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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Isla Perejil: ¿incidente aislado o expresión de un conflicto permanente?

El libro, que aquí se comenta, constituye una aproximación a las frágiles relaciones hispano-marroquíes desde la perspectiva de una investigación periodística marcada por la geopolítica.

 

El incidente de Isla Perejil.
            Marruecos mantiene una permanente confrontación con España, por lo que el incidente de Isla Perejil constituyó un nuevo episodio, de esta histórica vecindad problemática, que responde a precisas causas geopolíticas. El siguiente paso será, inevitablemente, la reclamación, acompañada de alguna medida de fuerza, de Ceuta, Melilla e islas adyacentes. También Canarias estaría en el punto de mira del expansionismo marroquí. Ante este preocupante panorama, ¿está preparada España para afrontar el reto? Hasta aquí, la tesis central –y la pregunta final- del libro de Leon Klein Marruecos, el enemigo del sur. El conflicto inevitable (PYRE S.L., Barcelona, octubre 2002, 256 páginas, 15 euros, www.pyresl.com).
Aunque la ocupación marroquí de Isla Perejil cogió por sorpresa a la mayor parte de la opinión pública española, cegada por el espejismo de unas presuntas buenas relaciones, según el autor del libro el incidente fue planificado siguiendo una táctica muy concreta, en cuya base encontramos una ambición territorial antigua ideada en el partido nacionalista Istiqlal: el Gran Marruecos. Esta ficción histórica -hecha propia por la Casa Real y la mayor parte de la clase política marroquí- ya habría cosechado, según su criterio, resultados positivos (la anexión de Ifni y la del Sahara, todavía no concluida), estando pendientes otras pretensiones: Ceuta, Melilla, Canarias, Tinduf, Bechar, Mauritania, Malí y otros territorios hasta el mismísimo río Senegal.
            Algunos factores geopolíticos habrían fortalecido la actual postura marroquí, envalentonándose hasta el punto de provocar a España, con este incidente, para probar su capacidad de respuesta y la posición de los respectivos aliados, especialmente Estados Unidos y Francia. Uno de esos factores explicativos sería el desconocido y alarmante rearme marroquí; que describe con bastante precisión. El autor también desarrolla las consecuencias políticas y estratégicas derivadas de la localización de importantes yacimientos petrolíferos en el este de Marruecos, en buena parte del antiguo Sahara Occidental y en la plataforma continental canaria. Este segundo factor también habría sido determinante, junto al valor estratégico de Marruecos (por su ubicación geográfica y posible papel de contención del integrismo musulmán) en el nada disimulado y creciente interés de Estados Unidos por la suerte de este país; lo que coincide con un cierto distanciamiento de sus socios europeos.

 

Los contenidos del libro.
            La introducción nos presenta la actualidad del conflicto de Isla Perejil, el especial interés de la política norteamericana en el área, el papel de Francia y las reacciones diplomáticas de una Unión Europea que en el futuro, según el autor, se alejará inevitablemente de la influencia yanqui.
En la primera parte del libro se estudian los aspectos geopolíticos de este conflicto en ciernes: el expansionismo marroquí nutrido por la teoría del Gran Marruecos ideada por Allal El Fassi, la aparición de yacimientos petrolíferos, los conflictos políticos locales, los intentos de unificación regional (la Unión del Magreb Árabe) y sus fracasos.
En la segunda parte, desde una perspectiva histórica y geopolítica, se analizan los tradicionales puntos “calientes” del conflicto con España: Ceuta, Melilla, Canarias y el drama del Sahara. También profundiza en los problemas presentados por otros escenarios novedosos, como son la inmigración masiva (uno de los efectos de la explosiva demografía de todo el norte de África) y el cultivo y exportación de hachís; fenómenos ambos de los que España es la principal afectada. Llegados a este punto, es de destacar la denuncia que realiza del consumo masivo, entre grandes sectores de la juventud española, de cannabis y hachís, desvelando los efectos perniciosos derivados para la salud individual y colectiva de este -aparentemente- inocente consumo, mitificado e impulsado, especialmente, desde los sectores culturales y políticos izquierdistas conformadores de lo “políticamente correcto”.
También, dentro de esta segunda parte, destaca el capítulo dedicado a la sangrante cuestión del Sahara, al desarrollar una buena exposición de sus presupuestos históricos, militares y diplomáticos.
Reserva, por último, un espacio importante a la situación que vive el archipiélago canario como consecuencia del impacto de la inmigración extranjera, particularmente la marroquí; un fenómeno silencioso de incuestionables efectos perturbadores.

 

Algunos comentarios críticos.
            El autor se posiciona claramente ante el problema de la inmigración clandestina y masiva generada desde Marruecos, según afirma, con una evidente intencionalidad desestabilizadora y la complicidad material de sus autoridades. Y lo hace desde una perspectiva, en parte, “políticamente incorrecta”. En este sentido, aunque hay que destacar su esfuerzo de objetividad, para lo que se apoya especialmente en diversas informaciones proporcionadas por el movimiento vecinal canario y en actuaciones de Coalición Canaria, ambos poco sospechosos de xenofobia y racismo,  creemos encontrar una cierta coincidencia de algunos de sus juicios con determinadas tesis de la llamada derecha populista europea.
            Especial interés cobra el apartado del libro dedicado a las implicaciones, gubernamentales y de otros círculos del poder real marroquí, en la extensión de los cultivos del cannabis, de su elaboración y “exportación”; alcanzando el nivel de una grave denuncia que precisa una contundente respuesta internacional.
            Ambos aspectos, emigración y tráfico de drogas, más allá de constituir, probablemente, las dos primeras fuentes de divisas del Estado de Marruecos, jugarían, a juicio del investigador, un evidente papel subversivo en la confrontación con España.
            Con la lectura del libro, es inevitable una pregunta: ¿cómo es posible el desconocimiento de todos estos factores por parte de la opinión pública y de la clase política españolas? La respuesta también la proporciona el autor, aunque con una limitación. Achaca esa responsabilidad a la acción del que denomina “lobby pro-marroquí”; pero apenas concreta las entidades y personalidades que lo integran y sus estrategias; lo que constituye una laguna que sería del máximo interés se colmara en el futuro.
            Igualmente, sería deseable se hubiera analizado, en profundidad, el progresivo avance político y social de los islamistas marroquíes y su segura incidencia en el futuro del vecino país del sur.
            Tratándose de una investigación, fundamentalmente, de carácter periodístico, le hubiera proporcionado mayor entidad una mención más precisa de las fuentes de información empleadas.
            Por último, un aspecto puramente formal. Se precisaba una ulterior revisión del texto con el objeto de eliminar las erratas, de carácter tipográfico, presentes en su transcripción y que hacen molesta su lectura en algunos momentos.
            Aspectos éstos últimos que, aunque empañan el resultado final del volumen, no le niegan el inmenso mérito de poner sobre la mesa un importante caudal de datos y la perspectiva de unos movimientos geopolíticos trascendentales que la sociedad española precisa conocer y afrontar.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 66, febrero de 2003.

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