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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Reseñas bibliográficas

Los personajes de la República vistos por ellos mismos.

Moa Rodríguez, Pío: Los personajes de la República vistos por ellos mismos.
Ediciones Encuentro. Madrid. 2.000
445 páginas.
2.900 ptas.

 

El historiador Pío Moa Rodríguez ha escrito este libro, disponible desde el mes de junio en las librerías de toda España, relativo a personajes y aspectos fundamentales de la IIª República Española.
Este libro se suma a “Los orígenes de la Guerra Civil Española” (Ediciones Encuentro, Madrid 1.999), del mismo autor, cuya tesis central afirmaba que la llamada “revolución” de octubre de 1.934 fue el inicio de la Guerra Civil Española, desencadenada fundamentalmente por un PSOE “sovietizado” en sus objetivos y métodos.
El historiador anuncia en ambos libros, la futura aparición de un tercero: “El derrumbre de la República y el Frente Popular”, que no cabe duda generará expectativas y polémica, convirtiéndose el autor en referencia imprescindible para el conocimiento de la época.
El libro que en esta ocasión nos ocupa gira en torno a tres personajes fundamentales, políticos republicanos “burgueses” todos ellos: Niceto Alcalá Zamora (conservador), Manuel Azaña (izquierda jacobina) y Alejandro Lerroux (centro moderado).

Se trata de un libro denso, muy elaborado, con un trabajo sistemático de fuentes documentales, especialmente las memorias y demás escritos de los propios personajes. Nos introduce en los universos mentales y vitales de estos tres políticos fundamentales, por sus determinaciones y decisiones, en la evolución de la IIª República. Es de destacar, en ese sentido, que las relaciones personales establecidas entre ellos eran de puro aborrecimiento, lo que sorprende y, en ocasiones, divierte. Y esta circunstancia fue determinante en la evolución de la República, al constituir una de las principales causas de su desaparición.

Repasa, a través de las peripecias de los tres citados, la Restauración, la Dictadura de Primo de Rivera, la caída de la Monarquía y todo el periodo republicano.

Se trata de un libro que hace polvo los mitos “políticamente correctos” al uso. Así, la implantación misma de la República dudosamente puede concebirse como democrática. La derecha de la CEDA, afirma este autor, hizo todo lo posible por integrar a las masas derechistas en la vida de la República. Las izquierdas optaron por la insurrección. En el desarrollo de una estrategia terrorista, la iniciativa la protagonizaron los socialistas y los anarquistas, especialmente, teniendo que responder Falange de idéntica forma pero a la defensiva siempre. Los partidos republicanos de izquierda actuaron de forma especialmente sectaria, siendo arrastrados por las izquierdas marxistas. El Partido Radical de Lerroux constituiría, siempre a juicio del autor, el principal pilar del nuevo régimen, pero el sectarismo de Azaña y Alcalá Zamora, impidieron que se consolidara como pieza fundamental del mismo, cayendo víctima de una ingeniosa conspiración que describe minuciosamente (el caso straperlo). También destaca la importancia secundaria de la evolución económica.

Especialmente malparados salen Niceto Alcalá Zamora y Manuel Azaña, aunque por causas distintas. El primero, de mínima trayectoria republicana, fracasó en el intento de crear una República conservadora, siendo arrastrado por los acontecimientos en diversas ocasiones, con actuaciones sectarias, cuando no patológicas. La figura de Azaña queda hecha añicos. Carente de un pensamiento profundo que trascendiera  afirmaciones genéricas y demagógicas, refleja una personalidad egocéntrica y tortuosa, proyectando tales carencias en su actuación pública.

El autor repasa todo la historia española desde que Alejandro Lerroux entra en la vida pública. Los principales hechos históricos son descritos de forma muy minuciosa, enjuiciando el autor muchas actitudes y alternativas existentes. En ese sentido, describe y, además, reflexiona sacando conclusiones siempre a partir de datos objetivos basados en fuentes documentales del momento. Es ahí cuando rompe los esquemas de la “mitología republicana”, libre de prejuicios de cualquier tipo.

Por su importancia, vuelve a analizar la insurrección de octubre del 34, comparándola con la “sanjurjada”, determinando todo ello la enorme responsabilidad del PSOE en el desencadenamiento de la guerra civil.

Realiza interesantes consideraciones a partir de los datos de la evolución económica e intelectual de la sociedad española. Dedica un cierto espacio al acoso sufrido por la Iglesia católica desde los partidos izquierdistas. Así, recordó el autor que, en diversos momentos de la República española, además de conventos, se quemaron bibliotecas y obras sociales de todo tipo iniciativa de la Iglesia, sin olvidar las medidas legales y los debates parlamentarios correspondientes.
También dedica un espacio importante al papel jugado por el anarquismo español, en particular la influencia de los sectores radicales de la FAI dentro de la CNT.
No escapan de su estudio otros partidos como el PCE, los monárquicos, etc. Pero todo ello, siempre, desde el papel fundamental jugado por estos tres personajes, en torno a los cuales gira, no ya el libro, sino la propia IIª República Española.

El libro está compuesto de una interesantísima introducción en la que anticipa algunas de las conclusiones del texto, tres partes y un apéndice.

La primera parte, titulada “juventud y maduración” se centra en la vida de los tres principales personajes, con especial atención al 98 y a la Dictadura de Primo de Rivera.
La segunda parte, “dos años decisivos”, dedica su espacio al Ateneo de Madrid, el Pacto de San Sebastián y a la instauración, paradójica, de la República.
La tercera parte, titulada “un proceso de demolición”, se dedica a la evolución de la República, alcanzando algunos de sus apartados particulares tonos sombríos, caso del denominado “hacia la guerra civil”.
El apéndice de 20 páginas está dedicado al papel jugado por la formación predominante entre los católicos y la derecha, es decir la CEDA, y las críticas que se han vertido tradicionalmente contra la misma. También, aquí, el autor rompe esquemas.
Las 20 páginas de “notas”, junto al índice onomástico, cierran el libro.
Un libro fundamental ante el que no es posible permanecer indiferente.

 

Revista de historia contemporánea Aportes, Nº 45, 1/2001.

Jean – Paul Sartre: ¿el Hijo del Trueno?

La reciente edición en lengua española de la primera obra teatral de Jean–Paul Sartre, un texto de indudable tensión cristiana, ha generado mucho interés en sectores católicos. Por contra, ha pasado desapercibida en los medios intelectuales laicistas: una muestra más del sectarismo del poder cultural dominante.

 

Barioná, el Hijo del Trueno.

 

Voz de papel, un nuevo sello de Libroslibres, ha editado recientemente el primer título de la colección veritas, avalada por seis universidades católicas españolas y dirigida por Pablo Cervera: Barioná, el Hijo del Trueno. Misterio de Navidad (Madrid, noviembre de 2004). El hecho tiene un interés excepcional: se trata de una obrita de teatro de incuestionable tensión cristiana, escrita por el existencialista Jean – Paul Sartre, cuya lectura llevó al teólogo francés René Laurentin a manifestar que “Sartre, ateo deliberado, me ha hecho ver mejor que nadie, si exceptuamos los evangelios, el misterio de la Navidad. Por esa razón le guardo un inmenso reconocimiento”. Sorprendente, cuando menos.

 

            El libro tiene una extensión de 152 páginas, ocupando 43 de ellas un magnífico estudio, elaborado por José Ángel Agejas, que aborda las cuestiones más relevantes de la obra: las noticias de su existencia y la localización de un ejemplar de esta casi olvidada obra, su contexto general, Sartre y el cristianismo, y, por último, la esperanza cristiana y otras esperanzas.

 

La particular circunstancia de esta edición, relevante en todo caso al tratarse de la primera en lengua española, que ha visto la luz 64 años después haber sido escrita por su célebre autor, ha pasado desapercibida en los medios intelectuales y culturales mayoritarios, escasamente sensibles a la experiencia religiosa de tradición cristiana. De esta forma, salvo una pequeña referencia en El Cultural (de El Mundo), la mayoría de comentarios al respecto se han elaborado desde unos medios católicos sorprendidos y agradecidos. Lástima, y más tratándose de la primera obra de teatro de un autor fundamental para entender la naturaleza del mundo actual. No obstante, este hecho, ignorado por la cultura oficialista, plantea interesantes interrogantes sobre su significación histórica y las motivaciones de su autor; suficientes razones para suscitar un serio debate. Todo ello nos lleva a una conclusión: esa cultura mayoritaria se mueve impulsada por criterios sectarios indiferentes a la búsqueda de la verdad y a los intereses reales de la sociedad.

 

En este contexto, nadie pretende afirmar que Sartre fuera un creyente, ni nada parecido. Sartre se caracterizó, casi toda su vida, por un odio visceralmente anticristiano, poco matizado incluso; contribuyendo de manera muy notable a la configuración de buena parte de los tópicos culturales y mentales, predominantes hoy día, que han cristalizado en el relativismo y hedonismo mayoritarios. No obstante, aunque Sartre matizara años después sus motivaciones, fue capaz de escribir una obra profundamente católica; así la calificaremos sin temor a equivocarnos. Lo que no quiere decir que él mismo lo fuera; de hecho, se encargó en desmentirlo expresamente una vez que no pudo ocultarla.

 

La escribió en 1940, como oficial del derrotado ejército francés, mientras permanecía en el campo de concentración alemán Stalag 12 D, cerca de Tréveris, para realzar la celebración de aquella Nochebuena y la posterior Misa del Gallo.

 

El protagonista de la obra, el zelote Barioná, ante el aumento de la presión romana propone a su pueblo la extinción física de su estirpe: no engendrar más hijos, desaparecer. De forma inmediata, paradójicamente, su esposa le confiesa estar embarazada; lo que no había acaecido durante años. Diversos personajes se suceden en la obra, entre ellos el rey Baltasar, que encarnó el propio Sartre en aquella Nochebuena de 1940 ante 12.000 prisioneros de guerra. Este rey es el contrapunto del zelote: abierto a la realidad, confía en el niño que naciendo en Belén contiene toda esperanza y verdad auténticas. Barioná, milagrosamente, cambiará: la mirada que José, el padre del niño, dirige al recién nacido, le transformará, convirtiéndose, en palabras de Baltasar, en el “primer discípulo de Cristo”. Por último, según se adivina, morirá en defensa de la esperanza que le ha encontrado a su pesar, en un intento de evitar que los sicarios de Herodes consuman sus implacables propósitos.

 

La esperanza es cristiana.

 

La persecución radical de la libertad del hombre, y una apertura a algún tipo de esperanza, fueron actitudes constantes en la vida y producción literaria de Sartre. Por su parte, en esta obra, nuestro Barioná, escéptico, pesimista y desesperanzado, encontrará la respuesta a sus angustias en la persona de Cristo. En definitiva: también Sartre, feroz demagogo anticristiano, anhelaba las respuestas que su corazón, al igual que el de cada hombre a lo largo de la historia, exigía. La necesidad de verdad, belleza, sentido, trascendencia, justicia, amor…, está grabada en el corazón de todo hombre. Y ello exige una respuesta. Aunque, tal vez, se termine desistiendo en el empeño o negándola. Pero es innegable: el corazón del hombre es universal y está orientado a una respuesta radical y verdadera.

 

La respuesta de Sartre fue pura desesperación enmascarada en vitalismo voluntarista. No obstante, ha alcanzando un enorme éxito: hasta el punto de que nuestro mundo, en buena medida, es su hijo. Pero, pese a ello, sigue anhelando la esperanza que sólo Cristo puede colmar.

 

Esta edición no debiera haber pasado desapercibida. Con el silencio de la cultura laicista se ha privado a la sociedad española de un necesario debate; al igual que en otras ocasiones recientes. Por ejemplo: los límites del laicismo actual, el sentido y la autorregulación de la televisión, las raíces cristianas de Europa, los fundamentos de toda ética…

 

Si en 1940 un Misterio de la Navidad pudo unir a los prisioneros cristianos y no creyentes de un campo de concentración, así lo afirmó años después el propio Sartre justificando las razones de su obra, hoy, que vivimos, materialmente hablando, mucho mejor, no sería posible. Y, así, se ha negado, a nuestra sociedad, un debate cultural apasionante y la posibilidad de una reflexión esperanzadora. Desde el campo católico, por el contrario, se ha dado el paso hacia el diálogo: el texto ha sido editado y la obra ya ha sido representada en la Universidad Francisco de Vitoria. Esperemos que esos pasos no acaben aquí.

 

Habrá que seguir actuando así en otras muchas ocasiones. Es LA esperanza la que sigue llamando, también de esta manera, a todos; la que el mundo entero, aunque crea no esperarla, aguarda.

 

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 88, diciembre de 2004.

 

El desafío de Josep Miró i Ardèvol: una propuesta de regeneración moral, social y política de España desde el catolicismo social.

El pasado 15 de marzo se presentó públicamente, en Barcelona, una ambiciosa propuesta, de regeneración moral, social y política de la sociedad española, elaborada desde el renovado catolicismo social: el libro de Josep Miró i Ardèvol El desafío cristiano. Propuestas para una acción social cristiana.

 

El pasado día 15 de marzo, de la mano del Rector de la Universidad Abat Oliva-CEU de Barcelona, D. Josep Mª. Alsina Roca, y del máximo líder convergente, D. Artur Mas i Gavarró, se presentó públicamente el nuevo libro de uno de los rostros más conocidos del catolicismo social español, D. Josep Miró i Ardèvol: “El desafío cristiano. Propuestas para una acción social cristiana” (Editorial Planeta, S.A. Barcelona. 2005).

 

Este libro constituye un nuevo paso en la estrategia desarrollada, con paciencia y perspectiva de futuro, por el citado expolítico catalanista; quién llegó a ser Consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat catalana bajo la presidencia de Jordi Pujol.

 

Fundador de la novedosa plataforma transversal e-Cristians, de la Convención de Cristianos por Europa, y del diario digital católico www.forumlibertas.com, Josep Miró i Ardèvol considera que la sociedad actual, en profunda crisis a causa de la acción impulsada por el laicismo excluyente y de la ideología de la desvinculación, precisa de la decisiva aportación de un sujeto público cristiano activo, en aras de una inaplazable regeneración social, cultural, moral y política.

 

Josep Miró i Ardèvol opina que la sociedad actual, desvinculada de sus raíces cristianas, se encuentra en una difícil coyuntura, siendo expresión de ello una creciente violencia social, la crisis de la educación, los ataques a la vida humana en su inicio y término desde un criterio utilitarista, el fracaso de la cultura de paz, el desinterés de Occidente ante la injusticia social que sufren los empobrecidos de todo el mundo, etc. El fruto humano de todo ello es un individuo atomizado, aislado, acrítico, en absoluto solidario y mínimamente participativo en los diversos procesos sociales.

 

Para responder al desafío que la crisis de la sociedad actual presenta al cristianismo, deberá articularse –opina- una comunidad responsable que recupere el valor de la vida, la familia, la tradición y la justicia social desde una identidad sin complejos: la del catolicismo.

 

Por ello, propone todo un plan de trabajo que pasa por la revitalización de las diversas expresiones públicas del catolicismo español, planteando su participación pública a través de la acción política clásica (por medio de los partidos), las nuevas plataformas ciudadanas transversales, y la movilización a través de los movimientos sociales sectoriales.

 

Inicialmente, algunas de las propuestas del fundador de e-Cristians, fueron recibidas con cierto escepticismo, dadas las convicciones nacionalistas que nunca ha negado el expolítico catalanista, por sectores católicos que mantienen otra percepción del hecho nacional español. No obstante, sus actuaciones posteriores vienen despejando, a juicio de destacados militantes sociales católicos, esos temores; acreditándose como una de las inteligencias más lúcidas y coherentes de este sector social. Así, las páginas 137 a 155 de este libro desarrollan ampliamente diversas reflexiones, desde la Doctrina Social de la Iglesia, en torno a los conceptos de nación, nacionalismo, Estado, identidad nacional, etc., del máximo interés y oportunidad; posibilitando un amplio espacio de encuentro entre las diversas sensibilidades existentes ante estas cuestiones.

 

La presentación de este libro ha generado, entre los medios católicos más preocupados por la actual deriva social, una notable expectación. Y, sin duda, contribuirá a apuntalar al Pacto por los Derechos y las Libertades, plataforma de ámbito nacional –en la que participa Foro Arbil al igual que decenas de entidades católicas de todo tipo- impulsada por el propio Josep Miró i Ardèvol, que pretende encauzar las energías constructivas de este incipiente catolicismo social español, siguiendo el modelo catalán que ya ha cosechado algunos éxitos políticos y acreditado una creciente capacidad de movilización social.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, nº 92, marzo 2005.

 

Las razones del éxito de El Código da Vinci.

José Antonio Ullate Fabo nos descubre, en una reciente obra, las claves del éxito del libro El Código da Vinci: siendo mucho más que una mera narración, difunde una auténtica doctrina gnóstica adaptada a la mentalidad individualista y hedonista de hoy día.

 

 

La verdad  sobre El Código da Vinci.

 

El navarro José Antonio Ullate Fabo, periodista de gran experiencia en el campo de la opinión religiosa y licenciado en Derecho, nos descubre, en un reciente libro, las claves de la novela El Código da Vinci, uno de los mayores éxitos comerciales acaecidos últimamente. Nos referimos a La verdad sobre el Código da Vinci (Libroslibres, Madrid, octubre de 2004, 190 páginas).

 

En la novela de Dan Brown, nos explica Ullate, se superponen dos narraciones: una trama de acción, y un discurso presuntamente histórico soporte de la anterior. Y, por lo que respecta al segundo discurso, ya son varios los libros publicados que refutan los numerosos errores de carácter histórico, cuando no burdas manipulaciones, presentados en el texto casi como una auténtica revelación. Pero el autor del libro que hoy comentamos va más allá. No se limita únicamente a explicar las 37 falsificaciones más desvergonzadas de El Código da Vinci, situándonos así ante la verdad de la historia (los hechos históricos son datos objetivos, no siendo susceptibles de interpretación y encaje forzado). Ullate, además, profundiza en las razones por las que una novela, escasamente sobrada de calidad literaria y plagada de errores históricos, ha alcanzado un éxito tan espectacular como inesperado. En definitiva, ¿por qué ha obtenido semejante aceptación popular?

 

Vino viejo en odres nuevos.

 

Ambas narraciones responden a una diáfana lógica interna. Según la novela de Dan Brown, sustentada en unos hechos que asegura su autor son de riguroso carácter histórico, la religiosidad natural se manifestaba inmemorialmente en el denominado “culto a la diosa”, de resonancias ecofeministas y poco originales bases gnósticas, entrelazadas con numerosas expresiones de la moderna New Age. El propio Jesús así la habría practicado, manteniendo una relación sentimental con María Magdalena, generando una descendencia natural sorprendentemente entroncada con la dinastía de los merovingios galos… Una misteriosa organización, el Priorato de Sión (existió una organización así denominada hace décadas, en la que se inspira el autor, impulsada por un lunático completamente desacreditado), habría salvaguardado -durante dos mil años- la llama de esa verdad eterna falsificada por la mayor conspiración de la historia; es decir, la mantenida supuestamente por la Iglesia católica al desvirtuar el contenido real de las enseñanzas de Jesús y transformarlas en una religión machista y violenta. Y todo ello amalgamado con unas superficiales y supuestas interpretaciones esotéricas de la vida y algunas de las obras del genial Leonardo da Vinci. Si, antaño, para los gnósticos, la causa del mal radicaba en el demonio, o en la materia…, en la actualidad, sería la misma Iglesia la responsable. En realidad, nada nuevo.

 

Pero no pensemos que esas fantasías y viejas doctrinas, gnósticas y panteístas, nada tienen que ver con la realidad cotidiana: al contrario, y mucho. Veámoslo. “El fin de la religión de la diosa es que la responsabilidad del sujeto se diluya, lo mismo que el binomio mérito - culpa, y que su lugar lo ocupe una conciencia espontánea de armonía con el todo. A partir de entonces la conciencia queda tranquilizada, porque el bien y el mal adquieren un significado nuevo, sin el dramatismo que tienen para el común de los mortales. El bien es estar en armonía con el universo, ser el universo. El mal es la falta de armonía, el desequilibrio. En la práctica la norma se vuelve tremendamente sencilla: haz lo que quieras mientras no introduzcas violencia, tensión, desarmonía. Así gozarás y además estarás siendo piadoso. El mal queda reducido a lo que violenta físicamente a alguien. La vida, entonces se hace fácil, mórbida. Se logra el máximo de la autoindulgencia: lo que apetece es el sexo y, casualmente la forma de «identificarme con la totalidad» es el sexo”. Ullate, autor de esas clarificadoras líneas (páginas 117 y 118 de su libro) afirma igualmente que esa espiritualidad se proyecta como “…«complemento del alma» de la vida moderna”, concretándola en el individualismo práctico, la negación de una verdad absoluta, el escepticismo generalizado, la búsqueda del placer por encima del deber, el sentimiento como instrumento para afrontar la realidad en detrimento de la razón... En resumen, configura una religiosidad nada exigente y acomodaticia, calificada por nuestro autor, en uno de sus numerosos destellos humorísticos, como “espiritualidad de cafetería”, políticamente correcta.

 

Apologética,  rigor histórico, razón.

 

Por todo ello la novela ha tenido éxito: la narración, con sus errores históricos y la tesis subyacente, se ha sembrado en el fértil terreno de una receptiva mentalidad común y sus valores hoy predominantes.

 

En este contexto, la tercera parte del libro, “Lo que hay detrás (del velo de la diosa)”, en la que desmenuza la significación antigua y la vigencia actual del gnosticismo, tanto en su configuración de la mentalidad dominante, como en su oposición a las verdades pregonadas desde siempre por la Iglesia católica, es esclarecedora… y muy recomendable si queremos conocer la realidad y calado de los cambios sociales en marcha.

 

El libro aporta unas esperanzadoras conclusiones, lógica consecuencia del interés que el autor muestra por los lectores. Si ha desmenuzado los errores del libro, sus falsas tesis y las consecuencias morales, sociales y religiosas de todo ello, el texto quedaría corto si no nos señalara la tierra firme en la que caminar. Y nada mejor para ello que las poesías de Eliot, recogidas al final de su obra, que nos remiten a Jesucristo y su Iglesia. El texto de Ullate, por tanto, adquiere un carácter apologético incuestionable que, no obstante, no le priva de rigor histórico, lo que, junto a una exaltación de la razón, casan de manera extraordinaria en una síntesis  recomendable no sólo para los lectores de El Código da Vinci, sino para todos los que quieran adentrarse en los mecanismos morales de la postmodernidad y fortalecer su fe.

 

“Cuando la gente deja de creer en Dios no es que no crea en nada, es que cree en cualquier cosa”. Esa paradójica reflexión, atribuida a Chesterton y también recogida por el escritor, nos sitúa ante un grave problema. El hombre de hoy, educado en la crítica por la crítica y en la lucha contra cualquier dogma, queda indefenso ante productos carentes del mínimo rigor, como el diseccionado por Ullate. Y también prestará crédito, con sorprendente ingenuidad, a cualquier supuesta conspiración oculta explicativa de la existencia del mal en el mundo, y del propio, que ni quiere ni puede combatir.

 

Esta incursión de nuestro autor, en el debate actual de las ideas, además de constituir una grata sorpresa, ha sido particularmente oportuna. Esperemos que en el futuro nos siga sorprendiendo con otras páginas tan atractivas como las comentadas.

 

- Direcciones de interés:
http: www.libroslibres.info
verdadcodigo@hispavista.com

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 85, octubre de 2004.

Raíces, historia y actualidad de los legionarios de Cristo.

Fundación. Historia y actualidad de la Legión de Cristo.

Ángeles Conde y David J.P. Murria.

Editorial Planeta. Colección: Planeta Testimonio.

Barcelona. 2005.

331 páginas. 19 euros.

 

Un libro, que parte detalladamente de los orígenes de la congregación de los legionarios de Cristo en la persona de su fundador, narra sus episodios más relevantes, así como los de las obras más emblemáticas nacidas al calor e impulso del padre Marcial Maciel.

 

La congregación de los legionarios de Cristo y el movimiento laical Regnum Christi están unidos, casi desde sus orígenes, a España. No obstante, y tal vez a causa de su escaso gusto por la notoriedad mediática, su discreto trabajo cotidiano, desarrollado en la catequesis, el apostolado, la enseñanza y la formación, ha pasado bastante desapercibido para una mayoría de españoles. Ello no ha impedido que algunos comunicadores, desde un sensacionalismo alejado de la objetividad de los hechos reales y apoyándose en injurias y falsedades notorias, hayan pretendido distorsionar la historia de estas entidades nacidas del carisma del padre Marcial Maciel desde perspectivas “conspiracionistas” o de “dialéctica de poder”. Por el contrario, el libro que aquí reseñamos nos acerca a la verdad desnuda de una joven realidad que, seguramente por estar viva y dar frutos, ha provocado esos comportamientos nacidos desde el prejuicio anticatólico.

 

La presencia de esta novedosa institución católica, en numerosos países de todo el mundo, debe enmarcarse en la eclosión que ha experimentado la Iglesia católica por medio de los llamados “nuevos movimientos eclesiales” que sucedieron al posconcilio Vaticano II, si bien algunos de ellos, éste sería el caso (pues nace, realmente, en 1941), ya se venían gestando y desarrollando con anterioridad.

 

De su lectura, lo primero que llama la atención, hasta causar verdadero asombro, es la tremenda capacidad de trabajo del padre Marcial Maciel. No es caso único, ciertamente: la historia de la Iglesia está atravesada por cristianos que desarrollaron una actividad muy por encima de sus aparentes capacidades humanas y que sólo puede entenderse como instrumentos privilegiados de la Providencia. Así, Marcial Maciel ha trabajado, casi, de todo: granjero, conductor de autobuses, lavandero, vendedor, arquitecto, empresario... Pero también: fundador, apóstol, confesor, padre espiritual…

 

Recientemente, el padre Marcial Maciel ha dado el relevo a su sucesor al frente de la congregación; lo que prueba, una vez más, la concepción nada patrimonialista de sus obras, su impulso espiritual y su vocación de servicio.

 

Otro aspecto chocante, en esta historia, es la aparente “simplicidad” en el nacimiento, desarrollo y consolidación de esta institución. El mismo fundador lo reconocía, en algunas ocasiones, cuando afirmaba que él no se propuso fundar nada... Pero de su impulso, de ese “dejarse llevar”, de esa oración constante y confiada con Dios, ha nacido una obra que responde a las necesidades espirituales, incluso materiales, de personas de todas las condiciones.

 

La suya es una teología y una espiritualidad “cristocentrista”; pero, ambas, hechas vida mediante la oración, una frecuente vida sacramental, y la acción misionera y social. Seguramente, ese vector decisivo, determinante del carisma “legionario”, lo ha dirigido en la dirección correcta: la que le ha permitido arraigar y crecer.

 

En España los podemos encontrar en algunos colegios nacidos a su impulso, en la Universidad Francisco de Vitoria, en varias ONGs, en diversas entidades juveniles y caritativas, en portales de internet... No rehuyen, por tanto, ni al compromiso concreto con la realidad circundante, ni a dar la cara. En este sentido, los legionarios de Cristo y el Regnum Christi, se insertan, con sus rasgos propios, en un catolicismo social español que, como en el pasado, propone a todos una esperanza y una humanidad nuevas apoyadas firmemente en la roca de la Iglesia.

 

Pero, todo ello, no surge de la nada. El padre Marcial Maciel nace en un México  que sufrió la virulenta acción del laicismo excluyente y anticatólico, lo que provocó que parte del pueblo mejicano se levantara, en los primeros años del siglo XX, en la “Cristiada”: una sublevación popular que dio testimonio de Cristo con la sangre de sus numerosos mártires, muchos de ellos asesinados cuando ya se había firmado la paz, y que perseguía el reconocimiento de la primera de las libertades; la religiosa. Conoció y vivió, en su localidad natal de Cotija de la Paz (Michoacán), algunos episodios muy concretos de esta difícil y dramática circunstancia de la historia de México que, sin duda, lo marcaron. Así son las cosas en la Iglesia: una vida permanentemente renovada, en los tesoros de la Tradición, genera frutos insospechados.

 

Pero, la suya, no ha sido una peripecia meramente sencillita, amable y sin sufrimientos: su expulsión de algún seminario, las calumnias recibidas desde dentro y fuera de la Iglesia, la pobreza inicial, el destierro en Roma, etc., avalan una ascesis acrisolada a fuerza de sacrificio, esfuerzo y Gracia.

 

De todo ello, y de mucho más, habla el libro que reseñamos; que nos permitirá apreciar la vitalidad de la Iglesia, valorar su capacidad de respuesta y de servicio al hombre de hoy, y agradecer su presencia.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, nº 92, marzo 2005.