro El Salvador. Sin embargo, lamentablemente, ambas realidades han desaparecido… Pero en la memoria colectiva sigue resonando fatalmente ese perverso lenguaje -de matices dialécticos y equidistancias morales- empleado por algunos pastores significativos de la Iglesia vasca; lo que ha irritado comprensiblemente a muchísimos españoles, no sólo a los creyentes. No obstante, es una cuestión generacional y, para bien o para mal, esas generaciones nacionalistas se están extinguiendo biológicamente.

También habría que hablar -y mucho- del papel jugado por los medios de comunicación y otros relevantes actores sociales; acaso en otro foro…

 

5.- En general, ¿qué función han tenido las treguas de ETA?

Siguiendo la distinción de perspectiva marxista de estrategia y táctica, las treguas han jugado un papel táctico, instrumental, al servicio de los fines últimos de su estrategia político-terrorista finalista. Por ello, aparentemente, cualquier paso dado, hacia adelante, o hacia atrás, según se entienda, lo justifican desde esa mirada dialéctica.

 

6.- ¿Podemos considerar el cese definitivo de la violencia por parte de ETA?

ETA ha dado recientemente unos pasos que nunca había recorrido con anterioridad en “treguas” anteriores. Con tales pretendieron varios objetivos simultáneamente: reorganizarse y, de paso, intentar “avanzar” políticamente. Hoy día, aparentemente sigue la vía marcada por el IRA en Irlanda del Norte. Todo indica que sigue ese esquema, a falta de entrega de arsenales y disolución formal. Pero, aparentemente, y si hemos de creer en la sinceridad de los portavoces del Partido Popular, especialmente del ministro del Interior Fernández Díaz, el Gobierno español actual seguiría su propia agenda con concesiones mínimas... de momento. Lo que parece imposible es que ETA se aviniera a dar tales pasos unilateralmente; de modo que algún tipo de diálogo o acuerdo habría existido con interlocutores del entorno socialista (bien del PSE-PSOE, bien mediadores internacionales, bien de ambos).

 

7.- El nacionalismo vasco y el crecimiento económico de Euskadi van de la mano, ¿a qué se debe?

La “construcción nacional” se desarrolla en diversos ámbitos: el de las instituciones, la cultura, la educación, el de las costumbres y, cómo no, en el de la economía.

El PNV se enmarca en una tradición burguesa y demócrata cristiana, que se caracteriza en Europa por la implantación del “estado del bienestar” subsiguiente al término de la Segunda Guerra Mundial, en cierta medida concebido antídoto de experiencias políticas extremistas. Desde la perspectiva nacionalista del PNV, el bienestar económico es fundamental para “hacer nación”, generando de paso clientelas sociales, lo que desmentiría la acusación de inviabilidad de un Estado vasco según sus detractores.

Desde esa perspectiva doctrinaria, y desde el victimismo que les ha caracterizado, se han servido de las peculiaridades forales para su peculiar construcción nacional. Y seguro que algunos se han beneficiado particularmente: siempre ha habido arribistas…

No obstante, discrepo con quienes afirman que el nacionalismo enmascara más que nada los privilegios económicos de una minoría: el nacionalismo tiene suficiente atractivo y consistencia como para subordinar todo a lo identitario. Después, lo que a plazos, ritmos y objetivos intermedios se refiere, dependerá de la variedad doctrinal: posibilista-burguesa, marxista-revolucionaria, culturalista…

 

8.- Háblanos de los regímenes fiscales (cupo...) que disfruta Euskadi.

Se trata de una cuestión que, para no caer en simplismos y tópicos, exige cierto desarrollo. El País Vasco cuenta desde finales del siglo XIX con un régimen económico y fiscal propio: el Concierto Económico. Franco lo abolió al declarar a Guipúzcoa y Vizcaya “provincias rebeldes”. El Estatuto de Autonomía vasco lo recuperó. Álava, por su parte, lo mantuvo siempre. Y las Cortes Generales en 2010 aprobaron su “blindaje”. Mediante el “cupo”, el País Vasco aporta al Estado una contribución, actualmente es del 6,24% del gasto del Estado, en función del peso de la economía vasca en el PIB español calculado en su día, en concepto de los gastos generales que el Estado asume por las competencias no transferidas, como Defensa, Casa Real, Exteriores, mantenimiento de las instituciones comunes (Congreso, Senado, ministerios), e infraestructuras (puertos, aeropuertos, Alta Velocidad). La vigencia del actual cupo vasco expiró el 31 de enero de 2011. El caso navarro es similar. Así, ambas comunidades tienen competencias para aprobar normativa fiscal en casi todos los impuestos; caso del IRPF, Impuesto Sociedades. Al Estado español corresponde el IVA y los impuestos especiales. Para ello, las diputaciones provinciales son las encargadas de recaudar directamente todos los impuestos. Y la inspección fiscal no corresponde a la Agencia Tributaria española sino a instituciones análogas de ambas Comunidades. Gobierno Vasco y central discrepan a la hora de liquidar cuentas. En la actualidad, el vasco reclama 500 millones de euros, fundamentalmente por el dinero destinado a sufragar la Ley de Dependencia; además quiere incluir tributos recientes (los de loterías e impuestos energéticos).

¿Por qué se afirma que este régimen es un privilegio? 1) La mayoría de economistas aseguran que el País Vasco se ha beneficiado históricamente de una presión fiscal menor. Por ejemplo, la presión fiscal, especialmente en IRPF, es menor en el País Vasco que en el resto de España. Además, existen exenciones, como la de compra de vivienda, que se mantienen en el País Vasco, mientras que en el resto se han suprimido.

2) Se aplican tipos reales menores en la liquidación del Impuesto de Sociedades y mayores ayudas del Gobierno vasco para las empresas.

3) Se afirma, lo que es base para lo anterior, que la cantidad de recursos públicos por habitante que gestionan las instituciones vascas es superior a los del resto de España.

Veamos esta cuestión El importe del “cupo” del País Vasco no depende de sus ingresos, sino de los gastos que tiene el Estado. Por ello, en los años económicamente buenos obtiene mayores ingresos, de modo que las administraciones vascas tienen más dinero para gasto/inversión por habitante. Únicamente, de producirse una caída muy fuerte en su economía, es decir, mayor que en el resto del estado, el sistema del cupo pudiera devenir  desventajosa para el País Vasco.

 

9.- ¿Es posible la solidaridad y la igualdad entre las distintas regiones de España existiendo el nacionalismo?

El actual contexto legal y político lo dificulta en extremo. Depende, estrictamente, de la voluntad política de sus detractores. Pero el nacionalismo no se conforma con nada: “hasta la independencia y más allá”, irónicamente hablando. Entienden cualquier competencia propia y todos sus privilegios, no sólo los de carácter económico, como herramientas de construcción nacional cara a una hipotética secesión.

Para que la solidaridad y la igualdad fueran principios operativos, se precisaría de una firme voluntad política y de los instrumentos legales adecuados a tal fin. Y yo no veo, con los actuales actores, ninguna voluntad al respecto. Es más, ante las tímidas voces que reclaman una reforma constitucional, incluso retomando algunas competencias para fortalecer la identidad y la cohesión nacional, se han levantado acaso otras más poderosas que reclaman ¡más! competencias para las comunidades autonómicas hasta llegar acaso a una confederación…

El PP carece de ambiciones culturales. Y el PSOE está lastrado por un ingenuo e indefinido federalismo que le incapacita para la reforma que precisaría la actual España de las autonomías y nuestra sacrosanta Constitución.

 

10.- Una perspectiva de futuro para España en relación a los nacionalismos.

Si los partidos denominados absurdamente constitucionalistas continúan con este “juego”, si no plantan cara a los nacionalistas, si persisten en no dar la batalla cultural, si no modifican esta Constitución y los desarrollos legales que permiten la existencia de privilegios y desigualdades entre regiones y entre los españoles... si persiste este estado de cosas, el pueblo español lo tiene muy difícil. ¡Hasta el concepto de pueblo español se niega! Únicamente una voluntad firme y continuada en el tiempo podría reconducir a los nacionalismos hacia el bien común. Pero, en las actuales condiciones, el nacionalismo tiene casi imposible cura. Por méritos propios, pero también por vicios ajenos.

Cuestionaro: MCC/partido SAIN Navarra

Responde: Fernando José Vaquero Oroquieta

 

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