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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

“Terror en Chechenia” (Ediciones del bronce).

Anna Politkovskaya. “Terror en Chechenia. Traducción de María García Barris. Ediciones del bronce. Barcelona. 2003. 280 pp.

 

 

La de Chechenia, una guerra olvidada en las puertas de Europa, ya no es objeto de atención, apenas, por parte de los medios de comunicación. Este libro, escrito con amor a las personas y un patriotismo crítico, intenta romper el silencio.

 

Este texto es una recopilación de artículos de Anna Politkovskaya, una periodista del diario independiente moscovita Nóvaya Gazeta, siendo merecedor de diversos premios internacionales, periodísticos y literarios. Desde sus primeras páginas se golpea a la sensibilidad del lector, no en vano, narra una sucesión de atrocidades que, parece, nos trasladan a cruentos episodios, de la Segunda Guerra Mundial o de recientes conflictos balcánicos, en que civiles indefensos eran las principales víctimas: matanzas indiscriminadas, secuestros de vivos -o de sus cadáveres- presuntamente perpetrados por militares rusos bajo petición de rescate, operaciones de “limpieza” dirigidas contra la población civil, saqueos, expulsiones masivas, etc.
Existe un contraste doloroso, si miramos a la más palpitante actualidad. La guerra de Irak ha generado un seguimiento e interés exhaustivos: desde ONG’s de todo tipo, pasando por los omnipresentes medios de comunicación, y significativas organizaciones internacionales. Chechenia, sin embargo, sufre un conflicto de larga duración (cuyas raíces remontan a 150 años atrás al menos) que ha producido un número de víctimas más elevado que el padecido en el del Irak actual; y todo ello suscitando escaso interés.
Esta escritora actualmente exiliada, que participó en las negociaciones en torno al secuestro masivo de rehenes en el teatro Nord-Ost de Moscú, en octubre de 2002, nos sitúa ante uno de los dilemas políticos de la Rusia de hoy y que resume, telegráficamente, de la siguiente manera: Yeltsin gozaba de autoridad pero no de popularidad, Putin goza de popularidad pero no de autoridad. Aquí puede radicar una de las claves de una guerra que necesita mantenerse para –según la autora- seguir promocionando carreras profesionales y negocios, dirigidos por militares de alta graduación, alimentados por el esfuerzo bélico y económico que exige este conflicto. Y ello en el marco de un régimen político que no logra despegarse, del todo, de poderosos vicios totalitarios arraigados merced décadas de comunismo. Esta realidad demuestra, en cualquier caso, la existencia de un sistema político sui generis en evolución, muy frágil o, al menos, de enormes quiebras y contradicciones; sobre todo si lo miramos desde la ortodoxia de una democracia a la occidental.

 

Todo indica que –proporcionando diversas pruebas a lo largo del texto- parece existir un consenso, de los grandes actores de la escena mediática y política internacionales, en considerar que este conflicto sea únicamente un problema interno de Rusia que no precisa de control o mediación externa alguna.

 

De esta guerra se desconoce casi todo: el número real de víctimas, si sobreviven en realidad los comandantes rebeldes, la capacidad real de la guerrilla para seguir resistiendo, la verdadera autoría de numerosos crímenes perpetrados por elementos uniformados... Y esa ignorancia forzosa, impuesta manu militari, permite mantener el expolio del petróleo checheno y de sus habitantes por los diversos grupos armados; estando las autoridades más preocupadas en mantener sus sangrantes negocios que en restablecer la normalidad ciudadana y el respeto de los más elementales derechos humanos. De ahí el terror y el desconcierto en el que se desenvuelven la vida de los civiles chechenos. Los guerrilleros los utilizan en muchas ocasiones como escudos humanos. Pero la administración rusa les niega todo tipo de recursos y de derechos. En estas circunstancias, olvidados del mundo exterior, ¿qué esperanza les queda?, ¿hacia donde mirar? Resultado de todo ello: la destrucción de los lazos comunitarios de la sociedad chechena y la aparición en los supervivientes de un odio inmenso que no se apagará…
           
El libro proporciona interesantes informaciones, tanto de la realidad rusa, como de la chechena, plurales en cualquier caso. Así, por ejemplo, nos informa que dentro de la resistencia armada chechena pugnarían, por su predominio, wahabitas fundamentalistas, ajenos al particular islam local, y partidarios de la occidentalización de una improbable Chechenia independiente.

 

No se trata de un documento antiruso. Ante todo, no lo olvidemos, la autora es rusa. Y el texto refleja, por otra parte, el dolor que le produce la actual situación de su país desde un patriotismo crítico y un humanismo sincero y conmovedor. De esta forma, desfilan por sus páginas chechenos humildes, honrados militares rusos, políticos de primera fila, madres de soldados muertos… y todo tipo de personas, en su inmensa mayoría víctimas inocentes, que en silencio y con su humanidad destrozada, reclaman voz, justicia, verdad y paz.

El Semanal Digital, 3 de enero de 2004.
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