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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Entrevista a Patxi Zabaleta: el interrogante Aralar.

Conversamos con un protagonista fundamental en la historia de la llamada “izquierda abertzale”: una de las escasas voces de ese entorno que, durante años, denunció el empleo de la violencia terrorista por parte de algunos de sus correligionarios, uno de sus críticos de mayor consistencia intelectual y talla política, el candidato de Herri Batasuna más votado en la historia de las elecciones municipales al ayuntamiento de Pamplona (por encima del PSOE). Con fama de estar dotado de una gran capacidad de diálogo y de una notable habilidad dialéctica, Patxi Zabaleta es el coordinador del nuevo partido Aralar.

Pregunta: Usted es el rostro más conocido del partido político Aralar, nacido de una escisión de Batasuna que rechaza la práctica terrorista y que asegura seguir formando parte de esa “izquierda abertzale” de la que procede. Al competir con Batasuna en el mismo espectro electoral y sociológico, ¿no le generará algún serio conflicto con ETA, cabeza y vanguardia del MLNV?:

Respuesta: Desde un punto de vista democrático no cabe aceptar la existencia de ninguna vanguardia pero además desde un análisis sociológico del pueblo vasco cualquier hipótesis vanguardista carece totalmente de realismo, por lo estamos legitimados para la defensa de nuestras ideas. Pero además representamos una de las sensibilidades permanentes que ha existido en la izquierda abertzale y más concretamente la sensibilidad que impulsó políticamente la conformación de Herri Batasuna en 1.978. Por ello, no somos una escisión.

P.: El nacimiento de Aralar se celebró con júbilo desde Batzarre y Zutik (los restos de LCR y MCE, que tienen cierta implantación particularmente en Navarra y que comparten buena parte de los presupuestos de Aralar), con interés desde Eusko Alkartasuna, con relativa indiferencia desde el PNV y un evidente rechazo desde Batasuna. Con su anuncio de concurrir en solitario a las próximas elecciones: ¿qué aspiraciones electorales tiene?, ¿acaso recuperar los 60.000 votos prestados desde Batasuna al PNV en las últimas elecciones autonómicas vascas?, ¿tiene Aralar un espacio social y electoral propio?:

R.: El objetivo de Aralar es el de participar en la confrontación electoral compitiendo con todos los demás agentes políticos. La izquierda abertzale constituye uno de los espacios políticos mas amplios de Euskal Herria y por lo tanto su representación política puede aspirar legítimamente a ser una fuerza política tan importante como cualquier otra.

P.: Usted afirmó, hace ya unos meses, que su apuesta por la paz era una opción táctica y no estratégica. Si la paz, y con ella el rechazo a la violencia de ETA, sólo es un objetivo condicionado por concretas vicisitudes históricas y políticas, ¿quiere decir que su apuesta por la paz no es definitiva?, ¿podrían darse determinadas condiciones que forzaran a su formación a reconsiderar su rechazo al terrorismo?:

R.: Aralar ha tenido su primer debate sobre un documento que constituye una proposición de paz. En ese documento se propone que el proceso debe tener tres etapas, la primera de las cuales estaría constituída por un acuerdo político que no comprometiese la ideología o estrategia de ninguna de las fuerzas políticas y sociales presentes en nuestro pueblo. Por ello su contenido tiene que ser de nivel táctico. Otra cosa diferente es que los impulsos ideológicos y estratégicos de cada fuerza social o política en un proceso de pacificación tengan otras características.

P.: La “izquierda abertzale” se caracteriza por constituir un movimiento social totalizante capaz de articular y modelar la vida privada y pública de sus seguidores. Aralar, ¿es una versión refinada de esta realidad o es producto de una nueva “cultura política”?:

R.: La izquierda abertzale es en sí misma una realidad sociológica e ideológica múltiple y diversa. La pluralidad que se da en la sociedad de Euskal Herria y concretamente por ejemplo de Navarra, tiene también su versión en el interior de cada uno de los espacios socio-políticos. Obviamente la segunda fuerza electoral de Pamplona no articula ni modela ninguna pauta de vida privada. Aralar tiene de específico que parte de la consideración como principios políticos tanto el de la primacía de la acción política como el de la pluralidad social.

P.: Usted es navarro, de Leiza. Navarra viene decantándose, de forma mayoritaria, convocatoria tras convocatoria, por el voto a los partidos políticos que defienden la continuidad de Navarra como Comunidad Foral, diferenciada de la vasca, en el marco de la España constitucional. ¿Cómo articulará Aralar esta realidad social y política con su programa nacionalista que persigue, en definitiva, una patria vasca unificada?:

R.: La pluralidad que se da en Navarra no sólo es ideológica sino incluso en cuanto a sentimientos. El navarrismo que como tal movimiento surgió de una defensa de los fueros frente al centralismo de Madrid a mancomunada con la defensa foral de otros territorios vascos, ha derivado en los dos últimos tercios del Siglo XX en una actitud de unitarismo navarro para caer últimamente en la aberración antihistórica del antivasquismo. Aralar pretende un equilibrio desde la defensa de la pluralidad y proclama la posibilidad de que sean los navarros y navarras quienes decidan el futuro de Navarra como fórmula de acuerdo con los navarristas.

P.: ¿En que razones se basa su formación para oponerse a la ilegalización de Batasuna?:

R.: En razones ideológicas. La ilegalización de un partido, sean como sean sus militantes, es antidemocrática y supone un retroceso democrático. Además en el caso concreto de Euskal Herria supone un retroceso para la paz que solamente puede lograrse y se logrará por los cauces de la negociación y del diálogo. La ilegalización regala a los que defienden la necesidad de la lucha armada su argumento por antonomasia.

P.: El “dictamen de autogobierno” del Parlamento vasco ha sido denunciado por sus detractores como el primer paso de una estrategia encaminada a la secesión; como una reedición del Pacto de Estella sin luz ni taquígrafos. ¿Qué pasos serán los siguientes?, ¿responde, ello, a una estrategia conjunta de todo el nacionalismo vasco, liderado por el PNV de Xabier Arzallus, o es el fruto de la improvisación?:

R.: El dictamen de autogobierno no es ninguna estrategia. Ni de secesión ni de otra cosa. Supone un desafio dialéctico del que los partidos en el gobierno autonomisma obtendrán importantes logros de los que también luego Navarra se beneficiará por el argumento de la analogía política.

P.: ¿Puede aventurar algunas claves del futuro político, a corto plazo, del País Vasco y su repercusión en Navarra?:

R.: Tiene que producirse un cambio en la estructura política. En segundo lugar, esa modificación de la representación política ha de tornar imprescindible la apertura de un cauce de negociación y diálogo que haga superar la actual confrontación violenta. A medio plazo, Euskal Herria deberá tener una representación en Europa, dadas sus competencias fiscales y por lo tanto la necesidad de su presencia en la armonización fiscal.

P.: Usted es un buen conocedor de la realidad de la iglesia católica vasca y navarra. ¿Qué espacio y papel social les corresponde, a su juicio, en la actual situación de fractura, violencia e incertidumbre, que se sufre en estos territorios?, ¿y en la Euskal Herria independiente y socialista que ustedes ambicionan?:

R.: La iglesia católica está perdiendo en estos momentos su capacidad de servir de cauce de diálogo fundamentalmente porque el arzobispo de Pamplona realiza una política emparejada con el Estado.
En otros momentos y con otros personajes, la Iglesia ha sido y podía ser el cauce del diálogo.

P.: En la actualidad se percibe que, para buena parte de la ciudadanía, existe un distanciamiento entre su vida cotidiana, la política y los políticos. ¿Qué significado tiene la política para Patxi Zabaleta?:

R.: Personalmente para mí la política es una constante preocupación. Porque precisamente constituye la fragua de mis ideales que no son obviamente solamente políticos. En cuanto a la ciudadanía general yo creo que no existe ahora un distanciamiento mayor que el que haya existido en otros momentos sino que quizá los cauces de participación en la vida política empiezan a ser diferentes y en este tema la cibernética nos depara grandes avances.

Páginas para el mes, Nº 59, septiembre de 2002.
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