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Crónicas navarras de Fernando José Vaquero Oroquieta

Congreso extraordinario del PSE-PSOE: el PNV gana.

En este texto se intentan ordenar las más relevantes de las numerosas informaciones y reflexiones vertidas, en las últimas semanas, con ocasión del reciente congreso extraordinario celebrado por los socialistas vascos.

 

El último congreso socialista vasco.

                A lo largo de los pasados días 23 y 24 de marzo tuvo lugar el congreso extraordinario de los socialistas vascos (PSOE-PSE-EE). Provocado por la dimisión de su anterior secretario general Nicolás Redondo Terreros, a raíz de las presiones a las que se vio sometido, sus consecuencias inmediatas han sido la derrota de su línea política y su retirada de la política activa. Así lo ha anunciado el propio interesado el día 10 de abril.

                Muchas han sido las opiniones emitidas al respecto, intentando desentrañar las claves ocultas del evento y anticiparse a las serias consecuencias que ya se están derivando para las políticas vasca y nacional.

                Es evidente que el sector partidario de negociar de forma estable con los nacionalistas “moderados”, Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna, ha salido triunfante. Prueba de ello es que Jesús Eguiguren, uno de los representantes más radicales y de mayor peso dentro de esa corriente, ha sido elegido presidente del partido. Y para secretario general, lo ha sido un gris Patxi López, pero sin suscitar la unanimidad de la asamblea al obtener un 57% de los votos de los compromisarios. Al contrario. Si algo ha quedado en evidencia es la grave fractura interna sufrida por el partido, que dicho congreso ha  ensanchado.

                Veamos, a continuación, de forma sintética, las principales consecuencias de lo allí ocurrido.

 

Claves y consecuencias del congreso.

1.        Con el triunfo de los partidarios de las tesis de Patxi López, ha prevalecido una táctica que pretende alejar al PSOE-PSE-EE del Partido Popular, buscando su acercamiento al Partido Nacionalista Vasco. Su objetivo último es atraerlo al “autonomismo”, o al “federalismo” de Maragall en última instancia, intentando con ello que abandone las tesis soberanistas defendidas en los últimos años. Mientras tanto, ese acercamiento se está concretando en diversos pactos institucionales y representativos.

2.        Esta nueva orientación del PSE-PSOE –el intento de atraer al PNV a un escenario tipo Mesa de Ajuria Enea-  no cuenta con muchas posibilidades de éxito. Esto es así hasta el punto de que el diario “El País”, en su edición del domingo 24 de marzo, de la pluma de José Luis Barbería, y apostando por esa opción, ya da por seguro un referéndum por la autodeterminación, auspiciado por el PNV a medio plazo, con el objeto de reforzar su postura frente al gobierno de Madrid. Los socialistas vascos han dejado claro que no entrarán en ese debate al quitar, el propio Eguiguren, esa posibilidad del documento base del congreso; decisión en la que Madrid influyó decisivamente. El debate político, de esta manera, se trasladará progresivamente hacia el “diálogo por la paz” y la “negociación política”; los presupuestos del Pacto de Lizarra. Esto último, sin duda, está en contraposición, al menos de momento, con las tesis mantenidas por los actuales órganos centrales del PSOE; una contradicción que le acarreará, presumiblemente, un costo electoral. Esos temores se han confirmado con el anuncio realizado por Arzallus, en el último Aberri Eguna, en el sentido de que el Lehendakari está pensando la convocatoria de un referéndum por la autodeterminación: un paso más en la vía soberanista. De forma sorprendente, el Lehendakari Ibarreche ha asegurado, en su reunión mantenida el día 19 de abril con Patxi López (según afirmó éste), que esa convocatoria no se realizará en la presente legislatura.

3.        Esta nueva estrategia ha sido analizada con mucha preocupación por Batasuna y ETA, siendo prueba dramática de ello los últimos atentados dirigidos contra los militantes socialistas. ETA y Batasuna corren el riesgo de sufrir los envites de una legislación rigurosa y de una persecución policial coherentes desde la legalidad. Según un análisis recogido en el órgano de ETA, Zutabe, mencionado en el diario “La Razón” en su edición del día 23/03/02, ETA teme que el PNV se deslice hacia el autonomismo, retrocediéndose en la estrategia soberanista marcada por Lizarra y de la que se venía rumoreando una nueva versión. De confirmarse algún tipo de pacto entre PNV/EA y los socialistas vascos –lo que no quiere decir que el PNV abandone el soberanismo- el conjunto del MLNV verá confirmada su pérdida de protagonismo, cediendo, definitivamente, su liderazgo del nacionalismo vasco a favor del PNV. Este último les ha afirmado que no quiere crecer a costa de la izquierda abertzale, pero, incluso en el supuesto de prosperar la deslegalización de Batasuna, un porcentaje significativo de sus votantes, al menos los que ya le votaron en las elecciones autonómicas de 2001, recalará sin remedio en los puertos del PNV. Resta por ver si se consolidará electoralmente el nuevo bloque de la izquierda abertzale (Aralar, Batzarre y Zutik) a costa, en buena parte, de la crisis de Batasuna, o si pactará con Eusko Alkartasuna la creación de un bloque electoral independentista radical y democrático frente a la “moderación” del PNV y la “intransigencia” de Batasuna.

4.        El PNV sale reforzado, ya lo decíamos. Devolverá con creces, en gestos y hechos, la marginación al Partido Popular. Por ello, la exclusión del Partido Popular, por parte de Ibarreche, en la cabecera de la manifestación celebrada el día 22 de marzo en Orio en repulsa por el asesinato del edil socialista Juan Priede, tiene un especial significado, indicativo del futuro que reserva a su máximo oponente político. El PNV, aunque se manifieste en contra formalmente, no parece posible que presente grandes obstáculos al acorralamiento legal al MLNV, más cuando se juega su “respetabilidad” democrática. No comparte la deslegalización de Batasuna, pero, si se produce, puede aportarle importantes contingentes electorales a sus siglas en próximas convocatorias, reforzando su papel central de la realidad política, institucional, social y económica vascas. Ese efecto, no deseado, por el Partido Popular, se considera como inevitable.

5.        De lo anterior se deriva que el aislamiento padecido por el PNV se ha roto. Por el contrario, es ahora el Partido Popular vasco, el que queda marginado en el actual escenario político. Junto a sus aliados de Unidad Alavesa, quedan como únicos referentes políticos firmes del constitucionalismo en el País Vasco, así como la derrotada corriente de Carlos Totorica (que queda sin capacidad de modificar la actual tendencia de los socialistas vascos). Tal como afirmábamos en un artículo anterior, una larga “travesía en el desierto” espera al Partido Popular vasco. La retirada de la política activa de Redondo Terreros, es otro factor negativo que golpea la estrategia popular.

6.        Para ambos referentes, además de la lucha política, queda como opción táctica a largo plazo, además del mantenimiento del Pacto Antiterrorista y las nuevas medidas legales contra ETA y en entorno, el trabajo social. Así lo ha razonado el comentarista de “El Mundo”, Casimiro García Abadillo, al afirmar, haciendo propia una tesis mantenida en este medio en muchas ocasiones, que: “la única opción que les quede a los que han defendido las tesis de Redondo sea dedicar sus esfuerzos a crear una auténtica alternativa política a partir de la sociedad civil y de los foros y fundaciones que están surgiendo en el País Vasco y que representan verdaderas juntas de rebeldía moral contra la pasividad cómplice de los nacionalistas”.

7.        El Partido Popular introdujo, en el debate de la política vasca, la necesidad de que la ética lo presidiera, teniendo presente en primer lugar el dolor de las víctimas y, en segundo término, rompiendo la marginación de la población de convicciones no nacionalistas. El PNV, salvo condenas formales, no ha entrado en esa dinámica, pues le supondría abandonar –temporalmente- el camino del soberanismo hasta la derrota definitiva del terrorismo. Con muertos no se puede decidir libremente, aseguran los constitucionalistas. El PNV no lo ve de la misma manera y, una vez situado en la pendiente soberanista, está decidido a avanzar por la misma pese a todas las dificultades existentes.

8.        La opción de un referéndum por la autodeterminación parece confirmarse día a día. No podrá efectuarse conforme las previsiones constitucionales, al menos a corto o medio plazo, al estar en desacuerdo con ello las dos principales fuerzas nacionales: PP y PSOE. De celebrarse de forma explícita, lo sería por cuenta y riesgo del gobierno vasco y en contra de la legalidad. Supondría un reto que el gobierno central sólo podría impedir por la fuerza. El objetivo es cosechar 800.000 votos favorables (un 55% de los electores vascos), ganando peso y fuerza en foros internacionales y legitimación ante el gobierno de Madrid. Una vía indirecta, de similares pretensiones, podría diseñarse con ocasión de la próxima convocatoria de elecciones municipales y autonómicas. El PNV y EA podrían enfocar sus campañas como un refrendo directo a la opción soberanista, lo que explicaría las mencionadas afirmaciones del Lehendakari a Patxi López el pasado día 19 de abril. Así lo teme Jaime Mayor Oreja, quien está hablando de un posible nuevo escenario de ruptura gradual al que ha denominado “14 de abril independentista”.

 

Conclusiones.

        En estas circunstancias, el País Vasco seguirá en primera plana de la actualidad española. El PSOE, fracasado en su táctica de “moderar” al PNV, continuará en una compleja búsqueda de su identidad. El constitucionalismo político ha sufrido una fractura difícil de suturar, correspondiendo al Partido Popular el mayor esfuerzo para su consolidación. El PNV avanzará, con mayor o menor decisión, por la vía del soberanismo, concretando los pasos a seguir a corto y medio plazo. ETA y su expresión política intentarán condicionar la política vasca, pero con mayores dificultades al tambalearse su situación legal y al haber perdido un caudal electoral decisivo, en el seno del nacionalismo vasco, en favor del PNV. ETA seguirá “golpeando”, aunque con una progresiva incapacidad. El espacio política de la izquierda abertzale acusará las convulsiones internas provocadas por el nuevo escenario, agudizado por su escisión en dos sectores: el dirigido por ETA, se llame cómo se llame, y el “democrático” estructurado en torno a Aralar.

 

Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 56, abril de 2002.
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