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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

¿Por qué tienen miedo a dialogar?

 Uno de los objetivos marcados al elaborar el libro colectivo “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas” era proponer a la sociedad española, y a sus diversas corrientes sociales, un diálogo en profundidad en torno a cuestiones -de una u otra manera- “tocadas” en el mismo: estructuración territorial de España, conciencia nacional, retos del separatismo, alcance de la Ética civil, respuestas al terrorismo, posiciones de la Iglesia… Alguna respuesta, no por inesperada, sigue sorprendiéndonos. 

No éramos muy optimistas, pues partíamos de un conocimiento previo: el extremado sectarismo de buena parte de la llamada izquierda progresista española. Y, muy pronto, nos llegaron nuevas pruebas de ello. 

El libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas” se presentó ante los medios de comunicación el pasado lunes 29 de mayo de 2006 en Casa de América de Madrid. Asistieron unos 25 medios de todo tipo; nada menos. No obstante, la concurrencia de diversos eventos análogos (firma de ejemplares de su libro sobre el terrorismo por el Juez Garzón en la Feria de Madrid, presentación de la biografía del etarra Iosu Ternera por el experto Florencio Domínguez, la conferencia de María San Gil en Club  Siglo XXI, etc., todo ello ese mismo lunes), “machacaron” una mayor trascendencia de la presentación. 

No obstante, diversas televisiones, radios, medios digitales e impresos, así como varias agencias de noticias, nacionales y extranjeras, se hicieron eco, con mayor o menor fortuna, del acto. 

José Antonio Herrero Crespo, de Grafite Ediciones, declaró en la presentación del texto, entre otras aportaciones, que “hemos vivido el terror y ahora nos ofrecen la paz. ¿Por qué no nos ofrecen la libertad? Yo no quiero lo que ya tengo. Yo ya tengo la paz. Lo que quiero es la libertad”. También se preguntó: “¿Qué gobierno pactaría con los violadores para que dejen de violar? ¿Qué gobierno pactaría con los asesinos para que dejen de matar? Pues bien, es eso lo que está haciendo nuestro Gobierno, nos guste o no”. 

Jaime Larrínaga, coautor, declaró a su vez que permanece vigente el manifiesto fundacional  de Foro El Salvador, creado tras la muerte de Miguel Ángel Blanco, por la que consideraba “falta de cariño, de amor de la Iglesia con las víctimas”. Larrínaga consideró que las voces religiosas que se han alzado últimamente deben “acercarse al Evangelio, y trabajar para que se den las condiciones en que las víctimas” puedan hablar con libertad y “puedan perdonar libremente”. Reivindicó, por último, el derecho a la restauración y la necesidad de que se haga justicia. 

El historiador José Luis Orella, director del volumen, describió el objetivo del libro al afirmar que pretende “valorar desde unos principios sólidos cómo se ha llegado a esta situación”. Se trataría, por lo tanto, de un libro “que no se ha escrito sólo con tinta; hay una realidad humana detrás”: de asesinatos simplemente “por tener unas ideas; porque han sido escudo de una sociedad”. 

En lo referido al alto el fuego, el ex ministro del Interior, D. Jaime Mayor Oreja, se mostró escéptico afirmando que “las organizaciones totalitarias y además terroristas no pueden cambiar. No cambian salvo que les des la razón, aceptando sus tesis y sus posiciones”.

También sostuvo que “lo que yo creo que tiene que hacer el Partido Popular es verificar al Gobierno en el Pacto Antiterrorista y en el Debate sobre el Estado de la Nación, y sabiendo además que el Gobierno está haciendo exactamente todo lo contrario al significado del Pacto Antiterrorista”.

También advirtió del “troceamiento” del proceso que está realizando el Gobierno de Zapatero. Así, éste desvincularía la reforma del Estatuto de Cataluña, la del de Andalucía, y a ambos, del eventual “proceso de paz”. De igual forma pasará en su momento con Navarra, aseguró, y su anexión al País Vasco. Como objetivo último de semejante táctica: anestesiar a la sociedad española. 

Una notable excepción, a ese austero tratamiento informativo que hemos mencionado inicialmente, la formuló el diario electrónico de Enric Sopena, elplural.com, que dedicó, en tres días sucesivos, al menos cuatro textos al acto.  

El primero, publicado el mismo 29, se limitó a una correcta, rápida y aséptica información del mismo. Pero el martes 30 se soltaron la melena y dispararon con su artillería pesada. Su propio director, Enric Sopena, le dedicó el primero de los artículos de opinión, planteando algún curioso “sentido oculto” en la participación en el turno de preguntas de Ricardo Sáenz de Ynestrillas al dirigirse -de manera poco amistosa, lo que parece no quiso entender el periodista de su medio asistente al evento- a D. Jaime Mayor Oreja, presentador del libro. Pero Enric Sopena buscó y creyó encontrar analogías y coincidencias sorprendentes entre personajes tan dispares: supuestos deslizamientos del Partido Popular hacia la extrema derecha… y demás “fantasmas” particulares. 

Por su parte, el periodista que cubrió la noticia siguió con la misma tónica en un extenso y trabajado artículo de investigación. Mezclando churras con merinas y persiguiendo, acaso, alguna oscura y atractiva conspiración, localizó entre los asistentes, sagazmente a medios católicos, intelectuales peligrosos, políticos sospechosos, militantes sociales significativos… Una magnífica labor de información, propia de un Servicio estatal análogo. Incluso “identificó” a casi todos los asistentes con nombres, apellidos, orientación política y puesto de trabajo…Y siempre en la misma dirección: por medio de la distorsión, las frases fuera de contexto y el empleo de unas eficaces anteojeras mentales.

No pudo ver, así, que entre el público, además del polémico personaje antes mencionado -víctima a su vez del terrorismo, no se olvide nunca- se encontraban personas de posiciones políticas tan dispares como la viuda de un destacado dirigente socialista guipuzcoano asesinado por ETA, un ex-ministro de la UCD también víctima del terrorismo, etc. 

Y el miércoles inmediato, siguiendo la valoración del acto en el blog de Ynestrillas, volvieron a la carga intentando buscar argumentos que apoyaran tamañas distorsiones y desprestigiadas teorías “conspiracionistas”. Esfuerzo inútil. 

Pero no acaba ahí el “seguimiento”. Días después, el pasado 2 de junio, con motivo de una reseña del libro que nos ocupa publicada en el semanario Alfa y Omega, el “progresista” redactor que firma con las iniciales “I.P.A.” creyó encontrar graves discrepancias internas dentro del catolicismo español y supuestas claves ocultas más propias de “El Código Da Vinci” que de un artículo riguroso. 

Volvamos a la presentación en Madrid que origina este comentario. En esa rueda de prensa no se censuró a nadie; no se excluyó a ningún medio; no se quiso callar la boca a ninguna persona… justo lo contrario de lo que venimos sufriendo en el País Vasco y en otros lugares. 

¿Dónde está el problema, entonces? Pues en el sectarismo de una izquierda presa de su prejuicios ideológicos. Elevados a sumos guardianes de la ortodoxia de lo políticamente correcto, reparten excomuniones a diestro (sobre todo) y siniestro…, con un voluntarismo y una militancia que los hermanos del extinto Santo Oficio ya hubieran querido para sí. 

“Todas las posiciones políticas son legítimas salvo que empleen la violencia”; se viene afirmando machaconamente desde hace semanas y más desde el anuncio de la mal llamada “tregua” de ETA. ¿Todas? No. Seamos realistas: identificarse como “conservador”, de “derechas”, o mantener posiciones políticas disidentes con el poder político y cultural dominante de hoy, por ejemplo, discrepando con la percepción “buenista” de ZP en el llamado “proceso de paz”, expone a la marginación, el insulto, la información maliciosa… la exclusión, en definitiva. 

Flaco servicio están prestando a la verdad estos supremos “sacerdotes” de la secta progresista de lo “políticamente correcto”. Además, aburren. 

Una sugerencia: modifiquen el subtítulo de su medio añadiéndole “inquisitorial”; a lo de “diario digital progresista”. En su sentido peyorativo, claro está.  

Revista digital Arbil, Nº 105, mayo de 2006, especial dedicado al libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas".

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