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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

“La invasión de los maquis. El intento armado para derribar el franquismo que consolidó el Régimen y provocó depuraciones en el PCE.” (Belacqva).

Daniel Arasa. “La invasión de los maquis. El intento armado para derribar el franquismo que consolidó el Régimen y provocó depuraciones en el PCE”. Belacqva de Ediciones y Publicaciones S.L. Barcelona. 2004. 424 pp.

 

 

 

Hace ya 60 años, un 19 de octubre, los maquis invadían el Valle de Arán; último gran coletazo bélico de la Guerra civil española. Un magnífico libro detalla aquel episodio.

 

 

El término “maquis” es una palabra francesa. La invasión del Valle de Arán, intento liderado por el PCE para derribar el régimen franquista en octubre de 1944, pudo asociarse al españolísimo término de “guerrilla”. Pero, popularmente, no ocurrió de esa manera. Algo muy significativo, sin duda. Esta lúcida apreciación de Daniel Arasa, recogida al final de su libro (página 391), proporciona una interesante clave explicaiva sobre el fracaso del intento: el pueblo español, por agotamiento, cansancio o por convencimiento, no se identificó con esos españoles que regresaban a su patria con la voluntad de torcer el rumbo de la historia subidos en la ola que, imparable, ahogaba a los fascismos.

 

 

El largo subtítulo, del libro que reseñamos, también ha sido redactado afortunadamente. Y acierta de lleno: Franco aglutinó a sus seguidores y el PCE, por su parte, sufrió unas profundas depuraciones que le alejaron aún más de la inmediata conquista del poder.

 

 

El autor ha realizado un extraordinario esfuerzo, especialmente a través de dos centenares de entrevistas a protagonistas del episodio (combatientes de ambos lados, campesinos afectados por los enfrentamientos, políticos, sacerdotes, alcaldes…), obteniendo merecida recompensa: un magnífico texto. Su trabajo por afrontar objetivamente este episodio, lo que logra magistralmente, no le impide realizar duros juicios. Veamos algunos. El ejército franquista pudo prevenir, perfectamente, el intento; pero por simple ineficacia no lo intentó siquiera. Otros más. El pueblo español no se identificó con los maquis: ni existía ambiente propicio para una insurrección popular, ni el ejército se encontraba tan dividido como para derrumbarse al primer envite, ni los aliados aguardaban la primera ocasión para reintroducir la República. Moscardó, por su parte, actuó imprudentemente en las primeras jornadas de la invasión, lo que pudo costarle caer prisionero de los maquis. Santiago Carrillo, a su vez, es presentado como un implacable peón del estalinismo. Así, el dirigente del PCE Jesús Monzón, con su optimismo infundado y sus erróneos análisis de la realidad española, elaborados desde la clandestinidad, erró sin paliativos en su estrategia al propiciar la invasión; pero se arriesgó personalmente con disciplina y espíritu militante. Posteriormente, de la mano de Carrillo, el navarro y otros, fueron purgados bajo la peregrina acusación de desviación “titista”, mera excusa para permanecer en gracia con el “sol todopoderoso” del comunismo mundial y limpiar de supuestos emboscados un PCE que controlaría durante décadas.

 

 

Anécdotas de todo tipo, análisis políticos, historia contemporánea, estudios militares, la vida cotidiana… El texto reúne todos esos contenidos en un auténtico tratado que, gracias a su dinámico estilo periodístico, engancha al lector, seduciéndolo de principio a fin.

 

 

Pero los maquis también lo intentaron por el Roncal navarro. Allí, sin embargo, encontraron unas fuerzas armadas que reaccionaron con celeridad y una población civil que no sólo no los acogió, sino que, a partir de la base de los numerosos excombatientes allí desmovilizados, levantó una milicia que no les concedió tregua alguna, causándoles pérdidas superiores a las sufridas en el Valle de Arán.

 

 

La suerte de los maquis presos en las cárceles franquistas, los fusilamientos, el trato dispensado a los prisioneros por ambas partes, el comportamiento de los maquis con los sacerdotes de los pueblos que ocuparon; a todos estos dramáticos asuntos también les reserva, el autor, espacio apropiado y, siempre, datos que rompen tópicos.

 

 

Pero el intento armado arrastró otros, aunque muy inferiores en medios, hombres y pretensiones, que también menciona Arasa en sus episodios más significativos. Todo ello en unos momentos extremadamente delicados, desde la perspectiva política internacional, para el régimen franquista; lo que le obligó a un cambio de imagen ante los aliados. Y sin olvidar los movimientos que iniciaban los monárquicos juanistas con vistas a una restauración.

 

 

Pese a sus grandilocuentes proclamas, algunos de los oficiales más conscientes de los contingentes maquis, no confiaban en la victoria; hasta el punto de tener prevista, desde sus inicios, la retirada del Valle de Arán para evitar que sus hombres cayeran en masa. No obstante, el ejército contrario tampoco se encontraba en las mejores condiciones materiales y humanas. Faltó empuje, decisión… y, sobre todo, el pueblo no se sumó a quienes no renunciaban a su derrota. Han transcurrido seis décadas. Ya era hora de que este episodio se conociera con precisión y en su contexto. Este libro, con su bagaje, colma excelentemente tan altas expectativas.

 

 

 

El Semanal Digital, 13 de noviembre de 2004.

 

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