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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Por dónde irán los tiros (con perdón) de la autodenominada Izquierda Abertzale.

No puede acusarse al conjunto de la Izquierda Abertzale, estructurada desde ETA y cuya expresión política es la todavía ilegal Batasuna, ni de falta de claridad ni de oportunismo en el despliegue de sus tácticas: sus objetivos e instrumentos son evidentes para todo el que quiera conocerlos y entenderlos. 

Los objetivos finales de la Izquierda Abertzale. 

Desde que ETA se configura como tal, sus objetivos finales siempre han sido los mismos: la independencia y el socialismo. Y ello, bajo cualquiera de sus diversas fórmulas: alternativa KAS, Alternativa Democrática, Acuerdo Democrático de Base… 

Pero, en la actual coyuntura, marcada por el llamado “proceso de paz” ¿con qué medios pretende avanzar el independentismo radical? Pues también lo indican claramente.  

Repasemos, así, el editorial correspondiente al pasado día 19 de abril de 2006 del diario Gara titulado significativamente El presidente español tiene su plan. Después de analizar concienzudamente los pasos y manifestaciones hechos públicos por nuestro presidente, en el apenas un mes transcurrido desde que ETB difundiera el célebre vídeo de ETA, encontramos el siguiente párrafo: “(…) el derecho de autodeterminación (…) habrá que conquistarlo a través de la lucha política. El resultado de una futura mesa de partidos no será fruto de las habilidades dialécticas de los interlocutores de cada formación política, sino de la correlación de fuerzas que se dé en Euskal Herria, que tendrá una manifestación electoral, pero también otras en la movilización social y en la búsqueda de la victoria por convicción en el campo de la opinión pública”. Un programa de trabajo que cumplen, como en otras ocasiones, al pie de la letra. Veámoslo. 

Las tres “armas” de la Izquierda Abertzale. 

Lucha política. Su primer objetivo será la constitución de una mesa de partidos, o de resolución del conflicto, o como finalmente se llame. Otro objetivo, muy importante, lo constituye la legalización de Batasuna, lo que le permitirá, de nuevo, acceder a las instituciones y, de paso, a las subvenciones… Una vertiente de la que denominan acertadamente lucha política es la constitución de nuevas fórmulas de territorialidad, como el muy reciente Consejo de la Juventud Vasca (Euskal Herriko Gazteriaren Kontseilua), del que habló Gara el pasado 10 de mayo, y que agrupa a organizaciones de “todos los territorios vascos”, incluyendo al ¡Consejo de la Juventud de Navarra! Esta vía supondrá, acaso, la reabsorción práctica de Aralar en su seno, (la tarta electoral no permite nuevas presencias una vez regresa Batasuna, y una recomposición de los espacios electorales nacionalistas (¿qué hará finalmente Eusko Alkartsuna?) cuya expresión más dramática será la confrontación electoral por su liderazgo entre PNV y la nueva Batasuna. 

Movilización social. Son maestros en ello: manifestaciones de todo tipo (por los presos, contra los accidentes laborales, por el diálogo, por el euskera…), captación de nuevas voluntades, movilización de militantes apartados… 

Opinión pública. Cada día Batasuna convoca, al menos, una rueda de prensa antes unos medios de comunicación ansiosos de novedades y nuevas “claves”: afirmando propuestas, desvelando contradicciones ajenas, provocando movimientos, aclarando matices… y participando en cuantos debates tengan lugar en EiTB y cualquier medio que se preste a ello. 

¿Apuestan en serio? 

“Personas como Jokin Gorostidi, Jon Idigoras, Gorka Martínez... tomaron la firme decisión de ofrecer a este pueblo un proyecto nacional y de izquierda, dejando a un lado la dejadez del PNV. Con amor y compromiso hacia Euskal Herria, aquella generación nos ofreció una salida estratégica. Esta fue su gran aportación”, afirmó Arnaldo Otegi en Deba en la ceremonia de despedida de Gorostidi celebrada el 30 de abril de 2006. También aseguró que la izquierda abertzale cuenta “con una gran ventaja porque lo que unos pocos defendían en la generación de Jokin Gorostidi, hoy en día, lo defiende la mayoría de la ciudadanía vasca. Esta es un gran victoria; contra un pueblo no hay nada que hacer (…) este pueblo va a ganar y lograr un escenario democrático en el que decidirá su futuro libre y democráticamente”. También recordó el 25 aniversario de la muerte en huelga de hambre de diez republicanos irlandeses encarcelados, resaltando con ello que “al igual que en Irlanda, las puertas de Euskal Herria también se están abriendo hacia la independencia y el socialismo”.

¿Está claro? 

Volvamos a las tres tácticas antes mencionadas. Su objetivo común, también lo explicitan: alcanzar una correlación social de fuerzas más favorable, expresión de su avance electoral, en la “mesa de resolución del conflicto”. Para ello se precisa ensanchar su base militante y electoral y la conquista de nuevos espacios y nuevas alianzas tácticas (por ejemplo sindicales, recordemos que el 3 de mayo Gara anunció la aproximación del sindicato abertzale LAB con UGT en la elaboración de una aportación conjunta al actual proceso; si bien el segundo empieza a recular). Y confían en que alcanzarán una mayoría social que legitime así, “democráticamente” de la mano de una mayoría clara, el ulterior y decisivo referéndum por la autodeterminación. 

Todo un programa que ejecutarán -ya lo están haciendo- con tenacidad, voluntad y medios. Y ETA bendiciéndolo todo. 

Una maquinaria en marcha frente a la que, Rodríguez Zapatero, ¿opondrá algo que no sea pura táctica y buenas palabras? Tiene una oportunidad, pero, ¿es consciente del formidable adversario con el que está midiendo? 

Revista Arbil, Nº 105, mayo de 2006. Especial dedicado al libro "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas".

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