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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

“Juan Negrín. La República en guerra” (Temas de hoy).

Ricardo Miralles. “Juan Negrín. La República en guerra. Prólogo de Paul Preston. Ediciones Temas de Hoy, S.A. Madrid. 2ª edición. Octubre de 2003. 423 pp.

 

 

 

Culto, dotado de un carácter arrollador, bon vivant, optimista nato, fisiólogo de prestigio, comedor compulsivo, voluntarista, delicado en el trato... Juan Negrín, además de todo lo anterior, fue el hombre que, en la segunda parte de la última guerra civil, los comunistas españoles necesitaban para seguir avanzando en su estrategia. Acusado de enormes tropelías, por unos, calificado como gran estadista, por otros, Miralles nos muestra un Negrín, más humano, cuyo peculiar temperamento pudiera explicar, al menos en parte, sus más polémicas decisiones.

 

 

A Juan Negrín, no obstante su significación como último presidente de Gobierno de la 2ª República española durante la guerra civil, le han sido dedicados menos estudios y biografías que a otros políticos contemporáneos. Pero ello no le ha evitado ser objeto de encendidos juicios descalificadores y, por el contrario, de alabanzas sin medida. Con la conciencia de ese hecho, Ricardo Miralles aborda, en su reciente biografía de Negrín, una necesaria, aunque muy difícil tarea, buscando la imparcialidad y el rigor histórico.

 

 

Varias son las acusaciones esgrimidas tradicionalmente contra Negrín: responsable de la entrega casi incondicional del oro del Banco de España a Moscú; dócil marioneta en manos comunistas; empecinado en aumentar el sufrimiento del pueblo español en su intento de enlazar la guerra civil con la mundial en ciernes; responsable de la división del PSOE; culpable de graves errores militares que habrían precipitado el derrumbe de la República.

 

 

Una advertencia previa. Este texto es, ante todo, una biografía política especialmente centrada en el papel que jugó a lo largo de la guerra civil. De esta forma, las circunstancias personales del biografiado apenas son objeto de estudio aquí.

 

 

Miralles parte de un relevante hecho que parece olvidarse: la notoria participación de Negrín, años atrás, en la política interna del PSOE, alineado con la corriente “centrista” de Indalecio Prieto.

 

 

Tras la lectura del libro, un hecho queda muy claro: Negrín no fue el único responsable de los errores que le han sido adjudicados. Otros muchos participaron en su génesis o ejecución, o crearon las bases de lo que, después, Negrín consumó. Así, Largo Caballero y Prieto, junto a las tendencias que lideraron dentro del PSOE (“izquierdista” o “bolchevizante” y “centrista”, respectivamente), no desempeñaron un papel ejemplar a lo largo de aquellos años, precisamente. Veamos un ejemplo demoledor. Largo Caballero impulsó, en tanto le convenía a su estrategia, la unión con los comunistas; opción que en algunos momentos también apoyó Prieto. Después, ambos descubrirían, horrorizados, que aquéllos a los que pensaban “absorber” seguían su propio camino, con determinación y sin escrúpulos. En este contexto, de gravísimas responsabilidades políticas, fue Negrín quien llevó esa lógica precedente hasta sus últimas consecuencias. Circunstancia a la que debemos sumar otra de carácter psicológica: él mismo se definió como un vitalista que necesitaba creer, sin fisuras, en la victoria de su causa, pues de no tener tales convicciones, no habría podido trabajar y luchar. De esta forma, los comunistas encontraron en Negrín a un personaje que podía servir a sus intereses, coincidiendo todos ellos en una táctica fundamental: “resistir es vencer”, consigna que, para los irreductibles, resumía la única alternativa posible ante las anunciadas represalias que seguirían a la capitulación. El PCE adquirió, en esas dramáticas circunstancias, un papel de progresiva centralidad política y militar, pero con un lastre decisivo: los imperativos estratégicos de la política exterior de la Unión Soviética.

 

 

En este sentido, el texto es novedoso. Sin llegar a rehabilitar por completo al doctor Negrín, pone en evidencia las divisiones e inconsistencias de un PSOE, principal partido del Frente Popular, que no estuvo a la altura de las circunstancias. Posteriormente, algunos, de los protagonistas del drama de la guerra civil, intentaron justificar su actuación personal responsabilizando, para ello, a Negrín de las decisiones más críticas; y este libro lo descubre.

 

 

La evidente antipatía del autor a determinados historiadores y antiguos comunistas conversos al anticomunismo, que también han contribuido a demonizar la figura de Negrín, no empaña los indudables méritos de esta biografía.

 

 

 

El Semanal Digital, 15 de noviembre de 2003

 

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