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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Ollanta Humala, el «guerrero que todo lo mira»: ¿futuro presidente del Perú?

Se cumplieron las previsiones electorales en Perú, al menos en parte. Ganó Ollanta Moisés Humala Tasso, por encima de la socialcristiana Lourdes Flores Nano y del aprista Alan García; si bien deberá concurrir a una segunda vuelta al no haber alcanzado la mayoría automática. Un candidato inquietante en la línea de Hugo Chávez y Evo Morales.

 

El padre de Ollanta Humala, Isaac, configuró el denominado «etnocacerismo», una ideología nacionalista que exalta el pasado inca del Perú. Isaac puso a sus siete hijos diversos nombres incas: así, Ollanta significa «el guerrero que todo lo mira». ¿Profético?

 

Nació en Lima el 27 de junio de 1963 en el seno de una prestigiosa y numerosa familia oriunda de Ayacucho. Militar profesional, fue acusado de violación de los derechos humanos en Huánuco, región donde se enfrentó a la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso desde 1992. Participó también en los incidentes fronterizos con Ecuador de 1995. El 29 de octubre de 2000 asaltó unas instalaciones mineras de Tacna, a modo de intentona golpista contra el entonces presidente Alberto Fujimori. Con su pequeño destacamento de reservistas recorrió «a la fuga» los Andes, mientras exigía la renuncia de Fujimori y de los –que juzgaba- corruptos jefes de las Fuerzas Armadas. El Gobierno de transición, que relevó a Fujimori, finalmente, le amnistió. Sigue estudios de Ciencias Políticas en los años 2001 y 2002. Agregado militar en Francia y Corea del Sur, es retirado del ejército en diciembre de 2004.

 

En abril de 2005 fundó el Partido Nacionalista Peruano, junto a su esposa Nadine Heredia, conocida comunicadora social, pero al no poder concurrir a las elecciones con el mismo, se incorporó como candidato a la Unión por el Perú.

 

¿Qué ideas preconiza el popular y discutido Ollanta Humala? Veamos algunas de ellas.

 

El 2 de marzo de 2006 saluda al presidente Kirchner, reconociendo su «liderazgo regional, no sólo en la Argentina, como parte de la construcción progresista en Latinoamérica, la patria grande».

 

El 18 de marzo de 2006 afirma ser «parte de las corrientes políticas latinoamericanas: en unos lugares llamados socialistas, de izquierda, indigenistas y en el Perú, el nacionalismo. Todos estamos confrontados al modelo económico neoliberal que esta destruyendo nuestras naciones»

 

Se ha declarado admirador del general Juan Velasco Alvarado, dictador durante siete años, quien trató de instaurar una «tercera vía» peruana (en cierta sintonía con los «no alineados» de la época, Nehru, Nasser, Tito), arruinando al país, hasta que fue destituido por otros militares en 1975.

 

En el Ideario de su partido, apartado Principios, afirma entre otras muchas cosas: «El Partido Nacionalista Peruano, surge en el escenario político con una clara ideología Nacionalista, recogiendo y asumiendo la gran Veta Nacionalista de nuestros antepasados desde la época del gran Imperio de nuestros Incas, las luchas libertarias contra la opresión de la Colonia española, reivindicando la gesta heroica de Manco Inca y Tupac Amaru II y en general, del pueblo peruano que históricamente ha demostrado su compromiso con la Patria siendo siempre los primeros en sacrificarse en defensa del país. (…) El Partido Nacionalista Peruano, reconoce de manera especial, el aporte del Amauta José Carlos Mariátegui, fundador del socialismo peruano, asumiendo su convocatoria de Peruanizar el Perú y de Víctor Raúl Haya de la Torre, creador de una doctrina Antiimperialista de integración Latinoamericana, constituyéndose ambos en la expresión del pensamiento político creativo, sin duda más importante en nuestra historia republicana».

 

Recordemos que José Carlos Mariátegui fue un notable teórico marxista que fundó la revista Amauta en 1926. En 1928 rompió con el APRA, fundó el Partido Socialista, la revista proletaria Labor, y publicó sus famosos Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Un año más tarde fundó la Confederación de Trabajadores de Perú. Muere el 16 de abril de 1930.

 

Víctor Raúl Haya de la Torre, por su parte, fundó en México el 7 de mayo de 1924 la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), con pretensiones continentales, y, posteriormente en su patria, el Partido Aprista Peruano. Su ambición era «¿cómo hacer conciencia?», respondiendo «con ciencia»: los orígenes hegelianos del marxismo, las técnicas de la oratoria política, la crítica social, la lucha antiimperialista... De sí mismo dijo: «Toda mi vida he sido un luchador social. Por accidente, un político». Su libro fundamental fue «El Antiimperialismo y el APRA». Después de años de persecución, asilos y exilios, fue elegido Presidente de la Asamblea Constituyente de 1978, siendo éste el único cargo oficial que desempeñó en Perú. Bajo su presidencia se elaboró la Constitución de 1979. Falleció el 2 de agosto de ese mismo año. Paradójicamente, como sucesor, de este inspirador del «guerrero que todo lo mira», lidera el partido que antaño fundara Haya de la Torre el polémico Alan García, su competidor electoral.

 

Entre sus Objetivos encontramos el siguiente: «1. Instauración de una Segunda República mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que oriente un proyecto nacional que cambie y desarrolle nuestra patria, liberando así a los grandes sectores sociales marginados por siglos de injusticia y prepotencia». Una singular propuesta rupturista coincidente con el programa del boliviano Evo Morales.

 

De Visión internacional procede el jugoso párrafo que sigue: «2. Constatamos que la tradicional confrontación ideológica mundial entre Socialismo (Izquierda) y Capitalismo (derecha), terminó con el fin de la "Guerra Fría"; actualmente, la nueva confrontación mundial se viene dando entre la Globalización (fase superior del Imperialismo triunfador de la Guerra Fría) que tiende a transformar a los estados naciones soberanos en estados naciones globalizados y sin soberanía (Neo colonias) y los Nacionalismos Integradores que defienden la Libertad e Independencia de cada país». También coincide, en ello, con Morales, Chávez, Castro, Kirchner…

 

En resumen, una peculiar combinación de nacionalismo, indigenismo, populismo, denuncia de la corrupción, internacionalismo socializante… y ególatra culto a la personalidad. Pero no se trata de un caso aislado. Evo Morales en Bolivia, el aventajado candidato Andrés Manuel López Obrador por el izquierdista PRD en México, y otros, también mantienen posiciones en buena medida análogas.

 

Un fantasma recorre América Hispana: el indigenismo. Permítasenos la broma. Imprevisible e inquietante, en cualquier caso. A juicio de todos ellos, para superar la larga crisis de sus países debe remontarse a los orígenes autóctonos anteriores a la colonización española, al cristianismo que llevaron consigo, y a los Estados criollos que precariamente se implantaron en el siglo XIX; pues ahí radicarían las raíces de los males pasados y presentes. Por ello reclaman un retorno a las culturas aborígenes y a sus expresiones comunitarias, a los residuos religiosos precristianos allí donde acaso pervivan, nuevos procesos constituyentes en lo político, un modelo social alternativo a la «globalización neoliberal»…

 

Pero, lo más preocupante, es que, así, intentan romper con siglos de tradición cristiana que aportó, a la América Hispana, una rica historia, una cultura integral, el mestizaje, y, con todo ello, la centralidad de la persona; axioma desconocido en las culturas precolombinas.

 

Páginas Digital, 17 de abril de 2006
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